Argelia:

"No habrá un solo voto,

aunque tengamos que quemar todo"

En nuestra revista central precedente analizamos el movimiento de lucha proletaria que surgió tras el asesinato de varios jóvenes por la policía de Cabilia y su generalización, en pocas semanas, a toda Argelia (1).

Hoy, gracias a una serie de informaciones que hemos recibido, podemos afirmar que la respuesta proletaria no se ha atenuado, sino que por el contrario se ha fortificado. Nuestra consigna "afuera y contra las elecciones" jamás tomó tanta fuerza y amplitud en Argelia como durante esta primavera del 2002.

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Ulach el-vote Ulach

Ulach el-vote Ulach ("Ningún voto") fue la consigna que recubrió los muros de los edificios de Cabilia durante varios meses. El proletariado anunciaba así que estaba dispuesto a todo, incluso a "quemar todo" para sabotear las elecciones del jueves 30 de mayo.

Esta consigna central dirigió toda la acción directa y violenta que el proletariado desarrolló durante todo el mes de mayo contra las elecciones.

Los proletarios arrancaron sistemáticamente los anuncios publicitarios y los carteles de los candidatos desde el principio de la campaña electoral: ningún partido, ni candidato osó manifestarse públicamente, ni llamar a un mitin en la región de Cabilia. Louiza Hanounem, presidente del Partido de los Trabajadores (PT) (2), denunció que sus candidatos fueron objeto de amenazas y que grupos de esa región hacían llamados a lincharlos.

Por otro lado, los proletarios organizaron numerosos movilizaciones para extender su lucha contra las elecciones en la región.

A partir del martes 29 de mayo, la huelga es general en Cabilia. Según ciertas declaraciones, esta huelga no tuvo precedentes, pues, además del cierre de los comercios, los funcionarios administrativos también abandonaron el trabajo, hecho extremadamente raro en Argelia (3). No se mantiene ningún servicio mínimo, ni sobre las rutas, ni sobre los ejes ferroviarios. La paralización es total en los puertos de Cabilia y en el aeropuerto de Abane Ramdane. Los proletarios cierran por completo los accesos a las carreteras: las barricadas, construidas con troncos de árboles, restos de carrocería, piedras, enormes autobuses y bloques de hormigón, tienen, antes que nada, el objetivo de bloquear todo lo que se encamina para asegurar la organización de las elecciones, es decir, las papeletas de voto y los refuerzos de los servicios de seguridad.

En la noche del martes al miércoles, los manifestantes incendiaron la sede del APC (servicio administrativo) de Tizi-Ozou, en donde se depositaba el material electoral. Al mismo tiempo, la sede de un partido local fue atacada por esos mismos manifestantes con cócteles Molotov (4).

Frente al sabotaje generalizado, el gobierno envía, desde Argel, Tipiza y Blida hacia diversas regiones de Cabilia, autobuses llenos de "falsos electores". Estos autobuses eran inmediatamente localizados, gracias a un sistema de control del tráfico de rutas levantado por los proletarios: los "guardias de las rutas" (5). Así, el miércoles por la mañana, desde la llegada de los primeros insólitos convoyes, la reacción de los proletarios se dio a la medida de su cólera: inmediata y radical.

* En Abkou incendiaron tres autobuses llenos de "falsos electores pagados para engrosar las urnas". Al mismo tiempo, muy temprano por la mañana, estallaron violentos enfrentamientos en un barrio de la ciudad cuando llegó un convoy de Compañías Nacionales de Seguridad (CNS). Estos enfrentamientos se extendieron rápidamente a toda la ciudad. Según informaciones procedentes de los hospitales, algunos heridos tenían lesiones ocasionadas por balas reales, cuando su uso por parte de las brigadas anti motines (o anti insurgencia) está "normalmente" prohibido. No obstante, también se anuncian heridos entre los agentes anti motines (6).

* En Tizi-Ozou, decenas de autobuses matriculados en Argel y que se dirigían hacia la estación de rutas tuvieron que desandar el camino bajo una lluvia de piedras.

* En Sidi-Aich, cuatro autobuses fueron incendiados por proletarios armados con cócteles Molotov. Algunos autobuses transportaban refuerzos policiales.

* En la región de Azazga, un proletario de unos treinta años, desocupado, como más del 30% de sus hermanos de clase en la región, cuenta que luego de haber incendiado un automóvil de la comisaría de Azazga, él y sus compañeros decidieron reservarle la misma suerte a la coqueta mansión colonial del comisario, el que "ayer nos traía autobuses llenos de falsos electores venidos de Argel". Ese convoy fue asediado durante varias horas por manifestantes que lo bombardeaban con diferentes proyectiles. En esta ciudad, cinco focos de enfrentamiento fueron registrados en los diferentes barrios, principalmente frente al tribunal situado en el centro de la ciudad y la alcaldía.

