CO31.4 CONTRA EL ESTADO
El Estado, la política, la democracia... defendidos por la socialdemocracia

 

 

"El 24 de febrero de 1848 depuntó el alba de un nuevo período histórico. Quien dice sufragio universal lanza un grito de conciliación."

F. Lassalle "Programa obrero" (1)

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El programa de la revolución es invariante. El programa de la contrarrevolución, lo es también. Así como el proletariado revolucionario se define históricamente por su contraposición abierta, declarada y cada vez más consciente al Estado y la política; el programa de la contrarrevolución es la defensa del Estado y de la política, o más precisamente la canalización de todo el antagonismo social hacia su incorporación democrática en el Estado, en la política... hacia la utilización del Estado como si este fuese un simple instrumento que pudiera servir para todo, incluso para "instaurar el socialismo".

Presentamos en este artículo un conjunto de extractos característicos del reformismo y el centrismo internacional (entre comillas), sobre el Estado y la política, en donde se explicitan las posiciones que nosotros combatimos. Agregamos algunos comentarios breves de nuestra redacción (únicos párrafos que no contienen comillas).

Dichos extractos, las hemos elegido de los representantes más clásicos y célebres del reformismo y el centrismo internacional en la fase inmediatamente anterior a la ola de guerra y revolución: Bernstein y Kautsky.

Si los lectores encuentran, en los mismos una total coincidencia con los personajes que enfrentan a diario en cada uno de los países, ello no es una pura casualidad, el oportunismo, el revisionismo, el centrismo, son siempre los mismos y aquí estamos frente a los padres espirituales de todos los socialdemócratas (llámense así o no) (2).

Siempre que nos ha sido posible, los textos se presentan para cada autor, en orden cronológico. Por otra parte, salvo aclaración en contrario los subrayados (negrita) son de la redacción de Comunismo.

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El reformismo clásico: Eduard Bernstein

Bernstein es el representante más clásico del reformismo, el revisionismo y el oportunismo. Como tal, hace siempre la apología del progreso, de la democracia, del desarrollo del capitalismo y de su Estado como pasos "naturales" hacia el socialismo:
"La democracia moderna, asentada en la clase obrera, adquiere como hemos visto una influencia creciente directa e indirecta sobre el Estado y la comunidad. Cuanto más fuerte es ésta, tanto más se modifican en el sentido de la democracia los principios de la gestión empresarial. Los intereses de la minoría privilegiada se subordinan cada vez más al interés común... Pretender caracterizar ese desarrollo inequívoco con palabras tales como "capitalismo de Estado" o "capitalismo Comunal", significa cerrarse forzosamente la comprensión de su importancia histórica. Pues tal desarrollo tiene una orientación decididamente anticapitalista, contra la apropiación de medios de producción y excedentes de producción por los capitalistas, que es justamente el aspecto característico y esencial del sistema económico capitalista... Y, lo que es igualmente malo, se hace abstracción del hecho de que hay Estados muy diferentes, se equipara la empresa estatal de los sitios donde el Estado es un órgano que está por encima de la sociedad, que se le opone en forma casi independiente, a la empresa estatal donde el Estado está subordinado a la sociedad y esta misma sociedad está democratizada en alto grado."
Bernstein: "Observaciones generales sobre el utopismo y el eclecticismo" (1896) (los subrayados son de Bernstein)
Así como la economía burguesa, naturaliza ideológicamente las categorías sociales e históricas de la economía, el revisionismo naturaliza todas las categorías sociales e históricas de la política, incluyendo el propio Estado. Esa es la mejor forma de presentar tal categoría como eterna:
"Así como en el mundo animal, al evolucionar la diferenciación de las funciones se torna inevitable el desarrollo de una osamenta, y así en la vida social, con la diferenciación de las economías, se hace necesaria la formación de un cuerpo administrativo que represente al interés social como tal. Hasta ahora, y todavía en la actualidad, este cuerpo es el Estado."
Bernstein: "La significación política y social del espacio y del número" (1896-97)
El reformismo clásico se caracteriza por la claridad con la que defiende el "socialismo" como idéntico a un conjunto de modificaciones moderadas y democráticas del capitalismo:
"Si por realización del socialismo se entiende la organización de una sociedad regulada en forma estrictamente comunista en todos los órdenes, yo no tengo inconveniente alguno en reconocer que en mi opinión ella está bastante lejana. En cambio, estoy firmemente convencido de que nuestra generación vivirá muchos logros socialistas si no patentados, sí en los hechos. La continua ampliación del círculo de los deberes sociales, esto es, de los correspondientes deberes y derechos de los individuos frente a la sociedad, y de las obligaciones de la sociedad frente a los individuos, la extensión del derecho de control de la sociedad -organizado a nivel de la nación o del Estado- sobre la vida económica, el desarrollo de la autonomía administrativa democrática en las comunas, distritos y provincias y la ampliación de las funciones de estas asociaciones; en mi opinión todo esto significa desarrollo hacia el socialismo o si se quiere realización del socialismo. Naturalmente, este desarrollo irá acompañado por el pasaje de las explotaciones económicas de la gestión privada a la pública, pero este traspaso sólo se verificará paulatinamente. Y serias razones de conveniencia imponen moderación en este sentido... En una buena ley fabril puede haber más socialismo que en la estatización de todo un grupo de fábricas. Reconozco abiertamente que para mí tiene muy poco sentido e interés lo que comúnmente se entiende como "meta del socialismo". Sea lo que fuere, esta meta no significa nada para mí y en cambio el movimiento lo es todo. Y por tal entiendo tanto el movimiento general de la sociedad, es decir el progreso social, como la agitación política y económica y la organización que conduce a este progreso."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
He aquí una excelente síntesis de todo el programa histórico de la socialdemocracia, acerca del Estado (que de paso pone en evidencia la unidad programática entre la defensa del capitalismo, la democracia, el nacionalismo, el racismo y el imperialismo) que reproducimos en extenso:
"Lo que ella (la socialdemocracia) debe hacer, y ésta es una tarea a largo plazo, es organizar políticamente a la clase obreras y formarla para la democracia y la lucha en el Estado por todas las reformas conducentes a elevar a la clase obrera y a transformar el Estado en el sentido de la democracia. En lo que respecta a la cuestión de la política colonial, y la conquista de nuevos mercados, para mantener en algo sus propios principios la socialdemocracia deberá oponerse a todo chovinismo colonial, a todo chovinismo en general, sin caer por ello en el extremo opuesto de proscribir sin distinciones toda reclamación y exaltación de los derechos nacionales, toda consciencia nacional, tachándola de chovinista. Luchará contra la violación y el saqueo de los pueblos salvajes o bárbaros, pero renunciará a toda oposición a su incorporación a la esfera de las instituciones civilizadoras por inoportuna y desistirá de toda lucha sistemática contra la ampliación de los mercados. La ampliación de los mercados y de las relaciones comerciales internacionales fue una de las palancas más poderosas para el desarrollo social; favoreció extraordinariamente el desarrollo de las relaciones de producción y se acreditó como un factor del incremento de la riqueza de las naciones. Pero también los obreros se interesaron en este incremento a partir del momento en que el derecho de coalición, las leyes efectivas de protección y el derecho político de sufragio los pusieron en condiciones de asegurarse una participación creciente en el mismo. Cuanto más rica es la sociedad, tanto más fáciles y seguras son las realizaciones socialistas. Si se tienen en cuenta lo dicho tendrá que ser muy diferente la posición de los socialistas de los diferentes países con respecto a la política colonial, pues ella depende de las instituciones y de las condiciones del país que quiere llevar adelante semejante política, de la naturaleza de las colonias proyectadas y de la forma en que el país en cuestión coloniza y administra sus colonias."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
Difícilmente se puede ser más explícito, desde el punto de vista "socialista", en la defensa racista e imperialista de los intereses de su propia burguesía y en los llamados al proletariado (¡en nombre de sus intereses!) a participar en la guerra capitalista que se preparaba y cuya concreción será la denominada "Primera Guerra Mundial".

