La reciente guerra de los Balcanes no fue una guerra para liberar al pobre pueblo de los objetivos demenciales de un tirano, sino que por el contrario, se trató una vez más que una vez más, de una guerra de masacre y destrucción del proletariado internacional. Como las guerras en el Golfo, en Turquía, en Afganistán, en Ruanda, en Palestina,... la guerra en Kosovo (así como las formas actuales de paz con la presencia del gendarme de la OTAN) es objetivamente una acción general del capitalismo contra nuestra clase.

Como todas las guerras de la era capitalista la guerra en los Balcanes fue una guerra entre las diferentes fracciones burguesas en disputa por las mejores condiciones para realizar su ganancia. La condición esencial que la misma se haya impuesto es la sumisión de los proletarios a la paz social, la desmoralización con respecto a toda tentativa de lucha, la aceptación de condiciones de vida infames, es decir la liquidación del proletariado como fuerza. Y la guerra de los Balcanes fue antes que nada esa afirmación del capital contra el proletariado.

Hay que decir y repetir las guerras capitalistas, en el pasado y en el presente, están directamente determinadas por las inevitables contradicciones de clase contenidas en los fundamentos mismos del sistema capitalista internacional.

Las guerras imperialistas solo son períodos inevitables de rompimiento violento de paces burguesas establecidas a su vez sobre millones de cadáveres. Guerra y paz no pueden separarse, a pesar de que las diferentes ideologías y partidos burgueses las opongan para fortificar la dominación social capitalista sobre los proletarios del mundo entero por un período mucho más grande. Desde que el capital domina el mundo, hace muchos siglos, podemos comprobar que la paz de la burguesía condujo y conducirá a nuevas guerras imperialistas de destrucción humana, de masacre de nuestra clase.

Así, los conflictos y paces burguesas, hoy como ayer, se edifican sobre los cadáveres de los proletarios. La destrucción de la autonomía de clase, la liquidación de las organizaciones proletarias, la fortificación del terrorismo de Estado, se desarrollan conjuntamente con el despliegue de las contradicciones existentes entre las diferentes fuerzas capitalistas regionales e internacionales que luchan por controlar el timón del Estado. Cuando logran encuadrar a los proletarios e imponer la paz social, cuando se los divide según los intereses de sus enemigos en diferentes categorías sociales y económicas, etnias, nacionalidades, colores y religiones el Estado encuentra las mejores condiciones para llevar adelante sus guerras. En esa perspectiva las fuerzas de manutención de la paz, los pacifistas, los humanistas, los protectores de refugiados y las ONG son tan importantes como lo son los pacíficos batallones de infantería, los paracomnados o la sofisticada aviación: todos buscan imponer sus reglas de clase y fortificar la dominación social.

Este sistema social siempre impuso sus intereses egoístas inhumanos, los del beneficio, del reino del dinero, la economía nacional y los intereses de su dominación de clase, frente a cualquier otro interés. Para nosotros, la sociedad civilizada es sinónimo de: trabajo, hambruna, aislamiento, terror, ciencia, prisiones, fronteras,... guerras. En esta sociedad las necesidades humanas están totalmente excluidas, no tienen la fuerza para imponerse: nuestras necesidades se encuentran totalmente oprimidas por las leyes propias de la civilización, es decir por la dictadura de la mercancía y la esclavitud asalariada. Por eso la guerra contra la humanidad en esta sociedad es permanente. En otras palabras, la civilización es un vampiro que se alimenta de la sangre de los trabajadores, el capital vive en permanente guerra contra nuestra humanidad, es él quien nos explota, nos destruye, nos asesina cotidianamente sea extorcándonos nuestra fuerza productiva en el trabajo o sea cuando directamente se nos masacra en la guerras.

Esta es la inhumana realidad y sociedad que todas las religiones, partidos, pacifistas, reformistas, humanistas, ecologistas y gobiernos tratan de mantener, enparchar y defender. Todas esas ideologías y fuerzas aspiran, a pesar de las diferencias que puedan existir entre ellas, a mantener a los humanos como una clase mundialmente explotada, a los proletarios como esclavos de la civilización, del progreso, del desarrollo, de la economía y la nación. El verdadero significado de todo esto para nuestra clase es: crecimiento de la miseria, degradación humana y masacres.

Pacifistas y reformistas, demócratas de todo tipo, despliegan su política contrarrevolucionaria en nombre de la humanidad, de la protección de la naturaleza, de la paz y contra la guerra. La tarea principal de estas fuerzas del capital es siempre la misma: destrucción de las iniciativas revolucionarias, de la solidaridad de nuestra clase, división de nuestra comunidad de lucha y destrucción de nuestras organizaciones militantes.

El objetivo común de los reformistas, sean de derecha o de izquierda, es la manutención de las bases que causan el sufrimiento humano: la sociedad capitalista y su Estado. Los cambios que proponen y la oposición que claman con respecto a una situación política o social particular, no son más que llorisqueos que fortifican el progreso económico burgués, la sociedad y el Estado. En otras palabras, su preocupación no parte del interés proletario, ni de nuestras condiciones de esclavitud, sino, como siempre, de la preocupación de mantener a flote y fortalecer el orden, la ley y la organización social de la clase burguesa. Para pasar a cobre los beneficios de la explotación terrorista del proletariado, les resulta tan indispensable la guerra como la paz y el sacrificio permanente y brutal de un número siempre superior de proletarios.

Día a día, la burguesía asesina masivamente a mujeres, hombres y niños en los accidentes de trabajo (1), con el hambre, las enfermedades producidas por la miseria, las catástrofes "naturales",... La aniquilación en el trabajo o por la ausencia de trabajo, en las guerras y en las deportaciones es el producto genuino de la imperiosa necesidad del capital de extorcar cada vez más beneficio. Y poco importa si se producen desiertos y osarios, polución y contaminación irreversible, bajo el reino del capital, nuestro estado de supervivencia no es más que un estado de guerra permanente: la guerra cotidiana del capital contra la humanidad.

