Las luchas de liberación nacional, las guerras populares antiimperialistas... no son más que mecanismos de utilización de los obreros como carne de cañón de la guerra capitalista. El imperialismo, no es un fenómeno particular de tal o tal potencia, de tal o cual Estado, sino que es un fenómeno inherente e invariante del capital mismo: cada átomo de valor valorizándose contiene todos los presupuestos del terrorismo imperialista. Por ello toda burguesía es imperialista y en la práctica está indisociablemente interligada, no solo por la participación directa a través de las sociedades anónimas y el capital financiero internacional, sino por miles de alianzas implícitas y explícitas con las fracciones más potentes del capital mundial. Frente a esas luchas, el proletariado, que sigue su lucha contra sus explotadores, es tratado de indiferentista o de saboteador, y en ello no hay que ver ni más ni menos que la coherencia del capital mundial. El proletariado no puede ser indiferente frente a su propia explotación, ni bajo ningún pretexto aceptar la tregua con sus propios explotadores. La continuidad y el desarrollo de esta lucha contra sus explotadores, lo conducen por el contrario, a encontrarse con sus hermanos de clase en todo el planeta en una sola comunidad de lucha contra el capital mundial, fundamento de la organización internacional e internacionalista del proletariado.

TE28 : Tesis 28