CO41.5 ¡¡CAMBALACHE!! (o ¡Miseria del humanitarismo!)

 

HUMANITARISMO VIOLADOR Y PROXENETA

 

"La ONU acusa a sus "cascos azules" de violar y entregar niñas a la prostitución" titula El País del 5 de diciembre de 1996.

Y agrega:

"Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU, acusadas en diversas ocasiones de turbios manejos en las zonas sobre las que han sido desplegadas, son ahora objeto de una demoledora crítica por la propia organización. En un estudio recién concluido sobre las repercusiones que los conflictos armados tienen sobre los niños y otros menores de edad, se asegura que en Mozambique, Angola, Somalia, Camboya, Bosnia y Croacia, 'la llegada de soldados del mantenimiento de la paz ha estado vinculada a un rápido aumento de la prostitución infantil'... Tras la firma del tratado de paz en 1992, los soldados de la Operación de las Naciones Unidas en Mozambique (Onumoz), reclutaron niñas de entre 12 y 18 años para que sirvieran como prostitutas."

El informe reconoce que en Camboya la llegada de las misiones de paz de la ONU y de otro grupo de empleados de otras instituciones internacionales está ligado al aumento vertiginoso de la prostitución en Phnom Penh. El número de prostitutas habría pasado de 6000 a 20.000 entre 1991 y 1993. La UNICEF da testimonio de niñas violadas reiteradamente por los Cascos Azules y denuncia a los militares pacifistas por repetidas violaciones de niñas, incluido de niñas mutiladas, por ejemplo sin piernas, que fueron violadas muchas veces en orgías colectivas de los protectores de la paz. La propia organización de la "protección de la infancia" de las Naciones Unidas reconoce la implicación directa de sus agentes en las violaciones, el sometimiento a la prostitución de mujeres, niños y niñas y la aplicación sistemática de "torturas sexuales" como dice la redactora del informe de la ONU Sra. Graça Machel (dicho informa se lo conoce con el nombre de "Informe Machel"). Pero dice El País "Ni la ONU como tal ni UNICEF han facilitado el número de soldados implicados o su nacionalidad."

Se imaginará el lector que con tanta obra humanitaria de las Naciones Unidas y la UNICEF tiene necesariamente que pasar desapercibido si el director europeo de esta última organización es acusado, como hace dos o tres años, de abuso sexual sobre niños y niñas menores de edad y otras pequeñeces. Así como también tiene que ser considerado como un detalle insignificante el hecho de que el actual ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador y "ex jefe de los Derechos Humanos de la ONU sea acusado de explotar a su empleada del hogar" (El País 19 de marzo de 1997), de pagarle una miseria y negarle atención médica: ¡nunca los derechos humanos se opusieron a la explotación! !Al contrario la igualdad ante la ley asegura ("da fuerza de ley") a esa explotación!

También forma parte de la norma, y no asusta a nadie, el hecho de que a las presas y a los presos se los viole sistemáticamente en todas las cárceles del mundo. Así pasó desapercibido un informe publicado en EEUU por "Human Rights Watch" que denuncia que "las presas son violadas vaginal, anal y oralmente"; que "los funcionarios de prisiones utilizan la fuerza física, las amenazas, los privilegios... Alimentos, tabaco, drogas se emplean habitualmente como recompensas, igual que la regulación de las visitas de hijos o familiares". La generalidad del procedimiento en ese paraíso de los derechos humanos que es Estados Unidos, constatado en las 11 penitenciarías adonde la investigación tuvo lugar, tampoco le quita el sueño a ningún ciudadano respetable de este mundo putrefacto y desalmado.

Tampoco dejaron de dormir cuando quedaron al descubierto las torturas infligidas por los Cascos Azules italianos en diversos países africanos (¡cuándo aparecieron fotos en las que se veían tan humanitarios procederes de los milicos como la picana eléctrica aplicada en las pieles negras se dijo que se trataba de un tratamiento para hacer volver en sí a los prisioneros!), o la monstruosidad inocultablemente racista y asesina de los milicos canadienses en misión de pacificación.

