A)  Nuestros criterios

Nuestra revista no es una revista de opinión o tribuna en donde se expresen diferentes posiciones sobre los diferentes temas de actualidad. Como órgano de lucha del proletariado expresa lo que más le hace falta a nuestra clase: informaciones y posiciones claras y tajantes, afirmaciones programáticas, perspectiva, dirección revolucionaria.

En dicho cuadro, cuando expresamos posiciones que no son las nuestras, lo hacemos claramente para criticarlas, para desarrollar y expresar mejor nuestras posiciones en tanto que negación de las posiciones dominantes. Todas las afirmaciones programáticas de nuestra clase se han desarrollado justamente en base a la negación, a la crítica.

Claro que dentro de nuestra clase, y en particular al interior de las minorías revolucionarias, hay divergencias y polémicas. Para hacer circular esas posiciones, especialmente cuando las mismas adquieren la forma de dos posturas opuestas, han existido y existen otros materiales, correspondencias y publicaciones internacionales, que circulan entre compañeros o grupos de compañeros en función de los idiomas en los que se desarrollan aquellas posturas.

En Comunismo solo excepcionalmente publicamos las diferentes posiciones que se expresan en una polémica y en la medida en que, a pesar de que nuestro órgano se define claramente por una posición, las diferentes posturas intentan situarse en el terreno de clase y la exposición de la polémica hace más clara la comprensión de un problema o tema de actualidad. En efecto,  resulta más claro presentar una posición cuando la misma se presenta en base a la oposición misma que le permitió afirmarse, aclararse.

 Recuérdese la polémica que publicamos acerca de las causas de las guerras imperialistas entre Jehan y Hennaut gracias a la cual pudimos delimitar mucho mejor la concepción comunista frente a esas guerras inherentes a la sociedad burguesa (1).

En este número tratamos de presentar, en la medida de nuestras posibilidades, una polémica que se ha ido desarrollando entre militantes y grupos hermanos acerca de la lucha proletaria en Irak pero que evidentemente desborda lo que sucede en ese país planteando problemas tan variados y complejos, al proletariado mundial, como la resistencia proletaria frente a los estados gendarmes, la lucha frente a la policía internacionalizada, la pelea contra la participación activa o pasiva de los proletarios ciudadanizados en la fuerza de esas policías, etc. Y por sobre todas las cosas, plantea el difícil problema de la lucha del proletariado por su autonomía, frente a todas las fracciones del capital, en un momento histórico en que éstas actúan centralizadamente para reprimir conjuntamente. Es decir plantea el problema de la acción revolucionaria  cuando la contradicción burguesía/proletariado asume la forma de invasión imperialista para reorganizar el terror estatal, cuando la burguesía de todos los países empuja a la transformación de la guerra social en guerra imperialista o guerra popular “antiimperialista” (que es la otra cara de la misma liquidación del proletariado como clase).

Por supuesto que en la discusión que sigue no interesa mucho quien dijo que, sobre cada cosa, porque lo que menos nos interesa es quien o que colectivo tuvo o tiene razón sobre los otros, como quisiera imponernos la ideología democrática, sino el expresar lo mejor posible como nuestra posición se afirma, se delimita, se aclara. Es con este criterio y teniendo en cuenta además lo que aportan los materiales como información y explicación de lo que sucede en Irak, que seleccionamos los extractos o textos que presentamos a continuación. Como el objetivo es, además de tratar de informar al lector sobre lo que nos ocultan todos los medios,  exponer nuestra posición,  es lógico que asumamos plenamente las críticas que dicha selección merezca entre los compañeros y grupos hermanos.

Lágrimas, dolor, luto, hambre: esta es la cosecha inmediata de la catástrofe: pero esa negra cosecha será el acicate que al sangrar los hogares de los pacientes pueblos, hará que éstos se encabriten al fin y echen por tierra a todos los parásitos que se han nutrido de su sangre: burgueses, sacerdotes, gobernantes.
Ricardo Flores Magón, Regeneración Nº 200 del 12 de setiembre de 1914

B) Destacamos este tipo de crítica

Luego de la publicación de nuestro texto “Algunas consideraciones sobre los hechos que sacuden actualmente a Irak” publicado en Comunismo número 52 recibimos algunas críticas de compañeros, entre las cuales merece destacarse la siguiente:

“he estado recabando de la prensa burguesa algunas informaciones sobre la situación en Irak que esperaba en próximas fechas enviároslo para discutirlo. Vuestro artículo en torno a Irak en el último Comunismo pese a intentar situarse dentro de una perspectiva de clase, de la acción, de las dificultades y del nivel de autonomía del proletariado (característica, como ya os he comentado alguna vez, cualitativamente positiva de los análisis de vuestro grupo) cae en la amalgama y la homogeneización que hacen los análisis burgueses de la situación en Irak, identificando lo que sucede en Irak con sangrientos e indiscriminados atentados que nada tienen que ver con expresiones de lucha proletaria (que sí se están dando), y en este error caéis vosotros enumerando ciertos atentados sin duda perpetrados por fracciones burguesas (¿por la CIA, por saddamistas, por Siria, por Irán...?) tales como el atentado a Al Hakim, el de la ONU o el de la embajada de Jordania en verano de 2003 como expresiones de lucha proletaria.”

C) La posición de un grupo de compañeros

Poco tiempo después, y como resultado del desarrollo de lo que se dice en B),  recibimos el siguiente texto sobre la situación en Irak, que independientemente de nuestras divergencias, queremos subrayar como un buen esfuerzo de organizar información contra la sistemática falsificación efectuada por nuestros enemigos

 

 

 

1. Caída del régimen de Sadam, desmoronamiento del aparato estatal e intento de reestablecer el orden por parte de la Coalición.

“Ante el avance aplastante de las tropas coaligadas (favorecido parece por las miles de deserciones y la pasividad generalizada de las tropas iraquíes) y su llegada a las ciudades, no se produce ningún tipo de «insurrección nacional contra el invasor» ni las tropas son recibidas como «libertadores», sino que los proletarios, por norma general, reciben fríamente a la Coalición y se mantienen expectantes ante el desarrollo de los acontecimientos. Tras la huída, desaparición (muertos, escondidos) o deserción del grueso de los cuerpos coercitivos de Sadam (tanto en el frente como en la retaguardia) y de los elementos que copaban la omnipresente administración estatal conforme avanza la Coalición, se produce un desmembramiento del aparato administrativo, represivo y productivo estatal, que desemboca en un importante movimiento de saqueos y ataques a propiedades en las principales ciudades iraquíes, tales como Bagdad, Basora, Mosul o Kirkuk. Parece que este movimiento tiene un claro cariz «popular» y anti-Sadam. Es de destacar que la prensa burguesa hablase en principio de «ambiente festivo» y de «saqueos organizados sin enfrentamientos» o incluso de «Camiones, generadores, mobiliario, menaje, máquinas de escribir, bombonas de butano… todas las propiedades estatales, del Ejército, todo lo que tuviera algo que ver con el poder era presa del saqueo y de la ira popular». El responsable de las fuerzas kurdas dijo en referencia a los saqueos en Kirkuk, que afectaron a la sede del Partido Baaz, al club de oficiales o al Ayuntamiento: «La gente ha acumulado tanto odio contra el régimen de Sadam que de alguna forma tiene que expresarlo», y añade, «y no ha sido nada distinto de lo ocurrido en Bagdad o Basora». En Bagdad donde, como en muchos lugares del país, las cárceles se abrieron y se saquearon (Abu Ghraib fue reconstruida por los americanos) y los  documentos oficiales del Alto Tribunal de Justicia  eran destrudios, un marine decía «Ayer fuimos a  hacer una ronda al norte de la  ciudad, donde hay muchos chalés y casas buenas…  tienen miedo de que cuando esta gente se canse de  saquear los edificios oficiales empiece a robarles a ellos». Los saqueos en Bagdad se extendieron a zonas  residenciales como la de las Embajadas (algunas  saqueadas), y también en Bagdad las mezquitas no  pueden abrir el viernes día de oración y la Escuela  de Estudios Islámicos del Ministerio de Asuntos  Islámicos tampoco se libra de los saqueos. En  Aziziyah, a 80 km de Bagdad, las oficinas del Baaz son saqueadas y quemadas. Etc. Creemos que lo que nos puede interesar de los saqueos y ataques a edificios estatales y zonas ricas no son tanto los hechos en sí, dándose el caso de que los saqueos afectasen y enfrentasen a proletarios o de que el  fin de los saqueos no fuese otro que el hacer negocio (hubo tras los saqueos un fructífero mercado negro de armas en Irak) o que afectasen masivamente también a hospitales (aparte de los tan llorados  saqueos a museos o universidades), sino que muestra  un estado de ánimo generalizado entre la clase obrera de asco y rabia contra el régimen de Sadam y de júbilo tras su caída. Los saqueos hay que  calibrarlos en su justa medida, ni más ni menos, y  no creemos que se pueda hablar tranquilamente de «ruptura con las relaciones sociales capitalistas». Los saqueos pueden ser (y en este caso parece que lo  han sido) expresiones de rechazo, de negación a las estructuras y relaciones capitalistas, pero no constituyen por sí mismos ninguna alternativa, ningún programa, si no van acompañados de un cierto  grado de asociacionismo y de conciencia de clase.  Por este motivo, exaltar (lo mismo que rechazar) los saqueos a secas como expresiones de lucha proletaria nos parece sembrar un tanto la confusión.  Las tropas de la Coalición, que como hemos comentado  anteriormente no fueron recibidas ni calurosa ni  hostilmente, parece que en un primer momento toleraron los saqueos, bien porque desconocían el grado de desestructuración de la policía iraquí,  porque pretendían que el proletariado se desfogase  un poco antes de volver al redil o para «evitar enfrentamientos con la población» (eso dijeron los mandos británicos en Basora). En cualquier caso,  mientras los imanes mandaban al fuego eterno a los  saqueadores e instaban a los fieles a devolver lo saqueado, y la ONU llamaba a la Coalición a  «garantizar la seguridad de la población iraquí»,  los Ejércitos anglo-estadounidenses se ponían manos  a la obra para devolver la normalidad a las calles  iraquíes. El plan de la Coalición parece claro: borrar del mapa a los 4 jerifaltes del régimen de  Sadam, depurar a la administración y a las fuerzas  represivas de elementos sospechosos de sadamismo,  cambiarle el nombre y la forma a las instituciones y cuerpos de seguridad de manera que fuesen más  útiles para controlar al proletariado y privatizar y  hacer rentable al estatalizado, proteccionista y ultradeficitario capital iraquí. Para ello las tropas comienzan a establecerse, a organizar  patrullas, a nombrar gobernadores, a dictar decretos, etc. Sin embargo, las intenciones de la Coalición de que la posguerra fuera una tranquila  transacción de poderes se tornan imposibles. Primero  porque las instituciones y administraciones que organizaban el aparato productivo para el que  trabajaban la mayoría de iraquíes se encuentran  totalmente desorganizadas y gran parte de los  edificios y centros de trabajo estatales se encuentran destrozados y saqueados, a parte de las  infraestructuras e instalaciones eléctricas y de comunicación destruidas por los bombardeos. Y segundo porque la situación de desorden le exige a la Coalición emplear mano dura, aumentar considerablemente las patrullas en las calles y el  trato y las penas para los saqueadores, llevar a cabo registros de viviendas,  controles, cacheos, detenciones masivas e indiscriminadas… en busca de civiles con armas, nombrar elementos que recuerdan demasiado a Sadam  para organizar la administración,… todo esto en una  situación de carestía generalizada. Ante esta  situación el proletariado no puede hacer otra cosa  que estallar. Ante varios meses sin percibir ingresos, ante un paro que la Autoridad Provisional (AP) cifra en un 60 % de la población, ante la falta  de electricidad, de agua, de combustible y con los  precios por las nubes (las raciones suministradas por la ONU son vendidas por distribuidores particulares a unos precios mucho más altos que  antes de la guerra) y sometidos a un estado de sitio que no tiene nada que ver con la «liberación» que se les había prometido, las respuestas proletarias no tardan en darse. En tan sólo abril y mayo de 2003 se suceden a diario  manifestaciones y concentraciones ante el hotel Palestina (donde en principio se instaló la  Autoridad Provisional), el Palacio de la República y  otros edificios oficiales en Bagdad de trabajadores que no saben qué va ser de ellos, de jubilados, de  miembros del disuelto Ejército iraquí (Ejército de  unos 400.000 miembros, gran parte de reclutamiento forzoso) que también quieren cobrar, de familiares de presos que se quejan de que la nueva Autoridad se desentiende totalmente, etc. Las situaciones tensas se multiplican. Las colas que se crean ante los ministerios y los centros de trabajo para percibir algún tipo de ayuda económica o para rellenar una solicitud de empleo devienen, ante la desesperación,  la incertidumbre y las horas al sol, fácilmente en  protestas que las tropas de la Coalición resuelven a base de golpes, detenciones y encañonamientos gratuitos. A mediados de abril una manifestación en Mosul contra el gobernador designado por la Coalición y los controles y registros acaba con 12 manifestantes muertos por balas estadounidenses; a finales de abril tras la  explosión en Bagdad de un polvorín utilizado por las tropas estadounidenses y la muerte de decenas de personas se producen manifestaciones de protesta por la gestión de los americanos; protestas contra las patrullas americanas en Nayaf; 2 manifestaciones en 3 días en Faluja contra los controles y registros americanos termina con más de 20 manifestantes muertos; a principios de mayo protesta de profesores en Nasiriya por no cobrar y de médicos en Bagdad contra el ministro de Sanidad nombrado por la AP, viceministro con Sadam; disturbios en la ciudad de Hit tras una manifestación con el resultado de 5  heridos iraquíes; etc. Como decíamos, los intentos de la Coalición por implantar la «ley y el orden» con medidas como la obligación de entregar armas, el  endurecimiento de las penas y las patrullas, junto  con los registros y detenciones, crean  un profundo malestar entre los proletarios, que responden con las armas en la mano. A partir de  junio comienzan a generalizarse en todo el país las emboscadas y ataques con granadas contra patrullas de la Coalición. Nosotros vemos estos ataques no como fruto de ninguna conspiración o «resistencia», sino como respuestas naturales acorde con la  situación. En Faluja (recientemente arrasada), donde no se había producido ningún ataque armado contra las tropas, 3 días después de la muerte de una  veintena de manifestantes el cuartel de EEUU es  atacado con granadas, hiriendo a 7 soldados. Situaciones parecidas se repiten en gran parte de Irak, entrándose en un círculo vicioso en el que, ante el malestar de los proletarios, los métodos  represivos se vuelven más brutales, con acciones de castigo e incursiones, unido a que los soldados de la Coalición se muestran cada vez más desconfiados, disparando y deteniendo indiscriminadamente ante cualquier sospecha o ataque, y circulando a toda velocidad por las calles, con multitud de civiles atropellados, a la vez que las labores de reconstrucción se ralentizan. El teniente general español Luis Feliú, miembro de la AP, dice: «Aquí, por una serie de razones, no se ha llegado a los mínimos ni en el suministro de electricidad, ni en el de agua, ni en el de empleo, faltan carburantes… Todo esto crea un descontento que es un campo abonado para los terroristas. Por eso no hay seguridad, y sin seguridad no es fácil mejorar los servicios mínimos…». Evidentemente, aquí cuando se refiere a «terroristas» está hablando de proletarios armados que responden ante la miseria y la represión. Es sintomático, en cuanto al tipo de tensión que se vive en Irak, que el Ejército español instruyese a una compañía de la Legión en técnicas antidisturbios para enviarla a Irak.”

