CO41.4 SIDERAR Y LA FAMILIA ROCA

(O ACERCA DEL FUNCIONAMIENTO DEL CAPITAL)


 

Nuestra tendencia histórica ha mostrado siempre que el imperialismo, es decir el reparto del mundo entre capitales, la lucha interburguesa por medios de producción y mercados, la exportación de capitales, la guerra comercial y militar, es una constante en toda la historia del modo de producción burgués. Al mismo tiempo hemos puesto en evidencia que "la cuestión del imperialismo", no es una cuestión de países, sino de capitales, que cada átomo de capital contiene en su esencia el imperialismo, en la medida que contiene la necesidad de la acumulación y por lo tanto la necesidad de ganar en la lucha competitiva (¡y en la lucha militar!, si es necesario) y para ello asociarse en sociedad anónima, en grupo de capitales, en potencia armada, en "Estado nacional", en grupo de Estados Nacionales, en Coalición...; es decir, en el sin número de formas que adopta la constelación imperialista. Paralelamente hemos mostrado que todos los capitales tienden a invertirse, desplazarse, concentrarse para esa guerra permanente y que en ese sentido la teoría de que hay países imperialistas y otros que no lo son, no es solo totalmente falsa, sino más precisamente la cobertura ideológica que necesitan algunas fracciones del capital mundial, en esa guerra imperialista de reparto del mundo, para movilizar a las masas en su beneficio.

A dichos intereses corresponde el concepto de "imperialismo" que ha desarrollado la burguesía para preservar sus réditos, para canalizar la lucha proletaria en una lucha interburguesa de liberación nacional (1). Así por ejemplo en América Latina, mientras en el siglo pasado y principios de éste el proletariado se opone globalmente a toda la burguesía, luego de la derrota de la ola revolucionaria que estremeció el continente y todo el mundo, a partir de 1921 y en base a la política de la I.C. se van desarrollando un conjunto de políticas "antimperialistas" que llevan todas, sin excepción, a liquidar la autonomía del proletariado y a someterlo a los intereses de tal o tal fracción considerada progresista o nacionalista. Esos objetivos son los que ha perseguido siempre la socialdemocracia, desde el marxismo leninismo (stalinismo, maoismo, trotskismo) hasta los populismos masivos (cardenismo, peronismo, varguismo) incluyendo sus formas más radicales libertarios o guerrilleristas. Todas esas corrientes partidarias de la liberación nacional coinciden en presentarnos invariantemente al imperialismo, como sinónimo de un país o grupo de países, escondiendo para ello la naturaleza profunda del capital mismo, que subordina toda cuestión de espacio geográfico o de banderita nacional a sus necesidades de acumulación. El valor en proceso se caracteriza precisamente por esa ley fundamental de buscar la máxima valorización posible aunque ello le implique cambios permanentes de espacios geográficos, de alianzas, de banderitas nacionales, de posiciones políticas, de coalición militar.

La teoría dominante del imperialismo pretende explicar el desarrollo económico desigual y polar; en realidad es incapaz de explicar nada y mucho menos el porqué algunos de los grandes imperios coloniales son "menos desarrollados" como Portugal (utilizamos aquí la terminología -países desarrollados, menos desarrollados, subdesarrollados- de nuestros enemigos) que las antiguas colonias como por ejemplo Canadá, Estados Unidos o Brasil.

No pretendemos aquí volver a explicar nuestra concepción global del capital mundial y su desarrollo contradictorio, ni contraponerla a la ideología dominante de países desarrollados y subdesarrollados, de países pobres y ricos, de países imperialistas y neocoloniales (en donde confluyen -como en tantos otros puntos- la izquierda y la derecha), sino únicamente reproducir/subrayar un artículo, publicado hace un tiempo en "The Wall Street Journal Americas", que nos parece puede mostrar mejor el funcionamiento real del capital mundial que todos los tratados y escritos de economía política marxista sobre el imperialismo.

