SEGUNDA PARTE: LOS CAMBIOS ESTRATÉGICOS EN EL EJERCITO NORTEAMERICANO.

El problema: superar la visión periodística

En los últimos años ha habido un conjunto de cambios importantes en el ejército norteamericano que veremos sintéticamente en esté texto. Para comprenderlos bien, se impone superar la visión periodística, la creada para la opinión pública que atribuye los cambios a tal o tal presidente, hoy a "Reagan el cowboy". La cosa es más bien a la inversa, son las necesidades del capital y por lo tanto del ejército -y también sus posibilidades- las que empujan a la elección de tal o tal tipo, hoy Reagan. El terror y la masacre masiva del proletariado (y de ciertos sectores de la oposición burguesa radical) en El Salvador, por ejemplo, están en perfecta continuidad con todo el pasado; la represión contra la clase obrera, la lucha interimperialista en todos los rincones del mundo es la vida misma del ejército americano desde su existencia.

Solo partiendo de la base de la existencia de esta linea continua en el rol de gendarme de gendarmes del mundo entero, se puede comprender lo que existe detrás de lo que los especialistas consideran como "diferentes opciones estratégicas", como grandes cambios por el pasaje de la "estrategia de la respuesta masiva" a la de "respuesta flexible" y de las "dos guerras y medias", para definirrse luego por la estrategia de la "guerra y media" volviendo hoy al "globalismo", la "flexibilidad", y la propaganda acerca de la disponibilidad total a la "escala vertical". En efecto, veremos que de esa manera todos esos cambios pueden ser relativizados y comprendidos como cambios relativos (tácticos) que responden a la necesidad de mantener la continuidad en diferentes situaciones internas e internacionales: fortificación y debilitamiento del nacionalismo, credibilidad en las banderas levantadas por el ejército (mundo libre, derechos del hombre, etc.) y sobretodo, las posibilidades cuantitativas y cualitativas de reclutamiento y de militarización de toda la economía. Llegaremos así a comprender hasta que punto hay una sola linea estratégica con adecuaciones tácticas impuestas por la lucha de clases o/y el fantasma de la reemergencia nacional e internacional del proletariado, del comunismo.

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Si nos basásemos en el discurso de los jefes del Estado o de sus ministros de relaciones exteriores, nos sentiríamos tentados de asimilar (o aproximar) la política militar del gobierno actual a la del gobierno de Nixon o Eisenhower. Sin embargo la realidad es diferente.

Inmediatamente después de la guerra de Corea, el ejército de Estados Unidos ha conocido dos grandes e importantes saltos en su desarrollo, uno en la época de Kennedy y otro ahora. En efecto (y siempre hablando en términos relativos) son esas las dos épocas, en las cuales las fuerzas militares toman abiertamente la dirección de la vida nacional (de toda la política interior y exterior), en las que el presupuesto militar crece notoriamente más rápido que todos los demás, en las que se declara que el ejército se prepara para las intervenciones directas y sobretodo en las que hay una total conciencia en los cuadros superiores que están preparando efectivamente la guerra -antisubversiva y contra las potencias enemigas-.

Fuera de esas épocas ha habido en el ejército americano un desarrollo muy relativo, una cierta desorganización y la perdida de importancia de las fracciones más militaristas de la burguesía. Claro que en las otras épocas, el ejército de Estados Unidos jamás dejó de cumplir sus funciones centrales como gran gendarme internacional, pero por razones que veremos, ha sido imposible aumentar la militarización de la población y ha habido un repliegue relativo de la estrategia de la guerra efectiva sobre la ideología (jamás decisivo en los cuadros importantes del ejército), de la disuación nuclear.

