CONTRA LA MITOLOGÍA QUE SUSTENTA LA LIBERACIÓN NACIONAL (II).

En Comunismo 4 comenzamos una crítica más detallada de un conjunto de ideas falsas que el Capital se hace de sí mismo y que transformadas en dominantes en toda la sociedad, constituyen una fuerza material de dominación del proletariado. Toda ideología capitalista tiene como común denominador el supeditar al conjunto de obreros a los intereses de la burguesía o de una de sus fracciones (frentes, alianzas, apoyos "críticos", etc.) y por objetivo el intentar impedir la constitución de la clase obrera en fuerza autónoma. En esta serie de textos al criticar al conjunto de mitos que han servido y le sirven a la burguesía para enterrar al proletariado en "la liberación nacional" no podemos decir que abordemos un conjunto de mitos particulares a una zona del mundo, ni a una táctica específica de la burguesía. Por el contrario, "la liberación nacional" está presente como fuerza contrarrevolucionaria en los 5 continentes y está estrechamente ligada a los "frentes populares", "frentes democráticos", "frentes nacionales", "resistencias antifascistas", etc.; es decir a la Guerra Imperialista como lo hemos puesto en evidencia en números anteriores. He ahí su importancia general. Al abordar específicamente la crítica a "la mitología que sustenta la liberación nacional" no estamos por lo tanto abordando nada particular a un "proletariado particular" (como pretenden precisamente nuestros enemigos), sino por el contrario eligiendo un ángulo de ataque específico para la crítica general de la ideología burguesa, crítica indispensable para el proletariado mundial que solo se concluirá con la destrucción despótica de la monstruosa sociedad burguesa internacional.4

En el número anterior de Comunismo criticamos (tesis y contratesis 1 y 2) la más burda asociación entre capitalismo y riqueza, capitalismo y adelanto, capitalismo y desarrollo, etc.; contraponiéndole la puesta en evidencia del carácter único y contradictorio del capitalismo mundial. La contraposición la hicimos extensiva evidentemente al antagonismo en las "soluciones" propuestas por la práctica de las dos clases de la sociedad: "soluciones" diferentes según las particularidades regionales, nacionales, etc. ("solución" burguesa, o mejor dicho utopía reaccionaria), contra necesidad histórica de la revolución proletaria mundial (perspectiva comunista).

En este número atacaremos dos tesis (con algunas de sus variantes) que son en realidad las dos anteriores disfrazadas de "marxismo", de cientificismo.

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TESIS 3: "Los países del tercer mundo (o pobres, o atrasados o subdesarrollados según las variantes) son menos capitalistas o solo parcialmente capitalistas"

Variante 1: "En el mundo existen países capitalistas puros y países donde el capitalismo coexiste con otros sistemas económicos".

Variante 2: "Todo país (o continente según las subvariantes) debe ser considerado como una formación social en donde se combinan diversos modos de producción, donde uno tiene el carácter de dominante".

No se precisa demasiada astucia para ver en estas ideas, mucho más adornadas de un lenguaje pseudo marxista, la reiteración de la mística asociación entre capitalismo y crecimiento de las fuerzas productivas, capitalismo y riqueza y porqué no vida capitalista -vida burguesa; "olvidando", haciendo abstracción de la revolución misma, al situar fuera del modo de producción capitalista a su polo negativo, negando así el carácter subversivo y revolucionario del mismo.

Oculta el carácter subversivo de la miseria extrema, persigue la división del sujeto de la revolución.

El carácter contrarrevolucionario de esta tesis aparece de primera y antes de entrar en sus sutilidades. La forma más criminal de la barbarie capitalista, la miseria absoluta, el hambre generalizada de una parte siempre mayor de la humanidad (¡más de las 2/3 partes !), pasa a ser según estos señores marxistas "precapitalista"5 (¡!) o el hambre existente en "modos de producción extracapitalistas, asiáticos, semifeudales, semicoloniales, comunidades primitivas, etc." Todos ellos nos aclaran que los males se deben a que el modo de producción capitalista es dominante (a diferencia de las tesis más burdas ya criticadas en el número anterior de Comunismo), pero ello no arregla nada, absolutamente nada. En efecto, nadie puede hacerse pasar por "marxista" sin hacer un discursito "anticapitalista" para mejor defender la sociedad burguesa. Necesariamente tienen que culpar "al capitalismo", para que su discurso pueda denominarse "marxista". Pero para defender sus intereses de clase, están obligados al mismo tiempo a hacer pasar la barbarie suprema como extracapitalista.

A nosotros, los comunistas, por el contrario no nos interesa "culpar" al capitalismo, quejarnos de la miseria extrema que sería debida a la "dominación del modo de producción capitalista", sino que nuestro interés es el desarrollo del lado subversivo que la miseria, como producto genuino del capitalismo, contiene. Nuestro interés es poner en evidencia que, el modo de producción del capital es modo de producción de la miseria absoluta y relativa más imponente que ha conocido la humanidad; que no se trata solo de que el Capital domina algo que sería ajeno a su esencia, sino que el Capital es esencialmente producción y reproducción de la miseria extrema. No nos interesa acusar al capitalismo (o peor "a la dominación del Capital extranjero") de proceder mal (lo que supone necesariamente admitir que podría proceder de otra manera); nos interesa poner en evidencia que el producto más puro del Capital (el "mejor comportamiento que puede tener", "el Capital nacional" y "extranjero") incluye necesariamente la barbarie más imponente, no como consecuencia mediada por su injerencia, sino como realidad inmediata inherente a su ser. Y ello porque no nos interesa su afirmación (como a los defensores de la "extensión") sino su destrucción integral, para lo que es indispensable centralizar en fuerza única, al proletariado siempre más miserable que el modo de producción del Capital engendra.

Las dos visiones, concepciones; son infaliblemente coherentes; ellas corresponden a los intereses de las dos clases de la sociedad burguesa. Aquellos que han transformado el marxismo en una ideología del desarrollo de las fuerzas productivas y que, consecuentemente consideran extracapitalista todo lo que a la burguesía le resulta ajeno a la imagen que ella se ha hecho de si misma y de su sociedad, son estrictamente coherentes cuando preconizan para la eliminación de la miseria absoluta, "la extensión del modo de producción capitalista", "la necesidad de realizar las tareas democrático-burguesas" (tesis siguiente), etc. Para que una parte de los obreros los sigan en sus realizaciones, necesitan mantener dividido al sujeto de la revolución. Para ello no hay nada mejor que presentar la miseria extrema (de la cual están obligados a hablar por su carácter explosivo e inocultable) como la consecuencia pasiva e inerte de la sociedad.

"No ven en la miseria otra cosa que la miseria, sin ver en ella el lado revolucionario, subversivo, que revolucionará la sociedad actual" decía Marx criticando el socialismo utópico; nosotros debemos constatar que hoy el socialismo burgués no tiene más remedio que ocultar el lado subversivo de la miseria extrema. No hay otra manera de mantener dividido al proletariado mundial que presentarle zanahorias diferentes, no hay otro medio de reproducir la división entre el proletariado hambreado (que sean cuales sean las formas en que se proporciona sus medios de subsistencia vive apenas y solo en la medida que constituye parte necesaria de la fuerza de trabajo excedentaria del Capital) y el proletariado de la gran industria, que convencer a aquel de que este es un privilegiado y a este de que aquel es una pobre victima que no puede realizar su misma lucha; lo que quiere decir convencer a ambos de que su lucha y sus intereses son diferentes, de que sus objetivos divergen.6

Hoy más que nunca la parte del proletariado mundial que revienta de hambre constituye la mayoría de la población del globo. Hoy más que nunca el ideólogo del modo de producción capitalista, tiene que presentar como víctimas extracapitalistas del capitalismo a ese proletariado: sea hambreado por el salario "socialista" (SIC) en Vietnam, Cuba, Camboya, China...; sea torturado por la obligación de vender su pellejo casi gratis al Capital que le reservó (o no según sus intereses) una pequeña parcela "en propiedad" jurídica con la que ni si quiera puede reproducirse en vida, en El Salvador, Bolivia, Perú, Senegal, India, México... sea frustrado como proletariado agrícola por la imposibilidad de encontrar comprador para lo único que posee, una raquítica fuerza de trabajo, en cualquier parte del mundo. En la gran mayoría del proletariado mundial, el ideólogo "marxista" no ve, no puede ver, ni tiene interés en ver, otra cosa, que eso: víctimas. Nada más coherente con la ideología dominante que ver en la miseria solo la miseria, que ver en las víctimas sólo las vícitimas: aquí el terror de que dejen de ser víctimas y que realicen su esencia comunista es lo que para la burguesía tiene cara de hereje.

Hoy más que nunca la miseria es miseria producida en el mismo proceso de valorización mundial del Capital, hoy más que nunca ella es subversiva. Mientras que los "marxistas" siguen encontrando subterfugios ideológicos para "demostrar" la coexistencia del modo de producción capitalista con otros modos de producción y el carácter extracapitalista de todo sector del proletariado que revienta de hambre; en las luchas crecientes del proletariado en los campos y en las calles, la unidad de clase intenta gestarse. En los últimos años decenas de luchas importantes atestiguan en África, América Latina, Asia, de la unificación real contra toda división en categorías que la burguesía intenta imponer en el proletariado y ello a pesar de todas las zanahorias con que el Capital intente desorganizar al proletariado agrícola (en especial: nacionalización de la tierra, reforma agraria, defensa del "socialismo" contra el "capitalismo").

