CO38.3 Contrarrevolucionarios de ayer, de hoy y de siempre:
el P"C" cubano, con Machado, con Batista, con Fidel... (1)

 

El PC cubano, partido único del régimen castrista no comenzó su acción contrarrevolucionaria a partir de que Fidel se declaró "marxista leninista", sino mucho antes, desde que en 1923 funcionaba como "Agrupación Comunista" a las órdenes del stalinismo internacional. Como en todas partes del mundo, esos "marxistas leninistas" estuvieron en todos los momentos decisivos contra los intereses inmediatos e históricos de los proletarios. En particular en Cuba hubo tres momentos decisivos en donde la dictadura general del capital se concentró tiránicamente y el terrorismo de Estado contra el proletariado llegó a niveles supremos: la tiranía de Machado, la tiranía de Batista, la tiranía de Castro. En esos tres momentos históricos los "marxistas leninistas" cubanos abandonaron las luchas obreras y se plegaron a las tiranías de turno.

La tiranía de Gerardo Machado y Morales se caracterizó por la persecución, el encarcelamiento y el asesinato de militantes obreros, como Alfredo López (secretario de la Federación Obrera de La Habana), Enrique Varona, Duménico, Cúxar,... Contra la misma, la clase obrera en Cuba desencadenó una enorme batalla siendo su momento culminante la huelga general comenzada el 28 de julio de 1933, generalizada de inmediato al conjunto del país. En esas circunstancias, y a cambio de la legalización por el propio Machado del Partido "comunista" y sus organismos sindicales, los stalinistas, éstos dan la orden general el 7 de agosto, de "volver al trabajo". Los documentos firmados en nombre de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (agencia de la Confederación Sindical Latinoamericana de Montevideo) por el stalinista Cesar Villar (2) serán afichados por la propia policía de Machado en las columnas de los edificios, los postes de alumbrado y los árboles de los parques de las ciudades. A pesar de ello la huelga y la acción directa del proletariado continuó llegándose el 12 de agosto a una verdadera situación de guerra civil, culminando con la caída y fuga de Machado y varios jefes ministeriales, policiales y militares responsables directos de la represión. Cabe destacar que Machado contó en sus 8 años de tiranía con el apoyo norteamericano, apoyo que en el momento culminante de la huelga se concretizó en que la isla se encontraba rodeada de acorazados norteamericanos, pero como en otras ocasiones el poder Ejecutivo del norte, logró cambiar a tiempo y el enviado de Roosvelt, Sumners Wells terminó apoyando la oposición democrática como fórmula de recambio que a la postre se impuso.

Luego, también a la tiranía de Batista le chuparon las medias. Primero a cambio de una colaboración velada Batista permite a Juan Martinello la organización del Partido de Unión Revolucionaria; luego se autoriza la salida del vocero stalinista "Hoy". A mediados de 1938, el partido en plenario declara que Batista "ya no es el punto focal de la reacción, sino el defensor de la democracia". Ello es el resultado de la estrategia stalinista internacional del Frente Popular aplicada abiertamente en la Isla. Como resultado de aquella declaración se reúne Blas Roca ya entonces secretario del PCC con Batista y éste legaliza en setiembre de 1938 al "comunismo"; por lo que el Partido de Unión Revolucionaria se disuelve, al desaparecer su razón de ser, en beneficio del "comunismo", que para borrar ante los ojos del proletariado su colaboracionismo con las distintas dictaduras decide cambiar de nombre por el de PSP: Partido Socialista Popular. Se llega así a la campaña electoral de 1940 en donde Batista, beneficia del apoyo total de los stalinistas cubanos que aplican a la letra la política frentepopulista dictada desde Moscú; a cambio de lo cual tendremos ya algunos ministros stalinistas como Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez.

