Presentación de la rúbrica

Con la publicación de este borrador inacabado, iniciamos en la revista central en español (en nuestra revista central en árabe este tipo de materiales y este mismo borrador sobre el Estado ya fue publicado), una nueva rúbrica que titularemos "borradores y manuscritos".

En la misma incluiremos un conjunto de materiales inacabados, de borradores, de discusiones internas, que consideramos merecen una mejor crítica que la roedora de los ratones a la que como se sabe, quedaron sometidos siempre documentos importantísimos de nuestro partido histórico, comenzando por muchos de los propios manuscritos de Marx y Engels (de quienes por supuesto adoptamos la simpática expresión de "crítica roedora de los ratones").

Si hubiésemos esperado o esperáramos a considerar un material como terminado, para publicarlo, muy poco hubiese sido publicado, por nuestra clase, por nuestro partido (así como por nuestro pequeño grupo internacional de militantes). Conviene recordar aquí, que lo mejor de la obra de Marx y Engels nos lo legaron bajo la forma de manuscritos, borradores, inéditos. En efecto, una característica central de los materiales de nuestra clase durante su historia es ese carácter de textos de combate, de textos de negación, de esbozos, de rabias, de proyectos superpuestos que se contradicen y se superan unos a otros, sin que nunca se pueda cumplir con los objetivos fijados en una primera instancia (1), productos de militantes que nunca encuentran ni poseen las condiciones, ni el tiempo necesario (tiempo siempre expropiado al capital) para hacer un bello producto acabado, como puede hacer el burgués, o el pequeño burgués a quien le pagan para ello. Pero además nuestros materiales, son inacabados, contrariamente a todo lo que se produce que tiende a conservar el sistema, porque la crítica revolucionaria es, por su propia esencia inacabada mientras persista la sociedad capitalista y ello por más que un texto en su negación del presente pueda expresar el porvenir del movimiento.

Con esos mismos criterios, hemos decidido también, el publicar en esta rúbrica, algunas de las discusiones internas (al GCI) internacionales que permitieron un salto cualitativo en nuestra apropiación colectiva del programa revolucionario y que consideramos importante dar a conocer, no solo en tanto que resultado, sino en tanto que proceso.

Nuestra práctica se contrapone, también aquí, con los portadores de la consciencia. Para los pseudopartidos "del proletariado", su doctrina se encuentra acabada y solo se trata de trasmitirla a las masas (de "conscientizar"). En esta concepción iluminista, culturalista, educacionista, personalista, la prensa publica solo la revelación de la palabra y el pensamiento de sus jefes, que se presenta siempre como un pensamiento acabado. Para nosotros y en general para las organizaciones internacionalistas del proletariado, es por el contrario, importante poner en evidencia que las afirmaciones programáticas se van afirmando en un rico y contradictorio proceso histórico colectivo internacional.

Por eso, nosotros siempre intentamos dejar claro que las posiciones programáticas que son las nuestras, no son producto de nuestra cabeza, de nuestra ocurrencia, sino del arco histórico del comunismo, del enfrentamiento secular entre revolución y contrarrevolución y que otros revolucionarios antes que nosotros, hicieron el mismo tipo de afirmaciones, lucharon por lo mismo (y sobretodo contra lo mismo!), sea cual sea la forma en que se expresaron. Por eso, siempre que afirmamos una posición, al mismo tiempo que la ponemos en evidencia como producto inevitable de las contradicciones reales, citamos fracciones o militantes revolucionarios que antes que nosotros afirmaron, con su práctica dicha posición. Pero además, como todas las posiciones de los comunistas se afirmaron en negación a los partidos del capital y en especial a los partidos burgueses para los obreros (socialdemocracia), citamos o mencionamos también las tendencias contra las que tal afirmación se forjaron.

Ese es el proceso histórico por el cual el programa se refuerza, esos son los mecanismos por los cuales las formulaciones van siendo cada vez (es decir en cada gran choque revolución - contrarrevolución) más tajantes, claras y precisas y el partido del proletariado va afirmándose y apropiándose de su propio programa histórico.

La polémica, la contradicción, la crítica despiadada de todas las ideologías burguesas, la contraposición práctica a la contrarrevolución,..., son formas indispensables de la afirmación programática, que mientras nuestros enemigos tienen interés en ocultar, nosotros tenemos interés en divulgar, en dar a conocer al interior de nuestra clase. E insistimos," en nuestra clase" y con los criterios de nuestra clase, porque aquí no estamos reivindicando ni el "libre pensamiento", ni la "libertad de crítica", ni cualquier cosa está sujeta a discusión (2), tan de moda hoy y que constituye parte esencial y constante del programa de la contrarrevolución; sino bien por el contrario el avance programático basado en la polémica que se desarrolla al interior de los que luchan contra el capital, como parte indispensable y dinamizadora de la comunidad de lucha revolucionaria contra el sistema social burgués.

Nosotros constatamos que, incluso en nuestro propio grupo, la afirmación de una posición como resultado, es totalmente inferior en cuanto a fuerza, que la afirmación de la misma posición como proceso. Repetir que se está en contra de la democracia, cualquiera sea su forma, no tiene la potencia que ejemplificar la contraposición histórica entre la democracia y la revolución. Y mucho menos cuando esa contraposición se vivió directamente en la lucha, en la sanguinaria guerra de clases; cuando en la pelea se aprendieron 3 o 4 cosas y recién luego, dentro de un calabozo, en la clandestinidad, o en el exilio, se "aprendió" con sorpresa y con lágrimas en los ojos que los libros servían para algo, que aquellas 4 verdades, escritas de otras maneras yacían muertas en los libros, desde hace décadas, desde hace siglos, escritas por otros compañeros de ese mismo lugar o de cualquier otro (3).

Estos son pues los principales criterios que nos impulsan a iniciar esta rúbrica de borradores y manuscritos inacabados. Si esta práctica no es más general o masiva, es por la triste época en que vivimos, en cuanto a la idiotización generalizada de los obreros, su desinterés general por su propia historia y la perspectiva de nuestro movimiento.

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Para terminar queremos decir que trataremos de mantener en lo posible, el texto, tal como fuera redactado, pero esto requiere evidentemente algunas observaciones y restricciones.

Claro que en el momento de publicar una polémica interna o un borrador que años antes fue concebido como parte de un texto para publicar, estaremos siempre tentados de modificar el original. Sería muy raro, que la experiencia adquirida, las discusiones desarrolladas durante esos años, no nos hayan aclarado tal o cual punto y no nos tienten a cambiar el contenido o al menos a "mejorar" tal o cual formulación. También cuando leemos textos históricos, de otros comunistas, sentimos la tentación por ejemplo de dejar más explícito, lo que en la época solo podía estar implícito. Pero por supuesto que esto llevaría precisamente a no permitirnos mostrar el proceso contradictorio que queremos poner en evidencia, a liquidar la riqueza de la evolución de las posiciones a la luz de la experiencia histórica y en contraposición al centrismo y al oportunismo siempre renovado en sus formas. Por otra parte, con el mismo sentimiento que cuando Marx y Engels, en junio de 1972, redactaron un prólogo para el Manifiesto, a pesar de encontrar en él un conjunto de insuficiencias, de formulas que "resultan envejecidas en su desarrollo", decían "es un documento históricos y ya no nos arrogamos el derecho de modificarlo", nosotros consideramos que ninguna fracción revolucionaria puede atribuirse la facultad de cambiar lo que no le pertenece en forma privativa; dado que solo es propiedad del conjunto de la comunidad de lucha contra el capital.

