Tesis de Orientación Programática

Presentación

Las tesis programáticas que aquí publicamos constituyen un documento sobre el cual nuestro núcleo trabaja desde hace muchos años, incluso desde antes de la aparición oficial del Grupo Comunista Internacionalista (junio de 1979). Representan un nivel de síntesis del permanente trabajo de discusión internacional, crítica, profundización, elaboración, realizado históricamente por los militantes revolucionarios, que va permitiendo una delimitación cada vez más precisa de las tesis programáticas de nuestro movimiento, el comunismo (1).

Sobre esta cuestión, como sobre todas las otras, nosotros rechazamos total y simultáneamente, tanto la ideología de la invarianza formal (ortodoxia de la forma), como la de los innovadores revisionistas de todo tipo (heterodoxo en cuanto al contenido) contraponiendo, como nuestras tesis lo indican, la constante profundización y la determinación cada vez más precisa de las implicaciones programáticas contenidas invariantemente en la lucha comunista. Por ello, estas tesis, no son ni la enésima versión de un texto al que le atribuiríamos un carácter sagrado, ni tampoco un conglomerado de ideas sujetas a cambio parcial o total, por la simple voluntad (aunque la misma sea mayoritaria) de tal o de tales militantes. Se trata más bien de la expresión, de una "fotografía", de un momento, del trabajo colectivo permanente de restauración programática, del cual ha habido formulaciones anteriores y seguramente las habrá en el futuro, pero que se sitúan en la línea histórica de expresar teóricamente la práctica comunista de ruptura con toda la sociedad capitalista.

En lo que concierne a esta actividad teórica (eminentemente práctica) el trabajo de las fracciones comunistas es siempre el mismo, el percibir y expresar contra todas las ideologías lo que en la realidad inmediata anuncia el devenir histórico, lo que en el capitalismo y contra él constituye su negación y anuncia el comunismo, el sintetizar la experiencia acumulada del desarrollo de la revolución y la contrarrevolución. Se trata de parte indispensable de la acción comunista, no solo en la medida en que las fracciones comunistas constituyen parte y expresión orgánica coherente del movimiento de destrucción de la sociedad actual, sino en la medida en que, es a través de ellas que el proletariado condensa sus experiencias y las transforma en directivas del accionar futuro; o mejor dicho que EL COMUNISMO VA GESTANDO SU DIRECCIÓN HISTÓRICA (2).

El problema no consiste, entonces para nosotros, en inventar "nuevas teorías" (lo que siempre implica repetir viejas burradas bajo nuevas formas), en descubrir nuevos "sujetos históricos", ni en promover "nuevas prácticas"... sino por el contrario en poner en evidencia las consecuencias invariantes de la contradicción capitalismo-comunismo presentes desde que el capital conquistó la producción y subsumió en su ser, al conjunto de la humanidad.

Este tipo de documento posee la ventaja de presentar en forma global y sintética el conjunto de posiciones fundamentales que orientan nuestra actividad y puede servir así de referencia explícita al cuadro programático en el cual nuestra militancia se desarrolla. Pero este tipo de documento posee también la desventaja, que será siempre explotada por los fetichistas de la forma, de poder ser considerado como el alfa y omega de la teoría revolucionaria, de pretender que una vez formulado este tipo de documento debiera solucionar todos los problemas a que se verá enfrentado el movimiento comunista, aún hoy embrionario y disperso. Por nuestra parte, consideramos estas tesis como una base adquirida; como el resultado de años de trabajo militante y que sirve para orientar y delimitar nuestra futura militancia.

Las tesis de los comunistas no son, ni nunca fueron, teorizaciones acerca de como debiera reformarse el mundo, invenciones o elucubraciones ideológicas; sino que por el contrario son la expresión teórica del movimiento real de abolición del orden establecido. Como tales sintetizan las determinaciones efectivas y prácticas del proletariado en su movimiento subversivo, formando al mismo tiempo, parte indispensable y decisiva en la práctica de ese movimiento en su lucha por dotarse de una dirección revolucionaria y constituirse en fuerza histórica mundial.