Hoy como siempre, pero con más bases objetivas que nunca, la tarea de los comunistas es transformar la subversión en revolución, el lado revolucionario de la miseria en unificación de la fuerza revolucionaria, la unificación intuitiva en fuerza centralizada y dirigida hacia el comunismo. En esa obra de Partido, el poner en evidencia la realidad es fundamental. De ahí la importancia que tiene hoy el comprender y contribuir a hacer comprender el carácter único del modo de producción capitalista mundial, a pesar de las formas diferentes que este adopta en cada región (lo que por su propia esencia no puede ser de otra manera); de ahí la importancia de mostrar cada proceso inmediato de producción, cada forma o modo de producción regional, sectorial, coyuntural, aislado, etc., como parte integrante e inseparable de la producción y la reproducción de Capital, como parte integrante e inseparable de la producción y reproducción de fuerza de trabajo del Capital, es decir como constituyente esencial del modo capitalista de producción.

Sin embargo, para precavernos contra una respuesta tan cómoda como irresponsable, debemos aclarar dos cosas. Ni afirmamos que la miseria traiga automáticamente la revolución, ni que cuanto más miseria absoluta padezca el proletariado más revolucionario es. Afirmamos por el contrario, sin desconocer en absoluto la importancia centralizadora y la fuerza decisiva del proletariado concentrado industrialmente, que el sujeto de la revolución es el proletariado en su conjunto, que todas sus capas tiene el mismo interés histórico y que la cada vez más imponente miseria relativa que el Capital impone a todas las capas del proletariado (la miseria absoluta es miseria relativa más terrible aún), empuja al conjunto del proletariado a su unificación en la lucha contra el sistema mundial burgués.

Antes de pasar a la crítica metodológica de la tesis debemos además remarcar que la expresión "tercer mundo", con la que esos "marxistas" se refieren en general a la mayor parte del planeta, es totalmente coherente con el conjunto de la tesis y con los objetivos perseguidos por sus ideólogos. En efecto la expresión "tercer mundo" ha tenido siempre como objetivo la división del proletariado mundial y la supeditación de una parte de este a la burguesía nacional. En su acepción más corriente y coherente con la ideología dominante supone la existencia de tres tipos de sociedades, de tres mundos: uno verdaderamente capitalista, otro socialista, y otro subdesarrollado. Esta mistificación, que oculta la unicidad del mundo capitalista y que realiza de hecho la apología del Capital, identifica como toda la reacción, crecimiento de fuerzas productivas con capitalismo, estatización jurídica de los medios de producción con socialismo y miseria absoluta con extracapitalismo.

Los presupuestos metodológicos de la tesis, el concepto de modo de producción.

Cualquiera sean sus variaciones, esta tesis tiene como piedra fundamental una concepción idealista del modo de producción y específicamente del modo de producción del Capital.

Filósofos, economistas, dirigentes de partidos seudoobreros, reinterpretadores de textos sagrados, en los últimos 100 años se han esmerado en toneladas de manuales "marxistas" en encontrar en Marx su propio concepto de capitalismo, aquel que sirve mejor a idealizar y defender al Capital.

Los procedimientos utilizados para ello son innumerables (reescritura de Marx, utilización de cualquier formulación errónea, "traducciones", "olvido" del nivel de abstracción que ocupa en la investigación la parte citada de la exposición de Marx, etc.) y no podremos detallarlos en esta crítica, donde por razones de espacio nos deberemos conformar con la crítica de los aspectos más comunes. Lo que todos comparten es sin lugar a dudas el vaciar el modo de producción de la historia real y definirlo no por su vida sino por lo que debería ser, de acuerdo a su ideólogo.

Hasta hace algunas décadas, la mayor parte del marxismo oficial, (principalmente variante 1) era más burdamente economicista e identificaba, capitalismo con fábrica, capitalista con patrón con un buen toscano en la boca, y proletario con obrero manual, industrial y creando plusvalía. Ese, era a la vez para ellos el "modo de producción capitalista" y la "estructura económica capitalista". Esa definición había sido construida a partir de considerar como "la definición del capitalismo", lo que en Marx constituye en realidad un nivel de abstracción determinado e imprescindible de la investigación (necesariamente fijado para la exposición): el proceso inmediato de producción en la industria (principalmente, parte del primer volumen de "El Capital").

Esta falsificación era facilitada por:

De esa forma y en base a la "gran obra de la socialdemocracia" se identificaba capitalismo con una sociedad ideal (ideal del capitalismo evidentemente, pero que jamás existió ni existirá) en donde habría solo proletarios (identificados a obreros, manuales, de fábrica y ocupados) escupiendo valor y capitalistas (identificados a propietarios jurídicos particulares de medios de producción). El capitalismo era así vaciado de todo lo que era su vida, -sin historia real y se transformaba en su ideal: "el capitalismo puro". Lo que en Marx fue el aislamiento de una parte de la realidad en una fase de la investigación (ni la primera ni la última), fue transformado en categoría formal que define al capitalismo (¡capitalismo puro!).

El antagonismo es total, Marx analiza el proceso inmediato de producción material, para demostrar que este está subsumido a la valorización del capital (solo concebible como proceso social global), analiza el proceso en la fábrica para demostrar que este no puede existir sin todas las presuposiciones históricas del Capital y sin que el Capital reproduzca al mismo tiempo: mercado mundial, policías, capital bancario, intermediación, trabajadores del comercio y de la banca, prisiones, renta de la tierra, iglesias, millones de tipos reventando de hambre, capital ficticio, leyes, guerras entre naciones, propiedad estatal de los medios de producción, asalariado disfrazado, "casas de pobres", bonapartismos, toneladas de mercancías invendidas, pequeños burgueses, impuestos, escuelas, jueces, ejércitos, etc., etc. Ello es estrictamente coherente con una crítica del Capital, penetra en las raíces mismas de todas las categorías formales y puras de la economía política, necesariamente apologética (que como dice Marx: hacen abstracción del hombre real), y demuestra que incluso lo más puro del Capital, presupone, contiene, desarrolla, produce, reproduce, toda la pudrición de la sociedad; toda la mierda real que la lógica formal intenta eludir.

El ideólogo "marxista" por el contrario, se preocupa, cuando realiza sus manuales, de tragarse toda la mierda, para definirnos sus categorías puras. Evidentemente que esto le sirve en la realidad para justificar verdaderamente cualquier cosa, como por ejemplo en nombre del "postcapitalismo", la necesidad de apoyar al "capitalismo", contra el "precapitalismo", ¡que para ellos son 3 sistemas económicos que pueden coexistir en una sociedad!

La importancia nefasta de dicha ideología no dejó de reflejarse enormemente incluso en los militantes revolucionarios de la época 17-23. Así, por ejemplo, Lenin cuya ruptura con la socialdemocracia no llega nunca a ser una ruptura con la raíz metodológica, que le permitiera comprender lo que es el Capital en realidad; consideraba en algunos textos a Rusia posterior al 17 como una combinación de 5 sistemas económicos: economía patriarcal, pequeña producción mercantil, capitalismo privado, capitalismo de Estado y socialismo.7 No solo no se comprendía el modo de reproducción del Capital como conjunto que incluye necesariamente formas inmediatas diferentes de producción de objetos materiales (y por lo tanto subsidiarias al modo de producción del Capital), sino que se consideraban sistemas diferentes el capitalismo privado y el de Estado (lo que supone no comprender nada de lo que es el Capital, necesariamente privado y de Estado al mismo tiempo) y hasta se llegaba a hablar de socialismo en plena fortificación del Capital. Errores teóricos de esta magnitud, contribuyeron enormemente a la contrarrevolución.

En las décadas más recientes, la evolución del capitalismo mundial, la publicación de otras obras de Marx, la lucha de clases, la continuación de la crítica comunista, etc.; dificultaron enormemente la mantención del antiguo mito del “capitalismo puro".

Pero el capitalismo no puede subsistir sin tener sus dioses, sin modernizar todos los dioses del pasado y sobre todo sin adaptar permanentemente la imagen "pura" que crea de sí mismo. Sus ideólogos siempre prestos, se preocuparon en formalizar una nueva imagen, menos burda, pero no menos idealista. Se redefinió así el modo de producción capitalista, admitiendo que éste no es únicamente una estructura económica, que es también estructura ideológica, jurídica, política, etc.

Como la publicación de las viejas obras de Marx metían demasiado el dedo en la llaga, se descalificó la mayor parte de ellas en nombre de la "inmadurez" de Marx. Distintas corrientes stalinistas o neo-stalinistas, con un conjunto de filósofos a la cabeza (Louis Althusser y compañía), adaptaron la ideología "marxista" para seguir sirviendo en los partidos pseudo obreros del mundo entero. El mismo dualismo con el cual se imaginaban a la sociedad (combinación de diferentes modos de producción), se lo aplicaron a las obras de Marx: obras de la juventud y obras de la madurez (que terminaron reduciendo a "El Capital" o mejor dicho a una parte de esa obra reinterpretada).