Pero volvamos a las humanitarias violaciones de los Cascos Azules. Eduardo Haro Tecglen en su famosa rúbrica "Visto / Oído" de El País comenta así la norma impuesta por los encumbrados pacifistas: "El hombre de Hora Cero describe como tentadora la escena de la bella joven que se ofrece por un bocadillo. Es una transacción normal, una representación económica. Un soldado tiene hambre sexual y exceso de bocatas, una joven tiene hambre de comida y un sexo que no se acaba; que cosa más normal que el primitivo trueque. En todo caso esa cuestión de soldados y mujeres violadas es históricamente eterna; en las guerras del pasado más remoto, en las de estos días y en las que vendrán."

Si,... sí,... la barbarie de la guerra es normal, las torturas las violaciones, el terrorismo generalizado es parte de todas las guerras desde tiempos inmemoriales, en todas las sociedades de clases existieron; pero como en otros dominios, en la etapa capitalista actual gracias al enorme progreso que nos aporta esta sociedad de permanente y catastrófico desarrollo, la guerra es mucho más normal que antes y la "normalidad" de este tipo "abusos sexuales" ¡es también mucho "más normal" que antes!. (Cómo aquello de que todos los ciudadanos son iguales, pero hay algunos que son más "iguales" que otros). En todo caso desde las Naciones Unidas a otras guaridas de humanitaristas y pacifistas se reconoce que las guerras modernas en este sentido van mucho más lejos que en el pasado.

¡Qué honor para los progresistas de todo pelo y calaña! ¡Dale nomás, dale que va!

¡Sigan con el apoyo al capitalismo progresista y humanitario! "Y es que como denuncia el llamado informe Machel -prosigue El País del 5/12/1996-, la guerra moderna causa cada vez más estragos en la vida de las mujeres y las niñas, así como sobre los servicios de sanidad y educación, que constituyen una parte esencial de la supervivencia y el desarrollo de la familia y la comunidad". ¡Dale que va!

Y Haro agrega: "Hay cuestiones más graves en el informe: las niñas prostituidas por los pacificadores humanitarios, las muchachas heridas en las piernas a las que violaban..."
 
 
 

LA DENUNCIA DE LA CATASTROFE HUMANA COMO PARTE DE LA GUERRA IMPERIALISTA

 

Pero si todo esto no es nuevo, ¿porqué salta ahora?

La respuesta es la siguiente. Porque también la denuncia de uno u otro lado de la guerra imperialista hecha con la bandera humanitaria, de uno u otro bando de tal o tal fracción humanista, forma parte de esa misma guerra. Se denuncia o no según los intereses; la tragedia humana causada por la guerra se saca a publicidad o no en función de los intereses de los bandos beligerantes; se habla de ella o se esconde en función de las necesidades económico militares de los bandos en presencia. Lo importante no es la tragedia humana, sino como ganar la guerra y se sabe que la denuncia humanitaria es parte de esa misma guerra imperialista. Haro comenta: "Por qué sale ahora el informe, con hechos de muchos años antes? ¿Por qué lo publica la UNICEF, tan de la ONU como los cascos azules? Sospecho que es parte de la campaña de EEUU contra Butros-Gali." Hablando claro: normalmente la opinión pública no debe enterarse de este tipo de "detalles" normales de la lógica humanitaria, cuando se decide "informarla" (no nos atreveríamos a llamarle a eso "información") es porque hay otros intereses en juego mucho más constantes y sonantes que esos "detalles".

¿O no recordamos cuándo de repente los televisores de todo el mundo se llenaron de niños desnutridos con los vientres hinchados, de esqueletitos muriendo y nos decían que en Somalia la situación era de una gravedad nunca antes conocida? ¿cuándo te presionaban para comprar arroz en el supermercado para ayudar a los niños en Somalia? Claro que eso coincidía con la humanitaria misión de los marines yanquis y fue difícil ocultar que los "facinerosos" hacían barricadas contra tan desinteresada ayuda... Y cuando los "salvajes" llegaron a tal extremo de ignorancia que enfrentaban con las armas a los tan humanitarios marines, entonces como por arte de magia, de los televisores desaparecieron los niños desnutridos, los vientres hinchados, los muertos en vida... y volvieron a predominar las chicas lindas, los partidos de fútbol y el reclame de jabón para lavar ropa. ¿Puede usted amigo dormir tranquilo pensando que desaparecieron del planeta esos vientres hinchados? ¿cree que los humanitarios ya le dieron de comer a tanto hambriento? (1)

Luego les tocó el turno de aparecer en las televisiones a los desnutridos niños de Etiopía, luego fue Ruanda, Burundi, Zaire, Tanzania... pero también fueron desapareciendo al frenético ritmo de los intereses imperialistas contradictorios y las publicidades comerciales. ¡Dale que va... que allá en el horno...!