La actitud nefasta de Marx y Engels consistente en esconder las virulentas críticas a la política contrarrevolucionaria de la socialdemocracia, que se hacían solo en privado y en no romper, a pesar de la decena de amenazas, públicamente con esta organización y luego de la muerte de Marx la sumisión casi total de Engels a la práctica y la teoría de la socialdemocracia, serían utilizados a fondo por nuestros enemigos:

"Es muy probable que consideraciones de este tipo hayan condicionado a Engels cuando expuso en el prefacio a Las luchas de clases, con una decisión nunca antes demostrada, las ventajas del sufragio universal y de la actividad parlamentaria, como instrumentos de emancipación para los trabajadores y cuando abandonó definitivamente la idea de la conquista del poder político a través de golpes revolucionarios."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
La defensa de la democracia como sinónimo de avance hacia el socialismo es clave en la política del capital para los obreros:
"La democracia es al mismo tiempo un medio y un fin, el medio para la lucha por el socialismo y es la forma de realización del socialismo... El principio de la democracia consiste en la supresión del dominio de clase."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
He aquí lo que nuestros enemigos responden a la propaganda revolucionaria contra las elecciones:
"En la democracia, el derecho de voto hace virtualmente a su titular partícipe de los asuntos públicos y esta participación virtual debe traducirse a la larga en una participación efectiva. A una clase obrera que no está desarrollada numérica ni intelectualmente, el derecho de voto le puede parecer durante mucho tiempo todavía como el derecho a escoger su propio "verdugo", pero a medida que crece numérica e intelectualmente, se convierte en un instrumento para transformar realmente a los representantes del pueblo, de patrones en servidores del pueblo."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
La socialdemocracia, a pesar de las declaraciones de los centristas (3), nunca concibió otro medio de "transformación social" que el sufragio universal:
"La socialdemocracia no tiene un instrumento mejor para apoyar este proceso que situarse sin reticencias, aun a nivel doctrinal, en el terreno del sufragio universal y de la democracia. Prácticamente, es decir en sus actuaciones, la socialdemocracia en el fondo siempre lo ha hecho; aunque muchas veces no lo hayan dicho así y aun hoy día no lo digan sus representantes literarios en las declaraciones que efectúan."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
Lo que más molesta de Bernstein es la confesión de este tipo de verdades y sus llamados a abandonar las declaraciones y las formulaciones que la socialdemocracia mantiene, como las menciones a la revolución o a la dictadura del proletariado, que para Bernstein son un "lastre del pasado". Simultáneamente la defensa del sufragio universal como medio de transformación social, conduce necesariamente a negar la necesidad de la dictadura del proletariado:
"Las expresiones formuladas en un período en que en toda Europa dominaba sin opositores el privilegio de la propiedad -y que por lo mismo eran explicables y en cierta medida justificables en dichas circunstancias, pero que hoy solo significan un lastre,- son tratadas con un temor reverencial como si el avance del movimiento dependiera de ellas y no de la conciencia viva de lo que se puede hacer y es urgente hacer. O ¿tal vez tiene sentido, por ejemplo, aferrarse a la expresión de la dictadura del proletariado en un período en que, por todas partes, los representantes de lasocialdemocracia se sitúan prácticamente en el terreno de la acción parlamentaria, de la representación proporcional y de la legislación pública -cosas todas que se oponen a la dictadura?. En la actualidad dicha expresión ha sobrevivido a sí misma, de tal manera que la única posibilidad que existe para conciliarla con la realidad consiste en despojar el término "dictadura" de su significado efectivo y atribuirle un contenido más moderado. Toda la actividad práctica de la socialdemocracia está encaminada a la creación de situaciones y requisitos que hagan posible y garanticen el tránsito sin rompimientos violentos del moderno orden social a un orden superior."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
Bernstein será acusado en realidad de revelar un secreto de partido, de decir abiertamente lo que la socialdemocracia es: un partido de reformas. Pero éste persistirá y volverá a afirmarlo.
"Bebel en su discurso sobre los atentados, rechazó con suma energía la insinuación de que la socialdemocracia podía patrocinar una política de violencia, y todos los diarios del partido registraron con aplausos estos discursos, sin suscitar ninguna protesta. Kautsky en "La cuestión agraria", desarrolla una serie de principios de política agraria de la socialdemocracia que del principio al fin son principios de reforma democrática y el programa comunal aprobado en Brandeburgo es un programa de reformas democrático. En el Reichstag el partido solicita la introducción obligatoria y la ampliación de los poderes de las comisiones de arbitraje industriales, que son órganos promotores de la paz industrial. Todos los discursos de sus representantes tienen un aire de reforma. En la misma Stutgart, en que según Klara Zetkin, se había dedo el golpe de gracia a la "bernsteiniada", inmediatamente después del congreso de los socialdemócratas establecieron un acuerdo electoral con la democracia burguesa para las elecciones del Consejo comunal y el ejemplo fue seguido en otras ciudades de Württemberg. En el movimiento sindical, un sindicato tras otro van introduciendo la asistencia a los desocupados - lo que significa prácticamente el abandono del carácter de mera coalición- y se declaran a favor de la institución de oficinas de colocación paritarias, compuestas por empresarios y trabajadores, al mismo tiempo que en algunos grandes centros del partido, como Hamburgo y Elberfeld, socialistas y sindicalistas se disponen a fundar cooperativas de consumo. Por doquier se lucha por reformas, por el progreso social, por la conquista de la democracia; en todas partes se estudian las particularidades de los problemas cotidianos y se buscan las palancas y puntos de apoyo para, sobre base de éstos, impulsar el desarrollo de la sociedad en el sentido del socialismo. Esto exactamente era lo que escribía yo hace un año, y no veo ninguna razón que pueda obligarme a cambiar una sola palabra."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899
Bernstein irá, en nombre de decir la verdad, de que la socialdemocracia se opone a la revolución, hasta el extremo de aterrorizar a sus compañeros de partido con lo que precisamente más temen: la catástrofe del capitalismo y la solución revolucionaria.
"Un desarrollo de este tipo no puede interesarle a la clase obrera ni le puede resultar deseable a los adversarios de la socialdemocracia, que ya se han convencido de que el orden social del presente no es eterno, sino que está sujeto a las leyes de cambio y de que una evolución catastrófica, con todas sus espantosas desvastaciones, solo puede evitarse si se toman en cuenta los cambios en las relaciones de producción y de intercambio y la evolución de las clases aun en términos de los derechos políticos. Cada vez es mayor el número de los que se van dando cuenta de esta realidad. Su influjo sería más grande que en la actualidad si la socialdemocracia tuviera el valor de emanciparse de una fraseología que ha sobrevivido a los hechos y el deseo de presentarse como lo que realmente es en la actualidad; un partido de reformas sociales democrático."
Eduard Bernstein "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899.