Redefinieron palabra por palabra la obra de Marx, el "modo de producción" fue declarado "concepto teórico", "objeto ideal"..., la "formación social" pasó a ser la "realidad concreta históricamente determinada"... a partir de lo cual se dedicaron a repintar el edificio capitalista, con un conjunto de construcciones filosóficas complejas y sutiles... y todo ello para definir presentar mejor, vestir de fiesta las viejas y podridas concepciones dualistas de toda la burguesía.

A partir de ello y en forma progresiva todos los partidos seudoobreros empezaron a utilizar esa terminología, redescubierta por los filósofos "marxistas" (Althusser, Godelíer, Poulantzas, Harnecker, Bettelheim), abandonando el esquema "sociedad tradicional-sociedad moderna", "feudalismo-capitalismo". Ahora hablan de "formación social a dominante capitalista, donde se combinan los modos de producción capitalista, feudal, etc", "formación social cubana donde el modo de producción socialista es dominante", "formación social asiática donde se está desestructurando el modo de producción tributario", etc. Esta nueva revelación de "los conceptos fundamentales del materialismo histórico" (de acuerdo al título del pasquín de Harnecker, una de las biblias del socialismo burgués en latinoamérica), ha tomado tal importancia entre la burguesía, que los trotskystas que históricamente no compartieron esas concepciones, utilizan en forma creciente esa palabrería.

A pesar de la sutilidad individual de cada uno de los "teóricos" del neo "marxismo", el conjunto de su línea es, la del viejo revisionismo y nuestra crítica realizada hasta aquí es enteramente válida. En efecto, aunque el "modo de producción capitalista" se le haya agregado un poco de escuela, de ejército, de sindicatos, etc.; se lo hace solo en la medida que permite definir mejor ese objeto puro, que todo reformista se imagina como "el capitalismo". No es la escuela real, el ejército real, etc.; sino sus normas ideales las que se tiene en cuenta: formas que no existen prácticamente.

El militante de base stalinista, trotskista, etc.; que recibe la ideología ya bien terminada y esquematizada, ignora en general que es obligado a actuar en nombre de una "realidad" compuesta por objetos puros e ideales creados por la mente (¡Hegel era más "materialista"!). En cambio, el especialista en simplificación y reinterpretación de Marx, si no es imbécil y quiere mantener la coherencia filosófica, está obligado a reconocer la inexistencia de sus "objetos". Así Harnecker define el "modo de producción" como el "concepto teórico que permite pensar la totalidad social como una estructura a dominante" (¡!) y agrega a continuación que "el concepto de modo de producción se refiere a un objeto abstracto, a una totalidad social pura, "ideal" en la que la producción de bienes materiales se efectúa en forma homogénea".8

Harnecker pone "ideal" entre comillas, tratando de arreglar la cosa. En realidad, ello demuestra simplemente que no está entre aquellos menos imbéciles que intentan mantener una coherencia. La incoherencia salta en la propia frase, pues ¿que otra cosa puede ser una "totalidad social pura" sino un ideal?, ¿cómo puede imaginarse una "producción de bienes materiales en forma homogénea" sino en la Idea?

Poulantzas, sin lugar a dudas uno de los revisionistas más inteligentes producidos en la postguerra, es más coherente (lo que el resto de los althusserianos reprocha): "El modo de producción constituye un objeto abstracto-formal que no existe en el sentido fuerte en la realidad. El modo de producción capitalista, feudal, esclavista constituyen igualmente objetos abstractos-formales pues tampoco tienen esa existencia en la realidad. Solo existe de hecho una formación social históricamente determinada... objeto real concreto, siempre original pues singular, que presenta una combinación particular, un encabalgamiento específico de varios modos de producción puros'".

He ahí la sabiduría, se reconoce lo que el viejo "revisionismo" ocultaba: su "realidad" está compuesta de "objetos ideales".

En cuanto a la comparación con Hegel esta, no puede ir más lejos. Hegel como idealista desarrolló las leyes de la dialéctica; el método de los "marxistas" idealistas actuales es la más burda lógica formal. Todos se extrañan de que "Marx y Engels no definieron jamás el concepto de modo de producción que tan a menudo emplean",9 que no hayan escrito manuales de "marxismo" donde cada "definición" puede encerrarse en buen cuadradito, donde cada categoría puede formalizarse como "abstracta" o "concreta" como hacen ellos o cualquier manual de lógica vulgar.

Como se confunde abstracción con formulación de categorías formales ideales, no pueden comprender que para Marx y Engels, como para nosotros, la realidad no se compone de categorías mentales, sino que éstas son las que emerjen e integran la realidad. Que los conceptos que sirven para analizar y transformar el mundo,10 son aquellos que reflejan en el pensamiento la dinámica de la realidad histórica (necesariamente dinámica implica contradicción).

Nadie reconoce en un grado mayor que nosotros los comunistas, la necesidad de la abstracción para el análisis del desarrollo social (contra las arenas movedizas de las "necesidades particulares y concretas"). Pero abstracción no es para nosotros nunca abstracción de la vida del hombre de la historia; y creación de categorías formales ideales. No es un proceso realizado por el pensamiento para crear "modelos".

La abstracción, que sirve para reflejar la realidad por la vía del pensamiento, es para Marx como para nosotros, aquella que refleja la abstracción realizada por la propia realidad. No es un proceso ideal, sino un proceso histórico material que se desarrolla en la propia sociedad. Así, por ejemplo, el concepto de trabajo abstracto que nos es presentado en general como una "invención de Marx", es por el contrario el producto histórico de muchos siglos de abstracción social del trabajo concreto, abstracción que va desarrollando la relación social dinero y que Marx lejos de "inventarlo" es el primero en descubrirlo como tal, y en base a hacer abstracción de un conjunto de fenómenos y fluctuaciones secundarias sistematiza las leyes inherentes a su desarrollo.

Para penetrar en la realidad, en las abstracciones de la propia realidad; es necesario, en las distintas fases de una investigación, realizar abstracciones de un conjunto de fenómenos no substanciales para su desarrollo. Pero para que las relaciones entre las categorías así establecidas, reflejen las contradicciones de la propia realidad, (y no un mundo de categorías ideales); tienen que expresar la abstracción, el aislamiento del substrato material-social que se realiza históricamente.

Por esta razón, los conceptos fundamentales del materialismo histórico no entran ni pueden entrar en los ridículos cuadritos en los que Harnecker y compañía intentan encerrarlos. Ellos se refieren necesariamente a diferentes niveles de abstracción que expresan la relación eminentemente práctica, inseparable y dialéctica entre abstracción producida por la sociedad, y captación de dicha abstracción, transformación del mundo.

Por ello, no hay en Marx y Engels una definición "cuadrito", ni de modo de producción, ni de formación social, ni de clase social, ni de dinero, ni de ningún "concepto fundamental del materialismo histórico". Pues, siendo las definiciones como determinaciones prácticas necesariamente diferentes (y hasta infinitamente diferentes), toda pretensión lógico formal de reducir la cosa a cuadraditos sin alterar los conceptos, se vería obligada a preever muchos "cuadritos" para cada concepto según la abstracción considerada e incluso en este caso se encontraría incapacitada de seguir la dinámica de la sociedad en movimiento.

Así, por ejemplo, el dinero va, a través de su desarrollo, adquiriendo determinaciones sociales diferentes; desarrollándose como definiciones diferentes. Cualquier estudio serio de su dialéctica histórica, rechaza toda pretensión de la lógica vulgar de encerrarlo en una definición pura, que sería necesariamente ahistórica que no tendría en cuenta el nivel de abstracción considerado. Así, aunque la materia física del dinero pueda ser la misma, el dinero es esencialmente diferente en Roma antigua, en el mercado mundial en revolución de fines del siglo XV y en el capitalismo de hoy. De la misma manera, si al capitalismo mundial corresponde una definición del dinero válida para toda la sociedad; considerando otro nivel de abstracción, la misma materia dinero, tiene una definición social totalmente diferente en manos del obrero (simple medio de compra), que en las manos de un capitalista (medio de acumulación del capital que incluye un conjunto gran de de determinaciones sociales). A su vez, podríamos incluso continuar ese proceso de concretización y redefinir en cada fase el dinero, que también será diferente si está en los sótanos del banco, si es utilizado como medio de pago por un pequeño burgués, si sirve a comprar fuerza de trabajo, si sirve para comprar títulos de deuda pública, etc.

De la misma manera, sucede con todos los "conceptos". Para los comunistas, ellos se definen por su práctica social. Así, el proletariado se define por su práctica contradictoria con la burguesía en todos los planos. El proletariado es a la vez la clase desposeída de todo, salvo de su fuerza de trabajo y solo es clase constituyéndose en partido. La definición de la clase es eminentemente práctica, práctica en toda la vida (en la producción, en la desocupación, en la reproducción de la fuerza de trabajo, en la lucha teórica y política)... y constantemente en desarrollo contradictorio, en cambio, hacia el Partido de Clase.