El Estado siempre justificó, y justificará, el terrorismo y el carácter inhumano de su civilización, de su economía y de su sociedad, presentándolo como el mejor producto de la historia de la humanidad. Según la burguesía, cuyo bienestar y poder depende directamente de la explotación de los trabajadores y de su existencia como población desposeída de todo medio de vida a excepción de su fuerza de trabajo, la civilización, el progreso y el desarrollo de esta sociedad capitalista tienen como punto de partida el interés humano. Humanidad, interés humano y bienestar no son términos nuevos en el vocabulario de la burguesía cuando se pretende justificar los intereses, objetivos, políticas, ideologías y acciones de su clase. Así, la explotación, la esclavitud, la destrucción, las guerras y las condiciones cada vez más miserables de vida de todos los seres del planeta son justificados por todos los campos burgueses, sea cual sea su color o tendencia, desde siempre como si fuesen el interés de todos.

El terrorismo y el poder civilizador del Estado se perpetúa en función de su capacidad de mantener al proletariado como simple fuerza de trabajo reproductora del capital y como carne de cañón en las guerras nacionalistas e imperialistas.

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Todos los partidos burgueses, los dirigentes gubernamentales y las diferentes estructuras ideológicas pretenden convencernos de que cada guerra es el producto de una situación particular, que no tiene relación alguna con su sociedad de clase. Algunos, como la OTAN y el ELK, la defienden, desde sus posiciones e intereses, como una guerra humanitaria para salvar y proteger a los albaneses o kosovares de un nuevo Hitler: el dictador Milosevic. Otros, pro-Milosevic y anti-NATO la condenan como una agresión inaceptable contra la soberanía de un Estado. Otros buscan en el pasado las "raíces del odio" que justificarían el pretendido carácter étnico de la guerra, para luego proponer soluciones pacíficas, negociaciones entre los diferentes campos bélicos. Pero todos niegan la esencia de esta guerra.

Cualquiera que sea el nombre que se le de a los bombas empleadas, cualquiera sea el nombre que se le pongan a las destrucciones ocasionadas, cualquiera sean los justificativos o denominaciones empleadas para designar los desplazamientos de población o los campos de refugiados (como por ejemplo "bombas de alta precisión", "científicas" o "tecnológicas", "purificación étnica") el objetivo siempre es el mismo: aumento de la explotación y masacre de nuestra clase.

Más allá de las diferencias que puedan existir entre Clinton, Blair, Milosevic, Saddam... y otros dirigentes de Estados, de sus conflictos y alianzas, de sus paces y guerras, de sus desarrollos y destrucciones, de sus ciencias y religiones, de sus ayudas humanitarias y controles de seguridad... todos sirven a un solo interés: el mantener el dominio de la paz social, que no es más que el cementerio de la clase trabajadora.

No existe, ni existió, ni existirán, "buenos" o "malos" dirigentes burgueses, "malos" o "buenos" partidos burgueses, ni tampoco tiene sentido hablar de "malas" o "buenas" naciones o Estados. Ayer, hoy y mañana, el interés de la clase burguesa se encuentra y se encontrará siempre en total oposición con el del proletariado. El trabajo, la explotación, la miseria y la guerra son las concretizaciones de ese interés.

La guerra en el Golfo mostró, una vez más, cual es la triste realidad de la guerra burguesa: destrucción y masacre de los proletarios en Irak. También de esa guerra se dijo que era una "guerra legítima de liberación del pueblo Irakí de las garras del dictador Saddam". Y aún hoy, en nombre de esa "guerra legítima" las bombas de la OTAN siguen destruyendo cotidianamente las ciudades de Irak: todos los días hay "civiles" muertos, es decir se asesinan proletarios. Sabemos que en 1990, cuando estalló esa guerra, se produjeron importantes movimientos proletarios que atacaron decididamente al Estado en Irak, que durante los conflictos entre los Aliados y el gobierno baasista en 1991, la fuerza proletaria se concretó en poderosos levantamientos revolucionarios en toda la región. Frente a esa situación crítica, los Aliados retiraron sus fuerzas y cesaron sus hostilidades contra Saddam. Para el proletariado revolucionario la razón es obvia: se trataba de proteger el poder capitalista, a los Baasistas (los que supuestamente eran "sus enemigos") y al orden social burgués de los proletarios subversivos. Se trataba de asegurar que la Guardia Republicana de Saddam destruyera y masacrara a los proletarios que enfrentaban al Estado. Esa tarea fue y sigue siendo asumida magistralmente por los ejércitos, los nacionalistas, los Islámicos y otras fuerzas represivas del Estado. El resultado sigue siendo que Saddam se mantiene en el gobierno asumiendo las tareas propias de su clase: asesinando con el apoyo directo de las fuerzas Aliadas y su ayuda humanitaria.

El gobierno Baasista, establecido y fortificado por el apoyo directo de todos los poderosos gobiernos democráticos del mundo entero, como el Británico, Francés, Ruso, y el de USA, no se diferencia de las otras fuerzas burguesas, ni de los otros gobiernos, en lo que respecta al asesinato y al ejercicio del terrorismo contra los proletarios en Irak. Se podrá reemplazar a Milosevic o a Saddam y su partido, se podrá poner en su lugar a otras fracciones burguesas más "aceptables", más hábiles para restablecer la paz social, pero jamás se hará esto en beneficio de los trabajadores, sino por el contrario para mejorar la dominación y mantenerlos como esclavos asalariados del sistema capitalista, para usarlos como carne de cañón de la economía nacional y de las guerras imperialistas.

Este es el mismo escenario que se repite en Yugoslavia, contrariamente a todas las mentiras difundidas por la burguesía con respecto a los objetivos y a los medios de su guerra. El objetivo de la OTAN era, desde mucho antes del espectáculo de las negociaciones de Rambouillet en donde según nos dicen se trató de hacer lo posible por evitar la guerra, el de instalar una fuerza internacional en el Kosovo para controlar la región. Hoy, todas las regiones que avecinan Kosovo, principalmente Macedonia y Albania, están repletas de bases de la OTAN. ¡El objetivo fue alcanzado! Así el Estado en Albania, que hace dos años (1997) fue sacudido por violentos enfrentamientos de clase, que la burguesía solo logró controlar a duras penas y en forma parcial se encuentra hoy defendido hasta los dientes en base a que todo el territorio albanés se encuentra cuadrillado por bases militaro-humanistas dispuestas a desplazarse, estacionarse, bombardear, reprimir... "en caso de una nueva crisis" como lo sugirió el portavoz de la OTAN, Sr. Shea, durante una sesión informativa.