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El centrismo: las posiciónes invariantes de Karl Kautsky

La izquierda de la socialdemocracia, los centristas serán mucho menos sinceros que Bernstein, esconderán su reformismo dentro de una fraseología radical; hablarán de revolución social y política, pero mantendrán lo que es esencial en la socialdemocracia: la defensa del Estado burgués.

Se criticará el reformismo a la Bernstein, precisamente porque amenazaba por separar las alas radicales del proletariado de la socialdemocracia, eliminando su función primera que es la de controlarlo.

Claro que por esa misma razón, la defensa que Kautsky realizaría del Estado, de la política, de la dominación burguesa (es decir de la democracia), se presenta siempre en forma indirecta y muy a menudo con un pretexto o con una fraseología "revolucionaria".

En lo que sigue no debiéramos olvidar que Kautsky, pasaba por ser el mejor discípulo de Marx, el verdadero defensor del marxismo ortodoxo, contra el revisionismo. Téngase en cuenta que en algunos países y en algunos idiomas, casi no se conocía Marx sino a través de Kautsky y se comprenderá porqué, si esto era "el marxismo" (aunque Marx declarase que no era "marxista"), muchos revolucionarios y comunistas, se decían expresamente, "anarquistas", "socialistas revolucionarios", "marxistas revolucionarios", "comunistas anarquistas", para diferenciarse de estos "marxistas".

Veamos primero, como desde muy temprano Kautsky se mostraba partidario de la eternidad de los parlamentos:

"La legislación directa por el pueblo no puede... hacer superfluo al parlamento... Hacer que ella decida de la legislación de un Estado es absolutamente imposible... Por largo que sea el tiempo que subsistan los grandes Estados modernos, la mayor parte de la autoridad incumbirá siempre a los parlamentos."
Kautsky, Programa de Erfurt, 1891
Al mismo tiempo, se puede constatar, como se hace propia y se introduce en "el socialismo" esa "confusión" permanente de la opinión pública, entre Estado y país. Se trata de una forma apenas encubierta de negar el carácter de clase del Estado y de presentarlo, como sinónimo de toda "la nación".

Esa será una constante en Kautsky, la de neutralizar en la frase lo que en realidad es de la burguesía, la de presentar los órganos de concentración del poder del capital, como si fuesen estructuras neutras que todos pueden utilizar (lo que es una cuestión esencial de la democracia).

