CO32.1 La catástrofe capitalista

 

"No una catástrofe final, sino muchas catástrofes esperan a la clase obrera, catástrofes políticas, como las guerras, y económicas, cómo las crisis periódicas, las cuales... se vuelven ya regulares, ya irregulares, pero en general cada vez más nefastas. Allí sucumbirán una y otra vez las ilusiones y las tendencias del proletariado a la calma, se encenderán luchas de clases cada vez más agudas y profundas. Parece como una contradicción que la crisis actual, tan profunda y nefasta como ninguna otra antes, nada muestra de una despertante revolución proletaria. Pero la supresión de viejas ilusiones es su primera gran tarea... No habrán de faltar luchas muy duras. Y aunque esta crisis disminuya, nuevas crisis, y nuevas luchas habrán de sobrevenir. En estas luchas la clase obrera desarrollará su fuerza combativa, encontrará sus metas, se educará, se volverá independiente y aprenderá a tomar en sus propias manos su destino, es decir la producción social. En este proceso se lleva a cabo el hundimiento del capitalismo. La autoliberación del proletariado es el derrumbe del capitalismo."
Anton Pannekoek 1934

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Introducción

La catástrofe de la sociedad capitalista, no es algo misterioso, lejano y futuro; sino todo lo contrario la realidad esencial y viviente de la sociedad burguesa, el producto de los límites mismos que tiene el capitalismo y que se encuentran en el propio capital y que hoy se manifiesta en todo el mundo de forma inocultable.

Todo gran ciclo de expansión económica tiene que clausurarse necesariamente por una depresión, cuanto más desarrollo de las fuerzas productivas, más necesidad de destruirlas, cuanto más se han incrementado las riquezas, más resulta imprescindible producir miseria, cuanto más el capital se concentra y se centraliza, más difícil le resulta encontrar oportunidades lucrativas de inversión.

Nosotros comunistas, contra todos los apologetas del sistema, contra los que desalumbrados por el ciclo expansivo, pretenden cada vez que el mismo se presenta, que nunca más existirán las crisis, siempre hemos mostrado los límites intrínsecos al capital, y la unidad indisociable que existe entre acumulación del capital y acumulación de la miseria, entre desarrollo de las fuerzas productivas y desarrollo catastrófico de la sociedad, entre "las riquezas de las naciones" y la guerra imperialista.

En contracorriente a todas las versiones del partido del orden y en particular en total contraposición a la socialdemocracia, en contracorriente de las resignaciones e ilusiones difundidas, nos reímos cada vez que anuncian "un nuevo orden mundial" sin contradicciones y ponemos en evidencia invariablemente la esencia catastrófica de este sistema, gritando, aunque quedemos solos, que las catástrofes futuras serán aun más nefastas, que el sistema solo sube para caer de más arriba, que la atenuación de las contradicciones en un momento dado solo puede exacerbarlas más en el futuro,...

El presente del mundo confirma una vez más la validez de la teoría comunista, la catástrofe económica, social, política,... está por todos lados; la clase obrera de todo el planeta vive cada vez más en la miseria, la desocupación, la guerra... al mundo capitalista le resulta inocultable su putrefacta realidad.

En este artículo, no queremos acumular cifras catastróficas sobre esta sociedad. Cada uno de nosotros, proletarios, vive cotidianamente esa catástrofe. Solo subrayaremos algunos aspectos esenciales de la situación mundial que ilustran el nivel de la catástrofe actual y que permiten evidenciar que este modo de producción está chocando violentamente con sus propios límites históricos y que la catástrofe será cada vez más generalizada para la humanidad toda, si esta no logra destruir violentamente todas las relaciones sociales mercantiles, salariales que la oprimen.

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Del derrumbe del modelo del capitalismo social al fin de estados unidos como economía a imitar

En los últimos años, el modelo del capitalismo "socialista", del capitalismo "social", el "proyecto social" de la "izquierda" burguesa" (1) se derrumbó,... al fin la derecha había triunfado y el capitalismo liberal volvió a adquirir la dimensión de modelo único y añorado por los burgueses del mundo entero.

Por supuesto que "el hombre lobo del hombre" siempre había sido la base de toda esta sociedad de individuos en guerra sin que pudieran evitarlo todas las comunidades ficticias Estatales y nacionales, todas las reformas y utopías aplicadas a la humanizacíon del capital, pero nunca como ahora hubo tanta asumación abierta de esta monstruosidad como algo necesario. Nunca el capitalismo había asumido más el discurso liberal, nunca en la historia de esta sociedad se había dicho más sinceramente que el crecimiento de la misma requería de la miseria de las masas, nunca se nos había dicho más abiertamente que el famoso desarrollo económico requiere nuestro sacrificio y el garrote contra quien se resista. El discurso y las recetas del FMI, que antes eran considerados como un Manifiesto y una práctica económica de la ultraderecha se transformaron últimamente en la única política económica de toda la burguesía y hasta se puso de moda el modelo "económico" (2) de Pinochet para salir de la crisis, y los sectores burgueses que no lo aceptan se han ido marginalizando notoriamente.

Lo que sucedió en realidad, fue que el capital se burló así de todos los que habían pretendido controlarlo y probó nuevamente que es él quien controla la sociedad, y que los individuos que pretenden dirigirlo no son más que sus ejecutantes (3). Efectivamente, el capital, con la potencia avasalladora y antropófaga que lo caracteriza, destruyó toda veleidad reformista y humanista y dejó claramente establecido que en esta tierra capitalista, solo hay un dios: su ganancia.

Pero mientras que la realidad no podía ser más cruda y el capitalismo mundial se hundía en una depresión generalizada, la apariencia de ella y sobretodo la consciencia de la misma que tienen las masas proletarias, imbecilizadas con TV, video, diarios y otras pajas, como siempre, fueron a la zaga. Estado Unidos, Japón, Alemania,... pudieron seguir siendo los modelos liberales del crecimiento económico por excelencia. La catástrofe económica del capitalismo en el Este fue tan acelerada y violenta, que en contraste se pudo seguir vendiendo como verdad el viejo mito de la "superioridad del capitalismo liberal" como exento de crisis.

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"... el máximo desarrollo de la fuerza productiva junto con la máxima expansión de la riqueza existente, coincidirá con la depreciación del capital, la degradación del trabajador y el más explícito agotamiento de sus fuerzas vitales. Estas contradicciones conducen a explosiones, cataclismos, crisis, en las cuales mediante la suspensión momentánea del trabajo y la aniquilación de una gran parte del capital, este último es reducido violentamente hasta el punto en que sin suicidarse, está nuevamente en situación de utilizar de nuevo plenamente su capacidad productiva.Sin embargo, estas catástrofes que se repiten regularmente, conducen a su repetición a un nivel superior, y finalmente a su destrucción violenta".
Marx "Grundrisse.

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Por más crudo y sincero que pudiera ser el discurso de todos los políticos del mundo de que para el desarrollo se requería miseria y sacrificios, el modelo de Estados Unidos como objetivo a alcanzar seguía vendiéndose "for export" (porque la catástrofe en el interior de Estados Unidos ya era inocultable (4)). "For export", porque en Estados Unidos, el modelo mismo se hundía irremediablemente, porque muy llanamente no podía ser modelo para los millones de proletarios, en ese país, sometidos a la miseria y la desocupación. En Estados Unidos el modelo ya no era un proyecto, sino una realización en putrefacción; ya no se trataba de sacrificarse ahora para el desarrollo futuro, sino que ya no se podía ocultar que incluso ese desarrollo se contrapone a los intereses inmediatos e históricos de la especie humana. El crecimiento económico fue un hecho y no solo no se ha eliminado, la miseria, no solo siguió aumentando (en términos relativos y en algunos aspectos en términos absolutos), sino que todos los aspectos de la vida humana se han deteriorado con ello: gente sin techo, deteriorización de la salud, hambre, exacerbación del racismo propio al capital, aumento del número de asesinatos, violaciones, y en general delitos de sangre..., contaminación generalizada, drogadicción masificada, militarización de la vida cotidiana,...

