“…La condición indispensable de una insurrección victoriosa es que se extienda…” (1)

 

 

Internacionalmente y durante los últimos meses, la revuelta del proletariado, contra el capitalismo mundial, tal como afirmáramos en la primera parte de este artículo, se siguió concretando, en la misma medida en que la sociedad burguesa seguía queriendo descargar toda su catastrófica situación sobre la pauperizada población del globo. La misma asumió en Grecia la forma de lucha en las cárceles, lucha de lo sin papeles, luchas de estudiantes, revueltas de marginales..., durante muchos meses, hasta generalizarse en diciembre de 2008, anticipando así lo que puede y debe suceder en otros países y al mismo tiempo indicando elementos del camino a seguir. Es decir que esa protesta proletaria internacional e internacionalista contra el capitalismo, (que cuando escribimos estas páginas vuelve a manifestarse en Madagascar, Guadalupe, Martinica, La Reunión…) fue adquiriendo cada vez más fuerza en Grecia, hasta el estallido generalizado que se produce en diciembre, a la ocasión del asesinato del joven Alexis Grigoropoulos por parte de los esbirros de este oprobioso sistema social.

 

Las células, las casillas, los compartimentos, que en todas partes el capitalismo había construido, gracias a todo tipo de alcahuetes que niegan la lucha proletaria, fueron hecho añicos por el propio movimiento, aunque no sea mas que en ese país y durante los momentos más álgidos de la lucha. No solo porque ahí, en los enfrentamientos, estaban los proletarios como tales (desocupados y obreros, locales y extranjeros, estudiantes y favelizados, precarios y temporales, jóvenes -¡y hasta niños!- y viejos, mujeres y hombres, sin papeles y legales, presos y sueltos, encapuchados y a cara descubierta, escolares y maestros, “campesinos”-trabajadores agrícolas- y “ciudadanos”-trabajadores urbanos…) peleando contra su enemigo, sino porque el movimiento mismo, por todos los medios a su alcance (volantes, Internet, publicaciones, revistas…) denunció explícitamente todas esas descalificaciones con que los enemigos de siempre insultaron y trataron de aislar/liquidar a ese extraordinario y generoso movimiento social.

 “De quien son las acciones que le mantienen y extienden la llama...Los anarquistas? los estudiantes? los inmigrantes? los desempleados y humillados? la juventud de los suburbios ricos del norte y del sur? los gitanos? los «hooligans»? los trabajadores? A todos ellos pertenecen las acciones que dan forma a la lava imparable del volcán que despertó cuando el impensable asesinato de Alexandros sacudió toda Grecia el pasado sábado...” Proclaman las primeras expresiones del movimiento que llegan a todo el mundo2. Más allá de los límites de esas primeras manifestaciones escritas del movimiento, las mismas se contraponen a todo lo que se trata de trasmitir por los medios, porque expresa que la revuelta es de todos.

Si en la revuelta de los suburbios franceses la descalificación e insulto tuvieron total impunidad y hasta en nombre del proletariado se insultó a los proletarios que luchaban, en Grecia intentaron de todo pero la fuerza del movimiento logró ridiculizar, y hasta escrachar, como defensores del Estado, a todos los que quisieron descalificarla y reducirla a una categoría. Enemigos y medios dijeron, como siempre, que se trataba «sólo» de anarquistas, de hooligans, de jóvenes... que solo querían romper, pero la extensión y generalización de la revuelta a todo el país y los propios comunicados que proclamaron el carácter proletario y revolucionario de la revuelta no dejaron lugar a dudas a los otros proletarios, no sólo en Grecia, sino en otros países y regiones. Al mismo tiempo las proclamas dejaban clarito que no se trataba, como decía la prensa del mundo, de querer cambiar a la derecha por la izquierda, de rechazar un programa gubernamental para adoptar otro, o de cambiar el gobierno para volver a la normalidad. Bien por el contrario, hasta la misma normalidad, el mismo tren cotidiano, era denunciado por la revuelta proletaria como lo que es: esclavitud asalariada y chantaje permanente. Contra cada una de las falsificaciones de siempre de la contrarrevolución, el movimiento grita su/nuestra verdad.

Hacía mucho tiempo que el proletariado, en alguna parte del mundo y en pleno combate, no proclamaba tan clara y precisamente sus objetivos revolucionarios: “Somos parte de la revuelta de la vida contra la muerte cotidiana que nos imponen las relaciones sociales existentes” se puede leer en un comunicado compañero3 El mismo agrega a continuación: “Erigimos una barricada inquebrantable contra la repugnante normalidad del ciclo de producción y distribución. En la situación actual, nada es más importante que consolidar esta barricada frente al enemigo de clase. Incluso aunque nos repleguemos ante la presión de la escoria (para-) estatal y la insuficiencia de la barricada, sabemos que ya nada volverá a ser igual en nuestras vidas”.

¡Qué formidable afirmación del proletariado como clase! ¡Qué terrorífica, para toda la clase dominante, reafirmación de la lucha proletaria por la abolición del sistema social, para toda la clase dominante! Vivimos además una situación histórica en la que se recompone un nuevo sujeto de clase, que porta desde hace mucho la responsabilidad de asumir el rol de enterrador del sistema capitalista. Creemos que el proletariado nunca ha sido una clase por su posición, sino que más bien al contrario, se constituye como clase para sí misma en el enfrentamiento contra el capital, primero en la práctica para tan sólo después adquirir conciencia de sus propios actos” 4

 

Es en la calle que el proletariado renace, es en la contraposición al capital que el proletariado se delimita y redefine, la misma teoría revolucionaria es reafirmada por expresiones de vanguardia. Hasta el concepto mismo de proletariado, siempre falsificado, sociologizado, a menudo reducido al obrero industrial e invariantemente sacado de su dinámica de contraposición social5, por todas las fuerzas contrarrevolucionarias, es afirmado por compañeros: ¡el proletariado…se constituye …en el enfrentamiento contra el capital! El proletariado se afirma como fuerza contra “el trabajo asalariado (que) siempre ha sido un chantaje…”  (idem).

Cuando ya no se podía ocultar ni nacional, ni internacionalmente, la generalización de la revuelta, nuestro enemigo de siempre explicó por todos los medios de difusión, que el “gobierno de derecha había hecho errores”, que “debiera renunciar”. Pero llovieron los comunicados y las proclamas que denunciaban tremenda mentira. “Los políticos y periodistas se burlan de nuestro movimiento, tratando de imponer en él su propia carencia de racionalidad. Según ellos, nos rebelamos porque nuestro gobierno es corrupto, o porque nos gustaría tener acceso a más dinero, más empleo. Destrozamos los bancos porque reconocemos el dinero como causa central de nuestras penas, si rompemos los vidrios de los escaparates no es porque la vida sea cara sino porque la mercancía nos impide vivir a cualquier precio. Si atacamos a la escoria policial, no es sólo en venganza por nuestros compañeros muertos sino porque entre este mundo y el que deseamos, siempre van a constituir un obstáculo”.6

 

¡Que importante que es para la lucha que el proletariado reconozca que su enemigo no es tal o tal gobierno, tal o cual partido y ni siquiera todos los gobiernos y todos los partidos, sino el dinero, el capital, las relaciones sociales de producción actuales! Y que a pesar de todas las campañas antiterroristas organizadas por todos los Estados del mundo, para consolidar su propio monopolio del terror, los proletarios en Grecia, en plena pelea, hayan proclamado y escrito en las calles griegas: “¡Terrorismo es el trabajo asalariado! Ninguna paz para los jefes (patrones)” 7

Es verdad que al lado de esta escalofriante comprensión de la necesidad de la revolución social, es decir de que es indispensable destruir totalmente el sistema capitalista, el movimiento se afirma también en base a expresiones mucho menos claras, modestas, turbias.

 

“Se nos acusa a menudo de que nuestra revuelta es ciega, desarticulada, meramente reactiva... que aun no sabemos lo que queremos y lo que no, que somos ladrones y destructores. Pero si que sabemos de sobra que queremos y por supuesto que no queremos. No queremos policías pagados para aterrorizar adolescentes, ni guerra química que bloquea nuestros pulmones y bloquea nuestros ojos. No queremos policías antidisturbios, guardaespaldas, chulos de putas, parásitos, seguratas, profesiones todas ellas basadas en la fuerza y la violencia. No queremos aire polucionado, bosques quemados, hormigón que tape el cielo. No queremos prisiones que aniquilen al individuo, leyes absurdas sobre el canabis, videocamaras que supervisan todo para defender la propiedad de objetos inanimados. Por eso, en este borrador de manifiesto para una nueva vida después de la revuelta, exigimos e impondremos lo que a continuación sigue:

1) Liberar el centro de Atenas de los coches. La ciudad para los ciclistas, peatones y los niños.

2) Transformación de los bancos quemados en asilos para los pobres, bibliotecas, locales gratuitos de internet y «coffe shops» al estilo de Amsterdam.

3) Convertir las comisarías destruidas en cocinas populares que ofrecerán comida natural y gratis a quien quiera que la necesite y la pida.

4) Fin de la propiedad intelectual. Circulación libre y gratuita de material intelectual e informativo, conexiones
a internet gratuitas con moderna fibra óptica.

5) Reemplazar el uso de gasolina y gas natural por placas de energía solar y fuentes de energía completamente reciclables.

6) Asaltar todos los burdeles que se hallan defendidos por la policía y liberación inmediata de todas las prostitutas forzadas. Reconocimiento de la sexualidad femenina y el derecho a ser expresado libremente y sin coacciones. Ninguna piedad para violadores y pedófilos. Ninguna humillación para todos aquellos que vivan su sexualidad de una manera diferente siempre y cuando no usen la imposición de la fuerza para conseguirlo.

7) Asaltar las prisiones y liberar a todos excepto aquellos relacionados con crímenes de pederastia, violación y racismo.

8) Prioridad total para los niños y sus necesidades de amor, juego y ternura.

9) Infraestructuras educativas y medicas libres con la simultanea eliminación de la arbitrariedad y poder de ciertas profesiones. Relaciones responsables, abiertas, igualitarias y amigables entre pacientes y médicos, profesores y alumnos.

10) Medios de transporte libres y uso generalizado de la bici. Expansión del ferrocarril por todo el país.

Esto son «grosso modo» las 10 puntos aprobados hasta ahora. LO QUE QUEREMOS Y CONSEGUIREMOS. Quizás otros puntos también esenciales estén ausentes pero los ya decididos son innegociables”.

Sería muy fácil reírse de tales propuestas o ridiculizar lo limitado de tales puntos. Sin embargo, en esa enumeración de medidas surgidas de discusiones y asambleas nosotros subrayamos, antes que nada, tanto el rechazo total del mundo actual, como la enumeración de lo “que no queremos”. El rechazo, la negación, constituye el punto de partida de todo movimiento revolucionario. Reafirmemos además que esa negación, no mendiga, no le pide nada a nadie (ni siquiera al Estado), sino que quiere imponer. Que además esas expresiones tienen el mérito enorme de partir de la base fundamental de que para cambiar algo hay que reventar la autoridad del Estado e imponer por la violencia otra cosa. Siempre es saludable que el movimiento quiera transformar los centros de especulación y represión (bancos, comisarías…) en algo que sirva para el ser humano, aunque todavía no se sepa bien como pueden obtenerse objetivos similares. Por último, merece subrayarse que los protagonistas tienen consciencia de que eso (¡que es en realidad sumamente poco!) es sólo lo que quieren imponer enseguida. Que además proclaman que esos puntos no son negociables y que hay otros puntos también esenciales que verán después.

Si, si es verdad que ese manifiesto contiene un conjunto de ilusiones propias de un movimiento incipiente y heterogéneo, que se ve empujado por las circunstancias y la presión ideológica a expresar rápida y apresuradamente soluciones positivas, sin haber todavía afirmado lo suficiente su fuerza negativa de toda la sociedad existente. Es por eso que aparecen soluciones un poco ilusas en como cambiar lo que los afecta más en la vida inmediata, sin haber ido afirmado todavía la necesidad de destruir los fundamentos de todo el sistema social de explotación. Si también es cierto que en esas expresiones se nota la influencia nefasta de ideologías a la moda de la izquierda y de los ecologistas que, como no podía ser de otra forma, limitan reformistamente el horizonte de todo movimiento. Fueron y serán límites en los próximos movimientos proletarios que la revolución deberá enfrentar, pero lo importante no son esas tímidas (y muchas veces reformistas) medidas inmediatas (aunque algunas resulten muy simpáticas), sino la afirmación de la negación de lo que existe, la contraposición violenta contra todo el mundo del capital defendido por la izquierda, el centro y la derecha.

