CO44.3 Cono Sur: Contra la impunidad de los torturadores y asesinos

 

El espectáculo Pinochet

Augusto Pinochet Ugarte dirigió una de las mayores masacres del proletariado, para lo cual se utilizó masiva y sistemáticamente la tortura, la desaparición, los fusilamientos,... el terrorismo de Estado declarado. Nada más legítimo entonces que dicho personaje concentre todo el odio del proletariado internacional y que cualquier acción contra tan repugnante sujeto suscite la simpatía de todo aquel que en cualquier parte del mundo lucha contra el Estado.

Si a ese señor lo hubieran fusilado los obreros en cualquier barrio de Santiago, si un grupo de "incontrolados" lo hubiera ajusticiado cuando paseaba su asqueroso cuerpo, si sus tripas hubiesen sido utilizadas para colgar unos cuantos torturadores más, podríamos regocijarnos y festejar por haber ganado al menos una batalla, en toda esta guerra, en la que, es la burguesía que sigue ganando.

Pero lamentablemente no es el caso. Bien por el contrario, el proletariado internacional aparece realmente postrado frente a un siniestro espectáculo en el que los verdaderos protagonistas son diferentes personajes del Estado: Pinochet jugando el papel del "malo" de la película, mientras que jueces, lores, diputados parecen jugar el papel de los "buenos", por los que habría que hinchar.

Podríamos empezar denunciando a todos los "buenos" de la película, a todos los demócratas por su complicidad más o menos abierta con esas u otras formas de terrorismo de Estado. Ni un juez español, por ejemplo, podría quedar excento de su participación en el terror del Estado (de hoy o de ayer), y mucho menos el tristemente célebre Baltasar Garzón que es por excelencia el juez del "antiterrorismo" que al mismo tiempo que persigue a Pinochet o a los altos funcionarios socialistas españoles por su guerra sucia contra el ETA, dirige los cuerpos especiales de la policía política en su accionar represor de los militantes proletarios que luchan contra el Estado, autorizando las largas incomunicaciones de los presos, los brutales interrogatorios y los prepotentes traslados y que es cuestionado, hasta por la misma burguesía, a lo largo y ancho de España, por la violación de los derechos humanos más elementales, como el derecho de expresión y de prensa (1). Garzón es sin dudas, de la misma calaña que Pinochet.

Hasta las propias Madres de Plaza de Mayo, conocidas por su intransigencia, en algún momento tuvieron la esperanza de que el famoso Baltasar Garzón estuviera del lado del ajusticiamiento de los tenebrosos personajes causantes del terrorismo de Estado Latinoaméricano, pero muy pronto comprendieron que también ese Juez forma parte del terrorismo de Estado español y por lo tanto del terrorismo de Estado internacional del capital. Y no dudaron en denunciarlo:

"Al comienzo de las actuaciones de Baltasar Grarzón en el juicio a los genocidas argentinos, recibimos numerosas denuncias sobre los más terribles casos de torturas a los prisioneros políticos españoles, con el consentimiento de la Audiencia Nacional.
Para las Madres de Plaza de Mayo, con 21 años de lucha a cuestas, enfrentando primero la dictadura militar y luego los gobiernos títeres de los Estados Unidos, soportando gobiernos de narcotraficantes y asesinos, Baltasar Grazón era una esperanza. Creíamos que en algún país del mundo existía la justicia y que los jueces eran hombres probos y dignos.
Con el correr del tiempo fuimos aprendiendo que Garzón tomaba sus decisiones de acuerdo a los cálculos políticos y no en función de la ley y la justicia. La liberación de Silingo fue una bofetada en las esperanzas de las Madres de Plaza de Mayo de obtener justicia. Comprendimos que esos procesos eran útiles para acosar a los genocidas en la Argentina, pero que no existía una determinación clara de condenar a los responsables de la desaparición de nuestros 30.000 hijos.
Al mismo tiempo que descubríamos las manipulaciones políticas de Garzón en este juicio comenzamos a descubrir el verdadero rostro de la Justicia Española. Descubrimos que la tortura, las violaciones y las ejecuciones son parte de las herramientas del terrorismo de Estado ordenado primero por Felipe Gonzalez y ahora por Aznar.
Los jueces de la Audiencia Nacional nos mostraron sus verdaderos rostros: los mismos que poseían los jueces argentinos de la dictadura y los mismos que exhibían los jueces del nazismo." (2)
Y si la Audiencia Nacional fuese otra cosa que una institución cómplice del terrorismo de Estado democrático ¿no hubiese empezado por juzgar a los miembros históricos del aparato policial fascista español a quienes nunca inquietaron? ¿si no fuese cómplice de la impunidad legalizada no se hubiese ocupado un poco de juzgar los militares criminales franquistas que se pasean por las calles españolas? ¿o acaso podemos considerar que Pinochet es más criminal que los criminales franquistas o argentinos?

Podríamos también denunciar a cada uno de los lores de su majestad o más bien recordar el papel histórico de esos criminales de toga, legítimos agentes de ese tenebroso Estado corsario. Podríamos gritar lo absurdo y ridículo que es pretender hacer justicia con Pinochet sin hacer contra todo el cuerpo policial y el ejército chileno y recordar que cuando la masacre de proletarios en Chile en 1973 y años siguientes todo el mundo sabía que: Pinochet no podía hacer lo que hizo sin la complicidad de otros Estados nacionales de América Latina y el mundo. Podríamos volver a subrayar lo que hasta la izquierda burguesa denunció siempre: que Pinochet no es más que un títere dirigido por intereses internacionales mucho más poderosos y recordar la participación directa de otras fuerzas de seguridad o de empresas multinacionales en la preparación masacre: como el Pentágono, la C.I.A. o la ITT.

El "espectáculo Pinochet" para cumplir el objetivo de lavada de jeta del Estado burgués mundial y de postrar al proletariado frente a ese magnífico espectáculo, necesitaba presentarlo como la encarnación misma de la maldad y por eso mismo no debía mezclarse con otros personajes. Todo lo que circula en los medios de modelación de la opinión pública tiende a hacer olvidar que cuando el golpe de Pinochet todo el mundo sabía que la represión fue, como en la Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú... de esos años coordinada entre los milicos de todos esos países ("Operación Condor") y dirigida centralmente por el Estado de Estados Unidos (¡coordinación que siguió existiendo durante años y que con total seguridad debe existir hoy!), que si se condena a Pinochet como más alto responsable del terrorismo de Estado (cuando en realidad fue una especie de subgerente chileno de designos generales del capital mundial), habría que condenar con igual (o mayor) razón a toda la plana mayor de los Estados Unidos (como de varios países europeos) y en particular al mismísimo señor Regan, a Henry Kissingir, a Cyrus Vance, a Bush así como también a muchos otros notables jefes de Estado de la época.

Lo que también quieren que olvidemos con el espectáculo Pinochet, es la complicidad general de la Democracia Cristiana internacional y nacional así como del propio Eduardo Frei con toda la matanza que Pinochet y compañía llevaron a cabo. Lo que de paso dejaría mucho más clarito porqué Eduardo Frei (hijo) invoca hoy la soberanía de Chile, para pedir la libertad de Pinochet.

Asímismo se olvida el apoyo económico, así como en armamento e instructores policiales que recibió el Gobierno de Pinochet durante años de Gobiernos de izquierda y de derecha de la tan representativa democracia europea. Citemos como ejemplos el brindado por el Gobierno de la Tatcher (esta señora, es una de las pocas, que no ha escondido su profunda amistad con Pinochet), y el dado por el Gobierno Socialista de España que presidiera Felipe Gonzalez. ¡Y qué decir del papel del Vaticano que nunca habló de humanidad cuando los pinochetistas perpetuaron la masacre y que hoy habla de razones humanitarias para pedir la libertad de... Pinochet!

Mucho más olvidadas aún se encuentran las propias lecciones proletarias sobre la responsabilidad directa, en la impresionante masacre de los proletarios, de la Unidad Popular y su lider Salvador Allende. Recordemos que bajo ese gobierno el proletariado en Chile gritaba desesperado que la masacre se preparaba gracias a la represión que ya se había iniciado bajo el Gobierno del señor Allende. Como decía la carta que le dirigieron los Cordones Industriales a Allende unos días antes del golpe militar: "(usted) será responsable de llevar al país, no a una guerra civil que ya está en pleno desarrollo, sino a la masacre fría, planificada de la clase obrera más consciente y organizada de Latinoamérica y que que será responsabilidad histórica de este gobierno llevado al poder y mantenido con tanto sacrificio por los trabajadores, pobladores, campesinos, estudiantes, intelectuales, profesionales, a la destrucción y descabezamiento quizás por qué plazo y a qué costo sangriento, de no sólo el proceso revolucionario chileno sino también el de todos los pueblos latinoaméricanos que están luchando por el socialismo."(3) Con Allende, Prats y Pinochet (que el propio Allende había nombrado) el gobierno y las fuerzas armadas fueron atacando y desarmando sistemáticamente al proletariado, es decir destruyendo la única barrera existente que impedía el terrorismo de Estado abierto que la burguesía internacional reclamaba en ese momento. Como denunciaba el mismo documento "la Ley de Control de armas, nueva 'ley maldita', que solo ha servido para vejar a los trabajadores, con los allanimientos practicados a las industrias y poblaciones, que está sirviendo como un ensayo general para los sectores sediciosos de las Fuerzas Armadas, que así estudian la organización y capacidad de respuesta de la clase obrera, en un intento para intimidarlos e identificar a sus dirigentes". Cuando el proletariado gritaba esto Allende, confiando en su amigo Pinochet (por eso la burguesía chilena de izquierda explicaría luego el golpe por lo que llamaron "generales traidores"), continuaba avalando el indispensable golpeteo previo y fichaje que las fuerzas represivas estaban realizando contra toda organización autónoma del proletariado.

