CO31.1 Contra el Estado

 

El comunismo como contraposición histórica al Estado

El comunismo, en todas sus formas, -tanto como sociedad primitiva, como movimiento histórico o como futura comunidad humana universal- es el antagonismo mismo de toda sociedad de explotación y por ello de todo Estado, que no es más que la organización en fuerza de una parte de la sociedad para reproducir aquella explotación.

A partir de la subsumsión histórica y universal de la humanidad al capital (al mismo tiempo que se produce la unificación misma de la especie humana), el Estado, no es más que el capital constituido en fuerza para reproducir el sistema universal del trabajo asalariado. "... el Estado... no es otra cosa, cualquiera sea su forma, que una máquina capitalista, el Estado de los capitalistas" (1).

Las diferentes expresiones formales que para mejor desempeñar ese papel, adopta el Estado, realizan todas la esencia misma del capital como comunidad ficticia, contrapuesta siempre al comunismo. Si bien su expresión más pura e idílica es el reino total y universal de la democracia pura, de la sumisión generalizada al mundo del ciudadano, en donde el terrorismo solo resta como potencialidad; su concretización práctica no puede ser más que el resultado de un conjunto muy complejo y entrecruzado de formas particulares de "Estados", con diversas articulaciones del terrorimo abierto o encubierto, que adoptan formas parlamentarios o bonapartistas y que se estructuran necesariamente como "naciones", "coaliciones nacionales", etc.

Ello se debe a la contradicción del capital mismo, que solo puede existir en tanto que muchos capitales; a que las oposiciones inteburguesas son la forma suprema de contraposición al movimiento comunista. O dicho de otra forma, al hecho de que el capital solo puede asegurar la subsumsión general del género humano en su ser, concretizándose como competencia generalizada de todos contra todos y más particularmente oponiendo a cada emergencia de su enemigo histórico diferentes oposiciones al interior mismo del Estado: luchas entre naciones, fascismo-antifascismo, derecha e izquierda, etc.

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Fuera y contra el Estado y sus aparatos

El movimiento del proletariado, durante su larga y contradictoria emergencia histórica, solo puede asumir su propia esencia, como movimiento revolucionario, comunista; y por ello actuando fuera y contra el Estado capitalista, fuera y contra cada expresión nacional del Estado burgués, fuera y contra todo aparato del Estado burgués, fuera y contra toda la acción electoral, parlamentaria, o de presión sobre el poder del Estado.

Esta crítica a la política, fue tanto más fuerte y clara, como avanzó el movimiento revolucionario, es decir en la misma relación en la cual el proletariado logró efectivamente constituirse en fuerza histórica, en partido revolucionario contrapuesto a todo el orden social existente.

Es cierto, que, como en otros aspectos programáticos, en muchas ocasiones el movimiento proletario, incluidos algunos de sus mejores militantes, fueron atraídos por el Estado burgués y de una forma u otra, negando su propia esencia revolucionaria, participaron en distintas formas o estructuras del mismo. En efecto, bajo la forma de apoyo a tal o tal fracción burguesa, o a tal o tal "nación", o bajo el mito del sufragio universal como medio de redención social, o luego bajo la forma más subtil de parlamentarismo "revolucionario", franjas enteras del proletariado y de militantes comunistas, renunciaron a su práctica de clase, fueron cooptados por el capital para la defensa del sistema capitalista. Esta es una causa fundamental todas las derrotas sufridas.

La socialdemocracia, en tanto partido histórico de la contrarrevolución, se especializó en este proceso de cooptación, en desarrollar por todas las formas posibles una teoría y una práctica social que liquidara toda la fuerza subversiva de la revolución social situada fuera y contra el Estado capitalista y la transformara en una fuerza de reformas al interior del Estado mismo.

En este como en todos los otros aspectos programáticos, la contraposición es total, general, irreconciliable, en terminos históricos programáticos e independientemente de la consciencia que los protagonistas, en cada gran batalla hayan tenido de esa contraposición.

En este número de Comunismo dedicado a la lucha proletaria contra el Estado, se presentan un conjunto de materiales que ponen en evidencia esa contrapoisición absoluta. Por un lado presentamos materiales históricos de nosotros y de nuestros compañeros: como el texto "sobre el Estado", o los textos de Marx, Roig de San Martín...; por el otro algunas citaciones representativas de los más grandes teóricos del pensamiento socialdemócrata: Bernstein y Kautsky.

