CO41.3 Repugnante Espectáculo

(Nuestro desprecio al lazo azul)


 

No queremos entrar en la polémica suscitada en el país vasco y en España de si la ejecución por ETA de Miguel Angel Blanco y la campaña del Estado español marca un salto cualitativo irreversible en la guerra interburguesa (imperialista) que dichas fuerzas se libran, nos interesa mucho más el denunciar el repugnante espectáculo de la adhesión popular a la movilización estatal.

En efecto, el problema no es para nada que ETA sea más o menos criminal, ni siquiera cuando ponía bombas en los supermercados y mataba indiscriminadamente, el Estado español había logrado una movilización popular como la actual, frente a la ejecución por ETA de un personaje directamente implicado en el partido gubernamental y por lo tanto en su acción represiva. Lo que predomina en este caso es toda una puesta en escena, en la que utilizando toda la imbecilización de la opinión pública, el Estado logra asociar a los ciudadanos a su duelo, amalgamando la acción de ETA a lo que la actual ideología dominante considera el mal en sí: los nazis y los campos de concentración. ¡Así se llega al extremo de asimilar espectacularmente la situación de tal o tal tipo encerrado por el ETA a la de los campos de concentración nazi! ¡y por supuesto que esta asimilación no se hace cuando el Estado español aprisiona, tortura, o mata (1)!

Lo que demuestra ese repugnante espectáculo de las campañas radio/televisivas del lazo azul es precisamente la capacidad de manipulación democrática del Estado, la capacidad que tienen los aparatos del Estado para practicar la amalgama y la importancia de los medios de difusión, en esa política de manipulación y fabricación de la opinión democrática, en función de los intereses burgueses.

Además merece señalarse la complicidad general de todos los sectores políticos en ese tipo de campaña (a excepción claro está de los directamente acusados: ETA y HB). En efecto, merece ser señalado que hasta tradicionales aliados de ETA, como otros grupos nacionalistas vascos, así como grupos guerrilleros de diversos países contribuyeron a dicha campaña. El ejemplo de los Tupamaros uruguayos, en su actual fase legalista, es digno de mencionarse, porque ese grupo nacionalista se había mostrado siempre muy cercano a las posiciones de ETA y había hecho una defensa cerrada de sus militantes, comprometiéndose, por ejemplo, en la lucha contra la extradición de los mismos por parte del Estado Español. Es característica de toda esa campaña de amalgama que los Tupamaros, que nunca se habían querido enterar de las prácticas criminales de ETA cuando ponían bombas indiscriminadamente matando a proletarios, se hayan sentido obligados ahora, con respecto a la liquidación de Blanco, un burgués, un hombre del Estado, a marcar distancia con ETA (como por otra parte también lo habría hecho "Sendero Luminoso" del Perú según declaraciones aparecidas en la prensa; aunque dada la manipulación del Estado en el Perú es difícil saber hasta que punto esas declaraciones obedecen a los combatientes de aquella organización o al conjunto de colaboradores con el Gobierno que éste designa también, para confundir, con el nombre de "Sendero Luminoso").

Véase como se conmueve y participa en los mitos televisivos Rafael Larreina, Parlamentario Vasco y vicesecretario general de Eusko Alkartasuna:

"...cuando han pasado casi dos meses desde el asesinato de Miguel Angel Blanco, contemplamos con cierta perspectiva las consecuencias de este hecho y de los acontecimientos que se han producido con posterioridad. El crimen a cámara lenta de Ermua, apenas días después de la imagen sobrecogedora de Ortega Lara saliendo de su terrible cautiverio desató una reacción de horror e indignación sin precendentes, que personas de toda condición política hemos compartido en este País. La reacción popular ha sido también evidente y contundente y debería haber servido de elemento de reflexión a los dirigentes de HB y de ETA si realmente están comprometidos con el proceso de construcción nacional, aceptan y acatan la voluntad popular y desean la independencia de Euskalherria."
 Repugnancia y odio es lo que sentimos contra esa unidad nacional de "personas de toda condición política", contra esa unidad para la construcción nacional, contra esa unidad que reclama más Estado, más democracia, más paz ... es decir más control, más represión, más policías.

Sabemos que toda esta campaña tiene por objetivo la fortificación del Estado, que el éxito más grande de la misma es precisamente la participación popular en ese reclamo de más Estado democrático, de más represión, sabemos que esta campaña "contra el terrorismo de ETA" tiene como objetivo fundamental la fortificación del Estado terrorista, sabemos que esta campaña es fundamentalmente preventiva contra la posible acción del proletariado que terroriza la burguesía (2), sabemos que con esa campaña se está golpeando hoy mismo al proletariado internacional, especialmente al proletariado en España y más aún al que se encuentra en el país vasco.