2. Empeoramiento de las condiciones de vida y generalización e intensificación de los ataques a la Coalición.

“Teniendo la Coalición más palo que zanahoria que dar, los ataques y las protestas no hacen sino intensificarse:

-En Mosul, algunas semanas después de las detenciones y los muertos en la manifestación, comienzan a generalizarse las emboscadas y los tiroteos con patrullas USA.

Pero supongamos que sea un millón el número de muertos en esta guerra maldita, eso significaría que un millón de familias se encuentran sin amparo porque sus deudos fueron tan estúpidos que prfirieron marchar al degolladero por defender los intereses de sus explotadores, en lugar de ir a la guerra en defensa de los intereses de su clase. Que mueran borregos de esa naturaleza está bien. No hacen falta hombres que son un obstáculo a los deseos de libertad de los individuos de su clase.
Ricardo Flores Magón, Regeneración Nº 202 del 14 de noviembre de 1914.

 

 

-El 14 de junio en la cárcel de Abu Gharib, donde son trasladados gran parte de los detenidos, un número indeterminado de presos intenta escapar. Los presos arrojaron piedras y barras contra los soldados y éstos abrieron fuego. Varios presos muertos y heridos.

-El 24 de junio en Amara, cerca de Basora, una manifestación contra los registros y detenciones acaba con 6 soldados británicos muertos cuando los manifestantes respondieron a disparos de los soldados. El día posterior la prensa dice que los soldados «fueron sorprendidos en una emboscada por fuerzas enemigas partidarias de Sadam», y al día siguiente el Gobierno británico reconoce que se trató de un «motín de civiles».

-Operación de castigo en Bagdad con 540 detenidos en una semana.

-A mediados de agosto tropas británicas dispersan a tiros una manifestación contra la falta de gasolina y electricidad en Basora. Los manifestantes prendieron fuego a neumáticos y levantaron barricadas mientras arrojaban piedras contra los soldados. Algunos religiosos intervinieron para calmar la situación pero al retirarse parcialmente las tropas se produjeron saqueos en una gasolinera. 2 iraquíes heridos y varios soldados contusionados. Al día siguiente nueva manifestación en Basora con las mismas características que acaba con 2 manifestantes muertos por bala y varios heridos. Al día siguiente tanques británicos patrullan las calles de Basora. Pocos días después un soldado británico muere y otros dos resultan heridos al estallar una «bomba artesanal» (en palabras de un capitán británico) al paso de un vehículo.

 -También a mediados de agosto se producen disturbios en la ciudad de Diwaniya durante un intento de asalto al Palacio de Gobierno, con el resultado de varios heridos de bala. Mientras el vicegobernador de Diwaniya responsabiliza de los hechos a una coalición de «agentes baazistas llegados de fuera, seguidores del imán Al Sadr y militantes del partido islámico Al Dawa» (curiosa coalición teniendo en cuenta que el padre y el abuelo de Al Sadr fueron asesinados por Sadam y el partido chií Al Dawa representaba la principal oposición armada al régimen) al comandante español destinado en la zona se le escapa «comenzó con una pequeña manifestación pacífica de trabajadores que, al parecer, no habían cobrado sus salarios. Marcharon hacia la gobernación. Después se sumó otra gente de la ciudad y la policía local disparó. El gobernador abandonó el edificio y los manifestantes entraron en él». El gobernador había sido nombrado por la AP y la policía local, antiguos suboficiales del Ejército de Sadam, había sido entrenada, uniformada y armada por marines. Pocos días después un convoy americano es tiroteado, muriendo un soldado, y la base española en Diwaniya es atacada con 19 granadas de mortero. No se tenía noticia de ningún ataque armado contra la Coalición hasta ese momento.

 -A finales de agosto, en Alí al Sharqui, cerca de Basora, tras una noche de registros en casas y detenciones, un grupo de personas bloquea la carretera de salida de la ciudad impidiendo a los vehículos británicos avanzar. Soldados británicos bajan de los vehículos dispuestos a dispersar a la gente y se produce un tiroteo en el que 1 soldado muere y varios resultan heridos.

-En septiembre el Ejército de EEUU informa que tiene alrededor de 10.000 encarcelados catalogados según las siguientes categorías: aproximadamente la mitad son «presos comunes»; un 40% están catalogados como «detenidos por razones de seguridad», grupo en el que están tanto quienes han cometido un delito contra las fuerzas de la Coalición como los llamados «polémicos», a quienes se les acusa de ser una amenaza potencial; el resto están como «relacionados con la insurgencia», partícipes en ataques armados contra la Coalición, cómplices, sospechosos y quienes tenían algún tipo de responsabilidad en el Baaz. También informa que ha empezado a reclutar a agentes del servicio de espionaje político de Sadam Hussein para frenar a la «resistencia».

-A finales de septiembre una manifestación en Hawija, cerca de Kirkuk, es disuelta a tiros por tropas estadounidenses. Varios muertos y heridos.

-El 1 de octubre una manifestación de parados ante una comisaría del centro de Bagdag se transforma en una batalla campal. Los motivos fueron los sobornos que miembros de la policía exigían a los solicitantes de empleo de policía para tramitar sus solicitudes. Tras varios días de colas, los manifestantes asaltaron y atacaron la comisaría de policía y volcaron y quemaron coches mientras se enfrentaban a los oficiales de policía, que abrieron fuego. Un oficial dice: «Son los saqueadores los que han hecho esto».

-Cientos de ex-militares se manifiestan en Bagdag y Basora para cobrar sus salarios, habiendo enfrentamientos a tiros y pedradas con los soldados estadounidenses. Principios de octubre.

-Centenares de personas saquean un tren de provisiones destinado al Ejército USA y que fue atacado con una bomba adosada a un rail a su paso por Falahat, cerca de Faluja.

-El 31 de octubre una protesta ante el ayuntamiento de Faluja contra los elementos nombrados por la Coalición termina con el enfrentamiento entre vecinos y policías, muriendo un manifestante por disparos de un agente. Poco después más manifestantes llegaron al lugar y, armados, arrasaron literalmente el edificio. Sólo la llegada de soldados americanos con cobertura aérea logró dispersar a los manifestantes. El mismo día, en la localidad de Abu Ghuraib, cerca de Bagadag, soldados americanos se enfrentan durante horas a una multitud que les lanzaba piedras. Al parecer tropas USA iniciaron una investigación/incursión para detener a los responsables del lanzamiento de una granada contra una patrulla, y de ahí devinieron los enfrentamientos.

Cuando mueran los nuestros, debemos llorar; mientras mueran los imbéciles que van a luchar por el engrandecimiento de sus propios verdugos debemos reír: menos obstáculos encontraremos en nuestra lucha por la destrucción del actual sistema... No son nuestros hermanos los que perecen por millares en los campos de batalla de Europa, Asia, Africa y Oceanía. Son nuestros enemigos; son los que quieren que perdure este sistema que nos hace despreciados; son los lacayos del capital, la iglesia y la autoridad.
Ricardo Flores Magón, Regeneración Nº 202 del 14 de noviembre de 1914.

 

 -El Ejército USA informa que las bombas caseras camufladas en las cunetas constituyen una de las mayores preocupaciones para las tropas.

-El gobernador chiíta de Nayaf exige a la Coalición el control chiíta sobre la seguridad de la ciudad. El gobernador anuncia una huelga general indefinida para reclamar la transferencia de la seguridad.

-El 4 de enero de 2004 las tropas británicas se enfrentan en Basora a cientos de personas que protestaban por las calles exigiendo la paga de sus salarios, que no reciben desde el pasado mes de septiembre.

-El 10 de enero la policía iraquí y soldados británicos disparan contra una «manifestación en demanda de trabajo» (textual en la prensa burguesa) en Amara, al sureste de Irak. Al menos 6 manifestantes murieron y una decena fueron heridos. La policía iraquí dice que se vio obligada a disparar contra los manifestantes, que protestaban por la falta de empleo, cuando comenzaron a lanzarles piedras. Las manifestaciones prosiguen al día siguiente.

 -El 12 de enero 7 personas son tiroteadas por tropas USA en Tikrit cuando trataban de robar combustible de un oleoducto que atraviesa la región. La falta de combustible, y las colas que hay que hacer para adquirirlo, es uno de los mayores problemas de la población.

 -El 13 de enero 4 personas mueren acribilladas en Faluja en una manifestación «contra la presencia de tropas estadounidenses en la zona», convocada el día después de que tropas USA efectuaran redadas y detenciones buscando miembros de la «resistencia».

Podríamos seguir enumerando protestas y ataques que, a nuestro entender, se sitúan en un terreno de clase (con sus debilidades), pero creemos que centrándose en el desarrollo de los acontecimientos los primeros meses de posguerra se puede entender algo mejor lo que ha venido sucediendo últimamente en Irak. Nosotros creemos que hay indicios de que se ha podido ir fraguando un más o menos importante movimiento asociativo entre el proletariado, y las continuas protestas así lo parecen constatar. Respecto a las acciones armadas que se han ido produciendo en la zona desde el final de los bombardeos de la Coalición, creemos que muestran una heterogeneidad indudable que hace imposible clasificarlas todas dentro de un plan «resistente». Es precisamente en esta homogeneización y amalgama en la que incurre la prensa burguesa, metiendo en un mismo saco todo lo que ocurre en Irak. Creemos, por tanto, que las acciones armadas del estilo de las descritas arriba se tratan de acciones que provienen del proletariado obligado por las circunstancias, y no de ningún plan «resistente» o «insurgente», sino que son acciones dispersas y muchas veces espontáneas que seguramente después hayan devenido en algún tipo de táctica guerrillera más o menos organizada para hacer frente a la represión. Creemos que la clara relación acción-reacción entre represión y empeoramiento de las condiciones de vida, y los ataques; las celebraciones «populares» en pleno centro de las ciudades tras ataques a patrullas (recordemos, por ejemplo, las celebraciones tras la muerte de los miembros del CNI español en octubre de 2003, o el linchamiento público y colectivo de mercenarios civiles estadounidenses en marzo de 2004 en Faluja); el número de armas entre el proletariado (8 millones según el Ejercito USA); y lo simples, limpios y en muchos casos espontáneos que han sido gran parte de los ataques, nos llevan a pensar que las acciones armadas están bastante arraigadas entre la clase obrera en Irak. También se podría añadir, aunque con reservas, algún sabotaje, algunas ejecuciones de mandos policiales, de miembros del Baaz o del Consejo de Gobierno, o también algunos coches bombas y ataques a hoteles, aunque esto no nos queda nada claro, porque, por ejemplo, los continuos sabotajes a instalaciones eléctricas parece que son uno de los motivos de la falta de electricidad en las casas y también de la falta de empleo, y podría ser fácilmente obra de elementos baazistas queriendo sacar partido del descontento para inyectar nostalgia por el orden de Sadam; o algunas ejecuciones podrían ser simples ajustes de cuentas. En definitiva, creemos que las acciones que desde la distancia nos sirven para poder mínimamente calibrar el estado de ánimo y el grado organizativo del conjunto del proletariado en Irak son las protestas y las acciones armadas que hemos enumerado antes. Como todos sabemos, también se han ido produciendo, en mucha menor proporción (al menos durante los primeros meses de posguera, ahora, principios de 2005, la prensa burguesa informa exclusivamente de atentados y acciones «guerrilleras») pero mucho más sangrientos y bien aprovechados por los medios burgueses, una serie de acciones y atentados indiscriminados que no tienen nada que ver con respuestas proletarias y que son los que, como decimos, aprovecha la burguesía mundial para meter en un mismo saco todo lo que acontece en Irak, llamando a todo lo que ocurre «resistencia» o «insurgencia» para identificarlo con atentados brutales. La lista de estos atentados masivos e indiscriminados no empieza hasta agosto de 2003 (los tiroteos y emboscadas habían empezado mucho antes), con el atentado a la embajada de Jordania (con varios muertos civiles), el atentado contra la ONU (ídem) y sobre todo el brutal atentado contra el santuario chií en Nayaf que mata a un centenar de personas y hiere a otras tantas, que acabe con la vida del líder político-religioso chií Al Hakim, y desde entonces se han ido incrementando. Si estos atentados son obra de sadamistas, de Siria e Irán interesados en enfangar a USA en Irak, de islamistas o de la CIA (si acaso no son la misma cosa estos dos últimos) no nos importa tanto, lo que sí parece claro es que pretenden dividir y aterroriza al proletariado iraquí, y consideramos un tremendo error caer en la misma homogeneización de la que hacen gala los medios burgueses aplaudiendo estos atentados (como ha hecho el gci en su artículo sobre Irak, que pese a partir de una perspectiva de clase, tiene dosis de homogeneización y confusión; o los compañeros de Arde que, a nuestro entender, precipitadamente y de forma poco argumentada hablaron de los atentados a la ONU o de los sabotajes como expresiones de avances proletarios; los análisis, por otra parte, de la cci, son meras transcripciones de la prensa burguesa en los que no existen clases sino sólo chiítas, sunitas, etc), cuya táctica descarada es identificar toda la conflictividad que acontece en Irak con atentados y crímenes brutales.”

3. El encuadramiento proletario y los chiítas.

“En primer lugar decir que la estrategia descarada para interpretar lo que acontece en Irak (y en todo el mundo) por parte de los «expertos» burgueses e izquierdistas (también hay una cierta legitimación de la «resistencia» desde la izquierda en base a lo «ilegal» de la guerra, a la «soberanía», etc, evocando a la guerra de independencia española o a la resistencia francesa para ello) es partir, no sólo del binomio terrorismo-democracia, sino de supuestos conflictos étnico-religioso-nacionales que presentan a las diferentes «comunidades» como bloques homogéneos con intereses idénticos, en el que cualquier diferencia de clase queda diluida y ocultada. Esto es evidente cuando la prensa burguesa habla de kurdos, chiítas, sunitas, cristianos, etc. También comentar que el proletariado en algunas zonas únicamente encuentra la forma de expresarse políticamente (organizarse y reivindicar) a través de las instituciones religiosas, de ahí la omnipresencia religiosa en todo lo que acontece socialmente.

La paz...¿Qué significado tiene esta palabra para los pobres? ¿Es la libertad? ¿Es la justicia? ¿Es la dicha de vivir? La paz, la paz burguesa, naturalmente, la paz basada en la sumisión del débil, es la que desean restablecer los gobiernos, puesto que esa paz garantiza al rico el tranquilo disfrute de sus rapiñas. Esa paz es la paz del esclavo cargado de cadenas, la quietud de los muertos, la paz del cementerio”
Ricardo Flores Magón, Regeneración Nº 260 del 6 de octubre de 1917.

