La guerra es la continuación de la política y la economía por otros medios, por eso no puede entenderse como algo aparte, como una situación de emergencia. La ideología de la emergencia fortalece las estructuras de poder, sean estas oficiales o para-oficiales. Bajo esta ideología se reclama el apoyo de la población para amortiguar las consecuencias de la actividad del capital.


Las ONGs y la ayuda humanitaria son armas de guerra complementarias al uso de la fuerza militar. En las guerras, el dominio sobre la voluntad del contrario cuenta tanto como el control sobre el territorio o el poderío armamentístico. En este sentido la ayuda humanitaria busca derrotar las mentes de los enemigos o lo que es lo mismo forma parte de la guerra psicológica. Así podemos ver que quien administra la ayuda es, probablemente, el futuro amo del territorio.


Nuestra solidaridad tiene que expresarse en otros términos. No nos solidarizamos con Irak, Afganistán.. sino con los explotados de Afganistán, con el proletariado iraquí, con los revolucionarios estadounidenses. Nos sentimos cómplices de toda aquella persona que ataque al capital y sus instituciones de control, con motivación revolucionaria, en cualquier parte del mundo. En este sentido nuestra solidaridad revolucionaria consiste en luchar contra nuestros propios amos que forman parte de la misma clase que los amos de Irak, EE.UU., etc.


El enemigo está aquí, es visible, es vulnerable. Su tranquilidad depende de nosotros.

 

 

 

Extraído de Adrenalina, abril 2003, adrenalina30@hotmail.com

 


CO50.3.1 Recibimos y publicamos:

El palo y la zanahoria