Así el carácter mundial del capitalismo engendra al proletariado como clase mundial, sin ningún interés regional, sectorial, nacional, que defender. La burguesía, por el contrario, no solo realizó su revolución afirmando sus intereses particulares, sino que su propia esencia (la competencia) la empuja permanentemente a oponerse brutalmente entre sí, enfrentándose a todos los niveles en el reparto de los medios de producción y los mercados. La unidad entre burgueses (sociedades anónimas, acuerdos monopólicos, Estado nacional, constelación de Estados,... Estado mundial) se opera siempre para enfrentar en mejores condiciones la guerra comercial o/y la guerra de clases, volviéndose a despedazar en cada instante en sus diferentes fracciones particulares. De ahí que por más unificada que sea, la acción de la burguesía, contiene siempre la división; que, toda paz es una fase de una guerra futura, mientras que en el proletario, por el contrario, toda acción, por más parcial que esta sea, contiene la universalidad, es decir que, por más limitada que sea, regional o sectorialmente, la acción de esta clase contra el capital, contiene la afirmación de los intereses únicos del proletariado en todas partes del mundo y la lucha por la revolución social universal.

TE19 : Tesis 19