Queremos informar al lector de la interesante selección de textos: Fuoco alle polveri (2) - Guerra e guerriglia sociale in Iraq. Ese libro contiene una serie d’artículos que pone la lucha actual en Irak en perspectiva con la insurrección proletaria de 1991 en ese país. Al lado de artículos e informaciones procedentes de diferentes libros y revistas, se encuentra una reelaboración en italiano de nuestro articulo “Algunas consideraciones sobre los hechos que sacuden actualmente a Irak” publicado en Comunismo número 52. El interés de este trabajo reside en el hecho que el grupo de los compañeros que lo realizó vuelve a poner la lucha de clases en el centro de los acontecimientos que sacuden hoy Irak. Esta es la presentación de su iniciativa (en tapa):
“Irak, 1991. Luego de los bombardeos de la Coalición occidental, una gigantesca insurrección desconocida (ocultada-NDR) explota contra la guerra y contra el régimen de Saddam Hussein. El dictador y sus verdugos, armados y sostenidos por los capitalistas del mundo entero, sofocan el levantamiento en sangre.
Irak, 2003. Luego de doce años de embargo y de una nueva serie de bombardeos, la clase peligrosa vuelve a tomar el camino de la revuelta lanzándose a una guerrilla social que está arreglándole las cuentas a las tropas del capital. Embretado entre la peste de las masacres democráticas y el cólera de la mafia islamista, la revuelta irakí busca incendiar las almas aletargadas de sus hermanos de Occidente.
En estos tiempos de repugnante patriotismo y de pacifismo envilecedor, este folleto es una modesta contribución para prenderle fuego a la pólvora”.
Quien lee italiano puede procurarse Fuoco alle poveri dirigiéndose directamente en el Centro di documentazione Porifido, vía Tarino 12/c - 10124 Torino – Italia o también encargándolo a Editiones NN (C.P. 1264 – 10100 Torino) o (C.P. 482 – 95100 Catania). Aprovechamos la oportunidad para decirle además, que las Ediciones Porfido publicaron también nuestro articulo Proletarios de todos los países, la lucha de clase en Argelia es la nuestra!, aparecido en nuestra revista en castellano Comunismo número 48. El mismo fue publicado con el titulo: Ulach Smah! Nessun perdono – notizie dall’insubordinazione algerina. A continuación presentamos algunos extractos de ese folleto.
“El viejo eslogan internacionalista “llevar la guerra a las metrópolis” ha sido puesto en práctica, hasta ahora, no por los revolucionarios a través del ataque al enemigo común de los explotados, sino únicamente por los enemigos de todo ataque común por parte de los explotados: a través de la violencia indiscriminada de las bombas de Madrid. La ecuación “occidental igual imperialista” se está difundiendo de manera terrible entre los condenados de la Tierra, que en su resistencia, se encuentran desesperadamente solos. No será evidentemente con los llamados a la tolerancia y la educación cívica que se romperá aquella ecuación, sino por el contrario, desarrollando la guerra social”.
Los «valientes soldados» italianos en Nassiriya

La fábula de los valientes soldados italianos (“i nostri ragazzi”) que habrían ido a las orillas del Tigre para regalar paz, democracia y caramelos a los niños, no tardó en desmoronarse.
Ya la cifras hablaban claro: de los 220 millones de euros que el gobierno había asignado para financiar la misión “Antica Babilonia”, 209 millones estaban destinados al personal militar y 11 millones a la llamada “intervención humanitaria”.
Apenas llegaron, y para no faltar a la tradición, una de las primeras acciones de “nuestros valientes soldados” fue la violenta irrupción en el local del Partido Obrero Comunista de Irak y el arresto de varios militantes. Luego, los enfrentamientos con la población local, los rastrillajes, los allanamientos, las redadas, las confiscaciones de armas se sucedieron, sin olvidar la formación y el entrenamiento de la tan odiada policía colaboracionista iraquí. En breve, todo contribuye a la creación del clima en el cual llega el “regalo” del 12 de noviembre del 2003, que deja en evidencia la calurosa recepción que Nassirya reserva a “nuestros valientes soldados”: la bomba hace estallar el cuartel y mata a 19 de entre ellos.
Desde entonces, la situación es cada día más ardiente; luego de la batalla del Tigre, en la cual los militares italianos dispararon sobre la masa de los insurrectos que ocupaban los puentes, matando así a mujeres y niños, llegó el mes de mayo, y los carabineros tuvieron que irse de la ciudad, atacados por la guerrilla que, después de varios días de enfrentamientos, se apoderaron de sus posiciones.
¿Pero como puede ser que los soldados italianos se encontraron precisamente en Nassariya? El motivo por el cual esta zona fue atribuida a los italianos es muy simple y no tiene nada de casual: es ahí que se encuentran los yacimientos de petróleo que la Eni había recibido en concesión del régimen anterior (3) y sobre el cual ya existía una hipótesis de acuerdo con los nuevos patrones.
En los alrededores se encuentran también los yacimientos de Halfaya, en los cuales, en los años setenta, el Agip había hecho perforaciones, y los de Rumayla en los cuales la Eni pretende implantarse.
En resumen, todo estaba previsto... menos la recepción, que a los “valientes soldados” le dieron los proletarios en Irak!