Con repugnancia y odio, pues, contra toda esa campaña Estatal, con ganas de marcar nuestra solidaridad con el proletariado, principal y directamente atacado con esa impresionante ola de llanto, de domesticación, de afirmación democrática y de terrorismo de Estado, publicamos a continuación un excelente artículo de "desprecio del lazo azul", cuyos autores desconocemos y que fuera publicado en la revista "EKINTZA ZUZENA" (3). Como única firma, dicho texto (que desborda en mucho el contenido que se anuncia en su texto) dice: "Escrito recogido en la Universidad del País Vasco".

Vaya entonces también nuestra solidaridad hacia los compañeros, que en estos momentos difíciles para el proletariado en el país vasco, tienen el coraje de producir y hacer circular textos como este, de profundo desprecio del lazo azul.
 
 


 
 

NOTAS :

1. Y no nos referimos solo a las implicaciones presidenciales y ministeriales en los GAL (aprovechando la campaña Felipe González ha hecho la apología de los milicos torturadores del GAL), sino mucho más genéricamente a la represión policial y a la situación de los presos en las cárceles españolas o de cualquier otro país.

2. Sectores de todo tipo son conscientes de este salto de calidad del Estado central en la legitimación del terror gracias a la movilización popular. Citemos a Jaime Pastor en un dosier, sobre las consecuencias de la ejecución de Blanco, que hizo HIKA: "... el nuevo escenario creado está siendo aprovechado para dar una mayor legitimación social a la opción por una solución simplemente policial para el conflicto vasco que, por añadidura, permitirá que ese recorte de libertades y derechos se pueda ejercer también contra cualquier ejercicio del disenso frente al sistema político y social vigente. De ahí que, aunque no todas las medidas anunciadas de reforma del Código Penal lleguen a aprobarse, el PP sabe que cuenta con una opinión pública favorable a sus propósitos y, por tanto, a un mayor recurso a técnicas orwellianas de vigilancia y control de la seguridad ciudadana."

3. Publicada por Ediciones E. Z. Apartado 235 - 48080 BILBO BIZKAIA.
 



 
 
 
 

NUESTRO DESPRECIO AL

LAZO AZUL

 

Que no a las bienintencionadas almitas individuales, sino a la idea en si de paz democrática.  

Si afirmamos que es falso el pacifismo del lazo azul que nos quieren hacer creer, no es porque la violencia armada que llevan a cabo ETA o cualquier otra organización nos parezca incuestionable, sino porque pensamos que esto de las movilizaciones contra los "violentos" es un fenómeno manipulado que solo sirve para distraer de la corrupción global y legal, en la que el juego del Capital se asienta; de la violencia cotidiana que el Estado y el Capital ejercen sobre las poblaciones, administrándoles la muerte en vida; de la prostitución generalizada o sumisión al dinero a la que se nos condena, en fin, para entorpecer una política de abajo que quiera alzarse contra el imperio del dinero.  

Abrazáis las instituciones democráticas burguesas, proclamando vuestra fe en ellas, así aceptáis su violencia, la sumisión, el engaño. No hay poder que se sostenga sin su Ministerio de Mentiras, tanto para imponérselas a las poblaciones como para que se las traguen los propios servidores del Capital y el Estado con la más entera fe, si es que quieren funcionar como buenos servidores. El truco esencial es que la mayoría -que pronto se convierte en todos- haga lo que le tienen mandado, pero con la condición de que cada uno crea que lo hace por su gusto, por su voluntad. Se obedece como los siervos al Faraón, ¡igual! Nuestra producción de rascacielos; medios de transporte que no sirven para nada de lo que dicen. Nuestra proliferación de cosas insensatas sin ninguna utilidad real es, después de todo, lo mismo que la construcción de las pirámides para la eternidad. La misma mayoría, la misma ceguera, pero esta vez fundándose en la decisión, el gusto, la voluntad de cada uno.  

Podéis poneos en cualquier bordillo de acera observando los atascos que se producen gracias al auto-personal (institución democrática por excelencia), y ya veréis como efectivamente todos (la mayoría) van más o menos a la misma hora y al mismo sitio, pero cada uno por su cuenta, con su coche y por su voluntad. Recordad que este cacharro que nos venden como medio de transporte (y que en realidad ha obligado a morir a medios de transporte útiles como el tranvía, el ferrocarril) exige el sacrificio finisemanal y vacacional, regular y progresivo, de miles de vidas, muchas más que todos los terrorismos juntos (aparte de tener que soportar la contaminación, las autovías, los impuestos, guerritas por gasolina allá en los limites del desarrollo...). Pero, claro, nos hacen creer que lo elegimos nosotros, cuando ha sido una imposición. Nadie había pedido el coche, es el imperio del desarrollo quien necesita la creación de necesidades a fin de mantener la ilusión de que el dinero sirve para satisfacer tales necesidades (que no lo eran), para seguir haciendo trabajar (sin necesidad), para divertir a las masas, en fin, para mover el Capital y mantener las instituciones del Estado. Luego, que mueran miles de personas solo hace falta camuflarlo de imprudencia, de accidente, de casualidad, como algo natural que hay que resignarse a aceptar.  