Por último queremos subrayar el punto 7: “Asaltar las prisiones y liberar a todos” (más allá de los límites de la formulación). Es diferente a los otros puntos en la medida en que no es algo que se busca conseguir, sino que expresa una necesidad crucial del movimiento, que el mismo todavía no tiene la fuerza de asumir. Lo que se expresa es, por lo tanto, una necesidad importante, pero todavía inasumible, como en alguna medida también lo pueden ser otros como el punto 1 o el 5, pero a diferencia de todos los otros, se sitúa abiertamente contra la estructura democrática y jurídica de la propiedad privada y de la dominación burguesa y en esa medida implica una ruptura más clara con el reformismo.

El estallido del proletariado en Grecia alumbra al mundo. No son las propuestas positivas, sino la radicalidad de la crítica de la sociedad actual sin justamente formular demandas hacia el poder, lo que evidentemente es lo que más aterrorizó a todo el poder burgués a nivel internacional. Como dicen expresiones revolucionarias de los proletarios en lucha:  “La insurrección de diciembre no lleva consigo ninguna demanda concreta, precisamente porque los sujetos que en ella participan sufren día a día la negativa de la clase dominante a aceptar cualquier demanda, y por lo tanto la conocen a la perfección. Los susurros de la izquierda, que en un comienzo pedía la retirada del gobierno, se transformaron en un terror mudo y un intento desesperado por calmar la incontrolable ola insurreccional. La ausencia de demandas reformistas refleja una subyacente (aunque aún inconsciente) disposición a la subversión radical y a la superación de las relaciones mercantiles existentes, y la creación de relaciones cualitativamente nuevas” 8.

 

La fuerza del movimiento en Grecia está basada además, en oposición a otras regiones y en particular a países de la misma Europa (en donde el proletariado no sale a la calle como debiera cuando se reprime a los sin papeles, a los presos, a los marginales o se cometen actos abiertamente racistas), en el hecho de que la burguesía y sus diferentes aparatos no lograron aislar a las capas del proletariado que, bastante antes de diciembre, habían llevado luchas ejemplares que tuvieron repercusión en todo el país y también internacionalmente. Nos referimos en general a los sectores que soportan cotidianamente la represión abierta del Estado, como los presos, los sin papeles, los inmigrantes, los jóvenes inconformistas y/o que nunca tuvieron lo que la buena sociedad llama “un trabajo normal”…, así como en general a todos los proletarios irregulares, precarios y peor pagados, que sin duda fueron los que iniciaron el movimiento: 

“Somos la generación de los 400 euros. De los programas “stage” del organismo de empleo, del trabajo flexible, de la eterna capacitación (siempre a cuenta nuestra), de la precariedad, de la carestía, de los dos diplomas que no sirven para nada. De la eliminación de nuestros derechos laborales, de nuestra humillación por parte de patrones, políticos y los demás. Somos la generación que la encierran en escuelas, intentando meter en nuestras cabezas sus nacionalismos, sus prejuicios, su lujuria por la patria, su mentira, su subordinación. Somos los chavos9 a los que humillan y provocan los antidisturbios, los policías secretos, o los guardias especiales y todos los demás policías que hizo su democracia (y puso por todos lados como otro ejército de ocupación) cuando nos encontramos en su camino, los objetos diarios de su abuso del poder. Somos los heridos de las marchas de los estudiantes y de los alumnos, nuestras cabezas fueron golpeadas contra el asfalto, nuestra dignidad fue eliminada bajo sus botas, nuestras manos fueron quebradas por los toletes, nuestras caras fueron machacadas por sus puñetazos, nuestros pulmones todavía contienen los gases que nos echaron, que están prohibidos según acuerdos internacionales. Moriremos prematuramente porque no estuvimos de acuerdo con las leyes que nos están robando la vida. Somos los detenidos que nos arrastramos en juicios por años, Panagiotis que llevaba zapatos de un color equivocado y se quedó 40 días en la cárcel, Dimitrios Augustinos que pasó por el lugar equivocado en el momento equivocado, los 50 heridos en el hospital Evangelismos el 8 de marzo de 2007.Nosotros incendiamos sus bancos. Nosotros nos enfrentamos con la policía. Nosotros destruimos la paz social que están construyendo día y noche lavando el cerebro de los ciudadanos para que obedezcan y se callen. Nosotros seguimos iluminando las noches frías que nos trajeron10.

La fuerza del proletariado en Grecia es no haberle negado la solidaridad a aquellas capas que estaban en enfrentamiento mucho más declarado con el capitalismo y el Estado. Si, fueron las luchas de los presos, de los marginales, de los sin papeles,…que resonó como propia en todo el proletariado y el origen real del movimiento. Ya en noviembre de 2008, cuando la lucha en las cárceles se generalizó y más de 7000 de los 12000 presos participaron de un conjunto de medidas de protesta (entre las cuales la huelga de hambre comenzada el 3 de ese mes11), la lucha no pudo ser encerrada y la protesta se hizo sentir en las calles, como en la radicalización de la manifestación del 17 de noviembre12. La acción directa organizada de pequeños grupos se hace sentir durante todo el mes de noviembre 2008. Se hacen acciones contra represores y también contra formas de vigilancia ciudadana, por ejemplo se destruyen cámaras de vigilancia en diferentes lugares estratégicos. Ya en ese momento la lucha repercutió afuera y constituyó un primer llamado a la solidaridad internacional con el proletariado que combatía en ese país. En ese mismo movimiento se inscribió la lucha de diferentes grupos de inmigrantes y sin papeles que también entraron en huelga de hambre, junto con otras manifestaciones y acciones (ejemplo la ocupación del ayuntamiento de la ciudad de Janiá) lo que a la vez suscitó un nuevo impulso a todo el movimiento proletario que se expresará violentamente en varias ciudades y particularmente en la manifestación del 5 de diciembre en Atenas. La lucha se fue haciendo cada vez más cotidiana, así como la respuesta represiva de la democracia ateniense, hasta el asesinato de Alexis, que fue la gota que derramó el vaso.

Desde ese momento nada será como antes. No podemos hacer una crónica del movimiento, sólo subrayar algunos elementos sintéticos: el domingo “desde Internet y teléfonos celulares se trama un invisible tejido de comunicación entre miles y miles de estudiantes de secundaria en toda Grecia. Nadie se da cuenta. El hecho es que el lunes en la madrugada las secundarias están cerradas… los jóvenes… en las calles. Bloquean calles y carreteras, y enfocan toda la rabia que les provoca el asesinato de Alexis contra las sedes policíacas. No queda casi ni una comisaría que no esté bloqueada por los alumnos, lo mismo en ciudades pequeñas, pequeñísimas, que en barrios de Atenas y de Salónica, que no han conocido a lo largo de su existencia manifestación alguna o algo parecido. Y amanece con hijos e hijas fuera de las sedes policiales quemando patrullas o tirando naranjas, piedras, huevos y pinturas a los edificios de las fuerzas del orden. Son jóvenes de 13, 15 o 16 años que enfocan su rabia hacia ese objetivo… (El) martes en la noche (ya) los noticiarios de la televisión ya no saben qué decir primero y qué después. Todos los centros de las ciudades de Grecia son devorados por las llamas. Una información sobresale: en un suburbio de Atenas, donde viven gitanos, 600 de ellos ocuparon el cuartel policial, le prendieron fuego e hirieron con escopetas a dos gendarmes. En 23 cárceles del país todos los presos se niegan a cenar, en apoyo y solidaridad a la revuelta. Después de las palabras provocadoras del abogado que defiende al policía asesino, diciendo que Alexis murió a causa de una bala perdida, los estudiantes de secundaria vuelven a cerrar las escuelas. Cercan 25 comisarías de Atenas y 20 más del interior. Cortan el tránsito de 20 avenidas. Ocupan 190 secundarias en Grecia. En la mayoría de las universidades no hay clases. En unas 20 ciudades los bancos y las tiendas de lujo son devoradas por el fuego” 13

Otras descripciones del movimiento, que se hacen circular por Internet, describen lo imparable de la hermosa rabia proletaria y el significado de lo que se ataca: “La gente se enoja. No, no es cierto. No es sólo un enojo. Es una rabia acumulada. Una rabia que ya quiso salir a las calles y arrastrar todo lo que hay en ellas. Y salió. La gente con su rabia salió a las calles y pusieron Atenas, y también casi todas las ciudades de este país, en estado de emergencia. Jóvenes en su mayoría, con piedras en sus manos y rabia en sus corazones, salieron a la calle. Y lo arrastraron todo. Junto con los basureros, los pavimentos, los edificios, las tiendas, los bancos, los coches arrastraron también las promesas rotas y el presente que les niegan. Arrastraron la mala educación, la falta de empleo, la inseguridad del futuro, el presente que nos oprime, el pasado que se olvidó. Arrastraron los símbolos que el sistema les ofrece mirar de lejos porque tocarlos cuesta mucho. Arrastraron los símbolos que además ni siquiera necesitan. Arrastraron los lujosos anuncios, espejos de una vida encarcelada dentro de las cuatro paredes del trabajo, de la escuela, de la universidad, obedeciendo órdenes de gente que chupa toda su energía a cambio de migajas… Más de 400 escuelas secundarias en todo el país están ocupadas hasta el día de hoy. Igual que muchas universidades y ya existe una coordinadora de acciones de estudiantes y alumnos. Todos los días alumnos y alumnas de secundaria llegan a diferentes sedes de la policía, las rodean, gritan a los policías, les tiran piedras, queman sus coches, los enfrentan. Los enfrentan a diario en las calles sin pensar en el riesgo ni en  las consecuencias. Rabia pura y hermosa. Los jóvenes en este país ya gritaron su “ya basta”. Y piden de la sociedad entera que esté a su lado, que grite su “ya basta” igual que ellos y ellas, que tomemos nuestras vidas en nuestras manos. Y la gente en los barrios de Atenas y de otras ciudades en algunos casos los escuchó. En varios barrios se organizan ocupaciones de edificios municipales y en general hay un intento de organizarse más y coordinar acciones. Hay protestas generalizadas. Barricadas se arman todas las noches alrededor de la universidad politécnica de Atenas y resisten toda la noche contra la policía. Los más reprimidos encontraron también su oportunidad de expresar su rabia. Los gitanos que sufren la represión policíaca y la impunidad, los migrantes que a diario matan de diferentes maneras salieron también a las calles y agarraron las piedras igual que l@s jóvenes” 14

En este período histórico de tanta división adentro del proletariado lo más importante de la lucha en Grecia es, como ya dijimos, la fuerza que tuvo la clase para hacer estallar los compartimentos y casillas que son fundamentales en la dominación burguesa. Contra todo el desprecio oficial, contra el racismo propio al capital y al buen ciudadano…, el proletariado asumió sus intereses peleando unido y los presos, los inmigrantes, los jóvenes y otras capas siempre discriminadas…, si bien en momentos se enfrentaron solos a toda la burguesía coaligada, en diciembre al unificarse y afirmarse en la calle hicieron brillar a todo el país y la irradiación luminosa llegó a ser tan potente que alumbró a proletarios de todo el mundo.

Lejos de ignorar el problema del racismo, y otros compartimentos que funcionan en permanencia para mantener la dominación y opresión capitalista15, el movimiento lo asumió como tal y no faltaron las discusiones y las proclamas que trataron la cuestión de los inmigrados y extranjeros. La consciencia de clase se afirmó incluso contra las separaciones de siempre, los protagonistas reivindicaron abiertamente que en la lucha se encontraban codo a codo con los proletarios locales, proletarios inmigrados y también proletarios refugiados.