Por ello, durante la historia secular del Partido Comunista las tesis de los comunistas, han ido desarrollándose, afirmándose, precisándose, con el desarrollo mismo del movimiento revolucionario (incluyendo el balance de las derrotas sucesivas del mismo), lo que no quiere decir para nada que esas tesis, en sus sucesivas formulaciones, pudieran quedar libradas al libre arbitrio o a las tan cacareadas innovaciones. En efecto, en tanto que expresiones teóricas del antagonismo invariante capitalismo-comunismo, las sucesivas formulaciones son necesariamente imperfectas, inacabadas, e incluso podemos afirmar sin temor a equivocarnos que todos los Manifiestos formales producidos en la historia del partido hasta el triunfo total de la revolución comunista contienen y contendrán posiciones erróneas y hasta ajenas a los intereses del proletariado. Sin embargo, cada una de esas formulaciones sucesivas, en la medida, claro está, que sean afirmaciones reales de la dirección comunista del movimiento, reafirman a distintos niveles los fundamentos invariantes del mismo. Por eso cada generación de revolucionarios no tiene que empezar de cero, sino que por el contrario su actividad práctica está dirigida por fundamentos invariantes que no se trata de revisar, sino de desarrollar, de empujar a sus últimas consecuencias. En contraposición con esta actividad revolucionaria, la contrarrevolución y en especial la socialdemocracia como partido general de la seudo continuidad formal y de la real revisión programática, hace justamente lo contrario. Aunque se reivindique de los líderes proletarios del pasado, de ellos solo toma frases aisladas, separadas de su contexto en nombre de la ortodoxia (formal), pero siempre ataca los fundamentos mismos de aquel antagonismo invariante. Por eso que toda la obra revisionista se basa siempre en una reinterpretación general del capitalismo, en el supuesto cambio de naturaleza del mismo y de las características esenciales de la lucha del proletariado para luego definir su programa invariantemente contrarrevolucionario.

Nos parece indispensable el dar un ejemplo de todo lo afirmado, que sin lugar a dudas clarificará la lectura y el sentido general de nuestras tesis.

"EL PROLETARIADO NO TIENE PATRIA" es una tesis central e invariante de nuestro Partido durante toda su historia que determina y contiene un conjunto de orientaciones prácticas fundamentales. Pero ¿de dónde sale? y ¿cuáles son sus implicaciones? Contrariamente a lo que dice todo el marxismo burgués, esta tesis decisiva no es la invención de ningún teórico, sino por el contrario la realidad, la vida misma del proletariado. En el primer Manifiesto del Partido Comunista que merece tal nombre en el sentido pleno de la palabra, Marx y Engels sintetizaron en esa formula (“el proletariado no tiene patria”) una realidad que desde entonces, bajo diferentes formas, constituye parte de ese abc del movimiento comunista, y que todas las formulaciones posteriores del Programa recogen de diversas formas. Pero la realidad de que el proletariado no tiene patria, no es una realidad contingente o a la cual se le puede poner fechas de comienzo y fin, o pretender que la misma comienza con su formulación teórica. Bien por el contrario, es una realidad esencial y permanente del proletariado como ser histórico que lo determina en contraposición con todo el sistema burgués y que como negación de éste contiene ya definiciones decisivas de la sociedad a venir (abolición de toda nacionalidad, de toda frontera, etc.). O dicho de otra forma antes que Marx y Engels lo formularan de esta manera, esa realidad invariante del movimiento comunista en contraposición a toda patria, era ya una realidad: el proletariado nunca tuvo ni tendrá patria, en su vida misma se encuentra abolida toda nacionalidad (3). Tampoco puede extrañarnos que otras formulaciones más o menos claras de ese mismo aspecto central del programa hayan sido formuladas antes o después de aquel Manifiesto en distintas partes del mundo y por otros militantes comunistas que ni siquiera conocieron a Marx y Engels; pues no es más que la expresión de la vida práctica.