Más aún: ¿Podemos olvidar que la masacre de Pinochet fue posible porque la acción decidida del ejército chileno logró sorprender a muchos gracias a la propaganda que había realizado el Estado acerca "de la tradición democrática y antigolpiesta del ejército chileno", propaganda realizada por la boca del propio Allende que se basaba en su propia estupidez socialdemócrata y en la profunda imbecilidad de los asesores y analistas identificados con la sociología francesa (encabezada por Alain Tourain)? ¿Podemos olvidar que cada vez que el proletariado salió a la calle reclamando armas Allende respondió diciendo que había que volver a casa, que besar a su mujer,... que todo iba bien? ¿Podemos olvidar que los artífices del desarme del proletariado y la masacre proletaria fueron entonces las mismas fuerzas que hoy en Chile ejercen el poder: el eje Democracia Cristiana - Partido Socialista? ¿o que este Frei es el doble de su padre viejo admirador de Hitler?

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Perla de la burguesía:

"En 1973, me entrevisté varias noches con Allende en su casa. Le advertí, como hicieron otros muchos de que se estaba preparando un golpe. Incluso le enseñé los testimonios grabados de quienes dme confesaban los preparativos de la operación. Pero él me decía que yo era un iluso "No estamos en España -decía- El ejército chileno tiene más de cien años de tradición democrática."
Quién habla en primera persona es el fotógrafo Miguel Herberg; extractado de un artículo de Javiar Cuartas publicado en el periódico Nueva España el 7/12/98 y que fuera reproducido en marzo de 1999 en el BICEL.

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Y si hoy hasta el Papa se muestra tan apenado por el anciano Pinochet, ¿se puede olvidar acaso, que toda la Iglesia Católica mundial, no solo con su apoyo implícito, sino con su pariticipación explícita como el arzobispo de Chile Silva Henríquez, al lado de los mandos del ejército, fue decisiva en la gestión de los campos de concentración, en la tortura de los prisioneros, en la desaparición y el asesinato de miles de luchadores sociales? Y no solo en Chile, sino en Argentina, Uruguay, Paraguay, España, Perú, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Bolivia,...

Claro que la puesta en escena de Pinochet se basa en las condiciones muy particulares que reúne tan importante y repugnante personaje. En efecto Pinochet es a nivel internacional el dictador por excelencia. Lo que lo caracteriza no es la famosa violación de derechos humanos, la tortura, la desaparición forzosa de personas, el asesinato sistemático de luchadores proletarios, porque este es un verdadero mínimo común denominador con muchos personajes en los cuatro puntos del globo. Sin ir más lejos en el propio continente con Jorge Rafael Vidella, Stroesner, Gregorio Alvarez, Alberto Fujimori,... que sin dudas han hecho masacres comparables a las realizadas por el famoso Pinochet. Si algo caracteriza a Pinochet frente a los otros, además de su asquerosa jeta y su repugnante expresión siempre cubierta de sus famosos lentes negros (que ya de por sí lo habilitan a cumplir mucho más esa función de monstruo que nos presentan los medios de difusión (4)), es el haber aparecido públicamente liquidando a sus antiguos aliados (Allende y compañía) y sin tener ninguna consideración por el funcionamiento del orden constitucional existente hasta entonces. Lo que le da ese prestigioso título internacional a Pinochet, de aparecer como mucho más dictador que los otros, es el hecho de haber emergido liquidando violentamente una opción que amplios sectores burgueses consideraban como la suya: la socialdemocracia internacional bajo su forma socialista, stalinista o trotskista. Los otros mataron igual o más gente que Pinochet y compañía pero se fueron imponiendo paulatina y democráticamente e hicieron las masacres con aval total o parcial de las instituciones democráticas que en muchos casos mantuvieron. Incluso a nivel internacional los casos de Argentina, de Perú, de Uruguay, de Paraguay, de Bolivia,... son para la burguesía mundial mucho más difíciles de explicar que el caso Chile. En aquellos las dictaduras aparecen demasiado claramente como el producto del desarrollo y las necesidades de las instituciones democráticas (y por ejemplo en Argentina, Uruguay, Perú... se tortura, secuestra y mata abietamente en plena república parlamentaria) mientras que la de Chile, (si se exceptúa, claro está, algunos puñados de militantes torturados o liquidados en pleno gobierno de Allende, como por ejemplo los militantes del VOP), aparece como si fuese una ruptura con aquellas. También por esta razón, la dictadura de Pinochet desempeña mejor el papel de modelo que las otras. Aquí la dictadura puede presentarse como algo opuesto a la democracia lo que coincide con el interés de la burguesía internacional en ocultar que su sistema democrático es en realidad una dictadura, en ocultar que las instituciones democráticas preven siempre la guerra de clases y el terrorismo abierto contra el proletariado cuando este lucha contra todo el poder del Estado.

Por todo lo dicho nosotros no podemos más que sentir una profunda repugnancia no solo por lo que muestra el espectáculo Pinochet, sino también por lo que esconde.

En efecto desde el punto de vista más general de las contradicciones de clase quién se beneficia con el espectáculo Pinochet es evidentemente el capital y el Estado que aparece depurándose, limpiándose de la maldad: el terrorismo de Estado nos es presentado así como opuesto a la democracia (5), toda la campaña publicitaria tiende a mostrarnos que no es el capitalismo que engendra el terrorismo de Estado en todas sus formas sino los dictadores, los que tienen jeta de malos.

De la misma manera se hace en cada guerra, en cada masacre generalizada. Siempre se explica la barbarie generalizada por culpa de tal o tal loco o dictador. Se hace la caricatura Pinochet como ayer se hizo la caricatura Hitler, de Sadaam Hussein o de Milosevic. Se extermina, se tiran bombas en ciudades enteras y barrios proletarios, como en la llamada Segunda Guerra Mundial, y hoy en Irak o en la ex-Yugoslavia en nombre de enfrentar a tal o cual personaje e implantar la paz. Se trata de esconder que la barbarie de las guerras son el producto "natural" de la sociedad del capital, de la evolución y el progreso inherente a la sociedad burguesa. Parafaseando a algunos compañeros que hace varios años denunciaban la política burguesa del antifacismo y la puesta en primer plano de Hitler para ocultar la barbarie democrática en "Auschwitz, el gran Alibí" podemos decir que Pinochet es hoy el gran alibí de la burguesía mundial (6).

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De la impunidad y su falsa contestación

¿Porqué tanto barullo internacional por el caso Pinochet?

Precisamente por todas esas razones:
- porque sirve como alibí como sirvió Nuremberg (7), frente a la barbarie generalizada del capital.
- porque ese barullo es más lo que esconde que lo que muestra.
- porque se vuelve a crear una polarización interburguesa en base a su inmunidad o no.
- porque se sitúa el asunto en la esfera jurídica de los Estados y muy lejos de la acción directa.
- porque le sirve al Estado mundial para presentarse como opuesto a las prácticas de terrorismo Estatal que sin embargo le son esenciales.
- porque la democracia internacional se recredibiliza condenando a un dictador por "no ser democrático".

Enfin por lo más importante de todo: porque desmoviliza al proletariado, porque lo postra frente al siniestro espectáculo de lo jurídico democrático al interior del Estado: de Inglaterra, de España, de Chile... porque se afirma así la política general de la burguesía de sacar la lucha contra la impunidad de la calle y llevarla a los juzgados y los parlamentos.