Todos los vulgarizadores del marxismo (transformación del marxismo en una lógica formal), cada vez que descubre esas definiciones, complejas, contradictorias y variantes que expresan la realidad, intentan eliminar la contradicción en su cabeza. Como lógica formalista los althuserianos y compañía batieron todos los récords11, tratando de conciliar en su mente las contradicciones que hacen mover la realidad. Como para ellos solo puede haber una definición pura, se dividen entre los que definen las clases por las "relaciones de producción" purificadas en sus mentes y los que las definen por "la lucha" tan "pura" como la que ellos se imaginan.

Con los conceptos de modo de producción y formación social no han hecho por lo tanto ninguna excepción. Para ellos, Marx se equivocó pues confundía una categoría formal ideal, con una realidad concreta y no "definió" ninguna de las dos a un nivel preciso (para ellos o "real" o "abstracta formal"). No comprenden la base, que Marx rompe brutalmente con toda la filosofía y con la "construcción de conceptos puros"; que todos los conceptos utilizados reflejan la realidad, aunque lo hagan a diferentes niveles de abstracción y contengan diferentes definiciones sociales.

Por ello, para nosotros como para Marx, cualquiera de esos conceptos pueden definir realidades diferentes según el nivel de abstracción histórica (real) al que estemos refiriéndonos. Así, por ejemplo, es tan correcto hablar de sociedad burguesa o formación social capitalista, para referirse a los últimos 4 siglos de la historia del planeta; como utilizar el concepto de formación social peruana para referirse a la situación concreta, y si se quiere coyuntural de ese país. De la misma manera, el concepto de modo de producción puede referirse a la particularidad más localizada o históricamente limitada que pueda imaginarse y designar las relaciones sociales y técnicas que permiten la producción de valores de uso concretos. En ese sentido, es correcto referirse a modo de producción patriarcal, modo de producción del campesinado parcelario, y hasta si se quiere modo de producción del zapatero de la esquina. Si nosotros no usamos a menudo el concepto de "modo de producción" en ese sentido, es para evitar todo tipo de confusiones al respecto, tan fáciles de aparecer sobre todo en un mundo donde Marx continúa siendo el gran desconocido, al lado de los éxitos mercantiles de todos sus vulgarizadores.12 Además, sin desconocer la necesidad de estudios más concretos que demuestren los procesos particulares y diferentes de subsunción de esos modos de producción en el Capital, nuestra prensa, por sus objetivos actuales generales, no puede llegar a esos niveles de concretización que deberían ser el objeto de prensas territoriales. Al nivel que trabajamos, lo que resulta más importante es siempre la insistencia no en las formas particulares de subsunción; sino en la puesta en evidencia que todos los tipos y modos de producción de valores de uso se encuentran incluidos y subordinados en el modo de producción capitalista mundial.

Este otro nivel de abstracción, en el que podemos y debemos insistir hoy; ha sido desarrollado por el propio capitalismo. En el precapitalismo, donde cada producción era producción local y esta era una realidad diferente y separada de la circulación, sería un sin sentido hablar de modo de producción mundial. Fueron necesarios miles de años de desarrollo de la mercancía y del dinero, entre diferentes unidades productivas (y no a su interior), para dar origen a la unificación del mundo capitalista. Sin embargo, fueron suficientes solo algunos siglos de capitalismo, para que éste lograse sumergir en su ser toda la vida de la humanidad. Ese proceso, siempre renovado y fortificado, por el cual la sociedad mundial produce capital, haciendo abstracción, de lo que haga y piense cada individuo, de las relaciones particulares en tal o tal región, de la forma en que se produce tal valor de uso, y del objeto mismo de los valores de uso, se ha afirmado sustancialmente en el último siglo. Por ello hoy, desconocer el modo de producción capitalista como realidad mundial, es un error teórico aún más grave que a principios de siglo y solo contribuye a mantener las cosas como están.

La clasificación de países de la Variante 1

Si el concepto de modo de producción capitalista puro es un sin sentido, que existe solo en la cabeza de los señores que lo sostienen (y que demuestran así su puridad capitalista), mucho menos sentido tiene considerar países capitalistas puros e impuros.

Hagamos abstracción momentánea de los errores más comunes y de fondo que esta tesis contiene: definición idealista, pura del capitalismo y consecutiva ignorancia de la unicidad de las leyes que rigen el mundo. ¿Qué queda para sostener que existen tipos de países diferentes?

Si se dijese, que llaman capitalista puro, al dominio total del Capital y a la generalización de la producción mercantil, evidentemente el mundo es antes que nada capitalista "puro" y además lo son cada uno de los países considerados particularmente13. Lo mismo sucedería si se dijese que países "capitalistas puros" son aquellos en los cuales toda la vida económica, social y política están pautados por las contradicciones del desarrollo del capitalismo: todos los países serían "capitalistas puros".

Si se dijese por el contrario que países capitalistas "puros" son aquellos donde no existen relaciones de producción no salariales, es evidente que no existiría ningún país "capitalista puro".

Cuando los defensores del "capitalismo puro" se encuentran encerrados ante las evidencias, recurren a las estadísticas. Como los grandes organismos internacionales del Capital (FMI, BID, OCDE, etc.) pretenden dividir el mundo en 2 ó 3 tipos de países según por ejemplo las cifras del producto industrial comparado, de los obreros de la gran industria, etc. Armados de esas cifras que están realizadas por países y grupos de países (lo que corresponde a los intereses de la burguesía pero no del proletariado), recitan a coro con ellos: que hay países donde predomina (porcentaje) la gran industria y otros que no. De ello nosotros no tenemos la más mínima duda, pero es una descripción tan fenomenal e imbécil como decir: "hay hombres muy ricos, otros ricos, otros menos ricos, otros pobres y otros ultrapobres", en cualquiera de los dos casos se oculta lo esencial, lo que permite comprender la dinámica social del capitalismo y de su destrucción. En el segundo caso, las clases sociales detrás de cifras sociológicas; en el primero, que es el que estamos considerando, se oculta que la predominancia y dominación de la gran industria no se establece por países, que nada se puede explicar de dicho fenómeno a ese nivel donde ni siquiera se cierra el ciclo corto de acumulación del Capital, solo puede aparecer como un fenómeno cuya realidad profunda se encuentra en las variaciones y polarizaciones de la acumulación del Capital a nivel mundial.

Entonces, en primer lugar, todo tipo de clasificaciones de países basándose en ese tipo de criterios ultra descriptivos, olvida que la predominancia y la dominación de la gran industria se desarrolla y consolida a nivel mundial y no nacional. En segundo lugar, debemos remarcar que de ninguna manera, que ni siquiera al nivel descriptivo más superficial, este tipo de cifras puede probar que existen países capitalistas puros e impuros; pues sería desconocer que ¡ningún concepto "puro" (que desde el punto de vista del materialismo dialéctico es un sinsentido) se debiera establecer por mayorías, por porcentajes!

La formulación de la variante 2

La idealización del modo de producción capitalista, la fijación concreta de la formación social, la reducción del marxismo a una lógica formal; que ya fueron criticadas, se hayan condensadas en la formulación de la tesis, creemos innecesario insistir sobre la misma. En cuanto a la clasificación de países (o de continentes, pues en esta variante se discute si puede ser o no una "formación social", por ejemplo, América Latina), ella varía de acuerdo a cada autor. Creemos que el simple hecho de que todos (los que conocemos) admiten que en una "formación social" pueden coexistir la mercancía, el dinero, el salario, etc. con el "modo de producción socialista" (dominado o dominante según el autor y la "formación social considerada"), hace también innecesario entrar en su consideración particular. En efecto, esa simple afirmación que nosotros -como sabe el lector- combatimos permanentemente, es ya una condensación de postulados contrarrevolucionarios: posibilidad de existencia del "modo de producción socialista" con una "circulación", "distribución", etc., "semicapitalista". No habrá modo de producción socialista en ningún país, sin dictadura mundial del proletariado. Aunque la dictadura comenzará necesariamente en un país o grupo de países, esos bastiones del proletariado tienen solo dos alternativas, o extenderse mundialmente o perecer.

CONTRATESIS 3: El capitalismo es la prosaica realidad. No es ninguna forma pura o ideal, sino la pobre y contradictoria sociedad en la que subsistimos a medias y cuyo desarrollo histórico sintetizó el mundo en una unidad, simplificó y exacerbó (abstracción social) la contradicción burguesía-proletariado.

Contra la variante 1: El capitalismo puro solo existe en la cabeza de los capitalistas puros, es su religión preferida. Como realidad histórica, toda la mierda de este mundo es su única vida posible.

Contra la variante 2: En los últimos cuatro siglos la formación social burguesa mundial, fue permanentemente revolucionada por el capital, que fue transformado aquel "mundo" que preexistía por la dominación del dinero, en mundo productor de Capital, donde toda vida "humana" es acaparada, incluida en el modo de producción capitalista.14

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TESIS 4: Es necesario realizar (terminar) las tareas democrático-burguesas, como condición para el socialismo.

El proletariado debe luchar por la revolución por etapas, doble, ininterrumpida y por etapas, permanente, etc. (según las subvariantes).