En principio, pues, aplicaremos el mismo criterio a nuestros textos históricos que a los de otros compañeros que nos han precedido, en otras latitudes y en otros períodos. Sin embargo, como dijimos, este principio tiene un conjunto de restricciones prácticas que trataremos de solucionar lo mejor posible. Los textos inéditos tienen muchas veces diversas versiones, o a través del mismo el autor propone en algunos pasajes diferentes formulaciones que muchas veces son discutidas internamente. En estos casos, de no ser de mucha importancia (en cuyo caso se justificaría poner las diversas versiones) pondremos la última versión, la que el autor proponía en ultima instancia.

Otra restricción, es la cuestión de las traducciones. El hecho mismo de que una polémica interna se desarrolle internacionalmente entre compañeros que se expresan en diferentes idiomas presenta todo el problema de las traducciones, de las versiones de las traducciones, de las diferentes posibilidades de las traducciones. Al respecto solo podemos decir que haremos lo posible, al mismo tiempo que reiteramos nuestro llamado a los lectores a colaborar en traducciones para nosotros.

Por último en algunos casos en la polémica interna, a veces se hace referencia a características del autor o a comportamientos más generales que podrían permitir su identificación, en caso de ser publicados. En estos casos, por supuesto que haremos las modificaciones que consideramos necesarias, para que el autor no sea identificado por el enemigo. Desde nuestro punto de vista de clase, de partido, lo importante en este patrimonio histórico -programático, no es que lo haya dicho fulanito, menganito o sultanito, sino que tal posición resulta de la experiencia histórica de la clase y que desde tal momento se la explicaba de tal o tal manera.

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Notas :

1. Por ejemplo Marx cuando comienza a trabajar sobre "el capital", piensa escribir un capítulo sobre el mismo y luego otros sobre el "trabajo asalariado", "el Estado", "el mercado mundial", etc; pero poco a poco, las presuposiciones del capital así como las cuestiones metodológicas planteadas toman proporciones inesperadas (escribe tantos manuscritos sobre ellos que dan lugar a varios libros: Contribución a la Crítica de la Economía, Grundrisse...) y el capítulo del capital va tomando forma de sección, luego de libro,... en fin de varios libros...

2. El como, y el qué se discute (y que es discutible) depende evidentemente del desarrollo mismo de la comunidad de lucha contra el capital, del tipo de estructura formal y de la época histórica de que se trate. Daremos dos ejemplos: a) en un consejo revolucionario por ejemplo, se puede discutir como generalizar la lucha y extender la lucha, pero de ninguna manera si hay que hacerlo. b) en 1860 se discutía en todas las organizaciones obreras si el sufragio universal serviría al proletariado o era un medio de engaño, hoy una organización que admita esa discusión, al desconocer la experiencia histórica más elemental de la clase, se sitúa fuera del campo proletario.

3. Se comprenderá entonces, no solo los límites de toda "formación" escolástica, sino los límites mismos de la formación exclusivamente intelectual por trasmisión de experiencias.

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Presentación del borrador:

"Notas sobre el Estado"

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Este manuscrito fue escrito aproximadamente en 1979 y tuvo en su momento la pretensión de ser un texto general de crítica de la política, es decir un texto general sobre el Estado y la Revolución que incluyera desde el conjunto de las polémicas al respecto en el siglo pasado y el principio de este, hasta la revolución y la contrarrevolución rusa en 1917-1923. Por supuesto, que una definición tan amplia no podía hacerse en el cuadro de un texto, encargado en principio a un solo compañero y rápidamente los temas que el mismo trataba fueron incorporados a otros textos, o simplemente abandonados por proyectos más ambicioso y colectivos, como la discusión general internacional interna en el grupo sobre el período 1917-23. Así como la primera parte (cuya versión original no poseemos), que trataba en forma global la cuestión de la invarianza del programa revolucionaria, fue utilizada en diferentes textos explicativos y luego fue modificada hasta constituir la base de la Presentación de las Tesis Programáticas del Grupo Comunista Internacionalista y la continuación nunca llegó a superar la forma de proyecto; esta parte, que hoy publicamos en Comunismo, había quedado inutilizada e inservible, en un sótano cualquiera, hasta que algunos compañeros insistieron primero en hacer conocer este tipo de materiales al interior de nuestro propio grupo (4); luego -los considerados mejores- en forma pública.

En cuanto a los fundamental, de este texto, claro está, nada que agregar. Sin embargo, muchas son las cosas que desde entonces aprendimos y que hoy formularíamos distinto. Como no queremos extendernos en esta introducción haremos fundamentalmente mención a dos problemas:

1) En el texto, se adopta la posición clásica de defensa de la Comuna de París, como totalidad, como ejemplo de (tentativa de) dictadura del proletariado, como hizo Marx. El estudio de documentos de la época y la polémica interna, nos lleva claramente a diferenciar hoy entre el movimiento social revolucionario del proletariado en la Comuna de 1871 y el Gobierno de París que se conoce con el nombre de "La Comuna" y a considerar como clave la contraposición entre ambos: entre el populismo y el patriotismo que con el frentismo coexistirán en la "acción de la Comuna" que lograrán al fin paralizar al proletariado revolucionario, llevándolo a la masacre final.

2) Lenin aparece en este texto, como decisivo en la afirmación programática de la destrucción del Estado burgués y la extinción del semi estado proletario, aunque se nombre a Pannekoek y otros revolucionarios. Y ello aunque se diga en una nota que luego Lenin revisó completamente esta concepción, como se verá en textos posteriores (5). Hoy, un conocimiento más global de esta posición, nos lleva a afirmar que esta posición revolucionaria de Lenin que aparece en el "Estado y la Revolución", posición clásica de los revolucionarios, Lenin solo la adoptó durante unos pocos meses. Que hasta ese entonces dicha posición sostenida por las fracciones comunistas más consecuentes a nivel internacional (incluidas fracciones de los mismos bolcheviques) era considerada también por Lenin como "anarquista" y por otra parte, que desde que estuvo en el Gobierno, Lenin se opuso terminantemente a la difusión de esa posición: recuérdese la ridiculización que Lenin va a hacer ya en 1918 del periódico "Comunismo" que quería difundir dicho texto. En efecto, desde el punto de vista de la teoría dominante en los bolcheviques desde 1918, de desarrollar el capitalismo gracias al gobierno "obrero", el Estado no podía más que ser considerado un instrumento y por lo tanto se pasó a reprimir (ya!) a todos aquellos que luchaban por la destrucción del Estado!!!