La respuesta masiva

En la época de Eisenhower (1952-1960) hubo una reducción considerable de los gastos militares, acompañada de una disminución en los "hombres" uniformados. Ello correspondía al pasaje de la guerra efectiva (Corea) a la guerra latente, a la guerra suspendida, es decir a la paz imperialista51. Habían hablado tanto de triunfo que aseguraría la paz en la década anterior, que resultaba objetivamente imposible de continuar reclutando al mismo ritmo en nombre de una nueva guerra eminente. Desde el punto de vista de los estrategas ello correspondía a la época del apogeo de la teoría de un cambio total e irreversible en la cuestión militar. Según ella, el desarrollo de la potencia destructiva ilimitada de las armas atómicas aseguraba en base a la disuación mutua, una mantención de la paz. Paz era sinónimo de MAD (en inglés locura): Destrucción Mutua Asegurada.52 A principios de los años 50, los Estados Unidos eran ya capaces de asegurar una "respuesta masiva" de tal magnitud como para demolir el centro del aparato económico y militar de cualquier adversario. Como en el ajedrez, era suficiente, según dicha concepción, con la concentración, de todas las piezas fundamentales amenazando las piezas centrales del enemigo, para asegurarse una buena relación de fuerzas en la tabla de negociaciones, donde en última instancia se respetaba provisoriamente la relación entre las grandes piezas (la repartición del mundo entre las grandes potencias formalizada en Teheran 1943, Yalta y Postadam 1945). En base al equilibrio por la destruccióm mutua asegurada, se podría disputar peones, o mejor dicho imponer un cambio de peones, en el cual cada bloque intente mejorar su posición general (cambio de peones mejor colocados por otros colocados en peores condiciones), preparando el enfrentamiento estratégico. La teoría corespondía bien, a una fase determinada en las posiciones y relaciones militares internacionales, a esa fase de la guerra denominada "paz", a esa fase de prosperidad capitalista que caracteriza un entre guerras. En el desarrollo de la industria de guerra tomaban una nueva dimensión "las armas disuasivas" y el armamento de los peones y sobretodo de los alfiles en medio del adversario (para Estados Unidos, Israel principalmente). Contra la subversión, no debía cometerse el error de las viejas potencias coloniaLes en decadencia (Portugal, Francia, Inglaterra...), de enviar fuerzas de intervención directa ("error" cometido por los propios Estados Unidos en Corea según la teoría). Por el contrario, se requería el desarrollo del ejército local, la formación de cuadros de contrainsurgencia, etc. En la época se pasa de cursos relativamente elitistas, a la primera masificación de la formación de los oficiales de los ejércitos aliados.

La crítica y la flexibilidad de respuesta

Sin embargo, las cuestiones centrales de dicha teoría, nunca habían convencido al núcleo decisivo de jefes de las fuerzas militares norteamericanas. Dicho núcleo aceptaba de hecho la imposibilidad táctica, coyuntural, de reclutamiento y preparación del ejército para la guerra efectiva: estaba también de acuerdo en asegurar la destrucción rápida y total de cualquier enemigo gracias al desarrollo de las armas de gran alcance y capacidad destructiva, pero para los principales jefes del ejército en actividad ello no cambiaba los aspectos sustanciales de la cuestión militar, como se había teorizado y sostenían sus colegas adversarios de la Casa Blanca. La "estrategia de la respuesta masiva" olvidaba la necesidad de que el ejército norteamericano se le impusiese la necesidad de realizar efectivamente guerra de una dimensión menor que la "tercera" guerra generalizada. El propio comandante en Jefe del Ejército Norteamericano Maxwelle D. Taylor, (secundado por un profesor universitario: Henry Kissinger), se transforma en el jefe de los críticos de la "estrategia de la respuesta masiva" considerándola superada, contraria a la preparación del ejército para la "flexibilidad de respuesta"... "para preservar las pequeñas paces'". Según Taylor -y un sector que manifestó progresivamente su fuerza entre los oficiales del ejército y los jefes del Estado- no resultaba más suficiente el disponer de un "ejército capaz de impedir una tercera guerra mundial", de realizar "una guerra atómica generalizada", era necesario poder responder a "las infiltraciones y las agresiones de todo tipo como las que amenazan Laos y Berlín"53, Con Kennedy (1961-63) y MacNamara como Secretario de La Defensa, dicha "estrategia" pasa a ser la política oficial del ejército norteamericano. Taylor pasa a ser el consejero oficial sobre el tema y el presidente del Estado Mayor Combinado.

Se trataba de un proyecto grandioso y enormemente costoso, dado que la flexibilidad de respuesta significaba la capacidad de llevar a la práctica guerras de distintos tipos a la vez. De ninguna manera se abandonaba la lucha por la predominancia en el dominio nuclear, sino que a partir de ese momento lo nuclear pasa a integrar directamente los conceptos de respuesta flexible. La línea MacNamara "sea cual sea la violencia del ataque del agresor es necesario tener armas para aplastarlo", denominada del "Segundo Impacto", implicó concentrar el esfuerzo en la multiplicación de cabezas nucleares. Si bien dicha linea se encontraba al interior de la MAD, por el hecho de integrarse a la respuesta flexible, comienza a ser considerara como de más factible utilización, como "menos MAD" (ya no es más una "locura").