“En el cuadro de esta movilización ampliada, detrás de las manifestaciones de los estudiantes de vanguardia, hay una participación masiva de la segunda generación de inmigrados e igualmente numerosos refugiados. Estos se lanzan a la calle en pequeño número, con poca organización pero con gran espontaneidad e impetuosidad. Son actualmente los más activos entre los extranjeros que viven en Grecia... Los hijos de los inmigrados se movilizan en masa y dinámicamente…se trata de un segundo noviembre 2005 francés…Estos días son también los nuestros. Estas jornadas son también por las centenas de inmigrados y refugiados asesinados en las fronteras, en las comisarías, en los lugares de trabajo... Estas jornadas son también por GRAMOZ, PALOUSI, LOAN, MPERNTELIMA, ENTISON, GIAXAI, TONI, ONOUXA, AMNPTOURAKIM, INTRIZ, MONTASER, MOXAMENT ASTRAF, y tantos otros que nosotros no olvidamos…Estas jornadas son por la violencia policial cotidiana que queda impune y sin respuesta. Son por las humillaciones en la fronteras y en los centros de detención de inmigrados… Estos días son por la explotación continuada y sin parar…Estos días son por el precio que nos hacen pagar solamente por existir y respirar, por todos los momentos que hemos tenido que apretar los dientes frente a los insultos, son por todos los momentos en que no reaccionamos aunque teníamos las mejores razones del mundo de hacerlo porque nuestros muertos y nuestra rabia no correspondían a las formas admitidas, ni juntaba votos, ni eran titulares en las primeras páginas de los medios… Estos días pertenecen a todos los marginales, a los excluidos, a las personas castigadas de nombres difícilmente pronunciables y de historias incomprensibles. Estos días pertenecen a los que mueren todos los días en el Mar Egeo y el Río Evros, a todos los asesinados en la frontera o en la calle en pleno Atenas. Pertenecen a la comunidad Rom de Zefyri, a los toxicómanos de Eksarhia. Estos días pertenecen a los niños de la calle Mesollogiu, a los no integrados, a los estudiantes incontrolables. Gracias Alexis, estos días nos pertenecen a todos nosotros.” 16

La lucha del proletariado en Grecia afirma así el internacionalismo del proletariado como clase, justamente en Europa, centro histórico mundial del colonialismo y el racismo. La contraposición entre el mundo presente y el futuro no podía ser más clara, entre el mundo del capital, su racismo, sus guerras, sus esclavismos y sus masacres y una sociedad, sin toda esa inhumanidad, llevada adelante por el proletariado en su lucha revolucionaria.

Si, es verdad que, como tantas otras veces, el movimiento comenzó con sectores particulares del proletariado, que luego, cuando se radicalizó partiendo de la muerte de un joven, lo que más se veía en las calles, reconocen los propios compañeros en lucha, eran jóvenes, casi niños (como había sucedido con los suburbios y luego con la lucha anti CPE en Francia). Claro que, como en otras ocasiones, eso se vivió al principio como un problema por parte de los “niños” protagonistas, pero hubo una relativa superación de la cuestión por la continuidad del movimiento y la mayor generalización que siguió (generalización sectorial y también geográfica). Dicha reafirmación del proletariado como clase tuvo un simpático intercambio generacional de comunicados, del cual subrayamos en recuadro algunos elementos, adonde los “niños” hacen una buena y saludable crítica del conformismo y del ciudadanismo de los adultos, de sus propios padres.

QUEREMOS UN MUNDO MEJOR. ¡AYÚDENNOS!


No somos terroristas, «encapuchados» ni «desconocidos conocidos»
¡SOMOS VUESTROS HIJOS!
Esos conocidos desconocidos...
Queremos soñar - ¡no nos maten los sueños!
Tenemos pasión - ¡no nos paren!
¡ACUÉRDENSE!
Hace tiempo que ustedes eran jóvenes también.
Ahora están persiguiendo el dinero, solo les interesa la «fachada» de las cosas.
Se hicieron gordos y calvos.
¡OLVIDARON!
Esperábamos que nos apoyaran, que tuvieran un poco de interés,
que nosotr@s por una vez nos enorgulleciésemos de ustedes
¡EN VANO!
Ustedes viven vidas falsas. Tienen la cabeza inclinada,
los pantalones abajo y están esperando el día que se van a morir
¡No tienen imaginación, no se enamoran, no crean nada!
Sólo venden y compran:
TODO MATERIAL - AMOR POR NINGUNA PARTE - VERDAD POR NINGUNA PARTE ¿Dónde están los padres? ¿Dónde están los artistas? ¿Por qué no salen a
las calles para protegernos?
¡NOS ESTÁN MATANDO. AYÚDENNOS!
LOS NIÑOS


PD: No nos hacen falta más lacrimógenos para llorar. Lo podemos conseguir solos.

 

Este comunicado tuvo una gran circulación, tanto al interior de Grecia, como internacionalmente y, por supuesto, no faltaron quienes denigraron a los autores, pero también hubo respuestas que iban en ese mismo sentido, llamando a la participación de todos los proletarios y son las que queremos subrayar. Ver más adelante la:“Carta a los estudiantes escrita por trabajadores atenienses” firmada por Proletarios.

Evidentemente que como en otras partes, hubo sectores del proletariado que no se movieron, que siguieron impertérritos frente a su televisión, digiriendo toda el veneno ideológico necesario a la reproducción del buen ciudadano. Siempre habrá proletarios que traicionan a su clase y se hacen silenciosos partícipes de su represión como denuncia el volante de los “niños”. No son los burgueses, los que salen a matar y reprimir a los proletarios que luchan. Los burgueses temblaban y se escondían. Toda la dominación de clases se basa en la capacidad de la clase dominante de hacer que una parte de los proletarios reprima a la otra.

En Grecia, los protagonistas no sólo denunciaron, como vimos, al ciudadano cómplice en general, sino también a quienes no tomaban partido o que no rompen con las manifestaciones ciudadanas dirigidas por la izquierda y los sindicatos: “Los propietarios de la mercancía llamada fuerza de trabajo, que la han invertido en el mercado a cambio de seguridad social y con la esperanza de ver a su prole escapar de su condición mediante el ascenso en la escala social, continúan observando a los insurrectos sin tomar parte, pero también sin llamar a la policía para disolverlos. Junto con la sustitución de la seguridad social por la seguridad policial y el colapso del mercado de la movilidad social, muchos trabajadores, bajo la carga del fracasado universo de la ideología pequeño burguesa y la economía mixta, se mueven hacia una (socialmente importante) justificación moral del levantamiento juvenil, pero sin unirse aún a su ataque contra este mundo asesino. Siguen arrastrando sus cadáveres en las letanías de tres meses de los sindicalistas profesionales, y defendiendo un triste derrotismo sectorial contra la rabiosa agresividad de clase que rápidamente pasa a primer plano. Estos dos mundos se encontraron el lunes, 8 de diciembre, en las calles, y el país al completo prendió. El mundo del derrotismo sectorial tomó las calles para defender el derecho democrático de los roles separados del ciudadano, el trabajador, el consumidor, a participar en manifestaciones sin que les disparasen. Muy cerca de allí, el mundo de la agresividad de clase tomó las calles en forma de pequeñas “bandas” organizadas que rompen, queman, saquean y rompen las aceras para lanzar adoquines a los asesinos. El primer mundo (al menos tal y como lo expresa el discurso de los sindicalistas profesionales) temía tanto la presencia del segundo, que el miércoles 10 de diciembre, trató de manifestarse sin la molesta presencia de los “riff-raff”. Ya estaba sobre la mesa el dilema acerca de cómo estar en la calle: bien con la seguridad democrática de los ciudadanos, o bien con el enfrentamiento solidario del grupo, el bloque agresivo, la marcha que defiende la existencia de cada uno mediante barricadas y rotundos ataques” 17.

Muchas expresiones del movimiento denuncian, con razón y violencia, a todos esos sectores que, si bien se indignan de la muerte de Alexis y manifiestan pacíficamente contra ello, se encuentran totalmente sometidos a la ideología dominante y se hacen cómplices del poder en su vida cotidiana: “Los que eligen hablar sólo de la “inhumanidad” del asesinato de un chico de 16 años, los que no pueden contener las salivas que les provoca el placer oculto de ver una serie más verdadera en la televisión, son los que no encuentran razones para percibir este acontecimiento de una manera “guerrerocivilopolémica”…son los que no pueden sentirse la seguridad por ellos mismos y su propiedad y buscan la dicha en el Estado, son los que llenan las tiendas con cámaras de vigilancia, los que creen que las de las calles no son bastantes…Y los que creen que son esas mismas que les salvarán…son los que apuntan sus escopetas contra los inmigrantes, ahí donde las fuerzas del complejo ejercito-policial no bastan…son los telespectadores que ante el asesinato de Mondaser Mohammed Ashraf en la comisaría de c/Petru Ralli, tan sólo cambian de canal…son los que bajaron en la calle tan sólo para contar las pérdidas materiales de los enfrentamientos extendidos que siguieron los próximos días...” 18

 

Los compañeros describen una realidad. Los sectores del proletariado que tienen más seguridad de empleo, que son muchas veces los más sindicalizados por esa misma razón, son los sectores más conservadores. Una gran mayoría de ellos, con sus ilusiones e ideas, constituyen un freno a la solidaridad y lucha proletaria. Incluso, más allá de los que ocupan un lugar “privilegiado” en el aparato productivo, el ciudadanismo tiene un importante peso contrarrevolucionario. Los partidos de izquierda de la burguesía son fundamentales en el desarrollo de esa ideología y tienen en Grecia, como en otros países, en aquellos sectores de la producción,  un baluarte importante que se sitúa siempre contra la lucha comunista. Una excelente acción, contra los sectores más sindicalizados y conservadores del proletariado, fue la ocupación implementada por la Asamblea General de Trabajadores Insurrectos de Atenas19 de la sede central de la “Confederación General de Trabajadores de Grecia”, porque permitió denunciar muchas mentiras mediáticas, poner, al menos durante ese breve período, ese local, pagado por los proletarios y siempre al servicio del orden burgués, al servicio del movimiento y  enfrentar el encuadramiento contrarrevolucionario de los sindicatos. Más allá de la utilidad misma de ese local central, la ocupación fue todo un símbolo de lucha y denuncia del aparato sindical y de su burocracia, como lo subraya el mismo comunicado:

“Para desenmascarar el rol de la burocracia sindical y su trabajo de sapa contra la insurrección, y no sólo ahí. El GSEE e integralmente todo el mecanismo sindical que lo ha apoyado durante décadas y décadas, menosprecia las luchas, negocia nuestra fuerza de trabajo por migajas y perpetúa el sistema de explotación y esclavitud asalariada. La postura del GSEE del pasado miércoles es bastante reveladora: el GSEE canceló la manifestación de trabajadores que estaba programada, imponiendo en su lugar la organización de una pequeña reunión en la plaza de Syntagma, asegurándose de este modo que la gente se marchase cuanto antes de la plaza, ya que temían que los trabajadores nos viéramos infectados del virus de la insurrección”

Pero incluso dentro de esa misma y valiosísima acción directa se contraponen, como en todas partes y períodos, dos clásicas tendencias una que sólo critica la burocracia sindical (en general la izquierda de la socialdemocracia) y otra que va a la raíz de la cuestión criticando las bases mismas del sindicato como aparato de la opresión capitalista: “Desde el comienzo era evidente que existían dos tendencias al interior de la ocupación: una obrerista, que quería utilizar la ocupación simbólicamente para criticar a la burocracia sindical y promover la idea de una base independiente de la influencia politicista; y la otra, proletaria, que quería atacar otra institución de la sociedad capitalista, criticar el sindicalismo y utilizar local para crear otra comunidad de lucha en el contexto de la generalización de los disturbios.” 20

Evidentemente que los sindicalistas y su fuerza de choque no podían permitir tal afrenta realizada por el proletariado revolucionario. El mismo día intentaron por la fuerza recuperar la central para lo cual puso en movimiento una fuerza de más de 50 personas que intentaron desalojar a los ocupantes, pero los mismos resistieron y gracias a los ocupantes de la ASOEE (Universidad de Economía de Atenas) lograron rechazar el desalojo a eso de las tres de la tarde. Para reafirmar la ocupación se llamó a una concentración que se hizo unas horas más tarde y en la que participaron unas 800 personas.