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Notas :

4. En estos años nuestro pequeño grupo internacionalista ha cambiado mucho en su composición y muchos compañeros y hasta estructuras regionales del grupo compenetrados con la defensa de las tesis y el conjunto de posiciones del Grupo Comunista Internacionalista, desconocen sin embargo el proceso de tal o tal polémica, el cómo se forjó tal o cual posición. Para suplir en algo esta carencia, se hacen circular interna e internacionalmente los materiales del grupo y se ponen a disposición de los compañeros que militan a parte entera en el grupo el conjunto de materiales históricos. Estas notas sobre el Estado escritas en 1979, circularon internamente en el grupo en 1988.

5. Esto efectivamente se hizo en los textos sobre "Rusia: Contrarrevolución y desarrollo del capitalismo" Números 15 - 16, 17, 18... de Comunismo.

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Notas sobre el Estado (6)

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... contra más de un siglo de falsificaciónes "marxistas"

Hace exactamente un siglo el "marxismo" daba sus primeros pasos como ideología burguesa para los obreros y el propio Marx, no solo la combatía sino que se vio obligado a declarar "Todo lo que sé, es que no soy marxista". Esta toma de posición de Marx con respecto a los "marxistas" franceses en 1880, será varias veces reiterada por Engels contra los "marxistas" alemanes. Hoy, cada vez que debemos reafirmar los elementos constitutivos del programa comunista, en continuidad con la obra de Marx y Engels, estamos obligados a denunciar al mismo tiempo todas las falsificaciones "marxistas"; a poner al descubierto los mecanismos utilizados para falsificar, a oponerles el movimiento comunista real y la práctica de Marx, Engels y otros militantes en la medida que se inscriben en él.

En primer lugar el "marxismo" sostiene en general que "el comunismo parte de una doctrina (ver de principios) inventada por Marx y Engels". Nosotros demostramos abundantemente en nuestros textos que esto es enteramente falso. Aquí subrayaremos que el trabajo de Marx y Engels fue un trabajo de Partido, que por lo tanto tiende a dirigir, centralizar, explicar teóricamente, el movimiento real existente del proletariado.

En segundo lugar como para el "marxismo", Marx y Engels inventaron la "doctrina comunista", esta se reduce a un juego de palabras y de citaciones en permanente revisión. Así los sindicalistas "marxistas" combatirán la "palabreja" molesta de "abolición del trabajo asalariado" por lo cual lucha toda asociación obrera, como Marx y Engels pusieron en evidencia. De la misma manera Kautsky en su obra maestra de la falsificación "La dictadura del proletariado" (sic) dirá que los bolcheviques "han recordado a tiempo una palabreja" (así como suena ¡! "des Wortchens" comenta Lenin) "sobre la dictadura del proletariado que Marx empleó una vez en 1875 en una carta"¡! (7). A nosotros por el contrario nos interesa subrayar que la verdadera ruptura de Marx y Engels con el Hegelianismo, es no partir de principios, de ideas, del hombre abstracto; sino por el contrario partir del hombre concreto, de la concentración de deshumanización de toda la "humanidad" en el proletariado, de su vida práctica como sujeto histórico del comunismo, que "todo el movimiento de la historia es el acto real del nacimiento del comunismo, el acto de nacimiento de su ser empírico, y de conciencia pensante" (8), que el desarrollo y lucha de este ser empírico no es personalizable, pues es afirmación de clase, es decir de Partido. Hoy, en esa misma lucha del Partido Comunista, contra todas las falsificaciones, cuando reivindicamos integralmente "la dictadura del proletariado para la abolición del trabajo asalariado" no estamos reivindicando "palabras" ni "palabrejas" (siempre susceptibles de ser vaciadas de su contenido); estamos, por el contrario, reivindicando integralmente el contenido de una lucha histórica, que fue demarcando al proletariado como clase portadora del comunismo y que como tal, no está sujeta a ningún tipo de revisiones.

En tercer lugar, los ideólogos de la contrarrevolución, coherentes con su ideología de "los principios descubiertos por Marx" dicen: "no fue el proletariado el que tuvo por primera vez la idea de que necesitaba organizarse en partido, sino Marx; no fue aquel sino éste el que utilizó por primera vez la 'palabra' dictadura del proletariado". A esta reaccionaria separación entre teoría y práctica, nosotros le oponemos la unidad indisociable del movimiento comunista, como ser empírico y conciencia pensante, y coherente con ello subrayamos:

En cuarto término, la contrarrevolución, al presentar a Marx y Engels como inventores de la doctrina y los principios comunistas, les hace "el homenaje" de petrificarlos en el altar de la "ciencia" ("excelentes filósofos", "buenos economistas",...) lo que le permite integrar su "doctrina" y lo que es más importante ocultar /enterrar su obra real, su obra de Partido. La fuerza de Marx y Engels en su crítica de la economía política, de la filosofía, etc., es la fuerza de una clase en movimiento que critica el capital, y todas sus ideologías. Cada problema teórico de difícil resolución para Marx y Engels en su lucha contra la filosofía de Hegel o/y de Feuerbach, encuentra su solución práctica o el esbozo de la misma, en la acción real del proletariado. Toda la crítica a la ideología se funda en la existencia y el desarrollo del proletariado como clase, que tiene como punto de convergencia teórico-práctico, la acción del Partido Comunista a la que Marx y Engels dedicaron su vida. Toda separación entre el trabajo de Marx y Engels y su acción de Partido es falaciosa y mistificadora; pues solo como militantes del Partido Histórico del Proletariado pudieron explicar deterministicamente su programa, sistematizarlo, afinarlo, formalizarlo, ampliarlo, demostrarlo, evidenciarlo, asumirlo, etc.

En quinto lugar y como consecuencia de toda su concepción formalista y doctrinaria, el "marxismo" como ideología de la contrarrevolución, concibe el Partido como realidad ideológica formal y por lo tanto accesoria. En base a ello es incapaz de comprender (=falsificar, distorsionar, etc) la obra de Marx y Engels como obra de Partido, pues no ve en la vida de éstos un grupo formal que se autodenomine Partido. A esta falsificación respondemos:

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El programa comunista condena los "partidos marxistas" de hoy

Habiendo expuesto las bases de las falsificaciones del "marxismo" y opuesto éste a las posiciones programáticas que el movimiento comunista fue conformando con su lucha, estamos ahora en condiciones de echar una ojeada a todo lo que hoy se llama "marxista".

En primer lugar están los más sinceros representantes del capital que han renunciado explícitamente a la dictadura del proletariado, y que han liquidado de los programas de sus "partidos marxistas, socialistas o comunistas" toda referencia a la misma sustituyéndola por la "dictadura de todo el pueblo", "democracia popular" o simplemente "democracia". Si la semisinceridad con la que sus personeros defienden la dictadura de la burguesía, será o no circunstancia atenuante para salvar sus cabezas, cuando el proletariado ejerza su dictadura, no lo sabemos; pero por ahora ni sus cabezas, ni las elucubraciones y autojustificaciones que de ellas emergen son dignas de ser tenidas en consideración aquí. Nos interesa, mucho más en este texto, denunciar a todos aquellos cuyo "marxismo" sigue reconociendo la fórmula "dictadura del proletariado".

