El artículo anterior, publicado por primera vez en francés en Communisme 59, hace algo más de un año suscitó muchas reacciones y discusiones. El principal problema criticado es, con toda razón, la falta de distancia de nuestro texto con respecto al libro de Mike Davis El peor de los mundos posibles (1), del cual extrajimos una cantidad importante de datos y reproducimos amplios extractos. Por esa vía se colaron algunos aspectos importantes de la ideología del autor que no compartimos y frente a los cuales no explicitamos, como hubiéramos debido hacerlo, nuestras divergencias (2). Por esa misma influencia se focalizó la atención en los casos de miseria absoluta, marginalizando en los hechos la importancia de la degradación relativa de las condiciones de supervivencia del proletariado y en particular en los ataques que, contra esas condiciones, vive el proletariado en su totalidad independientemente del nivel inicial. Así, a pesar de que ese articulo haya subrayado las similitudes entre las diferentes situaciones vividas por la masa de proletarios, no insiste lo suficiente en la inevitable exacerbación de la miseria relativa generalizada como límite general de la sociedad burguesa.

 

En todo caso, dicho texto hubiera debido, al menos, emprender una reflexión crítica acerca de los límites de la principal fuente utilizada, marcando la distancia e incluso el antagonismo entre algunas posiciones del autor y nuestro propio cuadro programático tal como lo hicimos, con respecto a ese mismo autor –Mike Davis– cuando nos referimos ampliamente a su libro City of quartz al escribir el texto sobre las cárceles en Estados Unidos aparecido en Comunismo No.47 (julio 2001)

“La mayoría de las informaciones que damos aquí con respecto a Los Ángeles vienen del libro City of Quartz (Los Ángeles, capital del futuro), de Mike Davis, Ediciones La découverte (1997) y particularmente del capítulo cuarto, Los Ángeles fortaleza. El autor da gran número de datos que permiten delimitar la realidad de las clases sociales y el capitalismo en Estados Unidos, pero recae en el más puro reformismo cuando se trata de plantear una acción concreta. Ello evidencia los límites de la comprensión que se encuentra en dicha descripción de la realidad social. Mike Davis lleva adelante una campaña por una propuesta de ley que preconiza la organización de una fuerza de paz urbana destinada a ayudar y supervisar un proceso de tregua entre las bandas en Los Ángeles: es decir quiere más milicos. Esto muestra, una vez más, que el reformismo conduce, incluso cuando se pretende original, a la reivindicación de nuevas fuerzas represivas.”

 

Además de los problemas mencionados, es evidente que la relación entre la degradación de las condiciones de supervivencia de los proletarios y lo que nos interesa prioritariamente, es decir la revolución, no está bien explicado en dicho artículo. El proletariado, como sujeto de la revolución solo surge a través de la cita final de Pannekoek. A pesar de que ella expresa el ABC de nuestro programa, la relación entre profundización de la crisis, el desarrollo de la lucha del proletariado y el hundimiento final del capitalismo es presentada de una manera demasiado general, válida para todas las épocas y no puede expresar lo que la situación actual tiene de particular.

 

Retomemos las conclusiones que preceden a esta cita en ese artículo:

«A lo largo de toda esta excursión bajo el sol negro del capital, hemos intentado abordar, dando toda una serie de ejemplos concretos, la catástrofe capitalista desde el ángulo de la vida cotidiana del proletariado a través de todo el planeta. Nos parece importante poner una realidad en las palabras y no contentarse con enunciar simplemente lo que es. Hoy en día esta catástrofe es tan profunda que ya se ha transformado en inmediatamente palpable, visible y se condensa en todos los aspectos de la vida de los proletarios. Primero el trabajo, nunca fue tan penoso, destructor y poco remunerador. Lo sigue la alimentación, cada vez más degradada y contaminada, así como el agua potable o el aire que se respira. Sin lugar a dudas, también las condiciones de vivienda han alcanzado niveles de defecación desconocidas hasta hoy en día, como hemos visto. Las enfermedades provocadas por todas estas causas tan “naturales” como la bomba atómica, son cada vez más virulentas y masivas, destruyen y pulverizan a millones de seres humanos. Las guerras también son cada vez más generalizadas y destructivas. En fin, el biotopo, en el que nuestra especie vive, se degrada cada vez más peligrosamente, envenenándonos,....y anunciando la posibilidad misma de la desaparición, en los próximos decenios, de todo lo que vive en la superficie terrestre. En pocas palabras, el capitalismo se presenta, de manera visible y palpable, a una masa creciente de proletarios a lo largo del mundo, como lo que es: un verdadero Apocalipsis, un infierno. Podríamos alargar hasta el infinito su descripción para llegar a las mismas conclusiones: el capital ha llegado a exacerbar, a un nivel increíble, sus propias contradicciones y sobre todo la más esencial, es decir la producción de una clase social pletórica, con la que no sabe que hacer, con respecto a sus necesidades actuales de su propia valorización-desvalorización. Hoy en día hay demasiados capitales que no llegan a valorizarse, la desvalorización golpea por todos lados, inclusive al capital variable, a los proletarios. Como Marx observaba en el Manifiesto del Partido Comunista: “¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿De que modo lo hace, pues? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas”.

Pauperización generalizada, condiciones de explotación cada vez más duras, generalización de la guerra... actualmente es por estos medios que se produce la destrucción masiva del proletariado. Por el momento, la burguesía llega a controlar, disciplinar, adiestrar, a hacerlo trabajar, a sindicarlo, a que se conforme con su suerte... a hacerlo reventar en los campos, en las guerras... Pero, como podemos constarlo día tras día, el proceso de valorización-desvalorización se embala y requiere nuevas guerras, cada vez más grandes, poderosas; el ogro capitalista vocifera, a las orejas de sus administradores, tengo sed, necesito cada vez más sangre, mi apetito se hace cada día más desmesurado, preciso más cadáveres. La muerte de proletarios sobreabundantes y la destrucción masiva de capitales incapaces de valorizarse están a la orden del día en la agenda capitalista para relanzar un nuevo ciclo de crecimiento. Para el capital las guerras locales ya no le son suficientes, ¡hay que generalizarlas! De ello depende la propia supervivencia del capital.»

 

Como vemos la conclusión insistía en la ineluctable exacerbación de la contradicción entre las necesidades humanas y las del capital –entre las cuales la guerra constituye el elemento superior– pero no trataba en absoluto la cuestión de saber cómo el desarrollo de esta contradicción se concreta en el terreno del enfrentamiento abierto entre las clases.

Evidentemente que nosotros, así como todos los grupos revolucionarios, discutimos desde siempre, del desarrollo de esa contradicción, pero pensamos que nuestras publicaciones no reflejan todavía lo suficiente el análisis de la misma. Sin hacer explícito y público este análisis, la cita de Pannekoek no surge como resultado de todo un desarrollo, sino que puede aparecer como una especie de esquema o deseo. En efecto, en ausencia de una explicación pertinente, la afirmación según la cual «La autoliberación del proletariado es el derrumbe del capitalismo» aparece como una fórmula abstracta y queda sujeta a múltiples interpretaciones. Por ejemplo, el lector podría tener la sensación de una concepción mecanicista del proceso revolucionario que se expresa corrientemente con este esquema:  «la entrada en una fase de descomposición del capital determinaría el surgimiento de una clase para sí, de un verdadero proletariado revolucionario puro, desembarazado de las contradicciones que minan al proletariado como clase en sí.»

Claro que este tipo de visión esquemática no se encuentra en nuestro texto pero debemos admitir que dada la ausencia de clarificación sobre el hundimiento del capitalismo, así como sobre la relación entre condiciones objetivas y la acción subjetiva del proletariado, el equívoco era posible.

DESTRUCTURACIÓN DEL PROLETARIADO
E IDEOLOGÍA

En realidad esa famosa discusión acerca de la relación entre la catástrofe del capital y su destrucción positiva por el proletariado se encuentra presente en toda la historia de nuestro movimiento, toda la historia del proletariado revolucionario, toda la historia de nuestro partido. Nosotros la hemos abordado de diferentes formas desde que nuestro grupo existe. Y es evidente que el tipo de esquema que practicamos en el texto anterior, entre la constatación de la catástrofe y la revolución, refleja la debilidad de nuestro propio movimiento y de sus expresiones de vanguardia, que a la vez constatan lo profunda que es la catástrofe a todos los niveles de la vida del capital y el lamentable nivel de asociacionismo proletario, de estructuración y de centralización revolucionaria a nivel internacional. Lejos de disminuir, la contradicción no deja de profundizarse entre la total incapacidad del modo de producción capitalista para satisfacer las necesidades de las grandes masas de seres humanos y la no organización del proletariado mundial en fuerza para destruir esta sociedad. Toda expresión revolucionaria encuentra hoy esta dificultad real para expresar la relación entre catástrofe y revolución, entre empeoramiento generalizado de todas las condiciones de supervivencia y la destrucción revolucionaria de la sociedad actual.

A nivel global, ello se explica por una serie de triunfos ideológicos del capital que desanima toda asociación y lucha proletaria que afirme su propia perspectiva, entre los cuales podemos subrayar algunas decisivas:

 El hundimiento del modelo marxista leninista de desarrollo del capital no es vivido por las grandes masas como muerte del estalinismo y de todas las fuerzas que apoyaban la histórica contrarrevolución leninista, sino, al contrario, como el fin mismo de las posibilidades de hacer la revolución comunista. Generaciones de proletarios y militantes comunistas han sido de esa manera desmoralizados profundamente y aceptan como horizonte ideológico que el único mundo posible es el capitalismo.

 La evidente debilidad de perspectiva de la sociedad burguesa (que es tan necesaria para asegurar la dominación de clase) no se transformó en fuerza revolucionaria para afirmar el comunismo como única perspectiva, porque el comunismo mismo es totalmente desconocido y/o identificado a una monstruosa sociedad basada en los campos de concentración, que lejos de haber abolido los males de la sociedad burguesa los había llevado a su paroxismo.

 La propaganda a favor del mundo capitalista como único posible perdió así su carácter ridículo y propio de una secta de extrema derecha para transformarse en verdadero pan cotidiano implícito de todo discurso político y verdadero horizonte de toda discusión de café (¡al menos en lugares donde las mismas existen todavía!). Más todavía, por primera vez en la historia de la sociedad burguesa, pasa a ser no sólo creíble sino indiscutible que toda propuesta «razonable» sólo puede ser reformista.

 Todo el espectro político se alinea así en ese reformismo omnipresente; sí, «otro mundo es posible», pero es el mismo de siempre maquillado de otra forma, con tal o cual camio de personas, con tal o cual reforma u otra «tasa Tobin».

 La libertad de elegir, la vida ciudadana, la democracia, la participación popular... todo lo que consuela y consolida al individuo y sus falsas comunidades no sólo se ha vuelto el único discurso admitido sino que se afirma como totalitarismo democrático excluyendo y reprimiendo toda expresión de clase proletaria.