Pero además la respuesta flexible implicaba la preparación efectiva para combinar esta capacidad de respuesta nuclear permanente con la realización de guerras convencionales, "medias guerras" o/y guerras contrainsurreccionales. Se consideraba indispensable la preparación de las fuerzas militares para poder desarrollar al mismo tiempo una guerra convencional en Europa, otra en Asia oriental y una media guerra, un conflicto limitado contra la subversión en cualquier otra parte. Es lo que se denominó la doctrina de las "dos guerras y media". Las dos guerras suponían la implicación directa de las más poderosas potencias militares del bloque "socialista", la semiguerra era concebida como una intervención rápida contra huelgas, movimientos insurreccionales, etc. El Océano Pacífico y Europa fueron considerados como las zonas, geopolíticamente determinadas para el enfrentamiento directo entre fuerzas imperiales. América Latina era considerada como la zona por excelencia de las subversiones, y de la lucha a corto y mediano plazo contrainsurreccional; por ello el conjunto de fuerzas armadas de Estados Unidos se reestructura sobre la base de 3 Comandos Generales de Combate Independientes le PACOM (Comando para el Pacifico), el EUROCOM (Comando para Europa), el SOUTHCOM (Comando para el Sur).54

Se trataba directa y evidentemente de la carrera hacia la guerra efectiva, y la época se caracteriza por grandes campañas nacionales de reclutamiento, el aumentó sensible del ritmo de crecimiento de la industria específicamente militar y la intervención del ejército directamente por todas partes: Vietnam, Cuba, República Dominicana...

No realización del proyecto y la "nueva" teorización

Hoy, todo el mundo coincide en afirmar que ese proceso tuvo UN FRENO, que en un momento dado ese "proyecto grandioso" comenzó a ser considerado como una utopía, que el crecimiento acelerado de las fuerzas armadas cedía su lugar a un pequeño crecimiento, considerado insuficiente para la defensa de los intereses estratégicos de Estados Unidos, habiéndose pasado incluso por fases de desorganización generalizada.

En efecto, durante la época de Kennedy (1961-63) puede constatarse un no cumplimiento de los objetivos establecidos en el proyecto, situación que se mantiene durante Johnson (1963-68) a pesar de la escalada en Vietnam. Con Nixon (1968-74) la no realización de dicho proyecto es teorizada. Se vuelve a la teoría de que es necesario evitar una implicación militar directa de Estados Unidos, salvo en el caso de que se trate de los intereses del "centro". No se trata de una vuelta atrás hasta el punto de partida, la "doctrina de la respuesta masiva" y la no preparación efectiva de la guerra. Hay más bien una conciliación, entre las opciones "opuestas", que en los hechos implicaba la teorización de la suspensión del gran cambio proyectado. Retomando la vieja distinción "centro" - "periferia", se decía que era necesario estar dispuestos permanentemente para la guerra total para defender el "centro" (éste era definido en la época como: los Estados Unidos, el Japón, Europa y Corea del Sur) y preparar a otros gendarmes para defender los "intereses periféricos". La disminución del ritmo de desarrollo de las fuerzas militares norteamericanas, pretendía ser sustituido por la fortificación de la OTAN, un conjunto de exigencias militares mayores hacia sus aliados europeos (y Japón) y sobretodo el armamento real, con armas de primera categoría del conjunto de gendarmes subrogados55: Israel,

Irán, Arabia Saudita, Corea del Sur… La agudización de la lucha interimperialista entre los Estados de China y Rusia, el alineamiento cada vez más abierto de China del lado del bloque norteamericano, favorecían la operación, o al menos daba una cierta coherencia a la pretendida "nueva estrategia"56. Con respecto al ejército norteamericano en sí, se pasaba de la teoría de las "dos guerras y media" a la de "la guerra -en el centro- y media -en la periferia-".