 

A pesar de todos estos esfuerzos, debemos reconocer que el trabajo de nuestros enemigos siguió dando resultados y que, de la enorme cantidad de proletarios que se encontraron en la calle, no fueron muchos los que en esos días de lucha venían de romper o rompieron con el encuadramiento sindical y burgués. Muchos trabajadores de la gran industria fueron más espectadores que protagonistas, es decir que no asumieron la lucha que sus compañeros de vanguardia les indicaban, lo que fue un límite real de la revuelta. Sin embargo cuando la crisis se agudiza más, hasta aquella seguridad de empleo, que tanto alimenta el conformismo, se tambalea y los proletarios de las grandes empresas también rompen con el encuadramiento sindical y de la socialdemocracia en general y pueden desempeñar un papel importantísimo en la lucha. Al respecto nos parece clarificante hacer una comparación con la revuelta proletaria en Argentina en 2001/2002, en donde la crisis había llegado a un nivel de profundidad tal que hasta esos sectores también salieron a la calle, lo que no fue tan general en Grecia. Sin dudas en Europa todavía el capitalismo no ha atacado de frente a todos esos sectores, lo que posibilita la acción de todos los aparatos del Estado para dividir al proletariado (y muy particularmente de los sindicatos). A pesar de lo que hoy llaman crisis, la catástrofe del capital en Europa se ha descargado principalmente sobre las franjas más recientes y excluidas del proletariado (jóvenes, inmigrantes, precarios, temporales, marginales, sin papeles…) que consecuentemente son las que han estado a la cabeza en todas las grandes luchas en ese continente. Tal vez, por eso mismo, las características son diferentes que las que fueron ayer en Argentina. En Grecia, en el estallido y en la tendencia insurreccional el proletariado parece jugarse el todo por el todo, mientras en Argentina el movimiento tenía una duración mucho mayor pero estaba más infectado por las ilusiones politicistas (Asamblea Constituyente, reformismo clásico, banderitas argentinas,…) y sobretodo por las salidas gestionistas (autogestión, emprendimientos productivos organizados por desocupados…) que en el fondo fueron la fuerza principal al interior del movimiento para su liquidación. En Grecia, por ejemplo, casi no tuvo fuerza (contrarrevolucionaria) en el movimiento la ideología Negrista (o de Holloway) o del tan mentado subcomandante Marcos de querer cambiar al mundo sin plantear la cuestión del poder. En Grecia el movimiento planteó desde el principio un desafío generalizado al poder (al estilo del “¡que se vayan todos!” de los proletarios en Argentina) y afirmó abiertamente su objetivo insurreccionalista y sólo se detuvo ante su aislamiento, o mejor dicho, ante el hecho de que, sin la lucha abierta del proletariado de los otros países (al menos de los otros países Europeos, dicen los volantes) no se podía ir (todavía) mucho más lejos.

También en esto hubo una gran lucidez de los sectores de vanguardia: “Sabemos que ha llegado el momento de pensar estratégicamente. En este momento tan importante sabemos que la condición indispensable de una insurrección victoriosa es que se extienda, al menos, a nivel europeo. Los pasados años hemos visto y hemos aprendido: las contracumbres a lo largo del mundo, los disturbios estudiantiles y en los suburbios de Francia, el movimiento anti-TAV en Italia, la Comuna de Oaxaca, los disturbios de Montreal, la agresiva defensa de Ungdomshuset en Copenague, los disturbios contra la Convención Nacional Republicana en los Estados Unidos, y la lista continúa. Nacidos en la catástrofe, somos los hijos de una crisis global: política, social, económica y ecológica. Sabemos que este mundo es un callejón sin salida. Hay que estar loco para agarrarse a sus ruinas. Hay que ser acertado para autoorganizarse” 21.

Los llamados desde Grecia se multiplicaron y en el mundo entero se hizo sentir la solidaridad con la revuelta proletaria en Grecia. “Los efectos internacionales son palpables. Se han registrado manifestaciones de solidaridad y ataques a las embajadas griegas en todo el mundo, desde Moscú a Nueva York y desde Copenhague a Ciudad de México. Las declaraciones y manifiestos de las asambleas de estudiantes en Grecia son prácticamente traducidos al instante y subidos a la Red en inglés, francés, italiano, turco y serbio. Durante los primeros días de la revuelta, los bloggers trataron de reunir una lista de todas las muestras de solidaridad que estaban teniendo lugar, pero la tarea se demostró imposible: había, literalmente, cientos de ellas; miles de personas habían tomado las calles. El último sábado, día mundial contra la violencia policial, hubo sonadas manifestaciones en más de 30 ciudades de todo el mundo” 22

Como repercusiones y muestras de solidaridad es mucho más de lo que ha habido en otras ocasiones y revueltas en estos últimos años. Esperemos que ello esté indicando que por más dormido que estaba el proletariado internacional,  en cuanto a la lucha en otra parte, la catástrofe actual de la sociedad burguesa y la respuesta contundente de los proletarios en Grecia, hayan sido una sacudida vital que comience a hacerlo despertar (contra la voluntad de toda la burguesía).  ¿Es que estamos ante un punto de inflexión en la inconsciencia de clase y ya nadie podrá ser indiferente ante la catástrofe, que se hace cada vez más cotidiana y esa valerosa lucha contra el sistema?: “La noche del 10 de diciembre echaron un cóctel Molotof en el consulado griego de Moscú, mientras que en el de Nueva York rompían un cristal y escribieron con un spray ‘asesinos, Alexis estuvo aquí’.Y naturalmente hubo manifestaciones así como ocupaciones de consulados, entre las que pude contar: Londres, París, Edimburgo, Barcelona, Florencia, Roma, Berna, Zagreb, Bratislava, La Haya, Melbourne, San Francisco, Dublín, Glasgow, en casi todas las ciudades de Alemania. Aquí, en Bruselas, también nosotros organizamos una…” 23 Con el pasar de los días y gracias a otros grupos compañeros podemos ampliar la lista de las ciudades y países adonde se ocuparon  consulados, embajadas o centros culturales griegos, así como los ataques a comisarías y bancos y las pintadas de solidaridad con la revuelta en Grecia: Berlin, Istambul, Bordeaux, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Uruguay, Chipre…

Una de las mayores dificultades del proletariado, en todas partes, es el “que hacer” para arrancar a los compañeros apresados de las garras represivas, luego de cada pequeño conflicto o gran batalla. En la actual correlación internacional de fuerzas es evidente la tremenda incapacidad del proletariado para asumir esa necesidad en un terreno clasista. La imposibilidad de imponer la liberación de los compañeros presos por la acción directa y la fuerza es un elemento de chantaje permanente, con el que la democracia y sus agentes juega siempre, para llevarnos a su terreno: al del individuo aislado frente al Estado, al del ciudadano sólo frente a todo el aparato jurídico, en donde evidentemente no queda otra “defensa”, que la defensa individual en el terreno del derecho y la “solidaridad” basada en el envío de ayuda material para soportar la cárcel, hacer frente a los juicios y pagar el abogado. La difícil discusión de cómo enfrentar la situación en cada caso concreto, no debe hacernos perder de vista que la burguesía ejerce la dictadura no sólo cuando apresa a los compañeros, sino cuando impone por la fuerza el derecho y nos fuerza a esa defensa individual como ciudadanos. El derecho del ciudadano, que tanto pregonan todos nuestros enemigos, siempre tiene ese componente de terror de Estado, que se aplica contra la organización del proletariado en fuerza.

 

Claro que esas acciones directas internacionales deben ser saludadas como ejemplo y contraponerlas a las propuestas de siempre de la izquierda burguesa, que caricatura la solidaridad (o mejor dicho trata de desviarla, impedirla…), impulsando manifestaciones pacíficas, peticiones, carnavales inofensivos, o campañas humanitarias y caritativas.

Pero es básico recordar que todavía no hay una verdadera solidaridad clasista, fuerte, organizada (capaz por ejemplo de arrancar a los presos de las cárceles…), que es totalmente insuficiente lo que hacemos los proletarios de otras partes con respecto a un extraordinario movimiento como ese.

Pero, como tantas veces lo hemos expuesto, por más importante y valerosa que puede ser la acción directa del proletariado internacional con la lucha del proletariado en una región, la verdadera solidaridad es la intensificación de la lucha contra la burguesía en todas partes. La más profunda solidaridad es cuando simultáneamente en todas partes se sale a la calle a pelear contra el mismo enemigo. Sólo así el triunfo de la revolución social será posible, como lo expresaron muchos grupos internacionalistas.

“Compañeros, sigamos el ejemplo de nuestros hermanos en Grecia que está desbordando toda tentativa de integración democrática. No nos creamos las artimañas con las que nos quieren enredar. Todos los políticos, en el gobierno o en la oposición, los de izquierda o de derecha, los cuerpos represivos, los periodistas y demás voceros del capital… Todos ellos son expresiones de la bestia capitalista, recambios, falsas oposiciones y herramientas para aplastarnos. Es todo este mundo el que queremos cambiar desde sus cimientos. Y para ello solo contamos con nosotros mismos, organizados fuera y contra todos los aparatos del Estado (partidos, sindicatos, ONGs…), rompiendo las divisiones que quieren imponernos (jóvenes/ viejos, trabajadores/ estudiantes/ parados, emigrantes/ autóctonos…)” 24

Desde Rosario, Argentina también se afirma esa posición de que la verdadera solidaridad es luchar contra el capitalismo en todas partes, enfrentar a “su propia burguesía”: “¿Por qué reaccionar frente estos hechos, algo que está sucediendo a tantos kilómetros de donde intentamos vivir? Porque los explotados y oprimidos no tenemos patria: el patriotismo sirve a la clase dominante para ocultar el antagonismo social en el que vivimos, es la excusa para separarnos como dominados, para que no logremos una identidad de clase. Porque nosotros fuimos, somos y seremos quienes atentan contra esta forma de no-vida. Por esto, nos solidarizamos con las personas que llevan adelante las revueltas en Grecia afirmando la vida, destruyendo lo que les destruye (y lo que nos destruye). Recuperando los alimentos hechos por nuestros hermanos, tomando las universidades para reunirse, enfrentándose a la policía, recuperando las calles, actuando fuera y contra partidos o sindicatos, mostrándonos que la verdadera organización es desde abajo.“Trabajadores, desocupados, estudiantes, encapu-chados” categorizan los medios de información burgueses, para aislar y dividir: ¡¡Proletarios todos!! Decimos nosotros. En consecuencia, luchemos y organicémonos contra “nuestra” propia burguesía en “nuestra” propia región…” 25

 

La inconsciencia de clase del proletariado en Europa, y en general en el mundo, sigue pesando contra esa indispensable salida a la calle masiva, en todas partes, que es tan vital e indispensable para la transformación de la revuelta en revolución social internacional. Evidentemente que sin ello, como dicen los compañeros de la ASOEE (ver comunicado ya citado), aunque nos entristezca la idea realista de que tarde o temprano tendremos que volver a la normalidad y se luche por mantener y extender la revuelta, llega un momento en que la correlación de fuerzas impide seguir. Y es importante decirlo con toda claridad, porque eso de que en Grecia la “insurrección debiera ser mantenida todo el tiempo posible”, según comunicados que se hacen circular sobre Internet, nos parece una total falta de perspectiva revolucionaria. Ese pretendido “insurreccionalismo” desconoce lo más decisivo que tiene una insurrección proletaria que es la concentración, la organización y la centralización de la fuerza proletaria para liquidar el poder del capital y todas sus fuerzas represivas organizadas26.  

El internacionalismo del proletariado todavía se limita entonces a esas acciones, de todas maneras ejemplares e imprescindibles, de grupos proletarios muy minoritarios que en diferentes regiones del planeta salieron a la calle a brindar apoyo a la revuelta en Grecia, a atacar símbolos y representaciones del poder en todas partes, a difundir manifiestos, proclamas y llamadas a la lucha al endormecido proletariado que en otros países “ve” lo que (le dicen nuestros enemigos que) “pasa en Grecia”  a través la imagen caricaturizada y castrante de la televisión. Lamentablemente los somníferos y otras drogas ideológicas todavía funcionan e impiden que el fuego se extienda. Si, es verdad, esta vez hubo más de lo que hubo por otras revueltas proletarias, como la de Irak, Argelia, Argentina,… y también hubo una sensación de identificación a nivel internacional que creaba un clima que, aunque no se expresara en acciones, denotaba un sentimiento incipiente de clase mundial que parecía enterrado. En discusiones militantes, en asambleas, en publicaciones, en bares, en Internet… constatamos que numerosos proletarios que hace poco estaban abombados por idioteces, ideologías y pacifismo, se identificaban de una forma u otra en esa formidable expresión violenta de nuestra clase. Pero si bien se sintió remerger embrionariamente esa sensación de pertenecer a una misma clase contrapuesta al mundo del capital, no se puede hablar todavía de extensión internacional de la revuelta proletaria. 

 

No es la falta de internacionalismo del proletariado en Grecia que impide la extensión, sino al contrario es la inconsciencia de internacionalismo del proletariado en las otras regiones que marca los límites objetivos de la revuelta Griega. Desde Grecia el proletariado hizo todo lo que a su alcance estaba para no quedar aislado y su acción misma fue internacionalista e iluminó a todos los hermanos proletarios, que querían ver la grandeza de la revolución posible que aquella revuelta indica. Más aún, el proletariado en Grecia, no sólo con su acción y sus proclamas y manifiestos, llamaba a sus hermanos a largarse a la batalla, sino que en plena revuelta actuó prácticamente en solidaridad con el proletariado de otros países, y no sólo con los proletarios de otros orígenes que estaban peleando en Grecia. Así hubo volantes y acciones en Grecia que denunciaban y luchaban contra la represión terrorista efectuada, justamente en esos días, por el Estado de Israel (y de Estados Unidos) del proletariado que habita en la banda de Gaza. Ello muestra que frente al terrorismo de Estado internacional sólo con la fuerza y la acción directa se puede ser solidario.