El día del voto, a pesar de la presencia de un importante dispositivo de brigadas anti motines, la mayoría de los locales tuvieron que cerrar luego de haber sido tomados por asalto por varias centenas de proletarios. Los colegios electorales más importantes fueron controlados todo el día por manifestantes encapuchados que impedían el acceso, rodeaban los edificios con llantas incendiadas... Por todos lados, las urnas y los ficheros electorales fueron incendiados en el lugar mismo, en otros casos se tomaban y se incendiaban públicamente.

Resultado: en Tizi-Ozou, ¡solamente 175 colegios sobre los 880 previstos abrieron sus puertas; en Bejaïa, 33 sobre 488!... En los pueblos recónditos de las montañas, ningún elector se presentó para cumplir con su "deber electoral" y se instalaron barricadas en todos los accesos a las localidades donde tenían que dirigirse para votar. Así, Cabilia registró el récord histórico de la participación electoral registrada más baja del mundo: ¡no más del 2%!

En Argel, "como es tradición", según las afirmaciones de los medios de comunicación, los electores que fueron a votar no fueron numerosos: el 30%. Finalmente, en el conjunto de Argelia, el ministro del Interior anunció una tasa de participación del 46,09% (cifra que incluye a los emigrados). Otras fuentes cuestionan esta cifra oficial, que juzgan como "surrealista", y denuncian el "fraude". Según éstos, la tasa de real de participación no supera el 20%, y por ello exigen la anulación del escrutinio. Sea como sea, ¡jamás se vio una tasa de participación tan baja desde que existe Argelia independiente! (7). A título indicativo, la tasa de participación en 1997 se elevó al 65,49%.

Estas cifras muestran, a falta de información de acciones bien precisas, el rechazo masivo del proletariado a las elecciones en el resto de Argelia. Un profesor en Cabilia explica: "Cabilia es el espejo de Argelia. Acá, usted puede ver claramente lo que en el resto del país sólo puede adivinar" (8) ... Todavía ciertos periodistas reconocen que "Cabilia grita lo que el país piensa" y que "esta región se ha transformado en una especie de barómetro de la participación, como de rechazo del poder en todo el país. Argel teme más que todo el efecto de contagio en un contexto en el que la exasperación, la humillación, la desesperación y la revuelta alcanzan niveles que el único medio de expresión es el motín. Por todos lados y por todo" (9).

Contra el abstencionismo pacifista - Acción directa del proletariado

En el transcurso de estos sucesos, dos posiciones antagónicas se enfrentaron frontalmente. Mientras que ciertos grupos, partidos, organizaciones... llamaban al boicot de las elecciones en el cuadro institucional burgués (abstencionismo, pacifismo, legalismo, parlamentarismo...), los proletarios respondían radicalmente a esta alternativa con nuestra consigna histórica: "Afuera y en contra de las elecciones".

Los partidos de "izquierda" (10), muy preocupados por su credibilidad cuestionada, estimaron más útil asociarse formalmente a un abstencionismo de tipo "disidencia ciudadana" (FFS) que llamar a que se vote por ellos. En realidad era la mejor opción que les quedaba pues la generalización de la lucha contra las elecciones y el rechazo existente contra ellos como partido político (11), les dejaba pocas plumas a perder. Hay que subrayar que dicho abstencionismo ciudadano es clásico en la política socialdemócrata consistente en hacer la apología de las debilidades del movimiento para mejor recuperarlo e intentar aislar las verdaderas rupturas, en este caso la acción directa y autónoma contra las elecciones, contra la democracia.

Así, los partidos de oposición, FFS, RCD y MDS, se unificaron en una unidad interburguesa para llamar únicamente al boicot, para demarcarse de toda acción directa contra las elecciones. Hoy como ayer, la socialdemocracia corre invariantemente detrás de los movimientos que se les escapan. Hoy como ayer, ella intenta vaciar al movimiento de su contenido subversivo para reconducirlo al campo de la democracia, denunciando esta vez únicamente las irregularidades del proceso electoral que califican de "escrutinio mascarada", para rehabilitar mejor el principio mismo de las elecciones.

Más a la izquierda del tablero político se encuentran los comités de Aarouchs (plural de arch, "comité de pueblo"), que llamaron a operaciones "anti voto". Por el momento es difícil comprender lo que verdaderamente anima a estas organizaciones: las contradicciones del movimiento o su encuadramiento socialdemócrata, con cierto nivel de radicalidad.

Del otro lado de la barricada, las fracciones más decididas de nuestra clase organizaron el sabotaje de las elecciones, la destrucción sistemática de todo el material necesario para realizar el escrutinio. Ellas no tuvieron reparos en negar la libertad ciudadana para ir o no a votar. En los hechos, el rechazo del voto se impuso por el terror proletario a los elementos aún indecisos, mientras que los otros se integraban de manera muy activa.