Del capítulo “Agli irregolari della guerra civile”
(A los irregulares de la guerra civil)

“Fue la extrema dificultad en controlar tal explosión (se hace referencia en este extracto a la insurrección de 1991-NDR) que llevó a la Coalición a rearmar al torturador de Saddam Hussein y que puso en evidencia lo desaconsejable que era para los Estados Unidos, sus sirvientes o competidores, el ocupar directamente la región. El riesgo de que Irak se transformase en el polvorín de todo el Medio Oriente, era mayor que la certeza que existía en cuanto a sus riquezas para explotar. Solo luego de diez años de embargo, -que costaron al menos un millón de muertos a los iraquíes- y luego del lavado de cerebro efectuado en nombre de la “guerra contra el terrorismo” los patrones del mundo se decidieron a intentar nuevamente aquella empresa.
Pero, como decíamos, los planes de “reordenamiento” de Irak no son tan simples como aparecían sobre la mesa. En el terreno aparece siempre alguna variable que escapa al cálculo frío de los estrategas militares y a los staff de las multinacionales. ¡Están por ejemplo los seres humanos! ¿Qué nos enseña al respecto, el comportamiento de los explotados iraquíes?
En un primer tiempo, desoyeron los llamados a la resistencia efectuados por la propaganda nacionalista, negándose a hacerse masacrar en defensa de la inmunda patria contra el invasor y dejando que las tropas anglo estadounidenses liberasen el país del odiado régimen baasista. Sucesivamente han utilizado la energía así conservada para demostrarle a los ejércitos de la Coalición, al nuevo gobierno provisorio y a las nuevas fuerzas del orden, hasta que punto quedaron satisfechos con la tan abanderada “liberación”.
Este reconocimiento en el enfrentamiento a los “liberadores” se fue concretando a través de una llovizna de prácticas de ataque, cuya continuidad, difusión y diversificación demuestran, contrariamente a lo que dicen los medios, la naturaleza predominantemente social del enfrentamiento existente. En efecto, en la evaluación de esta situación, es importante tener en cuenta que, sea por mecanismos “naturales” de mediatización, sea por voluntad deliberada de propaganda, lo que los periódicos y la televisión nos proporcionan son las noticias de los atentados más truculentos y espectaculares, mientras casi no se da ninguna noticia referente a las acciones más espontáneas llevadas adelante por una especie de guerrilla difusa que, a pesar de ser menos organizada, se ha mostrado capaz de golpear cotidianamente y de provocarle muchísimos problemas a la administración de la “nueva democracia iraquí”.
Contrariamente a lo pretendido por la propaganda dominante, la ocupación militar del 2003, fue tan rápida porque millares de soldados iraquíes desertaron del ejército en forma masiva, demostrando que por nada estaban dispuestos a hacerse masacrar por intereses que no eran los suyos. Pero una vez más, como en 1991, guardaron las armas.
Lo que ningún ejército hubiera podido hacer –y lo que mete en dificultad a la mayor potencia militar del mundo- lo está logrando una guerrilla social. Desde los atentados contra los convoyes militares a aquellos contra las embajadas y cuarteles generales, desde los ataques contra la nueva policía iraquí a los sabotajes de los oleoductos y refinerías, del linchamiento de los marines a la huelga general de masa, ya nadie puede creer la fábula de que se trata de una población que quiere a los soldados “liberadores y portadores de la paz”. Nadie que tenga un mínimo de lucidez puede creerse que tal sublevación generalizada pueda ser únicamente la obra de los grupos islamistas.