Además, Estados Unidos seguía siendo modelo for export, porque desde hace décadas era la locomotora del capitalismo mundial y porque había sido la antítesis por excelencia a la pretensión (ahora en total bancarrota) de controlar y planificar el capital representada fundamentalmente por la URSS y sus aliados (en este sentido la economía de Estados Unidos era el símbolo mismo del "capitalismo triunfante"). Y también porque entre la realidad económica y el conocimiento de la misma que se adquiere a través de los medios de difusión existe un enorme desfasaje; porque mientras los administradores políticos del capital están obligados (por el propio capital) a buscar realizaciones inmediatas, los analistas y tecnócratas que preparan la teoría para los medios de difusión internacional a través de los cuales conocemos "la realidad" (o mejor dicho la visión que ellos nos dan de la realidad) pueden darse el gusto de endulcorarla, de trabajar la imagen (¡para eso están!). Claro que se admitía que en Estados Unidos todo no era color de rosas; pero era a lo máximo que se podía aspirar.

No nos detendremos, aquí, en el profundo significado que tiene eso para la supervivencia del sistema, es decir en el hecho de que la clase dominante misma no ofrece más perspectiva que esa miserable perspectiva; sino que subrayamos que el modelo de este mundo, que la sociedad del bienestar, no iba más lejos que la imagen endulcorada de Estados Unidos.

En aquellas zonas del mundo en las cuales el "antiimperialismo" yanqui constituye una ideología dominante con la que se controla al proletariado, la imagen positiva era aun más potente; no solo la miseria (apenas reconocida) existente en ese país, se decía que "no era comparable" porque "era un país rico", "un país desarrollado", con tantos dólares per cápita de producto bruto interno; sino que (en total coincidencia con los intereses de la burguesía de ese país y del mundo entero) se desdibujaba y quitaba importancia a la lucha histórica que en ese país llevaba adelante el proletariado. El mito de la "aristocracia obrera" permitía ocultar sistemáticamente el nivel explosivo de las contradicciones en ese país y la importancia histórica de la lucha que nuestros hermanos de clase en el mismo llevaban adelante contra el capital y el Estado.

La actual depresión económica mundial, que golpea muy particularmente el centro del sistema, el espacio productivo de los Estados Unidos, hace esta contradicción aun más total. La catástrofe de la realidad económica y social en Estados Unidos, entra cada vez más en contradicción, con el hecho mismo de que ese país se afirmara como la única alternativa válida del capitalismo.

Hace un año en Comunismo Número 30 nosotros habíamos subrayado en "Algunos Récords del modelo económico mundial: USA" algunas cifras que indicaban lo que sucedía en ese país; justamente porque atacaban frontalmente a toda la mitología dominante, tanto para quienes consideraban que Estados Unidos era el modelo a imitar, como para quienes con la teoría del imperialismo, ocultaban la miseria real que había en ese país, contribuyendo a mantener la separación entre los proletarios de diferentes países.

Tal vez sea difícil de ser conscientes de lo que pueden reflejar cifras como las siguientes:

Difícil de comprender el significado no solo la miseria como miseria, sino del carácter subversivo, revolucionario de la misma.

Como también era difícil de afirmar en otras partes del mundo de que antes del Cordobazo en la Argentina, antes del 68 francés y el 69 italiano; e incluso antes de las grandes luchas proletarias en China conocidas (y desviadas) bajo el nombre de "revolución cultural", que la ola de luchas proletarias había comenzado en América del Norte, en el Sur de Estados Unidos y el Norte de América Latina, en Santo Domingo, en México... PERO FUNDAMENTALMENTE EN LOS ANGELES, EN LOS GHETTOS NEGROS E HISPANOHABLANTES.

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La revuelta de nuestros compañeros de Los Angeles en mayo de 1992, marca el principio del fin del mito de Estados Unidos como modelo y constituye en las actuales luchas del proletariado internacional un jalón importante. O mejor dicho, el hecho de que ni el modelo por excelencia del capitalismo mundial Estados Unidos, pueda mantenerse como tal, ni como lugar a salvo de la ola internacional de revueltas proletarias que sacuden el mundo, está marcando un salto cualitativo en estas revueltas mismas, donde no puede quedar ninguna ilusión de que las mismas se deban a causas particulares.

Gracias a esa revuelta, a la fuerza con que nuestros compañeros proletarios de Los Angeles, atacaron al Estado y sus representantes y aparecieron en abierta contraposición con el mundo de la propiedad privada, lo que podía quedar como atractivo de Estados Unidos como modelo, o de las pretendidas diferencias entre el proletariado de ese país y el del mundo entero, se hicieron añicos.

Cuando hubo las revueltas proletarias en Polonia o Rumania se las explicaba por las dictaduras y los defectos burocráticos del "socialismo"; cuando en Argelia, Marruecos o Africa del Sur el proletariado enfrentaba violentamente a todo el poder burgués y se apropiaba de todo cuanto podía, se decía que esa revuelta era propia del continente más atrasado de la tierra y debido al subdesarrollo secular; cuando los proletarios en Venezuela o Argentina atacaban a la propiedad privada y al Estado se decía que se trataba de simples saqueos provocados por el hambre propios de un país del "tercer mundo"; cuando sucedía lo mismo en Vaux en Valin en Francia, o en Inglaterra se decía que se trataban de inmigrantes marginales pertenecientes al cuarto mundo; y ahora, cuando es en el centro mismo del sistema capitalista que estallan las revueltas y desde Los Angeles "se contagian" los suburbios de Toronto, Washington y Nueva York que otra cosa pueden gritar los burgueses del mundo unidos que "no es más que una cosa de negros", que "solo se trata de inmigrantes", que es "algo entre latinos y negros"...; pero no hay dudas que ahora una versión tan absurda como esa cuesta mucho hacer pasar; y no cabe duda que la credibilidad misma, entre los propios burgueses, del modelo USA, está puesto en cuestión.

Para la burguesía mundial, un modelo de desarrollo puede ser atractivo siempre y cuando se gane buena plata; puede seguirlo siendo aunque el proletariado reviente de hambre (incluso esta es una condición histórica de todo desarrollo intensivo de la industria!) y sus ciudades modelos se llenen de desocupados y mendigos; pero no puede serlo más cuando los proletarios se rebelan, cuando su orden social es puesto en cuestión.

Por ello cuando Bush se encontró obligado a reprimir sanguinariamente la revuelta de Los Angeles, como por encanto el mito del modelo norteamericano se desvaneció. Ni uno solo de sus pares en todo el mundo, se privó de tomar distancias con respecto al gigante industrial del mundo. Presidentes, ministros, jefes de partidos,... aparecieron declarando sus desacuerdos con el modelo norteamericano y explicando la revuelta como algo propio a ese país y que no puede pasar en el suyo. La constante es siempre la misma, la lucha del proletariado, no es una reacción contra la miseria capitalista, sino contra "los abusos racistas propios a los Estados Unidos", "algo que aquí no puede pasar, pues aquí los racistas son condenados",... y también "ello se debe al "neoliberalismo", "son las consecuencias de la reganomanía", "son las consecuencias de la desfinanciación del presupuesto social", "la política social de las últimas Administraciones, lleva a la marginalización creciente" etc.

Es decir para ocultar que la revuelta del proletariado de Los Angeles, reacciona contra los enemigos que nos oprimen y expresa los intereses de todos nosotros, del proletariado mundial. Para esconder que en realidad el sistema en todos lados es el mismo, que la lucha de los proletarios de Los Angeles es nuestra lucha, que luchando contra la burguesía de nuestro propio país estamos en la misma trinchera que nuestros compañeros en Los Angeles.