En efecto, la receta infalible del Estado mundial ha sido, es y será, la de sacar "La lucha por los desaparecidos y contra la impunidad" (8) del terreno de la fuerza, del terreno de la calle y llevarlo al terreno formal de la propia justicia burguesa, de los papeles, de los sellados, de los expedientes, de los hombres de corbata y la togas negras. La dominación burguesa requiere sacar dicha cuestión del terreno del enfrentamiento de clase en el cual se corre el riesgo de que los torturadores y criminales del Estado democrático sean juzgados en la calle o atacados por los proletarios y tranquilizar a la masa haciéndola creer que serán los jueces, las leyes, los parlamentos, las instituciones burguesas quienes harán justicia. En fin, los propios torturadores, los propios asesinos están mucho más tranquilos cuando lo que los amenaza no son los proletarios incontrolados sino sus propios colegas del Estado. Dentro de la justicia institucional lo más que arriesgan los criminales del Estado es una "prisión" de lujo, como las que tuvieron durante un período algunos de los criminales de Estado argentinos (o la que también hoy tienen algunos notables milicos torturadores de ese país) o como la de Pinochet hoy. Como dicen las presas chilenas Pinochet no sufrirá ninguna de las vejaciones que soportan los que están presos por pelear contra el Estado:

"A él no lo secuestraron los aparatos represivos que nos detuvieron a nosotr@s. A él no lo torturaron delante de sus hijos, no le pusieron corriente, no lo golpearon, no le vendaron los ojos, no lo presionaron durante días de interrogatorio.
A él no lo sometieron a la incomunicación de días interminables, a la indefensión de no ver a nadie más que a los verdugos, a la incertidumbre de no saber si saldría vivo o muerto... como a nosotr@s.
A él no lo han satanizado en el espectáculo público de los medios de comunicación, ahora es un pobre viejo; en Chile no le han dicho ni delincuente, ni terrorista... como a nosotr@s.
A él no lo llevaron a la cárcel nuevamente incomunicado, amenazado, buscando debilitarlo o derrotarlo... como a nosotr@s.
A él no lo han llevado ni a juzgados ni a fiscalías militares, no lo han sometido a procesos aberrantes, no lo condenaron a cadena perpétua ni a pena de muerte ni a 300 años de prisión... como a nosotr@s.
A él nadie se atreverá a fusilarlo por asesino, por terrorista, por genocida... aunque eso es lo que merece, seguro que por una u otra razón quedará libre y no encerrado por años, como a nosotr@s." (9)
Todo lo contrario: Pinochet es tratado como un rey. Entre ellos han logrado el acuerdo de que quien pague la nota sean las Fuerzas Armadas Chilenas,... es decir paradoja de las paradojas hasta la lujosa estadía europea de Pinochet en una suntuosa residencia británica es pagada por plusvalía extorcada al proletariado en Chile... mientras que los presos proletarios en ese país siguen siendo tratados por la "joven democracia" de la misma forma que los trataba Pinochet.

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La lucha contra la impunidad continúa: operación ESCRACHE

En el fondo la lucha por nuestros hermanos desaparecidos y contra todos los criminales de Estado, no ha cesado nunca. Y la misma no se ha desarrollado gracias a las instituciones burguesas, sino a pesar de todo el accionar de las mismas para canalizarla, desviarla, aminorarla y liquidarla.

En Chile hoy mismo, no todas las manifestaciones están por o contra mantener en prisión a Pinochet como han tratado de hacer creer a nivel internacional. Como la carta citada antes lo testimonia, el proletariado en ese país sigue su lucha contra la impunidad y muchos sectores del mismo rechazan el mito y el espectáculo montado en torno a la figura de Pinochet.

Pero no cabe dudad de que lo que más ha cuestionado la impunidad generalizada que el Estado burgués mundial impuso y quiere imponer en América Latina es lo que se conoce en la Argentina como "operación ESCRACHE" (10).

Bajo diferentes denominaciones (Madres, Abuelas, Familiares, Hijos...) y contra toda la política de los partidos políticos y las tentativas institucionales de aministiar y consagrar la impunidad ("Ley de punto final", "Ley de Obediencia Debida", etc.) la lucha ha mantenido una constancia ejemplar. Lejos de haberse ido agotando por el desgaste o la avanzada edad de sus mejores exponentes y a pesar de sus momentos bajos, ha ido adquiriendo nuevas fuerzas: lo que más preocupa al Estado en la Argentina (y en otros países) es el hecho de que nuevas generaciones de proletarios hayan vuelto a levantar las viejas banderas del movimiento. Por ejemplo la consigna "ni olvido, ni perdón", que tanto aterroriza a los criminales de Estado, vuelve a hacer temblar los adoquines adquiriendo tal vez, más fuerza que en el pasado: sobre todo en la medida en que, cuando la creían más o menos agotada, vuelve a ser asumida por nuevas generaciones como parte de su lucha revolucionaria contra el capital y el Estado.

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La mentira de los juicios y de las cárceles de los torturadores

Nunca el Estado democrático burgués liquidará a sus mejores representantes los milicos torturadores, al contrario los protegerá siempre. La izquierda burguesa siempre trató de canalizar la rabia proletaria contra los milicos hacia las instituciones, hacia los juicios. ¡En Uruguay el cretinismo parlamentario llegó al extremo de hacerle juntar firmas a la gente para hacer un referendum cuya máxima reivindicación era el juicio a los milicos!.
Veamos como resume una de las Madres de Plaza de Mayo (Evel Petrini) la mentira de los juicios:
"El gobierno constitucional de Alfonsín, que fue el que golpeó los cuarteles para que fueran a salvar el país los militares y bajaran al gobierno constitucional (de Isabel Perón), primero hizo un juicio fatuo donde quiso hacerse reconocer como el gran demócrata y ese juicio estaba totalmente preparado, totalmente trenzado por los milicos, porque de treinta mil desaparecidos se eligieron setecientos casos, fueron juzgados solamente doscientos setenta y condenados nada más que setenta. Así que sacad la proporción de lo que fue el juicio. El que fue tan homenajeado, Strassera, como fiscal, era un juez de la dictadura, así que de golpe y porrazo, de un juez de la dictadura que tiraba nuestros habeas corpus a la basura y nos decía: 'Señora, no pregunte por su hijo porque no está acá en el país o estará con otra mujer', ese mismo era el que estaba juzgando a los militares, así que mal podemos creer que fueran a hacer justicia. Fueron a cárceles especiales, a unas cárceles que les hicieron especiales con cancha de golf, que los iba a visitar la familia, chalés que les hicieron especiales a los cinco o seis que quedaron condenados. Así que fue una farsa total y absoluta y a nosotras nos dijeron que no teníamos que ir a la plaza porque éramos antiargentinas y dábamos una mala imagen en el país y bueno, cuando las Malvinas, dijeron también que éramos antiargentinas, que no apoyábamos la guerra, entonces, todos esos tratamientos que sufrimos las Madres, con el tiempo fueron demostrando, desgraciadamente, que teníamos razón: que no había una intención política de detener a los asesinos, porque ellos también hablan de personas y son personas, son instituciones, porque las instituciones las formas las personas y las personas fueron las que hicieron, todas esas atrocidades. Todas, con órdenes superiores, desde más arriba hasta más abajo, todo aquel que conoce lo que son las Fuerzas Armadas sabe que hay un mando pero que todos, desde arriba a abajo, hacen lo que les manda el mando y que si no lo hacen, si no lo quieren hacer, tienen que salir. Y por lo visto no salió ninguno. De manera que son todos los milicos, todas las fuerzas Armadas, toda la Iglesia de la cúpula (menos los curas de base) que en ese momento compartían con los militares las decisiones y los campos de concentración, de cómo y porqué tenían que matar a nuestros hijos. Así que las madres condenamos todo eso, cosas que jamás fueron tocadas en los juicios. Después vino Menen y decretó los indultos de forma que liberó a los pocos que habían sido condenados, así que es todo una farsa, es todo un convenio, es todo un acomodo o una tranza con los militares para que les dieran el poder..."
Extractado de un reportaje hecho a Evel Petrini (secretaria de Las Madres de Plaza de Mayo) por el periódico de la CNT de España de diciembre de 1998.

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La actividad de denuncia ha continuado en todos los países del Cono Sur. Por ejemplo en Chile o Uruguay, los torturadores y asesinos no han tenido la vida muy fácil por la constante denuncia de algunos de ellos por todos los medios. Pero sin lugar a dudas, ha sido la operación ESCRACHE desarrollada, por el momento, principalmente en la Argentina, la que mayor impacto social ha logrado.

El ESCRACHE en contraposición a un conjunto de propuestas institucionales de la burguesía para "juzgar a los responsables" ("jucios civiles", "plebiscitos","apelaciones", "comisiones de investigación parlamentarias" "anulación jurídica de tal ley" "voto verde",...) se caracteriza por la participación directa del proletariado. Como en los otros países se denuncia a los torturadores y asesinos, en especial a aquellos que se habían constituido "una nueva vida" encubriendo su papel criminal en la liquidación de los militantes revolucionarios. Grupos de hombres y mujeres que no están dispuestos a aceptar lo que promete la justicia institucional cuando descubrían a un torturador que había escondido su pasado, hacían lo posible por denunciarlo.