"... la idea de que el parlamentarismo es, por encima de todo una representación de la burguesía,... recibe una cierta justificación... por lo menos... al tiempo en que Rittinghaussen concebía su proyecto de legislación directa. Hoy ya no la tiene, pues entre aquel tiempo y hoy media un período de gran pujanza para el proletariado... Es preciso estar ciego en política para sostener que el sistema representativo asegura, aun bajo el reinado del sufragio universal, la dominación de la burguesía y que para derrocarla se necesita entonces apartarse de este sistema. Ya se ve de un modo manifiesto que un régimen realmente parlamentario puede ser instrumento de la dictadura del proletariado como lo ha sido de la dictadura de la burguesía."
Kautsky "Parlamentarismo y socialismo" 1893
Si bien Kautsky no renunciará aún abiertamente a la frase "dictadura del proletariado" (4), tratará claramente de liquidar todo su contenido revolucionario asimilándola a la democracia burguesa e incluso a la forma republicana de la misma:
"... la dictadura del proletariado es la utilización del poder de clase del proletariado en el contexto de las libertades democráticas... para mudar las relaciones sociales y reprimir, con la fuerza y autoridad emanadas del consenso de la mayoría, la acción de los contrarrevolucionarios."
Kautsky "Bernstein y la socialdemocracia alemana" 1899 (5)
Kautsky se opone al "economicismo" de los reformistas clásicos, en tanto que defensor permanente de los derechos políticos, de la "politización" de la lucha en el sentido de la conquista de la democracia, hasta la conquista del poder en el Estado burgués. Así contra Woltmann (que era un partidario abierto de Bernstein) defenderá a raja tabla el programa de Erfurt, en la interpretación politicista que se había hecho de la vieja frase de que toda lucha de clases era una lucha política. El programa de Erfurt decía así:
"La lucha de la clase obrera contra la explotación capitalista es, necesariamente, una lucha política. La clase obrera no puede entrar en el combate económico, ni desarrollar su organización económica sin derechos políticos."
Y Kautsky ironizando contra Woltmann defenderá abiertamente esta perspectiva:
"Confesamos que es muy inocente lo de reclamar los derechos políticos al Estado, pero desgraciadamente olvida Woltmann el decirnos a quien se los podríamos reclamar, si no es al Estado y sus organismos: el Gobierno y el Parlamento. El pasado año, nuestros amigos de Bélgica fueron una vez más, lo suficientemente cándidos para pedir el sufragio universal al Parlamento y al Gobierno, y no a una cooperativa de consumo."
Karl Kautsky "Bernstein y la socialdemocracia alemana" 1899
Contrapone así, al reformismo economicista, el reformismo politicista; si para los reformistas clásicos, todas las fuerzas obreras hay que ponerlas al servicio del progreso económico, para el reformismo politicista, todas las fuerzas, hay que ponerlas al servicio de los derechos políticos, hasta la conquista del Estado:
"He aquí las fuerzas que ha empleado la clase obrera, las que emplea y empleará siempre para conquistar los derechos políticos. Es muy natural que emplee los derechos políticos para desarrollar organizaciones económicas y acrecer así más todavía su potencia. Nadie ha negado aún que un proletariado fuertemente organizado en sindicatos, disponiendo de ricas cooperativas de consumo, de numerosas imprentas, de diarios muy leídos obtenga resultados muy diferentes en las elecciones y en el Parlamento de los que obtendría un proletariado que careciera de todas aquellas armas de combate. Pero la potencia económica fundamental del proletariado es la potencia creada espontáneamente por la evolución económica. Y la forma más elevada de la lucha de clases, la que da su carácter a todas las demás, no es la lucha entre organizaciones económicas aisladas, sino la lucha sostenida por la colectividad del proletariado para la conquista de la más poderosa de las organizaciones sociales, el Estado; es la lucha política. Esta es la que todo lo decide."
Karl Kautsky: "Eduard Bernstein y la socialdemocracia alemana" 1899
Nunca, nunca se trata de destruir el Estado (eso dirán estos "marxistas": "es anarquismo"), sino de conquistar las riendas, el timón, el poder del Estado e incluso cuando se supone la "toma del poder del Estado" por "los socialistas" y la perdida del mismo, no cambia nada de esencial en el Estado mismo. La neutralidad del Estado es la clave de toda esta concepción:
"No tenemos es verdad, ninguna garantía de que el Partido Socialista podría mantenerse en posesión del poder, si mañana lo consiguiera merced a un súbito huracán político. Quizás pronto o tarde se le escaparán las riendas del Estado o le serían arrancadas, como sucedió a las clases democráticas cuando la Revolución Inglesa del siglo XVII y cuando la Revolución Francesa. Pero ¿qué remedio preventivo hay contra la victoria prematura? No hay más que uno: la disolución del Partido Socialista. Un partido, si existe debe de luchar, y luchar significa combatir por la victoria. Y el que combate por la victoria, debe contar siempre con la eventualidad de que pueda ser vencedor (suponemos que aquí debiera decir "vencido" NDR). Si queremos, estar seguros de que el poder no se nos escapará por un triunfo prematuro, no tenemos nada que hacer sino echarnos a dormir."
Karl Kautsky: "Eduard Bernstein y la socialdemocracia alemana" 1899
Pero, en esta época de paz social en la que Kautsky escribía, el centrismo no requería oponerse en demasía al reformismo clásico. Por eso hasta esas menciones a la "toma del poder político", o a la "revolución social", serán acompañadas en Kautsky por expresiones tendientes a tranquilizar a la policía (en realidad a toda la burguesía) sobre el carácter de la socialdemocracia, reiterando así las viejas garantías que otros socialpacifistas habían dado:
