La sociedad del capital se basa en la competencia, en la carrera por la mayor valorización posible, por la obtención de la más fulgurante tasa de ganancia. Los mismos proletarios son enganchados en esa competencia, desde la guerra de todos contra todos en la venta de su fuerza de trabajo, hasta la masacre entre explotados cada vez que éstos son sometidos y enrolados en la guerra de una fracción burguesa contra otra. En este artículo intentaremos mostrar, a través de algunos ejemplos de actualidad, como el proletariado, cuando se resigna y no actúa como clase, es doblemente perdedor. Perdedor como carne de cañón en la guerra imperialista, defendiendo intereses que le son fundamentalmente antagónicos, y perdedor también ya que en el campo burgués competencia y connivencia cohabitan de forma permanente. Como la historia muestra, detrás del perpetuo espectáculo de apretón de manos entre «dirigentes» y de sus ariscos odios se ocultan verdaderas alianzas útiles e inestables, coaliciones de razón contra la clase enemiga, diplomacia paralela y beneficios ocultos... Dicho de otro modo, las relaciones reales de fuerza se juegan siempre en entresijo.

Cuando el proletariado resurge y se unifica en la lucha, la burguesía se encuentra obligada a cerrar filas detrás de sus fracciones más determinadas, lúcidas y aptas para controlar y reprimir al proletariado. Sobre estas bases se cristalizan, entonces, las polarizaciones y la competencia entre ellas, para determinar quién tendrá la capacidad de tomar la dirección real de las operaciones contra el movimiento proletario. Paralelamente a esta distribución de tareas, que se establece entre fracciones burguesas, el espectáculo se mantiene globalmente bajo nuevas oposiciones ficticias («dictadura»/«democracia», «estado de derecho»/«razón de estado», «libertades civiles»/«seguridad»), cuyo objetivo es mantener al proletariado como furgón de cola de alternativas ideológicas que destruyen su autonomía revolucionaria. Pero el espectáculo tiene sus límites, las caretas también tienden a caer frente a la realidad, la unificación de la burguesía contra nuestra clase no puede ocultarse más. Por esa razón, las verdaderas connivencias y colusiones burguesas siempre son menos mediatizadas que los pactos y tratados telegénicos, que los grandes combates entre estandartes adversos, en los que la burguesía nos invita a cavar nuestras propias sepulturas y las de nuestros hermanos de clase en lucha. En este texto queremos contribuir a fijar la atención sobre algunas de esas clarividentes connivencias entre hermanos enemigos en la competencia capitalista, seleccionando algunos ejemplos del flujo de informaciones con que se nos bombardea cotidianamente.


 

Desde la invasión de Irak por las tropas anglo-norteamericanas, hace tres años, millones de árboles fueron abatidos y transformados en papel para hacernos avalar que Europa, como potencia económica, tenía en ese momento intereses irreconciliables con Estados Unidos. Tan irreconciliables que ciertos grandes especialistas, auto proclamados estrategas en geopolítica, jugaban a «pitonisas» y hasta nos pronosticaban que, sin duda alguna, la Unión Europea se preparaba a entrar en guerra en los próximos meses, contra sus aliados estadounidenses. El teatro que hacen el presidente francés, Jacques Chirac, y su ministro de relaciones exteriores, Dominique de Villeppin, no debe engañarnos con respecto a los verdaderos objetivos perseguidos durante esa operación por las tropas anglo-norteamericanas. La era de Saddam Hussein había terminado, al haberse demostrado incapaz de asegurar el orden y la disciplina capitalista en la región, como lo atestigua un hecho que pasó totalmente desapercibido en la víspera de la invasión (1), había que reemplazarlo lo más rápido posible, no había otra posibilidad. Para la fracción burguesa dominante en Estados Unidos, la más decidida a llevar adelante esa operación, había que actuar rápidamente e, ilusionada por la velocidad de su invasión en Afganistán, estaba bien decidida a arreglar ese conflicto, aunque tuviese que hacerlo sola. Sus aliados europeos, más prudentes, se preguntaban si no era mejor restablecer el orden en Irak bajo la bandera de la ONU, con el objetivo de evitar un posible marasmo. La sublevación proletaria de 1991, durante la primera guerra del Golfo, había dejado la más amarga remembranza tanto en las memorias de los burgueses europeos como en el equipo que en la actualidad dirige Estados Unidos. Sea como sea,en ningún momento, durante esa crisis entre los aliados occidentales, hubo una verdadera oposición de Europa a esa operación de gendarmería mundial llevada e iniciada por los Estados Unidos.

 

Irak: un soldado testimonia

“Pienso que el verdadero peligro no se encuentra en que las personas idealicen a los veteranos, sino en que se laven las manos de toda responsabilidad y que se sometan a los veteranos para que los guíen y para actuar. A mi parecer, es crucial que las personas (los no veteranos) asuman su parte de responsabilidad por lo que esta pasando en Irak: haya o no votado por el presidente actual, vuestro silencio e inercia lo hacen a usted cómplice de la política de esta administración. Día a día, es vuestra ausencia de reacción que le confiere el poder de continuar la ocupación”


Entrevista de Jim Talib, veterano de Irak, Personal Paramédico de los Ejércitos de Tercera Clase (Flete Marine Force/ paracaidista), en “Irak: un soldado testimonia”, Derek Seideman Left Hook, 29 noviembre 2004.