Todo esto nos hace recordar la verdadera razón de los bombardeos del 91 en Vucovar, puerto industrial de Croacia, en donde el poder había sido paralizado por huelgas y otras acciones de clase que sacudieron todo el territorio de la ex-Yugoslavia durante los año 1987, 88, 89. y que en dicha ciudad llegaron hasta la ocupación obrera del Parlamento Federal. El bombardeo fue efectivamente la respuesta burguesa al accionar obrero: desde el 27 de agosto hasta el 18 de noviembre de 1991, es decir durante más de cien días, esta ciudad fue sometida a una ostensible operación de destrucción, de bombardeo sistemático y abandonada a la defensa exclusiva de los obreros que la ocupaban. Los burgueses ya la habían abandonado y el gobierno croato a quien supuestamente le correspondería haber defendido "su territorio", no intervino. La fuerza de la solidaridad obrera, que se daba en aquella época contra toda la intoxicación ideológica que pretendía dividir al proletariado en serbios, croatas y otras nacionalidades, se materializó principalmente en la deserción del 86% de soldados del ejército serbio movilizado para entrar en Vukovar.

También tenemos que recordar que las pretendidas rivalidades étnicas y religiosas fueron bendecidas y propagandeadas por todas las fuerzas burguesas, como mejor manera de desarrollar la guerra contra el proletariado. No debe olvidarse tampoco que las divisiones y "purificaciones" étnicas fomentadas e impuestas por el terrorismo de las diferentes fracciones burguesas fueron oficializadas por los acuerdos de Dayton, presididos por el Estado Noramericano, bajo el nombre de "confinación" y que para asegurar la aplicación de los mismos se enviaron 60.000 soldados de la OTAN. También esto nos permite recordar que la burguesía hizo todo lo posible por imponer sus divisiones étnicas en Albania, fragmentando al país en Norte y Sur, cuando se desencadenaron las luchas en 1997 tratando por todos los medios de dividir al proletariado.

La justificación inicial de la guerra del Kosovo fue la de desarmar al ELK, que es otro ejército financiado por la burguesía internacional para desarrollar el sentimiento nacionalista albanés y para canalizar, a todo proletario que quiera tomar las armas contra el Estado, reclutándolo para un ejército de liberación nacional. Esta fue, es y será siempre la alternativa que la burguesía opondrá a todo intento de emancipación proletaria de este sistema. Durante la guerra la OTAN, a pesar de sus declaraciones contradictorias, daba armas al ELK, a los efectos de asegurar un mínimo de intervención terrestre (2).

Los bombardeos de la OTAN, lejos de proteger a los habitantes de Kosovo, aceleraron el flujo de refugiados que escapaban a la región sometida a sangre y fuego. Las tropas de la OTAN, en colaboración con los ONG pudieron así controlar el flujo de la población, la construcción de los campos, las deportaciones. Las fuerzas aliadas organizaron, así en complementariedad con las fuerzas policiales y el ejército serbio, la destrucción de los vínculos proletarios. Vemos que es en base al terrorismo general contra los proletarios en Serbia, en Kosovo, en Albania y en el mundo entero que la burguesía asegura la paz social.

La llamada guerra humanitaria para proteger a los civiles Albaneses adquirió una fuerza inusitada gracias a los armas de gran "precisión" de la OTAN: no solo no protegieron a nadie sino que ocasionaron sufrimientos y masacres mucho mayores. Los efectos desvastadores de esas armas de guerra, la aplicación de los avances tecnológicos y científicos, de los que tanto se enorgullecen todos los demócratas superan en realidad todas las estadísticas que nos han dado. El desastre que esa guerra supone para el medio ambiente dada la alteración global de las condiciones de supervivencia contiene todos los elementos para un desastre humano general. "No hay problema", afirma la burguesía y los principales jefes políticos demócratas, porque como las guerras son contra dictadores de la calaña de Hitler, Saddam y Milosevic, ellas son "justas y nobles" y las destrucciones y masacres que inevitablemente ocasionan se justifican ampliamente. De todas maneras para la OTAN, los muertos no son más que objeto de estadísticas; los bombardeos de fábricas, hospitales, prisiones, trenes, columnas de "refugiados",... (en Serbia y en Kosovo) no son más que los "efectos colaterales" de una guerra "justa" de "protección de un pueblo", de "ayuda humanitaria".

Pero como lo hemos comprobado a través de la historia la realidad es otra: por un lado las guerras burguesas producen víctimas entre los trabajadores y la destrucción transforma las condiciones de vida de los proletarios haciendo a ésta cada vez más miserable e inhumana; y por el otro lado, los que vencen son los burgueses, sus diversos frentes y fracciones y ello independientemente de que la jetas de los dictadores y políticos (fascistas o antifascistas) sean, o no, cambiadas.

Todas las fracciones burguesas tratan de convencernos de que en sus guerras hay bandos "malos, perversos, inhumanos" y otros "buenos, civilizados, humanos" mientras que nosotros vivimos cotidianamente el terror y las torturas de esta sociedad y no necesitamos de sus campañas para darnos cuenta de la verdadera naturaleza de sus competidores, de sus "enemigos-amigos" (Saddam, Milosevic, OTAN, Fascistas o antifascistas): son todos iguales civilizados, nacionalistas, democráticos,... son todos contrarrevolucionarios y terroristas. Todos nos obligan a trabajar, cuando tenemos sangre fresca y vendible en los períodos de paz y se unen, también unánimemente, para conducirnos a sus guerras cuando el beneficio se los exige, para masacrarnos masivamente cuando somos sobreabundantes con respecto a sus necesidades de valorización. Para nuestra clase esta es la verdadera diferencia que existe entre paz y guerra.