"No se trata aquí, naturalmente, de revolución en el sentido que la policía da a esta palabra, es decir de sublevación a mano armada. Un partido político sería insensato si se decidiera en principio por el motín, cuando estuvieran en su disposición otros medios más seguros y menos terribles. En este sentido, el Partido Socialista, no ha sido jamás, en principio, revolucionario. Es revolucionario únicamente en el sentido de que es consciente, de que no podrá emplear el poder político, el día en que lo consiga, sino para destruir la forma de producción sobre la que descansa hoy el orden social. Me avergüenza tener que repetir estos lugares comunes; pero me veo obligado a ello cuando Bernstein aturde los oídos con su polémica contra nuestra táctica, que, según él, está basada en la eventualidad de catástrofes."
Karl Kautsky: "Eduard Bernstein y la socialdemocracia alemana" 1899
Pero incluso, cuando frente a la proximidad de la ola revolucionaria, el centrismo, es un poco más radical, siempre defendió al Estado, como si este fuese un instrumento, un aparato neutro que una vez conquistado pudiera ser utilizado por el proletariado:
"... el Estado es un instrumento y hasta el instrumento más formidable de dominación clasista, y que en la revolución social hacia la cual se dirigen los esfuerzos del proletariado no podrá cumplirse hasta que éste haya conquistado el poder político... Al partido socialista corresponde combinar todas estas modalidades diversas de acción,..., consciente del propósito que quiere alcanzar y que culminará en las grandes luchas finales por la conquista del poder político. Esta es la concepción expuesta en principio en el Manifiesto del Partido Comunista y reconocida hoy por los socialistas de todos los países. Sobre ella reposa el socialismo internacional de nuestra época."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909
"Pero no basta que el proletariado resista al máximo posible todo intento de amordazamiento. Su situación será cada vez más intolerable si no consigue imponer una transformación de las instituciones, que le permita poner constantemente el aparato político al servicio de sus intereses de clase."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909
La revolución política misma, de la cual Kautsky se muestra partidario, se define, como "un enérgico desplazamiento de fuerzas en el Estado" (Kautsky "El Camino del Poder" 1909) y hasta se considera al proletariado (no como una clase antagónica sino) interna al Estado y a sus aparatos:
"El proletariado llega a ser la clase más numerosa en el Estado y también en el ejército, sobre el cual reposa el poder del Estado."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909
La preocupación más importante es la canalización de la fuerza revolucionaria hacia el interior del Estado:
"Para ello, las fuerzas del proletariado deben aumentar enormemente en el curso de las luchas; y no podrá salir victorioso de ella, no podrá alcanzar el objetivo definido más arriba, o sea, la democracia y la supresión del militarismo, si no consigue una posición dominante en el Estado... La locura de los armamentos irá creciendo, pues, hasta que el proletariado tenga fuerza para dirigir la política del Estado, poner fin a la política imperialista y sustituirla por la del socialismo."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909
El centrismo se muestra así invariantemente partidario del trabajo al interior y para fortificar los aparatos del Estado:
"Pero no fueron solamente los éxitos de los sindicatos, sino también las luchas victoriosas libradas en torno a los parlamentos y dentro de ellos, lo que exaltó poderosamente en el proletariado el sentimiento de fuerza y con ello su fuerza misma... Es el miedo a que las continuas victorias electorales del partido socialista confieran al proletariado tal sentimiento de fuerza e intimiden hasta tal punto a sus adversarios, que cualquier resistencia llegue a ser imposible; y una vez impotentes los poderes públicos, se produciría una total dislocación de fuerzas en el Estado."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909
La contraposición a toda acción revolucionaria de las masas no se hace en forma generalizada y abierta, como en el caso del reformismo clásico, pero "para no dar pretexto al enemigo". Como los izquierdistas modernos, toda acción decidida de una minoría revolucionaria, se la condenará como una "provocación" y se dirá que sirve "a la derecha":
"La situación política en que se encuentra el proletariado hace prever que, mientras le sea posible, procurará aprovecharse del uso exclusivo de los métodos legales antes mencionados. El peligro de ver contrarrestada esta tendencia reside sobre todo en el nerviosismo de las clases dirigentes. Sus hombres de Estado desean generalmente este acceso de cólera y, a ser posible, no sólo por parte de las clases dirigentes, sino también de la masa de indiferentes; desean verlo estallar lo más pronto posible, antes de que el partido socialista tenga fuerza para resistirlo. Es el único medio que aún les queda para retrasar, por algunos años al menos, la victoria de los socialistas. ... Así, pues, el partido socialista no sólo no tiene razón alguna para adoptar esta política desesperada, sino que tiene motivos sobrados para maniobrar de modo que el ataque de cólera de los dirigentes, si fuese inevitable, se demore al menos en los posible, a fin de que no estalle sino cuando el proletariado haya llegado a ser lo bastante fuerte como para abatir al loco furioso y dominarlo sin necesidad de otros medios; este ataque sería, así, el último y los daños que causaría, los sacrificios que costaría serían los mínimos posibles. El partido socialista debe, pues, evitar, y aun combatir todo lo que pueda equivaler a una inútil provocación de las clases dirigentes, todo lo que pueda dar a sus hombres de Estado un pretexto para despertar en la burguesía y su camarilla un ataque de furia asesina, cuyas consecuencias pagarían los socialistas. Si declaramos que es imposible organizar revoluciones, si juzgamos que es insensato y hasta funesto el querer fomentar una revolución y si obramos en consecuencia, no es ciertamente por amor a nuestros gobernantes, sino sólo en interés del proletariado militante. Y en este punto, la socialdemocracia alemana, está de acuerdo con los partidos socialistas de los demás países. Gracias a esta actitud los hombres de Estado de las clases dirigentes no han podido hasta ahora ensañarse como hubieran querido con el proletariado militante."
