Comencemos con una adivinanza: ¿Cuál es el punto común entre el desarmamiento del proletariado en Irak, la recolección de fondos para construir mansiones para los gerentes del ARC (Asociación de Investigación contra el Cáncer) en Francia, el abastecimiento de armas a Bosnia, la organización de gigantescos recitales de Rock y la intervención militar en Somalia o en Ruanda? Respuesta: ¡todas estas operaciones son financiadas por las campañas humanitarias!

Es difícil alcanzar el bienestar mercantil universal, pero tememos que los protagonistas del "Nuevo Orden Mundial" trabajen ardientemente para alcanzarlo. Es así que el diccionario de su obra caritativa comporta una palabra clave suplementaria: "humanitario" ¡La de "humanidad" es toda una referencia!, ¡qué desinterés, también! ¿Es qué hay algo más desinteresado que los misioneros armados con biblias, medicamentos y fusiles-ametralladoras que recorren el mundo buscando "almas para salvar"? "Salvar hombres", ¡qué hermoso proyecto!

¿Qué alternativa podemos oponer a todo esto? ¡Ah!, seguramente nos encontraremos con espíritus perversos que afirman que esto es "política", que estas iniciativas ocultan mal las voluntades mercantilistas y belicistas de los protagonistas, que la función de estas misiones es la de pacificar las revueltas sociales; ¡pero todo esto no es más que historias! Los que formulan calumnias similares ignoran, sin lugar a dudas, que todas estas operaciones son apoyadas por organizaciones "no gubernamentales", y para los que todavía no lo han comprendido "no gubernamentales" quiere decir que no están ligadas a "la política". Lo que quiere decir que cuando estas organizaciones defienden los Derechos del Hombre, la Democracia, la Paz, como lo hacen los gobiernos, es por influencia recíproca y no por servilismo; más aún "no gubernamental" quiere decir también "que no depende del gobierno" y que no hay razón alguna para dudar del carácter independiente de la presencia de estos organismos al lado del ejército de sus países respectivos. Hay que tener un espíritu verdaderamente distorsionado para imaginarse que estas ONG sirven de camuflaje a la acción imperialista de una o otra fracción.

Tomemos como ejemplo el caso del Ruanda. Las malas lenguas dicen que los ejércitos franceses y norteamericanos estuvieron recientemente en la región para intentar "reconquistar ciertas posiciones perdidas por otros Estados". De ninguna manera, como lo afirma claramente Francia, si millares de soldados intervienen "es para instalar una zona de seguridad humanitaria", o USA: "es para colaborar al esfuerzo humanitario". Claro esta ¿NO?

Tomemos otro ejemplo el del Irak, otro caso desinteresado de las ONG y de los estados: en 1991, decenas de miles de kurdos escapan a las amenazas de masacres y se encuentran bloqueados en las montañas, sin nada que comer. ¿Qué hacer?, ¿dejarlos morir de hambre? ¡No! hay que alimentarlos, ¡esta es la manera de tener en cuenta los intereses de los seres humanos! ¡esto es el humanitarismo! La ONU exigió, simplemente, que entregasen sus armas a cambio de la comida (en muchos casos con fecha de vencimiento ya caducada), que parsimoniosamente se les distribuía. Algunos gritaron chantaje ¡cómo exageran! No olvidemos que armadas, estas masas de proletarios (¡perdón! quisimos decir "estas masas kurdas", las clases sociales no existen cuando se habla de ayuda humanitaria) pueden escapar al control que trata de imponer el "nuevo" Estado kurdo y esto es muy peligroso. Entonces, es mejor reducirlas al estado de mendigos e incentivar la competencia entre ellos por algunos granos de arroz, antes de que se corra el riesgo de que se les vaya ocurrir utilizar estas armas contra la propiedad privada y el Estado. Evitar la revolución, vale bien algunas toneladas de medicamentos y alimentos viejos, ¿no es cierto?

Evitar la revolución, he ahí el verdadero objetivo que se han fijado las empresas presentes en un salón organizado por una agencia de creación de "eventos". ¡No hay que reírse!, crear un "evento" para asegurar las verdaderas intenciones de las redes humanitarias no es inútil; es indispensable recordar que la obra humanitaria tiene como objetivo la mantención de la democracia, de las elecciones, del trabajo, en pocas palabras de la paz social y la armonía entre las clases. Este salón de "socios del humanitarismo" tuvo lugar el 1, 2 y 3 de febrero 1996 en Bruselas (Bélgica) y fue financiado por un buen número de empresas. En dicho salón estuvieron representados los "poderes públicos", diversas empresas públicas y una centena de ONGs, asociados en una íntima y tierna comunión. Toda esa gente bien debatíeron tranquilamente acerca del interés que representaba el trabajo humanitario para impedir todo tipo de situación "revolucionaria".