 

 En numerosas manifestaciones que los medios burgueses han adjetivizado como «chiíes» en Nayaf, en Kerbala, Bagdad, Tikrit, etc, se puede entrever un contenido de clase, como podría ser la restauración de servicios mínimos o el fin de los registros y detenciones. Mostrándose como los principales opositores al régimen de Sadam y también como la oposición más organizada y, según zonas y sectores, la más firme, a la presencia militar extranjera, a lo que podemos unir redes de asistencia en barrios proletarios, cuerpos armados propios y una buena estructuración organizativa y propagandística (seguramente bien financiada desde Irán), probablemente los chiítas hayan encuadrado y canalizado el descontento por el deterioro de las condiciones de vida y por la asfixiante presencia militar hacia cosas como el establecimiento de un gobierno de «Igualdad y Justicia según la Ley del Islam», la «unidad nacional», la «soberanía», etc. A su vez a la hora de encuadrar a los obreros (a parte de ser ellos los que hayan andado más listos a la hora de convocar las protestas, dirigirlas y encabezarlas) es importante tener en cuenta el doble posicionamiento que distintos sectores dentro del chiísmo mantienen:

-Por un lado están las posiciones más moderadas, conniventes a la vez que críticas con la presencia militar, protagonistas en las nuevas instituciones estatales (han sido mayoría en el Consejo de Gobierno transitorio y los principales defensores de la celebración de elecciones) y mantenedores del orden en varias ciudades del sur tras el descalabro del Estado (siendo el ejemplo más evidente Nayaf, «feudo chií»). Sus representantes físicos serían el gran ayatolá Alí Sistani y Al Hakim (hermano del difunto).

-Por otro lado, las posiciones mas exaltadas serían aquellas que se muestran como enemigas feroces de la ocupación militar, y hablan de formar «consejos populares» y «cuerpos armados populares», es decir, formas de gobierno fuera del control estadounidense, o lo que es lo mismo, controladas por ellos y sus milicias. En algunas ciudades han establecido una especie de «doble poder» en rivalidad con las autoridades militares. Serían los encargados de vehicular las reivindicaciones de clase hacia la religiosidad y el nacionalismo, siendo su cabeza visible el imán Muqtada al Sadr, que a la vez que se muestra intransigente contra la Coalición, apoya la lista única chií para las elecciones de enero y sus milicias negocian zonas de control con los americanos e intercambian armas por dinero.

Nosotros las diferencias entre sunitas y chiítas, aparte del cuento de las diferencias religiosas, de los líos de herencia de Mahoma o de la parcela de cielo que le corresponde a cada uno, no las vemos sino como diferencias de sectores que rivalizan por el poder, estando, parece, los chiítas más a la izquierda, y mejor posicionados para encuadrar al mayor número de proletarios. De ahí que los partidos sunitas hayan boicoteado las elecciones de enero ante la más que previsible victoria chiíta. Para nosotros los chiítas no han hecho otra cosa que, ante la falta de estructuras estatales firmes y eficaces, hacer a la vez de partidos, de sindicatos y de curas.”

4. La participación de las diferentes
fracciones burguesas en la estabilización de Irak

“Es más que evidente la unidad de la burguesía en el desarrollo de los acontecimientos en Irak. Aparte de los tira y afloja entre el eje francoalemán y EEUU en relación al papel de la ONU, la OTAN apoya la misión polaca en la zona y con el tiempo se van materializando una serie de acuerdos que no dejan lugar a la duda:

-Los Estados miembros del G-8 ponen en marcha el plan llamado «Asociación para el Progreso y el Futuro Común con la región del Amplio Oriente Próximo y Norte de África». La idea es que finalmente el G-8 interprete que la invasión de Irak, llevada adelante unilateralmente por EEUU y R.Unido, formaba parte de un plan general, el de reformar toda una región política, la de Oriente Próximo. Se abren las puertas así para que la OTAN como un todo se involucre en Irak. Francia y Alemania tienen reticencias en cuanto a la participación directa de sus tropas y en cuanto al perdón de la deuda externa del Estado iraquí, que también se comenta. Junio 2004.

 -La OTAN en su conjunto acuerda la creación en Irak de un Centro de Adiestramiento, Educación y Adoctrinamiento, academia donde se empezará a preparar a oficiales iraquíes. El acuerdo llega después de que Bélgica, Francia, Alemania y España vieran aclaradas y satisfechas sus objeciones (no participación en misiones de combate, las cargas económicas, el lugar de la formación, los papeles a asumir en relación a las tropas de EEUU,…). España y Alemania formaran a los oficiales fuera de las fronteras de Irak. El plan de la OTAN para formar los mandos del futuro Ejército iraquí supondrá la movilización de 3.000 efectivos. Septiembre 2004.

-En una reunión de ministros de exteriores de la UE, el ministro Moratinos informa a sus homólogos que el Estado español ya ha desembolsado 112 millones de dólares en distintos proyectos de «reconstrucción» en Irak. La UE valora en más de 300 millones de euros su «contribución humanitaria» en Irak, a los que hay que añadir los 30 millones de euros para asistencia técnica y expertos para las elecciones que parece se celebrarán a finales de enero, aunque no en todo Irak. El presidente de turno de la UE, reunido junto con los demás ministros de exteriores con el primer ministro interino de Irak, Alaui, dice: «El futuro de Irak afecta al mundo circundante y la UE debe mostrar responsabilidad política porque la situación es difícil». Noviembre 2004.

-Se celebra una Conferencia sobre Irak en la ciudad egipcia de Sharm el Shelj en la que participan representantes del Estado iraquí, sus Estados vecinos, el G-8, la UE, Egipto, China, la ONU, la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica. Entre otros acuerdos (cooperación en la «reconstrucción», control de fronteras, etc), se acuerda que la decena de Estados (entre ellos España) acreedores del Estado iraquí condonen el 80% de la deuda externa de éste. La deuda iraquí ascendía a 92.307 millones de euros. La cantidad condonada por Francia, Alemania y Rusia asciende a 31.100 millones de dólares. Noviembre 2004.”

5. Algunas conclusiones generales.

“-Creemos que en medio de las rivalidades imperialistas existe un proletariado que está luchando, más o menos encuadrado, desde un terreno de clase (mejora de sus condiciones de vida). Nuestros mayores esfuerzos deben ir encaminados a ver de qué forma el proletariado responde y se organiza ante los ataques del capital y las rivalidades interimperialistas.

-La situación de miseria y paro de la clase obrera puede ayudar a convertirlo en carne de cañón, tanto de los nuevos cuerpos de seguridad como de grupos terroristas o mafias. A su vez esa misma situación puede contribuir gravemente en la división y enfrentamiento del proletariado, al encontrar tan sólo trabajo en cuerpos policiales o en la construcción y mantenimiento de bases militares, etc. Parece evidente que los grupos terroristas buscan dividir en «colaboracionistas» y «no colaboracionistas» (asesinatos de trabajadores que trabajan «para la coalición», y no sólo extranjeros) y también religiosa y étnicamente, al proletariado.

-Entre las tropas estadounidenses parece que se va generalizando un sentimiento de desmoralización y desánimo ante una «población» cada vez más hostil, el alargamiento de los meses de servicio y el goteo incesante de bajas. La CNN informaba en octubre de 2004 que 843 soldados estadounidenses se encuentran prófugos al no haberse presentado en sus cuarteles en EEUU tras ser llamados a filas. El control de las comunicaciones con las familias y las declaraciones a periodistas por parte de los soldados es sometido a un control exhaustivo, a la vez que la cobertura ideológica de «guerra contra el terrorismo» comienza a acabarse en muchos soldados (si tenéis oportunidad ver el documental «Las palabras prohibidas de los marines», que, aunque tiene un tufillo a antiamericanismo barato, habla sobre estas cuestiones). A la vez habría que ver cual es el estado de ánimo entre el proletariado en EEUU ante el empeoramiento de las condiciones de trabajo y el enorme déficit (con recortes en las pensiones, en sanidad y en educación) que tiene el Estado, a la vez que se incrementan cada vez más los enormes gastos militares.”

D) Nuestra respuesta

A dicha toma de posición nosotros respondimos de la siguiente manera:

Leímos vuestra crítica a nuestro último texto sobre Irak. En primer lugar queremos decirles que vuestra crítica fue bienvenida, que siendo su punto de partida el de la lucha por la autonomía del proletariado, contra la amalgama que hace la gran prensa, nos pareció un interesante punto de vista y por ello la hicimos circular entre los compañeros y contactos próximos. Queremos decirles también  que hicimos circular el texto que han elaborado sobre Irak y que consecuentemente con eso estamos discutiendo y seguiremos discutiendo sobre ese tema tan difícil.

En segundo lugar queremos decirles que vuestro intento de separar la paja del trigo, es decir subrayar lo que consideran lucha del proletariado de la guerra interimperialista que realiza el capital, nos pareció sumamente válido.

Sin embargo cuando entramos más en el detalle y recibimos y leímos vuestro texto sobre Irak los criterios utilizados no nos parecieron correctos y en la medida que avanzamos en la lectura y en la discusión fuimos haciendo más precisa la respuesta que aquí les enviamos. Nos demoramos justamente porque este proceso de discusión y clarificación no fue fácil e indudablemente no está terminado. Pero como vosotros sabéis los análisis no terminados son característica permanente de los militantes revolucionarios y por eso les enviamos estas notas incompletas que también haremos circular entre compañeros próximos y grupos hermanos para seguir avanzando.

Acerca de la distinción entre las acciones armadas
del proletariado en irak y las otras.

Nos parece evidente que, en la actual situación de Irak, no se puede trazar una frontera clara entre las acciones de resistencia proletaria al ocupante y las que realizan tales o cuales fracciones burguesas. Vosotros decís y nos parece correcto: “existe un proletariado que está luchando, más o menos encuadrado”. Nos parece evidente que es sobre eso que hay que reflexionar y nos parece evidente que tenemos que luchar porque ese encuadramiento se rompa. Sin embargo nos parece desacertado el establecer una lista de que tales o tales atentados son del proletariado y tales de la burguesía. Ello nos conduciría por ejemplo al ridículo de discutir atentado por atentado y no se corresponde para nada con esa situación objetiva en el cual el proletariado en ese país, con diferentes tipos de encuadramientos y rupturas, enfrenta cotidianamente la mayor concentración de fuerzas represivas del mundo. En Irak mismo los compañeros no se ponen de acuerdo sobre tal o tal atentado. Mucho menos podremos, los que habitamos en Europa o América, hacer que esa discusión sobre cada atentado nos lleve a trazar conjuntamente una frontera de clase. No solo, no nos pondremos de acuerdo, sino que no nos parece correcto el criterio para afirmar la lucha revolucionaria del proletariado.

Para comenzar a explicarnos les damos un ejemplo sobre el que habría que reflexionar. El del “atentado contra la ONU” que vosotros calificáis alegremente como burgués, con el insuficiente criterio de que murieron civiles (¡durante la historia hay muchísimos actos violentos del proletariado que han hecho víctimas civiles!(2)). Precisamente ese atentado fue el más denunciado por todas las fracciones burguesas de oposición en Irak, muy especialmente incluidas las fracciones que se proclaman dirigiendo la “lucha armada de resistencia en Irak”. Efectivamente hace poco leímos un reportaje efectuado a generales del ex estado mayor de Sadam Hussein, que se niegan a dar su identidad pero que parar probar quienes son muestran fotos de ellos con Sadam. En ese reportaje, quienes dicen dirigir la guerra, que consideran casi ganada, que reivindican decenas de acciones diarias y anuncian ya que los soldados invasores serán expulsados próximamente, confiesan que muchas acciones son efectuadas por elementos incontrolados y que ellos las repudian. No solo clasifican aquel atentado como contrario a los intereses de la resistencia, sino que dicen que justamente estaban dialogando con los de la ONU y que el principal dirigente muerto es “un hombre de bien” que ellos apreciaban mucho. Paralelamente con ello recordamos que nuestros compañeros en la región siempre dijeron, con razón, que para el proletariado no hay diferencia entre los masacradores yanquis y los humanitarios de la ONU, que esa diferencia la hace la burguesía y sus medios y en Irak las fracciones burguesas de recambio como Barzani y Talabani (este último es hoy Presidente de Irak)(3).

 

 

Por eso en nuestro texto subrayamos los elementos que daban el carácter de objetivo proletario a todas las acciones que atacaban las fuerzas estatales y capitalistas, sean estas de la Coalición, de la ONU, de Saddam, de los islamistas, de las otras fuerzas represivas extranjeras incluidas evidentemente las embajadas de los países que contribuyen a la invasión o a la fortificación de las fuerzas represivas que requiere la ocupación para consolidarse. Nosotros no vemos que esto tenga nada en común con la amalgama efectuada por la burguesía (y nos parece mal que vosotros asimiléis lo que dice Arde o nosotros a eso), pero sin embargo tenemos la misma preocupación de vosotros en que la lucha del proletariado en Irak no logre ser encuadrada por la burguesía.

Es decir nosotros afirmamos que todos esos atentados (4), esos ataques contra los milicos ocupantes y locales (así como contra otros aparatos del estado mundial que intentan restaurar las fuerzas represivas)  corresponden a la lucha contra la represión que el estado burgués internacional (¡NUESTRO ESTADO!) realiza en Irak contra NUESTROS HERMANOS PROLETARIOS. Pero no decimos en ninguna parte que son realizados todos por el proletariado en armas, eso SI sería hacer la amalgama que vosotros nos atribuís. Estamos de acuerdo con vosotros, que en muchos casos, no son grupos revolucionarios que los realizan sino proletarios encuadrados por diferentes organizaciones burguesas (marxistas leninistas, nacionalistas, islamistas...). Esa es la verdad, también en las favelas de Río o San Paulo, para seguir con el ejemplo que damos en el texto. Ahí también hay mafiosos o traficantes de droga, o proletarios encuadrados por ellos (sin duda es el caso más general) que tiran contra los milicos y escuadrones de la muerte. En la mayoría de los casos, los proletarios, sin la autonomía de clase que nos gustaría, enfrentan a las fuerzas terroristas del estado democrático, encuadrados por mafias o con armas que les da la mafia para encuadrarlos.

Considerar que un atentado es correcto, o como decís vosotros aplaudirlo, porque se golpea al estado burgués internacional, no implica, para nosotros, apoyar a la organización que lo realiza. Eso es lo que nos quieren hacer creer nuestros enemigos y es lo que dicen los represores. En efecto, siempre es la policía y el estado burgués quienes hacen la amalgama, entre la simpatía que los proletarios y revolucionarios sienten, por tal o cual atentado (o el apoyo a los perseguidos por el estado) y el hecho de que esto significaría contribuir o apoyar una organización, que evidentemente no es de nuestra clase. Como sucede hoy en el país vasco, en donde a todo acto antiestatal o de apoyo a los presos, la represión le atribuye el carácter de terrorista, en donde jueces, partidos, milicos hacen esa amalgama. Creemos si que hay que luchar contra la amalgama, que distinguir entre el acto que golpea a la represión y el apoyo a la organización que lo realiza. En Irak también pensamos que esta distinción es sumamente importante y mucho más necesaria, en las circunstancias actuales que aventurarse, como vosotros pretendéis, en la difícil clasificación del origen clasista de tal o cual atentado.