Pero la afirmación teórica de esa tesis y de esa manera tan explícita en el Manifiesto, marca un paso decisivo e irreversible del Partido mismo: será una base indispensable de todas las formulaciones posteriores, sobre la cual no se puede volver atrás y que se ha constituido en un grito de guerra del proletariado en lucha.

No es este el lugar para explicar el proceso por el cual militantes como Marx y Engels llegan a esa afirmación, pero es decisivo subrayar el hecho de que la misma no es solo una negación en la forma, sino también en el contenido (el movimiento real del proletariado es la negación de la patria), dado que esto es decisivo para comprender el método de exposición de las tesis que aquí presentamos. El método general de exposición, la contraposición comunismo-capitalismo, y durante el capitalismo el comunismo en tanto que negación práctica de aquel, tiene por fundamento el hecho de que todas las determinaciones programáticas positivas están contenidas en negativo en el capitalismo mismo (incluyendo las experiencias contrarrevolucionarias), o mejor dicho el comunismo es, en esta fase, esa negación en tanto que movimiento revolucionario. Tampoco podemos detenernos en el conjunto de tesis a las cuales la tesis "el proletariado no tiene patria" está indisociablemente ligada ni a todas las implicaciones que Marx y Engels fueron capaces de deducir de ella; pero subrayemos que aquella está ligada a un cierto nivel de percepción del capital como realidad mundial, del comunismo como movimiento universal, del internacionalismo como elemento decisivo en la práctica del proletariado... y que sin esas bases invariantes el grito de "proletarios del mundo uníos"... así como la concepción directamente internacional del Partido y del programa (¡el propio Manifiesto no tiene patria!) hubieran sido letra muerta o frases huecas. Lo decisivo en la línea histórica del Partido, es esa continuidad de generación en generación de revolucionarios, en la que no se trata ni de inventar ni de revisar nada, sino en desarrollar en la propia práctica revolucionaria consecuente las determinaciones contenidas en el movimiento subversivo real existente.

El revisionismo hace precisamente lo contrario, jugará o no con citaciones de Marx, Engels, o cualquier otro dirigente revolucionario, pero su rasgo invariante es el cuestionar los fundamentos mismos de las determinaciones prácticas del proletariado, para lo cual siempre, absolutamente siempre, se empieza diciendo que la sociedad ha cambiado, que el capitalismo no es el mismo que antes, que la lucha de los obreros tampoco y luego se termina defendiendo cualquier cosa, incluso la patria.

Veamos el ejemplo de Bernstein sobre esta misma cuestión:

"Pero, la socialdemocracia, como partido de la clase obrera y de la paz ¿tiene algún interés en mantener el potencial defensivo de la nación? Existen diversas razones por las que uno se vería inclinado a responder negativamente, sobre todo si se toma en cuenta como punto de partida la afirmación del Manifiesto Comunista de que «el proletariado no tiene patria». Sin embargo esta afirmación podría ser válida cuando mucho para los obreros de los años cuarenta (4) en que estaban desprovistos de derechos políticos y se veían excluidos de la vida pública; pero actualmente ya ha perdido gran parte de su veracidad... y seguirá perdiendo aun más a medida que el obrero deje de ser proletario para convertirse en ciudadano. El obrero que en el estado, en las comunas, etc., es elector con iguales derechos y participa en el bien común de la nación; el obrero cuya comunidad educa a sus hijos y protege su salud, del mismo modo que le proporciona una seguridad contra los infortunios -este obrero tendrá incesantemente una patria por el hecho de ser ciudadano del mundo, del mismo modo que las naciones se acercan entre si cada vez más sin perder su propia individualidad. (...) Actualmente se habla mucho de la conquista del poder político por parte de la socialdemocracia; y por lo menos a juzgar por la fuerza que ha adquirido en Alemania, no es imposible que una serie de acontecimientos políticos lo lleven en breve tiempo a asumir un papel decisivo en el país. Pero, precisamente en vista de tal eventualidad y considerando la distancia que todavía separa a los pueblos vecinos de esta meta, la socialdemocracia deberá asumir un carácter nacional... Esta es una condición indispensable para mantener su poder. Debe confirmar su aptitud de partido dirigente y de clase dirigente actuando a la altura de la tarea de salvaguardar, con la misma firmeza los intereses de clase y el interés de la nación"