Démosle la palabra a Claude Bébeár, patrón del grupo Axa, segundo asesor francés e invitado prestigioso de esos dementes días plenos de sentimientos humanistas: "La empresa es ciudadana, puesto que ella paga impuestos y contribuye a la riqueza del país, pero también tiene que hacer lo posible para que la Ciudad marche bien, es decir en el sentido de sus intereses: si una revolución estalla los negocios se terminan." ¡Como se ve alguien que habla bien claro y no le anda buscando cinco patas al gato!, cuando la mayoría de los otros burgueses tienen reparos en afirmar en público sus profundas motivaciones. Claude Bébéar, desprendido de todo escrúpulo que impide a los capitalistas de llamar a un gato "gato", proclama abiertamente la poesía actual de la nueva religión filantrópica internacional: ¡Si invertimos en lo humanitario es para que cerrarte la jeta, proletario!

Hoy en día es muy raro encontrar adeptos tan sinceros de la paz social universal; es imposible resistir al placer de dejarlo hablar una vez más: (2) "Sin duda alguna, el primer papel de la empresa es el de crear riquezas y de realizar beneficios. Pero más allá de este objetivo, ella contribuye al bienestar de nuestros compatriotas para que así no les vengan las ganas de reventar todo. Si dejásemos agravar los grandes problemas actuales de exclusión, nos dirigiríamos hacia la explosión, y nuestra empresa será la primera víctima de ello."

Interrogación beata; las bandas de curas de "Ayuda y Fraternidad", de "Paz y Justicia", de "Televie" o de "Médicos sin Fronteras" no sale de su asombro. Todos estos "Juana de Arco" creen aliviar los males de la tierra a través de su acción y no quieren ver como uno de sus grandes jefes capitalistas, les enseña cuales son los verdaderos objetivos de su acción: ¡están para mantener la paz social y preservar, así, los beneficios de las empresas! Pobrecitos, creían que ¡solamente los comunistas podrían formular tales bestialidades! No, no el que habla es Claude Bébéar y dice que para evitar la revolución hay que "encargarse de una pequeña parte de la miseria humana en nuestro país o en el extranjero".

Bueno, ¡no es grave!, de todas maneras el boy-scout humanitario no esta allí para hacer política, lo importante es ser útil a la sociedad. Entonces, no es importante si para aliviar a uno u otro desgraciado e impedir que proteste, se favorece y fortalece un sistema que produce cotidianamente 40.000 muertos de hambre. Así se alivia la conciencia, y esto es lo que cuenta.

Callémosnos, Bebéar informa a las buenas monjitas humanistas sobre otros aspectos importantes de su misión. Para los empleados de AXA, explica que saber que "su" empresa participa en las "obras humanitarias" les da coraje para trabajar más y mejor: "(Esta responsabilización de una pequeña parte de la miseria humana) es un deber moral que confiere buena conciencia, pero también es un buen medio de estímulo de las tropas, lo que permite mejorar los resultados de la empresa."

¡He aquí una obra importante para ser desarrollada por estos militantes humanitarios subsidiados por los fondos "no gubernamentales" de mecenas apolíticos y desinteresados! A través de su acción no impedirán únicamente el resurgimiento de la revolución, sino también ¡ayudarán, a los explotados a solidarizarse con sus explotadores y a constituir ese "espíritu de familia" propicio a la paz social al interior de la fábrica! Verdaderamente sería difícil ver lo que a estos caballeros de corazón podría molestarles cuando ejecutan su acción de beneficencia; y si todavía se tiene alguna duda con respecto a su función, los funcionarios de "A todo corazón" (¡sic! este es el nombre del servicio "operación humanitaria" de AXA) pondrán, con toda su buena fe y enfrentando estas oscilaciones, en el platillo de la balanza el peso necesario para convencerlos de la pureza de sus intenciones.

Bébéar les recordara que "este suplemento de alma implica una política social que esté en total coherencia con esta subvención". Esta declaración, hecha en Bruselas, seguramente no será contestada por los 190 proletarios de la filial AXA en Bélgica que han sido despedidos últimamente, sin ninguna esperanza de poder encontrar otro trabajo en estos tiempos de crisis.

Esto no es grave. Si no tienen más donde vivir y si sus medios de vida son cada vez más precarios encontraran fácilmente algún gran sacerdote "no gubernamental" que pasará por allí y que lanzará una u otra acción para calmarlos. Esta es la división del trabajo en el "nuevo orden mundial": ¡los patrones despiden y las asociaciones caritativas se encargan de realizar la gestión de la bronca proletaria bajo el ojo indulgente de los policías que vigilan el buen desarrollo de la operación... humanitaria!

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Nota :

2. Todas las citas han sido sacadas del cotidiano belga Le Soir del 30/1/1996 ("Evitar la revolución") y del 2/2/1996 ("Esas empresas que temen la revolución"). En estos dos artículos los reporteros se sorprenden al escuchar a un patrón que deja clarito los intereses que la burguesía persigue como clase cuando estimula las operaciones humanitarias. Esta "sorpresa" no hace más que revelar sus propia función: ocultar la realidad de la lucha de clases cuando se mantiene esta mierda humanitaria en la tiniebla de las "buenas intenciones" de la Democracia.

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CO39.5.4 Subrayamos: ¿Quién dijo que la ayuda humanitaria hace el bienestar de los capitalistas?