El Partido Comunista es pues, la organización de la clase revolucionaria portadora del comunismo y sus determinaciones esenciales son aquellas que hacen del proletariado una clase: organicidad, centralización, dirección histórica única. Sin afirmación del Partido, aunque más no sea en forma embrionaria no hay proletariado ("la clase obrera es revolucionaria o no es nada"). Pero todo ese proceso de organización en Partido, no es posible sin el largo e indispensable trabajo militante de afirmación programática, de práctica consecuente y de preparación llevada adelante por los comunistas. Es cierto que el Partido (como las revoluciones) no es inventado, ni creado, por los revolucionarios, es el producto necesario y espontáneo de la sociedad del capital. Pero esa necesidad histórica, no se concreta de un día para el otro en tanto que existencia plena y entera del Partido Mundial. El Partido surge espontáneamente, en la medida de que se desarrolla inevitablemente en base a la comunidad de intereses y perspectiva, una real comunidad de lucha proletaria, pero este hecho inevitable solo puede concretarse cuando en el seno de dicha comunidad, se van afirmando simultáneamente el comunismo como programa y como dirección prefigurando así el órgano internacional de dirección revolucionaria. Es decir cuando aquella determinación histórica se concreta específicamente en una acción consciente voluntaria organizada; cuando, afirmando todo el programa histórico del proletariado, una minoría ("los comunistas" tal como se refiere el Manifiesto del Partido Comunista) compacta y sólidamente estructurada de cuadros revolucionarios asume la indispensable tarea de dirección no sólo en cuanto a los objetivos del movimiento (en tanto que plan de vida para la especie humana) sino también en cuanto a los medios estratégicos y tácticos para el triunfo del mismo. Las revoluciones y el Partido no se crean; la función de los revolucionarios es, por el contrario, la de dirigir las revoluciones y el Partido. Esa minoría de comunistas, que es al mismo tiempo producto necesario y espontáneo (en el sentido histórico y no inmediato de ambas palabras), de la organización del proletariado en una única fuerza centralizada es el eje entorno al cual se realiza la inversión de la praxis que le permite pasar de ser un simple objeto de aquella espontaneidad a ser sujeto consciente de la revolución a venir.

TE52 : Tesis 52