Bernstein “Las Premisas del Socialismo y las Tareas de la Socialdemocracia”. Capitulo IV, “Tareas y Posibilidades de la Socialdemocracia”, punto D. "Las tareas inmediatas de la socialdemocracia"

En este caso la metodología de la revisión y las consecuencias políticas que de la misma se derivan son demasiado claras para que se requiera insistir. Pero en general la cuestión es mucho más complicada. En efecto, Marx y Engels no captaron todas las implicaciones de aquella tesis decisiva del programa comunista. De la misma manera, por ejemplo, que la generación de revolucionarios de 1917 no llegó a asumir las implicaciones de otras tesis centrales del programa como "destrucción del Estado burgués", "abolición del trabajo asalariado", etc. Y sobre la base de una apropiación no acabada de esa realidad del proletariado que "no tiene patria", Marx y Engels oscilarán sobre todo en lo que concierne a la cuestión nacional y defenderán posiciones totalmente contradictorias entre ellas y muchas veces contrarias al internacionalismo proletario. No son ajenas a dicha apropiación parcial las ambigüedades de Marx y Engels con respecto a la socialdemocracia cuya base misma de constitución era antagónica con aquella tesis (partidos nacionales para la defensa de la democracia), ni el hecho de que Engels mismo revisara integralmente la misma para reivindicar la defensa nacional alemana y la participación en la guerra imperialista. En efecto entre aquella tesis "el proletariado no tiene patria" y las consecuencias inmediatas que de la misma se derivan por un lado (internacionalismo, organización directamente internacional del proletariado, oposición al nacionalismo de su propia burguesía -consecuencias todas que se encuentran en la vida misma del proletariado que lucha contra sus explotadores directos y desarrolla por este mismo hecho una práctica ya internacionalista) y la posición de Engels, nacionalista, burguesa e imperialista en 1891, cuando parece inminente el estallido de la guerra entre el Estado alemán por un lado y el Estado ruso y francés por el otro, hay un abismo, una profunda ruptura programática, una revisión integral. Recordemos que Engels sostiene en esa oportunidad que si Alemania es atacada "todo medio de defensa es bueno", que hay que "lanzarse contra los rusos y sus aliados sea quienes sean" y que incluso abre la posibilidad de que en esa circunstancia "nosotros seamos el único partido belicista verdadero y decidido" (5). Como se sabe esta es exactamente la posición proimperialista que llevará adelante la socialdemocracia.

Este ejemplo nos permite mostrar con una claridad total el porqué la contrarrevolución y el revisionismo pudieron y pueden en muchos casos jugar a la ortodoxia (práctica general del ala "marxista" de la socialdemocracia cuyo gran ideólogo fue Kautsky) sea porque los propios Marx y Engels habían desarrollado solo a medias las implicaciones de aquella tesis, sea porque Engels mismo se había ocupado integralmente de la revisión pretextando, como siempre, las condiciones particulares del capitalismo en ese momento.