Queremos subrayar al respecto algo sumamente importante. En pleno movimiento, los proletarios en Grecia se enteraron de que Estados Unidos abastecía militarmente a los criminales del Estado Judío, pasando por el puerto de Astakos, y lucharon por todos los medios para impedirlo. Así informa de la situación “Voices of resistance from an occupied London” 27:”Reportajes de la prensa mayoritaria han revelado que la armada norteamericana está tratando de fletar 250 contenedores de unos 20 pies,…, llenos de munición (unas 3000 toneladas) desde el puerto privado de Astakos hacia Israel en un envío especial de armas para ayudar y seguir alimentando los crímenes de guerra contra la gente de Gaza. Las informaciones sobre cuando se intentara llevar a cabo el transporte son contradictorias. Las posibles fechas son el 15, 25 o 31 de Enero. .. grupos e individuos …se encuentran organizando un bloqueo a nivel nacional el puerto de Astakos. El movimiento anti-autoritario, el movimiento internacional contra la guerra y las asambleas locales de grupos e individuos del pueblo de Astakos ya han lanzado llamamientos para una concentración en el puerto de esta ciudad el día 15 de Enero”.

Unos días después el Estado de Estados Unidos comunicaba, a sus pares de Israel, que el envío había sido cancelado, aduciendo no se sabe bien que tipo de razones; pero los luchadores sociales en Grecia, en Palestina y en el mundo sabíamos bien de que nuestros enemigos prefirieron parar el envío (y tal vez hacerlo de otra forma o utilizando otra vía) que hacerlo en contra de la solidaridad proletaria internacional, pues esto último hubiese provocado una violencia muy clara de clase contra clase a nivel general que, a su vez, hubiese sido un elemento objetivamente concientizador del proletariado a nivel internacional. Eso es lo que más miedo les da: que quede en evidencia que la lucha revolucionario del proletariado es lo único que puede parar las guerras y las represiones y masacres Estatales, dejando en ridículo todos los discursos y manifestaciones pacifistas.

Queda preguntarnos ¿qué queda de la revuelta de Grecia? Citemos una vez más la lucidez de los protagonistas: “Todo comienza y madura en la violencia -pero nada se queda ahí. La violencia destructora que se desató en los acontecimientos de diciembre ha causado el parón de la normalidad capitalista en el centro de la metrópolis, una condición necesaria pero insuficiente para la transformación de la insurrección en un intento de liberación social. La desestabilización de la sociedad capitalista es imposible sin paralizar su economía -esto es, sin interrumpir la función de los centros de producción y distribución, mediante el sabotaje, las ocupaciones y las huelgas. La ausencia de una propuesta positiva y creadora de una nueva manera de organizar las relaciones sociales era -hasta ahora- algo más que evidente. No obstante, la insurrección de diciembre debe entenderse en el contexto histórico del endurecimiento de la lucha de clases que se está dando a nivel internacional.” 28

Cuando cerramos este número la lucha del proletariado en Grecia sigue. Evidentemente que en forma más reducida. Luego de una ola de piquetes en rutas y autopistas protagonizada principalmente por el proletariado agrícola, siguen una serie de ocupaciones y sobretodo perduran asambleas, estructuras, grupos que hacen un balance de lo sucedido y extraen lecciones y directivas para la próxima explosión que es tan segura como que la catástrofe del capital seguirá concretándose.

Nada será igual, ni en Grecia ni en ninguna parte. Los compañeros que estuvieron en la calle en Grecia tienen mucho que sintetizar y trasmitir para los combates que se avecinan en toda Europa, en todo el mundo. Esperamos que esta recapitulación, efectuada, gracias a ellos, sirva también como contribución en ese sentido.

EL PROLETARIADO EN GRECIA MUESTRA EL INDISPENSABLE CAMINO A SEGUIR EN TODAS PARTES.

 

EJÉRCITO: REPRESIÓN Y DESCOMPOSICIÓN


La contradicción entre el ejército como aparato represivo del Estado y los soldados, en tanto que proletarios en uniforme que pueden frenar la represión, está presente en toda gran lucha. Cuando los otros aparatos del Estado no dan abasto todas las fuerzas internacionales del capital impulsan al ejército local, coordinado y empujado por asesores y fuerzas internacionales (en general de los grandes Gendarmes internacionales) a reprimir el movimiento social. Conocemos muchos movimientos magníficos del proletariado que fueron ahogados en sangre por esa acción de las fuerzas opresoras del mundo, instrumentalizando a escuadrones de la muerte y al ejército local para liquidar la revolución.
Cuando ya habíamos escrito el texto anterior, conocimos el comunicado que presentamos a continuación, y que prueba que Grecia no fue una excepción. La burguesía no sólo griega, sino internacional (y evidentemente las organizaciones represivas internacionales como la OTAN, el Pentágono, la Unión Europea…) empujaron al ejército para asumir su tarea natural: aplastar en sangre la revuelta. Pero la revuelta proletaria había penetrado demasiado en el proletariado para que los soldados estuviesen dispuestos a reprimir a sus hermanos. Lamentablemente no conocemos otros detalles, pero el volante que sigue muestra hasta que punto la revuelta había minado la obediencia en el ejército y que un número grande de soldados no estaba dispuesto a obedecer las órdenes de represión. Lo publicamos íntegro dándole prioridad sobre otras cosas previstas por la importancia que consideramos que tiene.
¡Saludamos a los soldados griegos que se negaron a obedecer!
¡Esa desobediencia es un ejemplo a seguir por los soldados del mundo entero!
¡Saludamos a las minorías revolucionarias que hicieron posible esa desobediencia, ese comunicado que es la base de la descomposición de las fuerzas represivas!

 

NOS NEGAMOS A CONVERTIRNOS EN FUERZAS DE REPRESIÓN CONTRA LAS MOVILIZACIONES; APOYAMOS LA LUCHA DE LOS ESTUDIANTES DE LAS ESCUELAS/UNIVERSIDADES Y TRABAJADORES

Somos soldados de toda Grecia. Soldados que, en Hania, recibimos ordenes de enfrentar universitarios, trabajadores y bomberos del movimiento antimilitar cargando nuestras armas. [Soldados] que estamos cargando el peso de las reformas y de la “”preparación” del ejercito Griego. [Soldados que] vivimos a diario a través del acoso ideológico del militarismo, nacionalismo, falta de paga, explotación y de la sumisión a nuestros “superiores”
En los campamentos militares [en los que servimos], escuchamos de otro “accidente aislado”: La muerte, [causada] por una bala policía, de un joven de 15 años llamado Alexis. Escuchamos los slogans llegados desde fuera de las universidades como un trueno lejano.
¿Acaso la muerte de tres de nuestros colegas en Agosto no fueron también llamados “incidentes aislados?” No fue la muerte de cada uno de los 42 soldados muertos en los últimos 3 años y medio también llamados “incidentes aislados”
Escuchamos que Atenas, Tesalónica y un número cada vez mayor de ciudades en Grecia se convirtieron en campos de disturbios, campos donde la rabia de miles de jóvenes, trabajadores y desempleados ha sido desencadenada.
A pesar de que estamos vestidos con uniformes militares y “ropa de trabajo”, protegiendo el campamento, haciendo mandados, siendo sirvientes de los “superiores”, seguimos sintiéndonos allí [en esos mismos campos], cuando vivíamos, como estudiantes universitarios, trabajadores y desempleados desesperados recibíamos sus “balas desviadas” y soportábamos la desesperación de la precariedad, de la explotación, los despidos y las actuaciones judiciales
Oímos susurros e insinuaciones de los oficiales del ejercito, oímos la amenaza del gobierno, hecha publica, sobre la imposición de un “estado de emergencia” Sabemos muy bien lo que esto significa. Lo vivimos a través de la intensificación [del trabajo], el aumento de las tareas [militares], condiciones extremas con un dedo en el gatillo.

Ocupación de la Jefatura Comarcal de Creta 10 de diciembre.

 


Ayer nos ordenaron tener cuidado y “mantener los ojos abiertos”. Nosotros preguntamos: ¿A QUIEN NOS ORDENAN TEMER?
Hoy, se nos ordenó estar “listos y alertas”. Nosotros preguntamos ¿ALERTA DE QUIEN DEBEMOS ESTAR?
Nos ordenaron estar listos para declarar un estado de ALERTA al mismo tiempo que:
- Distribuyeron armas cargadas a algunas unidades en Attiki [donde esta Atenas] incluso acompañadas por la orden de que serán usadas contra civiles si se hacen amenazadores. (Ejemplo: Una unidad militar en Menidi, cerca de los ataques a los cuarteles policiales en Zephiri.)
- Distribuyeron bayonetas a los soldados en Evros [en la frontera con Turquía]
- Ordenaron inspirar el miedo a los manifestantes moviendo pelotones hacia campamentos militares periféricos
- Ordenaron mover patrullas policiales a los campos militares en Nayplio-Tripoli-Korinthos para salvaguardarlos.
- Distribuyeron balas de plástico en el cuartel de Korinthos para disparar contra nuestros propios ciudadanos si se mueven de forma “amenazadora” (¿Según quien???)
- Posicionaron una unidad especial en el monumento al “soldado desconocido” justo enfrente de los manifestantes el sábado 13 de diciembre y apostaron soldados del cuartel de Nayplio contra la demostración de los trabajadores
- Amenazaron [a los ciudadanos] con unidades de operaciones especiales de Alemania e Italia en el rol de ejercito ocupante- revelando la verdadera cara anti-obrera/autoritaria de la unión europea.
La policía dispara apuntando al presente y el futuro de la revuelta. Por eso preparan al ejército para que asuma las tareas de una fuerza policial y a la sociedad para que acepte el regreso del ejército del totalitarismo reformista.
Nos están preparando para enfrentar a nuestros amigos, conocidos, hermanos y hermanas.
Nos preparan para enfrentar a nuestros antiguos y futuros colegas en el trabajo y la universidad.
Esta secuencia de medidas muestra que los lideres del ejercito y policía, con el consentimiento de Hinofotis (ex miembro del ejercito profesional, actualmente viceministro del interior, responsable de disturbios “interiores”), del comando general del ejercito, de todo el gobierno, de los dirigentes de la Unión Europea, de los dueños de negocios como ciudadanos furiosos y de la extrema derecha, apuntan a utilizar las fuerzas armadas como una Fuerza de Ocupación – no son ustedes quienes nos llaman “cuerpo de paz” cuando nos mandan al exterior a hacer exactamente las mismas cosas? – en las ciudades donde nacimos, en los barrios y calles en que caminamos.
El liderazgo político-militar olvida que somos parte de esa misma juventud. Olvidan que somos carne de la carne de un joven que es confrontado con el desierto de la realidad dentro y fuera de los campamentos militares. De una juventud que esta indignada, no subordinada; y lo más importante: SIN MIEDO SOMOS CIVILES UNIFORMADOS.
No aceptaremos convertirnos en herramientas del miedo que algunos pretenden imponer a la sociedad, como un espantapájaros. No aceptaremos convertirnos en una fuerza de represión y terror. No enfrentaremos al pueblo con el que compartimos los mismos miedos, necesidades y deseos- Futuro común, peligros y esperanzas.
NOS NEGAMOS A TOMAR LAS CALLES EN NOMBRE DE CUALQUIER ESTADO DE ALERTA CONTRA NUESTROS HERMANOS Y HERMANAS.
Como jóvenes en uniforme, expresamos nuestra solidaridad con las personas que están luchando y gritamos que no nos volveremos peones del estado policial o de la represión estatal. Nosotros nunca enfrentaremos a nuestro pueblo. No permitiremos la imposición de una situación en los cuerpos del ejército que traerá a la mente los días de 1967 [Cuando el ejército Griego realizó su último golpe de estado].
Cientos de soldados de más de 42 cuarteles.

 

 

Notas:

1. “Desde Grecia: Llamada a una nueva Internacional” Se trata de “textos repartidos en Grecia” en http://www.solidariasgrecia.org/Desde-Grecia-Llamada-a-una-nueva.