Nosotros expusimos claramente esta distinción en nuestro editorial de Comunismo número 48 “Capitalismo=terrorismo contra la humanidad; contra la guerra y la represión capitalistas” cuando comentamos los sucesos del 11 de septiembre. Al mismo tiempo que mostramos que el proletariado tiene interés en la destrucción de esos objetivos que representan y realizan perfectamente el terrorismo del capital mundial, en vez de llorar por los civiles muertos, como hacen todos los cómplices con la dictadura democrática, dejamos claro que ello no implica decir que es un atentado realizado por el proletariado como clase. Más todavía, explicamos claramente que, incluso cuando esas acciones sean realizadas por proletarios (en el sentido sociológico del termino), aunque destruyan centros de represión y comercio mundial y que lógicamente nosotros como los revolucionarios del mundo sentimos enorme simpatía por tales actos, nosotros no apoyamos las organizaciones que realizan tales acciones. Así no descartamos que dichas acciones hayan sido llevadas adelante por organizaciones islamistas, que definimos como centristas, es decir por organizaciones extremas de la socialdemocracia que constituyen la última y más férrea barrera contra la revolución. Tuvimos una posición similar cuando “manos desconocidas” hicieron estallar una superprisión ultramoderna alemana antes de su inauguración. Nos llenó de alegría que esa prisión no pudiera ser puesta en servicio contra nuestros hermanos de clase y el golpe que esto representa para el estado, pero no apoyamos para nada la o las organizaciones que pudieron hacer tal acto.    

Nos parece que esos criterios no implican ninguna amalgama como la que hacen los fabricantes de opinión pública entre el hecho de que subrayemos y nos alegremos de que se revienten fuerzas represivas del estado mundial y el hecho de definir todos estos atentados como efectuados por gente de nuestro lado (es decir para nosotros el proletariado). En ese sentido nos parece que sois vosotros quienes estáis haciendo esa identidad (¡y no queremos decir “amalgama”!, como vosotros hacéis ante nuestra toma de posiciones porque no nos parece correcto entre compañeros) entre dos cosas que para nosotros son diferentes: poner el acento en la lucha por la derrota revolucionaria de las fuerzas invasoras y represivas en Irak no es decir que todas las bombas que estallan son obra de organizaciones proletarias.

Ricardo Flores Magón no tenía pelos en la lengua para alegrarse de los miles de militares que reventaban en el frente de la guerra imperialista del 14 al 19 (¡de los huérfanos y las viudas que quedaban!, ¡de los ríos de sangre y lágrima que la guerra provocaba!), porque sabía que morían como fuerzas del estado mundial del capital, porque quienes reventaban no eran nuestros compañeros sino nuestros enemigos, es decir los sumisos soldados que aceptaban morir y matar en el frente de batalla como agentes de sus “propios” burgueses.  Más, consideraba con razón, que todo lo que siempre habíamos dicho los revolucionarios quedaba abiertamente en evidencia en esa catástrofe de la guerra y que ello era un acicate para la revolución. Eso es precisamente lo que sucede con la derrota revolucionaria de las fuerzas armadas del capitalismo en todos los frentes. Y no por esto en ningún momento estaba considerando de nuestro lado al ejército contrario o haciendo una amalgama entre los ejércitos que se reventaban y las acciones específicas de los soldados que tiraban contra sus oficiales. Pero incluso esto último, que los soldados se rebelen, es siempre un producto de que el ejército sea golpeado, de que sufra pérdidas, de que sea por las razones que sean, los ejércitos se vayan haciendo mierda en la guerra. Y cuanto más los ejércitos burgueses sufren bajas (¡independientemente de quien ocasione directamente esas bajas!) más se afirma la perspectiva de la derrota revolucionaria de todos los ejércitos, más el proletariado en uniforme se encuentra obligado a romper la disciplina y plegarse a la lucha revolucionaria del proletariado. El soldado como el policía, aunque su extracción de clase sea de abajo, defiende los intereses del capital, hasta que los golpes que sufren los cuerpos represivos a los que pertenece lo obligan a traicionar a quienes lo obligaron a traicionar a su clase. O dicho de otra manera: solo la fuerza y potencia del proletariado como clase actuando contra el estado, permitirá recuperar a muchos de los que hoy son cómplices de la opresión burguesa y forzarlos a luchar por la revolución.

Nuestra posición es el derrotismo revolucionario, por eso todo golpe que acelere la derrota de nuestro estado, que está hoy mismo reprimiendo en Irak, es bienvenido, aunque muchas veces ese golpe sea dado por proletarios encuadrados por fuerzas burguesas. Insistimos es nuestro estado quien aplica el terror contra nuestros hermanos de clase.

En realidad todo proceso revolucionario tiene mucho de esa descomposición de las fuerzas represivas causadas no solo por el proletariado en armas, sino por otras fuerzas burguesas. Sería absurdo pretender que el proceso que condujo a lo que se llama revolución rusa, y particularmente el derrumbe del histórico aparato represivo de ese país (que como se sabe constituirá un acicate decisivo para la lucha revolucionaria en todo el mundo) haya sido realizado exclusivamente por proletarios militantes de organizaciones revolucionarias. Al contrario, hubo proletarios que se sublevaban y participaban en acciones directas contra el aparato represivo o/y el ejército en nombre de la religión o encuadrados por partidos burgueses como los mencheviques, los cadetes, los socialrevolucionarios de derecha o por populistas de todo tipo. Precisamente una revolución es ese proceso por el cual proletarios encuadrados en todo tipo de partidos, incluidos partidos burgueses, incluidos partidos religiosos y hasta por curas o imanes, luchan por todos los medios contra el estado. Es, en el curso de esa lucha que el proletariado va organizándose como clase, definiendo su programa y empujando a los proletarios encuadrados en otras fuerzas, a luchar por la revolución comunista. Es decir todo lo contrario a una lucha pura del proletariado que solo puede existir en las historias librescas o en la cabeza de los anarquistas de salón. ¡Qué absurdo sería el rehacer la historia de la destrucción del ejército ruso clasificando las acciones en acciones realizadas por los “proletarios verdaderos” de las que realizan los “proletarios encuadrados en organizaciones terroristas burguesas”!

Podríamos multiplicar los ejemplos históricos en los cuales sectores que no son proletarios hacen rodar por el suelo la cabeza de tiranos o torturadores. En todos ellos podríamos comprobar que el hecho de insistir (y alegrarse) en que esto le da un golpe a las fuerzas represivas, como han hecho los revolucionarios de todos los tiempos, no significa necesariamente sostener a quienes hicieron tales acciones, ni mucho menos apoyar el programa, muchas veces abiertamente contrarrevolucionario, de esas organizaciones.

 

 

Precisamente lo que hace la represión y el estado burgués, es hacer esa amalgama entre toda simpatía por una acción “terrorista” que termina la vida de algún esbirro del capital y la acción de los grupos revolucionarios del proletariado. Y ello se puede hacer porque se educa a la opinión pública en esa amalgama, porque para el estado, todo cuestionamiento del monopolio de la violencia es “terrorismo”.

Por eso compañeros, aunque la discusión que vosotros planteáis sea sumamente interesante y pertinente, y a continuación trataremos de ir más lejos, nos parece totalmente incorrecto utilizar “amalgama” en el sentido que lo estáis haciendo vosotros con respecto a nuestras posiciones. Nosotros no amalgamamos NADA;  tenemos plena conciencia de que aunque todo acto de lucha contra las fuerzas represivas en Irak coincida con los intereses del proletariado en ese país y en el mundo y goce de la simpatía de los revolucionarios de todos los países, no todos esos actos son efectuados por proletarios organizados como tales, sino que en muchísimos casos, quienes realizan esas acciones están encuadrados por fuerzas burguesas como los milicos de Sadam, los marxistas leninistas, los islamistas u otros nacionalistas.

No nos parece correcto

Releyendo el texto que vosotros nos habéis enviado llegamos a la conclusión de que no nos parece correcto ni como presentáis la invasión, ni tampoco como tratáis la lucha del proletariado.  En el primer aspecto nos parece que no insistáis lo suficiente en el carácter represivo (contra el proletariado) de la invasión dándole más importancia al cambio de fracciones burguesas; en el segundo nos parece que subestimáis la lucha y la conciencia de clase del proletariado en Irak.

Por las mismas razones que no nos parece correcto que vosotros habléis de amalgama para referirse a nuestra posición (de Arde, del GCI, y de muchos otros núcleos que insisten en la importancia de la lucha por derrotar a las fuerzas represivas en Irak, ¡qué son las mismas que nos reprimen en todo el mundo!), nos parece que vuestro análisis no tiene suficiente en cuenta que la guerra de Irak, como decimos en nuestro artículo página 5, “no (era) es solo una guerra generalizada entre diversos capitales enfrentándose para conquistar el mundo y eliminar a sus adversarios en una corrida loca, sino que se asemeja furiosamente a una operación policial como aquellas que ocurren a diario en las ciudades de Sao Paulo y Río donde los escuadrones de la muerte...”. Es decir veis como principal razón de la invasión la cuestión interburguesa (como todos los medios), cuando la monopolización de la violencia que el estado mundial quiere reimponer en Irak contra diversas fracciones de la burguesía y el proletariado, está gritando lo mismo que en esas acciones represivas de Brasil: “vosotros sois incapaces de imponer el orden a vuestros proletarios por eso venimos nosotros y por eso nos molesta que tengáis armas”. Así vosotros presentáis la invasión como si tuviera por objetivo único el cambiar la dirección del estado (“borrar del mapa a los 4 jerifaltes..., depurar a la administración...”) y solo en segundo lugar agregan “cambiarle el nombre y la forma a las instituciones y cuerpos de seguridad de manera que fuesen más útiles para controlar al proletariado”. Nosotros pensamos que es al revés: la represión del proletariado implicaba otra dirección del estado. Durante décadas habían apostado a que la fracción Saddam pudiera controlar al proletariado, la habían apoyado en todas las grandes crisis sociales y políticas y sin embargo cada vez había más grupos incontrolados de todo tipo, había llegado el tiempo de reorganizar el monopolio de la violencia basándose ahora en los opositores históricos a Saddam Hussein que de una forma u otra (guerra nacionalista permanente) habían logrado más que aquel: Barzani y Talabani habían logrado reimponer el orden burgués en el Kurdistan iraquí.

Es decir vosotros no tenéis suficientemente en cuenta que es el estado mundial, el mismo que nos reprime aquí y que luchamos para derrotarlo, que invade Irak para reprimir a un proletariado que lleva décadas destacándose por su combatividad, por su insumisión. No nos parece correcto que vosotros no digáis en ninguna parte que las fuerzas represivas que van a Irak son las mismas que reprimen en España, en Polonia o en Estados Unidos (mismo comando general, mismas armas, mismos objetivos...) y que la lucha por su derrota es la misma lucha que desarrollamos nosotros aquí contra ese mismo enemigo. Tampoco decís en ninguna parte que los proletarios en Irak que luchaban por la derrota de Saddam Hussein es natural que luchen por la derrota de los invasores.

Si, en Europa puede ser un secreto de los grupos más o menos revolucionarios el comprender que la Coalición está ahí para reprimir, en Irak nadie duda de ello. Todos saben que Saddam fue posible por el apoyo del Pentágono, que los islamistas radicales se desarrollaron gracias al apoyo total que les dio Estados Unidos, que los grandes líderes de los partidos nacionalistas kurdos siempre trabajaron de la mano con las fuerzas del Ministerio de Defensa de Estados Unidos (Barzani padre ya desde los años 50 y Talabani hoy presidente de Irak se abrazaba con Saddam en el mismo momento que este hacía las mayores masacres). En Irak todo el mundo sabe que en el 91, el ejército de  Estados Unidos no atacó la guardia de Saddam sino que masacró sin piedad a los presos políticos por insumisión, deserción y rebelión que la Guardia Republicana ponía en las trincheras del frente.

Nos parece incorrecto como explicáis vosotros la lucha contra los represores, cómo si el proletariado hubiese recibido a la Coalición y al salto de calidad en el terrorismo de estado que la invasión significaba, con una cierta neutralidad, como si el proletariado no supiese a que venían, cómo si hubiese sido necesaria la agravación de la crisis económica para explicar la reemergencia espontánea del proletariado. “Los proletarios por norma general, reciben fríamente a la Coalición y se mantienen expectantes ante el desarrollo de los acontecimientos” y luego el punto titulado “Empeoramiento de las condiciones de vida y generalización e intensificación de los ataques a la Coalición”. Es decir no se ve “el importante movimiento de saqueos y ataques a propiedades en las principales ciudades iraquíes” como parte de la misma lucha proletaria contra Saddam y conjuntamente contra la Coalición, aunque por otro lado reconozcan en forma vaga que “los saqueos pueden ser (y en este caso parece que lo han sido) expresiones de rechazo, de negación a las estructuras y relaciones capitalistas”.

Vosotros admitís que fueron expresiones de negación de las estructuras y relaciones capitalistas, pero no tenéis en cuenta que ello implicaba atacar no solo a las fuerzas de Saddam sino a todas las fuerzas burguesas y particularmente religiosas que recibían a la Coalición con los brazos abiertos. Cuando decís: “Las tropas de la Coalición,... no fueron recibidas ni calurosa, ni hostilmente”, no tenéis en cuenta que todas las fuerzas cómplices de la Coalición en Irak eran atacadas al mismo tiempo,  y que esa era la única forma posible que tenía el proletariado, en ese momento, de manifestar su hostilidad contra la Coalición.

¿Qué queríais, que el proletariado hiciera un frente militar contra la Coalición? De la misma manera que en Irak cualquiera sabe que la Coalición venía a reprimir, cualquiera sabe también que era imposible parar el avance de las tropas y que la mejor manera de enfrentarla es como ejército de ocupación.

La hostilidad del proletariado frente al invasor represor se manifestó de la única forma racional y con posibilidades de éxito. No vemos sobre que base vosotros desconocéis este nivel de conciencia totalmente elemental del proletariado: es imposible enfrentar a la Coalición militar más potente de la historia como ejército, la única forma de hacerlo es cuando asuman lo que vinieron a hacer como policías y como reorganizadores del estado (mundial) en Irak.

No, no fue solo el ejército iraquí que decidió no combatir haciendo un frente, sino que todas las organizaciones, grupos, asociaciones proletarias de todo tipo sabían que la única forma de combatir es la que luego se desarrolló. ¿Porqué explicar esta acción que luego se verificó, como una especie de simple reacción por el continuo deterioro del nivel de vida (5) y la prepotencia de las tropas invasoras? ¿porqué pensar que el proletario medio irakí podría ser tan imbécil como para creerse que los militares invasores venían a lo que declaraban?