 El propio asociacionismo proletario se encuentra aislado y condenado como secta por ese totalitarismo democrático omnipotente. En vez de reivindicar la organización, la asociación y/o la solidaridad entre los proletarios, todos se proclaman «libres», todos se sienten «sin trabas, sin obligaciones», reproduciendo así el discurso fundamental de su propia esclavitud, la ideología crucial de la mercancía y el Estado (3).

Pero la dificultad general para expresar la relación contradictoria actual entre catástrofe y revolución se explica también por los mecanismos propios a la reproducción del capital, mecanismos que podríamos considerar como pre-ideológicos o, mejor dicho, que constituyen la materia prima de las ideologías.

 Pensamos en general en los mecanismos de la sociedad mercantil que reproducen al individuo atomizado, es decir en la producción y reproducción del individuo como vendedor aislado de su fuerza de trabajo, en la generalización a nivel mundial y a todos los seres humanos de los intereses antagónicos entre vendedores y compradores, es decir la producción y reproducción de los mecanismos democráticos llevados a su máxima expresión (4).

 No sólo esos mecanismos se encuentran en la base del aislamiento y la mitología acerca de la libertad de elegir en la sociedad burguesa, sino que se encuentra en la base misma de la naturalización social del individuo, de la identificación de éste con el ser humano, cómo si el hombre de la sociedad burguesa fuese el hombre natural y como si el mismo hubiese existido siempre y debiera existir para siempre. Esta naturalización ideológica del individuo ha ido consolidando la creencia en todas las otras naturalizaciones de la sociedad burguesa (el dinero, el Estado, la propiedad privada... como realidades a-históricas) y permite excluir, en tanto que oposición natural, toda manifestación de la tendencia histórica del proletariado a constituirse en partido revolucionario: que también en forma «totalmente natural» será calificada como sectaria, terrorista, autoritaria, dogmática...

 El que «cada uno se arregle como pueda» es a la vez el producto de la sociedad mercantil generalizada y a la vez produce un conjunto de mercancías adecuadas para el desarrollo y reproducción ampliada de ese aislamiento de todos con todos. Si la televisión (y sus complementos como el vídeo, los juegos pantalla...) había sido un paso decisivo contra toda vida asociativa de los proletarios, que fueron, por esa vía, encerrados cada uno en su casa y alejados de centros de discusión y de la misma calle; la persistente y siempre creciente tendencia a la subordinación de toda la vida a la imagen y el espectáculo continúa profundizándose. Actualmente la tendencia generalizada a la sustitución de las relaciones (todavía en algo) reales por virtuales constituye otro salto de calidad remarcable en la producción del individuo burgués: el hombre como lobo del hombre.

 No sólo el capitalismo había separado los seres humanos, haciendo de ellos miserables individuos mediatizados por la propiedad privada y la mercancía, no sólo toda relación entre humanos había sido subordinada a las representaciones y mediatizadas por imágenes, no sólo los mismos aparecían disueltos en el espectáculo de un mundo desembarazado de su contradicción fundamental, sino que ahora resulta indispensable, para ser admitido en el reino de esas relaciones «reales» y enajenadas entre individuos aislados, el ser el feliz propietario de un conjunto de artefactos efímeros y reemplazables, chucherías cuya función es la de asegurar, en todo momento e instantáneamente, la comunicación «de lo separado en tanto que separado» (y al mismo tiempo asegurar al capital la total sobredisponibilidad del asalariado a su servicio), confiriendo así, a la multitud de egos enfermos y angustiados, un «lugar activo» en el mundo en función de «sus propios gustos» (¡también fabricados por las mismas empresas!) y que tienen por función el producir la ilusión de que esas relaciones son realmente humanas: teléfonos móviles, mp3, internet (a su vez el simple email tiende a ser superado por la inflación creciente de blogs, chats, y otros espejitos de colores).

 Esta «virtualización» de todas las relaciones es producto de la evolución actual del capitalismo, pero simultáneamente esta «virtualización» exige la producción y perfeccionamiento permanente de las mercancías aptas para realizar a la vez la separación acabada del ser humano y la ligazón entre esos individuos reproducidos, precisamente como individuos separados. La misma constituye así una verdadera cereza sobre la torta de la democracia (5), la cima a la que ha conducido la obra histórica de la sociedad mercantil.

 Son esas las condiciones ideales para que florezcan y se reproduzcan con vigor todas las falsas comunidades en las cuales los individuos atomizados ven/viven su realización a través del triunfo de cualquier banderita: club deportivo, nación, etnia, religión, raza...

 El asociacionismo, basado en los intereses materiales y universales del proletariado, deviene entonces algo no sólo cada vez más difícil, sino sobretodo «ilógico». En un mundo en donde se ha vuelto «natural» matarse por cualquier banderita particularista, es lógicamente «antinatural» que los seres humanos se organicen en función de sus intereses vitales y universales de clase y con más razón todavía que luchen por una revolución mundial «imposible».

 La inconsciencia de clase se verifica cotidianamente. Toda expresión proletaria encuentra la misma incomprensión internacional cuando ella no es simplemente liquidada por la represión llevada adelante por otros proletarios puestos al servicio de cualquier policía internacional.

 Aunque todo ese desarrollo de la sociedad burguesa no solucione ningún problema en cuanto a la vida de los seres humanos «bajo el sol negro del capital», aunque la catástrofe capitalista no deje ni dejará de profundizarse, cada asociación de proletarios, que a través del mundo busca reforzarse, desarrollar la centralización, la internacionalización... busca en fin la constitución del proletariado en partido, se ve bombardeada por todos los mecanismos de liquidación y de reciudadanización.

 Nuestros compañeros, contactos, grupos hermanos... es decir todas las expresiones de nuestra comunidad de lucha viven cotidianamente esta realidad. Sufrimos todos en nuestra propia carne esta contradicción brutal entre la agravación de todas nuestras condiciones de existencia y la falta brutal del asociacionismo proletario, de consciencia y centralización de nuestras fuerzas.

Ésa es la razón fundamental por la cual resulta tan difícil expresar en la actualidad la perspectiva revolucionaria.

Así nuestras discusiones para afirmar nuestra perspectiva muestran nuestras propias debilidades, es decir las de nuestra clase y de todas las minorías revolucionarias en la fase actual. Las mismas ponen en evidencia que la cuestión de la perspectiva revolucionaria no es más hoy que ayer solucionable por un supuesto partido u organización, ni por un Rambo de la revolución, de la misma manera que ellas ponen en evidencia que los problemas que nosotros sufrimos en nuestra propia carne no son problemas particulares de nuestro grupo, ni solucionables por la voluntad.

Esas discusiones nos enviaban y reenviaban no a buscar las soluciones en tal o cual receta sobre la actividad o las consignas a defender, como lo hacen siempre los oportunistas que terminan invariantemente haciéndose absorber por todo tipo de programa reformista, por cualquier tipo de programa «transitorio», y en última instancia por la ciudadanización y el culto de la libertad individual, sino por el contrario en las contradicciones propias del capital, en su incapacidad para satisfacer los intereses más elementales del ser humano.

Si en el texto anterior habíamos puesto el acento sobre todo en los máximos –en términos absolutos– a los que llega la degradación de las condiciones de supervivencia del proletariado en el mundo en ciertas regiones (favelización, intoxicación, envenenamiento del agua potable, supervivencia en la mierda, drogas...), hoy queremos insistir más específicamente, a la luz del desarrollo de la lucha de clases en este último año, sobre la brutal degradación –en términos relativos– de las condiciones de supervivencia de los proletarios en todo el mundo y las reacciones proletarias que contra esa degradación se comienzan a reproducir en todo el mundo.

Así, el aumento de los precios del petróleo y de los productos alimenticios se tradujo directamente en un ataque del nivel de vida del conjunto de los proletarios del mundo, a diferentes niveles, al cual no escapa ni siquiera las franjas consideradas más favorecidas del proletariado. Dicho ataque masivo y general provocó, por primera vez desde hace mucho tiempo, una reacción directamente mundial del proletariado, si no en la homogeneidad de sus expresiones (y todavía menos en el reconocimiento de esta unicidad por el propio proletariado), al menos en la simultaneidad en las luchas proletarias.  La simplificación de las contradicciones, de la cual siempre hablamos los revolucionarios, operó así un gigantesco paso. Nos parece importante pararnos un poco en estos elementos, como también en las fuerzas desplegadas por la clase dominante para parar y esconder este proceso.

Algunos elementos de las luchas actuales de nuestra clase y sobre la forma en que nuestros enemigos esconden su unidad esencial

Siendo imposible ocultar pura y simplemente las diversas reacciones de nuestra clase en el mundo, la prensa burguesa cumplió con su papel de guardián del orden capitalista (la prensa marxista leninista desempeñó esta inmunda tarea con concienzudo empeño) presentando ese movimiento como si las diferentes expresiones fuesen ajenas las unas a las otras y tuviesen naturaleza y orígenes diferentes. Ahí adonde nosotros vemos expresiones de una misma reacción fundamental del proletariado, frente a un amplio ataque de todas sus condiciones de existencia (condiciones de explotación, salarios, precios de artículos de base, guerras, deportaciones, represión, contaminaciones...) por parte del capital mundial, los medias de todo tipo se empeñaron en distinguir y llamar en forma diferente a las reacciones proletarias:

1. «Las revueltas provocadas por el hambre» que tocaron violentamente a una treintena de países del «tercer mundo», constituyendo así, lo que denominaron, un «cinturón explosivo que rodea a todo el planeta desde la latitud 30 en el Norte hasta el Ecuador». En esta categoría fueron clasificadas las reacciones del proletariado frente a la crisis en México, en Haití, en una docena de países de África (Guinea, Costa de Marfil, Nigeria, Senegal, Camerún, Somalía, Sudán, Egipto...), en la península india (Pakistán, India, Bangladesh) y otras partes de Asia (China, Vietnam, Tailandia, Indonesia...). Dichas «revueltas de hambre» son presentadas como producto no del capitalismo como globalidad, sino bien al contrario como el producto específico del «neoliberalismo», de los intercambios desiguales entre Norte y Sur heredados del colonialismo, de la especulación en las bolsas sobre los productos de los países del «tercer mundo» y de la imposición del monocultivo. Incluso la denuncia de las políticas neocoloniales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que en los hechos financian los monocultivos, de productos destinados a la exportación, en función de los intereses de las grandes multinacionales, es presentado como un mal en sí, que se podría arreglar sin atacar al capitalismo como sistema mundial.

 

PAÍSES AFECTADOS POR LA OLA DE REVUELTAS PROLETARIAS.