Pero enseguida el ESCRACHE (como el significado de dicha palabra lo dice) fue mucho más que la simple denuncia: en algunos casos se hace una manifestación frente a la casa de tan pasible ciudadano y se grita en el barrio su pasado, en otros se acude a su trabajo y se lo denuncia, en otros se lo tiran huevos podridos, en otros se hace terrible escándalo en su barrio con bombos y platillos, en otros se distribuyen volantes del sujeto bien escrachadito con fotos del pasado y del presente, y en muchos casos se escribe en las paredes de su propia casa... En la mayoría de los ESCRACHES se utilizan varios de estos procedimientos, intentando en todos los casos, liquidarle al sujeto en cuestión su cínica y pacífica existencia ciudadana. Los ESCRACHES en contraposición con otras formas de denuncias, se caractarizan por la agitación callejera, por hacer mucho ruido, por incorporar a vecinos a la actividad, por ser una actividad que puede reproducirse en forma cada vez más ampliada.

ESCRACHAR a alguien es darle tundas a uno, quemarlo publicamente, fotografiarlo. Según el diccionario de Lunfardo de José Golbello ESCRACHE del verbo ESCRACHAR significa: "Arrojar algo con fuerza. Zurrar, dar a uno muchos azotes o golpes." Según ese autor el término viene "del genovés (scraccâ) o del piamontés (scracè) expectorar". Pensamos que tampoco está lejos del francés "écrasser" o del italiano "schiacciare" porque en los diferentes significados que dicha palabra se utiliza en la Argentina también expresa: reventarlo, aplastarlo, chocarlo dejarlo totalmente achatado, convertirlo en un escracho (que a la vez quiere decir algo feo, horroroso, repugnante).

Gobelo dice además que ESCRACHO quiere decir "Fotografía de una persona, especialmente de su rostro. Cara, rostro -dicho por lo general despectivamente-. Persona fea y desagradable".

Al principio las organizaciones que la lanzaron denominaron esa campaña "Conozcamos a nuestros asesinos" y su objetivo primero era la denuncia. Pero la intervención de decidida de algunos círculos y compañeros permitió ampliar los objetivos iniciales, al mismo tiempo que fue adoptando el nombre de ESCRACHE (creemos que a fines de 1997 y principios del 98) que ya portaba una de las Comisiones de H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio).

Es interesante conocer algunos casos para comprender el desarrollo cualitativo del movimiento. Salvo información contraria, el primer escrachado fue Jorge Magnaco, médico ginecólogo de quien se sabía que atendía los partos en el centro de desaparición forzada denominado ESMA. Su acción fue clave para sacarles los hijos recién nacidos a las madres que serían "desaparecidas" y entregárselos a los que los mantienen secuestrados (la mayoría milicos de alta o media graduación, que a la vez participaban en los operativos de tortura, secuestro y asesinato) en muchos casos, hasta hoy. Hasta su escrache el Sr. Magnaco como muchos otros torturadores, asesinos y cómplices varios, vivía una apacible y cómoda vida de médico "de prestigio" sin que su sucio pasado fuera conocido por la mayoría de sus colegas y menos por sus pacientes. Aparentemente en base a una investigación televisiva se logró averiguar que trabajaba en el Sanatorio Mitre. Lo primero que hizo una delegación de los organismos que luchan contra la impunidad fue ir al Sanatorio y hacer conocer a los patrones de la institución médica la realidad y tratar de convencerlos de echarlo. Pero es evidente que para un capitalista esto no podía ser argumento y la pacífica petición fue rechazada. ¡Fue necesario toda una lucha para comenzar a arruinarle la vida a tan asqueroso sujeto!. Efectivamente fueron necesarias varias manifestaciones desde el sanatorio a su casa así como un sin número de pegatinas y pintadas para quemarlo realmente y que por aquella misma razón por la que lo habían mantenido (en última instancia la rentabilidad) los patrones del sanatorio se vieran obligados a echarlo a la calle.

Y esto es y fue muy importante, porque desde el principio se verificaba que solo la acción decidida y directa, y no el diálogo con burgueses, podía realmente portar sus frutos tanto en la quemada de un secuestrador, como en su abierto castigo social. Es decir se lograba un castigo importante (¡claro que mucho menor que el que merecen!) hacerlo perder su trabajo, imponerle un baja de su nivel de ingreso y de vida, tal vez hacerlo perder su estatuto social, quemarlo en el barrio y en todas partes sin mediación de los burgueses y sin sentarse a esperar que la justicia institucional hiciera algo. ¡Luego de más de 15 años de promesas de la justicia democrática habría que ser demasiado iluso para seguir esperando! ¡Ya no creen ni muchos de los que creyeron en el democrático cuento del Sr. Alfonsin por ahí por 1984!. ¡Lo que no se había logrado en muchos años de lucha lo lograba imponer el accionar directo de una minoritaria manifestación proletaria!

Con diferentes resultados, en los meses siguientes se hicieron otros ESCRACHES: el de Julio Simón (alias "Turco"), el de Juan del Cerro (alias "Colores") en diciembre del mismo año. En esos casos grupos de compañeros hacen algunas acciones previas a la llamada a la manifestación general de ESCRACHE en el propio barrio: se habla con los vecinos, se hacen volantes con la foto y el prontuario del torturador, se le pinta la casa ("aquí vive un asesino"). En estas acciones se va constatando que, gracias a toda la estrategia leguleya del Estado democrático, el torturador se había considerado hasta el momento absolutamente impune y que en la mayoría de los casos los vecinos no conocen nada y se sorprenden mucho al conocer que ese ciudadano modelo que ven pasar todos los días, con el pan o el diario bajo el brazo, es en realidad un asesino, un monstruoso torturador, uno de los hombres claves del terrorismo de Estado. Y pasada la sorpresa muchos vecinos se pliegan a la acción: algunos participan en la manifestación, otros deciden no venderle más pan, en otros casos la parada de taxis o remises de la esquina no le envía más coche, se le cierran las posibilidades de crédito en el barrio, etc. Muchos quieren echarlos del barrio, otros dicen que hay que pelear hasta hacer que esos sujetos se pudran en la cárcel (11). En fin varios torturadores se han mudado tratando de ponerse al abrigo de nuevos escraches.

En muchos casos los escrachados, fueron hace algunos años condenados por la justicia burguesa. Algunos de ellos estuvieron algunos meses con arrestos domiciliarios o en cárceles de lujo pero el espectro político argentino los aministió y liberó a todos en base a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida e Indultos. Por lo tanto los escraches se sitúan directamente contra estas leyes y contra todo el espectro político argentino que lo aprobó. La contraposición con la justicia burguesa, con la justicia formal se asume explicitamente en las consignas levantadas: "Contra la Ley de punto final", "Contra la Ley de Obediencia Debida" y todavía más claro: "Por la condena social hacia la condena real".

Esta consigna, unificaba, por ejemplo, a los militantes que efectuaron el escrache de Antonio Domingo BUSSI. Este escrache era una verdadera prueba de fuego, un salto de calidad con respecto a los otros, principalmente porque Bussi no es solo un milico (General) torturador y jefe de la represión más, sino que es dirigente oficialista en la actualidad: Gobernador de la Provincia de Tucumán. Bussi no es un representante de la "dictadura militar", sino que sus principales méritos como terrorista de Estado los realizó antes, en pleno gobierno de instituciones democráticas, durante el Gobierno peronista. En efecto dicho sujeto fue el Jefe supremo del plan de exterminio desarrollado por la burguesía argentina denominado "Operativo Independencia". En ese sentido se puede decir que Bussi fue un verdadero precursor demócrata de toda la política militar de terrorismo de Estado abierto que luego sería general en todo el país, durante lo que se llamó primeramente "El Proceso" y luego "La Dictadura" (12). En ese sentido también el escrache de Bussi es una prueba de fuego, porque se sitúa contra toda la corriente que quiere responsabilizar de las masacres únicamente a la "dictadura militar", como si antes y después de ella no se hubiesen empleado exactamente los mismos procedimientos. Bussi, ejerce las funciones de Gobernador de la provincia, también hoy, en nombre de la república democrática (su partido es el Partido Republicano). El escrache era complicado por la dificultad de reunir compañeros en pleno campo controlado policialmente por adversario, pero también por lo lejos que queda de Buenos Aires y lo difícil y costoso que era desplazar tantos compañeros de otras provincias. Conociendo la proximidad de su escrache Bussi huyó hacia Buenos Aires adonde pasó el fin de semana y envió a reprimir a 5.000 milicos. A pesar del impresionante despliegue policial (un compañero decía que al principio de los escraches había uno o dos policías de custodia, en cambio "hoy ponen 5 policías por cada manifestante, además de los infiltrados de civil") y que no se pudo llegar a la Casa de Gobierno, debido al cordón represivo que la protegía, se lograron objetivos importantes con la manifestación, efectúandose actos y la plaza que llevaba por nombre "Operativo Independencia" (recuerdo macabro de la represión) fue bautizada con el nombre del militante "Fredy Rojas" asesinado en 1987. Además se colocaron otras placas con inscripciones tales como "Compañero desaparecido" y "Memoria y Justicia".