De hecho esta linea, que se denominará expresamente de la "guerra y media", que continuará en aplicación durante Ford (1974-77) y que solamente al fin del período Carter (1977-81) resultará barrida por los hechos, tendía al viejo antiintervencionismo de Eisenhower, a no ensuciarse demasiado, confiando como en esa época la defensa de los intereses de "Norteamérica y el Mundo Libre"57, a los aliados y concibiendo el ejército norteamericano (salvo algunas de las fuerzas específicas de intervención rápida) como una fuerza de disuación general, preparada exclusivamente para la guerra generalizada, no convencional.

Hoy: hacia un ejército presente en todas partes, pronto para todo.

Hoy, la crítica de la política no intervencionista es de nuevo la linea oficial del Estado -y del ejército- norteamericano. Los grandes responsables del Estado pertenecen a las figuras más intervencionistas y más Partidarias de la respuesta rápida y de la preparación, para estar siempre preparados y dispuestos a la escalada horizontal (extensión geográfica del conflicto militar) y vertical (empleo de las armas nucleares): Reagan, Haig, Weinberger...

Esas críticas se habían hecho sentir durante todo el gobierno de Carter y adquirieron la fuerza de determinar la política efectiva del ejército en el último año de dicho gobierno. Otra vez -como en la época de Kennedy- estamos frente a gigantescos proyectos de militarización de la economía, de la población58, de preparación de la guerra efectiva a llevar adelante en todas partes. El concepto mismo de centro-periferia fue criticado; dado, que como dicen los propios jefes del ejército "la interdependencia de todas las regiones del mundo es total y cualquier conflicto puede afectar los intereses vitales de Norteamérica", declaro Weinberger agregando que es necesario estar en capacidad de actuar "en guerras de todas las dimensiones, de todas las formas y en todas las regiones donde tenemos intereses vitales" (es de oír en todos lados).59

Se trata claramente de la misma posición global que había sostenido el General Taylor hace una veintena de años y se habla entre los altos cuadros del retorno a la "estrategia de las dos guerras y media".60 Pero la conciencia de la necesidad de una estrategia globalista (contra la separación centro-periferia), está mucho más desarrollada que antes. Se trataría de preparar un futuro próximo, donde en cada punto del globo la presencia del ejército norteamericano se develará necesaria para afrontar grandes luchas obreras, reconstituir los ejércitos barridos por la lucha revolucionaria, reprimir directamente la acción subversiva, enfrentar los ejércitos concurrenciales, etc. Según sus propios informes61, el estado de guerra efectiva -interimperialista y contrainsurreccional- será la vida misma en el futuro próximo y es necesario estar preparados para actuar rápidamente en todas partes, manteniendo varios tipos de guerra a la vez: "Vivimos una época en la cual un golpe de Estado, una huelga grande, un ataque terrorista, una guerra alejada entre vecinos, puede, como nunca antes, desencadenar consecuencias mundiales que afectarían nuestro bienestar nacional62 y nuestra seguridad... Necesitamos una amplia visión estratégica que integre esos problemas regionales en un cuadro más global".63

Sería por lo tanto erróneo el decir que estamos exactamente en el punto de partida de la época Kennedy. En realidad, existe la misma teoría desarrollada gracias a la experiencia de los últimos años (experiencia en la que se reconoce el fracaso), que al exigir cantidades más grandes de todo y el mejoramiento cualitativo de los hombres, las armas y sobretodo la interligazón de cada elemento táctico en una visión estratégica de conjunto, ha implicado necesariamente un conjunto de cambios de calidad que pueden dificultar la comprensión de la continuidad esencial. Sin olvidar esta continuidad veamos los cambios más notables:

  1. Se necesitan más hombres y que sean promedialmente menos imbéciles, e infradotados que la media de los militares actuales. Es con este tipo de sinceridad que se expresan los informes de reclutamiento de la marina. Para ello es necesario -y diferentes expertos insisten en ello- un cambio cualitativo en la imagen nacional e internacional del ejército norteamericano, una verdadera modernización en las costumbres y el tipo de organización interna en el ejército, y un cambio sustancial en la política de reclutamiento. Todo esto fue puesto en marcha hace ya algún tiempo, volveremos sobre ello.