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Ni los polos positivos del capitalismo logran escapar a su catástrofe

En general el capital asume como propio su polo positivo y rechaza su polo negativo como una carencia de capitalismo. El capital asume como propia la riqueza, el desarrollo de las fuerzas productivas, el progreso, la burguesía, los "países desarrollados", las grandes empresas, la paz, la democracia...; pero rechaza como si fuese extraño a su ser todo lo que viene a enturbiar este cuadro idílico. Así el capital ve en la miseria de las masas proletarias la falta de integración de las mismas y la ausencia de crecimiento capitalista en la región concernida; en la dictadura la acción de tal o tal tirano; en la guerra una verdadera irregularidad producida por "los malos" dirigentes o los terroristas; en la crisis y la desocupación engendrada periódicamente nada más que problemas de gestión o corrupción de tal o tal gobierno (5); en el racismo, la acción de tal o tal fracción considerada de derecha (los racistas!; como si el capital pudiese no serlo!!); los ghettos, las fabelas, las villas miserias y demás atrocidades inherentes al capital, como un mal pasajero fruto necesario del progreso... y en todos los casos se proponen como remedios más capitalismo, más progreso, mejores gestores del capital.

Demás está decir que los comunistas siempre han denunciado esta maniobra, estas mentiras gigantescas (6) y explicado que nada de eso es ajeno a la naturaleza del capital; sino que el más puro desarrollo de éste produce crisis, guerras, desocupación, miseria, racismo,... etc. Y en este artículo, no insistiremos más en ello.

Lo que ha cambiado hoy, con la gigantesca depresión mundial, es que poco a poco se van quedando sin polo positivo a reivindicar, sin países modelos a los que habría que imitar, sin gestionarios y gobernantes que "saben lo que hacen", sin empresas ideales que marcan el camino, etc.

En la actualidad (octubre 1992) no solo se derrumba el mito de la economía de Estados Unidos como que nunca más tendría crisis, donde las fábricas siguen cerrando, la miseria sigue aumentando y la descomposición social alcanza niveles gigantescos; sino que actualmente resulta imparable la depresión generalizada en los países que hasta hace uno o dos años se consideraban modelos de crecimiento, de dinamismo y de desarrollo de las fuerzas productivas: Japón y Alemania.

Así por ejemplo, la bolsa de Tokio representante supremo del "dinamismo japonés" y ex-modelo para los inversores de todo el mundo no ha cesado de desplomarse desde 1989: el índice que en 1989 llegó a 38.600 llegó este verano a 14.300, es decir a solo un 37 % del nivel alcanzado en el pasado. Y ni que hablar que en los otros modelos de desarrollo las cosas no van mejor, sino aun peor. Toda Europa occidental se hunde nuevamente en una depresión generalizada; el sistema de paridades monetarias que se consideraba más sólido que ningún otro se hizo añicos; Londres anuncia todos los días quiebras y cerrada de fábricas en todo el Reino Unido; la economía italiana se sumerge también en el caos y el resto de países solo resisten un poco más.

Así por ejemplo, las empresas más representativas del progreso y el dinamismo capitalista, anuncian quiebra, disminución de sus ganancias, despidos masivos.

Sectores enteros representativos del progreso, como el transporte aéreo se vienen a pique. El caso más representativo a nivel internacional es Pan American, porque representaba además la carta de visita del Estado imperialista norteamericano. Pero ello sucede en general con muchas otras compañías como TWA, Eastern, Braniff en Estados Unidos. En otros continentes la situación es similar: Lufthansa, Air France, SAS, Sabena, anuncian perdidas cada vez más amenazadoras. La situación de Aeroflot, la compañía que posee la flota más grande de aviones del mundo y de horas de vuelo, es también catastrófica.

Las grandes empresas modelos de cada sector, anuncian pérdidas y despidos. En el sector automotriz, la empresa más grande del mundo en número de obreros, número de accionistas, etc. la General Motors, símbolo histórico del capitalismo social y democrático norteamericano (7) anuncia pérdidas enormes y la reducción drástica de su personal. La Ford, la Crysler anuncian también pérdidas importantes. En otros sectores la situación es similar. La mayor empresa de comunicaciones del mundo la ATT tuvo en 1991 el peor año de toda su existencia, con varios miles de millones de dólares de perdidas, y el 92 no se anuncia mejor. El gigante de la informática IBM, no ha parado de revisar sus cálculos, de anunciar reducción de beneficios, cambios de estrategia, reestructuraciones y despidos masivos del personal. También NCR y Digital Equipement despiden masivamente.

No es de extrañarse, con tales "modelos" de dinamismo, de desarrollo, de la democracia, de la eficacia económica... que por primera vez hoy el crecimiento del Producto bruto nacional mundial sea casi nulo y todas las estimaciones prevean que el comercio internacional mundial, disminuirá, también por primera vez en volumen (aproximadamente 3 %) y en valor (aproximadamente 1,5 %).

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Las soluciones burguesas ante la depresión generalizada

Desde que resultó inocultable la depresión generalizada de la economía capitalista mundial, la burguesía anuncia todos los días que pronto se saldrá del túnel, que el despegue económico será para muy pronto, que a más tardar el año próximo la "recesión" habrá terminado. Y una y otra vez, todos los anuncios optimistas deben ser revisados, una y otra vez todos los pronósticos son cambiados, una y otra vez se ajustan las previsiones hacia abajo, confirmando de paso, una vez más que es el capital quién decide lo que se planifica y pronostica y no a la inversa (8).

En mucho menos tiempo que lo que demoró toda la burguesía mundial en alinearse en la apología del liberalismo, los diferentes administradores, gestores, economistas... empezaron nuevamente a reclamar la intervención estatal; en poquísimo tiempo hasta los más acérrimos defensores de la "mano invisible" como regulación automática de la vida económica, comenzaron a reclamar tal o tal medida para aumentar el crédito a las empresas, tal o tal otra para aumentar la demanda efectiva, o a criticar la gestión económica de tal o tal administración y a considerarla responsable del caos creciente e inocultable.

A nosotros revolucionarios, nada, nada de esto, puede extrañarnos. El mito de la mano invisible que regula la economía a la perfección se arraiga en la ideología dominante cuando todo va bien; y se desploma estrepitosamente cada vez que el capitalismo entra violentamente en crisis; esto ha sucedido en cada ciclo capitalista. Durante la depresión, todas las fracciones burguesas en combate contra la tendencia a la baja de la tasa de ganancia y sintiendo en carne propia que los mercados para sus productos son cada vez más restringidos e incapaces de ampliarse al mismo ritmo que su acumulación lo necesitaría (9), buscan por todos los medios a su alcance las intervenciones políticas que protejan el proceso de acumulación de la propia desvalorización que genera, sea contrarrestando por todos los medios la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia, lo que en general se concreta en aumentos de la tasa de explotación o buscando ampliar artificialmente los mercados, a través del crédito, el gasto público, la militarización de toda la vida social, etc. En este sentido todo se repite una vez más una vez más como en el pasado.

Sin embargo, la situación no es la misma. Porque cada crisis es más violenta, porque las contradicciones que en el pasado se disimularon y postergaron estallan más violentamente hoy, porque cada política económica utilizada para aumentar artificialmente la demanda efectiva se transforma en un problema adicional, porque en todos los campos de acción el capital va llegando a sus límites históricos.

Así por ejemplo las empresas que se mantienen a flote en contradicción con la propia ley del valor que la condena a cerrar y a despedir a todo su personal, en base a diferentes formas de protección (subsidios, protección comercial, crédito subsidiado, etc.) son cada vez más y lógicamente se encuentran en cada ciclo económico más lejanas de una rentabilidad "natural" (es decir la que obtendrían gracias a la famosa "mano invisible") y por lo tanto cada año necesitan más subsidios, más créditos baratos, más protección económica para funcionar. Y cada año el seguir aumentando el déficit público para seguir financiando lo que económicamente no es viable se hace más difícil y contradictorio con otros sectores del capital que no aceptan la redistribución de su propia plusvalía que hace el Estrado para mantener a flote las viejas empresas totalmente desvalorizadas. El dilema se hace también cada vez más agudo, entre las necesidades naturales del capital de cerrar fábricas, de producir millones de nuevos desocupados, de desarrollar más aun la miseria lo que restringe a su vez, aun más, la demanda efectiva y tiende a provocar inevitables estallidos sociales y continuar postergando esa verdad económica, hacia el futuro, sabiendo que necesariamente la quiebra generalizada será aun más violenta. Este tipo de problemas se va haciendo general y abarca países enteros, así como grupos de países, hasta que todo ello resulta insostenible y la fracción burguesa que se encuentra en el gobierno, es barrida por otra que enarbola la bandera del liberalismo y suena irremediablemente la hora de la verdad. Ello fue lo que sucedió por ejemplo con el populismo industrialista en países de América Latina hace unas décadas, es lo que sucedió en estos años con los países del Este como la URSS, Rumania, Polonia, Checoslovaquia, Hungría,... (10) y lo que tiende a suceder hoy por ejemplo en Estados Unidos, e Inglaterra.