Nos permite también contraponer la actitud histórica de los comunistas. Para nosotros no se trata de modificar dicha tesis central, ni de ponerla al mismo nivel que un conjunto de frases contingentes y confusas que acompañan esta afirmación (como que la lucha del proletariado sería internacional solo por su contenido pero no por su forma (6)), ni de seguir a Marx y Engels en el conjunto de renunciaciones parciales o totales a la misma, sino de desarrollar todas las consecuencias de aquella. Pero, este desarrollo no es tampoco un desarrollo inventivo o ideológico, no se trata de sentarse en un escritorio o/y en un café y tratar de inventar un conjunto de complementos para clarificar aquella tesis. Fue la lucha misma, la gigantesca contraposición revolución-contrarrevolución la que dejó claramente establecida la frontera existente entre participación en las guerras de liberación nacional y las guerras imperialistas por un lado, y el derrotismo revolucionario por el otro; es decir que permitió comprender teóricamente y para siempre otras implicaciones de aquella tesis, que Marx y Engels no habían asumido aún. Y desde entonces el derrotismo revolucionario y el internacionalismo consecuente son una base efectivamente apropiada, un punto de partida elemental de las sucesivas generaciones de revolucionarios. Es así que el conjunto de tesis de los comunistas se desarrollan, se afirman, por sucesivas apropiaciones del programa.

Y esto permite aclarar la contradicción real entre programa invariante y las tesis teóricas de los comunistas, siempre en desarrollo, contra la que chocan todos los formalistas (invarianza asimilada al fetichismo de los escritos de Marx y Engels) así como los innovadores y revisionistas de todo tipo. El proletariado no tiene patria y nunca tuvo patria; en la vida real el proletariado, solo actúa como tal, luchando contra la explotación, contra "sus" propios burgueses y contra "su" propio Estado y esta práctica conforma una verdadera comunidad de lucha internacional e internacionalista, que la vanguardia comunista lucha para centralizar efectivamente; esto es y siempre fue un aspecto central del comunismo. Marx no inventó el programa comunista sino que expresó un nivel de apropiación del mismo; la izquierda comunista, en todo el mundo, a principios de siglo en su lucha contra la guerra imperialista, tampoco inventó nada, sino que sintetizó, en tesis, en consignas, en directivas precisas, la realidad del movimiento comunista. Nuestra tarea es exactamente la misma, estas tesis (7) reflejan un paso más en ese esfuerzo colectivo, impersonal, internacional, del programa comunista afirmándose de generación en generación. Por todo lo explicado estas tesis, que guían y guiarán la actividad consciente y organizada de nuestro pequeño grupo, no son nuestra propiedad (no reclamamos la paternidad de las mismas), sino una expresión sintética, experiencia acumulada de nuestra clase, de nuestro Partido a través de la historia y solo a ellos pertenece.

Diferentes textos publicados en nuestras revistas centrales y territoriales (en español, en francés, en inglés, en árabe, en portugués, en alemán…) desarrollan y explican estas tesis y fundamentan su proceso de apropiación histórica. El lector encontrará esos materiales textos tanto en las revistas centrales, en el sitio Internet del grupo y también en el CD ROM existente en diferentes idiomas. En ese sentido es importante remarcar que si bien sobre algunas cuestiones hay un nivel de elaboración superior a las pocas líneas que sobre ellas existen en las tesis, sobre un gran número de ellas el trabajo es totalmente incipiente, lo que queda por hacer es enorme (es una evidencia que ese trabajo revolucionario, solo podrá ser acabado por la realización misma de la revolución social). Repetimos, estas tesis no son un "punto de llegada místico" sino nuestras tesis de trabajo, una síntesis de nuestra praxis sobre cuya base nuestro trabajo prosigue. De todas maneras, dejamos a los paranoicos de la política la creencia mistificadora que pretende que un texto puede constituir una garantía contra las desviaciones, traiciones, escisiones,... La única garantía que tenemos se encuentra en la globalidad de nuestra implicación, en nuestra adhesión no a un grupo, o a un "partido", o a un jefe,... sino al comunismo, al movimiento real de abolición de todo lo que nos hace ajenos a nosotros mismos. Pero, dialécticamente, este movimiento solo existe cuando se centraliza, se organiza, se disciplina, se dirige, en una palabra cuando se constituye en Partido.