Esta tesis es la consecuencia natural de la tesis 3, "hay países (países capitalistas "puros") donde se puede hacer la revolución directamente proletaria y otros ("menos desarrollados") en donde habría que realizar otro tipo de tareas". Antes de entrar en el asunto mismo de las "tareas democrático-burguesas", es necesario subrayar que esta clasificación de países sirvió y sirve aún (en algunas de las subvariantes), para negar incluso la posibilidad de la dictadura del proletariado en aquellos países que estarían "menos desarrollados".

En efecto, basándose en la afirmación de Marx de que "los países adelantados muestran a los atrasados la imagen de su desarrollo futuro", que es históricamente falsa de cabo a rabo; se pretendía que solo se podría aspirar a la dictadura del proletariado en aquellos países económicamente "más adelantados". Ello también resultó desmentido integralmente por la historia: los más importantes y gloriosos intentos de dictadura proletaria que conocemos hasta ahora como insurrecciones triunfantes, se dieron precisamente fuera de los países económicamente "más adelantados": Francia de 1871 y Rusia del 17.15

"Con su desarrollo y su resultado, la revolución de Octubre asestó un golpe formidable a la parodia escolástica del marxismo que se había extendido considerablemente en los medios socialdemócratas rusos, comenzando por el Grupo de Emancipación del Trabajo y que había encontrado su más completa expresión en los mencheviques. Este seudomarxismo consistía esencialmente en transformar el pensamiento condicional y limitado de Marx -"los países adelantados muestra a los atrasados la imagen de su desarrollo futuro"- en una ley absoluta, supra histórica, sobre la cual se esforzaba por cimentar la táctica del partido de la clase obrera. Con esa teoría se descartaba, naturalmente, la cuestión de la lucha del proletariado por el poder, mientras no hubieran dado el ejemplo y creado de algún modo un precedente los países más desarrollados desde el punto de vista económico".16 Esta afirmación de Trotsky como gran lección de Octubre, no debemos olvidarla, pues los "viejos bolcheviques" que se opusieron a la insurrección y que la sabotearon y la traicionaron, se basaban precisamente en que no se podía hacer la insurrección en Rusia antes de que ésta se realizase en Alemania o/y en Europa occidental.

Por lo tanto, antes que nada debemos tener claro, que ese tipo de argumentación contra la lucha directa por la dictadura del proletariado, está en continuidad no con los bolcheviques que dirigieron la insurrección, sino con la ideología de la socialdemocracia (no solo rusa, sino internacional), con los mencheviques y esos "viejos bolcheviques" contra los cuales Lenin se batió abiertamente desde abril a octubre del 17.

Aclarado esto, que define y delimita ya fronteras de clase que se reproducirán inevitablemente en el futuro, podemos preguntarnos: ¿Qué son las tareas democrático-burguesas?

Evidentemente que si el Capital no es idealizado, si se concibe el Capital como lo que es y no como le gustaría que fuese a tal o tal ideólogo el mito se derrumba, las verdaderas tareas democrático-burguesas son las propias realizaciones de la burguesía. Es decir, desarrollo y destrucción de las fuerzas productivas, desarrollo polar y atrofiado, no basado en las necesidades humanas sino en la ganancia capitalista, producción de riqueza y miseria siempre crecientes, terrorismo democrático-fascista contra el proletariado, guerra nacional-imperialista, destrucción política y física del proletariado, etc.

Planteadas de esta manera, es decir, considerando las tareas democráticas burguesas por lo que duramente son, sobre la única base histórica y materialista que podemos admitir, el proletariado como fuerza organizada no tiene ningún interés ni en promoverlas, ni en apoyarlas, ni en realizarlas.

Aparentemente queda en pie, el famoso y reaccionario argumento del progresismo del Capital. Pero, si no le permitimos referirse únicamente al polo positivo, separado idealmente, aquel se desmorona también. Si es cierto, que toda esa barbarie del capitalismo trabaja para el comunismo, que esa máquina infernal burguesa, aunque no quiera trabaja concentrando y desarrollando su enemigo histórico, que incluso siempre se podría argumentar muy progresistamente que luego de una guerra el Capital se desarrolla y sobre los cadáveres de los obreros caídos, construye una clase obrera aún más poderosa. Para nosotros, ello reafirma únicamente que el comunismo futuro, es tan inevitable como un hecho ya ocurrido, que la contrarrevolución no hace más que desarrollar la revolución. Sin embargo, en cada fase histórica precisa, el proletariado pelea con más fuerzas por realizar la revolución comunista lo antes posible y es, esa lucha aún derrotada momentáneamente, la que dará fuerza a la revolución futura (continuidad histórica). O se está del lado de esta lucha, o se está apoyando la contrarrevolución con el cínico argumento que esta traerá más tarde la revolución. ¡En cada período histórico, revolución y contrarrevolución se oponen antagónicamente sin dejar lugar a "posiciones intermedias"! O se lucha por la revolución comunista o se defiende las tareas democrático-burguesas. Pues, aunque le duela al defensor de las tareas democrático burguesa, no puede negar que la guerra entre naciones, la guerra imperialista, es una tarea democrático burguesa fundamental en la historia del capitalismo. Que no se "equivoque" entonces: detrás del "grito inocente" que le sale por la boca "realicemos las tareas democráticas", su interés le está gritando "viva la guerra nacional", "viva la guerra imperialista".

Cuanto más penetramos en las tareas democrático-burguesas como realidad histórica, más claramente se revelan como contrarrevolucionarias. En los cinco continentes cada vez que se concluyen las "revoluciones agrarias", las "revoluciones nacionales", las "revoluciones político-democráticas", aprovechando el abombamiento ideológico que produce en parte del proletariado la simple mención de la palabra "revolución", se aprovecha para desarmar todo grupo obrero, para reconstituir el ejército profesional (a veces hasta denominado "rojo") y la masacre democrática y nacional se hace inevitable.

Cuanto mejor se han podido presentar, las tareas democrático-burguesas como necesarias para el proletariado, más teñidas de sangre obrera están: China es un ejemplo fulminante.

Cuantos más argumentos se empleen, para demostrar su coherencia seudomarxista, más antimarxistas resultan las afirmaciones. Así, una parte importante del socialismo burgués, dice que en los "países no desarrollados", en donde el capitalismo no es "puro", la burguesía no puede desarrollar estas tareas y que es el proletariado quien debe hacerlas. Si hubiese un país donde la burguesía no realizó sus tareas de clase, tanto mejor, el proletariado nunca habría sido derrotado y sería un puntal de la revolución mundial; pero esto es integralmente absurdo pues la burguesía no impuso sus tareas país por país, sino mundialmente. No se olvide que la presuposición histórica de esos países que deberían servir como modelo de las tareas democrático-burguesas, (supongamos Inglaterra), es el desarrollo de una fracción del Capital, capaz de disputar el control del mercado mundial de capitales, de imponer la producción masiva de miseria en ciertas regiones del globo, y por lo tanto de servirse de varios Estados "nacionales" (con un gendarme a la cabeza) para afirmar sus intereses. Es por lo tanto una absurdidad total, el considerar en ese proceso eminentemente capitalista, una parte como tarea democrático burguesa (el crecimiento económico de ese país) y la otra como no "tarea democrático burguesa". Otra vez seria idealizar el Capital, considerando como ajeno a su esencia el anticrecimiento económico provocado por su propio desarrollo. Además, esa gran tarea democrático burguesa, que fue la contrarrevolución más prolongada de la historia del proletariado y cuyo peso es aún terrible, se extendió a todos y cada uno de los países del globo.

¿El proletariado debe realizar las tareas democrático-burguesas? NO, no y mil veces NO, es un suicidio colectivo. El proletariado tiene bastantes problemas con sus propias tareas de clase, para dedicarse a realizar las tareas de sus enemigos.

Muchas veces se dice que el proletariado no puede luchar por sus propios intereses de clase, si no se realizan las tareas democrático-burguesas en forma anticipada. Esta posición que es la extrema derecha de la tesis que criticamos, reniega del ABC de la lucha obrera: esta no surge de ninguna idea de democracia, de independencia nacional, de desarrollo económico, sino que es antes que nada una lucha provocada por la explotación de clases y que se desarrolla contra las condiciones de explotación y contra la explotación misma.

Pasamos así, a ver más específicamente que es lo que los defensores de las tareas democráticas, meten en ese concepto. En general se refieren a tres aspectos articulados:

Veremos muy rápidamente estos tres aspectos, pues su crítica no es más que la aplicación particular de la crítica general que hemos realizado hasta aquí: en los tres aspectos los ideólogos de las tareas democráticas no se refieren al contenido materialista de estas verificado por la historia, sino a su "aspecto positivo," que separado del todo es un ideal.

a. "La independencia nacional con respecto al imperialismo".17

En general, cuando se habla de independencia nacional se distingue independencia económica e independencia política, admitiéndose por lo menos que la independencia económica es imposible en el capitalismo. Nosotros pensamos que la no independencia económica, implica la no independencia política; es decir que en el capitalismo ningún país puede ser considerado independiente ni económica, ni politicamente.