Reproducimos a continuación, la lista de países aparecida en el artículo “La ceinture explosive” (La cintura explosiva), disponible en www.mondialisme.org y difundido en la revista Echanges No. 124 (primavera 2008). Esta lista recoge una treintena de países afectados por la ola de luchas provocada por el alza brutal del precio de los productos de primera necesidad.
Marruecos, Egipto, Burkina-Faso, Camerún, Costa de Marfil, Guinea, Kenia, Nigeria, Senegal, Somalia, Sudán, Chad, Zimbabwe, Haití, México, Bangladesh, Birmania, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, India, Indonesia, Irán, Malasia, Uzbekistan, Filipinas, Pakistán, Tailandia, Timor, Vietnam, Yemen.
Podemos completar esta lista con una docena de países relevados en 2007 y 2008 principalmente a partir de las hojas de información mensuales de Echanges et Mouvement intituladas “Dans le monde d’une classe en lutte” (En el mundo una clase en lucha) igualmente publicadas en www.mondialisme.org
Argelia, Túnez, Gabón, África del Sur, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Canadá, República Dominicana, China, Mongolia.
En estos países podemos considerar que el proletariado se ha manifestado desbordando los encuadramientos socialdemócratas, sea a través de manifestaciones, de revueltas, de sublevaciones, de ataques selectivos o de expropiaciones. Evidentemente estas dos listas no son exhaustivas, visto la ausencia de fuentes en esta materia. Permanecemos tributarios de la cruel ausencia de prensa proletaria y por ella de la dificultad de obtener información consistente sobre las luchas de nuestra clase a través del mundo. Por otro lado, de más está decir que las olas de lucha no tienen fronteras, por ello se pide al lector tener en cuenta que la referencia a países sólo es utilizada en tanto que significación geográfica.
Algunos países, o grupo de países, son el objeto de pequeños cuadros repartidos, en el presente texto, en función de la fuerza del movimiento y de las informaciones que parecen destacables.

Además de la lista inspirada en el trabajo de “Echanges et mouvements” hemos decidido de reproducir la lista de 36 países, publicada por la FAO bajo el título “PAISES EN CRISIS QUE NECESITAN ASISTENCIA EXTERIOR (36 países)”. Además de poder cotejar esta lista o completarla con la que publica “Echanges et mouvements” y poder constatar las evidentes lagunas que presenta la de la FAO, en la que se omiten países en donde han habido grandes luchas ligadas a la lucha por acceder a los medios de alimentación básicos, nos interesa aquí subrayar la inquietud que esta institución del capitalismo internacional manifiesta en cuanto a la amplificación de los “disturbios civiles” o “conflictos e inseguridad” directamente causados por esa misma degradación de las condiciones de supervivencia de nuestra clase en todo el mundo.

Lesoto Años consecutivos de sequía
Somalia Conflicto, malas condicciones meteorológicas
Suazilandia Años consecutivos de sequía
Zimbabue Agravación de dificultades económicas, sequía, inundaciones recientes
Éritrea PDI, dificultades económicas
Libéria Período de recuperación después de los conflictos
Mauritania Años consecutivos de sequía
Sierra Leona Período de recuperación después de los conflictos
Burundi Disturbios civiles, PDI et repatriados
Chad Refugiados, conflicto
Congo, República democrática del Disturbios civiles
Congo, República del PDI
Costa de Marfil Disturbios civiles
Etiopía Inseguridad localizada, perdidas de cultivos en ciertos lugares.
Ghana Sequía e inundaciones
Guinea Refugiados
Guinea-Bissau Inseguridad localizada
Kenia Disturbios civiles, malas condiciones meteorológicas
República centroafricana Refugiados
Sudán Disturbios civiles
Uganda Disturbios civiles en el norte
Iraq Conflicto e inseguridad
Afganistán Conflicto e inseguridad
Corea, República popular democratica de Dificultades eco nómicas y efectos de las recientes inundaciones
Bangladesh Inundaciones y ciclones
Indonesia Deslizamiento de tierras/inundaciones, seísmos
Nepal Mercados inaccesibles, conflicto e inundaciones
Pakistán Inseguridad e inundaciones del pasado
Sri Lanka Conflicto
Timor-Leste PDI, sequía del pasado e inundaciones
Bolivia Inundaciones
Haïti Inundaciones del pasado
Nicaragua Inundaciones del pasado
República dominicana Inundaciones del pasado
Moldova Sequía y falta de acceso a los insumos para los cultivos de invierno
Federación de Rusia (Chechenia) Disturbios civiles

 

 

2. Las manifestaciones y huelgas «contra la carestía de la vida» y la consecuente pérdida del «poder de compra» (6) (Estados Unidos, Europa occidental y oriental, algunos países de América Latina).

3. Las revueltas de las favelas y otros suburbios proletarios (Europa y América, principalmente Latina) que son presentadas como una expresión del malestar de la juventud excluida del mundo del trabajo y en algunos casos fruto de la inmigración.

4. Los «atentados terroristas», revueltas y otras expresiones de lucha contra los militares y otras instituciones estatales y paraestatales en los países en que la centralización mundial del terror de Estado se impone en base a la ocupación militar y/o las operaciones humanitarias (Irak, Afganistán, Pakistán, Palestina, y otros territorios ocupados por Israel, Haití, Costa de Marfil...), así como en aquéllos en donde la represión burguesa tiene como estrategia central la sistemática amalgama entre el movimiento del proletariado y las organización nacionalistas y/o marxistas leninistas (País Vasco en España, Colombia, Chechenia, Nepal...) (7).

Egipto, en un contexto de tensión social creciente y de multiplicación de huelgas no controladas por los sindicatos y el Estado, el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos, en 2008, provocó la multiplicación de manifestaciones y motines, la extensión y la convergencia de las luchas, como la de 27,000 obreros textiles en Mahalla el Gazla ciudad industrial del delta del Nilo, que dejaron la fábrica que ocupaban para tomar las calles, con la convergencia de unos 10.000 obreros de las fábricas de ese mismo sector.

 

Indonesia

Desde 2007, el precio de la soja (base del tofu, alimento corriente) aumnetó en forma explosiva. El precio del aceite de palma (Indonesia es uno de los primeros productores mundiales) se duplicó en solo algunos meses. En enero 2008, el gobierno lanzó “medidas de control de los precios” decretando, al mismo tiempo, el estado de emergencia para reprimir las manifestaciones de rabia masiva, especialmente en las calles de Yakarta. En mayo, las subvenciones gubernamentales de la gasolina fueron radicalmente reducidas, lo que ocasionó una repentina subida de precios, con las repercusiones habituales en todos los alimentos de base. Ante todo eso grandes masas proletarias salen a manifestar en las calles de la capital y en varias ciudades importantes.

 

 

En base a esa separación, la socialdemocracia nos vende, para cada uno de esos problemas definidos como «de naturaleza y origen particular», una solución evidentemente particular:

1. La regulación internacional de la política económica mundial en lo que concierne las «revueltas provocadas por el hambre».

2. La revalorización de los salarios (llamando la atención sobre las negociaciones y manipulaciones basadas en el índice del costo de la vida) y los controles gubernamentales de precios sobre artículos de primera necesidad.

India

En agosto 2007, estallan revueltas contra la penuria alimenticia, acompañadas de expropiaciones de supermercados, depósitos de víveres… La represión será violenta (Estado de Bihar). Los proletarios no podían consumir aceite, trigo, arroz y frijoles. Las lluvias catastróficas o la sequía, según las regiones, empeoraron brutalmente sus condiciones de vida. En agosto 2008, las “revueltas de hambre” estallan principalmente en el este de India (en el Estado septentrional de Uttar Pradesh), en donde se dieron inundaciones sin precedentes en 50 años que desplazaron a más de dos millones de personas y destruyeron 250,000 habitaciones. En Supaul, la “ayuda” humanitaria lanzada desde los helicópteros hirió a una treintena de personas y mató a un niño. Se señalan saqueos en muchas partes, y principalmente recuperaciones de cereales en varias ciudades del Estado de Bihar, en donde la catástrofe del capital se concreta en hambre y más hambre.

 

3. La reinserción socio profesional de los jóvenes excluidos.

4. La pacificación de las regiones consideradas ingobernables en base a un esquema de dominación político, militar y humanitario. Ver al respecto el recuadro en la página siguiente: «Dice el enemigo».

 

Dichas soluciones reformistas y humanitarias, que pretenden mejorar para cada caso específico las condiciones de la vida de los pobres manteniendo al sistema capitalista, constituyen en realidad verdaderos cordones sanitarios que buscan impedir el desarrollo unificado de las luchas de nuestra clase a nivel mundial. Más aún, el establecimiento mismo de esas distinciones estrictas entre las «revueltas» (para designar las reacciones del proletariado en los países del «tercer mundo» y en los barrios periférico de los «otros mundos»), las «manifestaciones» y «huelgas», y/o de los «atentados terroristas» (para designar las reacciones proletarias en las zonas consideradas «ingobernables» de este mundo), constituye el primer cordón sanitario contra la unificación de la lucha del proletariado en el mundo.

Marruecos, Argelia y Túnez son, desde hace unos años, el teatro de revueltas contra la degradación de las condiciones de vida. En 2007, en Marruecos (especialmente en Sefrou), como durante las “revueltas contra el alza del coste de vida” de1984, el gobierno retrocede frente a la revuelta contra el alza de los precios de los alimentos de base, de las facturas del agua y electricidad, del coste de las remuneraciones hospitalarias y de otros servicios públicos. En mayo-junio 2008, el movimiento parte del bloqueo del puerto de pesca de Sidi Ifni por jóvenes desocupados, y se extiende a las ciudades próximas. Al mismo tiempo, en Túnez estallan revueltas en Feriana y en las ciudades cercanas que se encuentran en la región minera del sur, alrededor de Gafsa. Toda la población desciende a la calle para expulsar a la policía. El 7 de junio, se despliega al ejército en Redyef, en la misma zona después que enfrentamientos, acompañados de expropiaciones y saqueos, hayan provocado un muerto y 26 heridos. Finalmente, Argelia no permaneció pacificada, múltiples motines cotidianos atravesaron el país. El Estado es el blanco de la rabia proletaria, como durante las luchas de 2001-2002, y las que precedieron a esos años. También ahora comisarías y cuarteles fueron tomadas por asalto y electos “representantes del pueblo” se escaparon raspando de la muchedumbre que les insultaba, abucheaba y amenazaba.