Como es evidente esta selección es parcial y no pretende en absoluto resolver todas las cuestiones planteadas en la lucha contra el Estado. Temas como el de la dictadura del proletariado solo aparecen esbozados en contraposición a las posiciones politicistas y socialdemócratas (tanto en "Notas sobre el Estado", como en el textos de Marx que presentamos).

En esta selección primera, hemos tratado de abocarnos al problema en sus aspectos más generales, sin entrar en conceptualizaciones específicas que tuvieran una importancia particular en el movimiento obrero y en la afirmación revolucionaria, como por ejemplo la de Bakunin y nuestra concepción crítica de la misma, ni tampoco en formas posteriores y más suptiles de oponerse a la ruptura revolucionaria contra el Estado y la política como las desarrolladas por la Tercera Internacional, ni las tentivas de respuesta comunista a las mismas (KAPD por ejemplo).

Se debe tener en cuenta, que con este número de Comunismo, no empiezan ni terminan el tratamiento del tema, que por una parte volveremos al tratamiento de la cuestión que por otra parte desde la existencia misma de nuestro grupo no hemos cesado de desarrollar (Ver por ejemplo el número 1 de Comunismo "Contra la democracia").

Y por sobretodo las cosas, que la lucha contra el capital y su Estado no es el patrimonio de tal o tal persona o grupo, de tal o tal partido político formal, sino bien por el contrario una lucha histórica de la humanidad, que empezó mucho antes que nuestro grupo u otras expresiones de la revolución comunista, mucho antes que la Liga de los Justos o de los Comunistas, donde militaron Marx y Engels, mucho antes que Bakunin escribiera su "Estatismo y Anarquía" o Arnould "El Estado y la Revolución"... y que solo terminará con la destrucción generalizada del capitalismo y su organización en fuerza terrorista (el Estado), con la comunidad humana mundial.

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¿Anarquismo?

Para terminar esta presentación general, nos parece indispensable hacer una aclaración contra las afirmaciones corrientes de que sería el "anarquismo" que lucha contra el Estado. La contrarrevolución sigue siendo tan potente, la deformación ideológica es tal, que en la burguesía en general y la socialdemocracia en particular, han logrado que en todo el mundo se asimile la lucha contra el Estado a una posición "anarquista".

Sin embargo, tal como aquí lo desarrollamos, el comunismo se contrapuso siempre al Estado y como Marx y Engels lo señalaron sin cesar: "El programa de nuestro partido... no es únicamente socialista en general, sino directamente comunista, es decir un partido cuyo objetivo final es la supresión de todo Estado y por consecuencia de la democracia".(Engels).

En este número y en otros que seguirán, quedará totalmente aclarada esta cuestión; tanto la lucha histórica e invariante del comunismo, en tanto que partido histórico, como que es una falsificación general la de presentar el comunismo o el socialismo revolucionario como partidarios de ocupar el Estado y el "anarquismo" de destruirlo. Mostraremos que fue la socialdemocracia histórica en su defensa de la política y el Estado burgués, en su formación del "marxismo", como una teoría política reformista, que creó este mito.

El termino "anarquista" tanto como el de "comunista" o "socialista" ha querido decir absolutamente cualquier cosa; encontramos tantos defensores del Estado, en una como en otra denominación. Los grandes teóricos del reformismo, los Lasalle, los Bernstein, los Prudhon (2), los Kautsky, los Abad de Santillan,... todos defensores del orden burgués depurado de sus contradicciones, se llamaron "socialistas", "anarquistas"... En los momentos claves, esas ideologías socialdemócratas justificaron el accionar de hombres que fueron decisivos en la defensa del capital y el Estado burgués: los Noske, los Scheidemann, los Ministros "anarquistas" en España, los Stalin en Rusia.... o a los que en nombre de aquel "socialismo", "comunismo", "anarquismo", llamaron a defender la patria como Plejanov o Kropotkin. No es este el lugar para explicar cuales son las bases conceptuales comunes de esa ideología fundamental de la socialdemocracia (3), pues ello exigiría un trabajo aparte, lo que nos parece esencial aquí es dejar claramente establecida la contraposición entre tales sujetos y los revolucionarios.

En efecto, en contraposición, a todas estas tendecias contrarrevolucionarias, la guerra contra el capital y el Estado, fue desarrollada por compañeros que se denominaron "comunistas" pero también, "anarquistas", "socialistas", "socialistas revolucionarios", "comunistas anarquistas" y hasta "liberales" (!!!) como el grupo de Ricardo Flores Magón, Praxedis Guerrero, Librado Rivera en la revolución proletaria mexicana...

