El texto que presentamos a continuación no es solamente el resultado de un esfuerzo teórico que busca situar el origen del sida en el modo de producción que lo vio nacer, este texto es antes que nada producto de una lucha práctica llevada adelante, codo a codo, con un militante de nuestro grupo originario de América del Norte, "atacado" por el sida (los militares, dicen "tocado", los científicos prefieren utilizar el término "atacado", para diferir su propia responsabilidad).

Ese compañero comenzó a militar con nosotros sobre la base de una ruptura radical con la toxicomanía. Su integración en nuestro grupo le dio más fuerzas para dejar de consumir drogas. El nos decía:

"(...) La toxicomanía es una de las múltiples expresiones posibles de reacción y de posicionamiento social frente a la frustración del Capital, como la locura, la delincuencia o la telefagia (1). Es una revuelta inconsciente que estigmatiza en el cuerpo de la víctima el rechazo del sistema. Pero es sobretodo el triunfo del poder de recuperación del Capital: la sociedad de toxicómanos es la exacerbación casi absoluta del modelo capitalista. La toxicomanía es el triunfo del individualismo y de la anti-solidaridad (cada uno par sí, cada uno su droga), el triunfo de la enajenación (enajenación completa del ser humano que depende de un producto), el triunfo de la reificación (cuerpo/objeto que se suicida, que se vende por la droga), el triunfo del paliativo (droga o sino sufrimiento), el triunfo de la mercancía (valor de cambio y valor de uso, mismo denominador: la droga para la sobrevivencia), el triunfo del valor (algunos billetes por algunos miligramos de polvo y de placer), etc,... La toxicomanía es el sistema de sobrevivencia inmediata institucionalizado, dicho de otra manera el sistema capitalista..."
Poco tiempo después de haber escrito estas líneas el compañero se enteraba que tenía Sida.

Sería imposible describir aquí las luchas de todos los días que esta noticia engendró. Enfrentamiento permanente con los médicos, recuperación violenta de las historias clínicas constituidas en su nombre, crítica radical de la alimentación (nuestro compañero definía la alimentación capitalista como una tentativa de envenenamiento generalizado), violentas e inútiles tentativas para obtener algunas informaciones sobre las posibilidades reales de las medicinas "alternativos", que sin excepción nos llevaron a constatar que los médicos que las aplican son tan buitres como los otros, que están tan podridos por el interés económico como sus colegas "oficiales". En fin, lucha contra la ideología del anti-placer, rechazo a reventar en el hospital, guerra permanente para no aceptar, a pesar de todas las presiones (2), el veneno AZT que el comercio medical sacaba al mercado, rechazo de experiencias que tenían como objetivo el transformarlo en un conejillo de indias...

Cada uno de estos momentos los vivimos conjuntamente, como hermanos de combate, con toda la rabia y la pasión por esta única "vida verdadera" que hoy en día constituye para nosotros la crítica militante del Estado. Discutimos y optamos en pleno conocimiento de causa, la orientación y la dirección que había que darle a cada momento de esta lucha permanente. Fue esto lo que hizo que nuestro compañero no muriese enfermo, sino peleando. Murió viviendo, en contraposición con la mayoría de "seres" muertos-vivos que hoy en día pueblan el espacio capitalista de paz social, y cuya única realidad es su subsumsión al dictamen del monstruo dinero que los domina y los carcome.

Este texto, que publicamos hoy, se edificó en todos esos momentos. La mayoría de las reflexiones que se encuentran en el mismo, así como el punto de vista comunista que lo anima, está indisolublemente ligado a las innumerables acciones y discusiones que llevamos adelante conjuntamente.

Es por ello que este texto no está dedicado a nuestro compañero, sino que este texto ES nuestro compañero. Nuestras rupturas con el mundo de muerte que actualmente gobierna el mundo se encuentran plenamente en el mismo. Nuestro compañero las formulaba de la siguiente manera:

"(...) El contexto de nuestra lucha es paradoja, es contradicción. 'Nos armamos para destruir las armas'. Sobrevivimos para abolir la sobrevivencia,... y lograr al fin vivir. Esta contradicción, tenemos que asumirla, traspasarla, si queremos un día lejano vivir... Para salir de mi 'locura', que llegó a un callejón sin salida, tenía dos soluciones: luchar o no luchar. Yo escogí."

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"Por ti, compañero, que hubieses puesto en tu propio ataúd el grito de 'Sex Pistols': 'No Future'. Por ti compañero cuyas venas fueron inundadas por un puro producto mortal que los torturadores llamados 'médicos' crearon.
Por ti, a quien el Progreso ha asesinado lentamente y que has muerto peleando.¡Por nuestro odio común de la Ciencia y del Estado, y contigo, compañero, continuamos luchando!..."

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¡Qué quede bien claro para todos aquellos que no quieren cerrar los ojos, que no quieren cantar en coro, con el Estado, los embustes dominantes que la prensa vomita a lo largo del día; que el retrovirus del Sida es el producto directo de las nuevas posibilidades comerciales que hizo surgir la biología molecular! ¡La Ciencia, financiada, dirigida por la Investigación y el Progreso en el dominio militar, ha producido un "exceso" suplementario, "exceso" que se esfuerza en disimular a través de informes, declaraciones tranquilizadoras que lanza a la opinión pública!

Junto a las armas nucleares y químicas, a los contadores de gas, a las prisiones sensoriales y los centros de detención de alta seguridad, a la cortisona y el aceite adulterado, a los cofres de banco, a las sangría y los antibióticos, a la silla eléctrica y la cirugía estética, a la televisión, los parquímetros electrónicos y los electrochoques, a los aviones A-10 y los helicópteros Apache, a las bombas atómicas y los misiles Patriotas, a los asilos psiquiátricos y los accidente químicos... el Sida hizo su brillante aparición entre los productos de la Ciencia y los hijos del Progreso.

Como verdaderos materialistas, expondremos simplemente algunos elementos del contexto social y económico en el que se debate la Ciencia y la Medicina, para comprender que el Retrovirus del Sida tiene todas las "razones" (comerciales y/o "accidentales") para aparecer... ¡en el momento en el que las condiciones se encuentran reunidas para crearlo! No se trata, de reproducir aquí algunas noticias sensacionalistas sobre "el avance de la desgracia", sino que por el contrario, nos interesa poner en evidencia lo que se encuentra escondido detrás de la jerga científica y del espectáculo democrático que actualmente domina a propósito de estas cuestiones.

No es posible considerar la misteriosa aparición del Sida, como tampoco es posible concebir el porqué de los esfuerzos desesperados de los científicos y de sus medios de comunicación por ocultar el origen de esta enfermedad si no se tiene en cuenta la colusión total entre la ciencia y el dinero (3), sino se comprende la profunda unidad existente entre la investigación farmacológica y el beneficio comercial, si no abarcamos la indisociable hermandad existente entre el dominio militar, los políticos y el mundo de la economía.

Es necesario, entonces, comenzar este texto con una breve advertencia que nos permita esclarecer las bases fundamentales sobre las que nos situamos.

Nuestro punto de partida no es el de una "buena" ciencia en oposición a una ciencia "decadente", "mala" o "corrupta". La Ciencia, como conocimiento subsumido por la valorización capitalista, es esencialmente conocimiento cuyos fundamentos y punto de partida han sido históricamente determinados por la dictadura del capital.

Como toda otra fuerza productiva del Capital, la Ciencia es inhumana hasta en sus fundamentas. Insistimos en sus fundamentas y no únicamente en sus aplicaciones, como cree el buen cristiano o el militante de izquierda burguesa.

No existe la posibilidad de una buena utilización de la Ciencia, como tampoco existe una buena utilización, por ejemplo, de la Policía; no tenemos más "reproches" a hacer a la Policía que a la Ciencia. Nuestra crítica no está centrada en los "excesos" o en las corrupciones (policiales o científicos). Tampoco parte del hecho de concebir científicamente o utilizar policialmente un garrote que produce descargas eléctricas,... Nuestra crítica práctica y teórica se fundamenta en la existencia de una fuerza organizada y armada para defender la Propiedad burguesa. Nuestra crítica se fundamenta en la misma esencia de un conocimiento cuyo horizonte limitado se constituye a partir de la necesidad de acumular capital. La Ciencia, como la Policía, no tiene que ser reformada, o utilizada de otra forma, sino destruida.

Claro que la sociedad futura requerirá conocimientos, precisará cuerpos estructurados de explicación de los fenómenos, así como necesitará trasmitir geográfica y generacionalmente esos conocimientos...; pero dudamos mucho que la misma retenga una palabra tan cargada de significación histórica burguesa como "la ciencia" para designar a los mismos. Aclaramos ello contra quien quiera reducir el problema de la "ciencia" a su origen etimológico y neutro de simple "conocimiento cierto de las cosas" y que en base a ello reivindique su existencia perpetua; pues con mucho más fundamento habría entonces que reivindicar la palabra religión que viene de "religare" y que originariamente se refiere a la ligación natural del ser humano con la naturaleza y de los seres humanos entre sí; como hacen por ejemplo los Kimbanda Palmares, herederos históricos de los Kilombos, que practican una "religión" totalmente materialista en la cual "no existe Dios, ni el Demonio, no existe ni cielo, ni infierno,... ni espíritus enviados de la luz, ni de las tinieblas" (4).

Nosotros, ateniéndonos más al contenido social e histórico de las palabras, en oposición al simple origen etimológico, consideramos que la destrucción de la última sociedad de clases de la historia concomitante con la de esas esferas de dominación ideológica, hace totalmente ridículo el reivindicar una "ciencia o una religión proletaria o comunista", que ambas morirán con la destrucción de la explotación del hombre por el hombre.

Si en esta introducción nos repetimos cuando abordamos el carácter irrecuperable de la Ciencia desde el punto de vista del comunismo, desde el punto de vista de las necesidades verdaderamente humanas, es porque queremos ser bien comprendidos en el sentido de que cuando criticamos las burradas proferidas acerca de los orígenes del Sida, no nos interesa en absoluto el hacer una crítica que se limite a la denuncia de los "excesos" de la Ciencia, como hacen los burgueses de izquierda cuando denuncian los "excesos" de la Policía. La dictadura histórica del Valor sobre la Humanidad se ejerce sobre los esfuerzos de los hombres para desarrollar el conocimiento, a tal punto, que los paradigmas básicos de la Ciencia, son antagónicos con los intereses de la especia humana. Conceptos, tan fundamentales y sagrados ("neutros") como la "materia", los "átomos", los "virus",... están estrictamente determinados por el dinero. El horizonte limitado del científico,... este esclavo de la investigación, de la búsqueda (del dinero!) y del desarrollo (capitalista!), está, hasta la médula, marcado en todas sus dimensiones, por la dictadura de la tasa de beneficio.

Por ello, nuestro objetivo, no es tampoco el contraponer a la tesis científica dominante, otra contratesis científica. Si a veces tomamos uno u otro argumento científico para oponerlo a otro, es porque desde nuestro punto de vista -el de la destrucción de la ciencia de muerte que el capital ha desarrollado- puede, en ciertas ocasiones, levantar el velo sobre la realidad del iceberg mercantil y guerrero que se oculta detrás de la "parte visible" que constituyen las toneladas de escritos que justifican la actividad científica (5). Nuestro análisis no es, pues, ni científico, ni "objetivo", en el sentido burgués; por el contrario, surge de la realidad misma, de las relaciones sociales existentes materialmente. Es, a partir de esta base, que afirmamos que el sida es objetivamente un gigantesco negocio de valor inapreciable para el Capital. Y es, contra la utilización que se hace de nuestros cuerpos, como "carne de medicamentos", como conejillo de indias asalariados, que queremos luchar.

¡Zambullámosnos en el infierno científico! El Viejo Topo sigue cavando...¡Sigámoslo!