Nos parece que esos errores de apreciación os lleva a clasificar las acciones de enfrentamiento a los cuerpos represivos entre:

a) las acciones atribuidas al proletariado “obligado por las circunstancias y no de ningún plan ‘resistente’ o ‘insurgente’, sino que son acciones dispersas y muchas veces espontáneas”

b) las acciones y ataques indiscriminados... adonde ponen incluso al atentado contra la ONU, la embajada de Jordania y “sobre todo el brutal atentado contra el santuario chii en Nayaf”.

Es decir como si el proletariado solo pudiese actuar impulsado por el mecanismo acción y reacción, espontáneamente, sin ningún tipo de plan, ni de conciencia, ni de perspectiva; cuando en realidad la más elemental de las conciencias del proletariado identifica claramente al gobierno y estado actual en Irak como los verdaderos continuadores de Saddam.

Pensamos que esta clasificación que vosotros realizáis entre atentados proletarios y otros que calificáis de indiscriminados no tiene para nada en cuenta que la gran mayoría de acciones tocan a todos los cuerpos represivos: ejércitos invasores, escuadrones de la muerte, torturadores mercenarios extranjeros, negociantes y periodistas extranjeros, pero también al ejército y policía nacional en reconstitución, a escuelas y profesores policiales, a centros de adiestramiento, a centros de reclutamiento del ejército y de la policía.

Pensamos que vosotros os basáis demasiado en lo que dice la gran prensa que cuando hay un atentado se apresura a decir la cantidad de muertos civiles que se produjeron. En centenas de casos luego en una prensa menos grande o en cadenas de difusión contrarias a la invasión, nos enteramos de que se trataba de “una escuela de policía”, “un centro de reclutamiento”, “una comisaría”, “un centro de habitaciones de oficiales del ejército”, “el local del partido de Talabani, adonde se arman y forman los represores”...

Un estudio detallado de las acciones que vosotros llamáis de “terroristas” (¡nos sorprende mucho que cojáis sin comillas una expresión “tan amalgamista” que han impuesto nuestros enemigos a la opinión pública!) muestra sin dudas que la mayoría de las bombas que estallan (¡y que no son directamente obra de la Coalición!) tuvieron como objetivo estos centros represivos o de formación y reclutamiento de cuerpos represivos... y la mayoría de los civiles muertos (no directamente asesinados por las fuerzas de la Coalición o las fuerzas represivas kurdas de Talabani),  no son tan civiles como dicen (sabemos o no que la falsificación es su especialidad): son mercenarios extranjeros o nacionales.

Esta visión de una guerra entre los ocupantes y los “terroristas” es una visión bastante común en Europa, Estados Unidos, Australia, Japón... es decir en los países en donde todos los medios están monopolizados por las fuerzas de la Coalición. En otras partes en donde existen otro tipo de medios de difusión (también burgueses pero de tendencias “antiyanquis”, antiisraelitas... pseudoantiimperialistas) la misma es insostenible, simplemente porque los mismos hechos son siempre explicados sin el severo filtro del Pentágono y la CIA. Así sucede con quienes leen Prensa Latina o miran Aljesira u otras fuentes árabes.

Nosotros hemos hecho varias veces la prueba. Así frente al anuncio oficial de una masacre de civiles fuimos a buscar información sobre Internet. En la mayoría de los casos se escondía que se trataba de fuerzas represivas, en otros se denuncia la masacre como obra de un bombardeo aéreo de las tropas de la coalición.

Ahora cuando escribimos estas notas se produjo el caso siguiente. Todos los medios europeos anuncian el lunes 8 de mayo 2005 la muerte, durante el fin de semana, de 75 combatientes terroristas y de dos soldados norteamericanos. Buscamos en noticias de Googel “Irak” y encontramos la siguiente versión: fueron liquidados al menos 11 militares norteamericanos, los grupos islamistas no reconocen bajas, pero si denuncian la masacre de civiles.

Compañeros no seáis tan crédulos de lo que dicen los medios de vuestro propio país. No olvidéis que esa oposición entre “fuerzas del orden y terroristas” es la clásica mentira de los medios en apoyo al terrorismo de estado: “los grupos terroristas matan civiles”. No olvidéis que lo mismo se decía de la Argentina de la época de Vidella, en donde los medios explicaban la muerte de inocentes como la lucha entre grupos armados de izquierda y de derecha (¡el Partido “Comunista” Argentino decía lo mismo!) y luego se supo que la masacre de civiles era obra exclusiva del estado con el apoyo de estados europeos y de Estados Unidos. No olvidéis que lo mismo se dijo luego del Perú y se le achacaba a la guerrilla diferentes masacres de inocentes, incluso de poblaciones enteras y que luego se supo que los únicos que mataban civiles inocentes eran las fuerzas del estado. No olvidéis, que lo mismo se decía de Argelia y luego se confirmó que las masacres eran digitadas por generales del ejército argelino y también del estado francés.

Para terminar el punto, queremos subrayar que en vuestras conclusiones NO NOS PARECE CORRECTO QUE:

-limitéis el alcance del terreno de clase del proletariado a la mejora de las condiciones de vida, como si la lucha abierta contra todos los aparatos represivos del estado mundial estuviera fuera del mismo.

-que habléis de grupos terroristas con todo lo que ello implica como concesión a la terminología burguesa a la moda y como si el terror tuviera en sí un contenido de clase.

-que habiendo mencionado el caso de los proletarios que sólo encuentran trabajo en los cuerpos policiales no pongáis en evidencia que, quienes actúan de esa manera en Irak, toman las armas para reprimir a sus hermanos de clase y son objetivamente enemigos del proletariado.    

-que consideréis como una división (¿arbitraria u objetiva?) de los grupos terroristas (¡!) la efectuada entre colaboracionistas y no colaboracionistas, cómo si se pudiera trabajar para la Coalición sin participar abiertamente en la represión contrarrevolucionaria.

Contrariamente a lo que vosotros sugerís o/y manifestáis, esta condena de los colaboracionistas con el terror del estado en Irak no es producto de “los terroristas”, sino que en todo barrio proletario se considera enemigo a quienes sirven a los represores ocupantes extranjeros y en muchos casos son linchados. ¿¡De qué otra manera pudieran considerarse a quienes colaboran con quienes bombardean esos barrios desde 1991 (6)!? Citemos a Fernando Baez, que no es ningún sospechoso de terrorista, sino especialista de la “UNESCO y experto internacional de bibliotecas”  que visitó Bagdad para constatar la destrucción que hubo en ¡la ciudad que inventó el libro en el año 3200 antes de Cristo!: “Se sabe que dos o tres soldados norteamericanos mueren cada día, pero no se presentan las elevadas cifras de heridos y mutilados, no se dice que cuarenta soldados se han suicidado por el horror que ven, no se informa que hay más de treinta ataques permanentes y que quienes colaboran con los ocupantes extranjeros son linchados por los vecinos” (7).

Nosotros consideramos que la derrota del estado de Irak y todas las fuerzas represivas que lo apuntalan es tarea central del proletariado no solo en Irak, sino en todo el mundo. Consideramos totalmente legítimo que el proletariado considere traidor a su clase y a su lucha todo proletario que venda su fuerza de trabajo a las fuerzas de la Coalición cuyo objetivo es liquidar la fuerza del proletariado como clase.

Parecéis sorprendidos por el hecho de que se asesinen trabajadores que trabajan para la coalición y más sorprendidos todavía de que se liquide “no sólo a extranjeros”. ¡Cómo si los mercenarios no hubiesen sido siempre de cualquier país y particularmente del mismo país que se invade! ¿¡No recordáis Vietnam y la cantidad de mercenarios de ese país que rogaban a sus contratantes de la Embajada de Estados Unidos que no los abandonaran!? Toda invasión se consolida poniendo a su servicio a trabajadores de ese país; toda masacre goza siempre de apoyos nacionales.

Pensamos que esa división que hacéis entre extranjeros y nacionales es totalmente incorrecta y es lógico que los proletarios en Irak no la hagan. Desde mucho antes de la invasión los grupos internacionalistas o los shoras radicales del movimiento del 91 consideran enemigos a los islamistas de todo pelo y color y también a las fuerzas nacionalistas que hoy colaboran, bajo la dirección de Talabani, en la represión que efectúa la Coalición. El colaboracionismo no es (¡ni nunca fue!) una invención de terroristas, como nos quieren hacer creer, sino que desde el pique, fuerzas como los nacionalistas kurdos o el PC de Irak, estuvieron abiertamente con la Coalición. Por eso siempre hay y hubo ataques a sus locales, a sus fuerzas armadas (peshmargan), a sus servicios de información, a sus centros de reclutamiento.    

Autonomía del proletariado versus guerra popular.

Hechas estas aclaraciones nos parece importante ir un poco más lejos en el análisis efectuado en nuestro artículo. 

La invasión y la ocupación militar de un país, cualquiera sean las relaciones de fuerza entre las clases de ese país, golpea la autonomía del proletariado en la medida que:

a) tiende a presentar como enemigo principal (especialmente cuando este asegura directamente la represión cotidiana, el terrorismo de estado, la administración de la justicia y de las cárceles) al invasor

b) permite un cierto lavado de jeta de la burguesía, que juega la carta “nacional”, especialmente de las fracciones que se definen contra el invasor, polarizando la sociedad en la contradicción: a favor o contra el invasor.

c) hace coincidir en la acción contra el opresor/invasor a burgueses y proletarios, coincidencia en el enfrentamiento militar, en la lucha por armas, en las cárceles, en la tortura.

d) potencia todas las ideologías contrarrevolucionarias: nacionalismos, racismos, xenofobias, etnocentrismos...; así como las contradicciones entre “naciones”, “religiones”, “culturas”, etnias...

Estos y otros elementos, que no podemos detallar aquí, empujan a la transformación de la guerra de clases en guerra interburguesa. De la misma manera, que las fracciones más decididas del proletariado buscan en toda circunstancia, dirigir el proceso contra el capital en su conjunto y por lo tanto contra todas las fracciones burguesas y que para ello lo más importante es la generalización e internacionalización de lucha proletaria (8), resulta lógico que las fracciones más lúcidas del capital mundial traten de reencauzar toda lucha proletaria (que en uno o varios países, cuestione todo el orden capitalista), hacia una guerra entre fracciones burguesas. Toda invasión de un país en donde la lucha del proletariado pasa por una fase de gran desarrollo, tiende objetivamente a transformar la guerra social en guerra interburguesa. Es lógico entonces que las fracciones burguesas que envían tropas para liquidar la lucha del proletariado en otro país, no solo conciban la liquidación directa de dicha lucha, sino también la repolarización de la sociedad en beneficio del capital. Para esto cuentan evidentemente con los servicios, no solo de sus agentes directos (o/y los sectores de la burguesía que benefician de las relaciones con el gendarme internacional), sino con la burguesía “antiimperialista”, con sus teorías del frente popular o del frente único antiimperialista, que buscará recredibilizarse en la lucha “contra el imperio”. 

La llamada primera guerra mundial fue transformada en guerra revolucionaria contra la burguesía mundial gracias a la acción derrotista revolucionaria que se desarrolló por doquier. 

La guerra social que tiene su máxima expansión a principios de la década del 30 en España es al fin de cuentas liquidada en base a su transformación en una guerra interburguesa. En este último caso aunque no podamos decir, que el ataque de fuerzas extranjeras (italianas y alemanas) así como de tropas de otros orígenes pero bajo la bandera española sea el elemento decisivo de esa transformación, dado que el frente populismo era ya sumamente potente, no cabe duda de que la intervención externa le da mayor fuerza al nacionalismo burgués y a la teoría del mal menor defendidos desde mucho antes por los republicanos, los socialdemócratas (incluidos muchos de los que se denominaban libertarios, anarquistas y anarcosindicalista) los estalinistas  (llámense comunistas, trotskistas, poumistas) frente a las posiciones proletarias. Ante el desarrollo de los acontecimientos del 19 de julio de 1936 esa presencia militar por un lado y la amenaza de la intervención franco-británica por el otro (es decir de todas las grandes potencias europeas (9)) serán argumentos de fuerza de los partidarios del mal menor para imponer en la CNT la línea claudicante contra los intereses del proletariado de “ir por el todo”. Como se sabe la participación decisiva de la CNT en la guerra y el estado burgués arrinconará la revolución y posibilitará la transformación de la guerra social en guerra interburguesa.

No hay grandes estudios al respecto, pero nos parece fundamental  profundizar sobre ese proceso de transformación de la guerra burguesa en guerra contra la burguesía y viceversa. De cada gran ejemplo histórico podríamos extraer lecciones. Mencionemos solo dos ejemplos que nuestro grupo impulsa a estudiar en base a este eje.

- Cuando comienza la invasión francesa y luego estadounidense en Vietnam existe un buen nivel de lucha autónoma del proletariado no encuadrado por el estalinismo o al menos con gran crítica a Ho Chi Min y los suyos. Luego de décadas de masacres y bombardeos, el imperialismo occidental no logra ganar la guerra pero logra liquidar la polarización anterior e imponer la polarización interburguesa, lo que al mismo tiempo facilita la acción del estalinismo tendiente a liquidar la acción autónoma del proletariado e imponer la guerra popular prolongada. Así el imperialismo estadounidense perderá la guerra pero logrará su objetivo esencial, que es el mismo que el estalinismo: la transformación de la guerra social en guerra imperialista lo que como sabemos desembocó en la imposición de la paz imperialista, que en última instancia es el objetivo central de todas las fuerzas del capital.

- Evidentemente la acción del gendarme imperialista israelí (estado de Israel) que actúa como fuerza de ocupación en todo el Medio Oriente tiene este mismo objetivo, muchas veces en oposición y a su vez en forma complementaria con otras fuerzas estatales de la región como otros estados, la OLP, etc.

En Irak, evidentemente que se juega también esta transformación. Ya la guerra Irán/Irak tenía ese objetivo en un momento de gran lucha del proletariado de la región. No debe olvidarse que el estado de Estados Unidos, particularmente golpeado luego de la caída del Sha fue ya entonces decisivo en imponer esa guerra. Luego hicieron la Coalición del 91 y metieron centenas de miles de milicos para masacrar especialmente las regiones en donde había más deserción y lucha contra la guerra. Inmediatamente después las fuerzas imperialistas de varios estados apoyan tácitamente las masacres que realiza Saddam, al mismo tiempo que ayudan militarmente a las fuerzas nacionalistas Kurdas, agrupadas en un parlamento, a desarmar al proletariado. Ante las dificultades de esto último, imponen una nueva guerra entre grupos nacionalistas, en donde debemos destacar que Estados Unidos ayuda con armas y otros medios a los dos bandos (el de Barzani y el de Talabani) de la guerra.