 

En efecto, al término revuelta se lo trata de connotar peyorativamente, lo que gracias a la propaganda socialdemócrata se ha impuesto bastante en la opinión pública, lográndose que dicho termino se identifique en general «al desencadenamiento de pasiones e instintos más viles del ser humano», a la reacción «arcaica y primaria de las masas populares» que evidentemente no pueden tener ninguna perspectiva.  Dicha imposición ideológica va a la par, evidentemente, con la oposición entre ese «movimiento irracional» y el «desarrollo del movimiento obrero moderno» (es decir encuadrado-neutralizado por la socialdemocracia). En el cuadro ciudadano, la revuelta toma así el significado de luchas incivilizadas o predemocráticas. Es sistemáticamente utilizado para designar las luchas proletarias de los países que ellos llaman «subdesarrollados», de los suburbios occidentales o también las acciones obreras consideradas demasiado «salvajes». Estas distinciones terminológicas contribuyen así a mantener la división entre, por un lado, los métodos pacifistas y las seudo huelgas  impuestas por la socialdemocracia en los llamados «países capitalistas avanzados» (de los cuales los marxistas leninistas radicales de esos mismos países quisieran hacer «la verdadera –y única– forma de lucha» que llevaría a la «revolución») y los otros movimientos de bronca «espontáneos, desorganizados y con objetivos ambiguos» de la «escoria social» de las favelas o de los «subproletarios vagos» de los países del «tercer mundo», o incluso aquellos «que hacen huelgas salvajes y actos de violencia» y/o «ataques terroristas» contra las estructuras militares, políticas o económicas del Estado dirigidas por «grupúsculos extremistas».

A continuación un cuadrito muy interesante que extraemos del periódico de la CNT de la región española. Aunque los comentarios del autor no correspondan a nuestro ángulo de análisis, nos pareció destacable, tanto la preocupación de los centros de la represión y el terrorismo de Estado internacional en esos hogares de disturbios sociales permanentes, como en los medios preconizados para liquidarlos (ONGs, ayudas al desarrollo, vigilancia de los terroristas,…).

Dice el enemigo

En el mundo mundial todavía quedan algunos pueblos libres del estatismo. Podría­mos clasificarlos en tres grupos: los que disfrutan de una libertad política -es decir, los que viven en los llamados territorios sin gobierno-, los que tienen una precaria li­bertad cultural -aquellos que habitan los rincones libres de televisión- y los que se aferran a una libertad étnica -los pueblos indígenas denominados en aislamiento vo­luntario-. Hoy nos ocuparemos del primer caso.
Para las instituciones gringas que le di­cen a la ClA lo que !a CIA debe decir a los militares, los territorios in gobernados o in­gobernables son la mayor amenaza contra los intereses de su Imperio. Para destruir­los, !a más prestigiosa de esas instituciones, la Rand Corporation, publico en 2007 un libro sobre los ungoverned territories (www.rand.org/pubs/monographs/MG561) Merece la pena ojear sus casi 400 paginas, por supuesto, entre líneas. La Rand define esos lugares como aquellos en los que “las estructuras de la autoridad que existen realmente no se corresponden con las instituciones formales del Estado” y los más peligrosos son:
Tres fronteras terrestres (Afganistán-Pakistán, Colombia-Venezuela y Guatemala- Chiapas) y una frontera marítima (Sulawesi. en Indonesia-Mindanao, en Filipinas); en­tera y vera toda la Península Arábiga; el llamado “corredor del África oriental” (des­de Somalía hasta Zimbabwe); toda el Áfri­ca Occidental (desde Nigeria hasta Guinea-Bissau) y, finalmente, los seis países del Cáucaso septentrional (desde Da­guestán hasta Chechenia).
Para la eliminación de estos focos rojos. la Rand recomienda aplicar un decálogo de medidas drásticas, a saber:
1. Aumentar la ayuda al desarrollo -prioridad máxima-;
2. Mejorar la infraestructura de transporte -un caramelo para las multinacionales de las obras públicas-;
3. Conseguir la coordinación y capacitación de los funcionarios -difícil lo tienen-;
4. Implantar “arquitecturas de se­guridad” informales -léase, financiar ban­das paramilitares-;
5. Crear organizaciones regionales estatales -en otras palabras, que los reyes de taifas se hagan muy amigos-;
6. Combatir la corrupción -un brindis al sol y una monopolización del soborno-;
7. Im­pedir a los terroristas el uso de las infraes­tructuras de comunicación física y monetaria -es decir, marginar a lo pobres, una meta en contradicción con las dos pri­meras prioridades-;
8. Concentrar la ayuda al desarrollo en las agencias estatales antes que en las ong’s -matización a la prioridad numero uno-;
9. Erradicar la economía in­formal -¡que los pequeños empresarios pa­guen impuestos no sólo a los caciques locales sino también al Gran Cacique de la Capital!-;
10. Coordinar entre las agencias de seguridad estatales las mejoras técnicas que impidan la “invisibilidad” de tos terro­ristas -llaman invisibilidad al apoyo popu­lar del que disfrutan los disidentes-.
Así nos avisa el enemigo. Nosotros sólo añadiremos que los pueblos libres pagan un precio muy alto por mantener su ingober­nabilidad: no se lo pongamos más caro.


CNT N°342 febrero 2008
Mundo Facundo / Antonio Pérez, el Otro

 

De la misma manera, clasificando una serie de reacciones de nuestra clase como «revueltas del hambre» y pegándoles la etiqueta «tercer mundo» se logra hacer creer que quienes no tienen hambre no tienen porqué preocuparse, que quienes no viven en el «tercer mundo» tampoco. Se esconde así que es la misma sociedad capitalista, la mismísima que produce los más potentes computadores, las más fantásticas ciudades y las más criminales armas de destrucción masiva, la que produce, al mismo tiempo, el hambre en el mundo; que es exactamente la misma que provoca ahora mismo la disminución del salario real de todos los proletarios del mundo.

Camerún

En febrero y marzo, luego de la alza del precio de los carburantes, de la harina, del cemento,... estallaron revueltas en la mayoría de las ciudades, con saqueos y expropiaciones de supermercados y almacenes. La respuesta del Estado fue más garrote que zanahorias. Habría más de 100 muertos causados por la represión, y una pequeña disminución del precio de los carburantes.

 

Clasificando a los proletarios entre los que tienen hambre y los que no tienen se está ocultando que en terminos reales de verdadera satisfacción de necesidades humanas, es el conjunto de los proletarios que tiene «hambre» de verdadera comida sana y saludable. Efectivamente, con la generalización de la comida basura –desprovista de oligoelementos esenciales, desvitaminizada, cancerígena...– el capital «hambrea» sustancialmente al conjunto de los proletarios que son cada vez más víctimas de carencias alimentarias graves en todas partes del mundo, sin que haya ningún país que pueda ser excepción, y sobre todo en los llamados «países desarrollados» adonde es reino y señor el fast food, es decir «la comida sólo para renovar lo más rápido posible la fuerza de trabajo».Éste es otro aspecto de la incapacidad flagrante del capital para alimentar realmente a la humanidad, en todo el mundo.

En fin, este aspecto se liga a los señalados antes, toda la terminología acerca de los países «subdesarrollados», «en vías de desarrollo» o del «tercer mundo» tiende a presentar esas regiones como menos capitalistas, cuando en realidad esas hambrunas son el más puro producto del capitalismo. Al esconder las causas se esconden las soluciones: la destrucción del capitalismo. Particularizando los problemas del hambre –o del llamado «tercer mundo» en general– se esconde la generalización del ataque capitalista contra el proletariado, la homogenización de las condiciones de vida a nivel internacional de los proletarios, y evidentemente se esconden también la naturaleza proletaria común de los ataques contra el capital y el Estado que empiezan nuevamente a desarrollarse ante nuestros ojos.

 

La terminología no tiene absolutamente nada de neutro, sino, bien por el contrario, la misma tiene simultáneamente dos objetivos claros: el liquidar el carácter general de las reacciones del proletariado e impedir la afirmación de la perspectiva revolucionaria contra el sistema global que nos ataca.

Panamá

En agosto 2008, se organizan diversas manifestaciones para protestar contra “el aumento del coste de la vida y por mejoras salariales” en la ciudad de Panamá, como también en diferentes ciudades del interior (Santiago, David y Changuinola), provincias de Santiago, centro del país, como en ciudades occidentales (Chiriqui y Bocas del Toro) fronterizas con Costa Rica.

 

Sin embargo, dichos clichés, cuidadosamente reproducidos por todos los medios de desinformación del mundo, no resisten al más mínimo análisis de los movimientos reales de lucha del proletariado a través del mundo. Incluso partiendo de todos los filtros y falsificaciones que la burguesía difunde no es difícil poner en evidencia que:

1. Las llamadas «revueltas del hambre» de los países llamados «subdesarrollados» se encuentran también pautadas por huelgas llevadas adelante por asalariados y que las manifestaciones tuvieron objetivamente los mismos blancos que en otras partes, principalmente las estructuras del Estado así como las fuerzas represivas y humanitarias internacionales que apoyan a los gobiernos locales en su política de represión y mantenimiento del orden.

Birmania

Nos presentaron la lucha como lucha “contra la junta militar” y “por la democracia”, ocultándonos que, antes que se operara esta recuperación por parte de los medios de comunicación internacional y antes que las imágenes de monjes budistas azafranados, también proletarios, acaparasen los telediarios, en Birmania el proletariado había salido a la calle para protestar contra... la misma alza de los precios que se había producido en todas partes del mundo. Desde agosto 2007, a pesar del recuerdo vivaz de la represión de hace veinte años, las manifestaciones comenzaron a ser cada vez más grandes y la revuelta se fue generalizando a todo el país. El alza brutal del precio de los carburantes (66%) y del gas (535%) provocó el aumento de los precios de los productos alimenticios y duplicó el precio de los transportes en común. Estamos claramente frente a una protesta directamente proletaria, contra la baja del salario real y por ello contra el capitalismo y el Estado. Los militares solo son agentes particulares del poder del capital (y particularmente de las multinacionales occidentales y orientales, francesas, americanas, chinas,...), han hecho su trabajo sucio al servicio de la tasa de ganancia. En lo que se refiere a los monjes azafranados, a pesar de su función de “amortiguador” social al servicio del orden y la paz social, como en todas partes fueron afectados por la caída del nivel de vida. No fueron ellos los que emprendieron el movimiento, por el contrario ellos lo siguieron y retomaron sus consignas contra el aumento de precios y contra el gobierno. Como de costumbre, los medios de comunicación burgueses se focalizaron en la franja más pacifista, religiosa, democrática del movimiento para presentarla como la iniciadora y la esencia misma de la lucha.

 

2. Las llamadas «manifestaciones y huelgas contra la carestía de la vida» de los proletarios de Europa superaron últimamente, en varias ocasiones, el nivel de las manifestaciones y huelgas pacíficas organizadas por la socialdemocracia. Diversas acciones directas y bloqueos «salvajes» de la producción y el transporte fueron llevadas a cabo por los proletarios en el transcurso de la lucha, rompiendo así el cuadro de los procedimientos de concertación social (citemos como ejemplo a los pescadores españoles que organizaron el bloqueo «salvaje» de los puertos; o los camioneros que bloquearon las rutas de Francia, España y otros países).