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La ciencia es la barbarie del Capital en todo su esplendor

Para no caer en el ridículo y para ocultar sus dolorosos delirios, los curas de la Ciencia tienen diversos métodos. Uno de ellos, es el de protegerse de los indiscretas miradas en base a la barrera artificial que constituye la terminología incomprensible, que llaman "especializada" y que utilizan cada vez que hablan de sus "diagnósticos", "descubrimientos", "medicinas" y otras brujerías. Actúan como en la Edad Media con el poder de los interpretes de los textos sagrados, que en base a la utilización del latín o un lenguaje codificado para iniciados, lograban desalentar toda intención de cuestionamiento de su poder. Con el mismo objetivo visten con un uniforme blanco (6), muchas veces ensangrentado con la sangre que hacen derramar. ¡El Científico, armado de estos impresionantes atavíos y manipulando a la perfección su jerga, es antes que nada un brujo, un amo!

Todavía hoy, la medicina es incapaz de apropiarse de las más simples verdades y por ejemplo designar el origen real de los males que aquejan a la humanidad: la alimentación desbaratada que nos permite adquirir nuestro salario, o/y a los productos traficados a los que nos somete la utilidad del capital la contaminación generalizada o la tortura que es el Trabajo... Pero ello no impide a estos asesinos de tono docto, el autoproclamarse, el autocondecorarse, el discernimiento permanente de los más prestigiosos diplomas y otros títulos que les permiten impresionar y convencer al miserable ciudadano de dejarse palpar por ellos.

Pero acompañando el engaño "pasivo" que constituye el muro de su vocabulario y sus ceremoniales se encuentran sus mentiras activas. Para proteger la Ciencia hay que mentir, hacer pasar toda la mentira como si fuese verdad, como dogma y reprimir a todo aquel que los cuestionan.

La Ciencia es un poder: ¡el del Estado! Es el conocimiento prostituido por la valorización del valor y puesto a su servicio. A la orden de la burguesía, la Ciencia está al servicio de su saber: ella es una pieza esencial en la imposición y reproducción del orden mercantil. Las aplicaciones científicas son, antes que nada, comerciales y militares. La Ciencia es un monstruoso comercio. ¡Para imponerla hay que mentir!

Galileo, considerado por la mayoría de sus colegas como herético, al retomar la hipótesis de Copérnico de que la tierra giraba alrededor del sol, puso al desnudo, ya en esa época, la imbecilidad institucionalizada que es la Ciencia, invalidando, así, años de Universidad y de aprendizaje del Saber (7). Se le impone la mentira obligándolo en base a la tortura a retractarse delante de la Inquisición en 1633. Sin embargo, sufrió menos que los millones de heréticos proletarios, que desde hace siglos intentan huir del Trabajo denunciándolo como una tortura y como ser humano lograron quebrarlo menos que aquellos a los que la imbecilización popular y la Ciencia les hace cantar "El Trabajo es la salud..." o "Arbeit mach frei".

¡Nada ha cambiado desde la época en que estos charlatanes imponían estas mentiras!¡Nada ha cambiado desde la época en que la medicina oficial preconizaba la sangría para curar la fiebre (8)!

¡Hoy en día el cuadro no es menos tétrico!

Nos proponen las bombas atómicas "anti-vida" (los antibióticos) para permitir nuestra reincorporación rápida al trabajo.

El autor de estas líneas, muy inocente en esa época, tuvo que soportar inyecciones de dosis cotidianas de ese violento veneno que es la cortisona... aconsejadas entonces por la medicina para curar la pequeña depresión característica de los 20 años.

Se preconizan calmantes (verdaderos somníferos), bajo la forma de jarabes, para "curar" la tos de los niños; así los padres pueden pasar una buena noche y trabajar bien al día siguiente. Y por supuesto que se cierran los ojos, cuando esos maravillosos jarabes, se le dan a niños "difíciles en las guarderías", aunque ni tengan tos. Es solo un anticipo, de lo que la sociedad les promete a los que no respetan el orden burgués.

La píldora anticonceptiva, que es producida por empresas comerciales muy prósperas, es una verdadera concentración de venenos que provocan no solamente cánceres en el útero de quien la utiliza, sino también deformaciones en el aparato genital en la descendencia...

Etcétera, etcétera...

Y ni hablemos aquí de los "errores" medicales, de los instrumentos quirúrgicos que se olvidan en el estómago, de la equivocación en la amputación de un miembro, o de la inversión de las históricas clínicas, sino de la escuela oficial de la medicina, de las ordenes que recibe cada aprendiz de verdugo de sus superiores para calmar, perdón "curar", a sus pacientes (¡tuvieron la hipocresía de llamar "pacientes" (9) a las víctimas que caerán entre sus manos!).

¡NO! ¡Nada ha cambiado en el mundo del engaño y de la Ciencia! Los más célebres médicos, que para curar a sus enfermos hacían las sangrías, eran protegidos y pagados por las más altas instituciones del Estado; nadie podía poner en cuestión su Saber y su Poder. Hoy en día, el Estado democrático financia, para defenderse (contra el ausentismo, la baja del rendimiento humano, la subversión...) las ideología y mentiras de estos asesinos científicos empenachados del redentor blanco; de esos mismos científicos que durante años, nos bombardean con somníferos para embrutecer el tiempo consagrado a reponer nuestra fuerza de trabajo, con excitantes para despertar nuestra energía y trabajar, con hormonas para engordar los asquerosos animales y disminuir el costo por kilo de lo que constituyen nuestra alimentación, con drogas para vencer a "nuestros competidores",... ¡La ciencia es la Barbarie del Capital en todo su esplendor!

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¿El Sida, desciende del mono?

Nada sorprendente entonces, en que los actuales representantes de la Ciencia, en continuidad con sus ancestros, hagan lo posible para imponernos sus dogmas y mentiras. Todo vale para proteger el comercio y el Estado. Esto es lo que sucede con respecto a los orígenes del Sida. Para ocultar el hecho de que se trata de una nueva monstruosidad surgida directamente de sus laboratorios, el Estado, no ha dejado de hacer ningún esfuerzo, no ha escatimado nada en la divulgación de todo tipo de hipótesis que pudieran servir para esconder el origen científico de dicho virus.

Algunos ejemplos:

En 1981, cuando se comienza a constatar una epidemia rara y extraña hasta esos momentos, se atribuye la misma, a aquellos que parecen ser los más particularmente atacados: los homosexuales. De allí surgen los delirios inquisitoriales contra los homosexuales que, a pesar de que hoy en día han sido descartados bajo nuevos diagnósticos, conviene recordar que emanaban de los mismos cínicos que hoy nos "tranquilizan". Así, una de las hipótesis argumentaba "el efecto inmunosupresor del esperma administrado por vía rectal"; más claramente: estos científicos atribuían la desaparición de las defensas naturales del hombre, al dulce placer de darse por el culo! ¡Parecía un curso de moral, de patria, familia y propiedad! ¡Viva la moral!

En 1985, unos científicos construyeron un impresionante andamiaje de relaciones que partían de un virus que atribuían al Mono Verde Africano; éste habría misteriosamente contaminado a los africanos del Oeste, provocando, así, una ligera mutación del virus, lo que conduciría, luego de dos etapas suplementarias, al nacimiento del virus del Sida, responsable de la epidemia. No desarrollaremos aquí la lógica imbécil de las experiencias en laboratorio que los condujeron a esta conclusión, puesto que en 1988, cuando fueron desenmascarados, se vieron obligados a confesar que hubo una contaminación en laboratorio y que el primer virus, del cual habían partido para remontar al origen,... era el producto directo de sus manipulaciones criminales. ¡Bravo la biología (10)!

En 1985, para intentar otra vez alejar la fecha del nacimiento del Sida de los años en que las condiciones materiales se encontraban reunidas para fabricarlo en el laboratorio (a partir de 1971), los científicos americanos "probaron" la presencia del anticuerpo del Sida en más de 50% de las muestras de sangre cryoconservadas y sacadas en Kenya y Uganda durante los años 1959 a 1970. Este descubrimiento fue anunciado a gritos, como quien canta victoria, en todos los diarios del mundo. Unos meses más tarde y sin ninguna publicidad dichos progresos de la investigación fueron desmentidos: ¡los test en los que se basaban no reunían las garantías mínimas y nuevos exámenes probaron la ausencia total del anticuerpo del Sida en esas mismas muestras! ¡Felicitaciones a la Ciencia!

Para alejar aún más el espectro del origen científico de la aparición del Sida, era necesario no solamente desconectar las fechas de aparición de la enfermedad de la época en la que el retrovirus pudo ser fabricado, sino también desvanecer geográficamente el lugar eventual en donde fuera acunado (11). Razonablemente se podría pensar que esta monstruosidad científica surgió más bien de los centros históricos mundiales de la acumulación del conocimiento científico (USA, Europa, América Latina,...), y por ello estos mismos centros de investigación buscaron (¡qué coincidencia!) alejar la aparición original: el pecado solo podía provenir del Africa o de Haití!

Es así que, en 1982, el CDC (Centre for Desease Control) de Atlanta, organismo que reagrupa a todas las informaciones epidemiológicas y medicales en los Estados Unidos y que orienta a través de sus informes y consignas a los médicos del mundo entero, define a los haitianos como un grupo sujeto a gran riesgo. El CDC, deduce su veredicto del hecho de que los haitianos aquejados del Sida no presentan ningún otro factor de identificación "clásico" (toxicomanía por inyecciones intravenosas, homosexualidad, hemofilia...). ¿Cómo llegaron a semejante conclusión? Simplemente por "declaraciones" de los enfermos hechas a los médicos en los Estados Unidos según las cuales ellos no eran ni homosexuales, ni toxicómanos. Cuando tenemos en cuenta el tabú que se constituye en torno a la prostitución homosexual, tanto en los Estados Unidos como en Haití; cuando sabemos la represión severa que ejerce la Oficina de Inmigración en los Estados Unidos y que los cuestionarios medicales son verdaderos interrogatorios del Estado, cuando conocemos las condenas que se aplican a los que confiesan ser toxicómanos... en pocas palabras cuando comprendemos la precariedad de una vida inmediata que solo se mantiene por el frágil filo que la liga a las decisiones de la Medicina, de la Justicia y de la Oficina de Inmigración, comprendemos que de los 34 proletarios emigrados de Haití atacados por el Sida (y que el CDC había considerado como muestreo representativo para llegar a sus científicas conclusiones), solo cuatro confesaron el origen de su "crimen"!

Sobre esta científica base, el CDC denunciará a los Haitianos a la vindicta de la opinión publica. Serán necesarios 3 largos años para que el CDC se retracte y retire a los Haitianos de la categoría de población sujeta a gran riesgo. ¡Sin embargo todavía hoy se les prohibe dar sangre!

Este ejemplo es interesante porque muestra, que el grotesco ocultamiento al que recurre la burguesía, jamás es un simple y maquiavélico resultado de algunos perversos manipuladores. Las construcciones falsas parten en general de algunas afirmaciones ciertas, que utilizadas en tanto que partes en función de las necesidades de la clase dominante, tienen como función el ocultar la totalidad (¡es el árbol que oculta el bosque!), e imponerse, así, como distorsión de la realidad bajo la forma de ideologías.

Cuando los científicos definen a los haitianos como grupo sujeto a gran riesgo, parten de una base material (el miedo que estos proletarios inmigrantes tienen al Estado, miedo que se concreta en su totalmente lógico rechazo a confesar su homosexualidad o su toxicomanía) para concluir estadísticamente ("es científico!" gritan los hombres de ciencia cuando tienen cifras estadísticas para apoyar sus tesis) que hay proporcionalmente más haitianos que americanos atacados por el Sida! Así, la condena de los haitianos asume una función (exorcizar el miedo de millones de norteamericanos) y responde a una necesidad: permitir que la Ciencia (¡y con ello el Valor!) continúe desarrollándose sin trabas. El Estado, para proteger la Medicina y el Progreso (que se encuentran en el centro del desarrollo disparate del Capital), tiene que imponer "verdades" (¡ideologías!) que hagan de biombo entre las inquietudes de los hombres y los horrores de la realidad.