Es decir que incluso en ese caso muy difícil se lograron objetivos importantes de unificación y escrache. Muchos otros milicos altos fueron también escrachados, incluso los más altos mandos: Galtieri, Videla, Massera, Astiz, Etchecolatz, Acosta y Suarez Mason. Al mismo tiempo que dichas acciones unifican se van superando los objetivos iniciales y el ESCRACHE se va haciendo más potente.

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Etchecolatz el buen ciudadano

"Señor vecino: no puedo ser infiel a mi norma de respeto y consideración por mis iguales. No estoy obligado a esgrimir ningún tipo de excusas por los episodios registrados en la víspera, porque nunca he participado ni participo en todo cuanto sea expresión de violencia, pero sí es mi deber y obligación de buen ciudadano y vecino transmitirle mi pesar por los momentos de incertidumbre y riesgos que injustamente debió soportar."
La conmovedora notita que antecede la pasó el ex comisario general Miguel Etchecolatz (jefe de policía de Buenos Aires durante el período de Mayor represión, mano derecha del General Camps, responsable de varios campos de concentración -el Pozo de Quilmes, el COT 1 Martínez, Puerto Vasco y Arana-, responsable de la "Noche de los Lápices") por debajo de la puerta a sus vecinos del edificio de Pueyrredón y Córdoba, luego del escrache que hizo H.I.J.O.S. Este buen ciudadano había sido condenado a 23 años de prisión por asesinatos y torturas reiterados, pero fue liberado por la ley de Obediencia Debida. Como en otros casos hoy Etchecolatz es enjuiciado por la desaparición de bebés en cautiverio.

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En la práctica el ESCRACHE va más allá que una denuncia, o si se quiere es una denuncia que se va fortificando y en la medida que es asumida abiertamente por más personas se va constituyendo en una fuerza ¡que liquida, en la práctica, la impunidad en la que viven los torturadores y asesinos!. Es una verdadera condena social que se sigue agrandando.

Como el singificado de la palabra lo dice. ESCRACHAR implica dejar completamente "pegado", "incendiado", "incinerado" (como también se dice en el lunfardo),... al escrachado. Se busca quemarlo publicamente para siempre, reventarle la seguridad en la que vive, aplastarlo con la publicidad de sus propias atrocidades, arruinarle la doble vida que se construyó en la que se esconde el pasado de torturador y asesino.

Los escraches son convocadas por diferentes grupos y asociaciones proletarias ligadas a los desaparecidos y a la lucha histórica contra la impunidad. Lo más importante a subrayar al respecto es que a las Madres de Plaza de Mayo, a las Abuelas de Plaza de Mayo y a las diferentes asociaciones de "Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas", se le han ido agregando cada vez más jóvenes proletarios activos, agrupados muchos de ellos en la asociación, que ya mencionamos, que se diera el significativo nombre de H.I.J.O.S.

Las mismas se convocan en base a afiches y volantes, algunos de los cuales nosotros reproducimos en este mismo artículo con el objetivo de difundirlos y que se hagan conocer en otros países.

La fuerza del operación ESCRACHE y el consiguiente pánico que ha suscitado la misma en las fuerzas represivas se debe antes que nada al protagonismo mismo de los proletarios: lejos de dejarse las cosas en manos de las insitituciones burguesas, de los jueces y parlamentos, se asume la acción directa de escrachar a un torturador. Más aún, la acción parte de la denuncia de todas las instituciones burguesas, que lejos de haber hecho algo contra los milicos asesinos y torturadores han asegurado la impunidad: todos los gobiernos desde 1984, los partidos políticos correspondientes, el poder judicial en todos sus escalones, la Iglesia que siempre fue cómplice del terrorismo Estatal, el parlamento, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida,...

Además no solo se exige la "recuperación de nuestros hermanos secuestrados y nacidos en cautiverio durante la dictadura" y la "carcel (para) todos los genocidas y cómplices", sino que se levantan abiertamente consignas contra el perdón y la reconciliación que (en base a dar algunas zanahorias a los familiares damnificados) todas las fuerzas burguesas aspiran a imponer. Las consignas fundamentales siguen siendo:

Es decir que el operativo ESCRACHE es fuerte en su contenido, por situarse programáticamente contra la conciliación, el olvido y el perdón, que siguen unificando a todas las fuerzas burguesas, y por su forma, la acción directa proletaria sin mediaciones ni ruegos al Estado burgués. No debe extrañarse entonces que todas las instituciones del Estado traten de liquidar esa acción directa y que en todos los casos la Policía y otras fuerzas represivas intervengan para proteger la integridad física y los bienes de los asesinos y torturadores.

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La tortura y la desaparición física de los militantes proletarios no fue un exceso de los militares, ni la locura de algunos oficiales sino una política general del estado argentino.

De una entrevista al capitán Adolfo Scilingo (torturador y "desaparecedor" oficial de la Armada) realizada por Página 12 y republicado por el periódico Hika:
"... En las conversaciones entre ustedes ¿cómo se referían a eso?
Se le llamaba vuelo. Era normal, aunque en este momento parezca una aberración. Así como Pernías o Rolón dijeron a los senadores que el tema de la tortura para sacar información al enemigo era lo que se había adoptado en forma regular, esto también. Cuando recibí la orden fui al sótano, donde estaban los que iban a volar. Abajo no quedaba nadie. Así se les informó que iban a ser trasladados al sur y que por ese motivo se les iba a poner una vacuna. Se les aplicó una vacuna... quiero decir una dosis para atontarlos, sedante. Así se les adormecía.
¿Quién la aplicaba?
Un médico naval. Después se les subió a un camión verde de la Armada con toldo de lona. Fuimos a Aeroparque, entramos por la parte de atrás. Se cargaron como zombies a los subversivos y se embarcaron en el avión.
¿Quiénes participaron?
La mayoría de los oficiales de la Armada hizo un vuelo, era para rotar gente, una especie de comunión.
¿En qué consistía esa comunión?
Era algo que había que hacerlo. No sé lo que vivirán los verdugos cuando tienen que matar, bajar las cuchillas o en las sillas eléctricas. A nadie le gustaba hacerlo, no era algo agradable. Pero se hacía y se entendía que era la mejor forma, no se discutía. Era algo supremo que se hacía por el país. Un acto supremo. Cuando se recibía la orden no se hablaba más del tema. Se cumplía en forma automática. Venían rotando de todo el país. Alguno puede haberse salvado, pero en forma anecdótica. No era un grupito, fue toda la Armada.
¿Cuál era la reacción de los detenidos cuando les decían lo de la vacuna y del traslado?
Estaban contentos.
¿Sospechaban de qué se trataba?
Para nada. Nadie tenía conciencia de que iba a morir. Una vez que despegaba el avión, el médico que iba a bordo les aplicaba una segunda dosis, un calmante poderosísimo. Quedaban dormidos.
Cuando los prisioneros se dormían ¿qué hacían ustedes?
Esto es muy morboso.
Morboso es lo que hicieron ustedes.
Hay cuatro cosas que me tienen mal. Los dos vuelos que hice, la persona que vi torturar y el recuerdo del ruido de las cadenas y los grillos. Los vi apenas un par de veces, pero no puedo olvidar ese ruido. No quiero hablar de eso. Déjeme ir.
Esto no es el ESMA. Usted está aquí por su voluntad y se puede ir cuando quiera.
Si, ya sé. No quise decir eso. Hay detalles que son importantes pero me cuesta contarlos. Lo pienso y me rayo (1). Se los desvestía desmayados y cuando el comandante del avión daba la orden en función de donde estaba el avión, mar afuera de Punta Indio, se abría la portezuela y se los arrojaba desnudos uno por uno. Esa es la historia real que nadie puede desmentir. Se hacía desde aviones Skyvan de Prefectura y en aviones Electra de la Armada..."
(1) "Me rayo" significa "me vuelvo loco".

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Dificultades y contradicciónes

Claro que en una fase, como la actual, en la que la derrota contrarrevolucionaria sigue pesando enormemente, en donde la correlación de fuerzas, sigue siendo tan desfavorable para los proletarios, hay muchas debilidades.

Así por ejemplo, algunos compañeros piensan que en la situación actual el ESCRACHE es, (dicho con mucha ironía) lamentablemente mutuo. Es decir que no solo se escracha al milico torturador o jefe de los operaciones de secuestro y desaparición de militantes o de sus hijos, sino que los propios participantes, sobretodo cuando son pocos, quedan totalmente escrachados, filmados y conocidos por las fuerzas represivas. No nos cabe duda de la realidad de este hecho, que resulta más o menos inevitable en una situación como la actual, en la que dichas operaciones no son lo masivas que debieran ser y es relativamente fácil de identificar a los militantes presentes. Se pueden y se deben adoptar medidas mínimas al respecto. No hay dudas que el exceso de publicidad puede perjudicar a los propios militantes y hasta limitar los efectos mismos del escrache (13). Pero es importante tener claro que todo avance ha implicado riesgos de ese tipo y militantes fichados (como en el caso de las históricas y valientes MADRES) y que solo la generalización, la mayor masificación de éstas y otras acciones proletarias hará que el trabajo de "inteligencia" de los periodistas y otros milicos sea menos eficaz.