En segundo lugar, encontramos entonces un conjunto de "partidos marxistas" que desde el Estado Burgués (sea en el gobierno o en la oposición) utilizan la fórmula "dictadura del proletariado" para ejercer su dictadura (desde el gobierno, desde la propiedad del capital, desde los sindicatos, desde los partidos) contra el proletariado y reproducir el trabajo asalariado. No solo no hablan de abolirlo sino que han "descubierto" (sic) que el "socialismo" es compatible con él, con la mercancía, la ley del valor, etc. Si en el fin del siglo pasado la burguesía había bien asimilado su necesidad de contar con partidos y sindicatos de oposición que al interior del Estado "defiendan los derechos de los obreros", en este siglo, y en forma cada vez más abierta, en la medida que la contrarrevolución mundial avanza, ha comprendido que los partidos "marxistas" resultan indispensables para asegurar su lucratividad y su dominación de clase. Más aún, cuanto más unificados estén bajo la fórmula vaciada de "dictadura del proletariado", la propiedad del capital, los partidos, los sindicatos, el gobierno (es decir en los llamados "países socialistas" -sic); más plusvalía puede extorcarse al proletariado con una tecnología deficiente. O mejor dicho, el capital ha comprendido que puede compensar parcialmente (o al menos disimular coyunturalmente) un retraso tecnológico organizativo con respecto a sus competidores internacionales (que se traduce en un aumento más lento de la plusvalía relativa), centralizando formalmente sus diferentes aparatos en torno a banderitas rojas, retratos de Marx y de Lenin autoproclamandose "partido comunista" y "dictadura del proletariado" y en base a ello movilizando a los obreros para que trabajen más en el mismo tiempo de trabajo (aumento de la intensidad: stakhanovismo, emulación "socialista", etc.) o/y que directamente trabajen más tiempo por día o por semana (horas de trabajo "voluntario", domingos "rojos" o "socialistas", o lisa y llanamente supresión de vacaciones, de días de reposo, aumento de la jornada de trabajo, etc.). Claro que, esto de disimular la incapacidad del capital mundial de desarrollar los medios de trabajo detrás de un mayor desgaste de sangre, sudor, cerebro, brazos humanos; esto de pretender competir con altos aumentos de la plusvalía relativa en base a un aumento de la tasa de explotación basado principalmente en la plusvalía absoluta; tiene sus límites físico-sociales que se concretizan: en los campos de trabajo, en los campos de concentración, en los índices de ausentismo más elevados del mundo, en los hospitales psiquiátricos, en las grandes masas proletarias que buscan por todos los medios escaparse del país. Estos límites (que recuerdan los límites históricos de toda la burguesía como clase), junto con la emergencia despareja de las luchas obreras contra esos Estados, anuncian la violencia inevitable que asumirá ahí la crisis social y política venidera que será en todo el mundo la más grande de la historia del capitalismo. Sin embargo, en esos Estados donde no hay ni abolición del trabajo asalariado, sino fortificación de la esclavización salarial, ni dictadura del proletariado, sino dictadura del capital contra éste, (siendo ambos términos inseparables), la burguesía ha logrado (mejor aún que en otros lados) que el proletariado no se reconozca en su programa, que su ignorancia sobre su propia historia sea aún más terrible, que los obreros identifiquen Marx, Engels o Lenin con los agentes del régimen de explotación, o con "los héroes del trabajo" -los stakhanofs infiltrados en sus filas. La repugnancia que sienten los obreros de vanguardia por la pretendida "dictadura del proletariado", es entonces lógica e inevitable; sin embargo su lucha contra las condiciones cada vez más imponentes de explotación y contra el trabajo asalariado en general, es ya una lucha por su propia dictadura, y lo empuja a solidarizarse con la lucha de los obreros de todo el mundo, por la dictadura del proletariado para la abolición del trabajo salarial.

En tercer lugar, están los más cínicos de todos los oportunistas, los más sutiles, aquellos que dicen luchar por la "dictadura del proletariado" y también por la "abolición del trabajo asalariado" pero como no luchan por ninguna de las dos cosas (que no está de más repetir que es una misma e inseparable lucha), tienen, como veremos a continuación, que falsificar el contenido de ambas. Este grupo es realmente un zoológico que presenta las variaciones más estrafalarias, en cada uno de los cinco continentes, pero que sin excepciones sirve a la burguesía y forma parte de ella desde "la oposición a su majestad". No pudiendo por ello ser exhaustivos mencionamos a continuación los principales grupos:

* mientras que el programa de transición comunista comienza con la dictadura del proletariado y si no hay transición a nada; estos señores inventaron un programa de transición para ser aplicado en el capitalismo! Según ellos es posible que los obreros controlen la producción, que gobiernen (gobierno obrero), que hagan que el Estado (evidentemente que el BURGUÉS) sirva a los obreros, sin destruir por la violencia la dictadura burguesa. Hace mucho tiempo que nosotros a esto no le llamamos ni inocencia, ni imbecilidad crónica, sino programa burgués, especialmente eficaz en situaciones críticas para el capital;
* mientras que para el comunismo la dictadura del proletariado es dictadura del proletariado, es decir de los obreros organizados como clase dominante contra la burguesía, estos señores llaman "Estado obrero" a una dictadura que hasta ellos (sus fieles servidores) reconocen que se ejerce contra el proletariado;
* por si esto fuese poco dicen que el trabajo asalariado fue suprimido en "sus Estados obreros degenerados" y que si bien a los obreros se les compra su fuerza de trabajo y se les paga un salario, este no es un "salario"!!
* más aún, consideran que en sus "Estados obreros degenerados" la revolución social del proletariado no debe hacerse porque ya está hecha, y que es suficiente con una "revolución política" es decir con cambiar por otro personal que gobierne el Estado.
* los que para vaciar totalmente el contenido de la dictadura del proletariado niegan sus aspectos centrales: el Estado del Proletariado (13), es decir la organización del proletariado en clase dominante, el terror revolucionario, el autoritarismo, etc. Esto señores son antiestatistas, antiEstado a secas; sin preguntarse de que clase social es ese Estado. Se sienten oprimidos por el Estado del gran capital, pero tienen terror del Estado del Proletariado (oscilación propia a las diversas capas de la pequeña burguesía) y mañana se opondrán a la destrucción autoritaria y despótica del capital. Hoy se contentan con separar y oponer el "partido comunista" a los "consejos obreros", despreciar al primero y hacer la apología de los segundos, con oponerse al Terrorismo en general (lo que apoya indirectamente las campañas terroristas -bajo pretexto de antiterrorismo- que realizan todos los Estados del mundo) con idealizar la "democracia obrera" (SIC), mañana cuando la alternativa inmediata sea Dictadura Terrorista del Proletariado o Dictadura Terrorista de la Burguesía, estos señores servirán a la reacción al sembrar la confusión entre los obreros sobre la posibilidad de una vía intermedia "más democrática", "menos centralista";
* los que utilizan un método "opuesto" (aunque en realidad tenga las mismas raíces y antecedentes) para vaciar totalmente el contenido de la dictadura del proletariado: ésta sería exclusivamente política y resultaría de la "conquista del poder del Estado" por el "partido marxista"; a partir de esa "revolución" ese poder realizaría "reformas sociales para llegar al socialismo". Estos señores se oponen a lo que es la clave de toda revolución proletaria, su carácter social (que engloba en una misma unidad luchas económicas, teóricas, militares, políticas) y liquidan así su elemento crucial: la destrucción del Estado burgués sustituyéndolo por la ocupación del Estado Burgués por "su" partido. Su ideología se basa en la interpretación que realizó la socialdemocracia entre "anarquismo" y "marxismo" y desprecian como "anarquista" la lucha proletaria por la destrucción del Estado burgués.
Para denunciar a fondo estas posiciones de los diferentes herederos de Kautsky, haremos una breve incursión sobre el programa de la socialdemocracia, para luego retomar el análisis que hemos interrumpido momentáneamente, el de las determinaciones esenciales del programa comunista, conformado a través de la lucha de clases y la acción del Partido.

