CO32.3.1 Subrayamos : Los Angeles:
El llamado a la lucha del proletariado en Estados Unidos

 

En 1965 las revueltas proletarias en el Sur de Estados Unidos y el norte de América Latina prefiguraron una ola de intensísimas luchas de clases cuyo apogeo mundial se produjo en los años 1967 a 1970.

Hoy, cuando luego de que se les cayera abajo el modelo del capitalismo controlado, el modelo USA se presenta como el único modelo, la revuelta proletaria de Los Angeles, que como reguero de pólvora se extendiera por decenas de ciudades de América del Norte (hasta Canadá!), constituye un llamado internacional al proletariado mundial para luchar contra el capital y el Estado.

Los proletarios que viven en ese país, que por todas partes nos presentan como modelo de desarrollo, de igualdad, de libertad, de democracia, de sociedad del bienestar... nos están gritando que bajo el capitalismo toda mejora para el proletariado es una quimera, que el desarrollo es desarrollo de la miseria, que la igualdad mercantil es la que afirma ese mundo de seres desposeídos de toda propiedad, que la libertad es la libertad de morirse de hambre, que la democracia es la dictadura de los explotadores, enfin que de la sociedad del bienestar que nos promenten en donde habrá muchos Disneyword, Mac Donald, automóviles y Cocacola, pero nada para satisfacer las necesidades más elementales del ser humano (ni aire puro, ni agua potable, ni amor entre seres de la misma especie...) no quieren saber nada; que no quieren este mundo ni tampoco el que el capital quiere contruir para mañna. No solo están atacando el mundo de la propiedad privada y el Estado y llamándonos a asumir el mismo enfrentamiento; sino diciéndonos que hasta la tierra que nos prometen es pura mierda.

¿Negros contra los milicos racistas de Los Angeles? No, la lucha del proletariado más allá del pretexto inmediato y las tentativas que todos los medios de difusión del mundo realizan de cantonar la revuelta a tal o tal exceso de tal o tal milico, es una lucha general contra todo el sistema capitalista, la propiedad privada y su Estado. Racista no es tal o tal policía o matón, sino todo el sistema social burgués; el racismo nunca podrá combatirse en base al antiracismo político reformista, sino que solo puede ser abolido con la destrucción del sistema capitalista que lo reproduce en forma ampliada. Simbólicamente, ni las promesas de sanción de los milicos, ni los reconocimientos de que se trataba de un exceso, ni las lavadas de mano de los diferentes políticos, ni las condenas de los antiracistas burgueses, ni los llamados a la calma del apaleado pudieron detener la magnífica expresión de la la rabia proletaria y si hoy hay algo que lamentar es el saldo sumamente alto de los muertos proletarios en dicha revuelta (1).

No, no es una lucha de los negros contra los blancos, es una lucha del proletariado y en particular de esos destacamaentos del proletariado mundial constituido por aquellos explotados contra los que más se expresa el racismo, el sexismo, el egoismo generalizado de toda esta sociedad: desocupados, negros, latinos, pardos, niños, mujeres, immigrados, ilegales, parias... Justamente la heterogeneidad de la composición del proletariado de Los Angeles y la homogeneidad de su lucha, sus intereses y objetivos, representa la heterogeneidad del proletariado internacional y está mostrando que el mismo solo puede constituirse en fuerza en contraposición a todo el orden establecido.

Como siempre se ha hecho todo para que, tu, proletario nacido o/y explotado en otros países, de otro color de la piel, no te sientas concernido, compenetrado con las luchas de tus hermanos de Los Angeles, de Las Vegas, de San Francisco, de Atlanta, de Nueva York, de Panamá, de Toronto... diciendo que se trataba de una revuelta contra tal o tal exceso, o por las carácterísticas propias de Estados Unidos, de la misma manera que ayer cuando el proleteriado de Argelia se sublevó se te decía que era en nombre de la religión, o anteayer cuando tus hermanos de Irak enfrentaban a la guardia republicana de Saddam Hussein se te decía que lo hacían en nombre de la nación Kurda, o cuando los saqueos en Venezuela, Marruecos, Brasil, Francia, Rumania, Argentina,... se te decía que se debían cada vez a razones y con objetivos diferentes.

El capitalismo es único y mundial, la explotación más allá de las formas que reviste tiene siempre el mismo objetivo, la extorcación de la plusvalía, la afirmación del mundo antihumano de la ganancia. Contra ello, el proletariado del mundo es uno solo, cualquiera sea el color de su piel o la nacionalidad con la que el capital lo encierra y separa. Los medios de difusión no pudieron ocultar la participación masiva de "jovenes" proletarios blancos, junto a los negros y chicanos en Los Angeles y hasta se admitió publicamente que por primera vez las "comunidades negra y latina aparecían unidas contra la policía y que hasta las bandas rivales hicieron las paces". Esta unificación de proletarios con distinto color de piel, con diferentes edades, sexos, estatutos, formas de pensar, ideologías... contra todo el mundo de la propiedad privada, está precisamente indicando que los intereses que se oponen al capital unifican a los proletarios, que la perspectiva es una sola, la constitución del proletariado en clase revolucionaria, en una sola fuerza mundial, en un solo Partido mundial, para destruir todo el sistema social mercantil y salarial.

Asumamos pues el llamado internacionalista y revolucionario del proletariado de Los Angeles, combatiendo aquí y ahora contra los mismos enemigos que el proletariado de Los Angeles enfrentó. Contra el Estado y todos sus representantes, contra el mundo de la propiedad privada.

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"A partir de un cierto punto el desarrollo de las fuerzas productivas se convierte en un obstáculo para el capital; en consecuencia, la relación de capital se convierte en un obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo. Llegado a este punto, el capital, es decir el trabajo asalariado entra en la misma relación con el desarrollo de la riqueza social y de las fuerzas productivas que el sistema corporativo, la servidumbre de la gleba, la esclavitud, y en la medida en que representaba una traba es necesariamente eliminado. La última forma servil que adopta la actividad humana, la del trabajo asalariado por un lado y la del capital por el otro, es transformada con esto radicalmente, y esta misma transformación radical es el resultado del modo de producción correspondiente al capital; las condiciones materiales y espirituales de la negación de formas anteriores de la producción social no libre, son el resultado de su proceso de producción. En las agudas contradicciones, crisis, convulsiones, se expresa la creciente inadecuación del desarrollo productivo de la sociedad respecto a las relaciones de producción vigentes hasta ahora. La violenta destrucción del capital, no por circunstancias que le sean externas, sino como condición de su autoconservación, es la forma más decisiva en que se le comunica al capital que su tiempo ha pasado y que ha de dejar el campo a un estadio superior de la producción social".
Marx - "Grundrisse"

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Nota :

1. Lo que al mismo tiempo está reflejando las dificultades que tiene nuestra clase para retomar el camino de luchas, la falta de continuidad teórico organizativa con las generaciones anteriores.