En cuanto al contenido de las consignas hay algunas que puede ser comprendida como un pedido o exigencia al Estado que éste podría cumplir, por ejemplo cambiando una ley por otra y metiendo algún milico más preso, para liquidar el movimiento. No hay que olvidarse que todos los demócratas, los partidos políticos e instituciones del Estado están ahí precisamente para transformar una necesidad del proletariado en una reforma institucional (14), una consigna desarrollada en la calle en un decreto o ley. Así por ejemplo en el Uruguay la enorme energía proletaria que existía contra los torturadores y asesinos fue hábilmente canalizada por todo el espectro político con protagonismo claro de la izquierda (incluidos muchos de los grupos de ex-guerrilleros, como los "Tupamaros" oficialistas) hacia adentro del marco insititucional, es decir hacia el Estado burgués. La polémica lagalista entorno a leyes y plebiscitos, las movilizaciones por votos verdes y otras distracciones terminó desmoralizando a muchos militantes y liquidando gran parte de aquel movimiento.

Y efectivamente es lo que sigue tratándose de hacer. En primer lugar se ha tratado de enmarcar jurídicamente al movimiento en base a las propias leyes de Punto Final y Obediencia Debida, afirmando que solo se puede acusar a los milicos responsables del secuestro de niños.

Para ser más exactos resulta necesaria una breve explicación. Desde el punto de vista jurídico los milicos fueron declarados, por aquellas leyes, penalmente irresponsables de todas las atrocidades contra los luchadores sociales. Frente a ello algunos de los colectivos que luchan contra la impunidad aducieron que aquellas leyes no resultan aplicables cuando se trata de niños. Esta visión fue aceptada por algunos jueces y cuando algunos milicos fueron citados, sus abogados adujeron la prescripción. La respuesta jurídica fue que no puede haber prescripción en todos los casos de bebés y niños desaparecidos, porque se trata de secuestro y solo puede comenzar el plazo de la prescripción cuando el delito haya terminado, lo que no es el caso de la cantidad de bebes que todavía no aparecieron: por lo tanto esos milicos son totalmente condenables hoy por secuestro porque siguen cometiendo el delito.

Debemos comprender la fuerza del argumento jurídico que logró que unos cuantos miembros importantes de la represión histórica fueran condenados a prisión (Vidella, Massera,...), pero es necesario insistir una vez más en que todo ese embrollo jurídico no es nuestro terreno, no es el terreno del proletariado, no es el terreno de la verdadera lucha contra la impunidad. Debemos entender que estamos en el terreno de nuestros enemigos, en el terreno de la burguesía, en el terreno de las instituciones jurídicas en el que por definición no pueden encontrar justicia los que luchan contra todas ellas. Como lo hemos explicado en otras ocasiones si ellos (los gobernantes, los jueces, los parlamentarios, las instituciones del capital...) aceptan tal cosa del movimiento es por dos cosas: por la fuerza misma del movimiento que los obliga a hacer concesiones y porque en base a esas concesiones se pretende quebrar al movimiento. Es decir que si alguno de esos criminales como Vidella se encuentra arrestado (15), es en última instancia para calmarnos, para mostrarnos que la justicia burguesa sirve... en síntesis por las mismas razones que Pinochet: para desarmar el movimiento, para postrar al proletariado.

Se nos dirá que es gracias a la lucha que ellos se encuentran en prisión. Y estamos totalmente de acuerdo, pero insistimos: si ellos los meten en cana no es precisamente para que la lucha siga y sea cada vez más potente (que es lo que nos interesa a los proletarios) sino, por el contrario, para que la lucha cese. Es en el fondo la única razón que tienen para meter presos a sus hermanos de clase, a esos terroristas de Estado que son tan esenciales para el buen funcionamiento de toda democracia y que en un momento ellos mismos pusieron a reprimir. Teniendo en cuenta todas las maniobras que hicieron para perdonarlos, indultarlos, excusarlos por la "obediencia debida"; ¡no vamos a creernos de golpe que ahora los quieren condenar!.

Más aún, por más que podamos comprender a todos aquellos que se enfrascaron en todo ese embrollo jurídico para que sean culpados los culpables, no nos deben caber dudas que si los culpan no es por razones jurídicas en las que siempre que les convino se cagaron, sino precisamente porque el movimiento es fuerte, porque ha demostrado una continuidad ejemplar, porque ha logrado volver a poner la cuestión de la lucha contra la impunidad en el centro de la actualidad. Sea como sea, lo importante es no olvidar ni un segundo, que la justicia institucional cuando mete alguno de esos monstruos presos no lo hace gracias a su iniciativa, sino como respuesta de las instituciones burguesas frente al movimiento: es decir porque es considerada la mejor respuesta de las instituciones burguesas para liquidar el movimiento. En efecto, toda respuesta del Estado se basa en la estrategia de la dominación, de la destructuración de cualquier fuerza que cuestione el orden burgués.

Además, de paso, al aceptarse que sea únicamente en los casos en que no hay prescripción que se condena a los milicos ¿no se está afirmando y aceptando que todos los demás casos están prescriptos? ¡cuándo para nosotros no debe haber prescripción que valga!

Además, al aceptarse que solo sean condenables a quienes se le puede probar que participaron en el secuestro de niños ¿no se está aceptando las leyes que inocentaron a los que "simplemente" torturaron e hicieron más de 30.000 desaparecidos? ¡cuándo para nosotros esos milicos nunca tendrán perdón de ningún tipo!

Al aceptarse que sean "encarcelados" en esas prisiones de lujo que sus pares ponen a disposición ¿no se está aceptando que ese es el castigo que se merecen? ¡cuándo nosotros sabemos que todo eso es un simulacro de justicia y una burla contra la humanidad!

En fin al, aceptar como justicia esa burla gigantesca, ¿no se está aumentando la ilusión de que la justicia burguesa podría hacer justicia? ¿no son nuestros enemigos los que en realidad ganan con todo ese simulacro?

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Madurez del movimiento

Pero para mal de torturadores y asesinos el movimiento ha demostrado una enorme madurez y a pesar de los milicos encanandos el movimiento ha continuado fortificándose y denunciando la justicia burguesa como totalidad. En efecto, volantes, manifiestos, proclamas, periódicos y afiches denuncian la totalidad de la política de "justicia" de la sociedad argentina. Así, no solo se denuncian las cárceles de oro en la que se encierran a los culpables del secuestro de bebes, sino que se siguen rechazando en cada manifestación del movimiento todas las leyes que perdonan a todos los torturadores. Cada escrache nuevo recuerda que tal asesino, que tal torturador "fue dejado en libertad por la Ley de Obediencia Debida", libre "por la leyes de Punto Final y por el Indulto presidencial".

Además el desarrollo de los escraches no solo ha permitido que se siga quemando a torturadores inocentados por distintas leyes e indultos, sino que se enfrenta abiertamente a instituciones enteras y en general toda la política burguesa, al mismo tiempo que se recuerda a los desaparecidos y más aun se reivindica su lucha revolucionaria.

Así H.I.J.O.S. y otras agrupaciones por ejemplo el 11 de agosto de 1998 lanzaron una "Jornada de denuncia a la Iglesia Cómplice". En la misma se difundieron volantes escrachando a los principales jerarcas de la Iglesia oficial, mostrándolos mientras compartían momentos felices con los principales milicos, al mismo tiempo que se homenajeaba a los que habían caido luchando contra el Estado.

Tampoco se salva la prensa cómplice y sus propietarios. Así se aprovechó la fiesta del centenario del diario LA NUEVA PROVINCIA de Bahía Blanca para escrachar a toda la familia Massot propietaria del mismo. La fiesta del centenario en la que había un "buffet froid" y 2000 invitados (¡Menen, tal vez prevenido no fue!) tuvo como "musica de fondo" la lectura de los editoriales de hace unos años en donde dicho periódico apoyaba a los grandes milicos asesinos (dando el ejemplo de sujetos de la tenor de "Alfredo Astiz") y como "animación externa" la gritería de protesta y la simbólica quema por cada manifestante de ejemplares de ese periódico.

Otro ejemplo en el 20 avo aniversario del campeonato del mundo de futbol que ganara Argentina, H.I.J.O.S. publica un afiche adonde aparecen festejando el comandante general de la Armada, Emilio Massera, el presidente de la Nación Jorge Rafael Videla y el comandante en jefe de la Aeronáutica brigadier general Orlando Ramón Agosti. En el mismo la copa de "Argentina 78" es una calavera con gorra de milico. En el impresionante afiche puede leerse en grandes letras: "Cuando el pueblo festejaba el campeonato del mundo ellos festejaban el genocidio".