¿Pero qué otra cosa es la civilización capitalista? Qué otra cosa que las masacres de los indios en América, que la esclavitud de los africanos, que las llamadas Primera y Segunda Guerra Mundial, que la guerra de Vietnam, que Hiroshima, Nagasaki, Halabja y las infinitas masacres cotidianas que se dan en el trabajo y las catástrofes "naturales" que se producen diariamente en el mundo entero. Mientras que el proletariado internacional no se organice y no desarrolle su actividad subversiva contra la economía nacional y contra "su propia" burguesía en el mundo entero, el capital continuará su catastrófico desarrollo pautado por la destrucción permanente de la humanidad.

Sin lugar a dudas el proletariado siempre opone una resistencia a la guerra, oposición que en este caso se concretó en la deserción de soldados del ejército serbio (3) y de los "refugiados" de los campos de concentración, en las manifestaciones y otras formas de lucha, pero asimismo es necesario constatar que estas acciones fueron muy minoritarias. Tampoco nos cabe dudas de que la fortificación del campo "vencedor" no depende del poder del arsenal armamentista sino de la capacidad de destruir la resistencia proletaria contra el capital y sus guerras. Así la expulsión de Saddam Husseim de Kuwait no fue debida a la fuerza logística de los Aliados como se dijo sino, por el contrario, a la lucha del proletariado que en Irak se opuso a los sacrificios "por su país" y al hecho de que ese mismo proletariado dirigió sus armas contra "su propia" burguesía y desertó masivamente del ejército. ¡El terror que la burguesía siembra sobre la tierra solo tiene como límite la lucha que nuestra clase le opone!

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Breve cronología de las sublevaciones en Serbia

Las sublevaciones que estallaron en el momento culminante de la guerra confirman que, incluso en la peor situación, nuestra clase sigue siendo la única alternativa viviente ante el horror capitalista. Los reclutas que desertaron del frente de Kosovo, sus padres y los otros proletarios que atacaron físicamente los edificios representativos del Estado (intendencias, canales de televisión, etc.) mostraron con sus actos una admirable falta de patriotismo, un verdadero espíritu derrotista revolucionario. Dichas acciones se inscriben en continuidad con el rechazo de los proletarios de esa región de combatir en las guerras burguesas: amotinamientos de Kragusevac en 1991, Banja Luka en 1993, etc.

El 14 de mayo, varios ataúdes llegan desde el frente a Krusevac, pequeña ciudad industrial de 100.000 habitantes y a Alexandrovac. Los días siguientes, miles de proletarios manifiestan contra la guerra y atacan los edificios municipales y militares, así como la estación de la televisión local. En Alexandrovac, unos mil proletarios impiden físicamente la partida de reservistas que son enviados al frente. El Intendente y el jefe del SPS local tratan de interponerse pero los manifestantes los agarran a palos.

Muchos manifestantes serán arrestados y acusados por el Estado de "sabotear la defensa del país" y de "traición, colaboración directa con el enemigo y de trabar la defensa de la nación". En el mismo momento más de mil reservistas desertan del frente de Kosovo y suben hacia Alexandrovac y Krusevac para socorrer a sus hermanos de clase reprimidos por "su propio" Estado. Proclaman que no volverán al frente y exigen la finalización de la guerra. El movimiento se extiende a otras ciudades como Kraljevo, Raska, Baljevac, Prokuplje y Cacak.

Los proletarios en lucha, tanto los sometidos al uniforme militar como los que no, organizan manifestaciones, mitines, en donde se critica abierta y violentamente la unión sagrada de la "patria en peligro". Es muy importante distinguir este movimiento de acción directa del proletariado contra el esfuerzo de guerra con respecto a la tentativa de las fracciones burguesas de recuperar la lucha creando en el mismo momento diversas iniciativas como el "Parlamento de los Ciudadanos" en Cacak que llamaban a los reservistas a "obedecer la ley militar".

Los sublevados llegan a establecer una cierta correlación de fuerzas provisoria con la autoridad militar local, pero no saben realmente que hacer: ninguna directiva de extensión del movimiento es asumida claramente. Se quedan esperando las diversas noticias que llegan y actúan en forma pasiva. Frente a las diversas declaraciones y promesas lanzadas por las agentes estatales se muestran enormemente crédulos. La represión, el cerco policial de la ciudad de Krusevac y la prohibición de todo tipo de reunión o manifestación en lugares públicos durante los bombardeos terminarán liquidando el movimiento. En los días siguientes tres de los sublevados son condenados a cuatro años de prisión por un tribunal militar en Nis. Otros 24 sublevados siguen en instancia de proceso.

Estas informaciones datan de mediados de junio, luego de lo cual no hemos logrado obtener nuevas informaciones.
¡Solidaridad clasista con los derrotistas revolucionarios de todos los campos!
¡Ser patriota es ser asesino!
¡Abajo todos los Estados!

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Todos los campos burgueses nos mienten con respecto a las verdaderas causas y objetivos de la guerra. Es evidente que los medios de comunicación nos manipulan presentando nuestra reacción contra la guerra como pro-Muslim, pro-Chita, pro-Milosevic, pro-OTAN o pro-campañas humanitarias... pero a pesar de ello es claro que en el período actual los ejemplos de resistencia proletaria contra las bases mismas del capitalismo son poquísimas y dispersas.