Estos "biombos", estas ideologías son una fuerza material que permiten al Capital prolongar su inevitable agonía. Esas idioteces lanzadas en emisiones científicas llenas de declaraciones convincentes, despachadas lentamente por los altos responsables del "Mundo" medical, con voz baja para imponerse frente al profano, maravillan al pueblo imbécil frente a la Ciencia, de la misma manera que lo hacen arrodillarse frente al Papa o a Gorbachev!

El paraíso, cristiano o "socialista", solo tiene como base de argumentación el agua bendita del papa o los puros de Castro, y desde que confrontamos la descripción paradisíaca que ellos efectúan de la Democracia con los millones de sin abrigo, con los millones de parados, con los 40,000 niños que mueren cada día de hambre, en síntesis cuando enfrentamos las peroratas respectivas con la prosaica realidad, vemos que ¡todo eso es puro cuento!

Y sin embargo, son esas mismas mentiras que cimentan la opinión pública y que transforman a cada ser humano en un esquizofrénico, en un ser separado de si mismo que sublima su sufrimiento, llegando hasta defenderlo como su verdadero bienestar (12).

Volviendo a nuestro tema, podríamos decirnos que dado el vacío en la argumentación concerniente los orígenes del Sida, muy pocos creerán en historias tan imbéciles. ¡Y sin embargo, constatamos que esto es falso, que la estupidez de las argumentaciones no impide, ni en un ápice, que los medios de comunicación logren imponerla!

Así, los investigadores, para distanciar la fecha de la aparición del Sida de la época en la que las condiciones materiales para fabricarlo en laboratorio estuvieron reunidas, "descubrieron" simplemente algunos casos de Sida a mediados de los años 50 y 60 en el Africa. Pero como vimos rápidamente se pudo comprobar que los exámenes que habían determinado la presencia del anticuerpo del Sida no eran válidos. ¡En esas circunstancias se decide simplemente confirmar, corroborar, a pesar de todo, estos diagnósticos retroactivos,... en base a una simple y nebulosa similitud en los síntomas descritos en los expedientes de los enfermos a los que se les había extraído la sangre! Para probar la verdad de sus posturas ¿qué mejor que inventarla?

De la misma forma, a mediados de la década del 80, las justificaciones invocadas para dirigir las investigaciones de casos de Sida, anteriores a 1970, hacia el Africa y no hacia los Estados Unidos (13) se basaban en el hecho de que era simplemente impensable que una enfermedad como esa pasara desapercibida en USA, centro del Progreso y de la Ciencia! ¡Eso fue todo!

¡Cualquiera sea la parte de burrada, de ignorancia, de mentira, de maquiavelismo, de defensa de intereses, de competencia,... que determinó a tales médicos y otros científicos a prolongar su monstruosa creación de laboratorio en base a la no menos monstruosa mentira con respecto a los orígenes del virus, lo que les es común es el limitado punto de vista de clase que los determina a someterse a las leyes del Estado, a la dictadura de la expansión comercial y al progreso capitalista!

El racismo que se alinea en las ideologías que predican la aparición original del Sida en el Africa o en Haití no son más que la prolongación lógica del poder dominante de ese gigante de la Economía (y por ello de la Ciencia y del Progreso), que son los Estados Unidos. Sin embargo, dado que el racismo es un componente del capital mismo, dicho inhumanismo no es el privilegio de los burgueses norteamericanos; el racismo existe en todas las naciones. De una forma u de otra en esa campaña general participaron los burgueses del mundo entero, siempre viene bien, en la lucha por la competencia, el denunciar al "vecino", en este caso a través del Sida, para reforzar la unión nacional. Este hecho no es nuevo: los burgueses se sirvieron siempre de las enfermedades y epidemias para alimentar el carácter racista del Estado y reforzar la Unión Nacional detrás de la bandera protectora.

Unos años antes de 1500, cuando se propagó en Europa la epidemia de Sífilis, cada nación buscó el cabeza de turco de la enfermedad en los "extranjeros": los rusos acusaron a los poloneses, los ingleses y los turcos le llamaron el "Mal francés", los franceses le llamaron la enfermedad italiana y los italianos, la "enfermedad española" aunque como se sabe los más perjudicados fueron... los indígenas del continente americano que efectivamente no estaban preparados para esa enfermedad de la civilización capitalista ni inmunológicamente, ni en términos de sexualidad reprimida.

En toda esta confusión de "verdades" confirmadas, desmentidas, de contra-verdades impuestas, etc. siempre termina imponiéndose una idea dominante: se determina el origen del virus del Sida afuera de los laboratorios de la Ciencia, y lejos de los centros más reconocidos. Sin embargo todo muestra y demuestra que el Sida apareció cuando las condiciones materiales se encontraron simplemente reunidas para hacer una manipulación que produzca un virus de ese tipo. La opinión pública, verdadero receptáculo de la ideología dominante, vulgariza las historias de los científicos y transforma esa mezcla rara de afirmaciones en una "verdad pública" descalificando toda puesta en cuestión como "paranoias de los enemigos de la ciencia". ¡Todo se acomoda a las mil maravillas! ¡El mundo sigue dando vueltas y la mercancía circulando! "El origen del Sida, me explica el portero del apartamento adonde vivo, se resume a un bien misterioso virus encontrado en los Chimpancés verdes en el Africa y que, seguramente porque un negro le dio por el culo a algún chimpancé, se transformó en una epidemia.- Y agrega luego, fue el libertinaje (prostitución, homosexualidad, y toxicomanía) que llevó a la máxima expresión la obra de esos salvajes al extender el virus a todo el planeta"!

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El tenebroso paseo de la Ciencia en el jardín de los retrovirus

No vamos a tirar nuestra piedra en el jardín de las hipótesis científicas, periodistas, o políticas, con respecto al origen exacto del virus del Sida. Como materialistas, hemos comenzado explicando cual es la función de las imbecilidades reproducidas al respecto: proteger la Ciencia, defender la Medicina, justificar las sumas astronómicas otorgadas a los mismos laboratorios que, sin lugar a duda, gestaron este monstruo genético. Nos contentaremos simplemente en dar algunos elementos que ponen en evidencia que desde los comienzos de la década del 70 fue técnica, científica, biológica y materialmente posible fabricar quimeras (14) de laboratorios, artefactos, "clones" de los cuales el Sida no es más que una variante. No hay ningún sensacionalismo en estas afirmaciones: es un hecho reconocido, practicado y desarrollado comercialmente por un importante sector de la investigación medicinal.
"La tecnología necesaria para producir nuevos retrovirus que pudiesen afectar al hombre a partir de aquellos que ya eran conocidos como canceríficos o como aptos a causar deficiencias inmunitarias o enfermedades del cerebro en otros mamíferos, ya se había desarrollado y ampliamente publicado en los comienzos de la década del 70. Muchos científicos que hoy dirigen la investigación sobre el Sida, trabajaron en los laboratorios de cancerología en los cuales esta técnica se había afinado: Gallo, Essex, Haseltine (Estados Unidos), Weiss, Jarret (Gran Bretaña), Montagnier (Francia), Zhdanov, Lapin (URSS), Deinhardt (RFA), etc."
Esta cita de una declaración, de John Seale, miembro de la Academia Real de Medicina de Gran Bretaña, extraída del "New Scientist" de enero de 1987 no tiene solo por objetivo el dar los nombres de algunos de los asesinos que sin duda han logrado componer las monstruosidades a las que nos referimos aquí, sino que también ilustra, entre miles de otras, el hecho de que a principios de la década del 70, la investigación en biología molecular disponía de los medios para fabricar, crear, inventar, quimeras retrovirales capaces de atacar el sistema inmunológico del hombre.

En 1969, paralelamente a un nuevo impulso en la investigación en el dominio de la cancerología, científicos americanos caracterizaron la "Transcriptase Inversa". ¡No nos asustemos! Este término latín, no es más que el nombre misterioso, que los brujos modernos, han dado a un enzima propio a los retrovirus y que les permite traducir su ARN en ADN. Lo importante es que hasta ese momento la Ciencia defendía, con gran obstinación, que solamente lo inverso era posible. Este enzima es determinante en el desarrollo de esas técnicas de clonaje molecular, es decir también de producción de monstruos genéticos. Esto es lo que vamos intentar explicar.

El dogma central de la biología molecular, hasta ese entonces, afirmaba que era imposible (¡y por lo tanto herético!) el traducir la información de genes del ARN en ADN (15). Como con respecto a todo dogma científico, la realidad, se encargó de jugarle una mala pasada y de desmentir esta afirmación. Se abrió así, a través de ese "descubrimiento" (16) para la "humanidad" medical una implicación revolucionaria de la posibilidad de adaptar retrovirus específicos a los tumores animales, por ejemplo,... a la célula humana!

Se designa como "RETROvirus", a aquellos virus a ARN cuya especificidad radica precisamente en la capacidad de transcribir su ARN en ADN, y luego transmitir este ADN a la célula que lo acobijará. Ello significaba, en lenguaje claro, que el dominio de esta enzima propia a todos los retrovirus -la "Transcriptase Inversa"- hacía técnicamente realizable la posibilidad de permanencia firme del virus al interior del material genético de la célula (humana o animal) en la cual había sido integrado, lo que le daba un increíble empuje a la posibilidad de manipulación y de clonaje de la biología molecular, y al mismo tiempo abría jugosas perspectivas comerciales.

Sin temor de repetirnos y para hacer comprender bien, la importancia y el horror de las armas que se ponían así a disposición de estos dementes con patente legal, que son los biólogos, queremos insistir en que la investigación entorno a este famoso retrovirus no es el resultado simple de una ocurrencia momentánea de tal o cual científico, sino que la fascinación que ejerce el dominio de la "Transcriptase Inversa" está directamente ligada a que en base a ello, resulta verdaderamente fácil la creación de quimeras de todo género, y entre ellas la de los retrovirus, lo que era técnicamente imposible unos años antes. Con el descubrimiento de la capacidad de los retrovirus de transcribir su ARN en ADN se anuncia todo un pan de nuevas experiencias de clonaje. La materia bruta del biólogo molecular aumenta, así, repentinamente ahora tiene una enzima que le permite transcribir toda molécula ARN en ADN y aplicar, así, el clonaje a toda clase de virus ARN, a toda clase de retrovirus.

"En 1971, una confirmación estrepitosa del papel de la Transcriptase Inversa fue la puesta en evidencia de un "ADN infeccioso" (es decir capaz de infectar¡!) en las células infectada por un retrovirus. Este ADN, introducido en células no infectadas, era capaz de reproducir el virus. Portaba, entonces, su información genética." (17)
Desde ese momento era posible, aunque más no sea de manera torpe, el fabricar monstruos genéticos utilizando igualmente retrovirus. Unos años más tarde, entre 1979 y 1981 (¡momento de incubación del Sida!) aparecen los primeros casos de una neumonía, de tipo muy raro, en California: poco tiempo les hará falta a los terroristas vestidos de blanco, para anunciar que estos síntomas son el producto de un original y nuevo retrovirus, ¡el único retrovirus conocido que haya atacado al hombre! El Sida entra en el horrible jardín de la Ciencia... y su aparición coincide totalmente (¡jamás lo repetiremos suficientemente!) con el descubrimiento de la existencia del retrovirus, y la posibilidad de clonarlos.