2. Extracto traducido de Indymedia London de uno de los primeros volantes surgido de las asambleas y que muestra un gran nivel de espontaneidad e inocencia sobre los objetivos del movimiento que comentamos más adelante.

3. “Destruimos el presente porque venimos del futuro” Comunicado de proletari@s de la facultad ocupada de ASOEE (Universidad de Economía de Atenas). Ver texto íntegro más adelante.

4. Idem.

5. Ver “Proletario yo?”, en Comunismo No. 57

6. “Desde Grecia: Llamada a una nueva Internacional”.


7. De varios comunicados, pintadas y rayadas en diferentes ciudades griegas. Subrayamos que la palabra jefe con la que esta consigna se hizo conocer en Europa, no tiene mucho sentido en griego nos dice un compañero. En todo caso, parecería ser más bien una traducción ideológica (dominante en los materiales de circulación Indiymedia) y sumamente empobrecedora de la realidad, al lado de la condenación del trabajo asalariado que, en vez de cuestionar sólo la jefatura o el aspecto político de la relación, proclama la necesidad de destruir toda la relación social capitalista.

8. De “Destruimos el presente porque venimos del futuro” ya citado.


9. Pequeñísima cosa (viene de centavo), “niño” pero muy despectivamente cómo “cholito”, “pendejo” “guacho”, …


10. Del documento titulado “No tenemos ilusiones. No tenemos ninguna esperanza. Por eso somos peligrosos. Se acabaron sus noches tranquilas” que publicamos integralmente en recuadro al final.

11. “Nosotrxs lxs presxs en los centros de exterminio del estado griego, cansados de las falsas promesas de todos los ministros de justicia de los últimos diez años sobre la mejora de las condiciones penitenciarias, decidimos movilizarnos y exigir nuestras justas reivindicaciones” declara un comunicado. La prensa internacional informa: “ A partir del 3 de Noviembre 08, más de 8000 presos y presas de las cárceles del estado griego empezaron un ayuno masivo que culminó con una huelga de hambre que se han ido juntando más de 7000 presxs”.


12. En todos los aniversarios de la “caída de la dictadura” se hace una manifestación, pero este año por la lucha de los presos la misma se radicalizó y se proclamó la solidaridad con los presos y su lucha que estaba en un momento culminante.


13. “La revuelta en Grecia, obra de los jóvenes que vieron asesinado su horizonte” publicado por Eugenia Apostolou; La Jornada.

14. “La rabia de la juventud” Colectivo ALANA.


15. El racismo real, que tantas veces utiliza un discurso supuestamente antirracista, siempre trata la cuestión cómo si no fuese un problema, o como si sólo lo fuese en el caso del racismo cómo ideología. En realidad el peor de los racismos es el que existe en la esencia misma de las relaciones sociales capitalistas, por el cual la fuerza de trabajo de un obrero nacional y blanco vale mucho más que la de un negro y/o extranjero y el mismo es tanto más pernicioso cuando se lo trata como si no existiese y se lo acompaña de un discurso ideológico “antirracista”.


16. Dicho comunicado fue distribuido el 15/12/2008 y al final tiene la aclaración y firma siguientes: “Este texto fue distribuido por la Asociación de Inmigrados Albaneses a los estudiantes que rodean la sede central de Policía”

17. De “Destruimos el presente porque venimos del futuro” ya citado.


18. Panfleto difundido el 15 de diciembre 2008 y firmado “local autogestionado de la escuela arquitectónica”.


19. Ver más adelante el recuadro correspondiente.

20. Extraído de: “Des nouvelles du Front” – http://dndf.org ver en la cronología el 17 de diciembre.

21. De “Desde Grecia: Llamada a una nueva Internacional” ya citado.


22. Uri Gordon: “Grecia: ¿preámbulo de una revolución?”

23. Akis Gavriilidis: “Grecia: Por qué estoy con los encapuchados” de donde subrayamos además. Lo que está ocurriendo esta última semana es la segunda revolución griega, y en mi opinión es quizás más importante que la primera -y en cualquier caso, seguramente más masiva. También es quizás la primera vez en mi vida que me siento orgulloso de ser griego. Estos días constituyen la mayor contribución de la Grecia contemporánea a la civilización mundial, y es la primera vez -tal vez la segunda después de 1821, pero con una dimensión geográfica y demográfica mucho mayor que entonces, que las miradas del mundo entero se dirigen hacia Grecia con admiración y esperanza.”


24. Del llamado efectuado por el Comité de Asturias en solidaridad con las luchas en Grecia solidariosg@gmail.com. Ver al final texto completo en recuadro.


25. El llamado es titulado: “¡¡VAMOS A ILUMINAR LA OSCURIDAD!!” y está firmado: Anarquistas Rosario www.anarquistasrosario.cjb.net - anarquistasrosario@yahoo.com.ar

26. No pretendemos aquí tratar la compleja cuestión de quienes se autodenominan “insurreccionalistas”. Quienes proclamamos la necesidad de la dictadura de la revolución, somos partidarios de la insurrección proletaria y, en esa medida, (como todos los revolucionarios) somos insurreccionalistas. Aquí sólo tratamos de denunciar una corriente que se autoproclama “insurreccionalista” sin serlo, una corriente que en el fondo no sólo no actúa por la insurrección sino que desvirtúa la misma asimilándola a cualquier tipo de acción directa.

27. Ver al respecto el artículo completo en inglés en: http://www.occupiedlondon.org/blog/


28. De “Destruimos el presente porque venimos del futuro” ya citado.







 

Seleccion de documentos

 

Destruimos el presente porque venimos del futuro

Comunicado de proletarios de la facultad ocupada ASOEE (Universidad de Economía de Atenas)

La primera luz del alba viene tras la oscuridad más profunda.
Hasta el sábado 6 de diciembre de 2008 por la noche podríamos decir que jusqu’ ici tout va bien, observando la caída individual de cada uno de nosotros en el desierto del sistema capitalista. En ese momento llegó la grieta, y la locura destructora de buena parte de la juventud del país. En un primer momento, como tantas veces en la historia, fueron los hechos los que tomaron la palabra.
Primero, el arma del policía, reivindicando como suya la repulsa del fenómeno de la vida por parte de cualquier tipo de Autoridad. Se derramó la sangre de un adolescente, e inmediatamente el llanto se transmitió de forma instantánea desde Exarhia hasta el centro económico de la metrópolis y otras grandes ciudades, un llanto de llamas y cristales rotos, que transformaba bancos y centros comerciales en una nube de rabia con la inscripción: VENGANZA.
Dos días más tarde los centros navideños de las ciudades parecían haber sido objetivos de bombardeos de guerra, mientras que la economía de crisis recibía otro soplo de muerte en su corazón por hordas de “hooligans” destrozando mercancías. “El Tratado de Varkiza se ha roto, estamos en guerra de nuevo”. Hablamos del regreso de la lucha de clases al primer plano, hablamos de la solución a la crisis: Para nosotros. Y tan sólo estamos empezando. Vamos hacia delante…
Somos parte de la revuelta de la vida contra la muerte cotidiana que nos imponen las relaciones sociales existentes. Con la fuerza destructora que latía dentro de nosotros, llevamos a cabo un salvaje (aunque contradictorio) ataque a la institución de la propiedad privada. Ocupamos las calles, respiramos libres a pesar del gas lacrimógeno, atacando la peor parte de nosotros mismos: nuestra imagen como esclavos de nuestros jefes, cuya forma más extrema y repugnante es el policía.
Erigimos una barricada inquebrantable contra la repugnante normalidad del ciclo de producción y distribución. En la situación actual, nada es más importante que consolidar esta barricada frente al enemigo de clase. Incluso aunque nos repleguemos ante la presión de la escoria (para-) estatal y la insuficiencia de la barricada, sabemos que ya nada volverá a ser igual en nuestras vidas.
Vivimos además una situación histórica en la que se recompone un nuevo sujeto de clase, que porta desde hace mucho la responsabilidad de asumir el rol de enterrador del sistema capitalista. Creemos que el proletariado nunca ha sido una clase por su posición, sino que más bien al contrario, se constituye como clase para sí misma en el enfrentamiento contra el capital, primero en la práctica para tan sólo después adquirir conciencia de sus propios actos. La recomposición está teniendo lugar por parte de grupos de sujetos que se dan cuenta de que no tienen ningún control sobre sus propias vidas, provenientes de estratos sociales que han sido -o están siendo- exprimidos en el fondo del barril, y que se están adentrando en una contradictoria trayectoria hacia la unificación.
El trabajo asalariado siempre ha sido un chantaje. Actualmente lo es con más intensidad, en tanto que aumenta el número de trabajadores empleados tan sólo circunstancialmente y con contratos precarios en sectores que, mientras que son necesarios para la reproducción de la dominación capitalista, no tienen utilidad social en absoluto. En estos sectores, las luchas de clase, desterradas del campo de la autogestión de la producción, se mueven en el del bloqueo y el sabotaje generalizados.
De manera simultánea, la automatización de la producción y el abandono de las políticas de pleno empleo crean grandes reservas de proletarios en paro empujados al margen de la sociedad, que recurren a trabajos inseguros o a la economía sumergida e ilegal para sobrevivir. Parados, trabajadores precarios, estudiantes de instituto y universidad destinados a ser futuros esclavos asalariados, trabajadores inmigrantes de la primera o de la segunda generación que diariamente viven la marginalización y la represión constituyen, junto con las minorías de trabajadores radicales, la comunidad de insurrectos de diciembre, una comunidad basada en la común condición de la alienación y la explotación que define a una sociedad basada en el trabajo-mercancía.
Recordemos que la víspera de estos días festivos la celebraron aquellos que están en un escalón aún inferior, los que han perdido todo disfrute en el martirio de la democracia, los presos de las cárceles griegas.
Los propietarios de la mercancía llamada fuerza de trabajo, que la han invertido en el mercado a cambio de seguridad social y con la esperanza de ver a su prole escapar de su condición mediante el ascenso en la escala social, continúan observando a los insurrectos sin tomar parte, pero también sin llamar a la policía para disolverlos. Junto con la sustitución de la seguridad social por la seguridad policial y el colapso del mercado de la movilidad social, muchos trabajadores, bajo la carga del fracasado universo de la ideología pequeño burguesa y la economía mixta, se mueven hacia una (socialmente importante) justificación moral del levantamiento juvenil, pero sin unirse aún a su ataque contra este mundo asesino.
Siguen arrastrando sus cadáveres en las letanías de tres meses de los sindicalistas profesionales, y defendiendo un triste derrotismo sectorial contra la rabiosa agresividad de clase que rápidamente pasa a primer plano. Estos dos mundos se encontraron el lunes, 8 de diciembre, en las calles, y el país al completo prendió. El mundo del derrotismo sectorial tomó las calles para defender el derecho democrático de los roles separados del ciudadano, el trabajador, el consumidor, a participar en manifestaciones sin que les disparasen. Muy cerca de allí, el mundo de la agresividad de clase tomó las calles en forma de pequeñas “bandas” organizadas que rompen, queman, saquean y rompen las aceras para lanzar adoquines a los asesinos. El primer mundo (al menos tal y como lo expresa el discurso de los sindicalistas profesionales) temía tanto la presencia del segundo, que el miércoles 10 de diciembre, trató de manifestarse sin la molesta presencia de los “riff-raff”.
Ya estaba sobre la mesa el dilema acerca de cómo estar en la calle: bien con la seguridad democrática de los ciudadanos, o bien con el enfrentamiento solidario del grupo, el bloque agresivo, la marcha que defiende la existencia de cada uno mediante barricadas y rotundos ataques.