Cuando la opinión pública habla de independencia política, está tomando lo formal y jurídico, como criterio de apreciación de la realidad política. Ya la burguesía inglesa en el siglo pasado, tenía más claras las cosas y decía: "Toda América será independiente y por lo tanto nuestra".18 Por lo tanto, la formulación "los países de América Latina conquistaron su independencia económica pero no su independencia política" nos parece tan falsa como decir que conquistaron su independencia a secas. Ella oculta la realidad: no hay independencia real dé ningún tipo, sino cambio de campos imperialistas, cubierto por la independencia jurídico-formal.

Unos cuantos siglos de desarrollo capitalista, con centenares de "independencias obtenidas", prueban irrefutablemente, dicha afirmación. La independencia efectiva, es una utopía y una utopía reaccionaria. Toda lucha nacional por la independencia, se liga necesariamente, económica, política, ideológica, organizativa y logísticamente, a uno de los campos imperialistas en presencia. Todo Estado Nacional en tanto que fuerza antiproletaria y de lucha interburguesa, constituye parte de la potencia de uno de los campos imperialistas, aunque coyunturalmente pueda oscilar entre uno y otro debido a la lucha entre fracciones burguesas que se disputan su control. Esta lucha puede evidentemente concluir en un cambio de campo imperialista.

Por lo tanto, si consideramos la "independencia nacional con respecto al imperialismo", no como lo que aparece establecido en tal o tal proclamación de "la liberación nacional", sino como lo que efectivamente es en la realidad (un gran mito para enrolar al proletariado al servicio de fracciones rivales de la burguesía); es evidente que el proletariado no tiene ningún interés en esta "tarea democrático burguesa". Por el contrario, el interés del proletariado es combatir dicha tarea democrático burguesa con las armas en la mano.

Los partidarios de las "tareas democrático-burguesas", sostienen, ante la evidencia histórica de las liberaciones nacionales contrarrevolucionarias, que ésto ha sucedido de esta manera porqué no fue el proletariado que dirigió la lucha de independencia sino la burguesía nacional, que es vendida, antipatria, etc; a partir de lo cual deducen que es al "proletariado que incumbe la tarea de liberar la patria del yugo del imperialismo extranjero, dirigiendo el frente de lucha contra él".

Es decir, ni más ni menos, que suponen que la "independencia nacional" es neutra, que un frente de liberación nacional no tiene un contenido propio, que éste depende de quien lo dirija. Nosotros pensamos por el contrario que un frente es determinado por su programa, por los objetivos estratégicos que se fija, por la práctica permanente que desarrolla. Liberar la nación es un programa anticomunista burgués (el proletariado no tiene patria), el objetivo estratégico es derrocar a una fracción burguesa para mejorar el desarrollo del Capital, la práctica cotidiana implica una renuncia de los obreros a la lucha contra una fracción de la burguesía considerara "progresista". Un frente con dicho programa, supone necesariamente que los obreros que lo integren renuncien a la defensa de sus intereses inmediatos e históricos, que renuncien por lo tanto a su clase. Un frente de liberación de la nación, tiene ya un contenido bien determinado, un contenido integralmente burgués.

Por lo tanto, cuando se dice que la independencia nacional lograda no es la que deseamos los obreros y ello se debe a que fue la burguesía que dirigió el frente, se miente descaradamente. La cosa es exactamente la inversa: un frente de liberación nacional, cuyo contenido es burgués, no puede tener otra dirección que una dirección burguesa. Es el contenido que determina su dirección y no al revés; los obreros que lo integran, aunque lleguen a dirigirlo y se llamen "Partido Marxista Leninista" o "Partido Comunista", lo hacen renunciando a sus intereses de clase para aceptar ese programa burgués.

El resto de los argumentos utilizados, para sostener la necesidad de realizar esta tarea democrático burguesa, son en general más burdos y entran en lo ya criticado. Así, por ejemplo, cuando se presenta a Estados Unidos, Inglaterra, Francia... como modelos de independencia nacional, se olvida integralmente el carácter mundial y atrofiado del capitalismo, se quiere ver el lado "bueno" de la tarea democrático burguesa sin ver su realidad de conjunto, se olvida que la lucha obrera ha desmentido prácticamete la tesis según la cual el "mayor desarrollo e independencia" de un país implique que la lucha de clases irá más lejos en él.

Basta por lo tanto con aplicar ejemplativamente esto a América. La dependencia del ciclo de acumulación del Capital es generalizada y determina al mismo tiempo el crecimiento de polos regionales y el anticrecimiento del resto, como determinó el crecimiento enorme de Estados Unidos y el crecimiento ultra atrofiado de América Latina. Un tipo de crecimiento presupone el otro. Una América Latina "tan independiente como Estados Unidos" sería necesariamente una América Latina "tan imperialista como Estados Unidos"19, de la misma manera que un "Estados Unidos tan independiente como Inglaterra es tan imperialista como fue Inglaterra". Lo que sucede es, que esos que más confunden imperialismo con un país, lucha antiimperialista como lucha contra tal país, son los que sin excepción tienen como modelo de desarrollo ese mismo país; a ese mismo "imperialismo", como gran ejemplo de "independencia nacional".

La misma comparación nos permite ejemplificar la relación entre "independencia nacional" y lucha de clases. ¡¿Quién tendría la osadía de decirnos que la lucha de clases en Estados Unidos e Inglaterra fue más lejos que en América Latina gracias a la tan cacareada "independencia nacional"?! Nosotros tenemos el máximo interés en que esto sea así, que ahí donde se centralice el Capital, donde la lucha obrera pueda atacar directamente los centros de concentración y de represión internacional; vaya más lejos aún que en América Latina. Pero lamentablemente no ha sido así y los obreros de Inglaterra y Estados Unidos ni siquiera pudieron impedir hasta el momento, las centenas de intervenciones directas o indirectas que los ejércitos de esos Estados realizaron históricamente contra el proletariado del mundo entero.

Por lo tanto hay un interés directo, total, en que la lucha de los obreros en esas "naciones independientes" vaya lejos, muy lejos en la afirmación de sus intereses, que son los nuestros. Pero no ceguera, ni resignación. El proletariado latinoamericano tiene el deber y la necesidad, de ligar sus luchas con las del proletariado del mundo entero y en especial con las luchas obreras al interior del impresionante gendarme democrático: USA. La organización en partido directamente internacional, es para ello imprescindible.

b. "El crecimiento económico, la liquidación del feudalismo o/y de los resabios precapitalistas."20

Ya hemos realizado la crítica general de este aspecto. Sin embargo, el seudomarxismo ha creado tales confusiones, que algunas aclaraciones adicionales se hacen imprescindibles.

En efecto, incluso aquellos proletarios que luchan por su propia dictadura, incluso grupos revolucionarios, sostienen que "no se puede negar que haya estructuras precapitalistas, y que el proletariado realizará necesariamente tareas en el plano económico, que hubiesen incumbido a la burguesía y que para no engañarse a si mismo, hay que denominarlas "Tareas democráticas"".

Nuestro desacuerdo con este punto de vista es total, pues refleja aún la influencia de la ideología burguesa. ¿Qué tarea económica puede realizar el proletariado que incumba a la burguesía? ¿Un crecimiento atrofiado de las fuerzas productivas?, ¿un crecimiento de la miseria absoluta y relativa?, ¿un aumento de la mortandad infantil?. etc. La respuesta sería evidentemente negativa, sin embargo este es el único crecimiento económico que corresponde a la burguesía, ésta es la única forma de combatir el "precapitalismo", "hacerlo capitalista", separar aún más los productores de sus propios medios de producción.

Cuando se habla simultáneamente de un crecimiento armónico de las fuerzas productivas, de una disminución del tiempo de trabajo, y de la intensidad del mismo, de un mejoramiento cuantitativo y cualitativo del consumo de la población, etc.; por lo tanto de un cambio total en los objetivos de la producción, poniéndola al servicio del hombre y no de su destrucción; no se puede hablar de tareas democrático-burguesas, sino de tareas proletarias, de tareas comunistas. En efecto, ello presupone el despotismo abierto contra los criterios que guían la vida de la inhumanidad hasta el momento, la tasa de ganancia, la valorización del Capital y la imposición de criterios que solo incumben al proletariado.

No hay puntos medios, ni tareas neutras que podrían ser llevadas a cabo por cualquiera de las dos clases de la sociedad. Las tareas democrático-burguesas, aunque las dirijan y las realicen "obreros desde el poder" no pueden basarse en otra cosa que en la valorización del Capital y no pueden conducir a otros resultados que los que condujeron siempre. Rusia es el ejemplo fulminante al respecto21.

No hay nunca, en ningún caso, un crecimiento "neutro", que tanto podría haberlo realizado la burguesía como el proletariado. Incluso las fuerzas productivas objetivas que heredaremos del capitalismo, son fuerzas productivas del Capital, que con una reorientación global de la producción, habrá que ir sustituyendo por otras al servicio de la humanidad.

No hay una sola máquina, que no este concebida en base a la tasa de ganancia del Capital, en base a las tareas democrático-burguesas reales y no imaginarias.