La organización, preparación, estructuración, dirección de este partido es la obra impersonal de fracciones, grupos, militantes, que asumen desde siempre el trabajo de formación internacional de cuadros revolucionarios y la preparación de la dirección mundial de la revolución comunista.

Nuestra preocupación central, desde la formación del G.C.I. fue y es la de asumir, de acuerdo con nuestras limitadas fuerzas y el estado del movimiento comunista, todas las tareas y necesidades de este movimiento. Lo que caracteriza prácticamente a los comunistas no es el asumir tal o tal tarea considerada, "visto el período", como la única realizable, para unos las "teóricas", para otros las "propagandistas", para otros las "militares". De ser así los comunistas se diferenciarían del resto del proletariado, por determinaciones totalmente parciales, tomando a cargo un número de tareas menores que las del resto del movimiento proletario.

La esencia de la praxis revolucionaria es por el contrario el asumir todas las tareas y necesidades del movimiento y esto, claro esta, teniendo en cuenta la relación de fuerzas y las prioridades que esta determina. Todas estas tareas deben ser asumidas poniendo siempre adelante los intereses históricos y mundiales del movimiento, determinándose no en relación a situaciones contingentes e inmediatas sino siempre en relación a la totalidad, al comunismo. Esta es la línea histórica de reconstitución del Partido.

Si las expresiones escritas de la vida, de la lucha, fueron siempre objeto de la crítica efectuada por los militantes (lógica expresión de la dinámica de la vida sobre la cosa que se fija), conviene asimismo recordar que el lenguaje constituye en sí mismo un velo producido por la dominación del capital, a través del cual es enormemente difícil hacer pasar un contenido que escapa a dicha dominación: la contradicción está siempre presente, al expresarse un movimiento a través del lenguaje que solo admite las categorías fijas. De la misma forma, un concepto puede expresar en lenguas diferentes, dadas las realidades diferentes vividas por el proletariado, contenidos diferentes.

Para disminuir lo máximo posible estas lagunas, estas debilidades que sabemos a pesar de todo inevitables, hemos intentado trabajar estas tesis en cuatro idiomas diferentes para unificar las expresiones de la realidad que queremos transmitir. Esto produjo, además de un estilo pesado, una especie de lengua "impura", lo que refleja además el hecho de que el contenido mismo de los conceptos definidos histórica y socialmente, no tiene para nosotros el mismo significado que para el ciudadano, ni siquiera el mismo que para los más "politizados" de ellos. Ello sucede por ejemplo con expresiones como "partido", "proletariado", "clase", "democracia", "capital"; lo que requiere tomar como referencia las diferentes contribuciones que hemos producido sobre estos diferentes sujetos.

Nos proponemos hacer un importante esfuerzo en la homogeneización de nuestras revistas centrales, lo que refleja un avance en la centralización de nuestro esfuerzo, principalmente en base a traducciones lo más fieles posibles de las principales contribuciones realizadas en los diferentes idiomas. Para subrayar dicha tendencia a la homogeneización, y porque consideramos más adecuado, hemos decidido que de ahora en adelante todas nuestras revistas centrales adopten el mismo titulo: "Comunismo" (la revista central en francés "Le Communiste" pasará entonces a llamarse a partir del próximo número "Communisme"). Con respecto a la continuidad, es suficiente recordar lo que decía Bordiga en los años 1953:

"Para seguir la continuidad de los aportes de nuestro trabajo, los lectores no deben atenerse a los cambios de título de los periódicos, que se deben a episodios derivados de una esfera inferior. Nuestras contribuciones son fácilmente reconocibles por su indivisible organicidad. De la misma forma que es propio del burgués que toda mercancía sea portadora de su etiqueta de fabricación, que toda idea sea seguida de la firma del autor, que todo partido se defina por el nombre del jefe, es claro que en el campo proletario cuando la forma de exposición se interesa a las relaciones objetivas de la realidad no pueden limitarse nunca a las opiniones personales de estúpidos contrincantes, a las alabanzas o injurias, o a las superfluas competencias desproporcionadas entre pesos pesados y pesos livianos. En este caso el juicio no está determinado por el contenido sino por la buena o mala fe del que expone.

