Presentación


Las revueltas que se suceden en diferentes partes del planeta, y particularmente en América, han vuelto a poner en el tapete al proletariado como clase y en evidencia su práctica revolucionaria: Ecuador, Argelia, Argentina, Bolivia, Perú, ...

Sin embargo, la acción ideológica internacional de la contrarrevolución sigue logrando negar social y mundialmente dicha realidad. No se reconoce al proletariado en esas luchas y mucho menos se asume que esa lucha es revolucionaria.

Tal como sucedió en todas las luchas revolucionarias de la historia (las luchas revolucionarias en México y en Rusia en el siglo XX eran consideradas luchas campesinas contra el feudalismo), se atribuyen los hechos a diferentes capas sociales y hasta “etnias”, que por supuesto, no pueden, como tales, tener una perspectiva revolucionaria: lumpen, campesinos, indígenas, estudiantes,  “pobladores”, mineros, obreros, “villeros”, pequeño burgueses, etc. Como hemos visto en publicaciones anteriores, ello contribuye a mantener los cordones sanitarios que dividen el mundo en regiones y países y conduce a que los proletarios de otras partes no se sientan solidarios con esas luchas. Eso es fundamental en la actual reproducción de la putrefacta dominación burguesa mundial. Evidentemente que esos mecanismos de dominación funcionan porque el proletariado mismo, a nivel internacional, no tiene conciencia de conformar una misma clase, ni de tener un proyecto social revolucionario, por la debilidad extrema y el aislamiento de los núcleos revolucionarios a nivel internacional.

En este número, independientemente de lo que trata cada texto en particular, queremos insistir en un eje central: el análisis de esa negación del carácter revolucionario de la lucha del proletariado. Negación que, como siempre en la historia, parte, no de lo que la lucha contiene como contraposición a toda la sociedad actual, sino de lo que los protagonistas expresan, gritan en sus consignas o inscriben en sus banderas. Pero negación también en base a la propaganda de un conjunto de salidas burguesas, reformistas, gestionistas, autonomistas, que se le intentan imponer al movimiento para limitarlo al horizonte capitalista y alejarlo de su perspectiva revolucionaria. 

El primer aspecto de esta negación lo analizamos particularmente en  “Acerca de las luchas proletarias en Argentina” (tercera parte), pero también en los textos sobre Perú y Bolivia, poniendo en evidencia, como siempre lo han hecho los militantes revolucionarios, que la lucha del proletariado es revolucionaria por su contenido y no por lo que expresan las banderas del movimiento, sin lo cual sería imposible encontrar una sola lucha revolucionaria en la historia. Retomando elementos ya avanzados en números anteriores, con respecto a la lucha de clases en Argentina, insistimos en la contraposición práctica y general entre sociedad burguesa y los intereses proletarios, entre el conjunto de expresiones ideológicas del movimiento y la práctica objetiva del proletariado de contraposición con la propiedad privada y el estado. Sobre dicha base afirmamos la alternativa de siempre: o la catástrofe que este sistema implica para la especie humana se sigue agravando o el proletariado destruye revolucionariamente el estado y el capitalismo.

El segundo aspecto de esa negación lo constituyen las teorías (o mejor dicho ideologías) a la moda, que niegan esta contraposición y tratan de presentar salidas intermedias. El común denominador de éstas es presentar la posibilidad de “cambiar el mundo” sin la dictadura revolucionaria del proletariado, es decir sin la revolución social destructora del capital y del estado burgués. El lector verá que este eje se encuentra presente, a diferentes niveles, en todos los otros textos, en las discusiones acerca de las luchas proletarias en Argentina, en las críticas a Holloway, a Negri y Hard, en los textos sobre las luchas en Bolivia o Perú, en la reproducción de textos y nuestra denuncia de la increíble historia de los caracoles, la autonomía y las juntas de buen gobierno de Marcos en México.

 

 


 

Notas :

1. Este artículo se divide en dos: la presentación de la revista que sigue a continuación y la conclusión que aparece al final.


CO51.1 Del poder y la revolución I (1)