 

A guisa de ilustración, Alexis Bautzmann, director de una revista francesa, Defense et Securité internationale («Defensa y Seguridad internacional»), escribía como editorial en el número 6, de julio de 2005:

«Las tensiones diplomáticas entre estados revelan con frecuencia un juego de engaños sabiamente orquestado por los principales antagonistas. Cuando cada ‘adversario’ alimenta frente a los medios de información el melodrama bien conocido de la crisis internacional en devenir, la realidad de los intercambios entre ‘enemigos’ participa frecuentemente de otro registro bien diferente. La colaboración ‘estrecha’ entre servicios de información franceses y estadounidenses durante la última guerra de Irak se inscribe en esta lógica».(Las comillas son del autor.)

«Lógica» que permitió, práctica y concretamente, la invasión anglo-norteamericana. Fue el gobierno francés el que acordó la autorización a los B-52 de la US Air Force, provenientes de las bases situadas en Reino Unido, sobrevolar su territorio para lanzar miles de toneladas de bombas sobre los barrios obreros de Irak. Más aún, fueron de las bases alemanas que partieron no solamente los miles de hombres necesarios en esa guerra, sino también los tanques, los helicópteros, los vehículos de transporte de tropas, los obuses y otras municiones necesarias. En ningún momento la coalición socialdemócrata formada por socialistas y ecologistas (Schroder, SPD, y Fischer y Cohn-Bendit), que se pavoneaban vestidos de pacifistas, hizo algo para detener el raudal continuo de hombres y materiales que transitaban por Alemania hacia Arabia Saudita. La palma de oro de la hipocresía la obtuvo, sin lugar a dudas, Bélgica; dos días después de haber pregonado que el país no colaboraría en el esfuerzo de guerra estadounidense, que ningún material relacionado a esa guerra atravesaría el país ni por tierra ni por mar ni por espacio aéreo, el ministro de relaciones exteriores y el ministro de defensa se retractaron bruscamente, encubriéndose detrás de los tratados internacionales firmados por el país muchos años antes. Ni una sola hoja de vuelo de avión de guerra estadounidense o británico fue modificada en una letra, ni un solo segundo fue frenado el embarque de material y hombres provenientes de las bases norteamericanas de Alemania, vía el puerto de Amberes. El sabotaje de un puente ferroviario fue vivamente condenado, y sus autores arrestados y procesados.

Ese apoyo masivo de Europa, a esa política de terror capitalista, no debía agotarse con la conquista de Bagdad. Por el contrario, cuanto más fuerte se fue haciendo la resistencia a las tropas de ocupación, más esfuerzo hacía la Unión Europea para apoyar la operación policial llevada adelante por los anglo-norteamericanos. En una conferencia de prensa, que tuvo poca relevancia en los medios de (des)información, la Comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, anuncia que Europa “ya había gastado 300 millones de euros y agregaría, antes de fines de 2005, 200 millones más para reforzar el proceso democrático en ese país”. La Unión Europea se revelaba como el socio capitalista Nº 1 de esa operación policial en Irak, como ya lo había sido durante la primera guerra de Golfo en 1991, con los japoneses. A ese apoyo financiero importante iba también adjuntarse, en el cuadro de la operación Enjustlex, la formación de jueces y otros magistrados (2) , así como la de centenas de carceleros y la construcción de una serie de prisiones según las normas europeas.¡Y ni hablar de la formación y del entrenamiento de miles de iraquíes pertenecientes a los diferentes cuerpos de represión! Esta última operación será supervisada por el experto británico Stephen White, que hizo sus pruebas como antiguo responsable de la represión en Irlanda del Norte. Todas esas misiones, según Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y ahora especie de ministro de relaciones exteriores europeo, deberán “servir para fortificar el cuadro de estabilización y reconstrucción del país”. Y sabemos cual es la situación de penuria e indigencia en Irak, en particular para el aprovisionamiento de agua corriente, desde que las canalizaciones y estaciones de depuración fueron sistemáticamente destruidas durante los bombardeos que precedieron la invasión por las tropas anglo-americanas.


“Nosotros fuimos los verdaderos amigos de Saddam, fuimos los proveedores de armas, estuvimos entre quienes, sin lugar a dudas, contribuyeron a la fabricación de armas químicas... La masacre de Kurdos la veíamos como algo irrisorio. En esa época en Francia nosotros nos reíamos de eso.”

Declaraciones del ex ministro francés de la Salud, Bernard Kouchner, y dirigente del Partido Socialista francés, extraído del periódico Metro, Bélgica, jueves 20/1082005.