República dominicana

Desde el principio de 2008 se generalizan las manifestaciones, huelgas generales y enfrentamientos con las fuerzas del orden. Las mismas se afirman contra el alza de los precios de los productos de consumo diario, los cortes de electricidad, por la normalización de la distribución del agua, así que por aumentos de salarios en el sector público y privado.

 

3. Los llamados «revoltosos» de las barriadas europeas no solo quemaron autos de sus vecinos y las garitas de autobús, como dijo la prensa burguesa, sino que atacaron un gran número de blancos que simbolizan claramente el capital y la opresión estatal y que el movimiento designaba como la «gran mafia del capitalismo»: comisarías, iglesias, intendencias, centrales eléctricas y de gaz, locales escolares y liceales, grandes concesionarios automotrices, bancos, cajeros automáticos, juzgados y palacios de justicia, empresas, locales de todos los partidos políticos, inmobiliarias, correos, Mac Donalds y otros fast foods, centros comerciales, centros deportivos y culturales, agencias de viaje, vehículos y equipos de prensa, oficinas de turismo,... mostrando de esa manera que los objetivos de la lucha son mucho menos ambiguos que lo que dicen los leninistas, que sólo ven al lumpen; mostrando que en realidad esa lucha se contrapone al mundo del trabajo asalariado y el valor (8).

Guinea-Conakry

Desde las luchas que relatamos en nuestra última revista, la paz social no ha logrado imponerse en Guinea Conakry: enfrentamientos en las calles por el abastecimiento en electricidad (totalmente insuficiente en numerosos barrios proletarios), y respuestas masivas contra las tentativas del Estado de “limpiar las calles” de la capital de proletarios que se procuran su supervivencia con la venta ambulante.

 

 

4. Las llamadas «zonas ingobernables» son en realidad verdaderos polvorines sociales desde hace años. Detrás del velo de los conflictos religiosos, nacionalistas o interétnicos (9), las medias ocultan una realidad social sumamente tensa, en la que las condiciones de trabajo, de salario, así como de desocupación generalizada han provocado, y continúan provocando, importantes huelgas y manifestaciones proletarias, violentamente reprimidas por los gobiernos locales. La exacerbación de las tensiones sociales en dichas regiones es tan importante que el enfrentamiento contra las fuerzas estatales es cotidiano y, frente a la reiteración de situaciones semiinsurreccionales, han requerido la intervención de fuerzas internacionales (humanitarias y/o militares) a los efectos de tratar de restablecer el orden social de la explotación y la opresión.

África del Sur, agosto 2008

“Eat the rich” (¡comeos a los ricos!) es uno de los eslóganes lanzados en las huelgas y manifestaciones contra el alza de precios (particularmente la electricidad) en las que participaron varios millones de trabajadores.

 

Mongolia

En julio 2008, estalla la revuelta proletaria en la capital, Ulan Bator. Saqueos e incendio de edificios oficiales son moneda corriente. El estado de emergencia es decretado por el gobierno. Los violentos enfrentamientos dejaron un saldo de 5 muertos, 329 heridos. Según cifras oficiales entre estos heridos 108 son milicos.

 

 

Es necesario subrayar, para terminar, que muchas situaciones de lucha no responden bien a esos esquemas, hasta tal punto que los medios no logran hacerlas entrar en ninguna de las categorías creadas. Así, por ejemplo, es difícil hacer entrar las luchas que se producen desde hace años en Chile, México o Argelia, que no corresponden bien ni al esquema del «subdesarrollo» ni al de guerra abierta, y que regionalmente presentan aspectos semiinsurreccionales que superan ampliamente tanto el cuadro de «luchas salariales» como el de las revueltas de los suburbios. El propio desarrollo y radicalización hacen cada vez más difícil su falsificación-clasificación en las esquemáticas y rígidas categorías que la ideología dominante expresa a través de sus medios de comunicación.

Bangladesh

Las reacciones contra la pobreza y el aumento de la miseria se manifestaron, durante todo el año 2006, 2007 y a principios de 2008, a través de huelgas no controladas por los sindicatos. Estas se transformaron rápidamente en revueltas y se extendieron por todo el territorio a pesar del estado de emergencia decretado, en enero 2007, por un gobierno provisorio asentado en el ejército. La caída de 50% del salario real y la catastrófica situación alimenticia que de ella deriva fueron aún agravadas por las condiciones climáticas, en particular por el ciclón Sidr que golpeó el país en noviembre 2007 y que provocó más de 2,2 millones de damnificados. A principios de 2008, a pesar del estado de emergencia aplicado por el ejército, los miles de arrestados y las represiones de 2007 contra los trabajadores de las empresas textiles, la revuelta proletaria vuelve a estallar. No solamente el salario mínimo fijado para apagar la precedente ola de huelgas y revueltas no había sido aún aplicado, sino que, como antes, esos mismos salarios de miseria eran pagados irregularmente. En 2007, 4.000 fábricas fueron el teatro de huelgas incontroladas y declaradas “salvajes”, 46 fábricas fueron incendiadas, centenas expropiadas y desvastadas. El conflicto que revienta a principios de enero del 2008 demuestra que una explosión puede surgir a partir de la más mínima exacción patronal. El precio del arroz se multiplicó por dos en un año y la comida representa 70% del salario, las huelgas, la mayoría de veces acompañadas de manifestaciones violentas exigiendo el aumento de salarios, se multiplicaron y fueron violentamente reprimidas. En abril 15,000 proletarios del textil volvieron a declararse en huelga. En las zonas económicamente especiales (EPZ), una prohibición de huelgas permite despedir, sin indemnización, a todo trabajador considerado como responsable de “disturbios sociales”. Prohibiciones y represiones no lograron encauzar la persistencia de luchas por salarios y estas desembocan generalmente en invasiones, saqueos, véase incendios, de fábricas. En agosto, se hace un inventario: desde principios del año 200 fábricas habían sido atacadas en conflictos salariales. Y cuando los proletarios salen de las fábricas para bloquear carreteras y vías de comunicaciones ferroviarias, las tentativas de dispersión de la policía hacen virar esos movimientos hacia la revuelta generalizada.

 

¡La lucha proletaria
es una sola!

En el contexto actual, de dificultades encontradas por el movimiento proletario para expresar la relación entre catástrofe y revolución, entre agravación de las condiciones de supervivencia y de destrucción revolucionaria de la sociedad actual, es significativo que un grupo proletario como Echanges (10) reproduzca, en cierta medida, las separaciones evocadas antes. Este grupo, que hace un excelente trabajo en su número 124 de la primavera de 2008 bajo el título de La ceinture explosive (El cinturón explosivo, ver recuadro correspondiente), titula en ese mismo número: Union Européenne: Luttes pour les revalorisations de salaire et abolition du salariat (Unión Europea: luchas por la revalorización del salario y la abolición del asalariado).


 

Es importante subrayar que la lucha por revalorizar el salario es la misma que la lucha por abolir el trabajo asalariado; sin embargo constatamos que los compañeros de ese grupo no dicen lo mismo, en ninguna parte de su artículo, sobre El cinturón explosivo. En efecto, a pesar de que, al hablar de los disturbios de la miseria social, se afirme que «más allá de todos los particularismos, se produjo una especie [¿porqué una especie? NDR] de movimiento global contra el sistema», Échanges no dice en ninguna parte que ese movimiento global contra el capitalismo tiene por objetivo su destrucción, que los proletarios «de la miseria social» al luchar por la revalorización de sus condiciones de supervivencia luchan también por la abolición del asalariado y de la mercancía que los hambrea. Dicho de otra forma Echanges señala correctamente la lucha contra la baja del poder de compra en Europa como una lucha por la abolición del asalariado, pero no dice lo mismo con respecto a los «disturbios de la miseria social», como si esas luchas pudieran ser diferentes o tener otro objetivo que la abolición del trabajo asalariado. Tal vez se trate de diferentes compañeros redactores y que en conjunto los compañeros de Échanges vean perfectamente que dichas luchas también están dirigidas contra el asalariado, pero es profundamente lamentable que sólo le atribuyan el objetivo de la abolición del asalariado a las luchas en Europa.

 

México

Desde comienzos del 2007, las protestas se amplifican contra el fuerte aumento de la tortilla y la totalidad de productos alimentarios (evaluados hoy en día entre 40 y 100%). El 31 de enero 2007, decenas de miles de manifestantes convergieron hacia la capital. El proletariado continúa descendiendo a la calle durante todo el año 2008, el gobierno se vio forzado a controlar los precios de los alimentos. Más allá de la diversidad de las consignas exhibidas, todos los manifestantes protestan contra el aumento de los precios de los alimentos, la precariedad de los salarios, la disminución de la calidad de vida, la política gubernamental y en particular las pretendidas “reformas estructurales” anticipadas por el presidente Felipe Calderón, entre las cuales la llamada “reforma energética”. Durante la huelga general del 2 de septiembre, las concentraciones se multiplican, los proletarios ocupan diferentes edificios privados y públicos, como la Planta de PEMEX (Petróleo Mexicano) en Zapopan, el aeropuerto de Guadalajara,... Además organizan piquetes para bloquear rutas importantes, como la ruta La Barca-Zamora. Por la tarde, diferentes organizaciones de jubilados y estudiantes toman, simbólicamente el Palacio Federal y marchan hacia el Palacio Gubernamental en donde había una concentración, como también a la Plaza de Armas.

A pesar de sus esfuerzos reales para dar cuenta y analizar las luchas actuales, este equívoco le hace el juego a la división, le hace el juego a los mitos socialdemócratas del progreso, como si en Europa la lucha estuviese más próxima de la lucha liquidadora del capitalismo. Esta visión sobrentiende que los proletarios cuya disminución del poder de compra no provoque directamente el hambre podrían estar más cerca de la lucha por la abolición del trabajo salariado. De esta manera, la formulación misma  permite poner en evidencia lo absurdo de tal visión. Así, por ejemplo, en un país como México, en donde el proletariado protesta masivamente en la calle contra el aumento de la tortilla y donde la totalidad del proletariado se siente concernido, ¡habría algunos que lucharían por la abolición del trabajo asalariado (¿los que no tienen hambre?) y los otros no! La cuestión es de vital importancia, por lo que vale la pena traducir y citar in extenso lo que escribe Echanges al respecto: «Es en esa lucha contra la relación social salarial, contra el asalariado mismo, que el proletariado logrará su emancipación, que pasará del estado de clase en sí (clase para el capital) en clase para sí. Es ese proceso que debemos poner en evidencia, incluso si en Europa el carácter de las luchas es muy diferente al de algunos de los países llamados ‘emergentes’». Es imposible entender la frontera que quisieron establecer. En cuanto al fondo de la cuestión, nosotros afirmamos justamente lo contrario: sin ninguna ambigüedad, las luchas tienen el mismo origen y consecuentemente el mismo objetivo, es decir están dirigidas contra la misma cosa, es decir la miseria creciente a la que nos somete la sociedad actual. Todo el entrevero, que ellos agregan, con respecto a la «clase en sí» y la «clase para si», en lugar de clarificar lo que sea de esta seudo diferencia no hace más que aumentar la confusión, planteando en los hechos la cuestión como una oposición dualista (dualismo típico de la socialdemocracia que nosotros creemos realmente que los compañeros han superado) entre las luchas dirigidas contra la relación salarial y otras que no lo serían (11) ¿O tal vez los compañeros sugieren que esta diferencia se encontraría en el nivel de consciencia como haría caricaturalmente la socialdemocracia leninista? ¿E incluso en ese caso, creen realmente que el proletariado en Europa expresa un nivel más elevado de consciencia o de la llamada «clase para si»?

