Los derechos y libertades democráticas no son otra cosa que la codificación jurídica de las relaciones sociales capitalistas que ponen en relación a los hombres en tanto que vendedores y compradores de mercancías en general y en particular de la fuerza de trabajo (codificación, pues, de esa negación práctica del proletariado como clase). Los propietarios de mercancías se encuentran como sujetos jurídicos libres e iguales. Pero estas relaciones de libertad e igualdad entre propietarios no son más que la relación reificada de las relaciones entre burgueses y proletarios, unos en tanto que propietarios exclusivos de los medios de producción, los otros como desposeídos de todo salvo de su propia fuerza de trabajo. El reino de la propiedad privada para la burguesía significa el reino de la desposesión total para el proletariado. Los derechos y libertades democráticas, en tanto que mecanismos ideológicos que aseguran y afirman realmente la atomización del proletariado en ciudadanos libres de vender su fuerza de trabajo, que solo encontrarán comprador si el capital la necesita para valorizarse en tanto que imponen la libre y mutua competencia entre proletarios obligándolos a escupir cada vez más sangre y valor o reventar, son instrumentos de coerción, de violencia y de despotismo y constituyen un arma esencial de la democracia, es decir de la dominación burguesa.

TE12 : Tesis 12