 

La colaboración en la represión mundial del proletariado entre mercaderes europeos y estadounidenses no es para nada reciente. Durante la invasión de Irak en 2003, Europa participó plenamente en la movilización de 250.000 hombres de tropas norteamericanas, tomando a su cargo una parte activa en la pacificación de Afganistán, recientemente conquistada por el ejército estadounidense. La Unión Europea y sus esbirros, al tomar a su cargo la reconstrucción de los aparatos estatales en Afganistán, liberó gran número de milicos estadounidenses de las tareas represivas que estaban realizando, lo que permitió al estado de ese país utilizarlos en la invasión de Irak. Desde entonces, la presencia de los ejércitos franceses y alemanes se fortificó con el envío de tropas italianas, griegas, belgas, turcas, noruegas, holandesas, danesas, españolas, australianas..., en pocas palabras toda una serie de países, de los cuales muchos aparecían en los medios de (des)información como opuestos a la política intervensionista de Estados Unidos. En la actualidad, Francia es quien tiene «el honor», como lo afirma su ministra de la defensa, la señora Aliot-Marie, de formar a los oficiales del ANA, Afgan National Army (Ejército Nacional Afgano), así como de llevar adelante operaciones de represión en todo el país. Reafirmando así la vieja tradición en este dominio que posee el ejército francés de cubrirse de gloria, masacrando y torturando con coraje a millones de civiles en los cuatro rincones del mundo. En total coherencia con su más prestigioso pasado colonialista, las tropas francesas desplegadas en ese país desde hace más de dos años, como la 27ª brigada de montaña y la legión extranjera, no tienen nada que envidiar, en materia de atrocidades, a aquellas que cometieron ayer las tropas soviéticas cuando invadieron Afganistán en 1980. Son también los estados europeos los que aseguran la planificación y la organización de la represión en Afganistán, creando un estado mayor que centraliza las operaciones de todos esos mercenarios sedientos de sangre proletaria. Fue en los locales de ese estado mayor, sucesivamente en manos de oficiales franceses, alemanes y, en la actualidad, turcos, que fueron estudiadas y planificadas las operaciones de rastrillaje que se llevaron adelante, y en las que las violaciones, los asesinatos, los robos, los bombardeos de pueblos, las deportaciones, las destrucciónes de campos..., fueron tan corrientes que terminaron conmoviendo a organizaciones burguesas como Amnesty Internacional que, como es su costumbre, las denunció como excesos (legitimando así como norma la represión “normal”). Pobres ingenuos, ¿se puede seriamente pretender que exista un capitalismo sin guerras, masacres, violaciones..., sin explotación..., en pocas palabras, sin todo lo que le es propio? Además del aspecto propiamente militar, Europa, a través de una gran mayoría de sus ONGs, asegura el orden en la población local ejerciendo el chantaje que permite obtener alimentos o semillas para los agricultores, a cambio de una colaboración cada vez más abierta con las tropas de ocupación. Por ello no nos sorprende ver que se tome como enemigos, y sean objetivo de los ataques, al igual que los militares presentes en ese país, al personal de esas ONGs. En Afganistán, humanitarios y militares son vistos por los proletarios como los numerosos enemigos que sirven a la misma causa: la defensa encarnizada de la civilización capitalista y de su necesaria democracia. Otro episodio, que fortifica esa política de terror, se materializa en el envío masivo de diputados europeos, misiones ministeriales que supervisan y aseguran la reconstrucción del estado, tanto en ese país como en Irak. No es solo la policía sino también las prisiones, el sistema judicial, las escuelas, y todo lo que es necesario para imponer el orden y el trabajo, que se hacen funcionar en base a subsidios millonarios atribuidos por un fondo de ayuda europea, en el que participan todos los países de la Unión Europea. El restablecimiento y reforzamiento del orden y del infierno capitalista en Afganistán son asegurados no sólo por la invasión de las tropas estadounidenses, sino también, en un segundo momento, por las tropas, las ONGs y el dinero europeo. Una vez más fueron los fieles europeos, aliados a esa política de terror llevada adelante y centralizada por Estados Unidos, los que orquestaron el circo electoral que propulsó a Hamid Karzai, ex administrador de una sociedad petrolera norteamericana, al puesto de primer ministro de Afganistán.

Cuanto más se amplifican las dificultades que encuentran las tropas de ocupación en Irak, aquellos que ayer fingieron defender el «no» a la política de Estados Unidos más se muestran como sus mejores diligentes colaboradores. Con el objetivo de aliviar al dispositivo norteamericano en toda una serie de países a través del mundo, más de 7.000 hombres, bajo el pabellón europeo, fueron enviados hacia lo que fue Yugoslavia (Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Macedonia...) para asegurar el orden capitalista. Desde el primero de diciembre de 2004, las tropas europeas controlan, bajo estandarte de la Unión Europea y en el cuadro de la Eurofuerza, la región, aliviando así a las tropas estadounidenses que imponen el terrorismo de estado en Irak. Lo mismo sucede en numerosos países de África, como lo atestigua la presencia de tropas francesas en Costa de Marfil, en el marco de la operación «Licorne», (Unicornio), la presencia de diversas tropas europeas (francesas, italianas, británicas...) en la región de Darfur (región montañosa del Oeste de Sudán), otras en Sierra Leona, Chad, Republica Democrática del Congo... Sin mencionar las bases permanentes que disponen las tropas francesas y británicas en África. La próxima destinación para esos misioneros dispensadores de muerte y desolación será probablemente Somalia, lugar donde el orden necesita ser restablecido. Miles de hombres de diferentes países africanos, encuadrados por las tropas francesas y británicas, se preparan para ocupar el país -diciembre de 2005-, bajo el estandarte de la Unión africana, «para garantizar la paz», con la ayuda financiera y técnica de las Naciones Unidas. Y no hemos terminado la lista... Sólo es necesario abrir cualquier periódico para alargarla. Así, la operación Felino concentra, por primera vez en este año, el conjunto de tropas especiales de Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe, bajo la égida del Portugal, y con el objetivo declarado de «entrenar las tropas por la paz». Está claro, cuanto más nos hablan de paz, más escuchamos los ruidos de botas y los cañonazos. A fines de junio de 2005, bajo la protección de Estados Unidos, y en colaboración con los instructores europeos, se desarrolló la operación Flintlock 2005, que reagrupó a 700 marines estadounidenses y más de 3.000 soldados de Argelia, Nigeria, Malí, Mauritania, Túnez, Ghana... Esta operación tuvo como objetivo declarado el entrenamiento de esos hombres, que tienen ya mucha sangre en las manos, para aprender a trabajar conjuntamente en las futuras «operaciones de manutención de la paz».