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Para hacer más claro nuestro análisis y facilitar la comprensión de la catástrofe a la que nos somete el odioso desarrollo actual de investigación en biología molecular, trataremos de explicar rápidamente los intereses comerciales que entran en juego con la entrada de la Transcriptase Inversa en la escena de las investigaciones de laboratorio. En efecto, el acicate de la ganancia y los intereses comerciales, se encuentran sin lugar a dudas, en la base de las investigaciones llevadas adelante en dirección de los retrovirus, y constituyen un contexto favorable a la "aparición" (¡accidental o deliberada, lo que nos importa un bledo!) del Sida.

Desde hace muchos años, los industriales del sector farmacéutico -verdaderos dictadores, comanditarios y proveedores de capitales de todo aquello que anima a la investigación científica- buscan activamente un medio para producir substancias humanas o animales (base de la mercancía-medicamento) de bajo costo (¡para ellos, evidentemente!). Como todo capitalista, el gestionario que manda en la industria farmacéutica, está interesado en hacer producir "medicamentos" (18) no para "sanar", sino para aumentar su capital. Como dice la canción de un cantor francés "La medicina es una puta, su proxeneta es el farmacéutico"

Para que un medicamento sea rentable, es necesario, como para toda mercancía, que se critalise en ella una cantidad de trabajo humano según la ley del valor: la clara de huevo, presentada como medicamento, le interesa muy poco a la industria farmacéutica (19). Asimismo, el capitalista no tendrá interés en producir una mercancía si los costos de producción son enormes y el precio es prohibitivo y si no se llega a comercializar su mercancía.

Otro factor determinante en la lucha por la obtención del máximo beneficio, que se libran los capitalistas, es la búsqueda desenfrenada para producir una misma mercancía con el mínimo costo posible. Para ello los industriales buscan incesantemente un descubrimiento tecnológico (una nueva máquina, una nueva técnica) que les permita transformar las fuerzas productivas. En efecto, si un capitalista dispone de una máquina, que le permita producir, una mercancía en menos tiempo de trabajo humano que el que emplean sus competidores, no solamente puede permitirse "quebrar el mercado" al venderla más barata, y por ello ganarse a los compradores, sino también y sobretodo, realizar un plusvalor extraordinario, puesto que el mercado mundial continuará a hacer abstracción del tiempo de trabajo que ese capitalista requiere para la producción de su mercancía, lo que significa que su laboratorio producirá, durante cada hora de trabajo, mercancías que en el mercado mundial equivalen a mucho más que una hora de trabajo; o dicho de otra forma, que la hora de trabajo en ese laboratorio producirá mucho más valor(20) (y permitirá una apropiación más grande de plusvalor) que en los otros laboratorios... y ello durante todo el tiempo que los competidores no logren disponer de los mismos avances tecnológicos que él.

Así, por ejemplo, existe en farmacia un producto (¡perdón, debiéramos decir, un veneno!), el Interferón, cuyo costo actual de producción es actualmente por lo menos tan alto como su toxicidad y que se presenta como un tratamiento contra el cáncer. ¡El comprador paga alrededor de 150 dólares por día y solo puede parar el tratamiento... cuando los efectos tóxicos se transforman en más dañinos que el cáncer! Este es uno de los negocios más rentables de la industria farmacéutica (21). Nada cambió mientras que el conjunto de capitalistas que producían esta mercancía disponía de la misma ciencia y se encontraban frente a las mismas dificultades para producir las proteínas necesarias para este "medicamento. En ciertos períodos el cambio no interesa, pues entra en contradicción demasiado flagrante con el desarrollo global de tal o cual rama de la economía (22). Pero, hoy en día, que ya no se pueden seguir callando las múltiples contradicciones que surgieron frente al viejo dogma de que era imposible traducir la información de los genes de ARN en ADN y además, porque la competencia lo exige, los capitalistas que producían el Interferon, ven sus fuerzas productivas totalmente revolucionadas con el descubrimiento de la Transcriptase Inversa (y por ello la traducción del ARN en ADN). Ahora es posible producir en gran cantidad el Interferon y los capitalistas de la industria farmacéutica, se juegan el todo por el todo, para dar lugar a las múltiples aplicaciones que este "descubrimiento" permite (el Interferón es una entre tantas otras) y para así, ser el primero en beneficiarse con ese plusvalor, tan extraordinario como momentáneo.

Describamos brevemente y los más simplemente posible, las dificultades que el capitalista farmacéutico encontraba, antes del descubrimiento, para sintetizar las moléculas biológicas.

Para hacer producir a las bacterias (organismos unicelulares), ciertas sustancias (las proteínas que serán la substancia activa de un medicamento), era necesario injertar en esta bacteria, una parte del conjunto genético de una célula que produciera normalmente (pero en pequeñas cantidades), esta proteína.

El investigador encontraba múltiples y grandes dificultades, la más importante de ellas, era la dificultad de aislar la secuencia del ADN que le permitiese la producción de esta proteína. El ADN se traduce en ARN (mensajero) y enseguida este ARN (m) es leído para producir la proteína. Ello implica para el investigador un número astronómico de secuencias diferentes (cada una le da un código a una proteína específica) entre las cuales, SOLO UNA secuencia dará el producto final, la proteína deseada. ¡El encontrar una secuencia de alguna decena de informaciones en millones de informaciones dependía de la casualidad!.

Es en esto que la Transcriptase Inversa ha aportado al capitalista farmacéutico algo equivalente, a lo que la máquina de vapor aportó al capitalista industrial. Efectivamente, la Transcriptase Inversa es una encima de origen viral (que proviene de un Retrovirus) que permite la síntesis del ADN a partir del ARN. Ahora bien, el ARN (m), que permite la síntesis de una proteína, es aislable mucho más facilmente que la secuencia de ADN en el conjunto genético, puesto que el ARN (m) se produce en grandes cantidades en comparación con el ADN, que solamente porta una vez la secuencia interesante y además en la gran mayoría de casos, a un ARN (m) corresponde una sola proteína.

Por ello, nuestro capitalista farmacéutico, que para producir una proteína en grandes cantidades tenía que encontrar una secuencia de ADN que correspondiera a esta proteína, con todas las dificultades que esto implica, ahora solo tiene que aislar un ARN (m) y dejar actuar la Transcriptase Inversa que se encargará de traducir este ARN (m) en ADN, directamente utilizable cuando se hace el clonaje en una bacteria.

Podemos ver claramente entonces, porque la Transcriptase Inversa, además de los delirios manipulatorios que permite y de los cuales ya hablamos, puso en juego múltiples intereses contradictorios financieros, económicos, comerciales (¡"científicos", nos dicen las revistas "especializadas"... en el eufemismo!) que favorecen la aparición de innumerables venenos que nos venderán, pronto, como medicinas.

Describamos algunas etapas que muestran la efervescencia que se apoderó de los científicos, frente a la perspectiva de controlar esta enzima, fuente de beneficios.

A partir de 1971, cuando se caracteriza la actividad específica de la Transcriptase Inversa, los cancerólogos americanos se lanzaron en la investigación desenfrenada y acosaron a los pacientes que tenían bajo su control para administrarles la famosa enzima. En 1970, Robert Gallo, del Instituto Nacional de Cáncer de Bethesda, en Estados Unidos, señala y aísla la Transcriptase Inversa en los glóbulos blancos de pacientes con leucemia. En 1971, Stuart Aronson, modifica el retrovirus específico del tumor en un ratón, hace extensivo su registro infeccioso y lo adapta a la célula humana.

En este mismo año, los científicos parten en dos el virus de un macaco e intentan juntar una mitad con otra mitad de un "comedor de bacteria" llamado Lambda. Esta molécula debía ser introducida en la bacteria "E.Coli" que forma parte de la flora intestinal del hombre, pero, según la historia oficial, algunos científicos, enemigos del Progreso, impidieron la conclusión de este proyecto. ¡Nos imaginamos las consecuencias, si "por accidente" esta molécula quimera hubiese salido del laboratorio y regresado al hombre!

Pero este "stop" no era sino para saltar más lejos. Así, en 1971 ya era posible crear rompecabezas genéticos. Armados de su escalpelo (enzimas de restricción), de sus enzimas de transferencia ("Transcriptase" que traduce el ADN en ARN y "Transcriptase Inversa" que permite la transcripción inversa), de sus microscopios electrónicos, este artista de nuevo tipo que es el biólogo molecular puede lanzarse al asalto de los virus, retrovirus y bacterias, seleccionarlos, armarlos, y finalmente probarlos en células de fetos humanos (las más caras) o de monos.

En 1972, el Boletín de la Organización Mundial de la Salud, organismo que depende directamente de la Organización de las Naciones Unidas y por lo tanto principalmente del Estado de Estados Unidos, pide el estudio de los efectos inmunológicos de ciertos virus, y, particularmente, los efectos de la infección sobre los linfocitos T (23). Esto no es más que un ejemplo suplementario que permite comprender como todas estas manipulaciones, en torno a los virus y retrovirus, (quiméricos o no), no fueron el producto de alquimistas descarriados, sino más bien la obra de los científicos más formados (¡para envenenarnos!) y dirigidos por las más altas instancias medicales mundiales.

¿Puede esto dar una idea suficiente de los orígenes de este Chernobyl biológico al que nos someten los científicos? ¡NO!

En ese mismo año, 1972, durante la 7ª conferencia del National Cáncer Institut de Estados Unidos se anuncia la experimentación sobre el hombre.

"La biología del cáncer hace esencial la realización de estudios en base a la observación directa sobre el hombre según las mismas técnicas sofisticadas que caracterizan la experimentación sobre el animal", nos explica el Dr John Higginson, Director de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de Lyon.
¡Qué quede claro que estas "técnicas que caracterizan la experimentación sobre el animal" incluyen la inoculación de la enfermedad! Y, en ese mismo año, se trasplantan tejidos cancerigenos a hombres, totalmente ignorantes de lo que se les hacía, en el "Jewish Chronic Disease Hospital" en Brooklyn (24).

En 1974 se "logra" injertar un gen en un huevo de ratón apenas fecundado: a partir de ese momento el gen extranjero será transmitido hereditariamente. También se "logra" reproducir los dos virus del visna de la oveja y de la leucemia bovina, en la célula humana.

Paramos aquí en la descripción de la infinita serie de recombinaciones genéticas, de injertos de gen, de acoplamientos monstruosas de virus animales con células humanas, de esas pruebas criminales y arriesgadas sobre los hombres,... y para evitarnos, la indigestión veremos como los problemas de ética planteados por esos experimentos, como la angustia moral, en el debate entre "halcones" y "palomas" de la Ciencia y del Progreso, son un paso más hacia una experimentación que ineluctablemente se va liberando de toda traba!

De la misma manera que la instauración de la paz, no es más que un momento necesario para el resurgimiento de la guerra, las conferencias que los científicos organizan para analizar si todo esto podría comportar el peligro de introducir porquerías en el sistema genético-hereditario del ser humano, constituirán los más eficaces trampolines para impulsar la investigación al quitarle las trabas que la limitaban anteriormente.

Ese fue el acaso de la Conferencia que se dio en Asilomar, durante la cual sus hipócritas participantes, se plantearon la interrogante de los riesgos de estas combinaciones genéticas. En la misma se adoptó una moratoria de un año y en la segunda conferencia de Asilomar se definió una reglamentación: había que proteger a los sabios, a los técnicos y otros empleados en sala, así, como al género humano! ¡Ilusiones! Se pusieron botas, guantes, cascos; se definieron diferentes niveles de seguridad para los laboratorios según el peligro de las experiencias,... y sobre dicha base se dio libre curso al delirio experimental de la biología molecular. La ética y la moral fueron revisadas y adaptadas para servir mejor a la demanda comercial y militar. Los sabios, esos ignorantes del genero humano, dependen financieramente de los laboratorios, y los grandes laboratorios hoy en día apuestan todos por la biología molecular. ¡Por lo tanto, adelante y pase lo que pase!