 


Los acontecimientos de diciembre de 2008 (”Dekemvriana”) son el último capítulo de una serie de insurrecciones que recorren todo el mundo capitalista. En su fase decadente, la sociedad capitalista ni puede, ni tiene como objetivo lograr el consentimiento de los explotados mediante la aceptación de demandas parciales.
Tan sólo queda su represión. Con la restructuración comenzada a mediados de los setenta (para repeler el motín proletario llamado “movimiento del 68”), el capital se encontró con la siguiente contradicción: mientras que por un lado poseía la habilidad de crear una masa humana de pasivos telespectadores y consumidores de mercancías, de manera simultánea debía negarles (mediante la reducción de salarios) la posibilidad de adquirir estas mercancías.
Desde este punto de vista, no debería sorprender el saqueo de un centro comercial en la calle Stadiou por parte de gente que diariamente comparte las promesas de una falsa felicidad de consumo mientras ve cómo se le niegan los medios para cumplir estas promesas.
La insurrección de diciembre no lleva consigo ninguna demanda concreta, precisamente porque los sujetos que en ella participan sufren día a día la negativa de la clase dominante a aceptar cualquier demanda, y por lo tanto la conocen a la perfección. Los susurros de la izquierda, que en un comienzo pedía la retirada del gobierno, se transformaron en un terror mudo y un intento desesperado por calmar la incontrolable ola insurreccional. La ausencia de demandas reformistas refleja una subyacente (aunque aún inconsciente) disposición a la subversión radical y a la superación de las relaciones mercantiles existentes, y la creación de unas relaciones cualitativamente nuevas.
Todo comienza y madura en la violencia -pero nada se queda ahí. La violencia destructora que se desató en los acontecimientos de diciembre ha causado el parón de la normalidad capitalista en el centro de la metrópolis, una condición necesaria pero insuficiente para la transformación de la insurrección en un intento de liberación social.
La desestabilización de la sociedad capitalista es imposible sin paralizar su economía -esto es, sin interrumpir la función de los centros de producción y distribución, mediante el sabotaje, las ocupaciones y las huelgas. La ausencia de una propuesta positiva y creadora de una nueva manera de organizar las relaciones sociales era -hasta ahora- algo más que evidente. No obstante, la insurrección de diciembre debe entenderse en el contexto histórico del endurecimiento de la lucha de clases que se está dando a nivel internacional.
Una serie de prácticas de lucha -algunas de la cuales han salido a la superficie de forma elemental en muchos países donde han tenido lugar importantes conflictos de clase- proponen y desarrollan a un nivel embrionario la comunidad humana que va a abolir y trascender de manera creativa las relaciones mercantiles alienadas: las escuelas ocupadas pueden emplearse como centros donde organizarse para tomar las calles y el espacio público en general; las anti-lecciones organizadas en el contexto del reciente movimiento de estudiantes/trabajadores precarios en Italia, poniendo el conocimiento al servicio de la comunidad que se está formando; expropiaciones colectivas en supermercados y librerías, y la vida colectiva en las ocupaciones como modo de auto-cumplimiento de las promesas de alimentación, vivienda y libros gratis; una contestación radical a las relaciones de propiedad, la cooperación en vez de la apropiación personal (y a veces la reventa) de las mercancías expropiadas, la conexión de asambleas de barrio, comenzando por los asuntos locales, prefigura pues una sociedad donde las decisiones son tomadas y ejecutadas sin la mediación de ningún poder separado (sf. Oaxaca); transporte gratuito con los medios de transporte públicos, las déménages (invadir las agencias de empleo y tirar todo su material a la calle) como se hicieron en el movimiento anti-CPE en Francia.

Ayuntamiento ocupado, barrio de Peristéri, Atenas.


Estas (y muchas otras, que resultan de la inteligencia personal y colectiva), son las prácticas que pueden enriquecer y fertilizar las fuerzas de la negación, para que en medio de la confusión de la insurrección, comience a tomar forma la sociedad libre y comunista.
Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para no abandonar las ocupaciones y las calles, porque no queremos irnos a casa. Nos entristece la idea “realista” de que tarde o temprano tendremos que volver a la normalidad. Nos llenamos de alegría con la idea de que estamos en el comienzo de un proceso histórico de auge de la lucha de clases, y de que si queremos, si luchamos por ello, si creemos en ello, lo que nos puede sacar de la crisis, es la salida revolucionaria del sistema.


Diciembre 24, 2008
Proletarios de la ocupada ASOEE (Universidad de Economía de Atenas)

 

Desde Grecia: Llamada a una nueva internacional

Martes 23 de diciembre de 2008

Los políticos y periodistas se burlan de nuestro movimiento, tratando de imponer en él su propia carencia de racionalidad. Según ellos, nos rebelamos porque nuestro gobierno es corrupto, o porque nos gustaría tener acceso a más dinero, más empleo.
Destrozamos los bancos porque reconocemos el dinero como causa central de nuestras penas, si rompemos las lunas de los escaparates no es porque la vida sea cara sino porque la mercancía nos impide vivir a cualquier precio. Si atacamos a la escoria policial, no es sólo en venganza por nuestros compañeros muertos sino porque entre este mundo y el que deseamos, siempre van a suponer un obstáculo.
Sabemos que ha llegado el momento de pensar estratégicamente. En este momento tan importante sabemos que la condición indispensable de una insurrección victoriosa es que se extienda, al menos, a nivel europeo. Los pasados años hemos visto y hemos aprendido: las contracumbres a lo largo del mundo, los disturbios estudiantiles y en los suburbios de Francia, el movimiento anti-TAV en Italia, la Comuna de Oaxaca, los disturbios de Montreal, la agresiva defensa de Ungdomshuset en Copenague, los disturbios contra la Convención Nacional Republicana en los Estados Unidos, y la lista continúa.
Nacidos en la catástrofe, somos los hijos de una crisis global: política, social, económica y ecológica. Sabemos que este mundo es un callejón sin salida. Hay que estar loco para agarrarse a sus ruinas. Hay que ser acertado para autoorganizarse.
Hay una obviedad en el rechazo total a los partidos y organizaciones políticas; son parte del viejo mundo. Somos los hijos engreídos de esta sociedad y no queremos nada de ella. Ese es el pecado que nunca nos perdonarán. Tras las máscaras negras, somos vuestros hijos. Y nos estamos organizando.
No nos esforzaríamos tanto en destruir lo material de este mundo, sus bancos, sus supermercados, sus comisarías, si no supiéramos que en al mismo tiempo socavamos su metafísica, sus ideales, sus ideas y su lógica.
Los medios describirán todo lo ocurrido las pasadas semanas como una expresión de nihilismo. Lo que no entienden es que en el proceso de asalto y acoso a su realidad, hemos experimentado una forma de comunidad superior, de reparto, una forma superior de organización alegre y espontánea que establece la base de un mundo distinto.
Cualquiera podría decir que nuestra revuelta encuentra su propio fin en que se limita a la destrucción. Esto sería cierto en caso de que junto a las los enfrentamientos callejeros, no hubiésemos establecido la necesaria organización que requiere un movimiento a largo plazo: cantinas provistas por saqueos regulares, enfermerías para sanar a nuestros heridos, los medios para imprimir nuestros propios periódicos, nuestra propia radio. A medida que liberamos territorio del imperio del Estado y su policía, debemos ocuparlo, llenarlo y transformar sus usos de manera que sirvan al movimiento. De este modo, el movimiento nunca para de crecer
Por toda Europa, los gobiernos tiemblan. Seguro que lo que más temen no es que se reproduzcan los disturbios locales sino la posibilidad real de que la juventud occidental encuentre sus causas comunes y se levante como una sola para darle a esta sociedad su golpe final.


Esta llamada va dirigida a todo el que quiera escucharla:
Desde Berlín a Madrid, de Londres a Tarnac, todo es posible.
La solidaridad debe transformarse en complicidad. Los enfrentamientos deben expandirse. Deben declararse las comunas.
De esta manera, la situación nunca retornará a la normalidad. De esta manera las ideas y prácticas que nos unen serán lazos reales.
De este modo seremos ingobernables.
Un saludo revolucionario a los compañeros de todo el mundo. A los detenidos, ¡os sacaremos!


Extraído de Indymedia Barcelona, traducido por Klinamen.

 

DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA GENERAL DE TRABAJADORES INSURRECOS DE ATENAS

O decidimos nuestra historia o dejamos que la decidan por nosotros
Desde las ocho de la mañana del día de hoy miércoles 17 de diciembre de 2008, trabajadores de base hemos ocupado la sede de GSEE (Confederación General de Trabajadores de Grecia) en Atenas. Es el momento de acabar con la mediación de los sindicatos amarillos que no representan a nadie.
Acabemos con la mentira mediática de los 500 encapuchados: La revuelta sigue viva.
Declaramos la sede de GSEE en Espacio liberado para todos los trabajadores del país.
¡Huelga General ya!
¡Inmediata puesta en libertad de todos los presos de la revuelta!
Nosotros, trabajadores manuales, empleados, parados, trabajadores temporales, locales o inmigrantes, no somos pasivos telespectadores. Desde el asesinato de Alexandros Grigoropoulos la noche del sábado hemos participado en las manifestaciones, en los enfrentamientos con la policía, las ocupaciones del centro y de los barrios. Una y otra vez hemos tenido que dejar el trabajo y nuestras obligaciones diarias para tomar las calles con los estudiantes, los universitarios y los demás proletarios en lucha.
HEMOS DECIDIDO OCUPAR LA SEDE DEL GSEE (“Confederación General de Trabajadores de Grecia)
-Para convertirlo en un espacio de libre expresión y un punto de encuentro para los trabajadores
-Para desmentir la falacia extendida por los medios que nos sitúa a los trabajadores al margen de los enfrentamientos, y que define la rabia de estos días como el asunto de unos 500 “encapuchados”, “hooligans” o cualquier otro cuento, mientras las pantallas de televisión nos presentan como víctimas del enfrentamiento, mientras la crisis capitalista en Grecia y en todo el mundo da lugar a incontables despidos que los medios y sus directivos tratan como un “fenómeno natural”.
-Para desenmascarar el rol de la burocracia sindical y su trabajo de sapa contra la insurrección, y no sólo ahí. El GSEE e integralmente todo el mecanismo sindical que lo ha apoyado durante décadas y décadas, menosprecia las luchas, negocia nuestra fuerza de trabajo por migajas y perpetúa el sistema de explotación y esclavitud asalariada. La postura del GSEE del pasado miércoles es bastante reveladora: el GSEE canceló la manifestación de trabajadores que estaba programada, imponiendo en su lugar la organización de una pequeña reunión en la plaza de Syntagma, asegurándose de este modo que la gente se marchase cuanto antes de la plaza, ya que temían que los trabajadores nos viéramos infectados del virus de la insurrección.
-Para abrir este espacio por primera vez -como una continuación de la apertura social generada por la insurrección en sí-, un espacio construido con nuestras contribuciones, y del que hemos sido excluidos. Durante todos estos años hemos confiado nuestros destinos en salvadores de todo pelaje, y terminamos perdiendo nuestra dignidad. Como trabajadores debemos comenzar a asumir nuestras responsabilidades, y dejar de ceder nuestras esperanzas a buenos líderes o representantes “aptos”. Debemos hacernos con nuestra propia voz, encontrarnos y reunirnos, hablar, decidir, y actuar. Contra el ataque generalizado que soportamos. La creación de resistencias colectivas “de base” es el único camino.
-Para propagar la idea de la auto-organización y la solidaridad en los puestos de trabajo, los comités de lucha y las prácticas colectivas desde abajo, aboliendo a los burócratas sindicalistas.
-Todos estos años hemos tragado con la miseria, la complacencia, la violencia en el trabajo. Llegamos a acostumbrarnos a contar los lisiados y nuestros muertos -los mal llamados “accidentes laborales”. Nos acabamos acostumbrando a mirar a otro lado ante la muerte de los inmigrantes -nuestros compañeros de clase-. Estamos cansados de vivir con la ansiedad de tener que asegurarnos un sueldo, unos ingresos, y una pensión que ahora parece un sueño lejano.
Igual que luchamos para no abandonar nuestras vidas en manos de los jefes y los representantes sindicales, de la misma manera no abandonaremos a los rebeldes arrestados en manos del estado y el sistema jurídico.

INMEDIATA LIBERACIÓN SIN CARGOS DE LOS DETENIDOS
AUTOORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES
HUELGA GENERAL

ASAMBLEA DE TRABAJADORES DEL EDIFICIO “LIBERADO” DEL GSEE
Miércoles, 17 de diciembre de 2008, a las 18 horas

 

CARTA A LOS ESTUDIANTES ESCRITA POR TRABAJADORES ATENIENSES



Nuestra diferencia de edad y el distanciamiento general nos dificulta discutir con vosotros en las calles; esta es la razón por la que os mandamos esta carta.
La mayoría de nosotros aún no nos hemos quedado calvos ni nos ha salido barriga. Somos parte del movimiento de 1990-91. Habéis tenido que oír hablar de aquello. En aquel entonces, cuando habíamos ocupado nuestras escuelas durante 30-35 días, los fascistas mataron a un profesor porque fue más allá de su rol natural (el de ser nuestro guardián) y cruzó la línea hacia el lado opuesto: vino con nosotros, a nuestra lucha. Entonces, hasta el más duro de nosotros fue a la calle a los disturbios. Sin embargo, nosotros ni siquiera pensamos en hacer lo que tan fácilmente hacéis vosotros hoy: atacar comisarías (aunque cantábamos aquello de «quemar comisarías...»). Así pues, habéis ido más allá que nosotros, como ocurre siempre en la historia. Las condiciones son diferentes, por supuesto. En los 90 nos compraron con la excusa del éxito personal y algunos de nosotros nos lo tragamos. Ahora la gente no se cree este cuento de hadas. Vuestros hermanos mayores nos lo demostraron durante el movimiento estudiantil de 2006-07; vosotros ahora les escupís su cuento de hadas a la cara.
Todo bien hasta el momento. Ahora comienzan las buenas y difíciles cuestiones.