Kautsky se cita el mismo en "El Camino del Poder" 1909 haciendo referencia a un texto de 1893 que había aparecido en el doceavo aniversario de su periódico Neue Zeit.
Cómo se ve se hace la misma inversión de todo que realiza el antifascismo burgués posterior, presentando a un sector de la burguesía como enemigo de la legalidad, para llamar así al proletariado a ser el defensor de la legalidad de su enemigo. En ese mismo texto, Kautsky se aproxima demasiado al reformismo clásico, contraponiéndose demasiado abiertamente a todo movimiento revolucionario y en general a toda minoría revolucionaria a los que por supuesto pondrá, como la policía y la opinión pública, en el mismo saco de "anarquistas" (tal vez sea útil recordar que el mismo Lenin recibiría este tipo de acusación por parte del socialismo burgués en 1917):
"La Comuna de París constituye, como ya hemos dicho, la última gran derrota del proletariado. Desde entonces, la clase obrera ha hecho progresos continuos en casi todos los países, siguiendo el método que hemos descrito, progresos menos rápidos de lo que habríamos deseado, pero más seguros que los de todos los movimientos revolucionarios anteriores....Solo en algunos casos el movimiento obrero ha tenido que sufrir, después de 1871, reveses notables; el error se debió en cada uno de ellos a la intervención de ciertas personas que se sirvieron de medios que el uso idiomático actual designa como anarquistas y que responden en todo caso a la táctica de la "propaganda por los hechos" predicada hoy por la inmensa mayoría de los anarquistas actuales. Recordemos el perjuicio que los anarquistas ocasionaron a la internacional y al levantamiento revolucionario español de 1873. Cinco años después de este levantamiento se produjo la reacción general de cólera provocada por los atentados de Hödel y Nobiling; sin estos atentados, Bismark difícilmente habría conseguido hacer aprobar la ley contra los socialistas...Después fue en Austria donde... el poderoso empuje del movimiento socialista fue quebrado no por las autoridades, sino por el furor general de la población, que achacó a los socialistas la obra de estos anarquistas. Otro revés se produjo en América en 1886. El movimiento obrero había tomado entonces en este país un impulso rápido y potente...Entonces, el 4 de mayo de 1886, fue lanzada en Chicago la famosa bomba, en uno de los numerosos choques que ocurrían por aquella época entre la policía contra los obreros. Todavía se ignora quién fue el autor del atentado. Los anarquistas ejecutados por este hecho el 11 de noviembre y sus compañeros condenados a largos años de cárcel, fueron víctima de un asesinato judicial. Pero el acto respondía a la táctica que han preconizado siempre los anarquistas, y por ello desencadenó la furia de la burguesía americana, llevó el desorden a las filas obreras y desacreditó a los socialistas, que a menudo no se sabían o no se querían distinguir de los anarquistas..."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909, Idem
Frente a las masas proletarias que se sienten atraídas por la revolución, "el anarquismo", la socialdemocracia de izquierda, tiende siempre a atraerlas hacia la política, a tener confianza en una alternativa estatal, aunque para ello vea como indispensable la radicalización del discurso. Aquí la oposición con Bernstein aparece como total, mientras aquel llama a decir de la socialdemocracia "lo que realmente es en la actualidad: un partido de reformas sociales democráticos" (cf. ver más arriba), Kautsky explicará a sus pares que es indispensable hablar de "revolución" para que los proletarios no abandonen el partido, que hay que hablar menos de paz para mejor defenderla. Y creemos que es difícil ser más claro y explícito:
"Las dos causas principales que inclinaban a las masas hacia el anarquismo eran la falta de visión política y la desesperación y, sobre todo, la imposibilidad aparente de alcanzar alguna mejora por medio de la política... Cuanto más "moderados" nos volviésemos, más haríamos el juego a los anarquistas, prestando así nuestro apoyo a un movimiento cuyos esfuerzos tienden a reemplazar las formas civilizadas de lucha por formas más brutales. Puede afirmarse, pues, que hoy en día no existe más que una circunstancia que podría decidir a las masas proletarias a renunciar voluntariamente a los métodos pacíficos de lucha antes expuestos: y es que dejasen de creer en el carácter revolucionario de nuestro partido. Manifestando un amor excesivo por la paz, no podríamos sino comprometer la evolución pacífica.... Así pues, el peligro de la situación actual consiste en que corremos el riesgo de parecer más "moderados" de lo que somos..."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909 Idem
Se podría discutir quien es más útil a la contrarrevolución, si los sinceros o los cínicos, si los que dicen las cosas como son o los que llaman a esconder el reformismo detrás de un discurso "revolucionario" (y en realidad esta era la discusión que había en la socialdemocracia), si para defender el pacifismo es mejor hablar de paz o de "revolución", lo que es cierto es que frente a la revolución ¡¡siempre hubo, hay y habrán los Bernstein y los Kautsky!! Por otra parte si bien en épocas de paz social, los Bernstein funcionan maravillosamente bien, en épocas revolucionarias, solo los Kautsky, o los centristas más radicales aun (como por ejemplo lo fue Rosa Luxemburgo en Alemania) logran impedir, trabar o enlentecer, la ruptura fundamental que el proletariado (primero contra la SPD, luego contra la USPD, en Alemania)- requiere para la revolución.