Nuestro trabajo, es duro y difícil, y solo logrará sus objetivos asumiéndose como tal y no recurriendo a los caminos fáciles a la técnica publicitaria burguesa, a la vil tendencia de admirar y adular a los hombres".

(Sul filo del tempo, 1953).

Entonces, nuestras "Tesis de orientación programática" no son una "plataforma", en el sentido reducido, conformista y pretencioso por el cual las diferentes sectas se autodefinen como el centro del mundo. El programa comunista no tiene nada que ver con un texto bíblico que constituiría la garantía contra todas las desviaciones posibles, la tabla de salvación a la que habría que agarrarse para salvaguardar la pureza virginal. Así, se ha mistificado el término "plataforma" intentando hacérselo pasar como sinónimo de "programa comunista" (¡cómo si este pudiese ser reducido a un texto, sea cual sea!), y pretendiéndose que la misma debiera no solamente ser la garantía formal para el futuro, sino además -pretensión entre las pretensiones- contener las respuestas a todas las cuestiones planteadas por las luchas obreras. Fue contra ese fetichismo de las plataformas, de los "programas" que Marx hace más de un siglo decía ya que, un paso adelante del movimiento real era más importante que una docena de programas.

A todos los fetichistas de las plataformas y de los partidos ideales, a todos los invariantes del formalismo que creen que no se desviarán de una pulgada porque recitan una plataforma o repiten la frase de tal o tal dirigente del proletariado, nos es fácil recordar la facilidad que tienen, para cambiar de plataforma, de grupo, de práctica, para insultar a sus compañeros de ayer... en fin a todos los que esconden su miserable indivualismo, su sectarismo y su federalismo detrás de discursos rimbombantes sobre el "partido" ideal o la perfección de los "cuadros revolucionarios", basándose en citaciones de jefes del pasado, les oponemos lo que decíamos hace algún tiempo en nuestra revista central en francés:

"Para nosotros, comunistas, lo que nos interesa no es tal o cual citación... o la referencia a tal o cual posición tomada en un momento preciso, sino más allá de las expresiones más o menos claras, comprender el contenido invariante, el hilo rojo que siempre liga el proceder de los comunistas: el situarse del lado de la lucha obrera, contra todas las barreras capitalistas. Más allá de la comprensión a un momento dado, más allá de las expresiones formales, más allá de la conciencia expresada en banderas o textos obreros, la verdadera lucha inmediata de la clase obrera contra la explotación ha sido siempre -ayer, hoy, mañana- antifrentista, antidemocrática, antinacional."

Presentación a "Le Communiste" No.6

Nuestro enemigo, la relación social capitalista personificada por la clase burguesa, ha sido siempre el mismo, nuestras necesidades y nuestras reivindicaciones fueron también las mismas: la lucha contra la explotación, contra la aumentación de la intensidad y la extensión del trabajo..., nuestros métodos de lucha, la acción directa (la violencia y el terrorismo revolucionario), la organización afuera y en contra de todas las estructuras del Estado burgués, la insurrección armada, la dictadura mundial del proletariado por la abolición del trabajo asalariado... han sido siempre las mismas. Es a esta verdadera invarianza, a esta real continuidad orgánica entre las fracciones comunistas de hoy y de ayer, que queremos, a través de estas "tesis de trabajo", contribuir.

