LA LIBERTAD EN LAS DEMOCRACIAS

Habana, 22/12/1889

«Más de un siglo hace, que los pueblos ultrajados por toda clase de tiranos, vienen luchando por librarse de tan infamante yugo y alcanzar su libertad. Libertad, que los sabios les enseñaron que habían de encontrarla en el imperio de la democracia constituida en república. Por este ideal, gran número de pueblos han hecho sacrificios inmensos y sellaron con sangre la proclamación de tales principios; asociáronse a todos los intentos de redención iniciados por hombres de prestigio; hicieron tantos y tantos esfuerzos, que no hay nación alguna en Europa y América, que no haya sido fertilizada con la sangre de víctimas inmoladas, que entusiastas, perseguían la libertad tan amada y deseada.

¿Y cuál ha sido él resultado de tantos esfuerzos, víctimas, sacrificios y lucha tanta? ¡Ah! apesadumbra el pensarlo, puesto que la democracia sólo impera en pequeño número de las naciones de Europa, si bien la América ha logrado establecerla en casi toda su extensión. Más... ¿es qué realmente la democracia bajo la forma republicana representa, realiza la libertad, aspiración suprema o sentimiento innato íntimo de la humana naturaleza? Veámoslo.

Pasemos una ligera revista a sucesos acaecidos en las repúblicas y sepamos si aún les conviene a los pueblos hacer sacrificios por su triunfo y creer que en ellos han de encontrar la libertad que tanto anhelan, o si en cambio, conviene que rectifiquen sus ideales, de esas esperanzas que los sabios habían hecho concebir en el reinado de la democracia.

No nos meteremos a rebuscar hechos históricos, porque el limitado espacio de que podemos disponer, y el objeto principal de este trabajo (qué es uno de los últimos sucesos de Cayo Hueso) nos lo impiden.

Principiaremos demostrando que al salir aquella gran revolución francesa del período de entusiasmo y fiebre revolucionaria en el que, en medio de la mayor conmoción y sacudimientos que habían contemplado los siglos, declararon guerra aquellos titanes, defensores de la libertad, a todas las tiranías y tiranos del mundo, sobrevino una reacción tan violenta y tiránica hasta la proclamación del imperio, que a pesar de llamarse república, perseguíase de muerte a los defensores de la libertad: a aquella época que casi todos los historiadores (de la clase burguesa por supuesto) trataron de disculpar o pasaban por alto los crímenes, por los próceres realizados, llamada del terror blanco. Crímenes realizados al fin por la república en contra el pueblo o de la libertad.

El año 48 otra república, debida al valor y sacrificios del pueblo, ametralla y deporta a ese mismo pueblo en proporción o cantidades espantosas, pues quedaron 20000 cadáveres sobre las calles de París y 14000 personas son deportadas a, lejos e inhospitalarios países.

El 77 (suponemos que debiera decir 71 NDR) en nombre de la libertad y la democracia, son sacrificados 35000 víctimas que solo querían igualdad y libertad, por otro gobierno también republicano.

El año 73, son en España, durante el mando republicano, perseguidos y atropellados los trabajadores en todos los puntos donde tienen que declararse en huelga, por los alcaldes y demás autoridades, cerrando los locales de las sociedades, incautándose muebles y fondos por su propia autorización; son fusilados y condenados a presidio los amantes de la libertad en Alcoy, Murcia y Cartagena por pedir al republicano gobierno el cumplimiento de sus compromisos.

Es la América, tierra de libertad (que bien pudiera llamarse de la independencia), del imperio genuino de la democracia y de las repúblicas, y sin embargo, la personalidad del verdadero pueblo en parte alguna es tan desconocida o tan anulada, pues ha vivido corriendo siempre en pos de tal o cual personaje (por lo regular militares), esperando de ellos lo que no pueden dar, y que el pueblo tiene en si mismo: la libertad y su bienestar. Así se vé a esos pueblos dominados aún por el fanatismo religioso, que la vida y seguridad de los habitantes pende de la humanidad o inhumanidad del saber o barbarie del Presidente; así se han visto siendo el terror y verdugos de sus naciones a hombres como Rosas y el Doctor Francia, asombrar al mundo por sus crueldades y crímenes, igualarse a los mayores tiranos de la tierra, y ser calificados entre los Nerones y Caligulas de la Historia. Vemos a los Estados Unidos conservar en su seno, en el de la democracia, largo número de años la esclavitud; sucesos como los del conocido crimen de Chicago y otros mil realizados con la raza negra y los trabajadores y últimamente el acaecido en Cayo Hueso, en que después de muchos vejámenes, violencias, deportaciones e injurias en contra de los obreros tabaqueros que sostienen allí titánica lucha por el derecho a la vida, reúnense los comisarios municipales, y considerando que los huelguistas por necesidad y por todas las circunstancias que concurren en una huelga, tenían que ser alcanzadas por la ley de vagos si se publicaba, y que sería por el terror la única manera de hacerles rendirse, así lo hacen, y publican el día 2 del que cursa, una ordenanza que más parece un ukase del autócrata ruso, que disposición de autoridades republicanas. Vaya como prueba la referida ordenanza, que merece leerse para que vean los que tienen ilusiones por las repúblicas democráticas, las libertades practicas que las acompañan. Dice asi:

Ordenanza para disponer la prisión y castigo de los bribones y vagabundos, holgazanes y disolutos, ebrios consuetudinarios, paseantes nocturnos, derrochadores, etc.

El Presidente y la Junta de Comisarios Municipales de la ciudad de Key West, en asamblea reunidos, ordenan:

Artículo 1° Todos los vagos, personas holgazanas y disolutas, vagabundos, derrochadores, tunantes, evadidos, rateros, personas lascivas, soeces y licenciosas de palabras u otras; todos los fomentadores, incitadores o instigadores de disturbios, discordias o contiendas, blasfemos y quimeristas, personas que descuidan sus atenciones o empleos y malgastan lo que ganan sin proveer el sustento de sus familias ni al suyo propio, incluyéndose aquellos que descuidan toda ocupación legítima y habitualmente malgastan el tiempo frecuentando casas mal reputadas, garitos y tabernas, y todas aquellas personas que carezcan de medios visibles de subsistencia, serán, después de convictos ante el Presidente, multados en una suma no excedente de doscientos pesos o encarcelados por un período de sesenta días, o ambas cosas, a juicio del Presidente.

Artículo 2° Esta Ordenanza anula cuantas anteriores o parte de anteriores estén en pugna con ella.

Acordada hoy 2 de Diciembre de 1889 -W.C. Maloney- Certifico: L. Deleney, Secretario Municipal.

Si después de esto nos fijamos en que en esa localidad mientras había trabajo, efectivamente vivía un número de hombres considerable como la ordenanza dice, y de los trabajadores que entonces no se ocuparon de ordenar tales cosas y que hoy esos tipos, porque no tienen a quien explotar están al lado de los manufactureros y de los Comisarios (que viene a ser casi lo mismo) tratando de que los obreros traicionen la huelga y vayan incondicionalemnte al trabajo, se vendrá en conocimiento de que la tal ley se la quieren aplicar a los trabajadores en huelga y se verá lo que son las libertades en las repúblicas y lo que puede esperarse de republicanos como lo son los Comisarios en cuestión: unos de la Americana y otros de la futura Cuba.

Si además nos fijamos en lo que pasa hoy en las demás repúblicas, veremos más patentizado aún lo que proponíamos al principio. Suiza, pedazo de tierra la más libre y que respetó y dio hospitalidad siempre a los perseguidos de todas las ideas, acaba de mancillar su más honroso título: acaba de decapitar la libertad, decretando la expulsión de los anarquistas extranjeros. Francia persigue a los huelguistas en los distritos mineros como a criminales; tiene ocupado militarmente el departamento, prohíbe reuniones y relacionarse; ocupan los soldados las encrucijadas, puentes y edificios de las compañías; los obreros, para socorrer a los compañeros, tienen que burlar la vigilancia, atravesando montes, pantanos y ríos, habiendo tenido la desgracia de ahogarse en uno, dos individuos de una comisión que iba a llevar socorros.

La República Argentina, en Buenos Aires, aprisiona, con motivo de las huelgas y por un inocente manifiesto comunista doctrinal, a cuantos obreros se distinguen, sean de las ideas que quieran, trabajen o no. Esas son las recompensas de tanta lucha por la libertad y las esperanzas que nos pueden quedar en unos principios o sistemas que hacen, ni más ni menos que lo que venían haciendose; la desgracia y la miseria de los pueblos y que, cuando en más o menos se atacan sus intereses, proceden con las mismas violencias, atropellos y ultrajes que las monarquías, sin otros respetos a la libertad. No queda, pues, ni pueden seguir otro camino los obreros, que el de dar todo su apoyo a los radicales principios del socialismo y perseguir la realización de una transformación por propia cuenta, único medio de que la libertad, por la que tanto se ha luchado, sea una verdad en las relaciones sociales y humanas.»


CO8.2.1 El productor: La libertad en las democracias