En 1909, la contrarrevolución y la revolución se preparan. Kautsky será por algo el mayor teórico del centrismo de todas las épocas. El mamó de Marx y fue el principal arquitecto del "marxismo" (6) internacional. No es de extrañarse de que sea totalmente capaz de prever la inevitabilidad del estallido de las contradicciones venideras. En ese mismo libro ("El Camino del Poder") dirá: "Se aproxima de un modo amenazante la guerra y la guerra es la revolución". En el mismo considera sus consejos de 1893, más actuales que nunca, en tales circunstancias, son verdaderas alarmas dirigidas a sus pares socialdemócratas "marxistas". Incluso insiste en que su teoría ya se verificó por la derechización extrema de los socialistas:

"Así decía el artículo e 1893. Contiene asimismo una profecía que se ha cumplido. Lo que yo temía en 1893, sucedió pocos años después. En Francia, una fracción de los socialistas llegó a participar temporariamente en el gobierno. Las masas obreras tuvieron la impresión que el partido socialista había renegado de sus principios revolucionarios, perdieron su confianza en él y pasaron en gran parte a ser presa de la variedad más reciente del anarquismo, el sindicalismo revolucionario... Entre los socialistas franceses son justamente los revolucionarios marxistas quienes se han opuesto más categóricamente a estos manejos. Combaten al sindicalismo tan enérgicamente como al ministerialismo; consideran tan nocivos el uno como el otro."
Kautsky "El Camino del Poder" 1909