Haiti histórico

Para la burguesía mundial, Haití siempre fue un rompecabezas. Vanguardia de la lucha revolucionaria en los siglos XIX y XX, el proletariado de ese país empezó el siglo también dando el ejemplo. Para los aparatos del Estado mundial, “no es más que una cuestión de negros”. La agravación de las condiciones de supervivencia no sería, como en todas partes, debido al progreso de la sociedad burguesa, sino que se debería a los problemas locales “entre grupos sociales”, sin tener el descaro de producir y oponer “etnias” como han logrado hacer en otras partes. Si en los años 60 era imposible para los Estados Unidos contar con la ayuda de la milicada de otros Estados americanos, hoy, con la ayuda de los gobiernos de izquierda (adornando por innumerables exguerrilleros) del continente, lo están logrando. Así, ante la invasión y la represión del proletariado en la Republica Dominicana a mediados de la década del 60 y luego ante la guerra de Viet Nam, el Estado de Estados Unidos había intentado integrar en la represión a milicos de varios países de la región, pero la respuesta proletaria en algunos países, por ejemplo en Argentina, fue tan grande contra esas masacre y guerras que no lo lograron. Por el contrario hoy en Haiti, con la receta/ pretexto de la “ayuda humanitaria”, es decir del chantaje basado en la comida a cambio del sometimiento, el imperialismo ha logrado enviar a Haiti milicos de muchísimos países. Desde 2004, se han enviado más de 8000 milicos con casco azul que intentan quebrar la ejemplar resistencia de los proletarios de ese país contra la invasión. Entre ellos 1200 brasileros, 1150 uruguayos, 1110 de Nepal…

Haití

Durante todo el 2007 y a principios del 2008, las protestas se sucedieron contra “el encarecimiento de la vida” y contra las diferentes intervenciones militares extranjeras. Los manifestantes (puestos por los medias en las categorías “estudiantes””marginales”, habitantes de “arrabales”...) enfrentaron a una auténtica fuerza internacional contrainsurgente compuesta por milicos nepaleses, chilenos, brasileros, canadienses, argentinos, uruguayos, españoles, de Sri Lanka,... Con este tipo de internacional de la represión, el imperialismo realiza un enorme paso en adelante en la represión del proletariado. En abril 2008, la radicalización de las protestas, una huelga general y las barricadas contre el aumento de los precios hicieron caer el gobierno. Según Echanges et Mouvement (Intercambios y Movimientos) “Los 3 y 4 de abril, los manifestantes ‘contra el encarecimiento de la vida’ se enfrentaron a los Cascos azules de la ONU. En el sur de la isla, los camiones de arroz y un almacén de víveres fueron saqueados. Ese primer día hubo cuatro muertos, después hubo otro muerto en las manifestaciones del 7”... “En abril estalla una enorme revuelta en una ciudad del sur de Caves: la masa ataca una comisaría y expropia, camiones conteniendo alimentos y particularmente arroz. La revuelta se extiende a Port au Prince, la capital en donde el palacio presidencial es tomando por asalto. Pero el poder capitalista con la ONU a la cabeza logró ‘restablecer el orden’: 4 muertos, 15 heridos”. A pesar de las fuerzas internacionales enroladas en la isla contra nuestra clase, un nuevo ascenso de luchas se desarrollo en agosto 2008, cuando cerrábamos este artículo.

 

Seamos claritos: no hay dos tipos de luchas proletarias, toda lucha contra el aumento de la miseria proletaria es al mismo tiempo una lucha contra la sociedad burguesa, sean o no conscientes de ello los proletarios, o mejor dicho independientemente de los diferentes niveles de consciencia que existen en nuestra lucha. Pensamos que los compañeros de Échanges serían incapaces de encontrar un sólo argumento en cuanto a la supuesta naturaleza «muy diferente del carácter de las luchas» en Europa.

Las llamadas revueltas del hambre: el proletariado en lucha

La contradicción entre las necesidades humanas y las necesidades del capital (la ganancia capitalista), es cada vez más aguda en todo el mundo. Los criminales tejes y manejes de bolsas y mercados, el calendario cínico y asesino de los planes de ajuste estructurales, significan para nuestra clase cada vez más miseria, privación, envenenamiento cotidiano y generalizado. La catástrofe del capital se acelera y ¡es siempre nuestra clase la que paga la cuenta!

El capital nos ha desposeído de todo para obligarnos a trabajar
Cuando no tiene más necesidad de nuestra fuerza de trabajo, nos hace reventar
El capital mata y no tiene otra cosa que ofrecernos

Pero el proletariado no traga eternamente la brutalidad creciente de los múltiples ataques contra sus condiciones de vida. Estas últimas semanas, en decenas de países, nuestra clase tomó la calle, reapropiándose de medios de vida y enfrentando al estado.

Frente a esta reacción humana, la socialdemocracia deplora los saqueos y revueltas “sin salida”. En nombre de la salvación del planeta, nos predica la austeridad, la abnegación y la sumisión. Denuncia tal o cual “efecto perverso del sistema” y retoma el viejo mito del maltusianismo de la “sobrepoblación mundial” buscando así encerrarnos en sus elucubraciones y proyectos de regular o crear impuestos a la ganancia para así hacer “más humana” la barbarie capitalista.

Hoy, en todos los rincones del planeta, los proletarios revientan, por el ataque generalizado contra el “poder de compra”. Sin embargo la resignación, la aceptación socialdemócrata del “mal menor” prevalece hoy en día: lo peor no estaría pasando aquí y ahora, sino como siempre afuera, más lejos, en el otra parte del mundo considerada “más pobre”, “más explotada”

Con el indispensable apoyo de los idiotas útiles, de los ciudadanos dóciles que votan y clasifican la basura, de los espectadores que hundidos en el diván frente a sus televisores derraman, quizás, una lágrima furtiva por “la violencia y el hambre en el mundo” entre dos resultados electorales o deportivos, la burguesía puede aún mantener las luchas de nuestra clase en el aislamiento y restablecer su paz social ¡asesinando impunemente a nuestros hermanos de clase en lucha por las más elementales necesidades humanas!

Reventar o luchar, no hay otra alternativa para el proletariado
Apoyemos a nuestros hermanos de clase en lucha, luchemos en todas partes contra la explotación
Revueltas del hambre-Revueltas en los suburbios... son nuestras luchas
Nuestro enemigo, el capital, es el mismo, en todas partes del mundo

¿Este sistema esta enfermo? ¡Qué reviente!


Grupo Comunista Internacionalista - Abril 2008
BP 33- Saint-Gilles (BRU)3-1060 Bruxelles- Belgique (importante, no mencionar el nombre del grupo)
email: info@gci-icg.org-nuestras revistas en internet: http://gci-icg.org

Compañeros este volante es una expresión de nuestra clase en lucha, ¡difundidlo!

 

Las únicas diferencias que se puede pueden encontrar no reside justamente en la división entre países, entre Europa y el resto del mundo, sino más bien entre sectores del proletariado de cada país, entre los sectores del proletariado más encuadrado por los partidos, sindicatos y otros aparatos de Estado y los sectores menos integrados como los desocupados, los excluidos, los favelizados, los clasificados como marginados, lumpenproletarios, «campesinos sin tierra».. Es verdad que se habla más fácilmente de revueltas en lo que, nuestros enemigos, llaman «tercer mundo» que en Europa (pero también en países de América Latina y Asia) en donde estamos más habituados a que las protestas sociales de los proletarios estén más canalizadas por los simples paros de trabajo y las manifestaciones pacíficas. Es verdad también que el término revuelta en Europa parece reservado a los movimientos de los suburbios, de los marginales, de los excluidos, de las favelas. He ahí la verdadera diferencia: el cordón sanitario que la burguesía trata de imponer en todas partes para dividir al proletariado (12), entre por un lado las protestas ciudadanas, los paros de trabajo legales, las marchas corderiles y otras seudo protestas y por el otro lado las «revueltas» de los incontrolados. Todas las ramas de la socialdemocracia, y principalmente las marxistas leninistas, están ahí para explicar y teorizar que «los verdaderos proletarios» no se dejan arrastrar por la «escoria social de los suburbios», por el lumpen proletariado, que los «verdaderos proletarios» adhieren a los sindicatos.

Bolivia

Frente a la lucha proletaria, que en Bolivia tiene una gran tradición insurreccional, reconfirmada en 2003 y a la incapacidad del gobierno burgués de controlar la paz social, lo que incluso se confirmó por la ocupación proletaria de ciudades que la burguesía de derecha reclamaba como autónomas, la burguesía internacional intenta polarizar la sociedad en contradicciones interburguesas: progobierno o proautonomismo (apoyada esta opción por el Pentágono). Pero tal vez el tiro le termine saliendo por la culata.
En base a un plan central dirigido por los aparatos centrales del estado mundial se intentó dar un golpe de estado en Bolivia. Para ello Estados Unidos envío como embajador a Golberg, especialista confirmado en la ex Yugoslavia, para, desde su experiencia en secesión (y escuadrones de la muerte), organizar el golpe. Así, en septiembre los golpistas, a partir de zonas que quieren autonomizar con respecto al Estado central, ocuparon y sabotearon lugares claves de la producción (como yacimientos petrolíferos, gas, etc.), edificios gubernamentales, ciudades, medios de comunicación, así como centros de reunión y asociación de proletarios.
La movilización contra el golpe no solo fue importante, sino que rompió el cuadro pacífico y legalista que las polarizaciones interbuguesas intentaban imponerle. Una vez más el proletariado pasa a la acción directa, la lucha se organiza en la práctica fuera del Gobierno y hace imposible el plan de control de la oposición al golpe dirigida desde los aparatos democráticos del estado. Así el proletariado corta rutas, mantiene bloqueos y hasta ocupa ciudades (Cochabamba que los golpistas aspiraban a transformar en unas de sus fortalezas)… El espectro de las insurrecciones del pasado se hace presente en todos los protagonistas, la burguesía tiembla nuevamente.
Fracasado el golpe, la burguesía intenta darle nuevos brillos a su polarización: golpistas, Estados Unidos, “neo-liberales”, “fascistas”, por un lado, e indigenistas, socialistas, demócratas, anti- Estados Unidos, del otro. Se organizan marchas pacíficas, sindicales, etc. para apoyar al gobierno MAS y a Morales; enemigos de antaño se sientan a negociar para calmar una situación que potencialmente se les iba de las manos y que corría el riesgo de generalizarse fuera de la frontera boliviana. Los gobiernos de turno de otros Estados se declaran contra el golpe autonomista, para evitar que la máscara del gobierno y del MAS caiga.
Pero la situación social sigue en la palestra, el proletariado en Bolivia vive en carne propia la agudización de la miseria, sin que el gobierno de Morales tenga algo diferente que ofrecerle. “En rigor, los dos años del gobierno de Morales no han significado un cambio positivo para los más pobres del oriente. Los pobres siguen igual o peor que antes, y Evo no les ofrece nada tangible “La rebelión de los 100 clanes”
Por otra parte el proletariado confirmó, una vez más, que sólo la acción directa contra el Estado, la fuerza de clase, protege al proletariado de los golpes de Estado, de la represión capitalista, de la miseria,...