La lucha entre las tareas comunistas y las tareas democrático-burguesas, existentes hoy se prolongará incluso luego de que tengamos insurrecciones triunfantes, en las cuatro esquinas del mundo: o se orientará la sociedad de acuerdo a los intereses de toda la humanidad, o se reimpondrá el crecimiento económico basado en el valor. La máquina (e insistimos con el ejemplo pues es el preferido de todos los que pretenden que los obreros deben realizar las tareas democrático-burguesas), toda máquina, o deberá ser construida para aumentar la intensidad del trabajo o al contrario para que se trabaje lo menos intensamente posible, de la forma más cómoda posible y lo menos posible.

Por lo tanto, aquellos grupos que se refieren a las tareas democrático-burguesas que debería realizar el proletariado, se engañan a si mismos y contribuyen a mantener el engaño sobre lo que son las tareas democrático-burguesas, que en su triste realidad padecemos a diario.

Por esta razón, y por los argumentos expuestos en la crítica a la tesis 3, nosotros no solo no denominamos a las tareas que debe realizar la dictadura del proletariado "tareas democrático-burguesas", sino que además insistimos en abandonar totalmente esa terminología confusa derivada de la idealización del capitalismo y que solo sirve a la reacción: "estructuras extracapitalistas", "estructuras precapitalistas". El extracapitalismo no existe, no hay nada que sea "extra" capitalista, si se considera el capitalismo por su historia real. En cuanto a la palabra "precapitalismo" indica explícitamente que habría estructuras que deberían pasar por ese ideal denominado "capitalismo", lo que refleja el esquema etapista más reaccionario que pueda concebirse (¡cada estructurita tendría que terminar siendo gran industria!). Para nosotros nada de lo que existe en el capitalismo, es "precapitalista" (lo que sería un contrasentido integral, heredado no de los aportes de Marx, sino de sus limitaciones).

El único pre que admitimos los comunistas para referirse a una estructura económica, social y política es el pre-comunista.

c. "La liquidación de las formas ("arcaicas” y hasta "precapitalistas" para algunos) de dominación política: totalitarismo, fascistas, monarquía, etc., y la conquista de la democracia"

Hemos explicado detenidamente, en textos anteriores que es falso realizar una oposición de contenido entre la democracia y las otras formas de dominación burguesa, que en los diferentes cambios de formas es un mismo Estado que se adapta, se purifica, etc., y que la lucha del proletariado en su origen, en su desarrollo, en sus afirmaciones es una lucha contra la democracia.22

Aquí, solo nos parece útil insistir en los aspectos históricos, tan falsificados, del asunto "democracia". Nos dicen que las demás formas son arcaicas y hasta precapitalistas. Pero basta considerar la historia de todas las sociedades de explotación, para constatar que repúblicas democráticas y terrorismo de Estado han ido del brazo sea actuando conjuntamente, sea combinándose sutilmente en el tiempo, en todas las sociedades de explotación.

Nos dicen que la democracia se ha desarrollado y perfeccionado en Europa Occidental y constatamos que en esa misma Europa Occidental la democracia siempre fue la democracia blindada, racista y colonialista, la democracia que parió el Fascismo en su forma más perfeccionada.

Nos dicen que el fascismo es arcaico, que hay que luchar por la conquista de la democracia y nosotros no podemos, ni debemos olvidar que esas mismas consignas, esa misma política de la democracia produjeron el fascismo y el nazismo en Italia y Alemania; el Frente Popular, el Stalinismo, la Guerra Imperialista en el mundo entero.

Parecería que ahora nos quieren decir hasta que en América Latina no conocemos la democracia, ¡que democracia es la Europea ! (los derechos del hombre de Carter), ¡y que por ella debemos luchar! Pero nosotros conocemos demasiado bien las garras sangrientas de la democracia en todo el continente latinoamericano. Más aún conocemos incluso esa "democracia elegante", "izquierdista" ultraradical, que ya a principios de siglo, se daba el lujo de despotricar contra la propiedad privada, estatizar todos los sectores principales, saludar a Lenin, reivindicar la obra de los agitadores obreros, asociarse a anarquistas para dirigir las altas esferas del Estado; forma democrática que Europa y Estados Unidos no conocen en toda su plenitud y que en cuanto a las "leyes sociales" para integrar los obreros al Estado, se dio, hasta el lujo de darle clases a la burguesía europea.23

Nos dicen que la democracia por la que habría que luchar es opuesta a los campos de concentración, al terrorismo antiobrero, etc. Y nosotros constatamos que sea como sea que se mire el mundo, fueron esos "Estados modelos de democracia", los especialistas del terrorismo antiobrero en los 5 continentes.

Si se dice que el "modelo de democracia" es Inglaterra, Estados Unidos, Holanda, Francia, etc., nosotros no nos oponemos; pero agregamos que esa democracia tiene varias decenas de millones de proletarios muertos en su haber, sea por las intervenciones directas, sea por las masacres obreras en las guerras imperialistss ¿Qué no crearon campos de concentración? Lo hicieron siempre y lo siguen haciendo. Campos de concentración, fueron los realizados por Inglaterra cuando aportó (luego del acuerdo con Stalin) la tan cacareada democracia y liberación nacional a Grecia. Campos de concentración son los que aún mantiene con otras caretas, esas mismas potencias en África o América del Sur. Campos de concentración, son los que los Estados Francés, Holandés o Belga desarrollaron en sus colonias africanas o sudamericanas (Guayanas). Campos de concentración son los que desarrollaron todas esas potencias mancomunadas en Medio Oriente, utilizando de cuña de penetración al Estado Sionista, etc.

Si se quiere ser "más socialista" y se quiere tomar como modelo de democracia, "a la democracia más perfecta del mundo: la URSS”, tampoco nos oponemos; los campos de concentración, de trabajo y psiquiátricos del stalinismo y del poststalinismo, confirman la perfección democrática. En efecto, las decenas de millones de cadáveres de proletarios rusos, o de otras "repúblicas soviéticas, los obreros perseguidos, torturados, encerrados a perpetuidad en todo el campo de dominación de esa democracia perfecta, nos indican sin ninguna equivocación de que lado está esa perfección y de que lado estamos los obreros.

Si se dice que el "modelo de democracia" es el que existió antes en América Latina, nosotros tampoco nos oponemos; pero agregamos que esos mismos Estados que se tomarán como modelo (Uruguay, Argentina, México, y tal vez Chile) tienen y siempre tuvieron ensangrentadas sus garras, con sangre obrera.24 Que en Argentina, Uruguay y Chile fue ese mismo cuerpo orgánico, el Estado burgués democrático, que se fue perfeccionando, cambiando de formas, para llegar a los niveles más brutales de represión que se hablan conocido en toda la vida de esos países. En Chile, Allende parió y preparó a Pinochet; en Argentina el peronismo desgastado por el trabajo sucio del Estado fue cediendo las peores tareas a los "antiperonistas"; en el Uruguay fue el mismo partido de Batlle, el partido de la democracia extremista, el Partido Colorado, el que preparó paso a paso, el terrorismo abierto, y hasta comenzó su aplicación general. En los tres casos los partidos de la democracia se habían dedicado a comprar las armas que servirían para la masacre, habían fortificado los cuerpos represivos con nuevos efectivos y especialistas importados, habían asegurado la formación interna o externa (acuerdos militares con grandes potencias) de torturadores y verdugos. En ese México, que dio asilo a Trotsky, las masacres democráticas son innumerables y las más radicales revoluciones democráticas "antiimperialistas" se concluyeron siempre con el desarmamiento obrero, la prisión y el cementerio. Hoy que nadie parece quejarse de ese México, que alberga a parte importante de la "inteligencia" izquierdista latinoamericana, ¡los familiares de los desaparecidos denuncian más de 15.000 casos! La "inteligencia" izquierdista latinoamericana, que denuncia los desaparecidos en el Cono Sur en nombre de la Vuelta de la democracia, calla cínicamente los secuestros que se producen en sus narices. Es así como se defiende la democracia: se callan los secuestros de obreros e indígenas en México, mientras denuncian los casos de sus colegas demócratas desaparecidos en el Cono Sur de los que evidentemente se sienten y están más cercanos.

Revolución por etapas, permanente, etc.

Nuestra critica, al desmitificar el capitalismo y las tareas democrático-burguesas, y al presentarlos como lo que son, le quitan todo sustento serio de argumentación a los partidarios de las revoluciones por etapas, permanentes, dobles, ininterrumpidas, etc.; que se basan precisamente en la necesidad de realizar esas tareas democrático-burguesas, que indefectiblemente presentan no como lo que son en realidad, sino idealizadas.

Pero aquí también son necesarias algunas aclaraciones, en especial en lo que respecta a aquellos planteos que son diferentes y que aparecen como más opuestos (revolución por etapas y revolución permanente)25, y que aprovecharemos por combinar con nuestras conclusiones.

"Si tal fracción de la burguesía progresista o/y nacionalista realiza una revolución democrática y antiimperialista, hay que apoyarla como una etapa hacia la revolución", gritan desde hace más de 50 años los stalinistas, de las más variadas tendencias condenando (incluso a muerte) como pequeños burgueses, a aquellos proletarios que no los siguen.