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El eterno programa de la socialdemocracia: no a la destrucción del Estado burgués

La socialdemocracia alemana, creadora del "marxismo", se encuentra en el punto de partida de todas las falsificaciones no solo del Programa Comunista, no solo de la obra de Marx y Engels sino también de la historia de las lucha obreras y de las polémicas entre las corrientes proletarias que acompañaron estas luchas.

Como lo hemos dicho muchas veces Kautsky es su expresión más acabada e inteligente, de este partido de reformas. En sus obras sucesivas Kautsky escamoteará primero el problema de la destrucción del estado burgués, para luego confesar abiertamente que la socialdemocracia lucha por conquistar el poder de Estado y no para destruirlo.

Lenin en el "Estado y la Revolución" que es por su contenido, a pesar de su terminología, una reafirmación importantísima para la época del programa comunista contra la ideología socialdemócrata, comentando "El camino del poder" de Kautsky subraya acertadamente que éste:

"luego de haber proclamado categóricamente que la era de las revoluciones estaba abierta, en un libro especialmente consagrado, como lo dice el mismo, al análisis del problema de la 'revolución política' deja nuevamente completamente de lado la cuestión del Estado. Todas esas tentativas para darle vueltas a la cuestión, todos esos silencios y reticencias han tenido como resultado inevitable su reunión completa con el oportunismo..." (14)
En su polémica contra Pannekoek, Kautsky dice:
"Hasta aquí, la oposición entre socialdemócratas y los anarquistas consistía en que los primeros querían conquistar el poder del Estado y los segundo destruirlos. Pannekoek quiere uno y el otro." (15)
Y Lenin, agrega:
"La distinción que él (Kautsky NDR) establece entre socialdemócratas y anarquistas es completamente errónea: el marxismo es definitivamente desnaturalizado y envilecido." (16)
Era cierto que la falsificación de la obra de Marx era total, el comunismo había luchado siempre por la destrucción del Estado y nadie había puesto en evidencia ello en forma más contundente que precisamente Marx y Engels. Pero no lo era el hecho de que fuera una falsificación de la obra de la socialdemocracia, de la obra del propio Kautsky, ni la de sus predecesores; pues estos nunca habían luchado contra el Estado, sino por ocupar el timón de ese mismo Estado. Kautsky lo que hace aquí es confesar (como lo habían hecho tantos otros antes que él, ejemplo Bernstein, August Bebel, Wilhelm Liebknecht, etc.) lo que era una realidad desde la fundación de la socialdemocracia alemana. En efecto, la socialdemocracia que se había consolidado como organización en base a sucesivas fusiones al mismo ritmo que había avanzado la contrarrevolución sobre todo el continente europeo posterior a la Comuna de París, no fue jamás un partido del proletariado revolucionario. Ello no es solo aplicable a sus alas de derecha provenientes del Partido Popular Alemán, o a los Lasallanianos, sino a su ala izquierda proveniente del Partido de Eisenach, que la socialdemocracia hará pasar a la posteridad como el ala "marxista". Estos "marxistas" que no integraron a parte entera ni se comprometieron a fondo con la Asociación Internacional de Trabajadores, que promovieron y aprobaron un programa de fusión que Marx y Engels rechazaron de plano (17), era tan "marxistas" como los "marxistas" actuales y a menos de una década de la Comuna de París confesaban:
"Es un hecho que nosotros nos conformamos a la ley, porque nuestro partido es efectivamente un partido de reformas en el sentido más riguroso del término, y no un partido que quiere hacer una revolución violenta -lo que de todas maneras sería un absurdo-. Niego en la forma más solemne que nuestros esfuerzos tiendan a derribar por la violencia el orden vigente del Estado y de la sociedad." (18)
"Protestamos contra la afirmación según la cual nosotros seríamos un partido revolucionario... La participación de nuestro partido en las elecciones es un acto que demuestra que la socialdemocracia no es un partido revolucionario... A partir del momento en el cual un partido se coloca sobre la base de todo el orden legal, el derecho al sufragio universal y testimonia así que está totalmente dispuesto a colaborar en la legislación y en la administración de la comunidad, a partir de ese momento ha proclamado que no es un partido revolucionario."(19)
¡¡Más claro imposible.!!

¡¡ Y esta era la izquierda de la socialdemocracia!!

¡¿Cómo podemos aceptar entonces, que Kautsky del 14-15, sea un renegado de la socialdemocracia?!

De ninguna manera, la socialdemocracia nunca fue otra cosa que eso: un partido de reformas del capital. Su programa fue siempre:"NO a la destrucción del Estado" y esto no sólo la oponía a Bakunin, no solo a los propios Marx y Engels, sino a todo el proletariado revolucionario.

He aquí como resume Kautsky ese programa:

"...El rol de la huelga de masas, no puede ser jamás el de destruir el poder del Estado, sino solamente el obtener del gobierno concesiones sobre una cuestión dada, o el de reemplazar un gobierno hostil al proletariado por un gobierno que vaya adelante de las necesidades del proletariado... Pero nunca en ningún caso ello puede llevar a la destrucción del poder del Estado, de él solo puede resultar un cierto desplazamiento de la relación de fuerza al interior del poder del Estado... el objetivo de nuestra lucha política sigue siendo entonces, como en el pasado, la conquista del poder del Estado a través de la adquisición de la mayoría en el parlamento y la transformación de éste último en amo del gobierno." (20)

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Al centro del programa comunista. La destrucción del Estado burgués

Son innumerables las variantes del "marxismo" que presentan las cosas así "los que están por la abolición, demolición, del Estado son anarquistas, los que están por conquistar el Estado, por transformarlo en un Estado más libre, más popular, hasta su extinción son marxistas". Podemos decir, sin temor a equivocarnos que esta frase condensa todo el revisionismo anticomunista.