* Grupo Comunista Internacionalista - 1989 *

Notas

1. Debemos señalar aquí que esta afirmación general la aplicamos antes que nada a nosotros mismos y al trabajo mismo de confección de estas tesis. Así, ese duro, largo y difícil trabajo colectivo internacional (que por supuesto continuamos y continuaremos) ha permitido en nuestro pequeño grupo la centralización internacional de una polémica y la cristalización de un conjunto de divergencias decisivas, que en muchos casos se plasmaron en demisiones, en exclusiones, etc. A pesar de las duras fases de virulencia en la polémica, de enfrentamientos internos y públicos de posiciones, la centralización de la misma a partir de un conjunto de estructuras internacionales internas, ha permitido no solo una maduración programática de nuestro grupo sino también una separación mucho más neta con respecto a todos los herederos de izquierda de la socialdemocracia. En este sentido y a pesar de el desgaste de fuerzas militante que esa polémica ha significado, no solo la consideramos indispensable y fructífera para la formación de nosotros mismos como militantes, sino en tanto que delimitación mucho más precisa de todo nuestro movimiento con respecto a todos los partidos e ideologías burguesas para el proletariado.

2. Tratamos de expresar aquí con todas las dificultades que presenta el lenguaje lógico formal y burgués, en la forma más precisa posible la cuestión del sujeto de la revolución, y al mismo tiempo nuestro concepto de comunismo, que para nosotros no es ningún ideal a aplicar, sino el movimiento de destrucción de la sociedad del capital y la sociedad que resulta de esa negación práctica. Así, contrariamente a lo que cree el idealista el verdadero sujeto de la revolución no es el individuo genial con su consciencia y su voluntad; no lo es tampoco el grupo de militantes, a pesar de que su acción como dirección histórica sea decisiva, más aún ni siquiera lo es el proletariado entero en tanto que grupo de obreros. Solo lo es el proletariado en tanto que fuerza constituida, en tanto que Partido, en tanto que centralidad orgánica comunista que destruye el orden establecido. No es tampoco la dirección la que hace del proletariado "tradeunionista" una fuerza revolucionaria, como cree el socialdemócrata, sino por el contrario es el proletariado como fuerza revolucionaria (no en el sentido inmediato sino histórico, no en el sentido contingente o local, sino general e internacional) el que determina la creación de una dirección revolucionaria. En fin, y aunque resulte más chocante a la ideología dominante, dado que nos situamos a un nivel de abstracción superior: no son los comunistas o el proletariado quien hace del movimiento social un movimiento comunista, sino por el contrario es el comunismo en tanto que movimiento histórico, que encuentra, por primera vez en la historia, en el proletariado una clase verdaderamente revolucionaria para imponerlo como negación efectiva, es el comunismo quien coopta los elementos históricamente más decididos de la clase, a aquellos que siempre ponen adelante los intereses del conjunto del proletariado ... como dirección del partido y la revolución a venir.

3. "y en fin, mientras que la burguesía de cada nación conserva aún intereses nacionales particulares la gran industria crea una clase cuyos intereses son los mismos en todas las naciones y para la cual la nacionalidad ya ha sido abolida" Marx y Engels "La Ideología Alemana".

4. Obsérvese que el propio Bernstein que es el revisionista por excelencia, siempre que puede encontrar una argumentación para ello, prefiere decir que es la sociedad que ha cambiado y no Marx que se ha equivocado.

5. La citación es textual; MEW tomo XXXVIII ps. 176 y 188.

6. Un buen número de organizaciones marxistas leninistas realizaran la revisión precisamente tomando estas frases como las esenciales, lo que les permite, así, traficar la teoría hasta el punto de justificar el nacionalismo.

7. Se podría dar el mismo tipo de desarrollo ejemplar con cada una de las tesis centrales del programa comunista (negación del Estado burgués, negación de la democracia, negación del valor, negación del frentismo,...) poniendo en evidencia la contraposición entre la actitud de los comunistas, sus tesis sucesivas y el revisionismo descarado o no contra ellas.


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