Así la participación de los comandos y paracaidistas belgas y franceses en la dirección y organización de las diferentes masacres y genocidios (¡"holocaustos", "crímenes contra la humanidad" como gustan denominar los grandes de este mundo cuando a su bolsillo le conviene!), perpetuados en los últimos años en Africa, es parcialmente dada a publicidad en algún momento. Hasta el Papa, aparece jugando el cínico papel de los remordimientos y reconoce pública (en el discurso dirigido al nuevo embajador de Ruanda ante el Vaticano) y textualmente la "participación de algunos sacerdotes en las matanzas" en Ruanda. Más todavía, se llega, al fin a un consenso internacional para denunciar también la participación del régimen de Mobutú y sus eternos aliados imperiales de París y Bruselas en todas esas masacres. Pero no se precisa ser ninguna lumbrera, ni especialistas en política internacional para darse cuenta que si todas esas hienas decidieron llorar en público por los negros muertos es porque hay mucha guita por medio. ¡Dale que va!

Se perfilaban ya los acuerdos de grandes multinacionales concentradas en Estados Unidos y Canadá con otras fracciones burguesas en Africa, como la fracción Kabila que firmaba entonces compromisos importantes (¡las bolsas de valores del mundo entero registraron la subida de las acciones de esas compañías!); se presionaba entonces a las otras fracciones burguesas para que acepten así los recambios generales que la tasa de ganancia estaba dictando en Africa. De buenas a primeras ese constante "amigo de occidente" a quien toda masacre se le había permitido, caía en desgracia, nos "enteramos" de golpe que en realidad Mobutú no era el modelo democrático que siempre habían dicho que era.

Pero eso sí, una vez que se lograron los recambios imperialistas necesarios, se volvieron a olvidar de los millones de muertos recientes en Africa. Si no alcanza, con la propaganda, con el fútbol, con la Diana u otras modas que invaden todas las pantallas de TV, nos volverán a hablar de las cámaras de gas, de los judíos exterminados por los nazis... y frente a eso el telespectador debe postrarse, frente a eso todo es cuestión de "detalle"; frente a la masacre en sí efectuada por los nazis, toda otra masacre debe pasar como un simple desvío de la norma. Una vez que la burguesía mundial definió el mal absoluto, todo otro mal no es más que un detalle, como fueron Hiroshima, Nagasaki, Dresde, o los diferentes campos de concentración de los aliados antes, durante y después de la guerra. Los burguesías y potencias triunfantes de la llamada "segunda guerra mundial" han redefinido ese genocidio de tal manera que cualquier comparación con otro genocidio es un pecado; el antifascismo como ideología suprema de todo el orden mundial utiliza todo el aparato del Estado mundial para que no exista comparación posible. Se desarrolla una gigantesca campaña antifascista en la que participan desde los trotskistas al Mossad, desde los stalinistas a los cómplices de Vichi, intentando amalgamar toda crítica antifascista con una posición fascista, se trata de perseguir y arrinconar a los revolucionarios que siempre han denunciado el fascismo y el antifascismo como las dos mandíbulas del régimen burgués, se acusa de ser cómplice de la extrema derecha a quien no marcha en el mito construido en nombre de un mal absoluto encarnado por los nazis y sus "cámaras de gas"... en fin toda masacre actual y pasada queda reducida a una pequeñez en nombre de la lucha contra el fascismo y hasta se llega a acusar de revisionistas a quienes se atreven a comparar la masacre de judíos durante la segunda guerra, con la masacre de los indios americanos o el genocidio esclavista del continente africano por los colonizadores europeos. En la medida que lo van exigiendo los negocios, los contornos de la actual masacre del continente africano, se desdibuja, aparece como una cosa trivial y de importancia secundaria. Se vuelve a llegar al consenso generalizado, no se habla más de las masacres en las que están implicados los para-comandos y paracaidistas de las famosas democracias europeas o los curas, es "necesario que la economía funcione", se habla de nuevos gobiernos, de acuerdos nacionales, de acuerdos de cooperación, de nuevos viajes de Ministros, de inversiones... y se martilla "hay que ser realistas".

