Contra uno de los operativos militares mas importante de la burguesia

La situación actual de catástrofe del sistema capitalista, sus inevitables y sucesivos ataques contra las condiciones de vida del proletario, hacen imposible la paz social que tanto precisa el régimen de producción burgués. Solo se puede mantener esa paz a sangre y fuego. Para ello el capital mundial sigue fortificando sus imponentes gendarmes del orden mundial. Los estados de USA, Europa, Israel, Rusia, son hoy los centros más activos. Desde ellos (aunque también otros estados envían milicos a otras latitudes) se envían militares, policías, armas, vehículos, torturadores, profesores de represión a todas partes, al mismo tiempo que siguen construyendo campos militares en Asia, África, América, Europa, Oceanía... para la lucha contra un enemigo, que se confiesa cada vez más, es un “enemigo interior” Con la colaboración de las burguesías y estados locales, con la participación activa y pasiva del trabajador ciudadano, el mundo entero se encuentra cada vez más sometido al terror estatal generalizado: lucha contra la agitación social, ocupaciones militares permanentes (Irak, Afganistán, exYugoslavia, Chechenia, la mayoría de los países africanos,...) , guerra contra la subversión, cárceles y centros de detención, torturas, etc. La intervención de cuerpos militares de élite contra las manifestaciones de masa se generaliza. Los profesores israelíes, estadounidenses, ingleses, franceses se venden como los mejores. Cada vez resulta más difícil explicar esas operaciones policiales internacionales contra el proletariado como guerras entre gobiernos. Se reconoce abiertamente que hay que prepararse contra la agitación y el desorden, que hay que luchar contra lo que denominan terrorismo para imponer su modo de vida.

Más allá del gigantesco problema que plantea esto al desarrollo internacional de la lucha proletaria. Más allá también de la debilidad objetiva que manifiesta el proletariado de un país que no logra impedir que, “su propio” estado, envíe milicos a reprimir la lucha de sus hermanos en el mundo y que de una forma u otra contribuya a esa represión. Cuando, a contra corriente,  proletarios de cualquier parte se contraponen a ese proceso, resulta imprescindible difundirlo y darlo a conocer. Es, en ese sentido, que queremos subrayar la lucha del proletariado contra el Águila III.

Como se denuncia por doquier, hoy en América Latina se está produciendo otro salto de calidad en la proliferación de bases militares de Estados Unidos: en las tres Américas se están fortificando las bases existentes y se están instalando nuevas bases (especialmente en América del Sur, en donde la oposición proletaria las había impedido en muchas ocasiones). En Paraguay, por ejemplo, las fuerzas militares de Estados Unidos consiguieron el permiso para instalarse en la región, preparar y realizar cursos de capacitación y operaciones conjuntas especiales con las fuerzas armadas locales. Hoy ya están llegando vastos contingentes de las fuerzas armadas de Estados Unidos a la zona de las tres fronteras: Argentina, Brasil y Paraguay. Según el diario “El Sol” de Texas de Estados Unidos “también circulan versiones sobre la ‘intención’ de instalar al menos dos bases militares en Argentina, ‘una en la Patagonia y otra próxima a Buenos Aires’, y alerta que la Amazonía está ya cercada por soldados de Estados Unidos que ‘garantizan la posesión de la región en cualquier momento’”.

Es en este contexto que se planificó Águila III, que la prensa internacional definía “como una de las maniobras militares conjuntas más grandes de la historia” y con seguridad “como el mayor operativo realizado en América del Sur”. Según el plan, en ese operativo militar debían participar las fuerzas armadas de estados de Estados Unidos, Argentina, Brasil Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Aguila III estaba previsto para Octubre, en el territorio de Mendoza y San Luis, Argentina.

