El proletariado es portador de una sociedad sin clases y sin la violencia inherente a dichas sociedades. Pero la sociedad de la cual emerge está basada en el terrorismo burgués y ello, independientemente de la forma más o menos abierta bajo la cual la burguesía ejerce su dictadura. El canibalismo de la contrarrevolución, el terror blanco estatal o "paraestatal", obliga al proletariado (lo determina) a responder con la violencia revolucionaria, con el terror rojo. La organización de esa violencia que surge espontáneamente del suelo mismo de esta sociedad terrorista y la decisión en la aplicación de la misma, son los elementos decisivos para impedir un desangramiento generalizado, para disminuir y acortar los dolores de gestación de la nueva sociedad; por lo que los comunistas no solo no se oponen a la misma, sino que se sitúan en forma decidida a su cabeza y la dirigen. El pacifismo, es decir el antiterrorismo en general, así como la distinción socialdemócrata entre violencia de la clase obrera "en su conjunto" y acción "individual", o entre "violencia" y "terrorismo", nunca han sido otra cosa, ni pueden serlo que una manifestación cínica de la ideología contrarrevolucionaria.

TE43 : Tesis 43