Para empezar, os decimos que lo que hemos aprendido de vuestras luchas y de nuestras derrotas (porque mientras el mundo no sea nuestro siempre seremos perdedores) y podéis emplear lo que hemos aprendido como queráis:
No os quedéis solos. Llamadnos; llamad a tanta gente como sea posible. No sabemos cómo podéis hacerlo, encontraréis la manera. Ya habéis ocupado vuestras escuelas y nos decís que la razón más importante es que no os gustan. Bien. Ya que las habéis ocupado, invertidle el rol. Intercambiad vuestras ocupaciones con otra gente. Dejad que vuestras escuelas sean el primer hogar para nuestras nuevas relaciones. Su arma más potente es nuestra división. Tal y como vosotros no teméis atacar las comisarías porque estáis unidos, no temáis llamarnos para cambiar nuestras vidas todos juntos.
No escuchéis a ninguna organización política (ni anarquista ni ninguna). Haced lo que necesitéis. Confiad en la gente, no en esquemas e ideas abstractas. Confiad en vuestras relaciones directas con la gente. Confiad en vuestros amigos: haced vuestra lucha de cuanta más gente posible, vuestra gente. No les escuchéis cuando os digan que vuestra lucha no tiene contenido político y que debería obtenerlo. Vuestra lucha es el contenido. Tan sólo tenéis vuestra lucha y está en vuestras manos asegurar su avance. Tan sólo ella puede cambiar vuestra vida, a vosotros y las relaciones reales con vuestros compañeros.
No temáis actuar cuando os enfrentéis a cosas nuevas. Cada uno de nosotros, ahora que nos hacemos mayores, tiene algo sembrado en su cerebro. Vosotros también, aunque seáis jóvenes. No olvidéis la importancia de este hecho. En 1991, nos enfrentamos al olor de un nuevo mundo y, creednos, lo encontramos difícil. Habíamos aprendido que siempre debe haber límites. No temáis la destrucción de mercancías. No os asustéis ante los saqueos de tiendas. Lo hacemos porque es nuestro. Vosotros (como nosotros en el pasado) habéis sido criados para levantaros todas las mañanas con el fin de hacer cosas que más tarde no serán vuestras. Recuperémoslas y compartámoslas. Tal y como hacemos con nuestros amigos y el amor.
Os pedimos disculpas por escribir esta carta tan rápidamente, pero lo hacemos al ritmo del trabajo, en secreto para evitar que se entere el jefe. Somos prisioneros en el trabajo, como vosotros en la escuela. Ahora mentiremos a nuestro jefe y dejaremos el trabajo: nos reuniremos con vosotros en Syntagma con piedras en las manos.


Proletarios

 

Texto repartido en el funeral de Alexis Grigoropoulos.

No nos critiquéis antes de entendernos.
No nos apuntéis con el dedo antes de vernos.
No nos censuréis antes de hablarnos.
No nos matéis antes de dejarnos vivir.
Somos vuestros hijos y nietos, vuestros vecinos o amigos...
Somos la sociedad que habéis creado... Somos el resultado de las generaciones de indiferencia, de no creer en nada, del pasotismo, de la apatía...
Ahora...Quemamos para que no nos quememos,
Rompemos para que no nos rompan,
Nos Rebelamos porque ya estamos hart@s de este mundo
¡Estamos con vosotr@s!
¡Estas noches son de Alexis!
Hay que cambiar el mundo, y si no lo conseguimos al menos lo habremos intentado.
¡Que se extienda la revuelta!

 

Ocupación de la sede de la confederación general obrera de grecia.

 

No tenemos ilusiones.
No tenemos ninguna esperanza.
Por eso somos peligrosos.
Se acabaron sus noches tranquilas.

Les escuchamos cada día en los noticieros de la tele. Declaraciones, contra declaraciones y después comentarios y todo lo demás para lo que ustedes llaman nuestra información “objetiva”.
Basta ya.
Ahora nos van a escuchar a nosotros.
Somos la generación de los 400 euros. De los programas “stage” del organismo de empleo, del trabajo flexible, de la eterna capacitación (siempre a costa nuestra), de la precariedad, de la carestía, de los dos diplomas que no sirven para nada. De la eliminación de nuestros derechos laborales, de nuestra humillación por parte de patrones, políticos y los demás.
Somos la generación que la encierran en escuelas, intentando meter en nuestras cabezas sus nacionalismos, sus prejuicios, su lujuria por la patria, su mentira, su subordinación.
Somos los chavos a los que humillan y provocan los antidisturbios, los policías secretos, o los guardias especiales y todos los demás policías que hizo su democracia (y puso por todos lados como otro ejército de ocupación) cuando nos encontramos en su camino, los objetos diarios de su abuso del poder.
Somos los heridos de las marchas de los estudiantes y de los alumnos, nuestras cabezas fueron golpeadas contra el asfalto, nuestra dignidad fue eliminada bajo sus botas, nuestras manos fueron quebradas por los toletes, nuestras caras fueron machacadas por sus puñetazos, nuestros pulmones todavía contienen los gases que nos echaron, que están prohibidos según acuerdos internacionales. Moriremos prematuramente porque no estuvimos de acuerdo con las leyes que nos están robando la vida. Somos los detenidos que nos arrastramos en juicios por años, Panagiotis que llevaba zapatos de un color equivocado y se quedó 40 días en la cárcel, Dimitrios Augustinos que pasó por el lugar equivocado en el momento equivocado, los 50 heridos en el hospital Evangelismos el 8 de marzo de 2007.


Nosotros incendiamos sus bancos. Nosotros nos enfrentamos con la policía. Nosotros destruimos la paz social que están construyendo día y noche lavando el cerebro de los ciudadanos para que obedezcan y se callen. Nosotros seguimos iluminando las noches frías que nos trajeron. Nosotros seguimos ensuciando las paredes con consignas que aunque sus ojos vean nunca llegarán a sus oídos. Nosotros nos vengamos por Alexis en las barricadas, el mismo sábado en que los buenos ciudadanos burlaban otra vez sus conciencias con la violación semanal. No es que nuestras palabras sean crueles. Cruel es su realidad. Alexis fue la gota que hizo desbordar el vaso. Cada noche va a ser de él de aquí en adelante.
Se acabaron sus noches tranquilas.
Péguennos, échennos gases, deténgannos, tírennos balas de goma como las que llevan tirando desde el sábado, apúntennos con sus pistolas o den tiros al aire (¿o a nosotros tal vez?). Alisten al paraestado, como están haciendo ahora en Patras o a esos periodistas siempre dispuestos, la mano larga real del poder. A Pretenteris, Evangelatos, Triantafilopulos, Kapsis, Tremi, Pavlopulos, Papajelas. Y a todos los demás. De ellos depende su éxito. Escondan las imágenes de la brutalidad policial, tapen los escándalos que apestan, aprueben sus medidas antipopulares con “consenso social”.
El lunes en Atenas pusieron a sus agentes a destruir los pequeños comercios. Nosotros los vimos saliendo de las filas de la policía. Hay incluso fotos. Las van a ocultar a esas también, con mucho éxito. Ya sus papagayos, después de los primeros disturbios, repiten bien los que ustedes les enseñaron.
El martes no respetaron ni siquiera el funeral de Alexis. Mandaron a los antidisturbios a su funeral para provocar a niños de 15 años. Tiraron gases lacrimógenos y detuvieron a niños. Ustedes profanaron al mismo chico que asesinaron.
¡Ya basta con las mentiras! No somos los encapuchados ni los conocidos-desconocidos. Somos muchos y estamos furiosos. Ya paren de repetir tonterías. Desde Komotini hasta Janiá, de norte a sur nuestra rabia se desborda. Cayeron con todos los medios que su monstruoso poder dispone para eliminarnos. Con toletes, balas, lacrimógenos, medios de comunicación masiva, provocaciones, paraestado.
No tenemos ilusiones. No tenemos ninguna esperanza. Por eso somos peligrosos.
No nos hacemos ilusiones que van a tomar todo eso en cuenta. Todos los días entierran nuestros gritos en su mentira.
Adiós. Nos van a ver desde sus sofás en sus televisiones.
«Historia ahí vamos. Mira arriba hacia el cielo»

Texto anónimo que alcanzó gran difusión

 

LA LUCHA SOCIAL
EN GRECIA ES
NUESTRA LUCHA

La muerte de Alexandros en Grecia, los violentos disturbios en respuesta y la detención de cientos de manifestantes en ese país, las movilizaciones en diversas ciudades europeas, las recientes detenciones y palizas policiales en Madrid y Barcelona, la operaciones policiales contra compañeros en Francia acusados de los sabotajes a las catenarias del tren, los registros en viviendas y locales de solidarios en Bélgica, las recientes huelgas de hambre en numerosas cárceles del mundo, el asesinato en Chile de Juan Cruz y la militarización de poblaciones en ese país, los motines en los suburbios… Todo esto compañeros, forma parte de la lucha entre quienes queremos derribar la sociedad de clases y quienes la defienden.
Ante la extensión de la lucha, el Estado multiplica en todo el mundo sus golpes represivos para neutralizarla. Pero en estos días los proletarios estamos respondiendo a la violencia del estado con la violencia revolucionaria. Grecia está siendo el pulmón de la lucha.
Compañeros, sigamos el ejemplo de nuestros hermanos en Grecia que está desbordando toda tentativa de integración democrática. No nos creamos las artimañas con las que nos quieren enredar. Todos los políticos, en el gobierno o en la oposición, los de izquierda o de derecha, los cuerpos represivos, los periodistas y demás voceros del capital… Todos ellos son expresiones de la bestia capitalista, recambios, falsas oposiciones y herramientas para aplastarnos. Es todo este mundo el que queremos cambiar desde sus cimientos. Y para ello solo contamos con nosotros mismos, organizados fuera y contra todos los aparatos del Estado (partidos, sindicatos, ONGs…), rompiendo las divisiones que quieren imponernos (jóvenes/viejos, trabajadores/estudiantes/parados, emigrantes/autóctonos…)
Compañeros, organicemos con inteligencia nuestra lucha, extendámosla, estructuremos de manera eficaz la violencia organizada de nuestra clase. Evitemos el enfrentamiento cuerpo a cuerpo que facilita la labor policial, golpeemos donde les duele, discutamos conjuntamente los aspectos de la lucha.
Los disturbios que hoy inquietan a los burgueses pueden agudizarse. Sin embargo también pueden refluir hoy o mañana, pero lo que no podemos es desestructurar los lazos de unión que hemos tejido en las calles. Si la lucha decae, mantengamos las estructuras, hagamos balance de los aciertos y los errores para próximos envites, convirtamos este episodio de lucha en una potencia para el futuro. Y sobre todo no olvidemos a los reprimidos en Grecia, Madrid, Barcelona, o donde sea, no dejemos que sean triturados por la maquina represiva del capitalismo, hagamos frente al terrorismo estatal. Es hora de que el miedo cambie de campo.

¡ A LA CALLE, A LUCHAR!
¡A DESTRUIR LO QUE NOS DESTRUYE!

Comité de Asturias en solidaridad con las luchas en Grecia
solidariosg@gmail.com

 

Estamos contra el sistema capitalista que nos condena a trabajar 10-12 horas por un sueldo de mierda, que destruye nuestro entorno y la poca naturaleza que nos queda, que condena a millones como nosotros a morir de hambre, agotamiento o asesinados en el mal llamado “tercer mundo”, o en su intento de llegar a este aun peor llamado “primero”, que ha transformado la sociedad en una agregado de personas que sólo se relacionan para quitarse el sitio en el metro. Estamos contra el estado y contra la democracia en la que un puñado de políticos profesionales se encargan de gestionar nuestras vidas, de decirnos qué hacer y qué no hacer en función de sus intereses y de su clase social.

De http://www.solidariosgrecia.org/Comunicado-Asamblea-Solidarixs.html
Comunicado Asamblea Solidarixs Grecia (España)

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


CO59.3 Grecia: Catástrofe capitalista y luchas proletarias. Esto continúa...