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"De la igualdad, la injusticia y otras yerbas"

"Nos rebelamos ante la impunidad y por ello pedimos justicia pero no ignoramos que la justicia de la sociedad que consagra la injusticia no es más que una burla. Al igual que la política de exterminio de los militantes populares en los 70, las grandes injusticias que nos conmueven se hicieron y continúan haciéndose con la tolerancia de amplios sectores sociales. Como lo hemos experimentado aquí, la justicia suele no llegar a los responsables visibles. Las leyes de punto final y obediencia debida y luego los indultos a los genocidas, son prueba de ello. Pero aún cuando la justicia encarcela a los asesinos, no sólo es incapaz de reparar las injusticias sino que crea la ficción de que los injustos están presos y la calle es de los justos. La justicia en la sociedad jerárquica sólo sirve para aquietar las conciencias.
La única manera de defendernos de las injusticias es la denuncia permanente, enfrentarnos en forma continua con la verdad y forzar que la gente se entere. Señalar a los asesinos, a sus colaboradores, a los que se beneficiaron con sus acciones, a los que las toleraron. Permitir que la gente conozca quien es su vecino, romper con el anonimato que permite la ciudad. Hacer que aquellos que permitieron y permiten las grandes injusticias de nuestra época se enfrenten a las consecuencias de sus acciones y a la mirada y la reacción de todas las personas. No es con la ley que combatiremos la injusticias sino con la convicción de que todos somos iguales y con nuestra voluntad para defenderla. La sociedad argentina ha redescubierto una palabra para nombrar esta estrategia de resistencia a la injusticia. Los hijos de desaparecidos que pelean contra la impunidad y el olvido lo llaman: E S C R A C H E.
Extractado del texto con ese título que publicara la revista
"A Desalambrar" Número 10
Casilla de Correo 18 C.P. 1871 - Buenos Aires - Argentina.

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Y tal vez lo más importante de todo: los objetivos mismos del movimiento son cada vez más amplios y finalistas: cada vez se asume con más claridad que esa lucha es una lucha por la revolución. En efecto a pesar de la tentativa de enclaustrar el movimiento en un simple movimiento "por los derechos del hombre", cada vez se reivindica más claramente en dicho movimiento, no solo la lucha de los "hijos" y "padres" desaparecidos, sino el objetivo revolucionario de la lucha misma de esos familiares y se comienza a asumir que la lucha actual tiene necesariamente que situarse en continuidad con la lucha histórica revolucionaria.

Claro que no es necesario que una lucha se defina como revolucionaria para que lo sea. Los ejemplos históricos abundan en donde el proletariado llevó adelante un movimiento insurreccional revolucionario con consignas como "tierra y libertad" como en México o más vagas todavía, como "paz y pan" como en Rusia. Lo que queremos subrayar es que en Argentina y el Cono Sur el triunfo de la contrarrevolución y el terrorismo de Estado había sido tal que nadie se animaba a hablar de revolución y que muchas veces los que luchaban contra el Estado se encontraban prisioneros de reivindicaciones burguesas como los "derechos del hombre". Lo que queremos subrayar es que este movimiento que está reemergiendo ya comienza a asumir de nuevo que no se trata de pedirle derechos al Estado, que justamente la lucha que habían emprendido los hijos o padres desaparecidos era una lucha por la revolución social y que -aunque los mismos hayan cometido errores- no hay otra salida que la lucha revolucionaria.

En las declaraciones públicas de los HIJOS, MADRES... se nota una asumación cada vez más clara de ello. Ya no se insiste en la "inocencia" de su familiar sino que se lo reivindica en su acción, en su prácticam ya no se llora la injusticia sino que se reivindica la lucha de los que murieron peleando: "mi padre fue un militante revolucionario"; "mi hija se incorporó a la lucha por todos nosotros"; "ellos lucharon por la revolución, porque era y es necesaria"(16). La presidenta histórica de la Asociación de MADRES DE LA PLAZA DE MAYO, Hebe Bonifani, por ejemplo proclama abiertamente todo esto. Por ejemplo:

"Aprendimos muchas cosas en la lucha, aprendimos a amar a la Revolución con una intensidad increíble, porque la revolución son nuestros hijos, pero nos costó un tiempo darnos cuenta que ellos eran la revolución y cuando así fue, nuestro amor creció y no nos cabe en el cuerpo. Nuestros hijos están más vivos que nunca en esta plaza, porque los que estamos acá somos los que peleamos, los que no creemos en el sistema, los que enfrentamos con toda nuestra fuerza la degradación que se da en la clase política... Hay que parepararse con una ideología firme como una piedra, que no se mueva, que nos permita caminar con la cabeza alta, una ideología como la que tenían los nuestros, que eran sonrientes, que vivían, que amaban, luchaban, militaban y tenían la mejor esperanza; ellos no llegaron a cumplir los sueños, tal vez nosotros tampoco, pero es obligación de ustedes que el sueño de los 30.000 se cumpla."
Sin embargo a pesar de la enorme demostración de humanidad y lucha contra este putrefacto sistema social que están dando esos grupos de proletarios en Argentina no cabe dudas de que la correlación de fuerzas no es favorable. La derrota ha sido demasiado profunda, todavía hay demasiado pocos proletarios que se reconocen en esa lucha tanto en el terreno local como en el terreno internacional. El interés de los luchadores no es desconocer este hecho, sino asumirlo como un problema muy serio. La generalización de esa lucha no es solo un deseo revolucionario sino una necesidad imperiosa.

Por eso la lucha contra la impunidad debe necesariamente ligarse a todas las otras luchas que lleva adelante el proletariado hoy, a nivel internacional. En base a ello y a afimar cada vez más abiertamente que esa lucha es una lucha revolucionaria, que solo enfrentando al capitalismo se combate la impunidad el movimiento seguirá desarrollándose en fuerza y capacidad.

Por otra parte, lo que se ha ido verificando en todo este tiempo es ese ABC del programa del proletariado de que no será en el marco institucional que se solucionarán sus reivindicaciones, no será su enemigo -el Estado burgués- el que le dará satisfacción, sino que se trata de una relación de fuerzas: solo la violencia revolucionaria podrá liquidar la impunidad. Tampoco es interés de los que luchan desconocer este hecho.

Correlación de fuerzas entre las clases, generalización del movimiento y de las reivindicacines proletarias, necesidad de la violencia revolucionaria, son claves ineludibles de la lucha contra la impunidad y en última instancia de la lucha de siempre por la revolución social. Si exactamente la misma lucha por la que murieron peleando los 30.000 como dice Hebe Bonifani.

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Los criminales al acecho

Pero los torturadores y asesinos también saben esto, también saben que la lucha es la misma de siempre. Saben mejor que nadie, que la cuestión no es de derecho, no es formal, sino que se trata de una cuestión de fuerzas, que en última instancia mientras tengan la fuerza serán impunes. Y como toda la clase dominante no se suicidarán, no renunciarán a su fuerza, no renunciarán a su dominación bajo ningún aspecto. Ellos saben que solo la fuerza revolucionaria podrá atacarlos y no tienen reparos en decirlo y en llamar abiertamente a volver utilizar los mismos procedimientos que antes para consagrar su impunidad.

Hace un tiempo Astiz declaraba a diestra y siniestra que había matado y que no dudaría en matar otra vez. Otros han ido más lejos todavía.

El ex Mayor Hugo Abete, preso por haber participado en un alzamiento carapintada, declaraba desde la cárcel en julio del 98 refiriéndose a la operación escrache:

"(es) un plan perfectamente elaborado que, en sus fines más espurios, prosigue lo que la subversión empezó con la lucha armada y ahora continúa por otros medios... La destitución de Astiz, la detención de Videla y las otras que seguramente ocurrirán son parte de ese plan, como lo son... las denominadas operaciones escrache... Personalmente creo que si se aplica el mismo criterio confusionista que hoy impera en la sociedad, el buen vecino estaría en todo su derecho de escrachar las casas de aquellos que no hacen nada por protegerlo a él y a su propiedad. También lo estarían los militares y sus familiares, quienes podrían hacer los mismo con las casas de los subversivos o sus parientes. Así nuevamente, ante la carencia de autoridad y la evidente falta de concordia política, los militares volverían a emplear los mismos métodos de quienes los agreden. Y esto me hace acordar que en forma parecida comenzó la guerra contra la subversión, cuando los jueces amenazados se acobardaron, quedaron paralizados y dejaron de actuar, y los militares tuvimos que salir a combatir la impunidad de los que ponían bombas, secuestraban y asesinaban indiscriminadamente. ¿La confusión, la impunidad, y el odio nos llevarán nuevamente a repetir la historia?."
Es decir que los criminales saben perfectamente que se trata de una cuestión de fuerza. Al declarar esto están diciéndole claramente a la clase que representan que aquella tiene necesidad de ellos, que el democrático sistema existente requiere del terrorismo estatal, que la desaparición forzosa de personas, el asesinato masivo de militantes, fue y será la única forma de mantener el repugnante sistema social que defienden: el capitalismo y su democracia. La alternativa que ofrecen es: o se aceptan todas las consecuencias del terrorismo de Estado o les volveremos a aplicar el terrorismo del Estado democrático.