La tensión general así creada desanimó a los más grandes fieles servidores del estado en su tarea de asumir su misión: ningún funcionario de la alcaldía quiso responsabilizarse de los colegios de voto. Un notable de Tazmal suplicando a un funcionario para que participe en los colegios electorales le dice: "Te colocaré en una comuna, lejos de tu casa". El empleado de la alcaldía sacude la cabeza y responde: "¡Y además quieres que muera lejos de mis hijos!" (12).

Dos días antes del escrutinio, no sólo se atacaban los convoyes de escrutadores desde el centro del país, sino que también se hacían expediciones punitivas contra los establecimientos privados de aquellos que participaban en las elecciones. El martes 29, en Azazga, cuatro comercios fueron expropiados y saqueados.

Para los proletarios en lucha, todos aquellos que participaban de cualquier manera en la organización del escrutinio o simplemente anunciaban que irían a votar eran denunciados como "traidores a los mártires de la primavera negra" (13), haciendo referencia a los asesinatos perpetuados por la Guardia Civil en abril de 2001, elemento desencadenador del movimiento. Más aún, se los denunciaba ¡cómo cómplices de la represión estatal! De esta manera, un proletario en Tizi-Ozou explicaba que no iba a votar para no transformarse en "un cómplice de los asesinos de mis hijos" (14).

Personas, ilusiones e ideas de las que el movimiento se demarca progresivamente


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Las acciones que hemos relatado presentan como fuerza principal el ser abiertamente negadoras y destructoras de una de las instituciones fundamentales del estado burgués: las elecciones.

Los proletarios expresan abiertamente que no alimentan ninguna ilusión con respecto a la solución de la más pequeña de sus reivindicaciones por las urnas: "Los votos precedentes no resolvieron nada, y los elegidos que se sucedieron no trajeron solución alguna a nuestros múltiples problemas" (15).

Los proletarios con más edad sacan también las lecciones, haciendo referencia al pasado, que transmiten a los más jóvenes. Así, un proletario que reconoce haberse entusiasmado con la guerra de independencia, de liberación nacional afirma: "A nosotros, los viejos, nos embaucaron desde la independencia de 1962, pero yo pienso que esto no pasará ahora con nuestros jóvenes, que están muy politizados" (16).

 

 

Las ilusiones, tradicionalmente movilizadoras, sobre el juego electoral son literalmente barridas: "Piensa usted que la gente se va a preocupar por el voto cuando sólo tienen agua en las canillas algunas horas por semana" (17), se interroga un conductor de autobús... Un enfermero jubilado, seguro del resultado del escrutinio, declara: "El poder va tener un voto cero en Cabilia. Yo no votaré, como tampoco mi mujer y mis siete hijos; todo el mundo está harto de esta vida indecente" (18).

Este rechazo de las elecciones es un aspecto, una manifestación de una crítica mucho más global que el movimiento porta en su esencia, aun si esta globalidad está, hoy en día, únicamente contenida en germen, en perspectiva. Contra las separaciones socialdemócratas (inmediato e histórico, económico y político...), nosotros afirmamos toda la riqueza de las determinaciones de la negación de la que el proletariado se hace sujeto al desarrollar su lucha de manera autónoma. La toma de conciencia de esas determinaciones no es ni un pre requisito, ni un elemento externo al movimiento (como concibe la socialdemocracia), sino ella constituye, con su asumación consciente, un salto de calidad fundamental en el proceso de la lucha.

En la actualidad, en Argelia, y más particularmente en Cabilia, el rechazo de las elecciones es ya una ruptura con varias contingencias, puestas delante incesantemente por la socialdemocracia: "falta de democracia", "estado de derecho burlado", "maniobras", "fraude", "corrupción"... Esta ruptura es directamente portadora de una generalización del movimiento, de una crítica mucho más global de la socialdemocracia y el parlamentarismo, y que va más allá de la mediación democrática. Pero también hay que constatar que esta crítica no es aún abiertamente afirmada, reivindicada, asumida en todas sus consecuencias.

La burguesía no tiene, así, otra alternativa que la de avanzar proposiciones y peones políticos para intentar reconducir el movimiento a su terreno, pues su capacidad de organizar una represión brutal que no se desorganice con el derrotismo revolucionario depende de ello. Por ello, el desarrollo y el futuro del movimiento o su paralización dependerá de la lucha intransigente contra todas las opciones socialdemócratas presentes y futuras.