En efecto, el proletariado se encuentra hoy en día globalmente encuadrado en un abanico de movimientos reformistas, pacifistas, nacionalistas, religiosos, etc. La ideología burguesa de defensa de la paz tiene todavía un fuerte y masivo impacto al interior de los proletarios. Mientras la paz burguesa nos asesina cotidianamente y fortifica nuestro enemigo, pacifistas, reformistas, humanistas, obras de caridad y ayuda para los pobres siguen contando con amplio apoyo. Por otra parte, el conjunto de paces burguesas se mantienen a través y por la explotación intensa de nuestra fuerza de trabajo y por lo tanto, muy frágiles, vulnerables y susceptibles de explotar violentamente en cualquier momento o lugar. Lo mismo sucede con todas las divisiones del poder burgués al interior de las naciones y fuerzas estatales que se mantienen y se estructuran en y por el poder de la "paz". Veamos, por ejemplo, el caso de la ONU. La función y papel de esa institución es un claro ejemplo del tipo de paz y hermandad internacional que la burguesía concibe y clama con tanto entusiasmo. Por sus tareas y objetivos, este super poder internacional de la burguesía estuvo siempre activamente presente en la preparación de ataques contra nuestra resistencia clasista y en la masacre de nuestros hermanos proletarios por todo el mundo. Esta tarea la ejerció preferencialmente cuando las fuerzas locales de la burguesía se encontraban superados para enfrentar los disturbios e insurrecciones proletarias. Una vez resuelto el conflicto con el proletariado, la ONU fortifica su fuerza política a la zaga de los intereses de la fracción estatal más influyente a nivel internacional, imponiendo armisticios artificiales que solamente provocarán más conflictos. Esto es lo que sucedió en todos los ceses de fuego y acuerdos de paz que impuso en todo el mundo: en Vietnam, Europa, Palestina, Irlanda, el Golfo, Asia, Africa y América. Los acuerdos de paz en los Balcanes también revelan el carácter contrarrevolucionario y terrorista de la paz burguesa dado que dividen al proletariado en diferentes identidades nacionales y lo conducen, bajo el estímulo concertado de todos los medios de fabricación de la ideología estatal, al odio y la masacre interétnicas. Todas esas masacres de nuestros hermanos de clase se hacen en favor de los intereses de nuestra clase enemiga: el sistema capitalista mundial, personificado en "nuestros propios" explotadores, "nuestras propias" naciones, "nuestros ejércitos, partidos y gobiernos.

La paz burguesa es, sin dudas, una puerta para nuevas guerras y masacres proletarias. Hoy en día son los pacifistas, las ayudas a los refugiados, las organizaciones humanitarias que asumen muy responsablemente estas tareas. No solo nos engañan cuando pretenden suprimir las causas de la guerra o proteger a los civiles, sino que también participan directamente en el desarmamento del proletariado y en la fortificación de los controles policiales en los campos de prisioneros y refugiados. Hasta llegan a colaborar directamente en las masacres, como sucedió en Irak, en Ruanda, en Somalia, en Sabra & Shatila, en Srebenica... Luego de cada intervención internacional pacificadora la sangre proletaria corrió a chorros y resultan incalculables los muertos, los mutilados, los torturados. En Palestina, el UNRWA (Agencia de la ONU), fundada luego de la guerra de 1948-49 entre los Estados Arabes e Israel (4), organizó, durante la década del 50, innumerables campos de refugiados en el Líbano, Siria, Jordania, Gaza. Esta agencia, como los bancos occidentales, controla a los proletarios en la región utilizando, en su función de identificación de elementos revolucionarios y "terroristas" y colaboración general con las fuerzas represivas de la región, el viejo método de la zanahoria y el garrote: ¡también distribuye alimentos, medicinas, vestimenta...! En Irak, la ONU ponía todo su esmero en convencer a los "civiles" de que se encontraban protegidos (y desarmados) en los campos y regiones que esta organización controlaba... hasta que el ejército iraquí aparecía en masa para masacrar. Cuando la masacre comenzaba la posibilidad de escapar era mucho más remota. Esta situación sigue reproduciéndose y los riesgos de nuevas masacres son enormes.

En Bosnia, Ruanda, Somalia,... las fuerzas del mantenimiento de la paz de la ONU han participado directamente en las masacres. Las organizaciones pacifistas y humanitaristas trabajan hermanadas con otros ejércitos burgueses y con organizaciones paramilitares de todo tipo: juntos asesina a los proletarios y producen lo que luego llaman masacres de "serbios" realizada por los "nacionalistas albaneses" o masacres de "kosovares" realizada por los "serbios". ¡Esto lo hacen en todos los conflictos!.

La lista de políticas de paz y acciones burguesas contra el proletariado es enorme y solo se terminará cuando nosotros, proletarios internacionalistas, nos organicemos como una clase internacionalista, revolucionaria, contra el dominio de esta sociedad inhumana en todos los lugares del mundo.

Para terminar una vez por todas con todas las masacres mundiales y el terrorismo del Estado hay que destruir el progreso de la economía nacional en todo el mundo. La mayoría del proletariado mundial se encuentra totalmente embrutecido y lobotomizado por el período de paz social que actualmente vivimos. Durante muchas décadas, la explotación del proletariado se ha mantenido sin verdaderas luchas revolucionarias. La mayoría de los proletarios, reducidos a simples ciudadanos asumen las exigencias de las funciones democráticas y organizan su actividad en las instituciones nacionalistas y reformistas sirviendo así a los intereses de su enemigo de clase. Prisioneros de la ideología burguesa, actúan contra sus propios intereses de clase. Esta es la penible realidad que constatamos en las luchas que se dan a nivel mundial: incluso en los momentos más álgidos muchos resultan castrados por la influencia enorme de la ideología de la pasividad, por el reformismo y el nacionalismo. Mientras la mayoría de los proletarios se mantengan prisioneros de las ideologías burguesas y defiendan el interés de la nación, la democracia y el Estado, su situación será siempre la misma y el capitalismo podrá facilmente seguir sometiendo a la humanidad a sus destrucciones. Más aún, podrá seguir imponiéndonos sus guerras en las que los asesinados y sacrificados, siempre son los proletarios.

