Hoy, cuando el capitalismo está convirtiendo al planeta en una inmensa cloaca a cielo abierto, donde la vida se hace cada vez más insostenible, los suburbios, como  materialización palpable de esta realidad, lejos de ser un exponente extraño de la civilización capitalista se consolida como su producto más generalizado en cada region del mundo del que ni siquiera los polos de mayor acumulación de capital se salvan como si se hubiesen salvado alguna vez, por el contrario, es allí donde se expresan con toda su fuerza y potencia. Esto se puede interpretar de otra forma, polos de acumulación=paises desarrollados.... La importancia de reapropiarnos y hacer balance de las luchas que nuestra clase desarrolla, ante esa brutal degradación de todos los aspectos de la vida, es fundamental. De ahí que queramos reseñar el libro “la llama del suburbio” publicado por los compañeros de Proletarios Internacionalistas que, teniendo como eje el balance de las luchas acontecida en otoño de 2005 en los suburbios franceses, realizan un balance histórico de la lucha de clases en los suburbios de todo el mundo.

El material comienza poniendo en evidencia la importancia de los suburbios en el mundo. «Jamás hubo tanta producción de mercancías, jamás hubo tanta abundancia de alimentos y demás productos en el mercado, jamás el mercado destruyó tanta producción para favorecer el proceso de valorización; y a la vez jamás hubo tanta desposesión, jamás hubo tanta hambre, jamás hubo tantos desheredados. La carrera ilimitada el capital es acumular y acumular capital cada vez en menos manos, cada vez más concentrada en una minoría de personas que no tienen más objetivo que la explotación del resto de la humanidad. Las enormes masas de seres humanos que son arrojados a la basura se multiplican con el desarrollo cada vez más insostenible de la sociedad capitalista. Gran parte de este ejército de hombres y mujeres, inservibles, para la valorización capitalista, son hacinados en franjas de terreno destinadas específicamente a almacenarlos: los suburbios. Desde EE.UU. a China, de Argentina a Rusia, de África, cuyo continente se parece cada vez más a un inmenso suburbio, a Inglaterra, de Portugal a Egipto, de Palestina a Chile… cada vez se hace más notoria y gigantesca la existencia de porciones de tierras destinadas a una población superflua para la máquina de producción capitalista.»

Dicho lo cual, los compañeros quieren dejar claro que «Profundizar en algún aspecto concreto del capitalismo, como los suburbios, en absoluto puede tapar la miseria general que se extiende por todo el terreno capitalista. Muchos profesionales de la miseria nos hablan de las desgracias del suburbio haciendo olvidar a los proletarios de las demás ciudades su propia miseria. Se trata siempre de alejar el fantasma de la revuelta a lugares lejanos. Cada miserable de este mundo puede mirar a su lado y reconfortarse de ver a alguien en peor condición que él. Y sin duda alguna este es uno de los aspectos que mantiene a flote esta sociedad. Es una forma de aplicar la ideología del mal menor que tanto daño nos hace. Los pajes de esta sociedad quieren que veamos diferencia donde sólo puede haber identificación. La vida en el suburbio, penosa, sufrida, esclava, aburrida, estresante, oprimida, criminal, tan dependiente de lo que decida el interés capitalista, se parece en demasía a la que se desarrolla en las pomposas metrópolis. Comprender esto, comprender que somos parte de un ser que sufre los mismos problemas, las mismas penurias, nos permite comprobar al mismo tiempo que los diferentes niveles en los que se manifiestan estas condiciones de vida, las diversas formas bajo las que se personifica, sólo son episodios y momentos de nuestra condición de proletarios.»

Tras hacer un análisis de todo este «cerco a la miseria» y de las particulares formas de canalización a las que se ve obligado a recurrir el capital para mantener la estabilidad, se hace un breve repaso histórico de algunas de las luchas más importantes acontecidas en los suburbios (Detroit 67, Inglaterra 81, Caracas 89, Los Ángeles 92, Congo 99-2001, Inglaterra 2011...) que dejan en evidencia «a todos esos parloteos que hablan del lumpemproletariado del suburbio, como llaman algunos a las capas más castigadas del proletariado, adjundicándole un papel reaccionario.»

La revuelta de otoño de 2005 en Francia es tratada con detalle para reivindicar su naturaleza proletaria, pero como ellos mismo lo aclaran: «Reconocer y reivindicar el carácter clasista, proletario, de este estallido, no quiere decir que nos pongamos a hacer apología histérica de la revuelta. Ni que alucinemos con un discurso ‘insurreccionalista’. Significa ante todo que subrayemos las fuerzas desplegadas y asumamos la crítica de las debilidades y límites que materializamos en ese episodio de lucha, haciendo frente al mismo tiempo a todos los sociólogos, izquierdistas y demás fauna socialdemócrata que niegan la naturaleza clasista de la revuelta.»  Así, a la vez que se van exponiendo las fuerzas del movimiento y se golpea a los enterradores de la lucha, se abordan también los numerosos límites y debilidades que existieron.

Los compañeros enlazan finalmente todo el balance con una perspectiva global «es enorme la lista de debilidades que la lucha proletaria contiene en el periodo actual. Pero es así una vez más como el proletariado se va construyendo de nuevo en clase, con enormes obstáculos y con la necesidad de reapropiarse de su propia historia. Sólo esa lucha histórica puede ir purgando sus propios límites. Y en este proceso las minorías comunistas que nuestra clase forja son un factor esencial pues ellas expresan y concentran toda su experiencia histórica como práctica revolucionaria que nutre cada batalla y la lleva a sus últimas consecuencias. Es con el desarrollo y centralización de las minorías comunistas como el proletariado se constituye en un solo cuerpo a nivel mundial. Desgraciadamente nunca hubo tanto ataque a las condiciones de vida como ahora y tan pocas minorías revolucionarias materializadas por el proletariado. Hoy que cobra una importancia capital, y nunca nos cansaremos de decirlo, que las minorías proletarias de aquí o allá avancemos en este proceso indispensable de coordinación y centralización internacional, que rompamos las divisiones país por país, o peor aún, ciudad por ciudad, tenemos que reconocer que nunca fue tan minúscula la fuerza de las minorías revolucionarias, que nunca el proletariado tuvo tanta desorientación, que nunca hubo una contraposición tan grande entre la necesidad de revolución y la incapacidad de asumir esta necesidad. Se encuentra aquí una cuestión de primer orden en el proceso de reconstrucción del proletariado.»  Y se afirma a contracorriente que «el balance colectivo de nuestras experiencias de lucha, como el que aquí tratamos de realizar, es un factor imprescindible [..] luchando contra nuestras debilidades, permitiéndonos reapropiarnos de nuestra práctica como clase, materializando directrices en base a todo ese balance de fuerzas y debilidades. La discusión y reapropiación entre revolucionarios de esas fuerzas y debilidades que desplegamos en cada batalla, no sólo las actuales, sino de toda la historia de nuestra lucha, especialmente de los momentos históricos donde la lucha de clases alcanzó sus puntos más elevados, es una tarea fundamental para poder superar las grandes debilidades que portamos.»

En coherencia con su afirmación se encuentra esta obra que se complementa y enriquece con una serie de textos en los apéndices surgidos de la lucha de los suburbios franceses.

NOTAS:

1 Proletarios internacionalistas. http://www.proletariosinternacionalistas.org, proletariosinternacionalistas@yahoo.com.

 

 

 

 

 

 


CO63.3 Presentación del libro:
La llama del suburbio