El aumento artificial de la demanda, en base al crédito público y privado, en base al gasto público o a la "política social" ha permitido no solo al capitalismo continuar funcionando, sino incluso el salir de otras situaciones de depresión y entrar provisoriamente en una gran expansión. Estados Unidos en particular, es un excelente ejemplo del capitalismo nacional propulsado más allá de sus límites en base a esa creación artificial de una demanda "solvente". Mucho más que cualquier otro país del mundo llevó a niveles faraminosos el gasto público (la gran mayoría para financiar la industria militar), concedió como si no hubiera ningún límite créditos a la industria privada y multiplicó por tasas inéditas y únicas a nivel mundial el crédito al "consumidor" final en relación a sus ingresos. En Estados Unidos dicha política pudo ir más lejos que en ninguna parte, por poder contar ese país con la posibilidad de emitir signos de valor en forma aparentemente ilimitada, no solo como política expansiva interna, sino que por el papel que tiene el dolar en el mercando mundial (a pesar de la quiebra de los acuerdos de Bretton Woods, Estados Unidos siguió funcionando como banco central del sistema capitalista mundial), así como en el mercado interno de muchos países del mundo, la circulación absorbía una cantidad hoy incalculable expandiendo la demanda, sin crear en forma inmediata (como sucede en otros países cuando emiten sin consideración) una desvalorización generalizada de ese signo de valor. Fue precisamente dicha política la que permitió financiar las sucesivas expansiones de posguerra, sobretodo a partir de principios de los años 70 donde el capitalismo mundial entero encuentra los límites objetivos a la expansión consecutiva a la destrucción de la guerra (11). Fue dicha política la que mantuvo esa economía nacional, como locomotora indiscutida de todo el capitalismo mundial.

Conviene recordar que si bien el liberalismo Reganiano (como el Tatcheriano) aparecieron como antiintervencionistas y hasta coquetearon con las ideologías del anarco-capitalismo que se pusieron de moda (12), fue porque fueron las expresiones más puras del abandono de toda ilusión social en el capitalismo y su política antiimpuestos para el capital en general se hermanaba perfectamente con el recorte generalizado de todo el presupuesto social. Las consecuencias de dicha política fue una recomposición de corta duración (que es a lo único que podía aspirarse) del principal motor de la economía capitalista, la tasa de ganancia, desde 1982, al mismo tiempo que se concretaba una disminución relativa del salario en el ingreso nacional (es decir un aumento neto de la tasa de explotación). Pero por supuesto que no se animaron a ser más consecuentes y a abandonar también toda la política de crédito (13) lo que hubiese acarreado una catástrofe más rápida e imponente todavía. Todo lo contrario, trataron de combinar el aumento generalizado en la tasa de explotación debido a la reducción de todas las remuneración de la fuerza de trabajo (incluida la remuneración a los desocupados, a los necesitados, a los indigentes, etc.) y la disminución impositiva (14), con una expansión crediticia generalizada y patrocinada estatalmente. Ello se concretó, en el déficit fiscal acumulado más gigantesco de la historia mundial del capitalismo. Aunque todos los discursos oficiales eran liberales y (y en particular el programa de objetivos de Regan primero y de Bush después) prometían reducir y hasta eliminar el déficit fiscal, no cabe dudas que la realidad capitalista empujaba a mantener la economía basada en el gasto público (y en particular la economía de guerra), a practicar un keynesianismo apenas disimulado detrás de los discursos amoldados al esquema de los Chicago boys.

En la medida en que toda esa política económica se fue agotando y a pesar de la expansión del crédito y el déficit fiscal, el crecimiento económico no se hizo presente a la cita y las ilusiones se desvanecieron. No por ello la clase dominante mundial dejó de anunciar nuevas recuperaciones, que la expansión económica está por venir, ni políticas económicas fantásticas que terminarían la actual depresión y que volveríamos a entrar en una nueva época dorada. Todo lo contrario, no pasa un día en que a pesar del deterioro evidente de toda la economía mundial, y principalmente de lo que fueron los grandes ejemplos de economías nacionales triunfantes (Estados Unidos, Japón, Alemania, Inglaterra, Italia...) tal o tal político, tal o tal funcionario, tal o tal canal de televisión no anuncie la política económica que nos sacará de la crisis y nos volverá a llevar al reino dorado de la prosperidad capitalista.

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"La producción capitalista aspira constantemente a superar estos límites inmanentes a ella, pero sólo puede superarlos, recurriendo a medios que vuelven a levantar ante ella estos mismos límites todavía con mayor fuerza."
Karl Marx, El Capital Tomo III

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Pero detrás de todas las palabras y las buenas intenciones la receta continúa siendo la misma: disminución de las tasas de interés (fundamentalmente a través de la reducción de la tasa de descuento de los Bancos Centrales, para facilitar el crédito y la inversión) y el aumento del gasto público; lo que solo puede hacerse aumentando aun más la deuda privada y pública, interna y externa.

Que es precisamente lo que se ha estado haciendo hasta ahora hasta límites incalculables y que precisamente mantiene un caos generalizado. Todos, todos los discursos y promesas de políticas expansivas, no pueden hacer más que dar un poco más de morfina al capitalismo putrefacto.

En 1985 en un artículo consagrado a los mitos en torno a la deuda externa "de los países latinoamericanos" ya habíamos puesto en evidencia de que no se trataba de un fenómeno particular, sino de una situación generalizada y sin salida del capitalismo mundial:

"Ante el fin de la fase expansiva... consecutiva a la Segunda Guerra Mundial (en toda la historia del capitalismo las guerras, las reconstrucciones, las derrotas del proletariado, constituyeron los antecedentes inevitables que posiblitaron un desarrollo "sano" del mismo), el capitalismo mundial solo ha logrado posponer las depresiones catastróficas creando una masa impresionante de capital ficticio. Los niveles alcanzados al respecto, no solo en términos absolutos, sin en términos relativos a la producción real mundial, son incomparablemente superiores a todo lo visto en el pasado, más aun, a nivel internacional reina la más gigantesca anarquía y descontrol generalizado en la relación entre ambas magnitudes, lo que augura que una de las muy próximas fases depresivas será multiplicada (o mejor dicho elevada a una potencia no previsible en cuanto a sus consecuencias) por la destrucción masiva y brutal de capital ficticio que hará explotar todas las contradicciones de este sistema social a un nivel totalmente desconocido hasta el presente.
Las varias fases de crédito fácil y generalizado de la posguerra, el endeudamiento masivo de todos los gobiernos, así como la creación desenfrenada de signos de valor que en el fondo no representan ningún valor, corresponden a los, cada vez más cortos y pobres, 'despegues' de la economía mundial. Esa dopa, esa especie de droga administrada a un cuerpo fatigado, tiene en cada ciclo un efecto estimulante, hace funcionar el sistema de reproducción internacional ampliado del capital como si el sistema fuese un pibe... hasta que pasa el efecto... hasta que las dosis siempre crecientes resultan insuficientes y que al mismo tiempo el remedio comienza a resultar cada vez peor que la enfermedad y que... cada vez más el capital aparece como lo que efectivamente es, un viejo decrépito y putrefacto mantenido a morfina.
Para el proletariado, para la única perspectiva humana que existe para la especia humana, el descubrir esa infernal dinámica mundial es fundamental: contra todos los mitos dominantes es decisivo poner al descubierto que la deuda (o mejor dicho el actual endeudamiento generalizado e insolucionable) no es ni más ni menos que una de las manifestaciones más notables de la anarquía y del fin histórico de un sistema que engloba a la humanidad entera." (15)
El aumento del gasto y de la deuda pública fueron pues las drogas históricas que permitieron en cada país un cierto crecimiento más allá de los límites mismos de la producción material durante un período dado. A nivel mundial, dicha droga fue utilizada cada vez más y se puede decir que la producción y el comercio mundial marcharon en las últimas décadas solo gracias a eso, llegándose a una situación de imposibilidad de pago y de agotamiento de las posibilidades mismas de esta política económica. Y lo peor, para el capital mundial, es que incluso el ritmo actual de crecimiento casi nulo solo puede ser mantenido con un crecimiento de la deuda internacional.