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Durante el mes de abril de 1999, hubo marineros griegos que se amotinaron abordo del destructor "Themistoklis", que había sido enviado al mar Adriático para participar en los bombardeos de la OTAN. Al día de hoy, no tenemos información sobre las consecuencias de la acción de esos marineros, ni tampoco tenemos otros detalles sobre las perspectivas políticas que los mismos se daban. Sin embargo, la negativa a tirar contra sus hermanos en Yugoslavia, así como su rechazo a ser tratados como carne de cañón, se sitúan claramente en el camino que lleva a la organización del derrotismo revolucionario. Para dar a conocer esa valerosa actitud compañera, publicamos a continuación la carta que esos marinos firmaron colectivamente explicando las razones que los llevaron a amotinarse:

"El barco no debe navegar. Nosotros protestamos con todas nuestras fuerzas contra esta misión. El barco no parte para hacer un entrenamiento, sino que será colocado bajo las ordenes del comando de la OTAN y participará, de una manera o de otra en las operaciones y en los bombardeos de la OTAN a partir del Mar Adriático. Las seguridades que nos han dado, en cuanto a que el barco no participaría, no nos convencen. Además, al principio, el trayecto del navío era diferente y ahora se nos envía al Adriático. El dinero que nos ofrecen para atraernos no nos hará cambiar de parecer con respecto a esta misión. Los marineros y el equipaje de la Marina de Guerra no son carne de cañón.
¡No hay trabajo para nuestro barco afuera de nuestras fronteras!
¡El barco no debe partir!
Los responsables oficiales deben saberlo, si el navío parte a pesar de todo del puerto, ello se hará sin nuestro consentimiento y sin el de nuestros padres.
Llamamos a los griegos a anular esta misión.
Unimos nuestras voces a las del pueblo.
- Contra el bárbaro ataque de la OTAN contra Yugoslavia.
- Para impedir que nuestro país provea de armas a la OTAN."
(Firmado:) Marineros del Destructor "Themistoklis" - 14 de abril de 1999.

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De esta manera, los burgueses de diferente tipo seguirán proclamándose héroes de la nación (cementerio de los trabajadores) y de la civilización (máquina de extorsión de sangre humana). El "pueblo", el ciudadano, será llamado a celebrar y honorar el triunfo de sus explotadores: los burgueses y sus naciones asesinas. Ese heroísmo seguirá siendo como hoy la matanza de niños en los hospitales, la incineración de civiles en trenes y autobuses, de refugiados en tractores y de trabajadores en las fábricas. ¡La famosa guerra "justa", de "protección del pueblo contra los dictadores", "ayuda humanitaria" y "seguridad para la gente" no fue ni podía ser otra cosa! ¿Cuantos burgueses, generales del ejército y jefes políticos sacrificaron sus vidas por la "incomparablemente digna" guerra contra el Fascismo, Nazismo, en la democrática Europa de hace medio siglo? De los más de 60 millones de muertos, la absoluta mayoría fueron proletarios de todos los colores y nacionalidades. Como en todas las guerras que se dieron, los Estados capitalistas triunfantes denominaron esa gigantesca masacre de proletarios: "triunfo supremo de la paz, de la democracia, y de la estabilidad" para la producción capitalista.

Los hechos hablan por si mismos: lo que los proletarios ganaron fue la fortificación de sus cadenas como esclavos asalariados y el aumento del terror capitalista que controla en forma cada vez más poderosa todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. La burguesía fortificó su economía y su poder a expensas de los explotados. ¡Cuánto más nos hablan de paz, más preparan los próximos ataques contra nuestra clase, sea directamente en la guerra o indirectamente defendiendo los negocios burgueses!

El desarrollo del ejército y el aumento gigantesco del potencial destructivo militar siempre constituyeron el centro y la vanguardia del desarrollo científico y tecnológico internacional así como del desarrollo de la economía internacional. Paz, civilización, progreso y desarrollo democrático en esta sociedad riman a la perfección con explotación humana, miseria y guerras de destrucción de seres humanos. Las guerras son productos directos del capitalismo, el Estado y la burguesía, sea ésta liberal, socialista, pacifista, nacionalista, conservadora, fascista o antifascista. Todos, sea cual sea su etiqueta, su programa, su política y su acción en justificación de las guerras, son responsables directos de las consecuencias inevitables que trae su sociedad de explotación: exclusiones, xenofobia, racismo, nacionalismo, terrorismo y guerras.

Un "incontrolado" doctor de la OTAN, frente a la masacre de refugiados perpetuada por un piloto que conducía un F-16, afirmaba: "¿Cómo se puede imaginar a un piloto de un país democrático practicar deliberadamente una acción similar?" Inicialmente, se negó esta masacre y toda referencia a la misma se la presentó como una propaganda Serbia contra la OTAN. Luego se lanzaron explicaciones totalmente incoherentes y falsas, hasta que finalmente reconocieron que se mataron a algunos refugiados, se mutilaron a otros pero, claro está, se hizo por "error". Estos desmentidos, falsificaciones y nuevos reconocimientos de "errores" y "pérdidas colaterales" se repitieron muchísimas veces. Se bombardeaba intensivamente todo el territorio yugoslavo, durante semanas y semanas y luego cínicamente nos dicen que se mataba a la gente solo en forma "accidental" e "involuntaria". ¡La falsificación es enorme, tan enorme como la lobotomización de los cerebros que la aceptan! Los objetivos inhumanos de esta sociedad, su realidad, sus guerras se ocultan por todos los medios; la burguesía nos presenta su política anti-humana, sus proyectos, acciones y en general su sociedad, como si se tratara de ¡servir a los seres humanos!

Los reformistas, socialdemócratas y pacifistas jugaron, en esta guerra un papel contrarrevolucionario de primera importancia desarmando al proletariado destruyendo sus organizaciones y acciones de clase, encerrando a los proletarios como simples obreros, reduciéndolos a simples ciudadanos. Es por eso que funcionaron tan bien como carne de cañón.

Hicieron exactamente lo mismo que sus ancestros que durante la llamada Primera Guerra Mundial cavaron las tumbas destinadas al proletariado revolucionario en Europa y asesinaron a miles en los campos de batalla, en las ciudades y en los pueblos. La burguesía de Clinton a Blair, de Schröeder a Jospin, de Bush a Major/Thatcher, de Khol a Chirac/Cohn Bendit... intenta convencer a sus simpatizantes, a sus electores y a los trabajadores crédulos de que en algún lugar de este mundo se encuentra un sanguinario dictador que hay que controlar y reprimir manu militari en aras del bienestar humano. Las guerras anti-fascistas, anti-nazis, anti-soviets, anti-imperialistas se presentan ahora como "guerras justas, de redención humana y de protección de la población mundial", como "intervenciones humanitarias" con respecto a peligrosos dictadores, que hoy se llaman Castro, Gadaffi, Saddam, Milosevic, etc.