  2. Es necesario mejorar y multiplicar las armas. Se ha hablado mucho de bomba a neutrones por todas partes y es importante; pero ello forma parte de un conjunto proyectado mucho más vasto, costoso y criminal del cual se habla muy poco: los misiles MX64, aviones con sistemas antiradar, una versión modernizada del bombardero B1 para sustituir los B52, un nuevo sistema de comunicaciones militares capaz de sobrevivir luego de bombardeo nuclear, los cohetes Trident II para equipar los submarinos nucleares... Todo ello supone evidentemente un enorme aumento de los gastos militares. La Admnistración Carter preveía, ya para los próximos 5 años un presupuesto militar de un billón 300 mil millones de dólares (1.300.000.000.000 dolares) lo que era ya un notable aumento. La administración Reagan aumentó esa cifra en 185 mil millones de dólares (185.000.000.000 dólares) y previó ya un presupuesto especial otorgado directamente por el Pentágono para las industrias de guerra, para que "estas puedan producir en cantidad suficiente en situaciones de urgencia". Al mismo tiempo fueron aprobados créditos especiales para el mejoramiento de la Fuerza de Desplegamiento Rápido. Lo previsto (ya al fin de Carter) es sin dudas, el mayor desarrollo armamentista registrado, que supone ya desde hoy que la relación porcentual de un conjunto de rúbricas "militares" en relación a las "civiles"65 supere ya esa misma relación durante la "segunda" guerra mundial. Es decir que el esfuerzo militar nacional previsto para los 5 años, supera rápidamente y por lejos e incluso porcentualmente el esfuerzo de Estados Unidos durante la última guerra general.

  3. Este conjunto de cambios cuantitativos y cualitativos -cantidad de áreas, importancia del presupuesto militar, prioridad económica a las industrias directamente militares, promocionar la conversión de industrias hacia lo militar... significa por la calidad de las armas a las que se le da la prioridad, por el tipo de combate que se prepara, por la concepción que explicítamente anima los jefes del Estado-Ejército, el fin de la oposición entre guerra convencional y guerra nuclear.

    Las bombas atómicas contra la población de Hiroshima y Nagasaki habían sido el elemento decisivo para la paz66. Sobretodo nivel del "gran público" y de las declaraciones de los jefes de Estado de las grandes Potencias, se ha tomado la habitud de considerar, durante la fase de posguerra, el empleo de las armas nucleares como un elemento decisivo, no convencional y ligado a la estrategia de la respuesta masiva, de guerra total sin punto de retorno.67

    Con la doctrina de MacNamara las cosas comenzaron a cambiar, la utilización de armas nucleares deja efectivamente de ser considerada como sinónimo del fin del mundo (locura). Por otra parte la descentralización geográfica de la logística atómica, bien o mal, contra todas las declaraciones de "buenos deseos", abre objetivamente las puertas para las decisiones autónomas en la escalada vertical. Ello se acompaña de la sofisticación de la industria nuclear y los acuerdos internacionales sobre armamentos que tienden a hacer posible la utilización efectiva de lo nuclear68 sin que ello implique la guerra total y masiva entre las dos mayores potencias del imperialismo mundial. A todos los niveles (presupuestales, industriales, acuerdos internacionales, trabajo de los pacifistas, multiplicación de los comandos con capacidad nuclear de hecho autónomos, acción de sindicalistas y politiqueros, "investigación y desarrollo"...) no se trata de liquidar la posibilidad de la guerra nuclear, sino más bien al contrario, de separar lo nuclear de la ruptura de toda convención, de disminuir la irracionalidad para el capital mismo de una carrera donde la capacidad de destrucción total estaría centenas de veces asegurada, concentrándose sobre lo que es necesario: lo nuclear moderno, ágil, rápido, eficaz, limitado en sus efectos de destrucción a las necesidades concretas69. Es infinitamente monstruoso, pero es la monstruosidad de este mundo.

    Toda guerra ha sido convencional y siempre se han intentado limitar los excesos en acuerdo con el enemigo70. La tendencia es por lo tanto a eliminar el carácter especial que tenia lo nuclear, como sinónimo de destrucción generalizada y de las "estrategias" pasadas de moda de la respuesta masiva. Se va hacia la limitación de lo nuclear para hacerlo utilizable en una concepción de respuesta flexible.