¡Y todo esto no es suficiente! La bestia capitalista exige siempre mucho más. A iniciativa de París y Londres se crearon, desde 2003, los primeros contingentes del futuro ejército unificado europeo bajo la apelación de Grupos de Fuerzas Interejércitos compuestos de 1.500 hombres «encargados de intervenir bajo la bandera de la Unión Europea para mantener la paz a través del mundo». Paralelamente, el 17 de septiembre de 2004, durante una reunión informal de ministros de defensa europeos, el aliado más fiel de Estados Unidos completaba su dispositivo con el fin de aumentar su eficacia en la represión social, decidiendo la creación de una Fuerza de Gendarmería Europea (FGE) con el objetivo «de mantener el orden, participar plenamente en la lucha anti terrorista, y anti mafia en el marco de acciones exteriores cívico-militares de estabilización y manutención de la paz». ¡Vasto programa! El estado mayor de la FGE se situará en Vicenza, Italia, y estará encargado de dirigir y planificar toda una serie de fuerzas de represión, que ya se encuentran manos a la obra en Macedonia, Bosnia, Kosovo, Costa de Marfil, Líbano, Chad, Haití. Si se escogió Vicenza no es por azar, ese estado mayor se encontrará así a sólo 240 kilómetros de la base norteamericana de Camp Darby (entre Pisa y Livorno), la reserva logística militar más grande del mundo. Es este centro de abastecimiento, redoblado de un centro de comando, que juega, en la actualidad, un papel fundamental en el abastecimiento de las tropas estadounidenses hoy presentes en Irak.


 

Esta colaboración a todos los niveles entre los diferentes miembros de la internacional de explotadores no se limita únicamente a sus aliados europeos. Otro protagonista juega también un papel importante en el corazón de los grandes predadores que ensangrientan nuestro planeta: la República Democrática de China, como potencia imperialista, al lado de las otras, participa en la manutención del orden en Haití, enviando a más de 125 oficiales y suboficiales para contribuir a la formación de la policía local. Esto solo fue posible gracias a la bendición de Washington y Paris, que administran directamente Haití desde la intervención en 2003. El Pentágono supervisa ese programa de formación, elaborado con las autoridades chinas. Hace ya muchas décadas que la policía y el ejército del Imperio del centro son maestros en el arte de controlar y reprimir a las masas que protestan, contra las condiciones miserables, a las que quedan sometidas por la loca carrera por la maximización de la ganancia. El número de días de huelga, manifestaciones, secuestros de patrones y otras autoridades, sabotajes, ... ya ni se cuentan a través de todo China y más específicamente en las zonas económicas especiales (ZES), en las que la división internacional de la producción ha concentrado, de manera extremadamente poderosa, rápida y bárbara, a miles de fábricas y millones de proletarios, la mayor parte de ellos separados, con una violencia increíble, de la tierra para ser amontonados a disposición del capital en barrios donde miseria, contaminación, hacinamiento, horas de trabajo extenuantes, enfermedades, represión..., se disputan entre sí para saber cuál de esos males, típicamente capitalistas, enviarán definitivamente a esos proletarios bajo tierra. Embebida de esa experiencia, la burguesía china intenta compartir sus conocimientos con sus consortes, proponiéndole sus servicios. El Pentágono no se equivoca cuando da luz verde para que la policía china forme las nuevas unidades anti motines haitianas.

 


 

Cambiemos de decorado sin cambiar de farsa sangrienta. Mientras Washington continúa calificando a Siria de país «perteneciente al eje del mal» o, en otra variante de esa retórica simplista, «de puesto de avanzada de la tiranía», nos enteramos de que los servicios secretos sirios otorgaron un importante apoyo a la presencia estadounidense en el Líbano, colaborando de forma abierta en esa formidable campaña de terror lanzada contra los proletarios del mundo entero. El semanario francés Marianne, en su número 399, fechado del 11 al 17 diciembre de 2004, afirma:

«En realidad, la guerra global contra el terror ha llevado a la creación de una red mundial de intercambio de prisioneros, al intercambio de personal para asegurar los interrogatorios... El régimen de Damasco, aunque criticado en público por los halcones del departamento de Estado, colabora por lo bajo con Washington contra Al-Qaeda».