En efecto, a pesar del estilo cuadrado (hay que tener en cuenta que se trata de un periódico de negocios de la gran burguesía) y paternalista (es el centro burgués internacional que habla de sus pares "subdesarrollados" latinoamericanos) del artículo, a pesar de que hace referencia exclusiva a un solo grupo económico (la empresa SIDERAR y la familia Rocca), el artículo ilustra bien la realidad misma del valor en proceso pasando fronteras, océanos, asociándose, copando un mercado, rompiendo alianzas y haciendo otras, adaptándose a todas las formas de dominación burguesa (desde el fascismo al antifascismo, pasando por los milicos genocidas argentinos)... cagándose en las banderitas nacionales o vistiéndose de ellas cuando lo necesita, cambiando de sector en función de la rentabilidad. En el mismo se puede comprobar que el desarrollo mismo del capital hace absurdo hablar de capital nacional (y por ende el concepto mismo de burguesía nacional es un sin sentido), que también ha ido perdiendo sentido histórico el distinguir la burguesía por el sector productivo como se hacía en el siglo pasado (2); en fin que como lo hemos dicho muchas veces que la única determinación fuerte del capital es su ganancia, que todas las determinaciones formales y "materiales" del capital -sector económico, forma política, banderita nacional, etc.- están a su vez determinadas por su elemento esencial, que caracteriza la formación social burguesa: la tasa de ganancia. O dicho de otra maneras que el ritmo de valorización del valor determina todos los otros elementos del capital: el sector en el que invertirá, los productos finales que producirá, el partido político que defenderá, la banderita nacional con la que se vestirá.
 
 



 
 

NOTAS :

 
1. Qué el concepto de base no esté sustentado en algo cierto, en el sentido de su existencia material, no implica que el mismo no sea útil, dado que el concepto mismo puede adquirir una materialidad social y como tal cumplir un papel muy importante. Dios es una mentira, pero la idea de Dios existe en las masas manipuladas y como tal sirve en la guerra y es por lo tanto algo bien material. El hecho de que haya países más imperialistas que otros es también una mentira, pero es una mentira suficientemente útil y material para poder ser convenientemente utilizada por el capital en la guerra imperialista.

2. La propia concentración y centralización del capital va haciendo perder sentido a aquella distinción histórica entre fracciones; lo que no quiere decir que en cada momento la competencia no impulse al capital a presentarse polarizado en fracciones. Sin embargo la verdadera oposición entre las mismas que se desarrolla incluso militarmente siempre tiene como eje la mayor o menor aplicabilidad de medidas proteccionistas. En este sentido las ideologías liberales contrapuestas a las proteccionistas (expresadas por ejemplo por el Financial Times contrapuesto Le Monde Diplomatique) expresan mucho mejor (que por ejemplo burguesía industrial - burguesía bancaria) el alineamiento al que tienden las diversas fracciones por sus intereses particulares.
 
 



 
 
 
The Wall Street Journal Americas
Siderar sale a bolsa y sella su éxito
La familia Rocca reflota la acerera argentina
 
POR JONATHAN FRIEDLÂND 
Redactor de The Wall Street Journal 
 
 

BUENOS AIRES - Cuando de rescatar compañías se trata, es difícil superar a Siderar S.A. de Argentina. Hace tres años, la antigua empresa siderúrgica estatal perdía mas de US$ 1 millón al día. Esta semana, Siderar ha hecho su debut en los mercados financieros internacionales con unas ganancias firmes.  

La colocación en bolsa, valorada en US$ 78 millones, supone algo más que un modesto flujo de dinero para los accionistas mayoritarios de Siderar, la familia Rocca. Representa un espaldarazo importante a su transición de contratistas del gobierno, a empresarios mundiales con la capacidad de asombrar a Wall Street "Es grandioso ver un grupo gerencial en América latina concentrado en una estrategia de operaciones internacional", dice José Levy, analista de Bear Stearns & Co.  

Los Rocca, que reparten su tiempo entre Buenos Aires y Milán, se han convertido en los últimos tres años en el mayor proveedor mundial de tubería sin costuras, que utiliza la industria petrolera, y manejan casi el 31 % de los US$ 2.000 millones que conforman el mercado mundial de exportaciones a través de empresas en Argentina, Italia y México. También juegan un gran papel en los sectores del acero, la construcción y la explotación petrolera, además de poseer participaciones en compañías argentinas privatizadas a comienzos de los años 90.  

El año pasado, los ingresos consolidados de su consorcio, Organización Techint, fueron de US$ 2.800 millones. El grupo no publica sus utilidades ni otros datos financieros, pero los banqueros dicen que las deudas de Techint son bajas en comparación con su flujo de caja.  

"El gran secreto de nuestro grupo es la alta tasa de inversión en nuestros principales negocios y nuestros prudentes pagos de dividendos", dice Agostino Rocca, director de Techint. "Podríamos absorber sin problema los altibajos de la economía argentina" 

El abuelo de Rocca, que manejo la Industria de acero italiana durante el gobierno de Benito Mussolini, huyó a Buenos Aires en 1945. Apoyado por algunos industriales italianos y acompañado por un grupo de leales ingenieros, Agostino Rocca desarrolló la industria acerera argentina para otro hombre poderoso, el presidente Juan Perón.  

En poco tiempo, Techint construía de todo, desde represas hasta autopistas, y era el contratista preferido del gobierno. Sus instalaciones principales en Campana, cerca de Buenos Aires, se beneficiaron de contrates muy ventajosos: vendía tuberías a precios inflados a la petrolera estatal tras pagar precios reducidos por acero crudo de la siderúrgica del Ejército.  
 

