Los obreros no tienen patria, no se les puede arrebatar lo que no poseen. Toda defensa de la "nación" sea cual sea el pretexto, en nombre del cual se opere, constituye en realidad una agresión contra toda la clase obrera mundial. Bajo el reino de la burguesía todas las guerras son guerras imperialistas (el proletariado reivindica una sola guerra, la guerra social contra toda burguesía) que oponen dos o varias fracciones o grupos de intereses del capital mundial e independientemente de las intenciones inmediatas de los protagonistas tienen como función esencial la de afirmar el capital y destruir objetiva y subjetivamente a la clase subversiva de esta sociedad. Por ello más allá de ser "simples" guerras entre Estados nacionales, entre "liberadores de la patria e imperialistas", entre potencias imperialistas, son en su esencia guerras del capital contra el comunismo. Frente a todas las oposiciones interburguesas entre fracciones "progresistas y reaccionarias", "fascistas y antifascistas", de "izquierda" y de "derecha", que encuentran en la guerra imperialista su continuación lógica, el proletariado tiene una sola respuesta posible: la lucha intransigente por sus propios intereses de clases, contra todo sacrificio, tregua y solidaridad nacional, el derrotismo revolucionario, apuntando las armas contra sus propios explotadores y opresores inmediatos, a los efectos de transformar, por la centralización internacional de esta comunidad de lucha contra el capital, la guerra capitalista en guerra revolucionaria del proletariado mundial contra la burguesía mundial.

TE26 : Tesis 26