El estado Estados Unidos exigía la “inmunidad diplomática” para sus tropas. El objetivo declarado de Águila III era la lucha contrainsurgente, contra el enemigo “interno”. La función esencial era evidentemente la de preparar, centralizar, adiestrar, la intervención represiva contra nuestras luchas. Para ello preveía la participación de asesores empapados de experiencia represiva y adiestrados en las guerras policiales que dirige el ejército de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Estos serían los supervisores de las maniobras: “instructores de EEUU ... que tienen experiencia real ... en escenarios recientes” dice el Pentágono.

Apenas se hizo público estos operativos, el proletariado en Argentina se puso otra vez en pie de lucha. En casi todas las provincias de Argentina; Mendoza, Córdoba, Capital Federal, Neuquen, Santa Fe, Santa Cruz, ... se dieron importantes enfrentamientos contra este operativo, se crean comités para centralizar las luchas, se reivindica la solidaridad con los proletarios que hoy en Irak sufren esa gran guerra policial contra nuestra clase, llamada guerra del golfo, contra la intervención en Afganistán, ... como la lucha contra todos los ejercicios militares (Unitas 42, operativos navales, ...) contra el ALCA, contra el FMI, ... y muchos otros “contras” más, que enriquecen la lucha de nuestra clase. Al mismo tiempo que formas elementales de autonomía y dirección clasista.

Cabe subrayar que esas luchas se desarrollaban mientras el Congreso Nacional argentino discutía sobre otorgar, o no, la inmunidad exigida por el estado USA para sus tropas, el respeto y consideración que se tenía que dar a la soberanía nacional, como salidas de recambio a las movilizaciones que el estado en Argentina anticipaba. Cabe subrayar que en casi todos los países del mundo la impunidad generalizada, para las tropas norteamericanas en intervención externa, fue aprobada sin ningún problema por los estados nacionales. Esa increíble medida, que en el fondo, implica cagarse en todos los derechos del hombre en función de los intereses globales del capital y particularmente en los imperiales de Estados Unidos, fue institucionalizada por todas partes y hasta aceptada por las Naciones Unidas, sin ninguna gran oposición. Pero en Argentina, en donde la lucha contra todo tipo de impunidad constituye un ejemplo internacional, el estado tenía mucho miedo de que la aprobación pedida por la Casa Blanca de Estados Unidos provocara grandes reacciones proletarias. Por eso se especulaba en el Congreso sobre el no otorgamiento de la impunidad (¡es sintomático que sea de los únicos países en que los burgueses se plantean la no obediencia a los mandamases del mundo!) y llovían los discursos sobre la “autonomía nacional” y la posibilidad de limitar Águila III.  

Pero el proletariado en la calle, en todo el país, sale a repudiar abiertamente el Águila III “con o sin impunidad”, “con o sin autorización parlamentaria” lo que, en los hechos, se sitúa en contra de todo lo que el Congreso intenta, para canalizar la lucha proletarias. Se trata, de un desprecio objetivo por las peroratas sobre la soberanía nacional y por los límites parlamentarios, que supuestamente querían imponer algunos acerca de la impunidad de los milicos made in USA.

Estas luchas fueron totalmente ocultadas por los medios de comunicación burgueses nacionales e internacionales. Las mismas se sitúan en continuidad objetiva con las de 2001/2002 y agudizan el temor de la burguesía internacional de que el proletariado logre estructurar sus luchas en forma mucho más continua. No podemos ocuparnos aquí del desarrollo de esas luchas en setiembre y octubre 2003, pero nos interesa subrayar que ¡el Aguila III no pasó! Los milicos decidieron meter violín en bolsa y no hacer las maniobras. En Argentina el proletariado enfrenta así a “su” propia burguesía, a “su propio” estado, al conjunto de estados (incluido el de Estados Unidos) que constituyen sus represores directos.

¡Este es un excelente ejemplo
de derrotismo revolucionario!

¡Imitemos su acción contra
la burguesía y todos los intentos
de miltarizar el mundo!

¡Este llamado concierne
particularmente a los proletarios
que viven en países
que envían tropas a otros países!

 

¡Hermano, no tires !

 


CO51.3 ¡El aguila III no pasó!