Mientras el socialismo burgués en todas sus formas (socialdemocracia formal, stalinismo, trotskismo...) considera que pueden coexistir dinero y socialismo, la mercancía y el socialismo, los revolucionarios de ayer, de hoy y de siempre afirman invariantemente que dinero y socialismo son incompatibles, que toda sociedad organizada en torno a la producción e intercambio de mercancías, es una sociedad burguesa, que toda sociedad en donde el dinero es el mediador del hombre, es una sociedad capitalista.

Por ello mientras todos los stalinistas o sus apoyadores críticos hablaban de "países socialistas", de "campo socialista", de "Estados Obreros", los verdaderos comunistas al mismo tiempo que denunciaban la teoría "marxista leninista" del Estado obrero en un solo país (que incluye desde su variante trotskista de "Estado obrero degenerado" a su versión stalinista de "socialismo en un solo país") denunciaban como capitalistas a todos los países del mundo y como burguesas la acción y la política llevada adelante por todos los Estados y partidos agentes de esos Estados que se autoproclamaban socialistas y comunistas.

El artículo que en este número se presenta sobre Cuba, se basta a sí mismo para denunciar el capitalismo y el despotismo burgués en ese país. Sin embargo nos pareció sumamente ilustrativo el presentarlo conjuntamente con un viejo texto de partido que trata la verdadera contraposición que existe entre el capitalismo y una sociedad humana. Como el lector constatará los viejos "borradores y manuscritos" que por allá por 1844 Karl MARX garabateara en uno de sus cuadernos dejan clarísimamente expuesta la contraposición entre una sociedad basada en el intercambio y el dinero por un lado y una sociedad comunista, verdaderamente humana, por el otro.

El lector no tendrá dificultad alguna en comprender en la descripción de Marx de la sociedad mercantil a todos los países del mundo y en particular a la sociedad cubana (china o coreana) de hoy o a la rusa de ayer (¡justamente nos parece importante leer o releer esos materiales históricos pensando en la realidad de hoy!) y en percibir aun con más fuerza la contraposición total entre la sociedad que todo el "socialismo" burgués nos muestra como modelo y una sociedad realmente humana, una sociedad en la que no exista ni el dinero, ni el trabajo asalariado, ni la mercancía. Y si alguno de nuestros lectores nos dice que no entienden porqué ligamos ese texto al de Cuba, que en realidad no tiene nada de particular el "caso Cuba",... le diremos simplemente que tiene razón, que no hay ninguna razón particular en la sociedad misma para hacer un "caso Cuba", que tampoco existe la "economía cubana" como diferente de la de otros países, como diferente de la economía capitalista mundial. Le diremos finalmente, que si conscientes de todo eso, lo hemos hecho, es porque el "caso Cuba" aunque no exista como sociedad diferente existe como "caso" ideológico, que aunque sea una mentira total el asunto del socialismo en Cuba, esa mentira existe como fuerza material y le ha hecho un mal enorme al movimiento revolucionario y creemos que el tipo de contraposición aquí realizado sirve para luchar contra esa mentira.

Al mismo tiempo, la relectura del texto de Marx da más claridad y fuerza a nuestra tesis central sobre la destrucción del capitalismo, que no tiene nada que ver con la nacionalización y la estatización de la economía o los medios de producción, sino que comienza justamente ahí cuando el proletariado asumiendo positivamente su contraposición histórica con la ley del valor, impone su dictadura para destruir el trabajo asalariado. En la medida que así sea, la publicación de esos viejos manuscritos del viejo Marx hoy, aquí, ahora, habrá cumplido su función y ese texto del partido histórico de nuestra clase será nuevamente un arma de la crítica revolucionaria de este mundo putrefacto y de la constitución de la verdadera comunidad humana mundial.

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Pero antes de comenzar debemos aclarar que este artículo podíamos, y si se quiere deberíamos, haberlo titulado "Dinero o Comunismo" en vez de "Dinero o Socialismo" porque efectivamente para designar el movimiento social de destrucción del orden capitalista y nuestro propio partido, nosotros preferimos hablar siempre de COMUNISMO. Tanto porque designa mejor la comunidad humana resistiendo y luchando contra la sociedad de clases como porque es más global para referirse a la sociedad futura que otros, también utilizados por nuestro movimiento social, como socialismo, socialismo revolucionario o anarquismo. Por otra parte desde el primer Manifiesto de 1847, en que se empleó dicho nombre para afirmar la ruptura programática con la socialdemocracia (cuyos componentes en la época se autodenominaban mayoritariamente "socialista"), que implicó un nuevo jalón en la designación propia del movimiento social de abolición del orden establecido y del partido revolucionario y ello aunque, como se sabe, no se pueda impedir que la contrarrevolución utilice (como ha sucedido) el termino "comunismo" para sus fines.