La demande de células humanas ha crecido enormemente. "Flow", "Microbiological of Walkerville" y la "Cº of Maryland" en los Estados Unidos, son las tres empresas gigantes que se desgarran entre ellas para abastecen los laboratorios y el mercado en general de tan preciado producto. Solamente "Flow" importó en 7 años 12.000 pares de riñones de Corea del Sur, viviseccionados a partir de niños, que fueron extraídos por cesárea, prematuramente en el tercer trimestre del embarazo, es decir cerca del nacimiento normal. "Flow" es una filial de "General Research Corp." que se encarga, con el Pentágono, de la investigación estratégica y cuyo presidente admite que los órganos se "compraron, a los efectos de efectuar culturas orgánicas para la investigación medical". Georges Wald, premio Nobel de medicina y del que no podemos sospechar simpatías hacia los anti-progresistas como nosotros, explica que "En Singapur y en Suiza se evalúa en cerca de 80.000 "productos del aborto" importados cada año por los Estados Unidos entre 1969 y 1978 (25).

La célula humana se ha transformado, gracias a los avances de la biología molecular, en una mercancía preferencial, que permite la obtención de grandes beneficios. Diferentes empresas se crean, la competencia constituye el acicate y el estímulo de la Ciencia. Nuevas sociedades se crean (Cetus, Genenteh, Biogene,...) que toman como eje principal de sus actividades los productos de recombinación genética. A la cabeza de estas sociedades encontramos siempre a aquellos que se nos presentan como los cerebros de nuestro mundo, los especialistas en genética más famosos, los papas de la biología molecular, la vanguardia de la investigación sobre el cáncer.

¡El mercado es prometedor! El sector de la electrónica molecular ha atraído, desde la síntesis del primer gen en 1972, hacia sí a las empresas informáticas y ha logrado constituirse como un punto estratégico e industrial. Así IBM, el super gigante de la informática, se interesa en la posibilidad de reemplazar el sílice, materia determinante en las capacidades de almacenamiento de información, por material orgánico: cadena de proteínas o de enzimas, bacterias manipuladas, virus, etc.

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La Guerra y el Comercio, ¡los motores profundos de la Ciencia!

Sin pretender trazar el panorama completo de las nuevas demandas comerciales con respecto a la biología molecular, desde la expansión del rompecabezas genético, resulta indispensable hablar de ese director supremo de la investigación, de una de las fuentes de financiamiento, la más importante, de todas esas experiencias, del histórico y verdadero motor de la Ciencia: el Ejército.

En efecto, desde el principio, el mercado de armas se interesó en la electrónica molecular. Dicha investigación, financiada con enormes capitales, se desarrolló a pasos de gigantes y las patentes que consolidan las propiedades industriales de cada descubrimiento, fueron depositandose, sin mediar descanso. Evidentemente las realizaciones se mantienen secretas, pero toda clase de aplicación son examinadas y experimentadas. La aplicaciones que son las más peligrosas son la propiedad exclusiva del Ejército. En Estados Unidos, una ley fue votada en 1969 para que este monopolio no sufra ninguna excepción.

Como toda ley, la misma fue presentada como una defensa del bienestar común, pero en los hechos otorga claramente carta blanca a esos asesinos enbanderados con los colores patrios, de fabricar y examinar la eficacidad de esas monstruosidades genéticas que producen con tanto placer:

"... Ninguno de los fondos acordados debe ser utilizado en experiencias al aire libre de agentes químicos mortales, ni de micro-organismos generadoras de enfermedades o de toxinas biológicas... salvo si el Ministerio de la Defensa, bajo la protección del Presidente de los Estados Unidos, afirma que la experiencia en cuestión es necesaria para la seguridad nacional."
Entre todas las investigaciones, el retrovirus es el verdadero protagonista, puesto que, como ya lo afirmamos, el constituye -vía la Transcriptase Inversa- el vector esencial e ideal por su facultad de inscribirse en el conjunto de cromosomas de otro. Ya en 1969, los delegados del Pentágono advertían cual era el sentido de sus investigaciones entorno a esas "adhesiones" de virus, para los siguientes años:
"En el transcurso de los cinco a diez años que vienen, probablemente será posible fabricar un nuevo germen infeccioso que podrá diferir considerablemente de todos los micro-organismos patógenos conocidos hasta ahora."
Y frente a la Comisión de Crédito del Congreso, agregaban:
"La importancia de estos gérmenes radica en el hecho que podrían ser refractarios a las propiedades inmunológicas y terapéuticas de las que dependemos para mantenernos relativamente protegidos de las enfermedades infecciosas." (26)
¡¿Es necesario buscar más lejos los orígenes de la bomba viral que nos tiraron sobre la cabeza con el Sida?!

Precisemos además que no se trata de una desviación momentánea de una u otra tendencia más maquiavélica (27) al interior del Estado Norteamericano. Esa arma biológica fue concebida por el Estado desde hace muchos años y el reclutamiento del retrovirus se hizo en 1952, cuando las técnicas no permitían aun ni manipularlo, ni fabricarlo. En ese entonces, en Ottawa, se consideró la posibilidad de utilizar el agente de la fiebre aftosa para exterminar los rebaños de las naciones enemigas.

En 1976 y 1977 un investigaciones parlamentaria en los Estados Unidos revelaron que un programa de investigaciones biológicas, patrocinadas por la C.I.A. y la U.S. Army empezaron en 1963 en el laboratorio militar de Fort Detrick. Según esas investigaciones ese programa utilizó agentes infecciosos mortales y se experimentaron sustancias neurotóxicas. En el mismo período un biólogo molecular, un electricista y un empleado de la sección chimpancés de este mismo Fuerte Detrick murieron misteriosamente.

Como se puede observar, los gloriosos resultados a los que nos llevan las investigaciones de la medicina, son el resultado de una larga investigación dirigida y financiada, desde mucho tiempo atrás, directamente por los aparatos centrales del Estado. El ejemplo de USA, es particularmente representativo, cuando conocemos la función de vanguardia que tiene la organización local del Estado burgués, en esa región del mundo, con respecto a todas las estructuras similares en otras partes. Los progresos en biología molecular interesaron, entonces, directa y permanentemente a los científicos y militares norteamericanos.

Debe quedar claro, a este nivel del texto, que la separación entre científicos, industriales y militares es una separación totalmente formal; las investigaciones en biología molecular, orientadas más específicamente a las aplicaciones militares, están intrínseca y orgánicamente unidas, desde todo punto de vista a las investigaciones medicales. El Fort Detrick, que es el laboratorio militar del Ejército Norteamericano, cerca de Washington, en Maryland, está directamente ligado e incorporado al Instituto Nacional del Cáncer, en Bethesda, suburbio de esa misma capital. La breve lista de los más renombrados científicos norteamericanos, enriquecida con los puestos que ocupan en los Consejos de Administración de los grandes Trust farmacéuticos y los vínculos que los unen al dominio militar, que reproducimos en recuadro en este texto, es perfectamente ilustrativa de esa indisoluble hermandad.

Y con respecto a las normas de seguridad, dictadas en el transcurso de esas vergonzosas conferencias sobre la ética medical en Asilomar, las mismas fueron establecidas por el Instituto Nacional de la Salud; instituto que definió cuatro tipos de laboratorios diferentes, y de los cuales el más protegido, llamado "P4", era a la vez el mejor equipado... y el más "militarizado": el primero, de esos laboratorios, se abre, en efecto, en 1977, en el mismo edificio de Fort Detrick. ¡Fue "Vickers", una fábrica de armas, que lo concibió y lo fabricó!

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A continuación una breve ilustración de las estrechísimas relaciones existentes entre los científicos y el sector industrial y militar. Se trata de extractos de una lista del personal administrativo y docente del M.I.T. (Massachusetts Institute of Technology), universidad científica norteamericana.

Jerry Mc Afee
- Chemical Engineering Visiting Commitee Chair

- Director, Mc.Donnell Douglas Corp.

- Director, Chevron USA.

- Director, American Petroleum Institute...

Eugene Edzards Covert
- Director, United Technology.

- Consultant to BBN, Israel, Pratt Whitney.

- Member of NATO Aerospace Policy Commitee.

- Consultant, US Army Research Office...

John Deutch
- Chairman, Defensa Science Board Task Force on Small International Ballistic Missiles.

- Member of Defense Science Board.

- Member of Army Scientific Advisory Panel...

Steven Meyer
- Consultant, Central Intelligence Agency (CIA)...

Alexandre Rich
- Member of Corp Marine Biology Lab WHOI.

- Member of US-URSS Joint Committee on Science and Technology (77-81)...

La totalidad del personal no universitario asociado al Laboratorio Lincoln del M.I.T. proviene de la industria militar o de sectores de la Defensa (y en la mayoría de los casos provienen... de los ambos sectores a la vez). Todas las reseñas se parecen a esta:

Brent Scowcroft, USAF
- Lugarteniente General USAF, 1974.

- Military assistant to Prsidente (1972-73)

- Director, Atalantic Council US.

- Director, National Bank of Washington.

- Vice-Chairman, Kissinger Associates, Inc...

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¡Vemos pues como la Ciencia y la Guerra se confunden y riman, de la misma manera que sabios y militares reman juntos en la misma galera del Progreso y de la Medicina! La investigación del Cáncer es un soporte esencial para el desarrollo de una cobertura que permite avanzar en la mejora de las técnicas de destrucción guerreras; y también es una fuente de poder, de prestigio y de dinero para los que quieren hacer carrera en la medicina (28). En el dominio de la investigación medicinal Ubu es el rey. La guerra es el motor histórico de la Ciencia: el Progreso avanza más durante la guerra que en ningún otro período. Y en ese dominio la investigación no tiene límites.

En cancerología, cuando se estudiaba la respuesta inmunológica, particularmente entre 1970-75, los sabios dirigían paralelamente sus investigaciones hacia el descubrimiento de una arma de destrucción masiva:

"Sabemos que investigadores norteamericanos se han inclinado sobre la cuestión de saber si sería posible encontrar un tipo de arma química u biológica capaz de matar gentes de una raza y dejar las de otras razas más o menos indemnes. Es a lo que se le llama "las armas étnicas" y ciertamente, los técnicos al servicio de la genética y de la biología molecular tratan de poner a punto ese tipo de armas."
Esta declaración no surge de "París-Match", ni tampoco de un volante izquierdista, sino que es una declaración hecha en 1983 por un biólogo de audiencia mundial, Steven Rose, de la Open University, centro británico de investigación del cerebro.

¡Sin lugar a dudas no es necesario mucho "cerebro", para pasar su vida torturando a monos o corderos para extraer de ellos quimeras moleculares! ¡Y se requiere aún menos de "humanidad" para que, las delirantes (pero rentables) investigaciones de la industria farmacéutica y otros agentes estatales, hayan concebido las "armas étnicas". ¡Cómo sorprendernos todavía de los progresos científicos, frente al caos cada vez más profundo en el que se debate esta sociedad moribunda, que solo es capaz de regenearse en base a la guerra!

Es verdad que la búsqueda de medios de destrucción, orquestada por el Estado, es permanente y remonta a los origines de las sociedades de clase; pero jamás la sociedad alcanzó niveles de barbarie como el que vivimos hoy en día. Aquellos que razonan con algo de "humanidad", pretenden convencernos de que se ha alcanzado un límite en las condiciones de destrucción de la especie humana y del planeta que la soporta, pero,...¡el infernal progreso del Capital muestra el error de este razonamiento! Se cree haber alcanzado el máximo de lo que orgánica y materialmente el hombre es capaz de soportar, se dice que el Capital no puede ir más lejos en la destrucción salvaje de cuerpos y conciencias humanas,... y luego un nuevo progreso desmiente categóricamente dicha ilusión.