Aquí tiene más aplicación que nunca aquello de que hay que juzgar, los hechos y los personajes, no por lo que dicen estos de ellos mismos, sino por lo que efectivamente son. Para nosotros son compañeros, revolucionarios, comunistas, todos los que lucharon y luchan contra el capital y el Estado, cualquiera sea la denominación que adopten. Para nosotros pertenecen al esfuerzo histórico del proletariado por constituirse en Partido contra el capital, independientemente de las críticas que pueden hacercele a uno u otro, por su no ruptura total con la ideología burguesa (4), tanto Blanqui, como Bakunin, tanto Engels como Weitling, tanto Cabet como Flores Magon, tanto Pannekoek como Maknho, tanto Marx como Archinov, tanto Roig de San Martin como Jan Appel, tanto Severino di Giovani como Miasnikov, tanto Gorter como Gonzalez Pacheco, tanto Roland Holst como los compañeros asesinados en Chicago por los que se conmemora el 1º de mayo, tanto Wilckens como Babeuf... y tantos otros comunistas con o "sin partido" que marcaron con su lucha y su ejemplo, jalones esenciales en nuestra lucha de siempre.

Para concluir recordemos que los más consecuentes de los compañeros que la historia oficial los coloca como "anarquistas" se denominaban ellos mismos comunistas, o comunistas anarquistas, para distinguirse de esos "anarquistas", o "libertarios" de salón con los que nada tenían que ver.

Y que todos los socialistas y los comunistas dignos de ese nombre, han reconocido que el objetivo de su movimiento es la liquidación del Estado, la anarquía.

Como lo decía Marx, contra Bakunin que quería hacer del "anarquismo" un movimiento específico y diferente (5) justificando una escisión en la Internacional:

"Todos los socialistas entienden por anarquía esto: el objetivo del movimiento proletario, la abolición de las clases, alcanzada,... el poder del Estado desaparece y las funciones gubernamentales se transforman en simples funciones administrativas."
Karl Marx "Las pretendidas escisiones en la Internacional".

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Notas :

1. Roig de San Martin, en El Productor de La Habana, el 5 de abril de 1888.

2. Prudhon, como otros reformistas criticará algunos aspectos de la sociedad presente, pero en nombre de un programa que mantiene lo esencial: el valor, el precio, la banca, el crédito, el intercambio, la mercancía, el impuesto, la competencia, la ganancia, el monopolio... y por lo tanto, le guste o no el capital y su Estado. Si bien algunas formulas de Prudhom, serán revolucionarias (como la afirmación de que el sufragio universal es la contrarrevolución o que en la sociedad futura el poder sobre las personas dejará su lugar al poder sobre las cosas) y como tal serán adoptadas por los revolucionarios; con tales concesiones su oposición al Estado no pueden ser más que las típicas lamentaciones de protesta de la pequeña burguesía impotente y como tales serán la clave del "anarquismo" populista contrarrevolucionario que será dominante y que dará lugar hasta a hombres de Estado que se dirán "anarquistas". Prudhon, sin llegar a tanto, había coqueteado hasta con el Bonaparte ("esforzándolo en realidad en hacerlo aceptable para los obreros franceses" Marx en carta a Schweitzer 1865)!

3. Como lo hemos dicho en otras oportunidades para nosotros la socialdemocracia, como verdadero partido burgués para los obreros, incluye sin lugar a dudas a esos sectores del "anarquismo" reformista.

4. Lo que es inevitable pues en esta sociedad, ni los mejores revolucionarios, ni los más conscientes de los militantes proletarios pueden escapar en forma absoluta a la ideología burguesa.

5. Hasta el termino mismo de "marxismo" fue inventado para darle credibilidad a esta oposición entre "anarquismo" y "marxismo" por los compañeros próximos de Bakunin y luego utilizado por algunos de los seguidores de Marx en Francia, antes de transformarse en la moda general gracias a Engels y la socialdemocracia internacional. (Ver al respecto "La leyenda de Marx y Engels fundador" de Maximilien Rubel). Esta leyenda sería complementaria, con la creencia de los bakuninistas de que Marx era partidario del "Estado popular libre" (lo que solo se probaría publicamente como una mentira con la publicación tardía de la "Crítica al Programa de Gotha").

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Lea "Borradores y manuscritos 'Notas sobre el Estado'"