Otras informaciones reseñan que los mercenarios sirios, bajo la supervisión de agentes secretos norteamericanos, se encargan de la tortura en Siria, así como de los interrogatorios en árabe de los detenidos capturados directamente durante las operaciones militares estadounidenses no sólo en Afganistán e Irak, sino también de aquellos que fueron secuestrados en toda la zona de lengua árabe, así como también en Alemania e Italia. Ni hablar de las prisiones que los servicios secretos norteamericanos, en plena colaboración con los aliados europeos, han creado en Bulgaria, Polonia y Rumania, para torturar a los prisioneros. Suecia, Francia, España... ofrecieron sus aeropuertos para el transporte de prisioneros. Esa verdadera subcontratación de la tortura permite al gobierno estadounidense «reconquistar» cierta legitimidad, al presentar su guerra como una guerra limpia, sin torturas, intentando hacer pasar a un segundo plano los escándalos sobre las prisiones de Abu Ghraib y Guantánamo. ¿Para qué continuar ensuciándose las manos con ese trabajo inmundo, cuando los «puestos de avanzada de la tiranía» pueden asegurar discreta y limpiamente el trabajo necesario en la guerra llevada adelante contra los proletarios que no se someten a las necesidades del capital?

Del mismo modo, nos informan que Irán, otro país clasificado por Washington como parte del «eje del mal», negoció discretamente con el actual gobierno de Irak, es decir, directamente con Estados Unidos, la construcción de 24 puestos encargados de controlar una banda fronteriza común de más de 130 kilómetros, para impedir que los «terroristas» se infiltrasen en Irak. el 1 de diciembre de 2004, en una reunión en Teherán, los ministros de interior de Egipto, Kuwait, Jordania, Arabia Saudita, Siria, Turquía, Siria, Irak e Irán, el gobierno de este último país propuso a su vecino iraquí encargarse de la formación y el equipamiento de sus guardafronteras. Esta colaboración abierta con «el gran Satán norteamericano» no es reciente. Irán y su gobierno siempre apoyaron a las tropas de ocupación en Irak, participando plenamente en el proceso electoral y en la formación del nuevo gobierno, que, sin el concurso de partidarios de los ayatolás iraníes en ese país, jamás hubiesen podido anunciar «esa gran victoria de la democracia», como lo pregonaron todas los medios de (des)información occidentales. No nos asombremos, entonces, de que se haya secuestrado y liquidado a los representantes de la embajada iraní en Bagdad, como vulgares agentes de Washington, ni tampoco de los ataques lanzados contra el clero que apoya la política de terror que hacen reinar las tropas de ocupación. ¡El número de ayatolás y mulás liquidados en Irak son ya incontables!

Esa colaboración abierta entre Irán y Estados Unidos no se limita únicamente al dominio político o militar. Como la Unión Europea, los ayatolás de Irán intervienen a nivel financiero, invirtiendo millones de dólares para crear una red caritativa que permita suplir la incompetencia, la corrupción y el desbarajuste de las tropas de ocupación, para así asegurar el mínimo vital que permita restablecer el orden social. Como lo hemos constatado a lo largo de todo este artículo, el abismo entre lo que la burguesía nos vende y la realidad de los hechos, es cada día más grande, y es también la expresión de otro momento de la catástrofe que afrontan los capitalistas.


 

Queremos terminar este artículo subrayando otro ejemplo que demuestra como los burgueses, a pesar de sus intereses divergentes, se ponen al final de acuerdo para llevar adelante su empresa de pacificación social. Pacificación social que, en última instancia, tiene por objetivo asegurar la explotación de la clase obrera en todo el mundo.

La burguesía en Israel tomó a su cargo, desde hace tiempo, la reconfección del mapa geográfico de la región. El gobierno de Sharon tranquilamente podía, evacuando una parte de Gaza que pasara directamente al control de la Autoridad Nacional Palestina, retomar una vieja idea del Partido Laborista: delimitar las nuevas fronteras gracias a la construcción de un muro de separación que englobe, en cierto plazo, la mayor parte de las implantaciones judías con el resto de Israel. Pero para que esa política se transformara en realidad, era necesario cemento, mucho cemento, miles de toneladas de cemento para construir ese muro de varias centenas de kilómetros. Y, bueno, pese a la gran especialidad de las empresas israelíes para hacer surgir de la tierra decenas de colonias en algunos meses, en Israel no hay empresas de cemento capaces de producir las cantidades necesarias de esa mercancía.