    No es por lo tanto más que una paradoja aparente el hecho de que también Rusia preconice el respeto de los acuerdos SALT y anuncie al mismo tiempo que está en condiciones de producir la bomba a neutrones y no lo es tampoco el hecho de que obligada por la tasa de ganancia el capital que se reproduce en el espacio Ruso siga aumentando -en plena transformación nuclear en Estados Unidos- los abastecimientos en materias primas para la producción nuclear en ese país: las ventas de uranio enriquecido de Rusia a Estados Unidos sobrepasaron el año pasado los 50.000.000 dólares71.

  4. La guerra antisubversiva toma una importancia decisiva. El dispositivo central de contrainsurección que comprende los equipos comando de la Marina (SEAL), las fuerzas especiales del Ejército, y las,fuerzas de operaciones especiales de la Aviación son declaradas como de prioridad total por el Pentágono e integradas en la Fuerza de Despliegue Rápido que simultáneamente pasa a ser considerada con la importancia y el estatus de un Comando de Guerra. En efecto, la Fuerza de Despliegue Rápido ha sido recientemente ascendida al rango de "Comando Unificado" al igual que el SOUTHCOM, PACOM, EUROCOM. Ello revela la importancia estratégica que se le atribuye en la actualidad a la flexibilidad de respuesta en cualquier parte del mundo y además la previsión de una situación donde la frontera entre guerra antisubversiva y guerra convencional sea difusa.

  5. Pero la Fuerza de Despliegue Rápido solo se concibe con un apoyo logístico de la Marina, de donde se deduce la necesidad de asegurar la supremacía naval en todas partes para ser capaces de actuar rápido y en cualquier parte y si es necesario quedarse a conservar el orden. He aquí las declaraciones de Weinberger (Secretario de la Defensa) en ese sentido: "Nuestros intereses, y compromisos globales nos imponen el mejoramiento de nuestra aptitud a reaccionar frente a crisis lejanas de nuestras costas y a quedarse ahí tanto tiempo como sea necesario"... "es necesario aumentar la capacidad cuasi inmediata de nuestras fuerzas, de reaccionar frente a situaciones de urgencia, de desarrollarse rápida y eficazmente"... "tenemos que estar prontos para una guerra convencional que podría involucrar varias partes del globo y por lo tanto nuestras necesidades en materia de superioridad naval toman una dimensión especial".72

  6. Otro cambio intimamente ligado a los otros, en la presencia internacional del ejército norteamericano y en la política militarista, del Estado, el de multiplicar las declaraciones y las acciones (maniobras, presencia de tropas, bloqueos) que demuestran ante todos la disponibilidad, la decisión de hacer la guerra. Ante el gran público esto toma, claro esta, la forma de caricatura, el cowboy Reagan es el culpable. Sin embargo, también aquí se trata de una política largamente elaborada muy discutida y finalmente admitida durante (e incluso por) la Administración Carter. En efecto, la política de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos es el de hacer pública su política. En las declaraciones militaristas de los jefes del Estado no hay lugar para improvisaciones, ni errores ni excesos individuales. Incluso las exageraciones y retracciones sucesivas están previstas y tienen como objeto el "sensibilizar" (o mejor dicho desensibilizar frente al ataque que significa la guerra, testear la reacción, etc.) progresivamente e incluso se harán amenazas explícitas y concretas de intervención, así como amenazas más precisas en lo que respecta a la utilización de las armas nucleares. Forma parte del conjunto de cambios necesarios, para hacer realmente lo que se intentó y emprendió muchas veces, la supermilitarización efectiva, la disponibilidad total de la población para la respuesta flexible.

    Abolir el secreto de que se prepara la guerra efectiva es ya una posición ampliamente mayoritaria en el Estado Norteamericano, aunque tenga sus opositores al interior del mismo. Algunos van más lejos aún y exigen la abolición incluso de todos los secretos tecnológicos, especialmente en el dominio nuclear, pues los secretos no son tales para los soviéticos, por el espionaje y por el contrario lo son frente a los aliados y a la propia población de Estados Unidos. Es por ejemplo la posición del ya mencionado consejero de Reagan, Edward Teller que declara "la política del secreto llevada adelante por el Occidente es una verdadera locura. Los soviéticos poseen todos nuestros secretos técnicos. Por el contrario, hemos guardado el secreto frente a nuestros propios aliados, lo que no es una ventaja y sobretodo frente a nuestros propios científicos lo que es una desventaja horrible, un error imperdonable. Los mantenemos en la oscuridad frente al peligro real que enfrentamos, lo que nos dificulta la toma de decisiones democráticas e inteligentes".