Hoy, una de las fuerzas del movimiento reside en el rechazo del tradicional "mal menor", una vez más enarbolado por la socialdemocracia; se le atribuye al "integrismo islámico" el papel de bestia inmunda para convencer a los proletarios de ir a votar. Una vez más, diversas informaciones concuerdan para atribuir a las fracciones burguesas gubernamentales la organización del "terror islámico armado". Entre los métodos del estado no es nuevo combinar la organización de la represión con lo que se llama la "estrategia de la tensión". Así, la burguesía ejerce su propio terrorismo bajo la bandera de una supuesta "fracción islámica armada" (19), para exacerbar una polarización que le viene bien, pues le sirve para reencuadrar a los proletarios aterrorizados en la alternativa parlamentarista y electoral. Esto parece confirmarse con los recientes calendarios de atentados y masacres perpetuados alrededor de las elecciones de junio.

Frente a este terror burgués, el proletariado respondió con su propio terror, afirmando de manera abierta su rechazo al circo electoral. El pulso entre las clases se endureció una vez más en la región.

La defensa intransigente de sus necesidades de clase, la acción directa, violenta y decidida, permitió a los proletarios:

1. Impedir concretamente el desarrollo del circo electoral, no a través de la pasiva actitud abstencionista, sino por el rechazo radical (¡por el fuego!) del proceso electoral.

2. Mostrar a los proletarios del mundo entero (aun si éstos hoy sólo se reconocen muy minoritariamente) la fuerza de su organización, su voluntad y su decisión. "A través de esta demostración de fuerza - coordinar acciones en la calle en un territorio tan vasto -, el movimiento demuestra que aún existe un cuadro de movilización y esto a pesar de los arrestos, la represión, el trabajo secreto para destruirlo", reconoce un diario burgués (20).

Hoy el movimiento continúa radicalizándose y reivindica abiertamente la acción violenta como la única respuesta posible y eficaz contra la violencia del estado: "éramos un movimiento pacífico, las autoridades nos obligaron a devenir un movimiento destructor" (21).

El triunfo del movimiento general y violento de rechazo de las elecciones muestra la fuerte voluntad que anima a los proletarios para continuar la lucha cada vez más lejos, y para autonomizarla cada vez más de las fracciones socialdemócratas que intentan encuadrarla.

¡Proletarios, la lucha de nuestros hermanos en Argelia es la nuestra!

¡Reapropiémonos de la consigna de nuestros hermanos en Argelia: "¡Afuera y en contra de las elecciones!"

¡Generalicemos la lucha contra la democracia en el mundo entero!

Notas :

1. Ver "La lucha de clases en Argelia es la nuestra", en Comunismo, número 48.

2. Conviene observar que a pesar de la situación social en esta región, este partido de obediencia trotskista, se presentó a las elecciones.

3. Los empleos administrativos en Argelia son generalmente asignados por el partido que dirige la willaga ("prefectura") en contrapartida del servicio rendido, generalmente ligado a las elecciones. Sin embargo, en la actualidad parecería que esta relación se ha roto por la fuerza del movimiento y los funcionarios se integran a este último.

4. La Tribune, jueves 30 de mayo 2002.

5. Esta organización fue la manifestación del proceso de asociacionismo proletario en Argelia.

6. En una proporción de un muerto y tres heridos entre los manifestantes y 108 heridos entre las fuerzas policiales. Yahoo! Actualidades, jueves 30 de mayo 2002.

7. Yahoo! Actualidades, viernes 31 mayo 2002.

8. Libération, diario francés, viernes 31 mayo 2002.

9. Libération, jueves 30 de mayo 2002.

10. El Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), la Unificación por la Cultura y Democracia (RCD), dos partidos "beréberes", y el MDS, autodenominado comunista.

11. Ver Comunismo, número 48. Recordemos que las sedes de los partidos comunitarios (el FFS y el RCD) fueron atacadas, en varias ocasiones, por los proletarios en lucha. Así, nuestra clase delimitaba su movimiento de la ideología de "identidad berebere", ideología que las diferentes fracciones burguesas intentaban encarecidamente atribuirle.

12. Libération, viernes 31 de mayo 2002.

13. Yahoo! Actualidades, jueves 30 de mayo 2002.

14. Yahoo! Actualidades, jueves 30 de mayo 2002.

15. Liberté Algérie, diario argelino, jueves 30 de mayo 2002.

16. Liberté Algérie, jueves 30 de mayo 2002.

17. Yahoo! Actualidades, jueves, 30 de mayo 2002.

18. Yahoo! Actualidades, jueves 30 de mayo 2002

19. En el proceso que intenta en Francia el general Nezzar, militar argelino en retiro, fue explícitamente reconocido que la creación del GIA y el llamado "terror islámico" fue obra de los servicios secretos argelinos.

20. La Tribune, jueves 30 de mayo 2002.

21. La Tribune, jueves 30 de mayo 2002.

 

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CO49.4 Argelia: "No habrá un solo voto, aunque tengamos que quemar todo"