La posición de los stalinistas cubanos ante las elecciones de 1940 era la siguiente "Fulgencio Batista y Zaldívar, cubano ciento por ciento, celoso guardador de la libertad patria, tribuno elocuente y popular... prohombre de nuestra política nacional, ídolo de un pueblo que piensa y vela por su bienestar... hombre que encarna los ideales sagrados de una Cuba nueva y que por su actuación demócrata identificado con las necesidades del pueblo, lleva en sí el sello de su valor..." (3) Es importante tener en cuenta que son estos mismos personajes del stalinismo que loaban a Batista, los que como Blas Roca o Carlos Rafael Rodríguez, cantarían luego loas a Fidel Castro y serían los ministros de la tiranía de este último. El 28 de enero de 1941 el propio Blas Roca escribía: "Nos mantenemos fieles a la plataforma de Batista por todas sus partes". Juan Marinello declaraba unos días después: "Los únicos hombres leales a la plataforma de Batista son los que militan en la Unión Revolucionaria Comunista". Pero este amor entre stalinistas y el dictador Fulgencio no era en un solo sentido; el milico sabía reconocer los extraordinarios servicios del Frente popular. Así el propio Batista declaraba por ejemplo: "Querido Blas... me es grato ratificarte mi convicción sobre la eficaz y leal cooperación que del Partido Socialista Popular y de sus dirigentes y masas ha venido y viene recibiendo mi gobierno" (4).

El hecho de funcionar no solo legalmente, sino como verdadero partido sindical de Estado, le permitió al Partido Socialista Popular contar con todo tipo de medios, lo que en última instancia redundó en el desarrollo de su fuerza. Batista le había permitido por primera vez en plena legalidad, publicar un diario, dotarse de todos los mecanismos legales para el control del movimiento obrero, elegir senadores y diputados y decenas de funcionarios municipales, tener una presencia permanente en todas las instancias oficiales de publicidad y hasta formar parte del Gabinete. Ello los convirtió en una fuerza nacional de primera importancia: el número de afiliados al partido subió espectacularmente de 2.800 en enero de 1938 a más de 5.000 en setiembre y a 23.000 en enero de 1939.

Esa posición de constante apoyo de la dictadura burguesa centralizada en Batista fue mantenida por los stalinistas cubanos, que luego proporcionarían los cuadros fundamentales de la reorganización estatal castrista, hasta último momento. Incluso cuando su posterior jefe Fidel Castro, en abril de 1958, ordenaba la huelga general contra Batista, la misma no fue seguida porque la CTC (Central de Trabajadores Cubanos), dirigida por los stalinistas la desautorizó. Los argumentos para no apoyar la huelga del 12 de abril de 1958 contra Batista, fueron los mismos utilizados para intentar liquidar la huelga del 1933 que terminara con Machado. Incluso los funcionarios stalinistas que trabajaban en el aparato estatal de Batista siguieron haciéndolo, desconociendo totalmente los llamados de Fidel, al que calificaban de aventurero pequeño burgués; mientras que "Novedades de Moscú" afirmaba que las insurrecciones armadas solo eran chispas, que en nada debilitaban el poder de Batista. El propio movimiento 26 de Julio condenó en agosto de ese año, la "traición" del Partido Socialista Popular. Pero estos trapos sucios de la historia una vez conciliados todos en el poder a la sombra de Fidel, fueron escondidos y se llegó al extremo de declarar en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética que "los comunistas cubanos estuvieron en primera fila de combate" (declaración de Severo Aguirre).

Solo cuando a fines de 1958 el derrumbe de Batista se hizo evidente e inminente, los stalinistas cubanos, jugaron con ambas cartas. Así Carlos Rafael Rodríguez, ministro de Batista en el período 40-44 y ministro sin cartera de toda la dictadura de Batista, se desplaza a la Sierra Maestra para concluir un acuerdo oficial con Fidel Castro, que preconiza los acuerdos futuros que lo harían un personero decisivo también del régimen castrista y que hará que uno de los primeros actos gubernamentales de Fidel sea, el 10 de enero de 1959, el legalizar nuevamente al Partido Socialista Popular. No es este el lugar para analizar los innumerables forcejeos internos entre las fracciones de ese partido, las diferentes purgas y luchas entre las mismas, así como las distintas oscilaciones y giros de 180 grados, que llevaron a Fidel Castro, visceralmente anticomunista y además formalmente opuesto al PSP a someterse a los dictámenes del Partido de Moscú.

Solo a título recordatorio, para los lectores que no tengan ni idea de la trayectoria de Fidel recordemos que Fidel era admirador y miembro del partido "ortodoxo" de Eduardo Chibás enemigo implacable del PSP y citemos a Fidel denunciando como enemigos y traidores a sus futuros colaboradores gubernamentales del Partido "comunista".