Existen otra serie de cambios cualitativos sobre los cuales tenemos la posibilidad de extendernos aquí. Los que hemos mencionado son ampliamente suficientes para comprender que el ejército norteamericano está dando un nuevo y gran salto en la ultramilitarización del mundo, cuya calidad es totalmente diferente a la de la época de Kennedy, a pesar de la continuidad en la linea. En la época de Kennedy se guardaba aún el discurso de que hacer la guerra podría ser necesario, que el combate directo es una excepción en la vida del ejército, de la nación, etc... Hoy se grita directamente "es necesario vivir con la guerra73, se requiere tener presente que la guerra es un medio razonable de la política extranjera, es una traición el considerar posible sustituir la distención a la confrontación, no tiene sentido preparar un ejército para la disuación, es necesario prepararlo para hacer la guerra... mantener la paz, los intereses de Estados Unidos, solo es posible con la guerra efectiva".

Con respecto a otras épocas hoy se realiza lo proyectado y se es más sincero, pero la continuidad se mantiene y los cambios solo pueden ser comprendidos en la continuidad. Veremos la importancia de esta afirmación, en la Parte Tercera de este texto que publicaremos en el próximo número de COMUNISMO.

Notas:

51 No debe olvidarse que la paz solo puede existir como fase particular de un mundo en guerra, que la paz presupone la guerra, que ella es al mismo tiempo fase de consolidación de las posiciones conquistadas y de preparación del pasaje de la guerra detenida, latente, a la guerra efectiva.

52 Dicha concepción de paz, como sinónimo de terrorismo mutuo, era mundial y sinceramente defendida contra los utópicos y moralistas, por todos los grandes hombres de Estado. Así, por ejemplo, Churchill decía: "Debe parecerle muy triste a los moralistas, el que la paz no tenga otras fundamentos más nobles que el terror mutuo, por mi parte, estaría satisfecho, si los dichos fundamentos son sólidos".

53 Maxwelle Taylor "The uncertain trumpet" (1960) citado por Le Monde Diplomatique.

54 Como veremos dicha estructura fue mantenida a pesar de que las zonas de guerras y de semiguerras fueron variando y por ejemplo Vietnam se transformó en el centro de experimentación de toda la lucha contrainsurreccional, y también en el centro de experimentación de la guerra misma. Vietnam, fue todo a la vez: media guerra y guerra entera.

55 Estados Unidos, siempre ha vendido armas a esos gendarmes subrogados, entrenado algunos oficiales de élite, etc.; pero lo que resulta una excepción es que en esa época, se destinaron las armas más modernas, las mismas que se consideraban las mejores en las propias fuerzas militares norteamerciacas.

56 En realidad ni "nueva" -porque se trataba de una conciliación entre 2 viejas cosas-, ni "estratégia" porque como veremos se trataba de una adaptación táctica a un cambio parcial en la relación de fuerzas estratégicas.

57 Todas las expresiones son claramente propias de la ideología imperialista del capital. Repetimos que sería una simplificación que aleja de la realidad el considerar al Estado Norteamericano como sinónimo de defensa de los intereses de la burguesía que tiene como centro y base fundamental de acumulación del capital el espacio de los Estados Unidos. El Estado norteamerciano representa, por el contrario, solo a una parte de dicha burguesía (restricción), pero al mismo tiempo a una fracción presente en todos los países del mundo (ampliación), la fracción del capital bancario, comercial, industrial más dinámica y por lo tanto directamente interesada globalmente -salvo excepciones- por un liberalismo económico generalizado (ver Política Económica del Fondo Monetario Internacional).

58 Es evidente que economía y población son desde hace mucho tiempo militarizados. Sería por lo tanto más correcto decir ultra-militarización a algo similar.

59 Las declaraciones del secretario de la defensa son de marzo 1981.

60 Hoy las zonas que se consideran de las 2 guerras son la zona del golfo Pérsico y Europa,

61 David C. Jones (presidente del Estado Mayor Combinado) U.S. Military Posture for fiscal year 1982 departamento de la Defensa Washington 1981.