 

Pero a pesar de todos los esfuerzos desplegados para dividir al proletariado, a las medias les cuesta cada vez más esconder el carácter general del aumento de los productos alimenticios. Detrás de la «baja del poder de compra», el proletariado de todos los países se encuentra confrontado a una brutal disminución del salario relativo y del salario real. Es fundamental reafirmar esta cuestión: el ataque del capital es un fenómeno directamente MUNDIAL, concreción muy clara del «progreso del capital». No se debe a la diferencia del Norte y el Sur, del Este o el Oeste, no se debe «aquí a la «falta de progreso» allá a la «crisis de las subprimes», o en otra parte «a la corrupción». Ella es en todas partes la expresión de la necesidad de la burguesía mundial de contrarrestar la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia aumentando internacionalmente la tasa de explotación.

Siempre lo afirmamos: jamás la mercancía deshambreará a los seres humanos, nunca la sociedad del capital y la consecuente dictadura de la ganancia podrá solucionar los problemas fundamentales del ser humano: cualquiera sean las fracciones burguesas en el gobierno -proteccionistas o (neo)liberales, de «derecha» o de «izquierda», cualquiera sea la parte del planeta, la sociedad mercantil no podrá nunca evitar el hambre, ni las guerras, ni la destrucción progresiva (pero en expansión) del planeta. Al contrario, la sociedad mercantil es la causa del agotamiento de la tierra; su desarrollo no puede producir otra cosa que la condena a la exclusión, al hambre y a la muerte a un número siempre creciente de proletarios. El crecimiento de las hambrunas es un fenómeno típica mente capitalista (¡y no precapitalista!) que nunca podrá solucionar la sociedad mercantil (13) El aumento general de los precios de la energía y los artículos de primera necesidad (más allá del fenómeno coyuntural de alza exagerada y baja posterior) es una realidad fundamental y a largo plazo irreversible, más allá del epifenómeno de la oscilación especulativa a corto plazo. A largo plazo, la evolución de los precios de la energía y de los medios elementales de vida son la expresión de la contradicción más global entre capital y especie humana y más todavía entre sociedad burguesa y la tierra (es decir todas las formas de vida en el planeta, todos los elementos vitales como el aire, el agua, la tierra...).

En el próximo número continuaremos este artículo sobre la catástrofe y las luchas proletarias, analizando precisamente esta contradicción entre el capital y la tierra, para volver al desarrollo actual de las luchas proletarias, evaluar las dificultades y realidades de la homogeneización, unificación y el asociacionismo proletario y afirmar así la perspectiva revolucionaria.

 

 

CHILE

En esta última década, surgieron múltiples expresiones de lucha, a partir de los cuales el proletariado unifica, en el tiempo y espacio, sus luchas: los mapuches, los prisioneros, los estudiantes, las poblaciones (Villa Francia, Lo Hermida, La Pincoya, Pudahuel, La Victoria, etc.)... así como consignas y luchas contra la intervención del propio Estado Chileno en Haití. También se desarrollaron diferentes niveles asociacionistas, como centros de documentación, bibliotecas, editoriales, organizaciones de lucha contra las prisiones, encapuchados,... movimientos y organizaciones formales e informales que tienden a centralizarse (los “insureccionalistas”, los “encapuchados”, por ejemplo) A continuación subrayamos algunas expresiones proletarias que grupos y militantes expresan y que están mostrando, que en ese país, la lucha proletaria contra el capitalismo y el Estado, expresa, A CONTRA CORRIENTE, un nivel de consciencia revolucionaria que deja en ridículo a todos aquellos que en la lucha de “los jóvenes, de los pobres, de los marginales, de los favelados”…, no ven más que expresiones ciegas o sin perspectiva. Luchemos entonces por difundir esa consciencia justamente contra todos los socialdemócratas y otros leninistas que quieren inocularle “su” consciencia.

“No nos cansaremos de decir –como lo hicimos en julio de 2004 tras la muerte de los mineros del carbón de Río Turbio Argentina- que todos ellos son mártires del movimiento obrero mundial, victimas en cada uno de los casos de la sed insaciable de ganancia de la patronal, que como en estos casos y como sucede día a día bajo el sistema capitalista-imperialista mundial reaccionario en su totalidad, es la asesina de los compañeros muertos.
No obstante los mineros y trabajadores contratistas de El Teniente nuevamente supimos nadar contra la corriente y el 1 de marzo con el paro espontáneo hicimos sentir nuestro descontento, odio de clase y coraje.
Ante la pasividad y quietud de la burocracia sindical de la CUT-que durante esos días se abrazaba con Lagos y las palabras de su presidente Arturo Martinez eran sólo para elogiar los “avances para los trabajadores” ocurridos en su gobierno- opusimos la lucha directa.
El paro del 28 de febrero de los mineros mexicanos, nuestro paro del 1 de marzo, por los compañeros muertos en ambos países, ponen sobre la mesa como una condición para el triunfo de las demandas obreras, la coordinación continental y mundial de los trabajadores. La patronal, los monopolios imperialistas que nos sobre explotan, tienen intereses particulares en cada país, que es donde instalan sus negocios, la clase obrera en cambio tiene uno el mismo interés en todos los países, un único y mismo enemigo, una sola lucha que librar: luchar contra los explotadores para acabar con la explotación.
¡Viva la lucha de los obreros mineros de El Teniente, de México y de toda América!
¡Por una lucha coordinadora a nivel mundial, por el castigo a los patrones y gobiernos asesinos de mineros!
¡Asumamos este compromiso por nuestros compañeros José Ramírez y Arnoldo Mendoza!.”

Extractos de: Declaración de mineros de El Teniente
Boletín Nº1 del “movimiento de contratistas aperrados” de El Teniente, fechado en marzo del 2006

 

Por la extensión de la revuelta


“Quien se siente a esperar que algo cambie, y se quedan llorando sus muertos, y vea en la juventud el único momento para luchar, esta condenado a ser cómplice de la muerte de nuestros compañeros y la mantención de este macabro sistema...”. “Nuestro rol activo en esta guerra tiene que transformarse en mantener el conflicto constante, no solo en estas fechas (se refiere al dial del Joven combatiente NDR) sino que también en hacerla irrecuperable por parte del reformismo y el estado. No se lo permitiremos nunca. Jamás caminaremos junto a ellos, estamos de distintos lados de la barricada, el que la cruza, es nuestro enemigo de clase...”.“Nuestro deber es proyectar la revolución social como objetivo de todo enfrentamiento sin dejar espacio alguno para burgueses de izquierda o reformistas...” “Por la destrucción del capital y la construcción de una humanidad radicalmente distinta.”


Juventud Kombatiente Santiasko. Chile, Marzo 2008

 

Citas sacadas de “Macul con Grecia. Más allá de las Barricadas” de las discusiones entre encapuchados Editorial Afinando la Puntería


A la pregunta porqué salen a cortar las calles en favor de los presos políticos:
“Salimos a la calle porque los compañeros cayeron en condiciones de lucha subversiva contra los pacos y el sistema imperante, lo cual nos identifica bastante con ellos...” Martín
“Los cortes se realizan porque uno se siente hermanado con la causa de los presos, si bien ellos luchaban de otras formas y bajo lineamientos políticos que no todos compartimos (particularmente yo no)” Manuel
“Los presos políticos subversivos se encuentran encarcelados por rebelarse violenta y radicalmente contra el orden impuesto. Los presos encarcelados por robar o matar, son sólo la consecuencia de la misma mierda que provoca el capitalismo” Nicolás
“La democracia no era vista como una victoria, si no al revés, como el peor escenario de la derrota, en donde la gran mayoría de los chilenos estaba perdiendo pero se sentía ganador y por lo mismo se retiraba a su casa a ver como las nuevas cúpulas políticas administraban el país...no hay otra opción, el capitalismo no se reforma, se destruye, nada de humanizarlo ni coexistir pacíficamente con él...” Mario
“... todos proponemos cosas similares: abolición del trabajo, abolición del Estado y sus organismos, abolición del dinero, abolición del suelo como mercancía, abolición de la propiedad privada, una sociedad sin clases,... Se acabará la división social y técnica del trabajo” Antonio
“... el capitalismo no se va a destruir porque un solo país ya no quiera regirse por él, debe ser un tema global” agrega Nicolás
“¿Autoritarios?... ¿por qué? ... a lo que nosotros aspiramos no es el imponerle nuestro planteos a todo el mundo si no que ese todo, por lo menos el “todo” explotado, tome real conciencia de que sus problemas no son naturales, no son porque si, son producidos por otra clase, que necesita imperiosamente que él jamás tome el control de su vida” Martín
“hay una manipulación grosera de los conceptos, porque ahora resulta que soy yo el autoritario y el fascista porque quiero y deseo un mundo sin clases sociales, sin capitalismo, sin opresores ni oprimidos.Yo soy el fascista ahora, porque como asumo que esta es una guerra que en algún momento se agudizará y el enfrentamiento entre las partes devendrá en muertos y en un derramamiento de sangre, es lamentable, pero así es, no creo en una revolución de guante blanco. No creo en el pluralismo hippie de dejar expresarse y vivir a quienes históricamente han matado, explotado y sometido a otros seres humanos.Un proceso revolucionario no debe dar cabida a quienes han vivido a costa de la miseria de otros, a quienes le han impuesto a la mayoría vivir precariamente mientras ellos, la minoría veranea en lago Caburga, mientras unos viven hacinados en una pieza, otros tienen helipuerto privado. Oh si, seré autoritario, a los cerdos burgueses no les permitiré explotar nunca más!!!” agrega Pablo
“El mayor logro que se puede sacar de todos los años de salidas, es que aún haya gente saliendo a la calle y que la represión no haya podido eliminar el accionar” Antonio
“Si yo estoy contra los pacos es porque ellos han sido adiestrados para proteger los intereses económicos de un determinada clase social, que se mantiene cagando al resto en la medida que ese resto no se levante. Los pacos son la expresión represiva de un sistema que reprime de diferentes formas. Entonces no puedo basar mi lucha en estar contra los pacos, tengo que ser verdaderamente radical e ir a la base del problema, que es el sistema social que genera no solamente pacos, sino que desigualdad y miseria” Pablo