La guerra capitalista en Kosovo e Irak fue el resultado de profundas contradicciones políticas, económicas y militares entre diferentes fracciones burguesas por el control de una región del mundo, en este caso Europa del Este y Medio Oriente respectivamente.

La libertad de comercio y de competencia es la ley general del capital; y es esta misma ley la que hace que el capitalismo no pueda vivir sin guerra. Por eso es absurdo y reaccionario desfilar en las manifestaciones pacifistas que gritan "¡parad la guerra!" al mismo tiempo que se hace funcionar la economía capitalista.

Hoy, pese a todas las contradicciones existentes en los Estados que componen la OTAN, ésta se ha convertido en potencia supercentralizadora del poder terrorista capaz de controlar la totalidad de la población del globo. En cuanto a los llamados pueblos iraquís, bosníacos, albaneses o serbios les importan un bledo. Lo único que le interesa en realidad son los buenos negocios, el control del poder, el dominio de los sectores rentables. Nos engañan cuando nos hablan de liberar al llamado pueblo iraquí, albanés, palestino, indú o judío pues lo único que les interesa es la aceleración del ritmo de acumulación cueste la sangre que cueste y la imposición de su civilización y de su poder de dominación de la clase obrera mundial.

Las minorías revolucionarias, que conocen este abc desde siempre, luchan contra las ideologías burguesas, contra el poder de los medios de comunicación y en general contra toda la política burguesa. Son conscientes de que el interés del proletario, de la comunidad humana mundial se encuentra afuera y en contra de la sociedad del capital, de todas sus instituciones estatales. Como en el pasado y en algunas experiencias recientes de lucha contra la burguesía, han demostrado que solamente el movimiento revolucionario contra todas las fuerzas burguesas puede forjar al proletariado como clase autónoma, como verdadera fuerza unificada que subvertirá la explotación capitalista, sus guerras y sus paces. Clase contra clase, comunidad de necesidades humanas contra dictadura del capital, programa y Partido revolucionario del proletariado internacionalista contra todas las fracciones burguesas, comunismo contra capitalismo.

Hoy, la mayor parte del proletario mundial, especialmente en Europa y Estados Unidos, vive en el silencio y la pasividad con respecto a las condiciones de opresión y terrorismo generalizado que pautan su vida en esta sociedad. Muchos proletarios apoyan el nacionalismo y se sacrifican en aras del interés nación, ¡es decir el interés de sus enemigos!. Muchos creen que el reformismo, los socialdemócratas, y los pacifistas pueden aportar algo de bueno. Muchos son utilizados como carne de cañón en los conflictos "étnicos", "religiosos" y nacionales que proliferan por el mundo, otros son "felices" con el "American Way of live" o se creen "privilegiados" por vivir en Europa. Así soportan "mejor" los aumentos en la intensidad del trabajo, la vida miserable, anti-humana, la esclavitud de la cultura capitalista, del dinero, del mercado, de los juegos, los asesinatos, enfermedades, deformaciones, contaminación,... en dos palabras soportan contentos la explotación y todo lo que inevitablemente la acompaña.

El proletariado para emanciparse de la esclavitud asalariada y de las catástrofes capitalistas tiene que dirigir su lucha y odio de clase contra todas las fuerzas burguesas, contra todos los programas que le permiten a la burguesía defender sus intereses. Tenemos que organizarnos en base a nuestro programa revolucionario, nuestras necesidades humanas, nuestra comunidad de lucha mundial, para destruir totalmente esta sociedad burguesa y su Estado terrorista.

Esta fue la dirección que tomó el proletariado revolucionario en Irak, en 1991, cuando denunciaba a Bush y Saddam como enemigos de clase, cuando denunciaba que ambos nos masacraban (¡y siguen asesinándonos!). Hoy Clinton, Blair, Jospin, Milosevic y compañía asesinan, con sus paces y sus guerras, a los proletarios en Yugoslavia, como en el mundo entero. Las fuerzas burguesas en Irak hicieron todo lo posible para destruir la unificación creciente de las fuerzas proletarias en el Sur, Centro y Norte de Irak, para lo que utilizaron las diferencias de cultura y lengua como un buen pretexto de división. Así se trataba de introducir el viejo método de separar y dividir al proletariado basándose en cualquier tipo de diferencias. El asesinato masivo, el sufrimiento humano, la salud y la destrucción de la naturaleza que perpetúa la sociedad capitalista y su Estado mundial, no podrán ser destruidas en base a las ideologías pacifistas, reformistas y sus programas humanitarios. Por el contrario, todos estos, a pesar de sus diferentes tendencias, participan directa y activamente en el aumento de la explotación capitalista, en el terror y las guerras.

Forman también parte de las fuerzas burguesas, de sus partidos y de sus ideologías, los trotskistas, ecologistas, humanistas y liberales "radicales", que detrás de la descarada apología de la democracia y del terror capitalista condenan (falsamente, claro está), "esta" guerra y no dejan de proclamar sus deseos de paz. Lo que buscan es fortificar la ilusión de que las guerras pueden ser evitadas por su influencia en la opinión pública, en los medios de comunicación, o a través de políticas adecuadas y esfuerzos democráticos de parte de los gobiernos. La oposición burguesa a la guerra no es más que un mecanismo directo del Estado y una maniobra que busca desviar la acción real revolucionaria contra la guerra y contra el sistema capitalista.