¡El Valor devora todo! ¡El Capital somete a los proletarios a condiciones de vida tan miserables que la venta de su fuerza de la trabajo no le es suficiente, para sobrevivir y los obliga así hasta a vender sus propios órganos! Para las necesidades de la Ciencia y del Comercio el límite humano no tiene importancia, lo empujan cada vez más lejos, beneficiándose de la agravación de las condiciones de vida de los proletarios. La libertad de compra y venta es la base de la democracia: ¿porqué no comerciar entonces los órganos humanos que libremente se ponen en venta? (29)

Armas químicas y bacterológicas, armas étnicas, compra (por la Ciencia) y venta (para sobrevivir) de órganos humanos... También podríamos hablar de pesticidas como el "ZYKLON", gas utilizado como arma de guerra y que después de la masacre los científicos que delicadamente lo pusieron a punto de funcionar, afirmaron que ignoraban totalmente su utilización. También podríamos hablar de los venenos guardados en los armarios desde hace años y que los laboratorios, en su búsqueda de beneficio, los sacan hoy en día gracias al Sida (30). También podríamos describir el horror de las experiencias científicas en los condenados a muerte en los Estados Unidos, etc, pero ninguna lista de las barbaridades creadas por la insaciabilidad de los comerciantes sería suficiente para abrir los ojos a quien no es capaz de ver. Más aún ¿porqué tenemos que hablar de los horrores suplementarios cuando la existencia misma de la Democracia capitalista mundial produce la monstruosa contradicción de asesinar de hambre a más de ciento veinte mil personas por día, cuando en el mismo momento, la ley del Valor obliga a los capitalistas a destruir toneladas y más toneladas de alimentos?!

Ese solo hecho sintetiza toda la carnicería a la que estamos sometidos en permanencia, y ninguna "toma de consciencia" podría transformar la realidad: solo el reforzamiento de la comunidad de lucha y la organización mundial de las revueltas surgidas de la degradación permanente de las condiciones de vida a las que el proletariado está sometido, podrá poner término a la apocalipsis capitalista.

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- No se deje operar. El viejo tiene la manía de las experiencias, cuando tiene a alguien para ello, no lo suelta más. Os opera de los pies planos y después, efectivamente, ud. no tiene más los pies planos, sino que será zopo y tendrá, durante toda su vida, que caminar con bastones.
- Pero entonces, ¿qué hacer? pregunta uno de los soldados.
- ¡Decir NO! Ustedes están aquí para curarse de sus heridas y no por los pies planos. ¿Es qué no los tenían planos en el frente? ¡Ah! mire por el momento ustedes puede correr, pero a partir del momento en que el viejo los haya pasado por su cuchillo serán inválidos. Necesita conejillos de indias; por eso para él la guerra es una época magnífica, como para todos los médicos. Mire para abajo, hacia el centro médico, una docena de operados se arrastran. Muchos de ellos están allí desde hace años, ninguno puede caminar mejor que antes, casi todos caminan peor y la mayoría tienen los pies enyesados. Cada 6 meses él los agarra y le rompe los huesos una vez más, diciéndoles que pronto se curarán.
Extraído de "A l'ouest rien de nouveau" (En el Oeste nada nuevo), de E-M Remarque, refiriéndose a la guerra de 1914-18.

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¡El virus del Sida no es un accidente!

En esta breve descripción del contexto en el que se orientaron las investigaciones de la Ciencia, durante estos últimos años, hemos subrayado la concomitancia en el tiempo entre la aparición del Sida y las posibilidades materiales de su fabricación. Tesis más precisas y muy coherentes dan una descripción mucho más acabada de la conjunción concreta que produjo el Sida (31). Sin embargo no nos atardaremos en demostrar lo que los hechos materiales demuestran por si mismos: ¡no es el fruto de un puro azar si un retrovirus tan espectacularmente virulento y mortal como el del Sida, aparece en el mismo momento en el que las posibilidad de fabricarlo existen! ¡Por lo menos no moriremos como idiotas cuando denunciamos a los verdaderos criminales que han originado esta epidemia: los científicos!

El Estado oculta mal esta realidad, y el máximo de ofuscación surge cuando se plantea la interrogante tabú de la actual posibilidad material de la fabricación del Sida. Los crédulos de la Ciencia, para exorcizar el origen científico, no tienen otra respuesta que oponer... que otra interrogante: "¿pero que interés existiría en desarrollar un virus contra el cual no podríamos prevenirnos?" ¡Para estos sacerdotes de la medicina el Sida no corresponde a algún criterio de eficacia mal intencionado,... y por ello no pudo ser producido por la sociedad! Felizmente, la ideología de "la objetividad", tan cantada por la Ciencia, ejerce ciertos efectos materiales sobre algunos de los científicos: cuando un periodista planteó crudamente en 1986-87 la cuestión "¿Si el Sida no existiese, podríamos construirlo? el doctor Brun-Vézinet responde: "Si, podemos". El profesor Montagnier "Podríamos" sin dudarlo mientras que el Dr. Cherman en vez de responder tosía y el doctor Alizona negaba dicha posibilidad... para luego explicar que finalmente, si se reflexiona bien, sería posible, y que "incluso se podría fabricar un agente mucho más infeccioso al mantener la envoltura capaz de reconocer los linfocitos y utilizándola para vehicular un virus mucho más patógeno, como el de la gripe; así seríamos incluso capaces de provocar epidemias fulminantes"!

Hoy en día es imposible negar la existencia de las capacidades materiales que tiene la Ciencia para fabricar semejantes virus; sin embargo aquellos que confiesan esta realidad se visten de su traje blanco y nos piden solemnemente que hagamos abstracción de los venenos que ellos crean, que olvidemos su función comercial y guerrera, que no tengamos presente las innumerables "excesos" de los laboratorios, que eliminemos de nuestra conciencia la colusión entre el Instituto de Investigación sobre el Cáncer y la Defensa Nacional, que no pensemos más en las porquerías bacterológicas que ellos se esfuerzan en concebir... y que creamos en la Santa Misión de la Ciencia! Creeríamos escuchar a los enamorados de algún Dios que nos explican que si no creemos es porque no tenemos fe, y que si quisiéramos tener la fe,... hay que creer en Dios.¡Tal como la Religión nos promete el Paraíso si cerramos el pico en la tierra; la Ciencia nos asegura la cura si los dejamos actuar y cerramos los ojos! La Ciencia y la Religión pertenecen a la misma familia: ¡el Valor! ¡El Estado! Tanto una como otra, han contribuido siempre a mantener el mundo tal como es, tanto por medio de la conservación como por el de la reforma. Uno de los momentos de este inmobilismo en el que quisieran utópicamente mantener el mundo como si fuese una entidad fija, es el de la pura y simple mentira, el ocultamiento de la realidad puesto que la misma descredibiliza poderosamente al Estado.

En febrero de 1991 salió a luz que entre 1950-70 en un convento católico, cerca de Montreal, los sacerdotes violaban regularmente a niños de 6 a 15 años. La policía estaba al corriente de estos hechos desde que comenzaron, pero el Estado los ocultaba y negaba, para imponer así el orden cristiano, necesario a la coherencia local del Estado en ese momento. Lo mismo sucede hoy en día con respecto al Sida, pero con consecuencias mucho más grandes con respecto a lo que representaría "la confesión". Ya se acusa de impotente a la Ciencia frente a su imposibilidad de curar la enfermedad, ¿qué pasaría si se hiciese publica las conexiones entre los proyectos militaristas de la sociedad y la aparición de esta epidemia mundial? ¡NO!. Frente a esto, esas inmundas verrugas que son los representantes de la Salud, prefieren vendernos su letanía moral y llamarnos a dedicarnos a la "prevención" con respecto a los excesos sexuales "que frecuentemente ni siquiera aportan algo en el plan de la satisfacción y que por el contrario pueden conducirnos a graves problemas, como por ejemplo el Sida" como nos dice el Profesor Montagnier del Instituto Pasteur de París (32).

Hoy, toda discusión sobre el origen del sida ha sido aplastada por la empresa ideológico medical. El último argumento para dejar de lado la más mínima tentativa de despertar esta cuestión con olor a pólvora consiste en liquidar toda otra problemática que no sea la de encontrar las soluciones prácticas al problema del Sida. En base a lo que se denomina pragmatismo, se descarta todo lo que sea globalizar el problema: "Discutir sobre el origen del Sida, es hacer filosofía, cuando de lo que se trata es de encontrar soluciones concretas" (33). La loca y desenfrenada carrera medical puede continuar, más que nunca determinada por una competencia comercial tanto más exacerbada cuanto más se agudiza la crisis.

Frente a ello, nos resulta indispensable el romper el muro del silencio construido por el Estado científico y volver a situar la epidemia del sida en el contexto real donde apareció: la carrera capitalista por una acumulación cada vez más concentrada de Valor.

¡El virus del Sida no es un accidente! ¡Qué sea el resultado de un error de manipulación en un laboratorio, que se trate de un producto de un cerebro enloquecido por la Ciencia o que la quimera provenga directamente de la búsqueda demente de una arma suplementaria a clasificar en los pertrechos delirantes de los paranoicos de la Defensa Nacional,... el retrovirus del Sida no es más que el producto de una sociedad enferma de su dinero, de su competencia, de su comercio! ¡El Sida no es una calamidad que el buen Dios nos envió para hacernos acordar que tenemos que respetar el orden moral! ¡El Sida es el resultado de una lógica infernal a la que la humanidad se encuentra sometida desde que el Valor se autonomizó bajo la forma de una ley que somete toda relación humana, todo nuevo conocimiento, toda actividad creadora,... a la estricta dictadura del mercado mundial!

Las leyes de este mercado imponen una guerra permanente de todos contra todos. Los capitalistas se desgarran entre sí para conquistar el mercado, y someten a los que explotan -los proletarios- a una guerra similar, que no perdona nada: "si quieres tu salario, lucha contra todos aquellos que compiten en el mercado del Trabajo"! En esta guerra de todos contra todos, el límite que el Capital contiene, al producir más plusvalor que es capaz de realizar, tiende a ser rechazado a través de la infernal competencia a la que se libran los capitalistas. Esta carrera infernal para ganar más lo lleva a concebir y desarrollar, en todos los dominios, fuerzas productivas "revolucionarias" que les permitan dominar, vendiendo a más bajo coste, tal o cual parte del mercado.

El Progreso y la Ciencia apoyan, favorecen el Comercio sometiendo el conocimiento humano a esta dictadura del mercado. La Ciencia se desarrolla y funciona exclusivamente gracias a los grandes capitales que se invierten para orientar sus investigaciones según las directivas propuestas por el capitalista. La lucha es por saber quién encontrará el arma más eficaz, capaz de interesar los delirios de defensa de tal o cual asociación capitalista bautizada "Nación"; quién le propondrá una máquina, el conocimiento o la técnica más perfeccionada para la producción; quién propagará primero en el mercado los productos farmacéuticos que prometen eliminar el dolor de cabeza o la calvicie!

¡El virus del Sida no es el producto de un accidente! Es el resultado de las investigación desenfrenadas que la Ciencia lanzó, según las ordenes del Comercio, para responder a los mercados que ofrecían la industria farmacéutica, la biónica, la electrónica molecular, la informática, etc.