Así, un mercado formidable se abrió a los buitres ávidos de consumar buenos negocios. Pelsinky, empresa de Haifa, obtuvo ese jugoso contrato, recurriendo a empresas de cemento egipcias. Logró, gracias a su pasaporte alemán, negociar la entrega de más de 120.000 toneladas de cemento a Israel. Pero el negocio se fue a pique cuando la prensa local dio trascendencia a la cuestión, lo que generó manifestaciones contra ese proyecto. No obstante, el señor Pelsinky, como todo buen capitalista, no se desanimó frente a esas dificultades. ¿Y si para continuar importando el cemento a Israel –fue su idea- se lo hiciera pasar por territorio palestino? Se remangó, tomó su agenda de direcciones y, en septiembre de 2003, obtuvo la firma de un nuevo acuerdo entre él, las empresas de cemento egipcias y... Jamal Tarifi, ministro palestino de relaciones públicas, propietario de Qandeel Tarifi Company For Cement. Ese señor Tarifi poseía muchas cualidades, que el señor Pelsinky no tenía; frente a los ojos de los editorialistas patrióticos egipcios que fabrican la opinión pública, primero poseía la cualidad de ser árabe, además ministro de la Autoridad Nacional Palestina y, por fin, lo que para nada es accesorio, poseer la mayor empresa de cemento de Palestina. Más de 420.000 toneladas de cemento fueron así vendidas con toda la tranquilidad que eso requería, por los capitalistas de Egipto, no a Israel sino a la Autoridad Nacional Palestina, y ésta rápidamente los revendió a los israelitas para construir el muro. Sin embargo, ese inmundo capitalista no se contentó con ello, y gracias a una nueva jugarreta, Pelsinky y sus cómplices hicieron otro lucrativo negocio. El gobierno de Egipto, desde hacía muchos años, había puesto en marcha toda una serie de reglamentos de aduanas para favorecer el comercio con su vecino palestino. Todo el cemento vendido a Palestina, con el objetivo declarado de participar en la reconstrucción de edificios destruidos por el Tsahal (los milicos israelíes), fue liberado de impuestos y pasaron a recibir una prima que redujo su precio a unos 22 dólares la tonelada. Para ello se estableció que el ministro de relaciones económicas palestino asegurase la legitimidad de la transacción, estableciendo una especie de certificado que garantizara que la compra de ese cemento subsidiado serviría para la finalidad establecida. Muchos burgueses utilizaron ese procedimiento para llenarse los bolsillos, gracias a esa fabulosa maquinación. En primer lugar, el propio ministro de economía, vendiendo certificados; luego la Sociedad General de Servicios Comerciales Palestinos, una especie de sociedad de estado dirigida por Mohammed Rashi, presidente de dicha empresa y simultáneamente tesorero personal del más alto representante de la Autoridad Nacional Palestina de entonces, el propio Yasir Arafat. El primer ministro palestino de la época, Ahmed Qorei, también propietario de la empresa Al-Quds Cement Company, que dio mucho que hablar en la prensa por el escándalo que suscitó su participación directa en la construcción de colonias israelíes, participó también en la compra y venta de ese cemento. Todos, absolutamente todos, multiplicaron sus fortunas, encaminando el cemento comprado en Egipto a 22 dólares y vendiéndolo entre 35 y 37 dólares a Pelsinky. También los servicios de seguridad de Gaza, que accesoriamente cuentan entre sus competencias el asegurar el servicio de aduana, se enriquecieron hasta provocar la exasperación de la población. Unos meses más tarde, el responsable de esos servicios de seguridad fue ajusticiado en plena calle. Diversas encuestas señalan que fueron más de seis millones de dólares los que pasaron a los bolsillos de los dirigentes palestinos, mientras que éstos no dejaron un solo día de aparecer en las tribunas internacionales y en los medios de difusión de todo el mundo, repitiendo sus inmundos refranes, que tan lucrativos les resultan, acerca de «la oprimida nación palestina» y el «muro de la vergüenza».

Así, bajo la cobertura del patriotismo, burgueses de Egipto vendían cemento a capitalistas palestinos, en nombre de la reconstrucción de la Palestina destruida por «el enemigo sionista», para construir el famoso muro israelí. «Mientras nadie movía un dedo contra los capitalistas palestinos, hemos arrestado a pobres que trabajaban de jornaleros a los pies del muro. Y además los llamamos colaboracionistas » confiesa el diputado Hassan Kreishe. Ese cemento fue al final utilizado por los explotadores israelíes para la construcción de un muro infranqueable, detrás del cual miles de proletarios son, y serán, hacinados, apiñados, y en donde revientan y reventarán en una miseria espantosa porque su lucha los ha transformado en indeseables y perjudiciales a los ojos del capital (3). ¡Ésta es la verdadera historia vergonzosa de ese muro!


 

En la división se encuentra también la unificación de los burgueses contra nuestra clase. Creer un solo instante que es más agradable vivir bajo el estandarte azul de la Unión Europea que bajo el del tío Sam, como los Chirac y otros Cohn-Bendit quieren hacernos creer, es una falsa elección que nos ata de pies y manos a una fracción burguesa, y que busca llevar al proletariado al campo de la guerra ínter imperialista. Jamás fue posible una alianza, ni lo será, entre el proletariado y cualquier fracción burguesa sin que el proletariado salga derrotado. Sus oposiciones, sus enfrentamientos, sus guerras se hacen siempre con nuestros muertos, con los cadáveres de nuestra clase. Solamente si se permanece en nuestro terreno de clase, reivindicando la única guerra que libere nuestra clase, la guerra social por la abolición del trabajo asalariado, podremos denunciar a todas las fracciones burguesas como lo que son, nuestros peores enemigos, podremos luchar contra todos los que asesinan a nuestros hermanos de clase que luchan en Irak, Afganistán, Palestina..., como los mismos enemigos que nos hacen frente acá, cuando vamos a la huelga, incendiamos comisarías e intendencias o, si nos remontamos a un pasado no tan lejano, ¡cuando nuestros ancestros partían al «asalto del cielo», para retomar una consigna de la época de la Comuna de París! La lucha de nuestros hermanos de clase en otras partes del mundo es nuestra propia lucha. Nuestro enemigo es también el mismo: la burguesía mundial centralizada hoy en torno a la bandera de Estados Unidos. Todas las fracciones burguesas, desde las más pacifistas a las más progresistas, participan, apoyan y sostienen ese estandarte. Contra todos los frentes, en los que el proletariado perderá de vista sus objetivos históricos, es decir, la agonía de la sociedad de clase, reivindicamos nuestro terreno de clase, nuestro rechazo de todas las guerras imperialistas, de todas las medidas de austeridad. Luchemos por nuestros propios intereses contra todas las fracciones de clase, con nuestros hermanos de clase del mundo entero. ¡Proletarios de todos los países, unámonos contra la burguesía, que se nos enfrenta sólidamente armada y bien unificada! ¡Viva el comunismo!