Sin embargo la invención revisionista, principalmente del Estado Ruso en su fase Stalinista, de distinguir socialismo, de comunismo, de considerar la sociedad comunista como una sociedad superior, posterior, diferente de la sociedad socialista creó una confusión total, en cuanto al proyecto histórico del proletariado revolucionario. Pero dicha invención tenía un objetivo político muy claro como parte indisociable de la teoría del "socialismo en un solo país". No se podía ocultar que en Rusia funcionaba el dinero, la mercancía, la ley del valor, etc., hubo que inventar entonces que todo eso se aboliría después... "en el comunismo" y que en el "socialismo" era normal que existiera. Lo que se hacía con esa operación era hacer creer al proletariado internacional que esa monstruosa sociedad capitalista era en realidad "socialismo" y que había que trabajar por ella (aumento de la tasa de explotación capitalista) y defenderla (reclutamiento para la guerra imperialista). Luego, esa receta funcionó tan bien que en todos los países en donde los Estados se autoproclamaron "socialistas" se utilizó el mismo modelo y el mundo entero (incluyendo las fracciones burguesas contrapuestas, porque esa misma mentira les servía) denominó socialismo a una sociedad mercantil, en donde la fuerza de trabajo seguía siendo una mercancía. El régimen castrista aplicó al pie de la letra dicha receta y hasta en las escuelas se enseña que el régimen social es socialista, aunque no comunista.

En realidad, los términos socialismo y comunismo designan históricamente el mismo tipo de sociedad, sin explotados, ni explotadores, sin mercancía, sin dinero, sin trabajo asalariado, sin Estado... Por eso para no dejar ningún lugar para la ambigüedad stalinista (castrista) hemos titulado sobre la contraposición dinero/socialismo, que siendo exactamente la misma que dinero/comunismo, es decir la contradicción entre un modo de producción asalariado y una producción directamente socialista, tiene en este caso particular la virtud de ser más explícita en la afirmación de que el socialismo (¡y no sólo el comunismo!), en tanto que sociedad humana, que sociedad basada en la producción del hombre para el hombre, no deja ningún lugar para dinero, mercancía, intercambio, ni trabajo asalariado.

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Los extractos que presentamos a continuación son seleccionados por nosotros (los subrayados son también de la redacción de Comunismo) a partir de Karl Marx "Extractos de lectura, o Manuscritos del 44" OME - Grijalbo y provienen de los primeros cuadernos escritos por Marx en 1844, anteriores a los artículos publicados en Vorwärts ("La cuestión Judía", el artículo sobre el "rey de Prusia"...) en ese mismo año (1). Como el lector comprobará la primera parte del texto hace referencia a la sociedad mercantil burguesa y el final a la sociedad humana, el socialismo, el comunismo. Nosotros hemos agregado 3 subtítulos para facilitar la lectura y algunos comentarios para explicitar la actualidad de esos materiales:

1. Dinero y enajenación.
2. Sociedad mercantil y deshumanización del hombre.
3. Producir como seres humanos.
 
 
 
 

1. Dinero y enajenación

 
  Obsérvese la potencia de la unidad dialéctica (indisociabilidad y determinación múltiple) entre dinero, intercambio entre propiedades privadas, enajenación, valor, deshumanización del hombre... ¡Qué utopía reaccionaria el pretender eliminar uno de estos elementos dejando los otros intactos! ¡Y qué decir de quienes pretenden que aquí y allá la propiedad privada fue abolida, aunque persista el dinero, el mundo mercantil y hasta el asalariado! Véase hasta que punto el dinero implica la caricatura de la comunidad humana, como una sociedad basada en el intercambio generalizado es una sociedad necesariamente enajenada, cómo en una sociedad de este tipo la actividad humana productiva no puede ser otra cosa que un tormento, que una tortura, es decir: que trabajo. ¡Qué decir de la pretensión stalinista, castrista, de considerar al dinero como un simple medio necesario del cual el socialismo no podría prescindir! El dinero mismo, es la relación humana deshumanizada, es la falsa comunidad entre los hombres, es la dominación del producto sobre el productor, de la cosa sobre el ser humano, es la expresión objetiva de la sociedad enajenada.
 