Basta la reelectura de esa frase para comprobar que se habla del Estado en general (sin aclarar de que clase es ese Estado), es decir de la concepción burguesa del Estado árbitro, a clasista, neutro, que podría ser utilizado para hacer el bien o el mal según los hombres y las ideas de esos hombres que lo ocupen. Como toda concepción burguesa se destruye ante la vida real, ante la lucha de clases. Jamás existieron, ni pueden existir, los Estados en general, lo que existe es el Estado de una clase. El Estado es siempre la organización de una clase para dominar a otra. El Estado en el capitalismo, es el Estado de la clase capitalista, cualquiera sea la forma o la cobertura que adopte (representativo, monárquico, bonapartista, fascista, "marxista", popular, libre, etc.) y cualquier sea el grado de autonomía con el que los que controlan el timón del Estado aparezcan frente a los capitalistas (un ejemplo clásico es la autonomía del Estado de Luis Bonaparte frente a la sociedad burguesa). Todos los cambios de una forma a otra, no son más que "revoluciones" exclusivamente políticas (en el sentido más estrecho de la palabra y que nosotros en general en nuestros textos, para combatir toda ambigüedad no denominamos "revolución") y tienen como objetivo conquistar el Estado y perfeccionarlo. Así

"la república parlamentaria, en su lucha contra la revolución, vióse obligada a fortalecer, junto con las medidas represivas, los medios y la centralización del poder del gobierno. Todas las revoluciones políticas perfeccionaron esta máquina en vez de destrozarla. Los partidos que lucharon alternativamente por la dominación, consideraban la toma de posesión (o conquista -según las traducciones NDR-) de este inmenso edificio del Estado como el botín principal del vencedor." (21)
En 1871 (en plena Comuna de París) el propio Marx comentando este pasaje dice:
"... En el último capítulo de mi 18 Brumario remarco... que la próxima tentativa de Revolución en Francia no deberá consistir en hacer pasar la máquina burocrática y militar a otras manos, como sucedió hasta aquí, sino en destrozarla."(22)
En efecto, la Comuna confirma lo que las fracciones de vanguardia del proletariado sostenían y lo demuestra ante los obreros de todo el mundo:
"la clase obrera no puede tomar simplemente posición de la máquina estatal ya acabada y ponerla en movimiento para sus propios fines" (23), debe por el contrario romperla, demolirla, abolirla, destruirla.
Y Lenin insiste:
"Romper, demoler, la máquina Estatal ya acabada y no limitarse a tomar posición de ella...: en estas pocas palabras se encuentra brevemente expresada la principal lección del marxismo sobre las tareas del proletariado con respecto al Estado en el curso de la revolución. Y es esta lección la que no solo ha sido totalmente olvidada, sino además francamente desnaturalizada por la 'interpretación' dominante del marxismo debida a Kautsky."
La Comuna afirma, demuestra, ante los ojos del mundo entero, fortifica el programa del proletariado: no se trata de ocupar el Estado burgués de cambiarle de forma política, sino de destruirlo por medio de la dictadura del proletariado, pero de ninguna manera revisa o cambia el programa del proletariado (24).

Efectivamente, la lucha del proletariado fue adquiriendo conciencia a través de su propio desarrollo, muchas veces se ilusionó (y aún hoy lo hace) con el cambio de una forma de Estado por otra, pero por ser esencialmente lucha contra la sociedad capitalista y no contra una de sus formas de organización, no podía situarse al interior del Estado capitalista, sino primaria e instintivamente siempre contra ese Estado. Lo que la Comuna va a confirmar había sido expresado también en forma más o menos clara por distintas fracciones de vanguardia del proletariado. Sin lugar a dudas por Blanqui, o incluso por Weitling fundador de la Liga de los Justos:

"Los nombres de República y Constitución por bellos que sean no pueden bastar al pobre pueblo, que nada tiene en el estómago, ni en el cuerpo, ni cesa de sufrir. He aquí porqué la próxima revolución debe ser social."
Marx describe excelentemente este proceso anterior del proletariado (no solo anterior a la Comuna, sino anterior al 48):
"El proletariado al menos en los comienzos de su movimiento, derrocha tanto más sus fuerzas en motines ininteligentes, inútiles y bañados en sangre cuanto más desarrollada y más generalizada es la mentalidad política del pueblo (es decir sus ilusiones en el cambio de la forma del Estado y no en su destrucción NDR) Ya cree en la forma de la política, y ve la razón de todos los abusos en la voluntad y todos los medios de remediarlos en la violencia y el derrocamiento de una determinadaforma de Estado. Como ejemplo tenemos las primeras explosiones del proletariado francés. Los obreros de Lyon creían que no perseguían más que fines políticos, que solamente eran soldados de la república, cuando en realidad eran soldados del socialismo. De este modo su inteligencia política les ocultaba la raíz de la miseria social, falseando así la comprensión de su verdadero objetivo. Así su inteligencia política engañó su instinto social." (25)
No solo Marx pone en evidencia que la lucha del proletariado es contra el Estado a pesar de sus ilusiones "políticas" (voluntaristas diríamos hoy: "El principio de la política es la voluntad"), sino que sus textos dejan clarito su propia posición: no se critica una forma de estado sino su esencia):
"En todas partes donde hay partidos políticos, cada uno de ellos halla la razón de cada mal en el hecho de que su adversario ocupa su lugar en la dirección del Estado. Incluso los políticos radicales y revolucionarios (crítica furibunda de todos los 'revolucionarios' reformistas, es decir a aquellos para los cuales la revolución es la toma del Estado más las 'reformas sociales' NDR) encuentran la razón no en la esencia del Estado, sino en una forma determinada de Estado que pretenden reemplazar por otra..."
"... esa bajeza, esa esclavitud de la sociedad burguesa, constituyen el fundamento sobre el cual reposa el Estado moderno, al igual que la sociedad de la esclavitud constituía el pilar natural sobre el cual reposaba el Estado antiguo. La existencia del Estado y la existencia de la esclavitud son inseparables." (26)

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Estado anti-Estado: la Comuna de París

La Comuna fue, como ya lo dijimos, una reafirmación crucial de todo el programa que el proletariado se había ido forjando. No insistiremos con el tema,archiconocido, pero subrayemos las grandes conclusiones (27).