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"... una conciencia revolucionaria sólo puede formarse en momentos de crisis capitalistas, y esto lo demuestran suficientemente el reformismo y el oportunismo de la clase obrera durante los períodos de auge del capitalismo. Lo cual significa que la crisis proporciona la premisa necesaria, pero no suficiente, para las acciones revolucionarias, y que se debe prestar atención no tanto a las circunstancias que forman dicha conciencia, sino a la conciencia misma".
Paul Mattick en "Derrumbe del capitalismo o sujeto revolucionario". 1972

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Hace un poco más de una década, la catástrofe financiera fue tal que muchísimos Estados de América Latina y de otros continentes amenazaron con una cesación de pagos y desde ese momento se restringieron los créditos en una parte importante de ellos, lo que mostró los límites históricos que podía tener la política de prestar a toda costa para poder vender. Luego sucedió lo mismo con varios Estados Africanos (a pesar de que en varias oportunidades se declararon nulas deudas importantes) y algunos países del Este. Luego se produjo un cortísimo período en el cual la burguesía mundial se hizo la ilusión (16) de que de todas maneras el crecimiento podía continuar gracias a la pretendida "nueva demanda efectiva" que vendría del Este. Pero las ilusiones se desvanecieron de inmediato y también se aplicó ahí la política de créditos fáciles, para crear compradores solventes donde solo había necesidades; lo que también se agotó en poquísimos años. Simultáneamente se estaba también llegando en otras partes a los límites que hoy conocemos: Estados Unidos es el ejemplo más grande de ello. Si contabilizamos la deuda de las empresas, de los consumidores y del Gobierno central en dicho país la misma alcanza una cifra superior a los 10 billones (millones de millones) de dólares, lo que equivale a unos dos años de producto nacional en ese país!

Y a pesar de todo eso y a pesar de tanto comprador artificial, de tanta inversión financiada con deuda, de tanta demanda ficticia creada gracias al multiplicador keynesiano (17), hoy a fines de 1992 todas las promesas de "fin de la recesión" se siguen derrumbando.

¿Existen otras políticas burguesas para superar la depresión generalizada, que éste tipo de política aplicada hasta ahora?

No, rotundamente no!!! (18).

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Exacerbacion de la guerra de clases y de la guerra imperialista

Pero el problema es que el capital mundial no razona en tanto tal y que además no es consciente de que no existe otra política económica que le permitirá volver a crecer. El capital cree que todos sus límites son solo pasajeros, que él es la estación terminal de la historia, que debe modificarse, pero nunca sucumbir. Además la esencia misma del capital hace que no tenga ninguna capacidad mundial, central, de decisión, sino por el contrario que su funcionamiento mismo, sea el desgobierno generalizado de sí mismo.

Quien toma las decisiones no es el capital mundial, ni el capital en general, sino cada capital particular y hasta cada partícula de capital. Por eso en situaciones como la presente en que no hay solución general la descomposición del capital en sus partículas se acelera, la competencia se exacerbar, él "sálvese quien pueda" (que es la regla de esta sociedad) se concreta en como pisarle la cabeza al otro para subsistir.

Por supuesto que ese "otro" es en primer lugar el proletariado, su "propio" proletariado, y el capitalista no escatimará ningún esfuerzo para aumentar su tasa de explotación. Pero también "otro" es el burgués competidor contra quien estará dispuesto a llevar la guerra comercial a sus últimas consecuencias y si es necesario la guerra militar para destruirlo.

No se trata pues de lo que el capitalista quiera o no quiera, de si es de "izquierda" o de "derecha", presidente de una multinacional o del Estado Cubano, se trata de lo que está obligado a hacer en función de lo que él administra, de lo que él asegura la gestión. Como diría Marx él no es más que la criatura del valor que se valoriza, de la relación social que se reproduce(19) y si se quiere, no tiene la culpa de proceder como él procede, pues está obligado a hacerlo así. Desde nuestro punto de vista esta afirmación es decisiva para eliminar toda ilusión sobre la capacidad de tal o tal capitalista, de tal o tal gobernante de no hacer lo que el capital le indica (20).

Esa es la explicación general de lo que sucede en la actualidad y que vivimos diariamente: más ajuste de cinturones, más miseria para los proletarios, más desocupación,... más guerra contra el proletariado; proteccionismo, ruptura de los acuerdos comerciales, imposibilidad de llegar a acuerdos duraderos como vemos con el fracaso reiterado del GATT (21), ruptura de las viejas alianzas (y no debiéramos olvidar que los países y las unidades de países no son otra cosa que eso!!, que alianzas interburguesas para enfrentar otros capitales), ruptura de bloques comerciales y militares, constitución de nuevas constelaciones imperialistas,... más guerras locales, más guerras interburguesas.

Sin ninguna duda, todas las medidas de ajuste de cinturones, de baja del salario real, de aumento de la intensidad y la extensión del trabajo, para obtener el mismo resultado productivo con menos obreros (es decir pagando menos salarios), de liberalismo generalizado... que se traducen en un aumento neto de la tasa de explotación y de la tasa de ganancia del capital particular, incluso si se aplica a un país entero y los burgueses del mismo se benefician, perjudica al capital en general en la medida que restringe la demanda efectiva mundial. Es lo que ha aplicado, por ejemplo, un Gobierno como el de Pinochet. La baja violenta del salario real (y más aún del relativo), el aumento de la tasa de explotación y de ganancia, atraen capital de todo el mundo y permite un crecimiento nacional acelerado. Pero como es lógico el exceso de plusvalía así generada no se puede realizar al interior del país y será inevitable el sacarle el mercado a otros capitales nacionales para realizarse, lo que pone en evidencia en forma inmediata que este tipo de política tiene muy corta perspectiva o si se quiere, que necesariamente choca no solo con los proletarios, sino con los otros capitales nacionales y que de ninguna manera puede aportar una solución a nivel de capital global.

Pero tampoco la política nacional supuestamente opuesta de aumento de la demanda efectiva, por la cual el Estado nacional, trata de gestionar la contradicción entre el capital particular y el capital global, aporta una solución global y por otra parte también termina en la guerra. En efecto frente a la tendencia de cada capital particular a aumentar desconmesuradamente la tasa de explotación y de ganancia, el Estado "nacional" representa siempre un nivel más alto de generalidad del capital (22). Los gestores estatales y sus ideólogos, economistas, sociólogos, etc. además de hacer la apología de las relaciones sociales existentes, tratan sin excepción, con relativo éxito, de levantarse a esos niveles de abstracción y hacer aplicar una política económica a través de la cual se intenta precisamente disciplinar el capital particular, no solo en base a un esfuerzo gubernamental (gasto público, déficit fiscal...) sino en base a establecer ciertas normas y obligaciones del capital particular (mínimos de salario, máximo de horas de trabajo, etc.) que le permitan al Estado no solo aparecer con el garrote, sino con un conjunto de zanahorias que justifican mejor su función en "beneficio de toda la sociedad" (23). Todos los regímenes populistas intentaron esta política burguesa, desde Hitler a Fidel Castro, desde Stalin a Roosvelt... aunque la teorización más acabada de la misma, la explicación más global, ha sido el Keynesianismo. Pero dicha política solo puede ser de corto plazo, dado que a largo plazo todas las contradicciones se postergan, se acumulan, se exacerban (Keynes no tenía reparos en decir "en el largo plazo estamos todos muertos"). Además esa política no puede ser mundial, sino nacional, pues esa misma es contradictoria con la competitividad internacional de las empresas de ese país y tarde o temprano, la misma llevará a acumular déficits en la balanza comercial y la balanza de pagos y a acentuar la necesidad del proteccionismo; a sentirse más débil para ganar la guerra comercial; lo que le plantea la necesidad de prolongarla al terreno militar. Claro que además no se puede solo contratar gente para hacer pozos y volverlos a tapar y que lo que más dinamiza la economía nacional es la economía de guerra. Como por otra parte el capital nacional verá cada vez más como enemigo a los que tiene enfrente, a los que se apropian de "sus" materias primas, a los que ofrecen lo mismo más barato tomando su lugar en el mercado... se verá cada vez más empujado a la guerra. Lo que quiere decir que toda esta política conduce también a la guerra imperialista y sus más consecuentes teóricos, como el propio Keynes no tuvieron tampoco reparos en admitir que, si la guerra era necesaria para salvar al capitalismo había que hacer la guerra.