Es difícil en esta situación, evaluar la capacidad del proletariado a continuar enfrentando a todas esas fuerzas imperialistas del capital mundial y nacional, profundizando, al mismo tiempo, su autonomía y su lucha contra las fracciones burguesas de oposición a esta nueva reconstitución del estado. Sin embargo, un somero estudio de ejemplos parecidos en la historia de la lucha de clases nos hace afirmar:

- que es impresionante la represión que soporta el proletariado en ese país; la misma busca hacer cada vez más difícil la lucha proletaria autónoma y a afirmar la guerra como guerra contra el ocupante, como guerra popular.

- que solo puede afirmarse esa autonomía con la derrota revolucionaria de las fuerzas militares de ocupación y por lo tanto de todas las fuerzas policiales y militares en presencia.

- que esto ha sido posible solo por el desarrollo internacional del derrotismo revolucionario del proletariado, como en el 14 al 17, y que por el contrario el aislamiento de esa situación en un solo país a largo plazo (como en el caso de Vietnam) tiende a liquidar al proletariado como clase.

Lo que fortifica la tendencia a la guerra imperialista es, justamente, la incomprensión mundial que tiene nuestra clase de la lucha del proletariado en Irak. Este último está enfrentando, en una situación de aislamiento tan grande,  a una de las mayores coaliciones represivas de la historia. El hecho de que los proletarios,en otras partes del mundo, crean en el mito de que el enfrentamiento en Irak es entre fuerzas del orden democrático y terroristas es la mayor barrera para la solidaridad de clase. Y lo más grave es que es precisamente en los países cuyos estados envían fuerzas represivas a Irak adonde este mito es mayor. Es en Estados Unidos, Europa, Japón, Australia,... adonde más se cree en la historia tal como la diseña publicitariamente el Pentágono, de “lucha contra el terrorismo”, por eso es de esos países que se envían los asesinos de nuestros hermanos de clase. De ahí que sea tan importante lo que se puede y debe hacer en dichos países para que los proletarios dejen de ser cómplices de los objetivos represivos e imperialistas de sus estados y se transformen en fuerza revolucionaria contra el mismo enemigo común: el capital y sus aparatos represivos internacionales.

E) Algunos aspectos a subrayar de otras contribuciones

No pudiendo aquí plantear la totalidad de las contribuciones a la discusión internacional subrayemos la posición de otro colectivo compañero, que se limita voluntariamente a “rebatir a 3 puntos que los compañeros citados creen de poca importancia (o en su caso de reducida cantidad) en la lucha proletaria en Irak: sobre los saqueos, los sabotajes y los atentados.

LOS SAQUEOS

Cuando afirmábamos que ‘tras una semana en las que la ruptura con las relaciones capitalistas por parte del proletariado era clara…’, se quería poner de relieve el hecho de que durante esa semana los proletarios impusieron de forma generalizada sus necesidades a las del capital. Rompieron unas relaciones que les impone el intercambio: interrumpieron los mercados y tiendas y pararon la gran mayoría de los trabajos para tomar lo que necesitaban (alimentos, ropas, medicinas que no les dan…) y otras cosas que deseaban. Por otro lado se atacó los símbolos más visibles del poder burgués que les machacó durante años. Este doble aspecto indivisible es el que aporta una importancia a destacar en la manifestación de los ‘saqueos’ (por un lado la apropiación generalizada de lo que la propiedad privada nos quita e impide disfrutar, y por otro el ataque también generalizado a símbolos representativos del poder que reproduce por la fuerza esta condición). Vemos en estos disturbios un momento en el que las necesidades humanas se tratan de afirman sobre las leyes de la dictadura del capital. En Argentina, en Haití, en diversas zonas de África… los ‘saqueos’ presentan este doble carácter. Por supuesto esta afirmación práctica posee grandes limitaciones. La falta de perspectivas impide dar una salida revolucionaria que señale conscientemente la destrucción de la propiedad privada; la limitadísima conciencia de clase conlleva que diversos saqueos afecten a nuestra clase y que nuestro enemigo no sea señalado en su totalidad; en definitiva, la falta de dirección revolucionaria la incapacita para llevar esta afirmación a más altas consecuencias, lo que produce que una vez pasado ‘el momento crítico’ las cosas vuelvan a la normalidad. No negamos, ni mucho menos, que en estas situaciones también maniobre la burguesía y que diversas facciones puedan intentar enriquecerse aprovechando el caos, como ha podido pasar concretamente en ciertas expresiones en Irak.

LOS SABOTAJES

Nos parece incorrecto el negar el carácter clasista de la mayoría de los sabotajes porque ‘los continuos sabotajes a instalaciones eléctricas parece que son uno de los motivos de la falta de electricidad en las casas y también de la falta de empleo, y podría ser fácilmente obra de elementos baazistas queriendo sacar partido del descontento para inyectar nostalgia por el orden de Sadam’. De esta hipótesis se extrae una conclusión generalizada que liga los sabotajes a los de nuestros enemigos.

Por supuesto que existen sabotajes provenientes de facciones burguesas que buscan nivelar la correlación de fuerzas en favor de la burguesía (al margen de cual sea la facción particular que los ejerza y se favorezca). Estos sabotajes sobre el terreno son en muchas ocasiones fácilmente observables y buscan precisamente hacer daño tanto directa como indirectamente a nuestra clase. Un ejemplo claro y directo es el sabotaje a los conductos de agua a las ciudades que deja a estas secas con sus terribles consecuencias.

En otro plano totalmente opuesto, y mucho más numeroso, se plantean otros sabotajes. Los ataques incesantes a los conductos de petróleo para la exportación o a las torres de electricidad que abastecen dichos campos petrolíferos, tienen en su mayor parte todos los componentes de una respuesta de nuestra clase. Máxime cuando los sabotajes han ido en paralelo muchas veces con los conflictos y las huelgas de los trabajadores relacionados con las estructuras petroleras y las refinerías. La principal arma empleada por la coalición para intentar combatir estos sabotajes nos da también bastantes pistas: ‘concesiones’ al proletariado, despidos y represión contra los trabajadores de estos sectores. Desde finales de 2003 agregaron una nueva amenaza: poner trabajadores extranjeros si continuaban las protestas y los sabotajes. Así podemos ver que gran número de subcontratas han establecido a trabajadores procedentes principalmente de India y Pakistan para sustituir a esos ‘ineficientes’ iraquíes, lo que provocó una intensificación de las protestas y los sabotajes.

Por supuesto estos sabotajes no solo afectan al petróleo para la exportación, sino que también afecta al destinado para consumo interno. La coalición y la prensa ha esgrimido continuamente como la falta de suministros perjudica a todos los habitantes de las ciudades (combustible para transportarse, calefacción de las casas…) Lo que no dicen tanto es que: 1- En algunas ciudades se consumen casi por completo para reprimir a los proletarios (con sus vehículos, sus tanques, sus bases…), 2- En otras su precio lo convierte en un artículo de lujo inaccesible para la gran mayoría  del proletariado.

También existen muchos sabotajes y protestas realizadas en los puertos principales de Irak que responden a los intereses de nuestra clase. Quema o saqueo de suministros destinados a los ejércitos en el puerto Umm Qasr, negativas a transportar estos suministros a los ejércitos (de ahí que casi la totalidad de los trabajadores para esta función sean también extranjeros, y muchos de ellos además trabajadores de seguridad privados)… El problema aquí es que en muchos casos las fuerzas de la coalición solucionan sus problemas derivados de estos sabotajes cargando en su lugar los alimentos destinados a los pueblos y ciudades. Este problema apunta al deficiente nivel organizativo de nuestra clase.

También están diversos sabotajes a vehículos, casas u oficinas de algunos burgueses, o a las comunicaciones de las fuerzas de la coalición que van ligadas a las luchas desplegadas en cada zona. Vemos como los sabotajes en Basora a casas de los representantes y administradores de diversas empresas iba en paralelo a las luchas contra dichas empresas motivadas en un primer momento por los despidos y el nivel de explotación. Así, por ejemplo, las luchas de electricidad en Basora fueron acompañadas de diversas caricias a estos burgueses, sus oficinas y sus casas particulares (y esto a pesar de la seguridad violenta desplegada por las milicias patronales)

 

 

 

 LOS ATENTADOS

Es una realidad histórica que el proletariado siempre tiende a realizar las  acciones ‘limpias’ y que afectan exclusivamente a sus enemigos, y que en caso de afectar por casualidad a algún proletario esto debería ser explicado por los atacantes. Sin embargo también es cierto que esto va en relación directa al nivel de conciencia que tenga nuestra clase. Sabemos muy bien cual es el nivel de conciencia general que en la actualidad se impone en el mundo, y lo cierto es que Irak no escapa de ese carácter general (como sí podía hacerlo, en contrapartida, en el 91).

Tal y como se desarrollan en la actualidad los acontecimientos en Irak no sería correcto definir el carácter de clase de las acciones en base a que la acción haya sido ‘limpia’ o haya afectado a algún proletario. Bajo las condiciones donde la conciencia de clases está muy por debajo de las condiciones de vida que lanza a los proletarios a la lucha, las cosas no suceden como nos gustaría que sucedieran. Desde luego que hay casos evidentes como los repetidos coches bombas en mezquitas o en medio de la ciudad o en algún tipo de concentraciones de personas que en su mayoría son explotados (debemos destacar el aumento desde hace un tiempo de estas expresiones de nuestros enemigos) o incluso contra algún símbolo particular de alguna facción burguesa, cuya finalidad no buscan más que aterrorizar y dividir a nuestra clase. Sin embargo otros atentados como lo realizados contra la embajada de Jordania o contra la ONU no poseen este mismo carácter. Y esto no lo decimos, ni mucho menos, porque el objetivo sea  un símbolo de la burguesía, como lo son el hotel donde se hospeda la ONU y el banco mundial, o la embajada jordana. Cuando se analiza el carácter de clase de una acción sin tener una conexión directa con los protagonistas que despliegan las luchas (como nos pasa en Irak) no vale ver simplemente el objetivo atacado. Tampoco vale especular en el aire con quien está detrás, o fiarse en exceso de lo que dicen nuestros enemigos en sus publicaciones. Desde nuestro punto de vista una acción en plena lucha no puede ser analizada más que bajo su contexto y requiere analizar cosas más complejas: las necesidades y los intereses desplegados sobre el terreno, las formas en que esas necesidades e intereses se intentan imponer y sus contradicciones, el desarrollo de los acontecimientos, la correlación de fuerzas. Es teniendo en cuenta al menos estas cuestiones como nosotros valoramos tanto la lucha como diversas expresiones. Podemos ver como antes (y también después) del atentado de la embajada de Jordania el proletariado va señalando y protestando contra Jordania como uno de los países que más se involucra directamente en la represión contra el proletariado. Al comienzo de la guerra la actitud de ese país de dar refugio a importantes elementos del partido Baaz comienza a ser denunciado en algunas manifestaciones. Se generaliza cuando meses más tarde se conoce el apoyo que otorga ese país a las tropas de la coalición, así como su papel principal en la instrucción de fuerzas de seguridad iraquíes, haciendo que se realicen actos específicos contra la embajada (varias concentraciones). No puede extrañarnos entonces que grupos de proletarios decidan hacer volar por los aires dicha embajada, ni que tras la explosión decenas de proletarios participaran, como participaron, en el ataque decidiendo entrar en la embajada quemando las banderas de dicho país, los retratos de sus representantes o destruyendo su interior, o que a las pocas semanas también tienen lugar diversos incidentes mediante tiroteos contra dicha embajada.

Con los ataques de la ONU sucede un desarrollo de luchas similar, teniendo en cuenta además que dicha institución es de las más odiadas por el proletariado en Irak, tras el embargo, la complicidad en los bombardeos durante ese embargo, así como su colaboración para preparar y legitimar la guerra actual.

 Por todo ello nosotros no vemos correcto atribuir tales acciones a una facción burguesa, y por tanto negar que sea una expresión de respuesta de nuestra clase por como se han materializado. Estamos de acuerdo en que en otras expresiones se ve mucho más claro el carácter de clase, pero esto no puede inducirnos a simplificar las cosas y solo ver en esas ‘acciones claras’ a nuestra clase. Lo que deberíamos haber hecho nosotros, cosa que no hicimos, es criticar la forma en la que se materializaron dichos ataques. En la embajada Jordana, por ejemplo, un taxi que pasaba por allí se vio afectado muriendo sus tres ocupantes. En el hotel de la ONU sabemos que todos los muertos fueron miembros de la ONU y del Banco Mundial, y los heridos graves casi en su totalidad personal de la ONU, del BM o de seguridad (si hay alguna excepción en estos heridos se refiere a algún periodista de la coalición), puesto que la zona  estaba bastante vetada al paso de ciudadanos así como militarizada, sin embargo, no sería de extrañar que se hubiera herido también a proletarios (según algunas especulaciones, aunque no haya que prestarle especial atención a este tipo concreto de especulaciones de la prensa, uno de los ataques a la ONU pudo ser un suicida  lo que debería también de criticarse fuertemente). Esto es algo necesario y que falta en nuestro análisis: la crítica en torno a como se materializan algunas acciones de nuestra clase y las consecuencias que ello conlleva.

F) La correlación de fuerzas y nuestros límites

La potencia de los medios utilizados para ocultar y falsificar la información, combinados a la falta de conciencia del proletariado de constituir una clase a nivel mundial, hace extremadamente difícil, incluso entre las minorías revolucionarias, el poder formarse una comprensión específicamente clasista y absolutamente contrapuesta a la que domina internacionalmente. De ahí la importancia de una discusión internacional como la que aquí se asume.

Destacamos algunos elementos de reflexión que nuestra respuesta suscitara en uno de los compañeros a la que aquella iba dirigida: “Lo primero que tengo que deciros es que tanto yo como la mayoría de trabajadores de por aquí tenemos muy poca o ninguna idea de lo que ocurre en Irak o en otros sitios. Tenemos poca información de lo que pasa a nuestro alrededor, cómo para saber lo que pasa a miles de kilómetros. Estaréis de acuerdo conmigo en que la desinformación, la confusión ideológica y el aislamiento y la ausencia generalizada de lazos sociales es un arma importantísima de la clase dominante contra nosotros, que tiene como resultado en la mayoría de trabajadores el abatimiento, la falta de perspectivas y el sálvese quien pueda. Es por esto que es importantísima la comunicación y el debate entre los proletarios, y es por esto que contacté y contacto con vosotros. Respecto al texto que os mandé, y que habéis criticado, su objetivo era un acercamiento y una toma de posición por encima en torno a Irak, consciente plenamente de la nula fiabilidad de las fuentes (¡las únicas que casi siempre poseemos..!) utilizadas. En ningún momento pretendía ser este texto algo riguroso, y ni mucho menos un juicio moral, a miles de kilómetros, de las acciones armadas.