La Ciencia tampoco es el producto de un accidente, sino producto y agente del Capital. Es la negación del conocimiento humano, en la medida en que su desarrollo parte de las necesidades del desarrollo capitalista. Existe en tanto que negación del hombre, buscando someter todo descubrimiento, toda experiencia, todo saber, a la democrática dictadura de la mercancía y del Estado que la defiende. Poco importa que los medicamentos, que produce, sean mortalmente ensayados en hombres que acepten la experimentación a falta de otro medio de ganarse la vida, o en las regiones en donde a los hombres ni les queda fuerza para protestar: ¡el objetivo de la Ciencia es el Comercio!. La función de la Ciencia es... la Ignorancia: separándose del conocimiento común de los mortales y erigiéndose como secta divina, al lado del Estado que la financia, la ciencia asume, mantiene y dirige, la separación entre los hombres y los elementos de conocimiento que le son vitales. El proletariado es así mantenido en la ignorancia total, incluso de quien es su enemigo, de su contrapuesto total: el Capital. La inhumanidad a la que se encuentra sometido no tiene nombre y toma la forma de una calamidad: si tiene dolor de cabeza, no es porque lo hicieron trabajar durante 8 horas,... sino porque le falta aspirina!

* * *


"... ¡Contigo compañero continuamos la lucha! En todas partes, en todo momento. Tu entierro lo vivimos como un combate, incluso cada momento de ese mundo de silencio que el capital te impuso fue una pelea. ¡Si! ¡Hasta el enterrar a un compañero! ¿Te das cuenta? La relación de fuerza entre nuestra clase y la clase que odiamos se expresa hasta en un entierro. En otra época, en otro momento en el que cada muerto de nuestra clase sea pagado por céntuplo por la burguesía, hubiésemos podido sacar las banderas, negras de nuestra rabia, y saludar tu memoria en la vida de la revolución.

Hoy, aquí, tuvimos que luchar para que ninguna de esta tenebrosas hienas llamadas "curas", se incline sobre ti; tuvimos que pelear para imponer como cortejo tu verdadera "familia", aquella de la solidaridad, de las relaciones de lucha que forjamos conjuntamente; tuvimos que combatir en el momento mismo de la incineración, contra una vaca sagrada que pretendía tomar espacio y tiempo para saludar su muerto ornamentado; tuvimos que luchar contra el circo imbécil de esos pobres diablos vestidos de gris y pagados para llorar que tratan al mismo tiempo de acelerar la ceremonia; finalmente tuvimos que combatir ese espectáculo ridículo y morboso que caracteriza semejantes circunstancias, en el cual, reafirmando la esencia de esta sociedad del anti-placer, se tiene que hacer llorar a la viuda y temblar de terror a los vivos! ¡No te preocupes compañero, tu muerte no nos asusta! Al contrario, nos da más determinación y fuerza en nuestra lucha para eliminar para siempre esta monstruosa inhumanidad que es el Capital!

La Ciencia no tiene la última palabra. Entre los proletarios infectados con el mismo veneno que te condenó, ya están surgiendo algunos que vengan su futura muerte... mordiendo hasta las venas a los milicos y otros agentes del Estado que pretendían controlarlos. Es solo un anuncio de las grandes luchas proletarias que vendrán contra las agresiones capitalistas!

"¿Existe una vida antes de la muerte?"

Contigo, compañero, respondemos afirmativamente y seguimos defendiendo que la "verdadera vida" se encuentra en la continuidad de la lucha decidida que llevamos por organizarnos en una fuerza, determinada a destruir para siempre a los tristes incontinentes que nos explotan, e imponer, así una sociedad sin clase y sin dinero!"

* * *

Notas :

1. Neologismo: que se utiliza en algunas partes para designar la manía de "comer" televisión.

2. En el momento de publicar este texto, los medios de información del mundo entero anuncian, al fin, en base a una encuesta llevada durante 3 años sobre 1749 pacientes: "No hay ninguna diferencia de evolución hacia un estado más grave o último de la enfermedad entre el grupo que toma el AZT y aquellos que no recibieron este medicamento" (Liberation, Le Monde,... 2 de abril de 1993).

Desde mediados del 80, es decir desde hace cerca de 10 años, fueron estos mismos medios de comunicación que informaban, con total seguridad, que estaba científicamente demostrado que el AZT era el único medio para combatir la progresión fatal del sida. Con la perspectiva actual, podemos imaginar quizás más facilmente el como se concretaron estas "presiones" a las que hacemos referencia en la introducción: los médicos se quitaban toda responsabilidad desde que se enteraban que nuestro compañero, contra la opinión de ellos, decidía no tomar el AZT. El terrorismo medical llegaba al extremo de pronosticar fechas cercanas de desenlace fatal sino se seguían sus consejos; nosotros y otras relaciones próximas al compañero, eramos tratadas como asesinos, por apoyar su decisión de no envenenarse más aun con el AZT y rechazar el consejo de los "médicos autorizados".

He aquí uno de los aspectos más tenebrosos y muchas veces olvidado de la dictadura del Valor imponiendo sus mercancías a los hombres.

3. Si todavía fuese necesario dar un ejemplo que ilustrase esta colusión, nos bastaría con reproducir todo lo que la prensa ha publicado recientemente con respecto a esos lotes de sangre --que sabían- contaminada y que continuó distribuyendo, entre los hemofílicos, el Centro Francés de Transfusión Sanguínea ¡porqué los intereses financieros estaban juego! ¡porqué era un buen negocio y que los pacientes revienten! No nos engañemos; los medios de comunicación se obstinan en tal o cual historia particular para mejor conservar lo esencial, para hacer más creíble el papel social de la Ciencia y el Estado. Si la prensa denuncia los "excesos" de la policía o de los científicos es para legitimizar, a través de la denuncia de uno u otro "irresponsable", la existencia misma de la policía y de la medicina asesinos. ¡Y que no nos vengan a decir que el papel de la medicina es dar una aspirina o el de la policía el de dirigir el tráfico!

4. De la revista Kimbanda Palmares 1988, número 0, página 3.

5. Lo que es válido tanto para la información científica como para el resto de la información. Cuando se trata de la lucha de nuestra clase, en la mayoría de los casos, solo llegan a nuestra vista u oídos algunas entrelíneas que hablan del número de muertos y heridos, lo que es un método de simplificación y desnaturalización del contenido de la lucha. Lo mismo nos ha ocurrido cuando quisimos elaborar este texto sobre el Sida. Hemos tenido que leer entre líneas, partir de puntos de vista contrarios para destruirlos, recolectar testimonios directos y vividos que resultaron mucho más ricos que lo que nos dicen las revistas, hemos tenido que leer páginas y páginas asquerosas de "Saber" imbuído de pretensiones, para revelar las contradicciones y desenmascarar lo que se intenta ocultar,... Tarea aún más difícil cuando se trata de un dominio poco accesible, tanto desde el punto de vista del tabú que constituye el Saber científico como desde el de las lógicas imbéciles que, como prejuicios, dirigen todo ese tipo de informaciones.

6. Dicho disfraz de científico es utilizado hoy por cualquier payaso hasta para hacer propaganda sobre una crema para la piel o una pasta para lavarse la dentadura. No hay dudas de que la ciencia vende; que es un argumento de primera especie para que el vulgo cambie su vida por espejitos de colores.

7. Copérnico y Galileo iban más lejos aun sin darse cuenta. Cuando hacen girar la tierra alrededor del sol operaban un prolongamiento teórico que correspondía a la ascendencia de la burguesía naciente con respecto a los señores. La tierra ya no era el centro del mundo, ni Dios el centro de la creación. Los señores feudales perdían así su estatuto divino. Por otro lado, favorecían la emergencia de un nuevo dios correspondiente a la nueva clase dominante: la Ciencia.

8. La "Orden de Médicos", instituto conservador y retrógrado por excelencia en Francia, especializado en la caza de brujas, no puede seguir ocultando que la "Medicina del siglo XVIII, sin lugar a dudas, ha asesinado a más cantidad de gente que la que ha curado". Esta declaración apareció, en Francia hace algunos años en el "Quotidien du Médecin".

9. Como sucede en algunas circunstancias, en este caso, la etimología revela la significación profunda de un término, que la sociedad moderna ha buscado alterar. "Paciente", que viene del latín "patients", quiere decir "al que se hace sufrir"; es un derivado del verbo latín "pati" (sufrir). Una de las definiciones en español del término "paciente", que contiene intacto el origen latín es: "que sufre y tolera los trabajos y adversidades sin perturbación del ánimo" (Diccionario de la Lengua Española 1970)!

10. La manipulación de células proveniente de los monos es frecuente en biología. Los monos verdes se utilizan para la fabricación de vacunas, entre otras utilidades, lo que quiere decir que si existiese una relación entre el virus del Sida y el mono verde, ésta no provendría del "ultraje de costumbres" de parte de los africanos, como lo deja sobrentender al pasar la moral racista judeo-cristiana, sino por el contrario, directamente de las manos blancas y "limpias" de los tecnócratas de la manipulación en laboratorio.

11. ¡Algunos científicos ven los orígenes del Sida... en el cosmos! Este fue el caso del astrofísico Chandra Wickramasinghe, de la Universidad de Gales en Inglaterra que, desde muchos años atras, quiso demostrar el origen cósmico de ciertas enfermedades como la gripe, y en estas circunstancias, afirmó que el Sida podría venir del Espacio. A pesar del carácter espectacular de su tesis, la misma presentaba la ventaja de eliminar toda otra alternativa terrestre que no sea la de su fabricación en laboratorio: "El virus del Sida se escapó de un laboratorio, o sino es de origen cósmico." (El País, España, 24/12/1992)

12. Hace poco en un diario suizo se podía leer un buen ejemplo de este tipo de esquizofrenia: una madre inmigrada, bajo amenaza de expulsión de toda su familia y aterrada por la Oficina de Inmigraciones declara: "Yo se bien que aquí, en Suiza, existe la libertad, pero cuando tocan a la puerta, yo tiemblo".

13. De los 288.377 casos de Sida contabilizados por la Organización Mundial de la Salud entre los comienzos de la epidemia y el fin de 1990, 50% se dieron en Estados Unidos y 25% en 45 países africanos. Si bien es cierto que las estadísticas nos ocultan frecuentemente lo esencial, en este caso nos otorgan algunas indicaciones que corrigen la opinión corriente según la cual Africa sería el continente más infectado; opinión corroborada por las tesis racistas occidentales.

14. Una quimera es un monstruo genético que se constituye de una gran variedad de células de orígenes genéticos diferentes y hace referencia al origen histórico y etimológico de la palabra: "animal fabuloso"; "monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía la cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón" (Del Diccionario de la Real Academia Española).

15. Unos meses antes de que le Transcriptase Inversa pruebe su existencia a los ojos escépticos de la Ciencia, Jacques Mond, que era considerado como una de los grandes vacas sagradas de la Ciencia moderna, defendía el dogma todopoderoso del ADN en su libro "El Azar y la Necesidad", indicando: "que no se ha observado, ni por otra parte es concebible, que la información pueda transferirse en el sentido inverso". ¡el ridículo lo mató! Es típico de la religión, denominada Ciencia, el considerar lo no observado, lo no experimentado, lo no "probado científicamente", como algo no concebible y absurdo. Los papas y vacas sagradas actuales de la Ciencia, no presentan ninguna ventaja seria, tampoco aquí, con los torturadores de Galileo.

16. Ponemos "descubrimiento" entre comillas porque es necesario tener en cuenta que numerosos científicos se oponían desde mucho tiempo antes, a ese dogma científico. Agreguemos que algunos de ellos fueron desposeídos de los medios de investigación por no haber aceptado someterse al dogma de la Gran Inquisición Medical y Científica. Hoy en día, aquellos que ayer defendían "el dogma sacrosanto" no tienen empacho en decir que es revolucionario el "descubrimiento" de enzimas capaces de utilizar el ARN viral como matriz para la síntesis del ADN. También la Iglesia Apostólica y Romana reconoce ahora la "revolución coopernicana" y no sabe como "perdonar" al torturado Galileo de ayer.

17. "Tristes chimères" - Rolande Girard, 1987.