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Con esta última cita, que expresa maravillosamente bien, la táctica del centrismo y que es un broche de oro de toda esta puesta en evidencia de que Kautsky siempre fue un contrarrevolucionario (y no un renegado como dice el mito leninista) y de que la socialdemocracia formal fue siempre un partido burgués de reformas (contrariamente al mito de la traición del 14) aunque algunos de sus exponentes hicieran un discurso "revolucionario", cerramos esta primera selección de textos de la contrarrevolución.

En este número de Comunismo, por un problema de espacio, solo nos hemos contentado con citar a Bernstein y a Kautsky (anterior a la guerra) por ser los representantes más importantes del reformismo y el centrismo clásicos respectivamente. En trabajos posteriores mostraremos que con la ola de guerra y revolución que se abrió en 1914 Kautsky pasará a ocupar la posición anterior de Bernstein y que se desarrollan formas posteriores y más sutiles del centrismo como el leninismo, el luxemburguismo, el sindicalismo revolucionario, el consejismo etc. Estas formas se caracterizan por llamar a la violencia revolucionaria y en muchos casos por asumir y dirigir actos de violencia (insurreccional o no) del proletariado, por criticar las formas clásicas de la democracia burguesa, por denunciar el parlamentarismo y el sindicalismo. Sin embargo, no tienen por objetivo la destrucción del Estado sino su conquista, no se contraponen al trabajo dentro de sus aparatos (la consigna que caracteriza a los revolucionarios es "fuera y contra") sino que llaman a trabajar en su seno. Transformarán así el parlamentarismo clásico en parlamentarismo "revolucionario", el sindicalismo clásico en sindicalismo "revolucionario" (o/y harán la apología de los consejos "obreros" como si dicha forma pudiese garantizar el contenido de la revolución). En este sentido cumplirán luego de 1914, el papel de izquierda de la socialdemocracia (aunque se llamen "comunistas") que Kautsky cumplió hasta 1914, pues constituirán la última barrera de contención para impedir la ruptura del proletariado con el Estado y sus aparatos. Al parlamentarismo, al sindicalismo, por más que le agregaron el calificativo de "revolucionario", siguió cumpliendo la función de cooptación de los proletarios al Estado burgués (¡como veremos lo hizo aun más eficazmente que el parlamentarismo y el sindicalismo clásico!) y por lo tanto, como no podía ser de otra forma, siguió siendo contrarrevolucionario, a pesar de la nueva denominación.

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Notas :

1. Citado por Eduard Bernstein en nombre del objetivo supremo, la conciliación en su libro "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia" 1899, capítulo "Tareas y posibilidades de la socialdemocracia" subtítulo "Democracia y socialismo".

2. Y ello, aunque esos representantes locales ni siquiera conozcan y mucho menos hayan leído a Bernstein, a Kautsky... De la misma manera que el proletariado en todo el mundo tiende al mismo programa revolucionario (y hasta a la misma centralización), los defensores del orden tienden necesariamente al mismo programa: invarianza de la revolución y de la contrarrevolución.

3. No solo los centristas de entonces a la Kautsky, o los de un poco más tarde como Lenin o Rosa Luxemburgo, sino que actualmente todos los que se reclaman herederos de la socialdemocracia, incluso los izquierdistas del tipo del autollamado "medio revolucionario" como la CCI, Battaglia Comunista, CWO, etc, pues el mito de que la socialdemocracia habría traicionado en 1914 (¡y no como nosotros sostenemos que es una organización que nació para oponerse a la revolución!) se basa en la ocultación de este tipo de verdades.

4. Como buen centrista, solo lo hizo cuando no tuvo más remedio en plena revolución mundial cuando la dictadura del proletariado se planteaba como posible en 1917-1919, no solo en Rusia, sino en Alemania (su "patria" y la de socialdemocracia por excelencia).

5. Atención, este libro ha sido traducido en español bajo el titulo de "La Doctrina Socialista". En efecto la primera traducción española del libro de Kautsky fue hacha por los dirigentes Partido Socialista Obrero Español Pablo Iglesias y Juan A. Mella en 1909 y las versiones posteriores en este idioma han mantenido dicho título.

6. "Marxismo" tal como lo definimos en nuestras "Contribuciones a la crítica de la economía" en Comunismo No. 21, 22 y 23.

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Lea "El libro 'El Estado y la Revolución' de Arthur Arnould"