El desarrollo mismo de la democracia se encarga de esconder la magnitud actual de la simplificación/exacerbación de las contradicciones del capitalismo desdibujando permanentemente las fronteras de clase, lo que se ve afirmado a su vez por formas ideológicas especificas que desarrollan la confusión más completa, en especial en base a un conjunto de estatutos formales o jurídicos complejos que dividirían a la sociedad -no en dos clases antagónicas- sino en un número indeterminado de categorías más o menos vagas y elásticas.

Así, por ejemplo, en un polo de la sociedad, un conjunto de formas jurídicas seudo-salariales tienden a camuflar la naturaleza burguesa de estructuras enteras del Estado. Es el caso, por ejemplo, de los oficiales del ejército o de la policía, de los altos cuadros empresariales o de la administración o de burócratas de todo tipo, que bajo aquella cobertura, son clasificados como categorías neutras, sin pertenencia de clase o peor todavía asimilados a "capas obreras".

En el otro extremo de la sociedad se produce otro tanto, por ejemplo un conjunto de formas jurídicas de seudo-propietarios -"campesinado", cooperativas, reformas agrarias, artesanos,... camuflan objetivamente la existencia de inmensas masas de proletarios asociados por el capital para producir plusvalor (asalariado disfrazado). Estos y otros mecanismos ideológicos tienden a presentarnos como opuestos y con diferentes intereses a diversos sectores del proletariado: urbanos/agrícolas, activos/desocupados, hombres/mujeres, obreros/empleados, trabajadores manuales/trabajadores intelectuales,...

Este complejo proceso ideológico contribuye a mantener el régimen de explotación y de opresión burgués al disimular y hacer difuso a nuestro enemigo y presentar dividida, debilitada numéricamente a nuestra clase. Todo el secreto de la perpetuación de la dominación burguesa puede resumirse a la dificultad del proletariado para reconocerse a sí mismo, para reconocer en la lucha de sus hermanos de clase en cualquier parte del mundo y sea cual sea las categorías en las que la burguesía los divide, su propia lucha, condición indispensable de su constitución en fuerza histórica.

A su vez este ciclo infernal se rompe en las sucesivas expresiones de la catástrofe del sistema, por la lucha misma del proletariado, por su generalización y la tendencia a coincidir en el tiempo, que deja al descubierto de manera cada vez más incuestionable, la afirmación de una misma negación (determinada más allá de la conciencia de los protagonistas -limitada siempre a las minorías comunistas- por los mismos intereses y el mismo proyecto histórico) de la sociedad capitalista como totalidad.


TE14 : Tesis 14