La revolución proletaria, ni en sus objetivos, ni en sus fases intermedias, tiene nada en común con las "revoluciones" políticas burguesas, salvo, claro está, el uso de las armas y el derrocamiento del poder existe.

- Las "revoluciones" burguesas tienden a cambiar el personal del gobierno, o la forma de un Estado nacional por otro; la revolución proletaria, por el contrario, tiende a destruir el Estado nacional y a liquidar toda nación o patria.

- Las "revoluciones" burguesas se hacen en nombre del bienestar del pueblo y reproducen la esclavitud asalariada de la mayor parte de la sociedad, utilizan la frase social para perseguir sus estrechas fines políticos, utilizan un discurso universal para afirmar los intereses particulares de otra minoría; la revolución del proletariado en cambio, por más regional que sea su origen, por más minoritaria que sea la fracción proletaria que se lanza primera a la lucha, por más pobre y limitada a la política que puede ser su frase, encierra en ella un contenido social universal.

- Las "revoluciones" burguesas se basan en la democracia, en los derechos del ciudadano, etc., pues parten de la necesidad de una de sus fracciones de no continuar separada del ser colectivo del capital, el Estado, y aspiran sea a controlarlo o a compartir en su seno democrático ese poder político. La revolución proletaria parte de una realidad enteramente diferente, pues el ser colectivo del que se haya separado el trabajador es un ser colectivo de realidad distinta, de distinto alcance que la comunidad política ese ser colectivo, esa comunidad del que le separa su propio trabajo es la vida misma, la vida física e intelectual, la actividad humana, el goce humano, el ser humano y, por lo tanto, no aspira a compartir democrática el poder, sino que surge de la necesidad imperiosa de liquidar ese poder, esa democracia, que lo separa de su humanidad, de su Gemeinwesen. "El ser humano es la verdadera Gemeinwesen del hombre".


TE50 : Tesis 50