Armas de destrucción masiva en Irak

2003
Los Aliados, declaran la guerra a Irak. El argumento principal de esta guerra era la presencia de armas de destrucción masiva en Irak.

2003-2005
Desde los comienzos de la invasión aliada a Irak, los represores utilizaron armas de destrucción masiva. Los cadáveres carbonizados encontrados luego de la batalla librada en el aeropuerto de Bagdad fueron el primer testimonio de la utilización de NAPALM en Irak. Asimismo, en diferentes páginas web y otros medios de comunicación se denunció la utilización de armas químicas. Pero esta realidad no llegó a trascender demasiado. Solo cuando el Ejército de Estados Unidos utilizó grandes cantidades de NAPALM durante la ofensiva contra la población de Falluja en noviembre 2004 dicha realidad resultó inocultable.

“La utilización de NAPALM y de fósforo blanco en la guerra en Irak era ya conocido... Esos cadáveres carbonizados, encontrados luego de la batalla del aeropuerto (abril 2003); los testimonios de los habitantes de Falluja.., con sus rostros desencarnados por el fósforo blanco me lo confirmaron y los soldados americanos, alistados en el campo de batalla también me lo ratificaron. El documental de Rainews24, “Falluja. La masacre olvidada”1, muestra ese horror ilimitado. Rostros quemados, irreconocibles de mujeres y niños inertes en sus habitaciones intactas (¡el fósforo solo consume las células que contienen agua!). Matanza reconocida también por los autores materiales de la masacre, los soldados, que atestiguaron delante de las cámaras… Las imágenes de la encuesta de Rainews24 lo prueban y los interesados lo confirman: el Pentágono admitió la utilización de NAPALM, bajo la forma de Mk77. El ministerio de defensa inglés se justificó sosteniendo que ignoraba que Estados Unidos había empleado dicho producto... Quemados (los pobres habitantes de Falluja) hasta no poder ser reconocidos, ni contados: únicamente 700, de las miles de víctimas de Falluja, fueron sepultadas con un nombre...
Y ¿qué hace la comunidad internacional? Se calla. Pero no podemos callarnos frente a un tal horror sin devenir cómplices y somos cómplices cuando permitimos que nuestras tropas permanezcan en Irak...”
Giuliana Sgrena, “Il manifesto”

“Hasta hoy en día nuestros superiores del pentágono continúan declarando que es ‘inhumano’ utilizar armas químicas y de destrucción masiva en Irak, porque ‘se asesina civiles’. De hecho hemos utilizado y continuamos a utilizar fósforo blanco y uranio empobrecido. Somos responsables de masacres sistemáticas de civiles iraquíes.
Las bombas de fósforo fueron utilizadas de noche y de día, de manera continua, y he asistido a la muerte de numerosos civiles inocentes –mujeres y niños incluidos- quemados vivos: imágenes difíciles de contar... He visto una enorme cantidad de civiles incinerados, carbonizados, quemados vivos por los efectos del fósforo blanco. Se trata de bombas de 44 libras de polystireno-like gel y 63 galones de propergol… Fui testigo ocular de la consecuencias de la utilización de armas con NAPALM, exactamente como las que se utilizaron en Vietnam”
Jimmy Massey (marino del Ejército estadounidense, autor de “Cowboys from hell” perteneciente a la organización “Irak, veteranos contra la guerra”.)

El Pentágono ha eliminado de su vocabulario el término napalm, término que hace alusión directa a las masacres que hizo en Vietnam y afirmó haber destruido todo su stock en 2001. Aquél habría sido remplazado por “bombas incendiarias”, alegando que no se trata de la misma cosa. Sin embargo, el propio M. Spike, director de “GlobalSecurity.Org.” instituto americano de estudios militares confiesa: “Esta distinción es estúpida, se trata de NAPALM”

“Hemos bombardeado con NAPALM... No es una súper manera de morir. Los generales adoran el NAPALM, pues tiene un gran efecto psicológico” Declaración de un oficial de la US Air Force

“El fósforo blanco ha probado ser una munición efectiva y versátil. La usamos para misiones de investigación... y, luego en la lucha, como una arma potentemente psicológica contra los insurgentes...”

Capitan James T. Cobb, Teniente Christopher A. LaCour y Sargento de Primera Clase William H. Hight en TF 2-2 in FSE AAR: Indirect Fires in the Battle of Fallujah


1 Se trata de un reportaje realizado por la cadena Italiana Rai News 24, en la que revela uno de los misterios, mantenidos en el más estricto secreto, del frente de la guerra durante toda la campaña bélica en Irak. Esta encuesta presenta los testimonios de militares USA que combatieron en Irak y los de los habitantes de Falluja.