La Comuna fue una "dictadura del proletariado" en germen, lo que implicó necesariamente que:

Es esta contradicción, no de la idea sino de la realidad la que la lógica vulgar jamás podrá aprehender, jamás concebirá. Contra los que pretenden que el proletariado debe ocupar el Estado y hacerlo más popular, más libre, el proletariado se organizó contra el Estado y luchó por su destrucción. Contra los antiautoritarios en general, los antiestatistas puros, los "democracia obrera", el proletariado se organizó en fuerza autoritaria, estatista. Y si hay una crítica fundamental a realizar a la Comuna es haber organizado elecciones cuando debía imponer el autoritarismo revolucionario contra la burguesía apoderándose de la Banca y otros mecanismos de poder del capital y especialmente destruyendo el terror blanco que se preparaba en Versalles con el terror rojo de la Comuna, el terrorismo obrero del proletariado en armas y a la ofensiva.

Es decir la Comuna es la unidad contradictoria: Estado-Antiestado.

Pero, para nueva desgracia de la lógica vulgar, la contradicción no termina ahí, sino que como ya lo adelantamos por su propia esencia el Estado del proletariado es un No-Estado, y su propia fortificación, desarrollo, extensión, es a la vez ladisolución, la extinción, la desaparición de todo Estado.

¿Contradictorio?

SI, sumamente contradictorio, como lo es la esencia misma del proletariado como clase, contra el capital, que necesita constituirse en clase, en clase dominante, para suprimir todas las clases y suprimirse como clase.

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Estado del proletariado - gemeinwesen - extinción del Estado

Todo el misterio de la cuestión del Estado se revela cuando dejamos de hablar del Estado en general y nos referimos al Estado de una clase, al Estado burgués o a su antagónico el Estado proletario. La máscara de los "antiestatistas" o de los "reformadores del Estado" queda desecha ante la cuestión: ¿el Estado pero de qué clase? Los "reformadores", los oportunistas de ayer y de hoy, los kautskistas de todo tipo dicen que es anarquista pretender destruir el Estado, que este se extinguía. Pero justamente ¿cuál es el Estado que puede extinguirse?

Sin ninguna duda no el Estado capitalista, cuya fortificación es la fortificación de la polarización de clases, (pues por su propia esencia no puede liquidar a su enemigo), cuyo desarrollo es el desarrollo de la guerra contra el proletariado y contra otros Estados capitalistas, cuya extensión es la extensión de una fuerza especial de represión contra la enorme mayoría de la población. Este Estado, como lo afirmó el proletariado revolucionario, en sus luchas prácticas y teóricas, no se extinguirá nunca, a este Estado hay que destruirlo. Pero así como el Estado capitalista ejecuta lo que el capital lleva en su interior la esclavitud salarial y la opresión de la masa siempre creciente de los que no tienen otra cosa que vender que su fuerza de trabajo; el Estado del proletariado realizará necesariamente lo que contiene su propio movimiento actual: la afirmación del ser humano, de la Comunidad humana mundial.

En efecto, el Estado del Proletariado por más embrionario que sea, parte de bases antagónicas, como lo señala Marx en "La guerra civil en Francia" (29) su fortificación es fortificación del Partido, afirmación programática y multiplicación creciente del proletariado consciente que va haciendo de más en más que las tareas de dirección de la sociedad, iniciadas por una minoría (y a no dudarlo, que con respecto al conjunto del proletariado mundial, ha sido y será una minoría la que inicie estas tareas) se disuelvan en el conjunto de la clase consciente, hasta la disolución total en la humanidad que el partido, que la clase, prefiguró. Su fortificación es simultáneamente aumento de su capacidad destructiva del capital y de todas las bases en que se sustenta su desarrollo: ejércitos, policías, partidos, iglesias, propiedad privativa, sindicatos, mercancía familia y muchísimos más etcéteras cuya enumeración actual sería una pretensión absurda, pues la más optimista de ellas será considerado por las generaciones futuras como ridículamente modesta y miserable.

No puede haber fortificación sin destrucción despótica del capital y participación creciente de los productores en esta destrucción que es exactamente lo mismo que la dirección de la sociedad hacia el comunismo y viceversa.

Cuanto más profunda es esa participación, esa destrucción, esa dirección, es decir, cuando más a fondo llegue su actividad como Estado, menos existe como Estado, más existe como "No Estado". Es este "Estado", el del proletariado el que se extingue.

Lenin rompiendo con toda concepción "marxista" dominante refiriéndose a los tan controvertidos pasajes de Engels sobre la extinción del Estado dice:

"Engels habla aquí de la 'supresión' por la revolución proletaria del Estado de la burguesía, mientras que lo que dice de la extinción se refiere a lo que subsiste del Estado del proletariado, luego de la revolución socialista. El Estado burgués según Engels no 'se extingue', sino que es 'suprimido' por el proletariado en el curso de la revolución. Lo que se apaga después de esta revolución, es el Estado del proletariado, o dicho de otra manera un semi-Estado." (30)
Es evidente que el texto de Engels no es tan claro como Lenin lo pinta, que presenta ambigüedades y como en todos los casos de formalizaciones inacabadas, la contrarrevolución las utilizará para falsificar el contenido. No debe olvidarse que estas formulaciones serán las utilizadas para decir que el Estado (si, el Estado a secas- sin clase) no hay que destruirlo pues se extingue. Lo importante en nuestra lucha impersonal de partido es que el contenido de la tesis de Lenin, en un momento crucial de la lucha del proletariado mundial: plena guerra imperialista, lucha revolucionaria contra la guerra, preparación de la insurrección (31), ataca el fondo mismo de la falsificación.

Los antiestatistas en general que se llevan rotundamente mal con la dialéctica, responderán diciendo: "pero y si el Estado del proletariado decide fortificarse, como ha pasado hasta ahora, sin destrucción del capital y sin participación creciente de los productores en esa destrucción-dirección de la sociedad, el Estado no se extinguirá".

La incomprehensión que revela este tipo de afirmaciones es total.

Primero porque detrás de esas afirmaciones hay una concepción de Estado que aunque pretenda ser general es particular: se piensa en un Estado Nacional,en el Estado de un País, es decir un Estado Burgués.

Segundo porque los Estados no se definen por lo que dicen sino por lo que hacen, no por tener en su dirección hombres salidos de las filas obreras sino por su práctica de destrucción del capital, de guerra revolucionaria contra él, de generalización de toda la actividad "estatal" al proletariado.

Tercero, entonces, porque lo único que se puede fortificar en esas condiciones es el Estado capitalista y es clarísimo que éste no se extinguirá nunca.

En síntesis el antiestatismo en general es totalmente incapaz de diferenciar, la naturaleza esencialmente diferente, antagónica entre Estado burgués y Estado (Comunidad) del proletariado (de la humanidad) y por lo tanto generaliza las leyes que rigen el Estado burgués a su "Estado" a secas; lo que es ni más ni menos que generalizar las leyes de la burguesía al proletariado. He ahí el fondo de la utopía reaccionaria del antiestatismo.

