Existen otro conjunto de dicotomías social-demócratas (como la de "economía" y "política", la de "teoría" y "práctica") que en todos los casos dividen el proceso revolucionario para liquidar y destruir su unidad subversiva. Un caso especialmente notable de dicha concepción es la visión según la cual el propio modo de producción capitalista se dividiría en un período/fase "ascendente" "progresivo", de "dominación formal",... y otro "decadente", "reaccionario", "imperialista", de "dominación real". El propio desarrollo del capital es siempre su mayor reforma, sus constantes transformaciones y sus necesarios cambios cuantitativos y cualitativos (el valor debe valorizarse en permanencia). Ello se marca, no por dos fases antinómicas (ascendencia-decadencia), sino por una sucesión de niveles (única base para una periodización del capitalismo), en donde todas las contradicciones (entre las cuales, la básica entre valorización y desvalorización), aparecen en forma cada vez más exacerbadas. Todas las teorías decadentistas que destruyen la universalidad del modo de producción capitalista (en el tiempo o/y en el espacio), conducen inevitablemente a liquidar la invarianza de los intereses y necesidades del proletariado revolucionario, negando en última instancia que es él, y solo él, el enterrador del viejo mundo, el agente activo del derrumbe catastrófico del sistema, lo que los lleva (también inevitablemente) al inmediatismo, al gradualismo, al evolucionismo, al fatalismo,... destructor de toda militancia clasista. Es a eso que conducen prácticamente todas las teorías decadentistas (que además no son otra cosa que simples teorías economicistas, es decir burguesas), y ello independientemente del tipo de argumentación utilizado. Esas prácticas reformistas que inducen todas las teorías decadentistas, se expresan por otra parte justificando/reivindicando sistemáticamente a posteriori toda la práctica contrarrevolucionaria de la socialdemocracia (en tanto que globalidad histórica, que incluye también el anarquismo oficial), lo que es realizado con el falacioso pretexto de que durante el llamado período "ascendente" el proletariado habría tenido como objetivo no el comunismo, sino la lucha por las reformas (lucha esencialmente burguesa), lucha por su integración como objeto económico en el sistema ("clase" para el capital).

Todas las teorías decadentistas se basan pues en la idea que la burguesía se hace de sí misma, la del progreso, la evolución, la civilización,... como si fuesen neutras, aclasistas; como si el progreso bajo la burguesía pudiese ser otra cosa que progreso burgués (¡y el mayor progreso burgués siempre es la guerra burguesa!), como si la evolución bajo la burguesía pudiese ser otra cosa que evolución de la explotación burguesa. Según ellos, evolución, progreso, civilización... se desarrollarían hasta una cierta fecha (y para los más consecuentes en ciertas aéreas geo-políticas), hasta llegar a un cierto máximo fatídico justificado en diversas formas según las escuelas (estalinistas, trotskistas, luxemburguistas,...) a partir del cual se comenzaría a descender, "objetivamente" a derrumbarse, lo que se acompañaría de la decadencia "moral", artística, etc. (verso que todas estas corrientes tiene en común con las múltiples sectas religiosas, y fascistoides). No se trata pues, de otra cosa que de ideologías contrarrevolucionarias que el proletariado en lucha destruirá.


TE32 : Tesis 32