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Nunca más

¡Contra eso luchamos!. Para que nunca más se vuelva a producir esa historia represiva seguiremos saliendo a la calle a escrachar criminales de Estado, para que nunca más el Estado burgués pueda reprimir a los militantes proletarios con la impunidad que lo hizo, para fortificarnos como clase frente a un Estado que, cualquiera sea la forma que adopte, es criminal.

Pero como dijimos esto plantea desafíos muy serios al movimiento contra la impunidad en particular y en general a todo el proletariado. Solo la generalización de la lucha, la extensión a todos los países, la organización y la potencia revolucionaria del proletariado podrá liquidar la impunidad del terrorismo de Estado.

¡Generalicemos el escrache de torturadores a todo el planeta!. ¡Aumentemos la potencia, la fuerza, la generalización de los escraches!.

Pero al mismo tiempo afirmemos claramente que sin la destrucción de la sociedad burguesa siempre habrá torturadores, criminales de Estado y milicos asesinos, asumamos el hecho de que solo la revolución social liquidará para siempre el terrorismo de Estado, que resulta indispensable la dictadura revolucionaria del proletariado que aplaste y destruya integralmente tanto al Estado terrorista como a la sociedad que el mismo representa y defiende: el sistema capitalista mundial.

Retomemenos entonces la bandera revolucionaria de los militantes proletarios desaparecidos y asesinados, no solo de la década del 70, sino la de nuestros queridos compañeros Rosigna, Severino Di Giovani y tantos otros que murieron peleando contra el Estado burgués en Argentina, que cayeron en ese país combatiendo por la revolución mundial. Asumamos el caráter enteramente internacionalista de esa lucha de siempre de los fusilados, de los encarcelados, de los desaparecidos, de los perseguidos en todo el mundo por ese mismo enemigo: el capitalismo y su Estado.

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Notas :

1. La clausura de un medio de comunicación como el periódico ENGIN fue considerada por todos los especialistas serios en derecho penal como un acto abiertamente inconstitucional y violador de los derechos fundamentales de expresión e información. Vease por ejemplo la explicación de Enrique Gimbernat Ordeig, catedrático de Derecho Penal y miembro del Consejo Editorial de El Mundo.

2. Extractado de una carta mensaje de las Madres de Plaza de Mayo dirigido a "los trabajadores del Diario Egin y Radio Egin" con motivo de la clausura ordenanda por Garzón de esos medios de expresión. En esa carta se denuncia el terrorismo de Estado y en particular la conducta vejatoria de Garzón en esas acciones policiales: "denunciar la conducta vergonzosa y vejatoria de este mismo Juez". Al mismo tiempo las madres señalan que la razón de la censura salvaje por parte del Estado Español se debe a que "los compañeros del diario Egin y Radio Egin fueron los únicos que se atrevieron a denunciar con datos, fechas, nombres y apellidos los casos de ejecuciones y torturas cometidas al amparo de los jueces de la Audiencia Nacional" (la Audiencia Nacional es el democrático nombre que el Estado español le puso a la vieja institución franquista creada en 1963 y denominada "Tribunal de Orden Público"). La carta la firman Hebe de Bonafini y Mercedes Meroño en nombre de las Madres.

3. Ver texto completo de ese dramático llamado en nuestro órgano central en castellano Comunismo No.4. En esa misma revista nuestro grupo explica las condiciones que condujeron a esa derrota proletaria y toma posición sobre las cuestiones centrales de la revolución y la contrarrevolución en ese país. El llamado de los Cordones Industriales tiene un enorme valor histórico de denuncia de todas las fracciones burguesas, aunque los límites ideológicos del mismo, que hicieron posible el desarmamento y la masacre posterior, son evidentes: dichos sectores proletarios no se sitúan abiertamente contra Allende y la Unidad Popular sino que hasta hablan de "compañero Allende" a pesar de la política abiertamente antiproletaria del mismo. Esa nefasta dependencia ideológica del populismo se ve también en la repetición por parte de los Cordones Industriales, de muchas frases hechas por la Unidad Popular. Pensamos que pertenece a este campo esa afirmación chovinista y que fuera tan característica de la izquierda burguesa chilena de "la clase obrera más consciente y organizada de Latinoamérica", que lejos de forjar la unidad del proletariado como clase tiende a su división. De más está decir que el propio proletariado en Chile repudia ese tipo de ideologías chovinistas que solo sirven para aislarlo de sus hermanos de clase del continente y del mundo.

4. Ojo no decimos para nada que la jeta de los otros sean jetas menos criminales. Lo que sugerimos es que la jeta de Pinochet coincide notablemente con la imágen espectacular del dictador que cualquier película sobre el tema necesita: es como una jeta soñada para hacer de malo en cualquier espectáculo.

5. Como lo hemos subrayado en diferentes oportunidades el terrorismo de Estado es escencial en el funcionamiento del Estado democrático. Todo el edificio formal y legal, jurídico y pacífico, toda la organización democrática de la sociedad se sustenta en el terror que inspiran a los que se encuentran privados de propiedad, (separados de sus medios de vida y de producción de esos medios de vida), la policía, el ejército, los diferentes cuerpos de seguridad y milicias privadas, los jueces, los tribunales, las cárceles, los hospitales psiquiátricos y otros aparatos de represión. El terrorismo abierto contra una clase social en movimiento, solo lo utiliza la clase dominante en contadas ocasiones, precisamente porque ese terror cotidiano que persigue a cada explotado, en la calle, en el campo o en la casa, en y hacia el trabajo, es el fundamento decisivo de lo que se llama paz en esta sociedad, de la paz social. Por eso la mayoría del tiempo la sociedad burguesa vive como si todo el mundo estuviera conforme con ella, como si nadie la pusiese en cuestión, el terrorismo de Estado no aparece abiertamente frente a la mayoría de la población como lo que es, sino que se mantiene como amenaza y el Estado solo utiliza el monopolio que tiene de la violencia contra miembros particulares de la sociedad acusados de atacar la ley y el orden: en la mayoría de los casos de no respetar la propiedad privada.

6. "Alibí" significa coartada.

7. Las potencias triunfadoras lograban así montar un espectáculo en el cual los nazis eran en sí los malos y masacradores, dándose así una potente coartada para todas las otras masacres de la guerra: los 60 millones de muertos, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, los campos de concentración y explotación organizados por los aliados (por ejemplo en la URSS), el bombardeo sistemático de las ciudades y barrios obreros de los países vencidos,... todo, todo quedaba validado y justificado. Unos años después a quién recordara Hiroshima o Dresde, Nagasaki o Berlin, se le podría pegar la etiqueta de "profacista" (unos años después de "revisionista") y descalificarlo.

8. Ver nuestro artículo "CO36.1 La lucha por los desaparecidos y contra la impunidad" en Comunismo No.36.

9. El extracto que publicamos lleva por firma: Prisioneras políticas, Cárcel de Alta Seguridad (CHILE). El texto completo fue recibido desde Chile "en el momento más álgido de la detención de Pinochet en Londres" y fue publicado por "RESUMEN latinoaméricano" (Ap.de Correos 46078 - Madrid 28080 - http://nodo50.ix.apc.org/resumen) en el número 38 de noviembre/diciembre 1998.

10. El significado etimológico así como histórico-social de esta palabra del lunfardo se explica en la continuación de este mismo texto.

11. Algunos compañeros nos señalan que también en otros países grupos de compañeros realizan ese mismo tipo de acciones. Así en Uruguay se habría logrado quemar varios torturadores en su barrio y en su trabajo y en algunos casos las asociones proletarias han realizado medidas de lucha para que echen a la calle a tal o tal torturador. Recientemente (febrero 1999) se logró en el Sindicato Médico del Uruguay desenmascarar a un médico torturador y hacerlo expulsar.

12. Los milicos mismos le llamaban pudicamente "el proceso" para esconder el carácter dictatorial de ese gobierno.

13. En un principio los escraches los preparaba solo un puñado de militantes y tenían gran eficacidad por el efecto sorpresa. En cambio ahora se le da tanta publicidad que en los hechos se pierde el efecto sorpresa y se está previniendo a la represión (como es sabido avisar a la prensa equivale, como en todo el mundo, a avisar a la policía) y en muchos casos la presencia policial es tan gigantesca que el escrache es limitado en sus efectos.

14. Hemos dado cantidad de ejemplos de este tipo: la libertad de los presos por la que pelean los proletarios es transformada por los hombre del Estado en "amnistía", la asamblea y huelga en "derecho de reunión" bien reglamentado y "derecho de huelga" bien condicionado, etc. Ver al respecto el importante texto programático: "El mito de los derechos y libertades democráticas" en Comunismo No.1, publicado hace 20 años.

15. ¡Con el pretexto de la edad ni siquiera están presos criminales como Vidella o Massera, sino sometidos a "arresto domiciliario"!.

16. Declaraciones recientes de diferentes familiares de desaparecidos y presos políticos publicadas en diversos medios de difusión.