Y no solo son capaces de montarnos el tinglado humanitario en función de sus acciones militares, de sus posiciones en la guerra, de sus acciones antinsurgencia, de sus acciones e intereses en bolsa... y hacerlo desaparecer cuando se les da la gana, sino de tratarnos como débiles mentales haciéndonos creer cualquier globo por más tremenda mentira que sea. Así por ejemplo hace un año y medio se habló de más de un millón de seres humanos muriendo irremediablemente de hambre, se dijo que refugiados ruandeses y burundeses sobrevivientes de las diversas masacres organizadas estaban literalmente reventando de hambre, se habló de la tragedia humanitaria más grande de todos los tiempos. Luego como por arte de magia no se habló más de ese millón de personas muriendo; peor aun, a quien todavía se preocupaba por la cuestión se le dijo que en realidad "no se sabía nada de esa gente", se dijo también "que se había perdido el rastro". Radios, televisiones, periódicos, internet, nos contaban entonces, con total caradura, que realmente se había perdido un millón de personas, que no se sabía adonde estaba, al mismo tiempo que se minimizaba el asunto por todos los medios posibles, que en realidad eran menos, que eran 300 o 400 mil personas de las que no se tenía noticias.

Por un lado nos hacen creer que gracias a los satélites y otros medios de control, que los grandes de este mundo poseen, te pueden leer desde el aire una placa de auto, identificar el perfil de un individuo y leer una cédula de identidad (¡y si te descuidás te dicen que los satélites pueden escuchar hasta el pedo que te tiras!),... por otro lado nos explican, con la misma seriedad que te hablan de uno o dos millones de muertos (¡más o menos les da lo mismo!), que: ¡un millón de refugiados se esfumaron sin que ninguna de las potencias imperialistas o servicios de inteligencia pueda localizar a uno solo de ellos! ¿y los satélites? ¿estarían averiados? ¿o somos tarados?

Meses después y cuando ya se hablaba lo menos posible de los muertos de Ruanda y Burundi una "Comisaria" europea, que venía de una misión en la zona, denunció el hecho de que los refugiados seguían muriendo como moscas en la región, que no era verdad que no se sabía adonde estaban, que habían centenas de miles de personas muriendo de hambre en dicho territorio, que el silencio generalizado era un escándalo,... pero poco después el asunto pasó al olvido y no se oyó hablar más de aquella escandalizada "Comisaria".

Una vez más comprobamos la potencia de palabra o de silencio de los medios de desinformación pública, su capacidad a hacer y deshacer no solo la noticia y la desnoticia, sino de determinar la realidad misma. Lo falso en la medida que es rentable y sirve para los objetivos de tal o tal campaña militar o/y de movilización de la opinión pública es parte decisiva del mundo actual. Lo falso y lo verdadero, la información y la ocultación, la mentira y la campaña de desinformación son diferentes momentos y procesos de la realidad, que a la vez inciden y juegan en la misma, potenciando una fracción burguesa contra otra.

Comprobamos también lo que valen las campañas humanitarias, lanzadas por las distintas potencias y repercutidas por sus "ONG" y su prensa.
 



 

Hermano, proletario, militante, compañero tal vez no tengamos ahora la fuerza de imponer la violencia revolucionaria contra todo tipo de humanitaristas, de Cascos Azules, de curas y otros benefactores de igual calaña,... pero por lo menos cuando te hablen de "humanismo", de colectas, de comprar de que hacer una bocata para enviar, de apoyar tal o tal acción humanitaria:
 
 

¡ESCUPILES EN LA JETA!

 



 

NOTA :

1. De las 5.480 millones de personas que se calcula viven en el mundo se estima que actualmente pasan hambre unas 600 millones y que más de 1000 millones no tienen acceso a agua potable.