Lo que a los trabajadores de por aquí nos puede interesar de Irak u otros lugares ‘conflictivos’ es, evidentemente, lo que encontremos de identificación con nuestros propios problemas cotidianos, una identificación que nos impulse a luchar, que nos suponga confianza y perspectivas de clase en estos tiempos bastante chungos, en los que la inmensa mayoría de trabajadores (sobre todo los jóvenes, como yo) no hemos tenido prácticamente experiencias de vida y lucha colectiva, con muy pocos lazos sociales, y hemos sufrido el bombardeo democratista hasta la saciedad, siéndonos bastante difícil esbozar salidas para este desastre de mundo. Es esa falta de perspectivas ante un mundo y una vida cada vez más jodidos lo que aprovecha la burguesía para desanimarnos y desmovilizarnos (con el ‘fin de la clase obrera’, con todas las ideologías parceladoreas, democratistas, racistas, socialdemócratas o ‘antiglobalización’, con la acción de los sindicatos y de la política burguesa, etc), o peor aún, para mostrarse a si misma y a su maquinaria estatal como única tabla de salvación de la ‘ciudadanía’ contra el ‘terrorismo’, la delincuencia, las drogas, las mafias, el paro, etc. La burguesía aprovecha las propias miserias de su sistema contra la clase obrera. En este sentido me pareció, y me sigue pareciendo, que vuestro artículo sobre Irak no consigue que los trabajadores nos identifiquemos con lo que dice en él, en mi opinión porque contiene afirmaciones  sin aclarar en relación a las acciones armadas y a la relación de fuerzas entre clases que le restan bastante consistencia. Y creo que una prueba de esto es que me hayáis mandado un extenso texto aclarando cuestiones. Pero bueno, no se trata aquí de discutir si un texto o un artículo está más o menos claro sino de extraer de ellos las conclusiones que contribuyan a la destrucción de la sociedad del capital. He de deciros que por estas tierras ya ha habido alguna tentativa de hacer propaganda de ‘la lucha del proletariado en Irak’ como parte de un intento de desarrollar una conciencia de clase internacionalista entre los trabajadores, tentativas que se han abandonado (al menos temporalmente) precisamente por su falta de consistencia y, digamos, fiabilidad de lo que pretendíamos decir, consecuencia de la falta de informaciones fiables sobre Irak”.

UNA VEZ MÁS SE ESTA FRAGUANDO LA UNIDAD ENTRE BURGUESES “ENEMIGOS” CONTRA EL PROLETARIADO

Ayer, en plena guerra del golfo (1991) y frente al avance de las luchas proletarias, frente al derrotismo revolucionario, y a la reemergencia de un potente movimiento insurreccionalista del proletariado, los enemigos que se enfrentaban en el campo interimperialista, actuaron coordinadamente para atacar a nuestra clase. Por eso el Pentágono finalizó repentinamente la guerra permitiendo que la Guardia Republicana de Saddam Hussein retomara las ciudades insurrectas e impusiera el orden en los barrios proletarios en donde el movimiento de consejos (shoras) y los grupos revolucionarios luchaban por imponerse.
Hoy, frente a la ola de luchas del proletariado en Irak, todos los enemigos burgueses pactan en las sombras y entre las bombas que se envían, también negocian el como imponer la paz social a los proletarios. Así, fracciones islamistas, defensores de la liberación nacional... y hasta jefes importantes del gobierno de Saddam negocian, con lo que meses atrás calificaban como el peor enemigo, las tropas de ocupación, acerca de cuales serían los mejores caminos para restaurar el orden social en Irak.
Como ayer se unían frente a nuestras luchas, estalinistas con nacional socialistas, republicanos con fascistas, derechas con izquierdas..., hoy en Irak, la burguesía a pesar de sus enfrentamientos, parlamenta acerca de como atacarnos, destruirnos, aplastarnos. Verificamos una vez más que los intereses particulares de cada fracción burguesa pasan a segundo plano frente a su enemigo histórico, el proletariado. El imperialismo muestra que es mucho más que las diferentes fracciones burguesas combatiendo por el reparto del mundo. Es la estructuración mundial del capital con sus tendencias centrípetas y centrífugas, pero invariantemente contraponiéndose a toda tendencia revolucionaria. La lógica vulgar reproducida por todos los medios de propaganda tiende a ocultar que ambos polos del capital tienen el mismo objetivo contrarrevolucionario: la guerra y la paz, la guerra imperialista y los pactos interimperialistas, la oposición y la alianza. En todos los casos de lo que se trata es de liquidar el sujeto mismo de la transformación del mundo: el proletariado revolucionario.
Para ilustrar ese proceso de negociación/ unificación burguesa que se desarrolla hoy en Irak contra nuestra clase reproducimos algunos aspectos del diálogo que habrían tenido el ex presidente Saddam Hussein y el Ministro de Defensa Rumsfeld cuando éste visitara a su “querido enemigo” en prisión.
Rumsfeld: Estoy haciéndole una oferta que consiste en que usted será liberado y podrá escoger libremente un lugar de exilio, en cualquier país que usted desee, con la condición que salga en televisión y emita una condena al terrorismo y le pida a sus hombres que detengan estos actos.
Saddam Hussein: ¿Ha obtenido usted la anuencia de su presidente para hacer esta oferta?
Rumsfeld: Sí, esta oferta ha sido convenida en una reunión en que el Presidente, Vicepresidente, Ministro de Relaciones Exteriores y el Jefe de la Inteligencia tomaron parte. Y he sido autorizado para informarle de esta oferta...
También estamos listos para integrar a elementos cercanos a usted en el gobierno. A Usted se le dará una generosa ayuda financiera y protección de seguridad para usted y su familia en el país de su opción...
Estamos reconsiderando nuestras posiciones hacia usted y hacia varios poderes que han sido hostiles a nosotros en el pasado. Hemos decidido mantener el diálogo con Islamitas moderados y no tenemos objeción a su llegada al poder a través de las urnas de votos. Más importante que eso es que hemos decidido abrir cauces para el diálogo con ‘organizaciones terroristas’ como Hamas, Jihad islámica e Hizb Alah la que es iraní y también con otras organizaciones fundamentalistas en el mundo entero. Tenemos incluso un plan para tomar contacto con el movimiento Taliban en Afganistán para estudiar la posibilidad de su participación en el poder, a cambio de que deje las armas...
Esta oferta es una oportunidad histórica para usted. Usted será liberado y nosotros consultaremos con usted en todo lo relacionado con el funcionamiento de Irak. Si usted se niega a esta oferta, la oportunidad no se cumplirá (no tendrá otra oportunidad NDR)...

Publicado en Resumen Latinoamericano, 9 de mayo de 2005, No. 574

 

G) Mas sobre el terrorismo ciego

Nos parece importante señalar el hecho de que hemos seguido verificando por diferentes vías,  que la mayoría de los “atentados ciegos”, las masacres de civiles, como en tantas otras ocupaciones, atribuidas por los medios a los “terroristas”,  son la obra de las fuerzas militares ocupantes y sus tropas de mercenarios. En muchísimos casos diferentes organizaciones o partidos burgueses locales hacen comunicados explicando esto pero los mismos no son  reproducidos nunca por  la prensa internacional. Así, por ejemplo, en julio 2005 una bomba estalló matando a muchísimos civiles entre los cuales decenas de escolares y toda la prensa internacional la atribuyó a “los terroristas”. Según las principales organizaciones oficiales de la resistencia dicha masacre fue obra exclusiva de las tropas de ocupación.

Así “El movimiento de Muqtada Al-Sadr acusa a EEUU de estar tras los atentados en Nuevo Bagdad y Al-Musyyib que acabaron con la vida de muchos civiles, incluyendo 32 menores. En un comunicado de la oficina de Al-Sadr, se afirma que ‘en la masacre del pasado miércoles 13 de julio y en el confuso atentado (en sus inmediaciones no había instalaciones de los ocupantes ni de los colaboracionistas) en la gasolinera en Al-Musayyib que se cobró la vida de docenas de personas se encuentra la mano de las fuerzas de ocupación de EEUU y de sus colaboradores, quienes luego acusaron a quienes consideran terroristas de ser los responsables. Confirmamos que la Ocupación americana y sus colaboradores son los auténticos asesinos de los niños y adultos iraquíes de Al-Musayyib y Bagdad de los últimos días’ ...”

"Ejes de ataque de las unidades americanas contra Faluja."

 

Por otra parte “Ningún grupo de la Resistencia ha reivindicado los atentados, muy al contrario, todos los han condenado, como los han condenado la Asociación de Académicos (Ulemas) Musulmanes ­quien acusa a la Ocupación de ser la responsable directa del crimen- y diversos políticos opuestos a la Ocupación. Así mismo, algunos informes recogidos por diferentes páginas web árabes (Mafkarat al Islam, Free Arab Voice), aseguran que diversos oficiales de la policía y del servicio de bomberos iraquí han declarado desde el anonimato por miedo a represalias, que existe numerosos indicios que permiten apuntar la autoría de los atentados a las fuerzas de la Ocupación y sus colaboradores”.

Se podría decir que es lo mismo que sea una u otra facción burguesa, que ya sabemos que ese tipo de acción es por excelencia terrorismo burgués, obra estatal por excelencia. Pero aunque esto sea absolutamente cierto, es importante saber que el hecho de que se atribuya, no a los ocupantes, sino al “terrorismo” que se opone a la reorganización democrática de Irak, forma parte de la campaña internacional para evitar la simpatía que los proletarios del mundo pueden sentir por la lucha contra los invasores/represores. Con esas falsificaciones (repetidas por toda la izquierda burguesa internacional incluidos grupos que se dicen anarquistas o que se autoproclaman del “medio revolucionario”) se intenta aislar la lucha del proletariado en Irak, se busca desprestigiar la lucha del proletariado en ese país contribuyendo a la tesis burguesa de que la guerra y las masacres sucesivas e interminables de la región no son más que luchas interimperialistas en la repartija del petróleo y que las opciones no son otras que las que ofrecen los demócratas dirigidos por Bush o los islamistas en sus innumerables fracciones y sectas. Contra ello es fundamental denunciar el papel objetivamente socialimperialista de todas las fuerzas internacionales que entran en el juego de su propia burguesía y su propio estado denunciando al “terrorismo” en general o/y presentando la barbarie de la ocupación como equivalente al “terrorismo” de los resistentes.

Es verdad que nosotros no tenemos (ni el proletariado en general) medios de información independientes pero, existen otros medios que, por diferentes intereses (en general también populares, es decir burgueses), nos permiten comprender la terrible realidad de la ocupación para toda la población iraquí y hacernos una idea del significado de la misma, para los proletarios y en particular para los compañeros que luchan por la autonomía del proletariado en ese país. Justamente, como señalamos anteriormente (“Nuestra respuesta”) la invasión imperialista al reprimir y oprimir toda la población (aunque evidentemente se ensañen con los grupos proletarios y revolucionarios) empuja a transformar la guerra social en guerra entre invasores y resistencia. Al respecto debemos señalar que si resulta cada vez más confuso, incluso para los proletarios en Irak, el quien hace tal o cual acción contra los represores en general y los milicos ocupantes en particular (muchas acciones no las reivindica nadie y al mismo tiempo hay cada vez más acciones reivindicadas por muchas organizaciones simultáneamente como en Israel/Palestina), el terrorismo represivo es cada vez más arbitrario, ciego e indiscriminado. Si en épocas normales los milicos de todos los países cometen centenas de actos de prepotencia, de agresión, de racismo, de xenofobia, de ataque por porte de cara sospechosa,... en las ocupaciones, especialmente en las ocupaciones militares de una población racial y culturalmente muy diferentes, esos actos se multiplican numéricamente y se profundizan cualitativamente. La “venganza” contra cualquiera, contra el “extranjero” que se tiene más a mano, contra esos “negros de mierda” se hace moneda corriente.

Si en Inglaterra que, dicen ellos, no estaría en guerra, aunque sus militares en Irak si lo están, la policía, enceguecida agarró al primer negro que consideró sospechoso y le encajó como 7 balazos, sin que el hombre tuviera absolutamente nada que ver con los “terroristas”, en Irak las tropas de ocupación responden ciega y cotidianamente, con el máximo terrorismo estatal, contra cualquiera que tenga la desgracia de haber nacido y que habite Irak. Silenciar este hecho es criminal.

Por ejemplo hemos leído con atención algunos partes de guerra de organizaciones de la resistencia que no nos interesa publicar aquí por su extensión y porque sentimos que está infectado de propaganda nacional/religiosa contra “los cruzados”. Sin embargo merecen señalarse dos aspectos: la cantidad enorme de bajas en las tropas de los ocupantes que se atribuyen y la denuncia reiterada de los actos de venganza ciega efectuados por las tropas ocupantes y las fuerzas estatales locales.

En cuanto al primer punto, aunque las cifras proporcionadas puedan estar tan exageradas, como disminuidas las cifras de bajas, que en la prensa internacional se dan sobre las tropas de la coalición, puede contribuir a dar una mejor idea de lo que estaría sucediendo sobre el terreno.

El segundo punto, dada la actuación histórica invariante de los milicos ocupando un país y frente a una población que los odia, resulta más creíble en su integridad y nos parece importante citar algún ejemplo, que por supuesto no proporciona ni la televisión, ni los periódicos.

A continuación citamos, por ser suficientemente elocuente, algunos datos de un comunicado emitido, el 16 de mayo del 2005, por el Comando general de la resistencia iraquí y firmado por la organización guerrillera Jaish Ansar Asunnah sobre la batalla de Al Qaim (10).

Muy resumidamente la lista de pérdidas que el comunicado atribuye a los milicos de la coalición es la siguiente (no hablan de las pérdidas de los milicos de la resistencia):

a) Número de muertos: cruzados, incluyendo oficiales: 125; operativos de la CIA: 5; policías iraquíes, incluyendo 4 oficiales: 97; especialistas en explosivos: 4; guardias iraquíes: 59; espías incluyendo 2 jefes: 22; chóferes que trabajan con norteamericanos: 9.

b) Cantidad de vehículos destruidos: humvees: 54; vehículos blindados, camiones y remolques de alimentos: 25; tanques:2; transportes de personal: 1; vehículos policiales: 5; vehículos de la Guardia iraquí: 10; vehículos 4x4 GMC de la CIA: 2; helicópteros: 6; Avión F18: 1.

 Lo que evidentemente,  por más exagerado que pueda parecer o ser, puede servirnos para tomar mayores distancias con lo que escuchamos a diario en los países occidentales. Pero lo que es importante señalar es la reacción ciega (como sucedía en Vietnam o con la ocupación francesa en Argelia o en los territorios ocupados por Israel...), la venganza indiscriminada contra la población, efectuada cada vez más sistemáticamente por las tropas de ocupación y como respuesta al hecho de tener bajas en tal o cual batalla. Así el comunicado luego de describir una batalla dice: “Como muestra de su odio y perversión y sólo en venganza por las pérdidas que habían sufrido y su fracaso para superar la heroica resistencia, el enemigo atacó casas residenciales (11) en el área de al Ubaydi, destruyendo 20 casas y matando a numerosos civiles... El enemigo intentó organizar un desembarco nocturno en el área adyacente a Rummanah, forzando a los residentes de esa área a dejar sus casas. Allí, miembros de las fuerzas enemigas dispararon contra los civiles matando más de 150 ciudadanos, la mayoría de ellos, ancianos, mujeres y niños. El enemigo destruyó numerosas casas residenciales en venganza por sus propias grandes pérdidas y su humillante derrota... El enemigo dirigió el fuego de sus armas pesadas contra el barrio residencial en el área de al Karabilah, destruyendo ocho casas residenciales y varias tiendas y destruyendo cuatro automóviles civiles...”