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"Mientras las cosas van bien, la concurrencia actúa..., como una hermandad práctica de la clase capitalista, entre la que el botín común se distribuye colectivamente, en proporción a la cuantía de la parte aportada al negocio por cada cual. Pero cuando no se trata precisamente del reparto de las ganancias, sino de las pérdidas, cada cual procura reducir en la medida de lo posible la parte alícuta que en ellas le corresponde, para hacer cargar con ellas a los demás... al llegar aquí, la concurrencia se convierte en una lucha entre hermanos enemigos. A partir de este momento se impone el antagonismo entre el interés de cada capitalista individual y el de la clase capitalista en su conjunto..."
Marx "El Capital" Tomo III

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Todo conduce pues, a la multiplicación de las guerras locales, la descomposición de las antiguas alianzas y naciones, la constitución de nuevos frentes y constelaciones imperialistas, hasta la generalización de la guerra a todo el planeta. Esa es la perspectiva del capital.

Y ello sin contar otro conjunto de accidentes y catástrofes cotidianas a los que el capital somete a la población del mundo, como los accidente nucleares o esas ciudades en donde los niños nacen con el cerebro más chico, o con otras deficiencias corporales irreversibles por la contaminación que sufren sus padres (24). O en general el hecho que hasta lo que el capital propone como si fuera el mejor modelo (por ejemplo la vida en una ciudad moderna), no pueda ser extendido al resto de la humanidad, porque el planeta reventaría.

¿Qué somos unilaterales? No; lo que es unilateral es el capital, su progreso mismo conduce a la crisis, a la destrucción y a la guerra. Esta sociedad es una sociedad antropófaga, el desarrollo del capital se hace en base a comerse al ser humano, destruirlo, matarlo, englutirlo. Y la situación actual, del mundo todo, es una verificación total e irrefutable de nuestra concepción acerca del mundo, una confirmación rotunda de la teoría comunista.

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La guerra por todos partes

"Nuevo orden mundial", "fin del comunismo", "era de paz y prosperidad", "fin de la historia" pues la humanidad llega a una nivel más allá del cual no se puede evolucionar... Todos somos testigos de la campaña de imbecilidades con la que nos han bombardeado en los últimos años. Ni siquiera han tenido vergüenza de declarar que:
"La democracia liberal puede constituir el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la forma final de todo gobierno humano, por lo tanto, ser como tal, el punto final de la historia." (25)
La realidad capitalista mundial se encarga todos los días de desmentir los discursos de los apologetas del sistema: nunca hubo más territorios en guerra, nunca hubo más enfrentamientos, militares y paramilitares localizados, nunca como hoy se amontonaron tantos cadáveres por las guerras (¡y por las paces!!), nunca en la historia de la humanidad el militarismo ocupó más la vida de toda la humanidad, nunca como ahora la producción de armamentos y su comercialización ocuparon un lugar tan importante; nunca como ahora, (en términos absolutos y relativos) tantos de seres humanos se encuentran con la realidad cotidiana de la guerra (o de la potencialidad de la misma en cualquier momento) con todas las consecuencias sobre la vida que la misma trae aparejada.

Hoy hay guerra en todas partes; no hay un solo continente que escape a la misma. En la ex-Yugoslavia, en la ex-URSS, en Somalia, en Turquía, en Irak, en Birmania, en Filipinas, en el Líbano, en el Chad, en América Central..., sin contar otras guerras imperialistas como la de la droga en Bolivia, Perú, Colombia, Brasil que también ataca de frente a millones de proletarios. En cada región hay decenas de conflictos interburgueses que solo pueden resolverse con la violencia, muchos de ellos dan origen cotidianamente a guerras localizadas, otros se mantienen como enfrentamientos potenciales hasta que estallen. Solamente en el ex-bloque ruso los politicólogos cuentan con 125 "focos de conflictos identitarios" de los cuales 25 ya dieron origen a la violencia armada. Casi todos los días se produce un nuevo enfrentamiento militar, casi todos los días aparece una "nueva nación reclamando su autodeterminación", cada republiqueta de la ex URSS tiene una contradicción dentro de casa porque tal o tal minoría le declara la independencia, casi todos los días se declara un toque de queda y se envía un ejército más central contra uno más local. Un día una potencia imperialista, en acuerdo con sus intereses expansionistas, reconoce el derecho a la autodeterminación o la independencia de un nuevo "Estado", al día siguiente por esos mismos intereses, no acepta la autodeterminación de otro "Estadito" con respecto a aquel "Estado" y en cada uno de esos juegos de bolsa y número, de especulación y ganancia, de alianza y ruptura (26), se acumulan miles de cadáveres de mujeres, hombres, niños... de mutilados, de heridos; y el resto de la población de esa región sobrevive apenas, entre ruinas, hambre, y carencia de todo un poco. No hay que ir hasta Somalia o Etiopía (donde la situación es cada día más dramática!) para constatar que la población está reventando de hambre. En la ex URSS, a pesar de toda la "ayuda" occidental para mantener el orden burgués, el hambre acecha y ya reconocen oficialmente que más del 90 por ciento de la población vive en la miseria.

El carácter destructor y antropófago de este modo de producción no puede ocultarse más!!.

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Catástrofe y revolución

La catástrofe del mundo capitalista, somete pues, a todo el proletariado a una situación infernal de muerte, hambre, miseria, inseguridad permanente, guerra... Y no solo esta situación no tiene miras, ni posibilidades reales de cambiar, sino que necesariamente debe agravarse.

El capital va llegando a un conjunto de límites por todas partes que lo contraponen totalmente con la especie humana y que plantean cada vez más la obligación para ésta de destruir el capital sino quiere ser destruida.

No solo no marcha más el crecimiento económico, no solo todas las políticas económicas para salir de la depresión están agotadas, no solo todo lo que hace el capital lo conduce a la guerra, a la generalización de la guerra y a su contraposición histórica con la humanidad; sino que hasta el crecimiento económico mismo del capital solo puede conducir a agravar la catástrofe.

Si hoy se derrumban todos los modelos, es también porque la extensión misma de ellos es imposible, porque toda proyección hipotética del crecimiento económico actual permite comprobar que conduciría a una destrucción generalizada de lo más elemental para la vida humana, porque la tierra entera reventaría si el modelo de Estados Unidos se hiciese extensivo al resto de la tierra, porque la utopía de la General Motors a la escala de la humanidad implicaría la destrucción del mundo todo, porque el planeta y la humanidad no podrían sobrevivir si Nueva York (y las otras grandes ciudades) en vez de tener 20 millones de habitantes, tienen 50! (27).

La destrucción de la capa de ozono, la contaminación generalizada de la atmósfera, el efecto invernadero, el avance de la sequía y del desierto, la destrucción de los bosques que permiten la renovación de la atmósfera, el dramático y creciente problema del agua potable,... con todas las consecuencias nefastas contra la especie humana, son aspectos aislados de una gigantesca catástrofe planetaria que le están diciendo a gritos a aquella que no tiene nada bueno que esperar, ni siquiera de la tan anunciada salida de la crisis y de más crecimiento económico capitalista.

Por todas partes que se lo vea, el capitalismo llega al límite histórico de su existencia posible y la gran tragedia para la especie humana es que siga perdurando a costa de ella, porque no somos capaces de destruirlo.