 

NO NOS ENGAÑEMOS: TODAS NUESTRAS PROTESTAS SON VIOLENTAS,
INCLUSO LAS QUE SON “PACÍFICAS”


Cada paro, toma, asamblea y marcha es un acto de violencia contra la normalidad capitalista, contra la pasividad y la obediencia, contra el estado y la propiedad. Esta violencia no la empezamos nosotrxs, pero tenemos que continuarla hasta el final si queremos dejar de vivir como esclavos. DESDE AHORA, TODO RETROCESO SERÍA UNA DERROTA. Y la única forma de avanzar es hacer que los poderosos coman su propia mierda. La burguesía apuesta siempre a dividir a los explotados, maniobrando para que cada sector levante sus propias demandas y se olvide de los demás. Así, los estudiantes luchan sólo por sus propias demandas, los trabajadores por las suyas y así también los pobladores. Esta capacidad para dividirnos es la mayor arma de nuestros enemigos y en eso consiste su violencia contra nosotrxs. Pero nuestra realidad es una sola: somos una misma clase: el estudiante está condenado a ser trabajador, el trabajador es un esclavo a sueldo: por eso está sentenciado a luchar. Por eso es vital entender la lucha como una sola. Por eso, el peor golpe para el Estado y las clases dominantes será romper estas falsas paredes que mantienen esta falsa desunión.”


Panfleto anónimo difundido en tomas y disturbios

 

“La oposición del proletariado a la sociedad de clases no deriva de la adopción de un discurso determinado, ni de una identidad, ni tan siquiera de una postura política tal y como las conocemos. La oposición de los proletarios contra la burguesía es una cuestión material y no ideal, una cuestión de vida, de un programa histórico vivo.
Cuando los proletarios de todos los países han hecho temblar el orden burgués, han surgido desde aquellos falsos críticos una producción en serie de eslóganes que han calado bastante fuerte, y que como consecuencia han nublado la visión y han terminado por confundir a nuestra clase.
Desviar la atención hacia otro lugar que no sea la lucha de clases es la táctica que han ocupado una y otra vez las burguesías nacionales. La lucha antifascista se configura en este sentido, con el único fin de transformar la lucha de clases en una lucha con intereses interburgueses (tal y como aquellas luchas de “liberación nacional”). Con esta lógica se construyeron alianzas que llamaban a “luchar contra la bestia fascista”, cuando silenciosamente la bestia burguesa nacional acribillaba proletarios que se negaban a picar el anzuelo.
La existencia del proletariado es sólo posible excluyendo todo frente, toda alianza de clase, es sólo en esta dirección cuando el proletariado puede plantear su proyecto histórico.
Desde aquí un saludo a los compas antifascistas que están ahora tras las rejas pues son víctimas tanto de la ideología burguesa como de su consecuente sistema capitalista. Pero también a ellos un llamado a agudizar la visión y a romper con toda tendencia que juegue un papel de complicidad con la dictadura burguesa; a luchar por los intereses de nuestra clase, en una ruptura total con toda corriente que ataque los efectos y no las causas de este orden.
¡Fascista o antifascista, los únicos enemigos de nuestra clase son la burguesía y sus perros guardianes! ¡Guerra social para liberarse!
El proletariado solo puede obtener su autonomía rompiendo de una vez y para siempre con la ideología democrática. Nada es democrático en la lucha de clases, que tantos proletarios estén entrampados en aquella tradición democrática no demuestra otra cosa que la debilidad de nuestra clase en periodos de reflujo. Es precisamente en estos momentos de ruptura violenta donde el proletariado logra dilucidar sus rupturas, afirmar su proyecto autónomo y revolucionario. Jamás el proletariado podrá imponerse por medio de la democracia, pues en ella residen las cadenas que lo atan a esta sociedad.”


Agencia de Prensa Proletaria -Chile-

 

Las técnicas legales y los procedimientos policiales que establecen si una persona es culpable o inocente, son parte de la cultura del poder. Para un@ revolucionari@ los procedimientos que se exponen como “evidencias” lógicas no tienen ningún valor.
Es a la propia conciencia revolucionaria a la que un@ debe responder, y no a la evidencia de la situación orquestada por el enemigo que hace y deshace las reglas del juego a su placer.
Para un@ “demócrata” por el contrario, hay una neta diferencia entre ser culpable o inocente.
Culpable es aquel que quebranta la ley de una manera clara, y ha sido juzgado y condenado por ello. Por el contrario, inocentes son los que no hicieron aquello de lo que habían sido acusados.
Comprendiendo que la propiedad privada no se acaba con una okupacion, ya que el capitalismo no se destruye por casas, provincias, regiones o países particulares entendemos que no seremos libres hasta que todos seamos libres.
Nos reconocemos como seres críticos frente a esta realidad de opresión a la cual proponemos la superación de la sociedad de clases y la subversión de sus relaciones sociales, porque sabemos que esto no siempre ha sido así y tenemos claro que nosotrxs lxs oprimidos somos quienes podemos cambiar nuestra realidad.


BIBLIOTECA POPULAR SACCO Y VANZETTI
Enero del 2007

 

El proletariado, durante sus luchas y su historia, se ha reconocido –en distintos momentos de la lucha- con diversos nombres: luddismo, comunismo, anarquismo, consejismo, sólo por mencionar algunos. Lo que importa aquí es el fin con el que han actuado, la destrucción de la sociedad de clases, y no los usos que han dado después los burgueses, incapaces de inventar nada por su cuenta, al apropiarse de tales conceptos Para poder romper con la sociedad de clases de la burguesía, el proletariado ha de saber primero romper con todo el séquito de falsos críticos, que con su postura complaciente (escondida tras ropajes radicales), no hace sino asegurar la dominación burguesa.


Agencia de Prensa Proletaria -Chile

 

NOTAS

 

1. Mike Davis: «Le pire des mondes possibles» La Découverte 2006.
2. Podemos citar al respecto el hecho de atribuir en lo que concierne a Brasil y Argentina, la limpieza de las barriadas proletarias exclusivamente a las «juntas militares» cuando en realidad dicha política fue impulsada, con una continuidad ejemplar por todos los gobiernos que se fueron sucediendo durante décadas. Evidentemente en la versión castellana, publicada en este mismo número, ese tipo de errores, así como otros menos importantes fueron corregidos.
3. Ver: « De la libertad: la libertad es la esclavitud » en Comunismo No. 43 (Enero 1999) , reeditado y mejorado en el libro « Contra la Democracia » de Miriam Qarmat » ediciones Ruptura, distribuido en América del Sur por Libros Anarres (Corrientes 4790, Argentina, tel +54-11-4857-1248; edicionanarres@gmail.com) y en Europa por Virus c/Aurora 23, 08001 Barcelona, España, tel/fax +42 93 441 38 14; virus@pangea.org)
4. Una explicación algo más detallada de estos mecanismos se encuentra también en el libro de Miriam Qarmat que citamos antes.
5. Algunos compañeros nos previenen diciendo que « esas cerezas » no son las primeras y que seguramente tampoco serán las últimas. Es verdad, pero también lo es el hecho de que todas esas innovaciones no son nunca otra cosa diferente que más de la misma porquería, que todo progreso no es más que la versión modernizada de los viejos espejitos de colores que los colonizadores daban a los indígenas a cambio de pudrirles la vida que tenían antes.
6. La denominación corriente « poder de compra », para referirse al salario real, a la cantidad de mercancías que pueden comprarse, no es para nada inocente. La misma es altamente significativa en cuanto a la forma que el Estado, y en particular la social democracia, entiende circunscribir el «poder» de la clase obrera al tamaño de un carrito de supermercado. No olvidemos entonces que si bien el monto del salario real en un momento dado expresa siempre la correlación de fuerzas entre las clases, por el contrario el hecho mismo de la compra de mercancías (y la venta de la fuerza de trabajo que la incluye y precede) no es para nada la expresión de ningún «poder», de ninguna conquista, sino al contrario de la esclavitud a la que nuestra clase se encuentra reducida.
7. Los medios burgueses más sutiles, menos sometidas a la reproducción servil de las versiones oficiales dictadas por el Pentágono, como es el caso de algunos de ellos en América Latina, por ejemplo, operan una diferenciación entre “terrorismo” (lo que dicho sea de paso legitimiza las campañas anti terroristas del Estado Mundial) y lo que ellos definen como «luchas o guerrillas de resistencia contra el imperialismo de EEUU e Israel» en la que ponen diversas expresiones de lo mismo, como si fueran casos diferentes. Clasifican así, por ejemplo, a las resistencias en Irak, Afganistán, territorios reprimidos por el estado de Israel, las luchas en el país vasco «español», en Colombia... De esa manera se crea una categoría mediática suplementaria, en donde en general no se afirma lo proletario sino la «resistencia nacional». En el fondo ese tipo de medios más de izquierda, realizan un ocultamiento todavía más subitil y efectivo de la lucha internacional del proletariado como clase.
8. Para una mayor información acerca de estas luchas y los objetivos que los «revoltosos» atacaron es recomendable el folleto: «C7 H16» publicada en 2006 subtitulada «G la rage..et je la garde» («la rabia y yo la guardo») telecargable libremente (en pdf para el folleto y en mp3 para el «street Cd que se adjunta) en la dirección siguiente: http//c7h16.internetdown.org – Contacto: c7h16@internetdown.org
9 Todas esas dimensiones ideológicos se concretizan evidentemente contra el proletariado, pero las mismas no constituyen nunca la base material de los conflictos sociales. Esas polarizaciones burguesas de mierda, como lo hemos expuesto muchísimas veces, tienen éxito cuando se puede enrolar a los proletarios en las mismas y esto es posible cuando a la lucha proletaria se la logra aislar y cantonar nacional o regionalmente, haciéndole así perder su contenido revolucionario e internacionalista.
10 Échanges BP 241, 75866 Paris Cedex 18, France. Email: echanges.mouvements@1aposte.net; http//www.mondialisme.org
11 Y agregan en nota: « Cuando Marx dice ‘el proletariado es revolucionario o no es nada’ ello implica decir que el proletariado individualizado, desmigado, frente al capital no es más que una clase en sí. La clase para sí es el producto de la superación del simple antagonismo de clase por su lucha y su solidaridad»
12 Sobre este punto pensamos que los compañeros de Échanges estarán totalmente de acuerdo con nosotros.
13 Como decía Amadeo Bordiga: « Mai la merce sffamera al uomo »

 


 

 

 

 

 

 

 

 


CO58.3 Catástrofe capitalista
y luchas proletarias.
Primera parte.