El dualismo socialdemócrata y la ideología de la decadencia, que niegan el capital como todo orgánico, conduce inevitablemente a crear ideológicamente un conjunto de categorías en las cuales los herederos de la socialdemocracia se imaginan que el mundo se divide. Dichas categorías ideológicas, en la medida en que se transforman en concepciones dominantes, constituyen armas potentes de división del proletariado. Así, a las formas más clásicas burguesas de categorización y división entre países, como por ejemplo la división del mundo en tres, que ya mencionamos, o la división de países entre "desarrollados o subdesarrollados", "centrales" y del "tercermundo" se agregan otras más sutiles que en el fondo cumplen con el mismo objetivo: confundir, acercar la unicidad del capitalismo mundial, dispersar y desorganizar al proletariado, presentándole diferentes proyectos u objetivos según la región. Particularmente perniciosa, en este sentido, ha sido la ideología acerca del "capitalismo de Estado" según la cual existiría, en el mejor de los casos, diferentes tipos de capitalismo y en el "peor" sociedades que serían medio-medio, "ni verdaderamente capitalistas ni verdaderamente socialistas" o/y que "el capitalismo de Estado" constituiría una fase de la revolución. Todas estas ideologías, que constituyen distintas variantes del kautskismo y del leninismo, y que no son otra cosa que el mito estalino-trotskista de la "especificidad rusa" generalizado al mundo entero, tienen como objetivo central el negar, esconder, y disimular el verdadero antagonismo entre el Estado capitalista mundial y el proletariado internacionalista.

TE33 : Tesis 33