La Importancia de exportar  

Los buenos tiempos llegaron a su fin con la crisis de la deuda de 1980 y el colapso de la economía argentina pero en vez de huir a Europa, como lo hicieron muchos argentinos acaudalados, los Rocca supieron ver la importancia de las exportaciones. Le inyectaron US$ 600 millones a Campana, convirtiéndola en la única productora integrada de tuberías para la industria petrolera de la región. En la planta, el acero fundido se vierte en moldes enormes, de donde pasan a los procesos de fabricación y acabado, y tarde o temprano salen con destino al Oriente Medio o el Mar del Norte.  

Cuando el patriarca de la familia murió en 1978, lo enterraron cerca de la planta. Varias calles llevan su nombre y se han levantado estatuas en su honor.  

Este rasgo paternalista es todavía muy profundo. Casi todos los altos ejecutivos de Techint comenzaron sus carreras con la compañía, algo poco común en América Latina. Agostino Rocca, el director de 50 años que fue asesor con McKinsey & Co. antes de entrar a Techint en 1976, aun vive en una casa en el complejo urbanístico en el que vive su padre en Buenos Aires. Sus dos hermanos, Paolo y Gianfelice, también dirigen divisiones de Techint.  

La familia Rocca "es consciente que el capital y los activos fijos son como fichas de póquer, vienen y van", dice un ejecutivo de Techint. "Lo que verdaderamente es importante para ellos es la gente buena" 

El énfasis de Techint en el personal colocó a la empresa en una buena posición cuando Argentina comenzó a vender todo, desde la empresa telefónica hasta silos de granos en 1990.  

La compañía tenía fondos que había recaudado mediante una campaña de exportaciones en 1980, cuando abrió oficinas de marketing desde Dubai hasta Singapur, y tenía el personal para analizar y manejar nuevos negocios. Techint echó mano a carreteras con peajes, una ferrovía que atravesaría la región cerealera, una participación en un gasoducto, unos cuantos campos petroleros y una participación minoritaria en Telefónica de Argentina S.A.  

También gastó US$140 millones en comprar Somisa, la siderúrgica del Ejército. En 1993, esta planta no había visto una inversión en mucho tiempo, estaba manejada virtualmente por los sindicalistas militantes y tenía un déficit acumulado de US$ 900 millones. "Somisa estaba fuera de control cuando Techint tomó el mando", dice Steve Darch, presidente de ING Bank en argentina "Componerla tomó mucho trabajo". Techint lo hizo con rapidez. Negoció con los obreros, invirtió en equipo nuevo, vendió la planta de energía y otros activos de la empresa e integró los productos a su red de ventas.  

En dos años, las horas de trabajo por tonelada de acero se redujeron en mas de la mitad, mientras que las exportaciones se duplicaron con creces, impulsadas por condiciones favorables de la divisa. La empresa que ahora lleva el nombre de Siderar "se ve muy competitiva", dice Stuart Quint, analista de Montgomery Asset Management en San Francisco. Las acciones que comenzaron a negociarse el martes están divididas entre las que se venden en la Bolsa de Buenos Aires y una colocación privada de ADR para inversionistas institucionales de EE.UU. y Europa. Las acciones de Buenos Aires, que salieron al mercado a US$ 2,125, cerraron el martes con un alza del 11% a US$ 2,35. (Ayer no hubo actividad bursátil en Buenos Aires debido a las festividades del primero de mayo). Los ADR salieron a US$ 17 y cerraron ayer a US$ 19,25.  
 

El caso Tamsa en México  

Los gerentes de Techint hicieron maravillas similares en 1993 cuando tomaron el mando de Tubos de Acero de México SA (Tamsa), manufacturera de tuberías para la industria petrolera, con sede en Veracruz. Se vendió de todo, desde un jet Lear basta una participación en una compañía de telefonía celular, cuando su línea de productos se integró con la de Siderar. La devaluación del peso mexicano, que derrumbó gran parte de la industria mexicana, fue un alivio para Techint: Tamsa exporta el 80 % de su producto, mientras que sus costos son fundamentalmente en pesos.  

Techint pagó en enero US$ 190 millones por la estatal italiana Dalmine SpA. La compra pone a Techint por delante de los productores japoneses y de Mannesmann GmbH de Alemania en calidad del primer productor mundial de tuberías para la industria petrolera, en momentos que la industria exige mejores productos y promete mas utilidades.  

También fue como volver a casa. En su época, el abuelo de Rocca manejó Dalmine durante el gobierno de Benito Mussolini.