Este es el gran problema de la humanidad, la catástrofe, como dijimos al principio de este texto no es futura, sino actual, viviente, horripilante.

Por eso, el problema de la revolución, no es el problema de tal o tal "partido", de tal o tal secta, de tal o tal grupo social, es el problema del conjunto del proletariado, de la humanidad toda.

Frente a la barbarie de este mundo capitalista, frente a la agudización de la crisis, frente a los ataques cada vez más sistemáticos contra la clase obrera y sus condiciones de vida y de lucha, frente a la guerra, el proletariado se ha levantado siempre y no podemos dudarlo que lo hará aun más en el futuro inmediato.

No se puede decir que en los últimos años no han habido luchas proletarias. Sí las ha habido y muchas. En algunos casos, como en Irak, Argelia, Venezuela, Los Angeles, etc. han sido muy radicales, pues atacan todos los centros del poder del capital y su Estado y no se dejan encuadrar por sindicalistas, ni partidos del orden. Pero los grandes problemas actuales son que dichas rebeliones, protestas, manifestaciones, huelgas, etc. no tienen continuidad, no tienen dirección, no se ligan internacionalmente.

No se puede decir que no hayan habido grandes explosiones de rabia proletaria y bienvenidas sean, lo que debemos afirmar es que han carecido de organización, que por eso en muchos casos son fácilmente derrotadas y que unos días después de la misma el terror del Estado se reimplanta fácilmente.

No se puede decir que tales revueltas proletarias no conozcan sus intereses, pues por ejemplo han sabido contraponerse a la guerra imperialista, desertar, insubordinarse, matar oficiales que los enviaban a la guerra y ejecutar centenas de policías y otros agentes del orden, como en Irak; pero por falta de estructura y directivas internacionales e internacionalistas pudieron ser aislados y parcialmente encuadrados por fuerzas burguesas nacionalistas, lo que supuso una derrota de los compañeros internacionalistas.

No se puede decir que no sepan a quienes atacan porque en general a través de esas revueltas, los proletarios atacan a la propiedad privada y sus defensores y se apropian de lo que necesitan; el gran problema es que dos días después, cuando se pierde la calle, se vuelve a la triste supervivencia cotidiana en donde cada uno se las arregla como puede y el modo de vida del capital vuelve a predominar.

No se puede decir que no hayan enfrentado a los agentes del Estado, a los policías, a los curas y otros religiosos, a los dirigentes de la izquierda y de la derecha del capital, a los sindicalistas y periodistas, porque es contra quien primero se descarga la rabia proletaria; lo que se puede asegurar es que la mayoría de esta fauna duerme aún tranquila y que nuestros compañeros siguen dejando los huesos en los campos de batalla o durmiendo en los calabozos.

No hay dudas de que la desproporción es enorme entre la catástrofe de la sociedad, el potencial de explosión proletario y la ausencia de las estructuras elementales de éste que lo conduzcan no a una o mil rebeliones, sino a una revolución social internacional.

Falta asociacionismo obrero, estructuras internacionales de contacto, organizaciones, directivas, conciencia clasista de los objetivos, capacidad de coordinar, de decidir en función de los intereses del conjunto del movimiento, de transformar los intereses internacionales comunes en acciones convergentes y coincidentes en el tiempo...; en síntesis está faltando más que nunca la estructuración de la comunidad de lucha real, su constitución en fuerza organizada, en Partido comunista internacionalista.

¡El capital mismo no deja otra opción al proletariado, a la humanidad!
 

¡Actuemos de forma consciente, organizada y voluntaria para ello!

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"El orden capitalista no puede ni responder, ni solucionar las cuestiones del proletariado, y ellas no pueden ser postergadas. Hoy el reformismo es considerado una utopía y ha caído en el ridículo. La supervivencia del sistema exige el aniquilamiento de millones. Por el contrario, la salvación de millones significaría el suicidio de los explotadores capitalistas. Así, pues, para los revolucionarios esta crisis debe ser la crisis mortal del sistema, puesto que están dadas todas las condiciones que impulsan la lucha de clases desde el reformismo hacia la revolución."
Paul Mattick "La crisis mortal del capitalismo" 1933

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Notas :

1. La pobreza y cinismo del lenguaje dominante (burgués) nos obliga muchísimas veces a emplear las comillas demasiado a menudo, sin que muchas veces nos tomemos el trabajo de aclararlo, lo que no negamos, puede no entenderse en algunos casos. Tenemos que poner "Izquierda" entre comillas, porque a pesar de que dicha aplicación del termino adquirió popularidad y que no encontramos otro para designar este concepto, la clasificación entre izquierda y derecha de la burguesía, desde el punto de vista revolucionario no constituye ninguna demarcación real, ni entre ellas existe ninguna diferencia real de proyecto social (y por ejemplo, sin lugar a dudas ese modelo de capitalismo "socialista" fue compartido y vanguardizado por "izquierdistas" tales como Hitler o Mussolini!!). Por la misma razón "proyecto social" también debemos ponerlo entre comillas, no debe caber ninguna duda de que la "izquierda" y la "derecha" compartieron siempre el mismo proyecto social, de perpetuación de la sociedad burguesa.

2. "Económico" como dicen con vergüenza sus sucesores democristianos que siguen absolutamente su misma política, reconociendo que ellos aplican lo mismo en "economía" pero tratándose de diferenciar en lo "social" o lo "político". ¡Cómo si en el fondo no hubiese sido la "economía" quien obligó a Pinochet a aplicar el pinochetismo en lo social y en lo político; la miseria y el terrorismo de Estado abierto!

3. El ejemplo más gigantesco de esta tentativa de desarrollar y controlar el capital a través del Estado, lo dieron los bolcheviques, imbuídos en la ideología socialdemócrata, a partir de 1917. Como no podía ser de otra manera, el fracaso fue estrepitoso y el capital volvió a ser el único y verdadero sujeto social, transformando a aquel partido y sus dirigentes, en meras marionetas. Ver al respecto nuestra serie de textos "Rusia Contrarrevolución y Desarrollo del Capitalismo" a partir de los números 15/16 y 17 de Comunismo.

4. Ver: "CO30.2.1 Algunos récords del modelo económico mundial: USA" en Comunismo Nº30.

5. La corrupción misma no es tampoco una "irregularidad", sino el funcionamiento normal del sistema social imperante. Como tampoco lo es la existencia de tal o tal "mafia" que en realidad no es más que una expresión del Estado burgués, o mejor dicho la cobertura que éste se da para disculparse, la forma en la cual una fracción acusa a la fracción rival de lo que hacen todos para presentarse a sí misma como inocente; lo que permite al mismo tiempo presentar al Estado como un aparato neutro manipulado por malos administradores.

6. Claro que muchas veces, quienes sostienen tales engaños son sus propias víctimas y muchas veces ellos mismos creen lo que dicen. Pero no por esto dejan de ser mentiras y en la histórica guerra de clases que la burguesía libra contra el proletariado, no dejan de ser maniobras de confusión, de desorganización, de combate para destruir al proletariado.

7. Recuerde el lector, que esta empresa fue presentada como la ideal, no solo por su importancia y su fuerza económica (mucho mayor que algunos países), sino porque los obreros de la misma se hacían accionistas, porque el número de participantes obreros en la propiedad jurídica de la misma era el más elevado del mundo: varias centenas de miles. De más está decir que esto también era un mito, pues la propiedad jurídica no asegura la disposición económica de los medios de producción, es decir la verdadera propiedad de los mismos.

8. La ilusión de controlar y de planificar el capital es permanente, incluso en los liberales, pero el capital, que es un monstruo sin cabeza y que nadie controla, se burla siempre de todos ellos, ridiculizando hasta el extremo a todos los economistas y planificadores. Desde nuestro punto de vista, esto confirma una vez más la teoría de nuestro partido histórico de la anarquía inherente a la sociedad del capital.

9. La escasez de mercados para sus productos y la disminución de la tasa de ganancia, no son por supuesto, desde nuestro punto de vista más que las manifestaciones que más violentamente percibe el capitalista (directamente en su bolsillo) y en general toda la sociedad burguesa, de su contradicción imanente, a saber, que el capital que no es otra cosa que valor valorizándose, solo puede realizar su esencia provocando desvalorizaciones cada vez más grandes, generales y violentas.