Los medios de comunicación en todas partes pretenden convencernos de que la guerra fue entre Serbios y Albaneses, desarrollando la mística idea según la cual "Serbios" y "Albaneses" se masacran mutuamente, que se odiaron siempre a causa de "sus" orígenes y religiones diferentes. ¡Mentira total! Con ello se trata de ocultar la verdadera responsabilidad de la sociedad burguesa en esta guerra, como de todas las guerras que se dieron en la historia del capitalismo. No obstante, no pueden ocultarnos que tuvieron que hacer prueba de una enorme energía para lograr movilizar a sus respectivos ejércitos. El gobierno Serbio tuvo que enfrentar deserciones y acciones contra la guerra que resultaron ser cada vez más numerosas. El ELK por su parte y a pesar de la propaganda y el apoyo de la OTAN, tuvo enormes dificultades para construir sus regimientos dado que su guerra no logró suscitar el entusiasmo entre los proletarios amontonados en los campos de refugiados. La división del proletariado fue, y es, el objetivo mayor de estas organizaciones. Se organizaron masacres, se impuso el terror siempre en base a criterios "étnicos" y "nacionalistas". El secreto y finalidad de todo este accionar es claro: ocultar la naturaleza anti-proletaria de la guerra y revestirla de atavíos religiosos, nacionalistas y étnicos.

Sin embargo cada vez que el proletariado emerge como clase autónoma e internacionalista en antagonismo a las guerras capitalistas, no deja ningún lugar para que las religiones, etnias, naciones e ideologías de Estado logren dividirlo en diversos campos.

Solo se podrá destruir este sistema de esclavitud asalariada y las masacres y catástrofes que le son inherentes con la revolución humana universal que acabará con los ejércitos y los gobiernos, con las organizaciones económicas y políticas de la burguesía. Muchas veces el proletariado inició esta subversión, profundamente humana, sin lograr derrocar completamente el orden social, sin concluir su victoria. La burguesía, a través de sus organizaciones reformistas, socialdemócratas, de derecha e izquierda ha logrado hasta el momento aplastar las insurrecciones proletarias, masacrar a los proletarios y falsificar los objetivos de la acción de nuestra clase. El impacto de esta reescritura de la historia domina actualmente nuestra clase, que desconoce hasta su propia fuerza, sus perspectivas y su programa histórico, por lo que afirmar la posibilidad inmediata de una verdadera revolución sería simplista.

Por eso para nosotros, proletarios revolucionarios, es extremadamente crucial y necesario desde y adonde existen las posibilidades de:

Solo las luchas proletarias internacionalistas y la unidad de clase, podrán destruir el terrorismo de esta sociedad. Solo las luchas proletarias, las organizaciones e insurrecciones contra las fuerzas burguesas y los intereses del Estado podrán abrir la posibilidad de una sociedad humana, de una sociedad sin clases.

¡Abajo la paz y las guerras!

¡Abajo el nacionalismo y las naciones!

¡Transformemos la guerra burguesa en guerra contra todas las fracciones, contra todos los partidos, contra todos los jefes del Estado burgués!

¡Abajo Francia, Irak, Cuba, USA, Yugoslavia, Israel, Rusia, Inglaterra, Albania, y todas las naciones!

¡Viva la revolución social mundial!

¡Viva la COMUNIDAD HUMANA!

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Notas :

1. Un artículo titulado "Cada minuto, dos personas mueren trabajando" hacía público el resultado de un reciente estudio efectuado por la Oficina Internacional del Trabajo, institución de la ONU fundada en l945. Dicho estudio revela que cada año 250 millones de trabajadores, entre los cuales 12 millones de niños, son víctimas de accidentes del trabajo y que cada año muere más de un millón (un cuarto a causa de la exposición a substancias peligrosas).

2. El Estado de USA, así como los de las otras fuerzas aliadas tratan de formar en la opinión pública una imagen lejana, inmaculada, justa, humanitaria de la guerra pues temen despertar una reacción contra la misma que podría producirse si comenzaran a llegar a esos países bolsas de plástico con los cadáveres de soldados rasos. Por ello han preferido reclutar soldados en la emigración albanesa en USA, en Europa, en los Balcanes, en Africa,... fortificando así los efectivos del ELK. Particularmene en Estados Unidos el Estado organizó, campañas de movilización para la guerra en Kosovo en los barrios obreros de las grandes ciudades en las que la población está mayoritariamente compuesta de negros, de emigrados latinoamericanos, etc. Es decir se busca llevar a la guerra a quienes no son verdaderamente representativos del buen ciudadano americano: blanco, protestante, padre de familia, trabajador y que va a votar (a quien se denomina WASP). ¡Es decir se busca llevar a la guerra a quienes se les puede sacrificar más fácilmente!

3. Así, por ejemplo, el 19 de mayo muchos soldados del ejército serbio desertaron de sus unidades en Kosovo, cuando circularon informaciones con respecto a la represión policial contra las manifestaciones de oposición a la guerra y a las expulsiones en Kosovo. En Krusevac y Aleksandrovac, en el centro de Serbia, se dieron manifestaciones contra la guerra que reclamaban el retorno de los soldados de Kosovo: "¡queremos a nuestros hijos y no ataúdes!" gritaban las madres de los soldados. Cuando las novedades de esas manifestaciones y de la represión de que fueron objeto fueron conocidas en el frente en Kosovo los soldados de esa región desertaron por centenas. En otras regiones de Serbia se opuso una resistencia masiva a la conscripción y esto a pesar de la creciente unidad nacional fomentada por la OTAN y sus bombardeos. Desgraciadamente, estas manifestaciones contra la guerra fueron minoritarias, lo que no quiere decir que el potencial generalizador no haya existido.

4. Esta situación fue directamente producida por el Estado Capitalista Internacional, luego de la llamada Segunda Guerra Mundial, como solución altamente democrática y civilizada para "el pueblo judío" que, según todo buen demócrata y burgués humanitario, fue la víctima por excelencia de la guerra en la sagrada tierra democrática Europea. Esta solución, como lo sabemos perfectamente, tuvo graves consecuencias para el proletariado: ¡produjo y produce una guerra permanente en la región del Medio Oriente!

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CO44.1.4 En los Balcanes: «Protección del pueblo contra los dictadores?» ¡ NO ! Una vez más, guerra y paz contra el proletariado