A Blas Roca, Fidel lo llamaba "Nuestro Daladier" y agregaba "Cambia tanto de nombre como de color político y varía más la línea táctica que la camisa. Es un camaleón político. Un día ataca al militarismo y al otro lo defiende..." No dudaba pues en llamar traidores a la causa del proletariado a todo el partido y a su futuro colaborador Blas Roca "Los que pregonan izquierdismo y su amor al pueblo... dan la espalda a los trabajadores y se sitúan sumisamente a las órdenes de la bota militar de Batista... Nadie puede impedirme que les grite la verdad en la cara a los aprovechadores mercaderes del proletariado..." (5) Lo que tampoco nos impide a nosotros sostener que no fueron estos últimos que dejaron de ser mercaderes del proletariado por ponerse a la sombra de Fidel; sino que al contrario fueron estos Blas Roca, Carlos Rafael Rodríguez,... (6) y en última instancia hasta el permanente complotador del "comunismo" moscovita, contra el régimen de Fidel, el mismísimo Anibal Escalante (7) y en general, todo el partido pro ruso quienes terminaron, a pesar de las apariencias, haciendo de Fidel un verdadero vasallo de Moscú y otro mercader más del proletariado.

Para terminar reproducimos otra declaración de Fidel cuando, detenido en México tiempo después de su famoso alegato "La Historia me absolverá", adonde fuera acusado, a instancias de la policía de Batista, de ser miembro del "partido comunista" declaró:

"... ¿Qué moral tiene, en cambio, el señor Batista para hablar de comunismo si fue candidato presidencial del Partido Comunista en las elecciones de 1940, si sus pasquines electorales se cobijaron bajo la hoz y el martillo, si por ahí andan las fotos junto a Blas Roca y Lázaro Peña, si media docena de sus actuales ministros y colaboradores de confianza fueron miembros destacados del Partido Comunista?"

Estos son los antecedentes fundamentales de ese matrimonio histórico que ha hecho del partido "comunista", el partido fundamental del Estado capitalista cubano.
 



 
 

NOTAS :

1. Las informaciones para este artículo fueron extraídas tanto de fuentes oficiales del castrismo como de diferentes números de Guángara Libertaria y en especial del artículo de "El Partido Comunista Cubano: con Machado, Batista y Fidel" de Victor García publicado en el número 17 en 1884.

2. La historia oficial stalinista trataría luego de culpar exclusivamente a éste individuo de esa "traición"; pero los documentos obreros de la época denuncian la aprobación de dicha política por todas las instancias centrales del PC de Cuba, así como por la Confederación Nacional Obrera de Cuba y la Confederación Sindical Latinoamericana de Montevideo citando expresamente a muchos otros líderes de esas organizaciones que llamaban a volver al trabajo como Vicente Alvarez Rugio, Joaquín Fau, Francisco González, Jesús Vázquez, Pedro Berges y Ordoqui...

3. Extraído del órgano stalinista "Hoy" 13 de julio de 1940.

4. Citado por Hoy el 13 de junio de 1944.

5. Las citas aquí reproducidas fueron tomadas del artículo de Victor García "El Partido Comunista Cubano: con Machado, Batista y Fidel" aparecido en Guángara Libertaria, Número 17, de 1984.

6. Y muchos otros, porque junto con las innumerables fluctuaciones que estos personajes de primera plana realizaron (para estar eternamente bien con el poder central del Estado) siempre se desplazaron también centenas de oscuros funcionarios del stalinismo y del Estado.

7. Véase al respecto el "Informe Raúl Castro" presentado en al "Comité Central del Partido Comunista de Cuba" por el hermano de Fidel en enero de 1968 bajo el elocuente título de "Porqué están presos Anibal Escalante y otros ex-dirigentes del P.C. Cubano..." en donde la fracción dominante denuncia la acción de la vieja fracción de Escalante en complicidad con personeros de Moscú para imponerle al Partido de Cuba, una línea aun más sumisa al "gran hermano ruso". Como se sabe una vez purgados estos señores, todo el partido se alineó en la línea que decían combatir.
 


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