Solo para dar un ejemplo, durante los saqueos que siguieron al derrumbe del régimen ‘baazista’ y la destrucción de todo lo que recordase el odiado poder y su partido, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica llamó, sin éxito, a devolver lo saqueado al nuevo gobierno. Más todavía, la propia sede de ese Consejo fue atacada a la par de otras estructuras de dominación: los carros blindados de las tropas de ocupación, los cuarteles de la nueva policía. Recientemente un dirigente de esa organización, personaje clave del gobierno provisorio, saltó en el aire junto con toda su escolta.
Claro que dado el extremo aislamiento en el cual se encuentran los explotados en Irak, embretados entre las masacres democráticas y la estafa integrista, las fuerzas islámicas, instrumento de la clase propietaria, tiene facilidad para acrecentar su poder porque son la única fuerza organizada capaz de presentarse como una alternativa al capitalismo occidental. Pero el hecho de que aquella fracción de la burguesía árabe sea vista como la única capaz de oponerse al ‘american way of life’ y a la consiguiente rapiña de recursos humanos y energéticos en esa región, depende también y sobretodo, de la ausencia de otra perspectiva, de un discurso auténticamente de clase y concretamente internacionalista.
¡Y esto depende de nosotros! Los proletarios iraquíes nos están dando un ejemplo de indómita combatividad, así como en los últimos tiempos lo están dando los explotados argentinos, bolivianos, argelinos, palestinos, coreanos... El horizonte de todas estas generosas batallas está inevitablemente ligado al de las luchas que sabrán construir los explotados de Europa y sobretodo de los Estados Unidos. En los hechos, mientras aquellos sigan aislados solo podrán refluir hacia los impases nacionalistas, religiosos, o democráticos, o ser extenuados por la represión, de la cual la opinión pública occidental se enterará por algún articulito de los diarios.
Es aquí que reside el corazón pulsante de la economía y su aparato bélico que asegura la explotación de los recursos y la represión de las regiones no dispuestas a aceptar la “pacificación”. Hoy más que nunca, la revolución social será mundial o no será nada, no por un abstracto humanitarismo, sino por la dimensión planetaria de la acumulación capitalista y por ello de la guerra social precursora de su destrucción.
La lógica de la guerra, con su violencia indiscriminada y por lo tanto terrorista, expone la población de los gobiernos que hacen la guerra a terribles represalias (como las bombas de Madrid nos enseñan). Ya no se trata de un espectáculo televisivo.
Solo hay una manera de salir de este espiral de muerte: demostrar en la práctica que los explotados occidentales no son aliados de sus propios patrones, sino cómplices de sus propios hermanos iraquíes que los bombardeos y la represión no han logrado domar. La situación iraquí demuestra que el capitalismo chorrea sangre, pero que no es invencible. Esa es una lección a extraer de la lucha contra los enemigos de nuestra casa. Dejemos a los nacionalistas las lágrimas de circunstancia por la vida de los mercenarios italianos a sueldo de los capitalistas, lágrimas que nunca fueron vertidas por todos los muertos iraquíes. Dejemos a los hipócritas del pacifismo de fachada que invocan a la ONU, que es en realidad uno de los principales responsables de la masacre iraquí. Dejemos a los retardados del estalinismo reclamar por la lucha de liberación nacional, que desde siempre fue una mentira de los patrones para acceder e instrumentar una nueva opresión. Lo que sucede en Bagdad, Basora, Nassiriya tiene formas y lenguaje diferente, a pesar de los grandes obstáculos y un nombre muy viejo: lucha de clases. No sabemos cual es el grado de autonomía de los explotados contra las distintas fuerzas de la clase dominante, de la misma manera que ignoramos cuales son las estructuras organizativas de las cuales aquellos se dotan en su resistencia. Las repetidas huelgas de los trabajadores del petróleo, oportunamente silenciadas por la propaganda, sugieren una capacidad de ofensiva de clase que sería el basamento de la misma guerrilla.”

 

Notas:

1. Literalmente « fuego a la pólvora »; es decir «¡prenderle fuego a la pólvora!».

2.Todos estos textos fueron extraídos y traducidos a partir de Fuoco alle polveri Guerra e guerriglia sociale in Iraq Ed. Porfido, Italia.

3. NdR: La Eni y la Agip son dos grandes compañías petroleras basadas en Italia. El acuerdo que se menciona aquí fue firmado entre la Eni y Saddam Hussein a mediados de los años 90, la explotación de un yacimiento de petróleo estimado a 2,5 o 3 mil millones de barriles estaba previsto en la zona de Nassiriya. Agreguemos además que recientemente fue revelada la existencia de un informe solicitado por el Ministerio Italiano de Actividades Productivas a Giuseppe Cassano, profesor de estadísticas económicas de la universidad de Teramo, en el cual se aconsejaba explícitamente no dejar escapar la oportunidad, en el caso de guerra, de establecerse en Nassiriya “si no queremos – escribe por Cassano – perder un negocio de 300 mil millones de dólares”.


CO53.2 "Fuoco alle polveri (1):
guerra y guerilla social en Irak"