Atentados indiscriminados, fuerza de ocupación e intereses imperialistas

“... Hay atentados (indiscriminados) que son obra de los propios estadounidenses, como el perpetrado hace un año contra la mezquita Kadimiya (en Bagdad)... Pero la mayor violencia es la derivada de los ataques continuos de las fuerzas de ocupación y los colaboracionistas contra poblaciones, como las recientes contra al-Qaim, Hut, Samarra, etc. Los coches-bombas no causan tantas víctimas civiles como las causadas en un solo día por los ocupantes en cualquier ciudad del país” Al-Kubaysi en “¿Quién mata a quién en Irak y por qué?” Carlos Vera y Pedro Rojo, Delegación de la CEOSI en Iraq, 9 de junio, 2005 (Rebelión/IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq )
El interés actual del capital en Irak es el de transformar la guerra social en una guerra interimperialista, como ya lo señalamos en el número anterior de nuestra revista. Uno de los métodos para luchar por ese objetivo es la organización deliberada de atentados, por parte de diferentes fuerzas estatales, que, con la complicidad de los medios, se les atribuyen a “la resistencia” en Irak. Diferentes fuentes de información (periódicos occidentales, comunicados de la llamada resistencia, prensa militante...) dicen que los estados británico, israelí, estadounidense, iraní... organizaron, desde los primeros meses de 2004, ataques indiscriminados contra ciertos objetivos particulares, como los edificios de las comunidades religiosas (chiítas, cristianas o sunitas).
El 21 de julio, diversos grupos armados denunciaron a las “fuerzas de ocupación” como responsables de los sangrientos ataques contra civiles, que se habían desencadenado en la últimas semanas. En un comunicado conjunto de dichos grupos se niega toda implicación en el ataque contra una parada de taxis y minibuses (17/08/05) en el que murieron 52 iraquíes (mujeres y niños incluidos) y señalan a los servicios de la inteligencia israelí y a los ocupantes como responsable de ese atentado. Luego afirman “otro de sus trucos es colocar bombas cerca de escuelas y hospitales, tras la cual aparece el americano “salvador” para descubrir el explosivo y desactivarlo antes de que estalle, ‘rescatando así a los musulmanes’ ... El último de sus trucos sucios es hacer estallar coches-bombas en lugares públicos como mercados o calles abarrotadas, en un intento desesperado de hundir la imagen de la lucha y de los guerrilleros, enviando así un mensaje a la gente de que a ‘los muyahidin no les importa la sangre de los musulmanes’.El tipo de mensaje que los medios dirigidos por los cruzados vierten, no hacen mención alguna del número de ataques en que los cruzados y sus esbirros mueren. ¿Qué podemos ganar nosotros haciendo estallar coches en lugares públicos? Los Cruzados utilizan medios retorcidos para hacer estallar coches-bombas, incluyendo el colocar bombas abajo de los vehículos que detienen en los puestos de control”.
En septiembre se descubren a dos agentes británicos camuflados de resistentes y con bombas preparadas para estallar en la ciudad de Basora, lo que pone al descubierto la utilización de agentes británicos en tareas de provocación terrorista.
Otras fuentes indican que el asesinato de intelectuales, científicos, académicos y profesionales serían obra de los servicios secretos israelitas, el objetivo sería impedir que Irak se transforme en una potencia rival o en una amenaza para el Estado de Israel
Arabia Saudita como Irán son también señalados como estados que financian ciertos grupos que practican atentados indiscriminados en Irak.
Actualmente circulan informaciones según las cuales la “operación Salvador”, dirigida por los servicios secretos americanos y en la que estarían sistemáticamente implicados milicianos de las Brigadas Badr (brazo armado del Congreso Supremo de la revolución islámica en Irak), los pesmerghas del UPK y del PDK, tendría como objetivo “limpiar” Irak, como lo hacen los milicos de Sao Paulo cuando limpian cotidianamente las favelas, en base a asesinatos masivos, secuestros, torturas...
Ese tipo de acciones contra la población y todos los mecanismos de información deformada de lo que pasa en ese país, intentan polarizar la sociedad en términos interburgueses, confundir la situación interna e internacional, aislando así al proletariado en ese país, dado que la confusión generalizada que esos mecanismos desarrollan, siembran el desconcierto y hacen muy difícil que el proletariado de otras partes del mundo se reconozca en la lucha de sus hermanos de clase en Irak.

Notas:

1 Con el objetivo de ganarse a la población, los dirigentes iraquíes prometieron la liberación de todos los detenidos que tomasen las armas contra las tropas de la coalición, a excepción de aquellos que «tuviesen sangre -de baasistas, NDR- en sus manos». El proletariado fue, así, a las prisiones el día anunciado de la amnistía, pero no se sometió a las condiciones dictadas por los dirigentes capitalistas locales. Todas las prisiones fueron tomadas por asalto y vaciadas sin que las fuerzas de represión presentes fuesen capaces de impedir tal desbordamiento. Este hecho, que pasó casi desapercibido en el momento en que todo el espectáculo mediatizado giraba y se concentraba sobre lo que Chirac decía a Bush, nos da una idea del estado de descomposición en el que se encontraba el régimen de Saddam Hussein, y ¡la imperiosa necesidad, para los capitalistas del mundo entero, de invadir Irak para finalmente reimponer el orden!

2 Tanto los actuales magistrados como los que hubo durante el régimen de Saddan Hussein, fueron el blanco de ataques cotidianos de la parte de proletarios que buscan hacerles pagar con la muerte sus innobles sentencias que pronuncian contra nuestra clase.

3 En particular tras «la primera intifada», pues la burguesía israelí se vio obligada a buscar otras fuentes de mano obra sumisa para sus necesidades de valorización.


CO54.1 Competencia y connivencias burguesas... contra nuestra clase.