H) Otros elementos

A continuación subrayamos algunos elementos tomados de un informe “testimonio de 7 días en Irak” (se trata de la primera y única delegación extranjera que Faluya) (12) que también sirven para darnos una idea de la situación que se vive en ese país y que como es evidente, afecta fundamentalmente al proletariado:

- desocupación 70 por ciento y 90 por ciento en el sector industrial.

- cortes continuos en el fluido eléctrico y en el suministro de agua.

- carestía y escasez de productos básicos como el arroz,  el azúcar, la leche...

- toque de queda desde las 23.00 hasta el amanecer lo que impide las urgencias sanitarias nocturnas.

- continuos asaltos a casas diarios y nocturnos por parte de militares y policías.

- castigos colectivos aplicados a toda la población de una ciudad: cierre completo de entrada y salida a la ciudad, cortes de agua o/y luz utilizados como represalias por los ocupantes

- decenas de miles de desaparecidos (hasta el final de la guerra oficial los organismos de derechos del hombre habían censado 15.000; hoy no se conocen cifras) lo que confirma que el principal método empleado de gobierno es la tortura y la masacre.

 - uso de armas tóxicas, contra regiones que se consideran subversivas o refugio de “terroristas” pero también contra presos como testimonian los presos de Camp Buca.

- represión y tortura de menores, incluso de menores de 14 años.

- no hay cifras de presos pero se estiman en por lo menos 18.000 (de los cuales 10.000 solo en el aeropuerto de Bagdad).

- destrucción de hospitales (el hospital de Faluya fue ocupado y las tropas estadounidenses procedieron a robos, destrozos, y agredieron y mantuvieron esposados a los médicos durante toda una noche), secuestro de médicos y desaparición forzada de personal de la salud.

- aumentó epidémico de la hepatitis viral y del tifus.

- en cuanto al uranio empobrecido utilizado en las diferentes invasiones sólo se sabe que los niveles de leucemia son hoy los más altos del mundo y que se está realizando un estudio de las zonas de Bagdad en  que hubo combates en donde aparecen índices aún superiores a lo conocido hasta la fecha.

-  las asociaciones y locales obreros fueron sistemáticamente atacados por los invasores y las fuerzas del régimen actual y reorganizados como instrumentos partidistas y abiertamente estatales.

- no solo fue suprimido el “Estatuto del Trabajador”  sino que se garantiza la libertad mercantil total, habiéndose impuesto el despido libre.

- pese a ello los trabajadores del petróleo han hecho grandes huelgas y luchas contraponiéndose a la política privatizadora del régimen, así como para exigir el cese de los asaltos contra Faluya.

- los trabajadores de la hotelería han efectuado diferentes denuncias por la paralización absoluta del sector y la sistemática ocupación de los hoteles por parte de los paramilitares extranjeros y los empresarios cercanos a las autoridades estadounidenses.

- los trabajadores del campo han denunciado los estragos a sus cosechas por el paso de vehículos blindados o por las inundaciones programadas por los militares con el objetivo de neutralizar depósitos de armas de la resistencia; han expresado también su profunda preocupación por las semillas que les facilita el gobierno que utilizan productos transgénicos provenientes de multinacionales.

- desarrollo de la trata de blancas y de las violaciones a un nivel nunca visto anteriormente.

- los toques de queda y el asalto continuo a las casas son denunciados como un atentado contra la propia desnudez, especialmente de las mujeres, en la intimidad de sus casas, que las obliga a permanecer permanentemente vestidas y dormir así para evitar ser vistas (y atacadas) por los soldados y otras fuerzas represivas.

Ese mismo informe tiene otros elementos, que aunque hagan referencia explícita a lo que dicen las fracciones burguesas en resistencia, también pueden servir para ver más claro en la polémica aquí desarrollada. Así, coincidiendo con otros elementos que aportan compañeros de la región en el sentido de que la población iraquí no es tradicionalmente religiosa (en todo caso mucho menos que lo que es la población en América o Europa), las diferentes fracciones islámicas habrían sido desarrolladas e infladas por las diferentes fuerzas de intervención en las últimas décadas y los continuos enfrentamientos entre suníes y shiíes sería “un proyecto legado tras la ocupación que trata de fomentar una guerra civil de carácter confesional”. Al mismo tiempo hacen referencia explícita a diferentes personajes de una u otra fracción religiosa los cuales en nombre de la “Asociación de los Ülemas Musulmanes... han mostrado su esfuerzo coordinado en mezquitas de lugares en los cuales se han cometido atentados sectarios, rezos conjuntos e investigación de casos sospechosos como el de la ciudad de Al Madani, donde el pretendido secuestro de shiíes a manos de extremistas suníes se demostró falsa”

Claro que frente a estas declaraciones de fracciones burguesas, opuestas a la ocupación pero partícipes en la opresión de nuestra clase, debe tenerse en cuenta dos cosas: por un lado que en las diferentes épocas esas fracciones fueron o son todas parte del poder y que muchos de los ataques que sufren pueden ser también efectuados por quienes luchan contra esa opresión; segundo que aquella no religiosidad histórica en ese país ha ido cambiando y que muchos proletarios en el mundo y en ese país se ven atraídos por el radicalismo islámico, tanto por su consecuente accionar contra las grandes potencias, como por un discurso procomunitario antidinero y antifronteras que presenta menos intermediarios entre hoy y el paraíso que los discursos de la izquierda burguesa.

I) Insistiendo sobre la perspectiva

Otro aspecto que debe subrayarse de aquel informe son las declaraciones de la oposición burguesa a la invasión, tanto por la claridad de sus objetivos capitalistas de recambio, como porque resulta evidente que en el proyecto de unificación de los mandos que se intenta imponer se busca los mismos objetivos que con la ocupación: liquidar la lucha autónoma del proletariado en Irak y alrededores.

Así el mismo informe dice textualmente: “Acción armada muy desarrollada, coordinada y altamente eficaz. Se encamina hacia los mandos unificados territoriales. Hay presencia en todo el territorio de norte a sur y de este a oeste y lo integran iraquíes de diferentes confesiones bajo estos criterios mínimos:

- Respeto a la propiedad pública

- Expulsión del ocupante

- Multipartidismo

- Respeto a la voluntad popular

- No a los fanatismos étnicos o religiosos.

- Objetivos legítimos: Ocupantes/Colaboracionistas/Traidores.

- No se ataca a los policías de tráfico

- Las instalaciones petrolíferas que se atacan son las que gestionan Alberton/Halliburton y los camiones que abastecen a las fuerzas de ocupación.

- Se afirma categóricamente: la resistencia no emplea coches bombas, ni atentados indiscriminados.

En cuanto al “terrorismo” se insiste que es “un fenómeno no iraquí, antes de la ocupación estos grupos (Ansar Al Sunna...) estaban perfectamente contenidos y neutralizados. En Iraq no ha habido nunca cultura de degollamientos, martirio o matanza de  civiles. El extremismo llegó con la ocupación y no es el sector que domina la resistencia (entre 3-5 %). Los ataques a mezquitas o iglesias son una acción coordinada para lograr una guerra civil confesional”

En cuanto a las fuerzas colaboracionistas se dice que se dividen en “Policía, Guardia Nacional y Ejército, todas se nutren de las Milicias Baader del Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Hakin y de peshergas kurdos. Actúan a la manera de los Escuadrones de la Muerte. Hemos tenido acceso a listas con más de 1000 objetivos a asesinar (médicos, profesores,... contrarios a la ocupación). Se les emplea como escudo de las tropas de los EUA. Hubo más de 800 expulsados en la Guardia Nacional por negarse a combatir la Resistencia. Existen testimonios de aniquilamiento de destacamentos de la Guardia Nacional por parte del ejército de EUA”

 Es decir que hay muchísimos elementos que confirman las tentativas de todas las fuerzas burguesas para transformar la histórica guerra social en guerra interburguesa. Cuanto más se afirma el terrorismo indiscriminado de las tropas de ocupación y sus cómplices contra la población, más se va delineando la política de la resistencia para imponer mandos únicos y un verdadero programa frentepopulista de recambio. El proletariado en Irak, a pesar de todas las muestras que ha dado de su fuerza, no puede vencer solo frente a esa impresionante tenaza que lo sigue estrangulando. Aunque la derrota de los invasores y sus aliados locales se comienza a vislumbrar, el terrorismo generalizado contra la población y la consecuente pérdida de la autonomía del proletariado solo puede ser impedida por la lucha del proletariado internacional. Al respecto,  la debilidad de la lucha del proletariado en los países que conforman la coalición abiertamente o bajo cuerda (nos referimos a todos los estados que no apoyan la guerra conducida por USA, sino la paz estilo ONU, lo que en la práctica es exactamente lo mismo) y la ignorancia generalizada en que el mismo es mantenido acerca de la lucha del proletariado en Irak es lo que permite que aquella transformación, de la guerra de clases en guerra interburguesa, siga su curso.

Nosotros tenemos una gran responsabilidad en la lucha por impedir esa transformación. Nosotros tenemos una gran responsabilidad en el reconocimiento y difusión de la lucha proletaria en Irak. Nosotros tenemos una gran responsabilidad en la lucha contra todas las fuerzas que ocultan la importancia de la lucha del proletariado en ese país. Nosotros tenemos una gran responsabilidad en la lucha contra nuestra propia burguesía, contra nuestros propios estados, contra todas las fuerzas represivas internacionales que masacran a nuestros hermanos de clase en todo el mundo. Nosotros tenemos una gran responsabilidad en la transformación internacional de la guerra imperialista en guerra social por la revolución social. Para ello es decisivo difundir la lucha del proletariado en Irak , que es parte de nuestra propia lucha, y  nfrentar prácticamente a “nuestra” burguesía y “nuestro” estado que está reprimiendo a nuestros hermanos en Irak.

 

¡Solidaridad total con la lucha proletaria
en Irak que está soportando el terrorismo concentrado de “nuestros” estados!
¡Contra la guerra y la paz
que quieren imponer en Irak!


¡POR LA REVOLUCIÓN MUNDIAL!

 

Notas:

1. Merece la pena releer hoy, a la luz de los actuales acontecimientos, esa polémica que se desarrollara en los años 30 en Bélgica así como nuestras conclusiones. Ver Comunismo número 10 de junio 1982.

2. Y si no hay civiles muertos la burguesía y sus medios no dudan en fabricarlos buscando despegar a los proletarios más decididos del sentimiento mayoritario de la clase siempre creyente en lo que los medios fabrican. Así el policía de civil pasa a ser un “padre de 5 hijos menores”, los torturadores “personal de ongs”, los mercenarios “trabajadores”, los agentes especiales de seguridad y otros profesores de guerra antisubversiva “periodistas”, los periodistas especiales que intervienen en las operaciones represivas “civiles y trabajadores contratados”.

3. Cuando escribimos estas líneas, el compañero que lo redactó no sabía que dicho ataque había sido reivindicado por Zarkawi y su organización. Ahora antes de enviar la carta no nos parecía correcto poner en lugar de esta, como ejemplo, cualquier otro acción militar contra los invasores en la que nunca se supo la autoría y que como tal la pudiésemos imaginar como obra de los incontrolados. Queremos subrayar entonces que de todas formas la argumentación expuesta continúa siendo válida: aunque se confirme que quienes efectuaron este ataque están encuadrados en una organización burguesa, no pensamos que la posición revolucionaria sea la de llorar o lamentarse por ese atentado. Bien por el contrario la destrucción de esa guarida de terroristas de estado cuyo objetivo era la paz por el terror (es decir la consolidación de la invasión y la represión), es un objetivo proletario, el golpe contribuye a la derrota de nuestro propio estado, lo que explica mucho de la simpatía que ese tipo de acciones suscitan en sectores proletarios en lucha en todo el mundo.

4. Incluso esa denominación de “atentados” que coincide tanto con la ideología antiterrorista debiéramos ponerla en cuestión y no utilizarla. Es indudable que la misma para designar todo acto de resistencia al terror del estado es una imposición de éste y de los gendarmes imperialistas mundiales.

5. Incluso esto del deterioro del nivel de vida no parece verificarse de la manera simplista en que vosotros lo exponéis. El invasor represor aportó capitales e hizo venir capitales de toda la región que contrataron gran cantidad de trabajadores. Es la lógica misma de la invasión. En última instancia busca mejorar el poder de compra de los iraquíes, lo que ha logrado en algunas zonas (al menos en todo el Kurdistán), como única manera de estabilizar y reorganizar el monopolio de la violencia. Evidentemente que esto contradice el mito dominante de los “antiimperialistas” burgueses para quien la invasión se explica por razones interburguesas de apropiación de recursos del Irak y por eso hay poca información al respecto especialmente entre quieres dicen oponerse a la invasión.

6. Una vez más: no se puede comparar lo que piensa el proletario en Europa o América con lo que piensa en Irak. En ningún barrio iraquí puede ignorarse que los estados de Estados Unidos y Gran Bretaña bombardearon la población civil en 1991 y en 2003, que durante los 12 años que separan ambas fechas nunca dejaron de bombardear Irak y que durante esos 12 años siempre hubo víctimas, que ellos mismos conocen, que la prensa mundial calificaba de “víctimas colaterales”. Ningún “vecino” ignora tampoco que el bloqueo no afectaba a Saddam Hussein (bien de acuerdo con hombres de estado estadounidenses o franceses como Pasqua) sino a los vecinos, es decir al proletariado que sobrevivía en dicho país.

7. Publicado en la revista “Número” de Bogotá en 2004.

8. Se podría hacer una lista similar a la que acabamos de realizar, acerca de los beneficios para el capital mundial de una invasión represiva que tiende a transformar la guerra social en guerra imperialista, sobre como la generalización y la internacionalización de la lucha derrotista revolucionaria transforma la guerra imperialista en lucha por la revolución mundial.

9. Se conoce bien el papel que tendría luego el estado burgués ruso y el estalinismo local en la liquidación de la revolución social en nombre de la guerra contra el fascismo.

10. Se trata de un comunicado de la resistencia claramente burguesa y oficial, simultáneamente pro islamista y pro Saddan Hussein.

11. Atención en la traducción que nosotros utilizamos “casas residenciales” no tiene para nada el sentido que puede tener en algunos países como equivalente a casas de barrios de ricos, sino que se refieren al sentido original, que no se trata de cantones o depósitos en donde se concentran y preparan guerrilleros sino a casas en donde reside gente.

12. Dicho informe fue efectuado por participantes en la Campaña Estatal Contra la Ocupación y por la Soberanía de Irak, luego de un viaje enmarcado en la campaña de emergencia sanitaria con Faluya (ver la actualización de la página del CEOSI en http://www.nodo50.org/iraq).




CO53.1 Discusión internacional acerca de la lucha del proletariado en Irak