18. ¡El valor de uso de los productos farmacéuticos está subsumido a tal punto por el valor de cambio que sería más adecuado, para ser más precisos, el hablar aquí de "veneno" y no de "medicamentos"!

19. Este ejemplo ¡no es una "provocación"! Efectivamente existe un antiviral (denominado AL 721) muy accesible y que fuera aislado de la clara de huevo, pero que no resultó rentable para la industria farmacéutica. ¡Esta solo se interesa cuando la cantidad de trabajo cristalizada en el producto permite la comercialización de una mercancía cuyo plusvalor realizado es suficientemente consecuente!.

20. Si a algún lector acostumbrado a la lectura de marxistas esta manera de expresarse le resulta rara, ello no debe extrañarle. En efecto, lo que durante años se divulgó como la teoría del valor de Marx, no es más que la visión que la economía burguesa clásica tiene del valor, como si este se determinase por la cantidad de tiempo de trabajo que cada mercancía requirió para su producción y no por el trabajo abstracto. Desde nuestro punto de vista, como desde el punto de vista de Marx, la esencia del valor es el trabajo abstracto y es totalmente lógico que una hora de trabajo (concreto) en una determinada empresa pueda crear más valor que otra hora de trabajo en otra parte y que en general quien obtiene una plusvalía extraordinaria, es porque el trabajo en su empresa (gracias a un cambio en la composición orgánica del capital) crea más mercancías y por lo tanto más valor, por unidad de tiempo.

21. El Interferon, descubierto en 1957 y que fuera presentado como un anticancerígeno, permitió jugosos negociados, a los capitalistas que lo patentaron, justificados siempre en nombre de la investigación. Durante 15 años, se habían invertido importantes capitales en los laboratorios que lo experimentaban. En el transcurso de estos años dicho producto fue experimentado en personas enfermas de cáncer. Los resultados económicos del Interferon fueron inversamente proporcionales al estado de la salud de los conejillos de India: a principios de la década del 70 se limita su utilización. Sin embargo, en 1980 las manipulaciones genéticas reanimaron el interés y las subvenciones para este producto. ¡Se especula, las acciones aumentan vertiginosamente! Se lanza una campaña publicitaria en favor de este producto, pero rápidamente el interés (financiero) baja pues sale a luz el hecho de que si el tratamiento se corta se produce una proliferación de células cancerosas. Felizmente, para los accionarios de este producto, el Sida aparece, una buena excusa para justificar, nuevamente la utilización de este veneno! ¡A las armas, accionarios!

22. Así, un honesto médico, ilusionado aun con la pureza del mundo en el que cree hallarse, se encuentra hoy escondido en alguna parte de Colombia para huir de los asesinos comanditados por los trusts farmacéuticos, pues dispondría de una vacuna eficaz contra la hepatitis B, cuya patente no quiere otorgar a una de estas poderosas multinacionales. Muy inocentemente, pretende entregar su vacuna a una organización tercermundista y no gubernamental de manera que la vacuna sea fabricada a bajo coste y así pueda ser consumida por las poblaciones menos favorecidas del Africa y Asia.

23. Los linfocitos T son una de las dos categorías principales de linfocitos; se trata de una categoría de glóbulos blancos que asegura una actividad inmunológica llamada "específica" porque permite el reconocimiento selectivo de la substancia que amenaza al organismo. Esta categoría de linfocitos inscribe en su memoria inmunológica los antígenes eventualmente producidos, y así reacciona inmediatamente luego de la identificación. Los linfocitos "T4", linfocitos T ("T" por que transitan por el Timo) que controlan la actividad inmunológica del organismo, tienen como función la coordinación y dirección del conjunto de esta defensa. Su membrana exterior contiene, en particular, la molécula OKT4, sobre la cual el retrovirus del Sida adhiere el punto correspondiente de su propia envoltura y entra, así, como aspirado del interior.

24. Hoy en día, esta práctica de experimentación salvaje se encuentra reglamentada y sometida a una legislación internacional... y en base a ello,... ¡se ha generalizado! Cuando la enfermedad se encuentra en sus fases finales, el acuerdo para una experimentación se hace directamente entre el laboratorio y un "Comité de ética" (si, si,... ¡"de ética"!) que de hecho es el comite del establecimiento hospitalario en el que la experiencia se llevará acabo. Para cubrirse, los laboratorios, arrancan al enfermo un "descargo" bajo la forma de una pequeña firma que les da carta blanca... salvo cuando, ni siquiera esto es necesario porque dicha experimentación salvaje ya ha sido incluida en los "protocolos" aceptados por la legislación internacional.

"Así, de ahora en adelante toda experimentación será masiva, pero controlada; salvaje, pero legal. El Estado legisla la tautología entre el ciudadano enfermo por causa de un mundo y ese mundo que, en la enfermedad que produce, ve un desafío industrial que le asegura un futuro sin fin. Los métodos a los que se les ha dado el derecho de investigación, son, a largo plazo, tan asesinos como el mismo mal; así el nuclear produce tumores que son destruidos con el nuclear que engendrará otros tumores, etc."
Extracto de "N'Dréa", publicado por Cangaceiros", Febrero 1992.
25. Un inmundo tráfico de órganos humanos se desarrolla a través del mundo, y entre los cuales el riñón es el que tiene la demanda más fuerte: cerca de diez mil personas esperan un riñón. Desde entonces los comerciantes están al asecho. A un agricultor de Anatolia emigrado a Istanbul se le quita recientemente, un riñón, cuando el pensaba que firmaba un contrato de trabajo en Londres. Luego se le dan 4.000 dólares por prejuicios ocasionados, cuando el que recibe este órgano pagó un costo de operación de 100.000 dólares: la diferencia fue a los bolsillos de los intermediarios y cirujanos. El caso hizo tal escándalo, que se "condenó" a esos carniceros vestidos de blanco... ¡en adelante solo podrán trabajar en el sector privado! Casos similares fueron denunciados en Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela, México, etc.

Pero el tráfico de riñones no es la única fuente de beneficio: en Bogotá, Colombia, se le quitan los ojos a los niños de las barriadas, y los hospitales de Puerto Rico, Guadalupe, Miami constituyen las filiales de comercialización de estos órganos. ¡El mercado capitalista mundial encuentra oro, hasta en las miradas de los niños!

26. Extraído de "The Guardian" (27/10/1986).

27. Nos equivocamos cuando nombramos de "maquiavélica" a aquellos que finalmente no hacen más que decir en voz alta lo que el Capital les exige. Recordemos que Robert McNamara, presidente del Banco Mundial, y exministro del Estado Norteamericano, no tenía reparos en declarar abiertamente, a propósito de los medios de lucha contra lo que el llama "la demografía galopante", que: "La enfermedad epidémica es una vía natural para reducir la población... Es necesario tomar medidas draconianas de reducción demográfica contra la voluntad de poblaciones. Reducir la tasa de natalidad se revela imposible o insuficiente, entonces hay que aumentar la tasa de mortalidad. ¿Cómo? A través de medios naturales: el hambre y la enfermedad."

28. Como escribieron los internados en Villejuif en los muros de su sala de guardia: ¡"el cáncer hace vivir mucho más gente de las que mata"!

29. Que puede haber de más normal que sea el modelo democrático norteamericano el que vanguardice la defensa de la propiedad privada hasta los niveles corporales y orgánicos: una resolución de la Suprema Corte de California reconoce el derecho de propiedad de cada uno sobre las partes de su cuerpo y admite, por ello, la libre disposición contractual de ellas. La libertad de disponer de su cuerpo no puede ser confiscada por el Estado. ¡Proletario si tienes dificultades, la democracia te protege: tenés el derecho de vender tu riñón, la libertad de disponer de los ojos de tu hijo,...!

30. Nos referimos al AZT cuya substancia -la zidovudine- es altamente tóxica. Peter Duesberg, profesor de biología molecular poco crítico de la Ciencia, afirma: "Yo digo que el AZT es el Sida suministrado bajo prescripción médica. Esta substancia impide el proceso de copia del ADN en las células, bloqueando, así, no solamente la multiplicación del virus HIV, sino destruyendo al mismo tiempo todas las células en curso de reproducción, y principalmente las células del sistema inmunológico. El AZT no solo es inútil sino fatal."

31. Según una de estas tesis el virus del Sida sería el resultado quimérico de la unificación del virus "VISNA" (un "Lenti virus" responsable de una enfermedad del cerebro en los corderos, principalmente en Islandia, y que, como el del Sida, se singulariza por su extremadamente largo período de incubación) con una parte del HTLV-1 incrustado en él ("HTLV-1 es un virus muy difundido en el Norte del Japón y que provoca un cáncer de la linfa en el hombre). Estos científicos, hoy tratados como heréticos e indignos, para defender esa tesis, describen la unificación sobre 23 puntos que se realiza cuando se "acopla" el virus del Sida al del Visna, y que confirmaría el parentesco próximo de estos dos virus. Completan su argumentación indicando que la parte del virus humano (HTLV-1) que fue injertado al del Visna (¡hasta ese entonces no virulento para el hombre!) es precisamente la parte del código genético (ADN) que programa la producción de albúmina que permite al virus HTLV-1 injertarse a la célula humana T-4, puesto que el virus Visna no tenía esta propiedad. Desde el momento que se le injerta esta albúmina, que encuentra su complemento en la célula T-4, dicen los defensores de esta tesis, el Visna se vuelve virulento para esta célula y por lo tanto para el hombre!

Esta tesis fue denunciada como el fruto de un trabajo de contra-propaganda orquestado por el contra-espionaje de lo que aún era la URSS. Al parecer Gorbachev habría presentado excusas oficiales; ¿es qué estamos frente a una maniobra común para callar la cuestión, o se trata de reales intereses capitalistas contradictorios? Hoy en día es el profesor Gallo, número 1 de la investigación sobre el Sida, que es denunciado por la policía americana como mistificador a propósito de su descubrimiento del virus del Sida; ¿Terminará Clinton por excusarse también?

32. No hemos querido abordar, en este texto, la manera como el Estado ha encontrado, con el Sida, lo que necesitaba para reforzar su discurso anti-placer. El Sida es presentado como una penitencia y jamás la Moral ha tenido tanto poder para imponer la Familia, la Tradición, la Abstinencia, el Sacrificio, el Matrimonio y la Castidad, como garantes del Orden de este mundo.

Ciertas tesis científicas disidentes circulan con respecto a la inutilidad total de la medidas de prevención como la utilización de preservativos. Peter Duesberg, dirigente principal de esta "disidencia", defiende la tesis según la cual el virus que se ha descubierto, HIV, no sería la causa mortal del Sida, que existen co-factores, y que las campañas anti-sexo son totalmente ineficaces. Declara: "Podemos utilizar preservativos para no tener hijos o para evitar la sífilis, pero par el Sida es inútil. El virus HIV puede ser trasmitido, si, pero si no es el responsable del Sida, todos estos métodos carecen de importancia" (en "Le Lien Santé"). ¿El virus HIV no sería, más que un pretexto para defender el Orden Moral capitalista?

33. Sucede exactamente lo mismo que con los ecologistas cuando estos atacan tal o tal efecto de la sociedad llevando adelante su combate reformista en nombre de la práctica y de las "soluciones concretas", oponiéndose así al análisis de las causas profundas de tal o tal contaminación. Lo de la práctica, el pragmatismo, lo concreto, con que tanto se llenan la boca, no es más que una hoja de viña que intenta ocultar su complicidad con el sistema; pues en la práctica (¡no imaginaria sino real!) lo que ellos aseguran, al negarse a remontar a las causas generales, es la reproducción de la sociedad de la contaminación generalizada, es la reducción del ser humano a no ser más que víctima de la polución permanente y siempre creciente.

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CO33.5 Para no morir idiota... ¡El SIDA puro producto de la ciencia!