Pero esas "leyes" que rigen la vida real son hoy antagónicas y no pueden no serlo mañana. ¿Cómo puede extenderse y desarrollarse un Estado burgués; sino desarrollando sus cuerpos especiales de represión y dominación? ¿Cómo puede desarrollarse, extenderse un Estado proletario sin armar a todo el proletariado y con ello mismo estar desapareciendo como cuerpo especial de represión y extinguiéndose como Estado? En la vida misma de hoy, el Estado capitalista no puede hacer otra cosa que fortificarse y separar el cuerpo de especialistas, administradores, organizadores, políticos, sindicalistas, militares (gestores del capital en general) etc., de la masa de los que no son nada más que proletarios. Son dos realidades "colectivas", son dos "seres colectivos" pero de naturaleza antagónica.

La primera, el Estado burgués no puede hacer otra cosa que desarrollar una esfera dominante de la sociedad a expensas de la propia sociedad. Su ser colectivo, el ser del Estado burgués "STAATWESEN", no solo es colectivo como totalidad abstracta separado de la vida real y "sería impensable sin la contradicción organizada entre la idea general y la existencia individual del hombre" (32). Todas las luchas por el poder de este Estado, parten del aislamiento que una fracción de los gestores del capital tienen con respecto al ser del Estado, y del poder.

En cambio:

"el ser colectivo del que se halla separado el trabajador es un ser colectivo de realidad distinta, de distinto alcance que el ser político. El ser colectivo del que le separa su propio trabajo es la vida misma, la vida física e intelectual, las costumbres humanas, la actividad humana, el goce humano, el ser humano. El ser humano es el verdadero GEMEINWESEN de los hombres. Del mismo modo que el funesto aislamiento de este ser es incomparablemente más universal, más insoportable, más terrible, más lleno de contradicciones que el hecho de estar aislado del ser colectivo político; asimismo la supresión de este aislamiento -e incluso una reacción parcial, un levantamiento contra éste aislamiento- tiene un alcance mucho mayor, al igual que el hombre es mucho más que el ciudadano y la vida humana mucho más que la vida política. Por muy parcial que sea, la sublevación industrial encierra en ella misma un alma universal. En cambio, la insurrección política por más universal que sea disimula bajo su forma colosal un espíritu limitado." (33)
Por ello, todos los males sociales son considerados... (34)

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Notas :

6. Como dijimos, este borrador contenía originariamente al principio, otros capítulos en los que se tomaba posición por la invarianza del programa revolucionario, al mismo tiempo que se explicaba la necesidad del desarrollo permanente y afirmación del programa en sus diversas formalizaciones.

7. Kautsky "La dictadura del proletariado". El sarcástico comentario de Lenin es de su respuesta a Kautsky: "La revolución proletaria y el renegado Kautsky".

8. Marx, Manuscritos de 1844.

9. Este es el título original del Manifiesto. Al lector que se sorprenda de poseer una edición donde se haya suprimido Partido, le advertimos que no debe extrañarse, pues la mayoría de las traducciones no utilizan la primera edición alemana del 48, sino las realizadas por la socialdemocracia alemana de 1872, 1883 o 1890, donde como es lógico se "olvidaron" de la "palabra" Partido.

10. Evidentemente que por "síntesis de la teoría de autoemancipación del proletariado" nos referimos a la puesta en evidencia sistematizada de la necesidad y posibilidad del proletariado de transformarse por la revolución en clase dominante y abolir la sociedad de clases y de ninguna manera a tal o tal medida concreta propuesta.

11. Marx y Engels ya en 1872, en el Prólogo a la edición alemana, insisten en que la experiencia de la lucha del proletariado y en especial la Comuna de París, exigían el cambio de esos pasajes.

12. Este ejemplo es proporcionado por Roger Dangeville en su "Introduction" a "La social-democratie allemande" (10/18).

13. Como veremos más adelante, el Estado del proletariado, es un Estado y no es un Estado al mismo tiempo.

14. Lenin "El Estado y la Revolución".

15. Citado por Lenin. Idem.

16. Idem.

17. La crítica de Marx es la que se conoce bajo el nombre "Glosas marginales al Programa de Gotha" o simplemente "Crítica al Programa de Gotha". Engels resumirá así el contenido de este programa: "se componen de 4 partes: 1. Principios y slogans lasalleanos... 2. Reivindicaciones democráticas redactadas enteramente en el sentido y el estilo del Partido Popular. 3. Reivindicaciones con respecto al "Estado actual" (...) que no son solo confusas, sino totalmente ilógicas. 4. Proposiciones generales tomadas en préstamo del Manifiesto y de los Estatutos de la Internacional, pero que han sido acomodadas a tal extremo que son o bien absolutamente falsas o bien totalmente ineptas..."

18. Wilhelm (no confundir con Karl) Liebknecht en el Reichstag 17/3/79.

19. Wilhelm Liebknecht en la Dieta de Saxe en 17/2/1880.

20. El texto es de 1912 y lo reproducimos tal como lo cita Lenin en El Estado y la Revolución.

21. Marx "El 18 Brumario de Luis Bonaparte". El subrayado es nuestro.

22. Marx a Kugelmann el 12/4/71. El subrayado es de Marx.

23. Este pasaje de "La guerra civil en Francia". Mensaje del Consejo General de la Asociación Internacional de Trabajadores, es citado por Marx y Engels en el prólogo de 1872 al Manifiesto, intentando colmar las ambigüedades que el mismo contiene sobre el tema.

24. Esto es sumamente importante, pues los innumerables herederos de Kautsky existentes hoy, prisioneros de su formalismo: considerarán que o bien eso de destruir el Estado burgués por medio de la violencia como simples "frases" o palabrejas de Marx en un momento dado (SIC), o bien utilizarán ese supuesto cambio, revisión de 180º en el programa "marxista" para justificar todas sus revisiones.

25. Marx: "Glosas críticas marginales al artículo 'El rey de Prusia y la reforma social, por un prusiano'", Los subrayados son de Marx.

26. Marx idem. Los subrayados son de Marx.

27. Ponemos entre comillas los pasajes más conocidos de Marx y Engels sobre el tema.

28. Utilizamos "Estado del proletariado", "organización del proletariado en clase dominante" indicando las tendencias los gérmenes pues "la solución no puede ser alcanzada en ninguna parte dentro de las fronteras nacionales... La revolución no encontrará aquí su término, sino su comienzo organizativo" (Marx: "Las Luchas de Clases en Francia 1848 a 1850").

29. "El primer decreto de la Comuna fue... la supresión del ejército permanente y su reemplazamiento por el pueblo en armas".

30. "El Estado y la Revolución".

31. Será obra de textos específicos sobre el tema poner en evidencia la revisión que hará Lenin de dicha tesis.

32. Los pasajes entre comillas son del texto de Marx "Glosas marginales al artículo: 'El rey de Prusia y la reforma social por un prusiano'". Marx designa el ser colectivo del Estado burgués por STAATWESEN, y al ser humano, al ser colectivo de los hombres el comunismo: GEMEINWESEN.

33. Marx: "Glosas críticas marginales al artículo: 'El Rey de Prusia y la reforma social' por un prusiano."

34. El borrador se termina aquí.

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Lea "Las Glosas Críticas Marginales escritas por Marx"


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