 
 
 

2. Sociedad mercantil y deshumanización del hombre

 
  Esto requiere un pequeño paréntesis. Por supuesto que la producción capitalista es una producción social y el trabajador un trabajador colectivo. Pero lo que Marx está subrayando aquí es el hecho mismo de que la producción no sea directamente social, no sea directamente producción del hombre para el hombre, es decir producción directamente socialista, sino que el producto de unos solo se transforma en productos para otros a través del mercado, a través de la enajenación generalizada, a través de la oposición recíproca y generalizada de compradores y vendedores. El hecho de que la producción sea una producción de mercancías, que la socialización sea una socialización a posteriori contiene la clave de esta sociedad como guerra de todos contra todos. Es en este tipo de sociedad el "hombre es el lobo del hombre", desde lo más particular a lo más general, desde el hecho mismo en que la producción esta motivada por la codicia de lo que producen los otros, desde que toda la esfera de la producción está determinada por la necesidad de apropiarse de lo producido en otra parte, desde que la producción está sometida a la dictadura de la ganancia y no hay que extrañarse cuando esta oposición generalizada, esta guerra de todos contra todos asume la forma de guerra abierta, de guerra militar, de guerra entre potencias, de guerra entre constelaciones imperialistas. En otros trabajos de nuestro partido se describe mucho más en general la sociedad dominada por la ley del valor y sometida a la tasa de ganancia y la necesidad de la guerra imperialista; en éste "sólo" se sintetiza esa misma expresión en su nivel más particular, en el que "yo produzco para otro". Sin embargo de la misma manera que el análisis de la célula de base de la sociedad burguesa -la mercancía- es la clave de toda la sociedad presente; esta descripción simple (abstracta) de la producción particular para el cambio contiene en germen toda la catástrofe de la formación social burguesa. ¡¡Vaya amigo en Cuba o en cualquier otra parte a pedir a un almacén o mercado y diga que tiene hambre, que necesita comer, o que necesita vestirse y verá hasta que punto queda en ridículo, verá hasta que punto por más "socialista" que se diga la economía nacional no reconoce al ser humano, verá que absurdo es hablar como ser humano en una sociedad en la que la única comunidad es el dinero!! Por supuesto que Marx se refiere en ésta última frase a cuando usted saca el billete (¡en Cuba si es verde mejor!), o la carta de crédito y se le abren todas las puertas y usted es tratado "como si fuera un hombre" (¡y hasta usted mismo tiene la ilusión de serlo! ¡en función de su billetera!).  
 
 
 

3. Producir como seres humanos

 
  En lo que sigue, en la medida que Marx se refiere a la sociedad comunista y es de vital importancia la contraposición entre ésta y todas las pretensiones de socialismo en un solo país, es evidente que no tiene ningún sentido hablar de trabajo, es decir de tormento, cuando en realidad se dice precisamente lo contrario, se habla de la realización del ser humano. Habría que hablar de actividad humana, de actividad productiva no enajenada y contraponerla a trabajo. Si en otras partes este abuso y generalización de la palabra "trabajo" puede entenderse (y hasta justificarse por la necesidad de hacerse entender en el lenguaje lógico científico vulgar de la época -y de la actualidad-, que de hecho considera el trabajo como algo que siempre existió y existirá, como inherente al ser humano), aquí, cuando Marx está precisamente contraponiendo actividad humana no enajenada y trabajo, no tiene ningún sentido y se le hace perder totalmente la fuerza al texto. No sabemos si se trata de una incongruencia de Marx o una de las tantas tra-i-duc-ciones- (traduttore, tradittore) a las que tan acostumbrados nos tienen los marxistas. Para facilitar la contraposición en lo que sigue, hemos sustituido cada vez que Grijalbo pone "trabajo" en un sentido que de ninguna manera corresponde por [actividad humana] o simplemente [actividad] utilizando este tipo de paréntesis [ ].  



 
 

NOTA :

1. Lo que se presenta entre este tipo de paréntesis { } fue, salvo mención expresa (como en el último punto) agregado por el (traductor o/y) editor Grijalbo.
 


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CO38.2 Dinero o Socialismo