Otra cosa que nos quieren hacer creer es que, por medio de unas fiestas electorales cada X tiempo, en las instituciones burguesas se representa al pueblo. O sea, que el computo de opiniones individuales con respecto a unas caras y nombres que se le ofrecen equivale al pueblo. ¡Qué mayor mentira! Pues resulta que como el pueblo no es nada más que lo que está por debajo de cada uno, lo común, vamos, no hay Cristo que lo represente (no falta que le hace). La mayoría es la mayoría de nuestras opiniones (creadas y dirigidas por los medios de formación de masas, la familia, la escuela, en fin, la moral), que se dejan contar, que se dejan sumar y que producen un conjunto sobre el que el poder se asienta. Pero de ningún modo podemos confundirlo con la fuerza de negación latente en los corazones que no han sido totalmente sometidos a la fe. Esa fe en que cada uno sabe lo que quiere, que sabe a donde va, esa fe en el futuro, a través de la cual se lleva a cabo la administración de la muerte.  

Y ¿como lo hacen? haciendo no vivir a la gente, creando un presente vacío con la excusa de un mejor futuro, un presente no vivido a cambio de su futuro, de su muerte, pues el futuro es siempre muerte no declarada (espera, tiempo vacío que hay que llenar con algo: aburrimiento). Fijaos en la propaganda, sobre todo en la de la banca (verdaderas iglesias de hoy en día). Fijaos cómo se interesa en que el niño tenga ya plan de ahorro, y si te descuidas de jubilación. ¡Qué empiece a sacrificarse por su futuro ya! (o que alguien lo haga por él, da lo mismo).  

Fijaos también en cómo se ha transformado la noción de viajar: se nos hace pensar que el viaje quiere decir un tramo vacío para llegar a tal sitio de forma que ni por donde, ni lo que pase durante el viaje importa nada. Se crea un tiempo vacío que hay que llenar con algo, claro (TV, música,...). El ideal que se persigue es que el vacío no sea más que un trámite burocrático. Este criterio se lo podemos aplicar a lo que nos venden como vida. Desde la niñez nos marcan metas hasta hacernos creer en sus mentiras y que las asimilemos como ideas propias. Así, nos llega la muerte sin darnos cuenta de lo que ha pasado.  

El trabajo que se hace es verdaderamente inútil (puesto que no obedece a necesidades reales, sino a las necesidades del Capital). En cuanto a ese tiempo libre que se compra (ocio con trabajo, paz con guerra, gloria con sacrificios, riqueza con ahorros de uno o con la explotación de otros) no puede ser un tiempo de naturaleza distinta de la del tiempo de trabajo, guerra o penitencia. Este es un tiempo vacío. Así como la paz ganada con la guerra no es otra cosa que guerra no declarada, el llamado tiempo libre viene a ser descaradamente trabajo no declarado, contado de la manera más precisa en número de tiempo (verdadera moneda del dinero): 15 minutos de felicidad (en la sauna tailandesa), 2,5 días de felicidad (en la evasión finisemanal), 1 mes de felicidad (para tostarse al sol en el Mediterráneo): pero por lo bajo uno sabe que una ración de felicidad tiene que haber sido cortada y determinada por alguien, computada. Y eso se le ofrece al corazón como una mentira y a su deseo un insulto. Es mentira que se pueda vivir un trozo de vida libre a cuenta de un trozo de vida esclava; es simplemente que lo uno está en lo otro y que "La marca del precio cambia al bollo de gusto".  

Y así estamos, ante un intento de administración de la muerte, de dominación perfecta, de reducción del pueblo a mera masa, y el que, a pesar de todo, siempre queda por debajo sin cerrar del todo, sin dejarse del todo reducir a ese conjunto y a esa idea. Es la guerra de la razón común contra la idea fija y dominadora.  

Se podría hablar de las miserias que necesariamente crea el imperio del desarrollo más allá de sus limites, miserias por las que en gran parte se sostiene, pero que no nos deben llevar a olvidar que lo que aquí padecemos no es otra cosa que miseria adinerada, que hace que la mayoría viva de sustitutos: tome los pisos como casas, llame a los plásticos telas, aspire a no pagarse un chofer ni un vagón, sino a hacer él mismo de chofer y que le guste... Tendréis montones de ejemplos en vuestras vidas. Uno se va dando cuenta en la medida en que se va fijando.  

Que quede claro que lo que se vende como paz no es sino la guerra y que el llamado sistema de libertades no es sino la misma dominación de siempre, progresada, perfeccionada.  

Que caiga pues o se tambalee por lo menos a falta de lo que precisamente más necesita: nuestra fe.  
  

Escrito recogido en la Universidad del País Vasco