10. Ello explica por ejemplo que el producto bruto en países enteros no solo se estanque, sino que disminuya. Se llega así a cifras tan imponentemente elocuentes como las siguientes: se estima que este año la producción industrial de la ex-URSS disminuiría en más del 18% y que la de los otros países del ex bloque del Este disminuiría en un 9,7%!!!.

11. El crecimiento del PBI de posguerra, de Japón, y los principales países de Europa occidental, pasó de 5,6% en el período 1950-73, a 2,1% de ahí a 1984; el de Estados Unidos de 3,7% a 2,3% en el mismo período. En general podemos afirmar, que a partir de 1973, a nivel mundial, el crecimiento del PBI se mantiene apenas y gracias a esa política de expansión crediticia en total desproporción con la producción real.

12. Ideologías capitalistas que combaten toda intervención Estatal y que se pretenden antiestatales, proponiendo sustituir la necesaria burocracia capitalista, por empresas privadas en todos los sectores incluso en la policía. A pesar del notorio éxito del retorno a las policías privadas en todos los países y a los matones a sueldo patronal en muchos sectores (no debiera olvidarse que este fenómeno existió siempre), el capitalismo no podrá nunca dejar de centralizarse en Estado.

13. En forma más global podemos afirmar que liberalismo y proteccionismo son siempre relativos. Resulta normal entonces, que esos campeones del liberalismo, no se animaran tampoco a tocar otras protecciones más estructurales de los espacios productivos de USA o del Reino Unido, como la protección generalizada del sector agrícola.

14. En términos precisos no puede decirse que la disminución impositiva en sí, provoque un aumento de la tasa de explotación, porque, que el plusvalor, sea apropiado por el Estado, o por los burgueses privados, es, desde nuestro punto de vista, lo mismo y se trataría de una simple transferencia de plusvalor. Sin embargo, el hecho de que cada capitalista en particular, gracias a esta medida, vea aumentar la relación entre la plusvalía que él apropia en relación a los salarios que paga (tasa de explotación o de plusvalor particular) y por lo tanto, entre dicha plusvalía y todo el capital invertido, hace que podamos utilizar dicha fórmula y considerar que esta medida también contribuye al aumento de la tasa de explotación y de ganancia (de cada capital particular). Por otra parte es precisamente en virtud de ello, que la medida fue adoptada, no para aumentar la tasa de explotación social, sino la tasa de explotación privada de cada capitalista e incentivar así la inversión y acumulación del capital productivo.

15. Del artículo "La cuestión de la deuda: basta de versos" aparecido en Comunismo número 19 (1985), páginas 3 a 10.

16. Ilusión puramente ideológica basada en el mito de que lo que se derrumbaba era otro sistema social, porque en realidad la misma no tenía ninguna base económica. En efecto, la demanda efectiva no podía crecer por arte de magia, los demandantes no tenían con que pagar. Además el cierre de empresas en el Este, ni siquiera podía permitir que las empresas del oeste ocuparan el lugar de las otras en la misma proporción, porque se restringió el ingreso real de toda la población precisamente por aquellos cierres y la desocupación que la misma aparejó.

17. Por ejemplo se emite un título de deuda pública por 1000 dólares, o se emiten 1000 dólares en billetes y con esta ficción de papel se pagan trabajos públicos, según afirmara Keynes (sin lugar a dudas uno de los más lúcidos economistas burgueses de todos los tiempos) el producto total no solo aumenta en esos mil dólares gracias a los trabajos públicos emprendidos, sino en mucho más gracias a lo que compran por ejemplo los asalariados a los que se le pagan los salarios con esos mil dólares. El multiplicador es el coeficiente de aumento del producto a partir de la inversión inicial. Como vemos en la realidad esta capacidad de desarrollar la ficción para que se transforme en realidad tiene, como toda otra ficción sus límites en el desarrollo mismo de las contradicciones de la realidad.

18. La guerra de destrucción generalizada ha sido y es la solución capitalista ante esta situación; pero por lo que analizamos a continuación no sería correcto introducirlo como si fuera una simple política económica del capital, lo que sería atribuirle al mismo una capacidad de decisión que no tiene.

19. "... nos referimos a las personas en cuanto personificación de categorías económicas, como representantes de determinados intereses y relaciones de clase. Quien como yo concibe el desarrollo de la formación económica de la sociedad como un proceso histórico-natural, no puede hacer al individuo responsable de la existencia de relaciones de las que él es socialmente criatura, aunque subjetivamente se considere muy por encima de ellas." Marx. "El Capital", "Prólogo a la Primera Edición".

20. Si realmente se empeñara en hacerlo, desaparecería, en tanto que capitalista y el capital cooptaría a otro para poner en su lugar (lo que por otra parte sucede a menudo).

21. Estructuras como el GATT (General agreement on tarifs and trade) que formalizan las relaciones de fuerza entre capitales, sociedades anónimas, Estados capitalistas, grupos de Estados capitalistas,... y que en épocas de expansión marchan relativamente bien, son en épocas como las actuales totalmente puestas en cuestión; y como vemos hoy con el fracaso notorio de la famosa "ronda Uruguay" del GATT las conferencias resultan interminables parodias que muestran que ciertas fracciones no pueden aceptar los acuerdos que ayer firmaron porque constituirían su propio suicidio y que presagian el pasaje de la guerra comercial a la guerra militar.

22. No sería correcto decir aquí, cuando estamos analizando las contradicciones intercapitalistas, que el Estado representa el capital en general. Esto es verdad en términos generales y contra el proletariado y su proyecto revolucionario. Pero no en el nivel que situamos ahora el análisis, en donde al mismo tiempo cada Estado burgués entra en contradicción con el otro, en donde incluso al interior de cada uno hay una tendencia a la descomposición en sus partículas, a su propia negación y reestructuración de otras "unidades nacionales" inferiores.

23. Claro está que por otra parte, toda esa normativa, constituye una respuesta a las luchas proletarias y como toda otra formalización jurídica tiende de "otorgar" lo que es coherente con la valorización del capital y a asegurar un abandono de la lucha autónoma.

24. Existen varios casos de ciudades enteras en la ex URSS así como en Rumania en donde por ejemplo más del 85 por ciento de los hijos de padres que durante su servicio militar manipularon misiles nucleares nacen con deficiencias profundas.

25. Francis Fukuyama ex consejero del Departamento de Estado de USA en el libro titulado: "El fin de la Historia y del último hombre".

26. Lo que deja al desnudo, una vez más, lo criminal que resulta la política burguesa para el proletariado denominada "lucha por la autodeterminación nacional","liberación nacional antimperialista", "lucha por la independencia"...

27. Por supuesto que la generalización de los polos positivos del capital es en sí mismo un absurdo, porque la esencia del desarrollo capitalista es esa polaridad, en donde los polos se "desarrollan" imponiendo el "antidesarrollo" del resto; pero ponemos estos ejemplos que constituyen el horizonte máximo al que aspiran los ideólogos del régimen y a los que pretenden que aspiremos todos los proletarios, para dejar en evidencia, incluso en ese nivel extremo, la incompatibilidad total entre ese ideal del capital y las necesidades de la especie humana.

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"Los gigantescos problemas que enfrenta hoy la humanidad, explotación, miseria, guerras, hambrunas, trabajo enajenado, desocupación masiva,... solo pueden ser enfrentados y comprendidos, si en vez de aislárselos se los asume en su dinámica de conjunto, como inherentes y necesarios a la sociedad mundial del capital, y a ésta como la última sociedad de clases de la historia; es decir si se asume a ésta sociedad transitoria como parte del arco histórico que va desde las comunidades primitivas al comunismo, como interna al proceso que engendra las condiciones materiales de instauración de la sociedad comunista mundial. El comunismo, no será el fin de la historia humana, sino por el contrario el comienzo, al fin, de una historia verdaderamente humana resultante de la abolición de la propiedad privada, las clases sociales, el Estado,... y constituida en comunidad universal."

Tesis programáticas del GCI, Nº1