62 Claro que cuando este señor dice bienestar nacional se refiere al de la burguesía imperial. ¡¿O se creían que pensaba en el miserable proletariado de New York o/y en los desocupados negros de Washington?! El bienestar de la nación, es siempre el de la burguesía.

63 David C. Jones Idem.

64 El misil MX fue concebido para completar el sistema de 1050 cohetes Minuteman. Un MX pesa 90 toneladas, mide 28 metros de largo y puede contener entre 10 y 14 cabezas nucleares índependientes. Es más preciso que los Minuteman.

65 Se toma aquí el criterio tradicional de oposición "civil-militar" como única forma de poder hacer referencia a cuantificaciones oficiales, echas en base a ese criterio falso. En realidad, cada vez más la parte "civil" de la economía, la industria no directamente militar se ha militarizado. Sobretodo a partir de 1945 la utilización de "outputs" no visiblemente militares como "inputs" militares ha progresado mucho y hoy ningún obrero debería conservar la ilusión de que lo que él produce (cuya utilización cada vez conoce menos) no servirá a la guerra.

66 Macabra paz de millones de inválidos y centenas de miles de cuerpos humanos hechos polvo. Las bombas fueron tiradas el 6 y el 9 de agosto de 1945 por orden del propio Harry S. Truman, Presidente de los Estados Unidos interesado en demostrar que también quería la paz, como Hitler o Stalin.

67 En los Estados Unidos siempre hubo críticas a esta versión y en el ejército, con más o menos 15 años de adelanto con respecto al gran público, se considera como posible un conflicto nuclear limitado geográficamente y al menos en ese plano como convencional.

68 Los diferentes acuerdos "estratégicos" tienden todos a hacer más utilizables las armas nucleares de una forma "táctica", limitada. Cada convención de limitación corresponde a un triunfo parcial de una potencia en un terreno determinado tendiente a adquirir una ventaja en lo que respecta a un tipo de armes especificas. La carrera armamentista, se hace particularmente intensa y decisiva precisamente cuando es alimentada por las convenciones de desarmamiento. Edward Teller, actual consejero de Reagan y "padre" de la bomba H, revela parcialmente el secreto cuando declara "la primera guerra mundial cuya preparación no fue científica y que recién lo devino durante su desarrollo, fue desencadenada, al término de una carrera armamentista. La segunda guerra mundial fue la culminación de una carrera desarmamentista..." (Agosto 1981)

69 Moderno, ágil, rápido, eficaz implica por ejemplo la no necesidad de replantación previa, la superación de la fijación. Una parte de los misiles actuales son totalmente desplazables, pero lo más importante es que las próximas generaciones proyectadas no son de implantación, y que ello coincide con la acción de los pacifistas y politiqueros a oponerse a la implantación o proponer la creación de zonas desnuclearizadas, etc. En el fondo, una zona totalmente desnuclearizada en cuanto a implantación, es una garantía para el desarrollo limitada y convencional de una guerra nuclear ágil y restringida, en la que se podría emplear armas nucleares más modernas dando cumplimiento estricto a los acuerdos internacionales sobre limitación de armas estratégicas.

70 La destrucción de la población importa poco, las convenciones tienden siempre a limitar la escalada sea en el tipo de armas, sea en los lugares a no destruir (la "bomba de neutrones" tendría todas las virtudes). Por ejemplo, los ejércitos norteamericanos, ruso, inglés que entraron en Berlín en 1945 y que destruyeron casa por casa la población civil, especialmente en los barrios proletarios y más aún a los niños entre 5 y 15 años, se preocuparon muchísimo de salvar parte del aparato industrial y algunos complejos industriales resultaron totalmente intactos.

71 Este es otro elemento suficientemente para demoler hasta el último argumento de los que pretenden que las inversiones, la acumulación y el tipo de producción no se mueven por la tasa de ganancia en Rusia. Habría que ser más mago que Mandel para hacer salir otra explicación de ese hecho.

72 Citado por Le Monde Diplomatic.

73 La "ficción" de Orwell en "1984" está sobrepasada en monstruosidad por la propia realidad en marcha para ese año.

 

 


CO8.5.2 El ejército y la política militar de los Estados Unidos :

Segunda Parte : Los cambios "Estratégicos" en el Ejército Norteamericano.