Por toda la historia, por lo poco que hemos podido sintetizar aquí, la posición del proletariado no puede dudarse un instante, ningún apoyo a esa fracción de la burguesía, ningún apoyo a esa revolución democrática, continuemos nuestro trabajo de siempre contra toda la burguesía, antes y después de esa "etapa" lucha por la autonomía del proletariado y por la revolución comunista.

Sin embargo, se podrían encontrar trotskistas radicales que dirían "con eso estamos de acuerdo, por eso peleamos por la revolución permanente, por la autonomía del proletariado y el apoyo crítico a la revolución democrático burguesa antiimperialista, para transformar esa revolución limitada en revolución permanente, hasta que el proletariado conquiste el poder". Conste que de estos trotskistas radicales quedan pocos y muchos de ellos, sino la mayoría, diría "hasta imponer un gobierno obrero para la transición al socialismo".

Sea como sea, los trotskistas son trotskistas, formados no en la escuela del Trotsky del 17, sino en la del programa de transición.

Para los comunistas, la cosa no es solo diferente a los planteamientos stalinistas y trotskistas, sino opuesta:

  1. porque saben que no existe "revolución burguesa antiimperialista", pues lo más que puede hacer tal o cual burguesía es cambiar de campo imperialista (y el proletariado latinoamericano tiene demasiadas experiencias al respecto), porque saben que la única lucha que barrerá al imperialismo será la del proletariado, por el comunismo;

  2. porque hemos aprendido con demasiada sangre, golpes y prisiones lo que son las revoluciones democráticas para nuestra clase;

  3. porque la preparación de la lucha por nuestra propia dictadura de clase; no tiene nada que ver con apoyos "críticos" a tal o tal sector de nuestros enemigos. Ella es su contrario más absoluto: la lucha contra todos ellos, por nuestros intereses materiales y el dotarnos de las formas organizativas para imponerlos en el plano de la violencia revolucionaria;

  4. porque si los burgueses "progresistas" se pelean con los "no progresistas", los "nacionales" con los "extranjeros", los "democráticos" con los "señores feudales" es mucho mejor para nosotros, siempre y cuando podamos impedir precisamente que los obreros apoyen cualquiera de esas fracciones del Capital en pugna: esas luchas demuestran que la forma extrema de la competencia capitalista requiere poner en evidencia la violencia y la barbarie del régimen de explotación burgués. Debemos aprovechar esas condiciones favorables, para dar un salto importante, en la fuerza y la autonomía de la organización de nuestra clase;

  5. porque los principales obstáculos que encontraremos en este proceso son precisamente esas variantes de apoyo radical (tenemos demasiadas razones históricas para cagarnos en lo de "crítico") a la "revolución democrática y antiimperialista", que son las más capaces de revestirse de un lenguaje obrerista para reclutar activamente para uno de los campos imperialistas en presencia. Efectivamente, lo más imponente de la avalancha contrarrevolucionaria, es su capacidad de presentar los intereses de un campo imperialista (y toda la burguesía es necesariamente imperialista) como progresistas, bien vaselinado con un lenguaje obrero-marxoide. En ésto los stalino-trotskystas ganaron todas las condecoraciones de la segunda guerra mundial y siguen haciendo méritos en los cinco contienentes, siempre que la ocasión se los permita preparando la tercera.

Pero, ¿es que podemos negar en el pasado, presente o futuro, la existencia de procesos tales como los que Marx hacía referencia al hablar de "etapas de la revolución", "revolución permanente", etc.? Aunque a esta altura del texto pueda sorprender, nuestra respuesta es NO, a pesar de que el proletariado no tiene ningún interés en mejorar el capitalismo, ni en realizar tareas democrático-burguesas, ni en apoyar a alguna de sus fracciones; en la lucha del proletariado se han dado y se darán "etapas de la revolución" frente a las cuales el proletariado tiene como interés vital transformar "la revolución en permanente".

Expliquémosnos. El proletariado en su accionar autónomo y sobretodo en su lucha por conquistar su autonomía (liquidada en cada fase de contrarrevolución), revoluciona aspectos de la sociedad y aunque no sea su objetivo, empuja a tal o tal sector de la burguesía, que intenta mantenerlo como su ala izquierda a la conquista del gobierno26, a la conquista del "poder político", a la "revolución política" (en la terminología de la época de Marx, que éste adopta). Esta fracción del Capital intenta realizar un conjunto de reformas, del capital o/y de sus formas de dominación (ejemplo: pasaje de un régimen bonapartista a uno republicano o viceversa), para terminar con el fierro o/y los discursos, la situación de inestabilidad social y política, lo antes posible e impedir la mantención de la crisis, capaz de ser transformada en revolucionaria... Es evidente que en esta situación: "es nuestro interés y nuestro deber transformar la revolución en permanente, hasta que todas las clases (fracciones burguesas diríamos nosotros) hayan sido barridas del poder, (y) que el proletariado haya conquistado el poder público no solo en un país..." (MARX) sino en todos los países del mundo.

Esto no hace más que reafirmar que el interés del proletariado no es nunca una alianza, un frente, un apoyo, un apoyo crítico de la fracción en el gobierno, por más "progresista" o/y "democrática" que sea; pues cualquiera de estas opciones lo conducen a (y persiguen) la liquidación de su autonomía (y liquidación de la autonomía quiere decir, históricamente también liquidación física de una parte del proletariado). Nuestro interés, reside por el contrario, en impedir que la revolución se detenga, en continuar la lucha contra la fracción más extrema, que la burguesía llevará al gobierno generalmente en los momentos decisivos.

Tenemos demasiadas lecciones del pasado, para no saber, que sea en Asia como en Estados Unidos, en África como en Rusia, en Europa como en América Latina, el proletariado solo impedirá qué la revolución se detenga y se reorganice la contrarrevolución, luchando por sus propios intereses de clase, por su propia revolución.

Es ésta, la lucha de siempre de los comunistas.

CONTRATESIS 4: El proletariado no tiene ningún interés en la lucha por las tareas democrático-burguesas como en el pasado, cualquiera sean las fases de la lucha revolucionaria, el interés del proletariado, es organizarse para hacer su propia revolución, imponer su dictadura y realizar sus propias tareas de clase: destrucción del capitalismo-construcción de la humanidad comunista.

Notas:

 

4 Sin lugar a dudas un trabajo similar puede ser realizado (y ha sido realizado por diversos grupos de la izquierda comunista del pasado) desde otros ángulos de ataque que permiten igualmente la crítica general de la ideología burguesa. Ejemplo: crítica de la ideología frentista, crítica de la ideología democrática, critica de la ideología nacionalista, crítica de la ideología del socialismo en un solo país, etc.

5 Tengase bien presente que el precapitalismo real jamás conoció nada similar. Ni en términos absolutos ni en términos relativos jamás coexistieron en el mundo tanto despilfarro con tanta carencia de todo lo más vital para un ser viviente.

6 La tesis que criticamos es complementaria con la de la "aristocracia obrera", por la cual, por ejemplo, el proletariado industrial de países enteros ("desarrollados") estaría interesado en mantener "sus privilegios" y no constituiría más el sujeto de la revolución comunista. En los dos casos, se ocultan no solo los intereses únicos del proletariado, sino las luchas históricas contra el mismo enemigo: el capitalismo mundial.

7 Ese análisis aparecido, por ejemplo, en "El impuesto en especies" será consagrado por el stalinismo como válido para Rusia entre 1917 y 29.

8 "Los conceptos elementales del materialismo histórico" p.143

9 Harnecker idem. p.137

10 No es para nada una casualidad que todas las corrientes que criticamos no ven en la obra de Marx en general y en "El Capital" en particular, otra cosa que un "estudio del capitalismo" (ver por ejemplo la propia Harnecker: ¿Cuál es el objeto de "El Capital" ps. 148 a 151); cuando se trata ni más ni menos que de la teoría de la destrucción del capitalismo. La anatomía del Capital, su biología, fue la obra de la economía política; la obra de Marx es antes que nada la necrología del Capital; el estudio del comunismo durante todo su ciclo histórico (comunismo primitivo a comunismo integral) y en particular del comunismo desarrollándose en las entrañas del capitalismo.

11 ¡Estos come mierda tienen hasta el descaro de hablar de "concepto ausente" en Marx! "Marx murió antes de que pudiese redactar el capítulo de "El Capital" dedicado precisamente a este tema... (las clases sociales ndr.). El verdadero camino no es el de construir el concepto ausente a través de una recopilación de citas... sino tratar de construirlo a través de la comprensión de la problemática..." (Harnecker idem. capítulo sobre "Las clases sociales" p.165 los subrayados son nuestros).

12 La obra de Marx se ha hecho cada vez más desconocida al mismo ritmo que los éxitos de librería de los manuales de divulgación del marxismo: de los Mandel, Harnecker y compañía.

13 Evidentemente que existen situaciones sociales, más o menos coyunturales y regionales, donde hay una semidislocación de la ley del valor (para su afirmación), donde se trabaja en condiciones que se asemejan más a la esclavitud "sin frase" que a la esclavitud asalariada, pero ellas no hacen sino reproducir las condiciones generales de acumulación capitalista y son además provocadas por esta. Nos referimos por ejemplo a Camboya en los últimos años donde se trabaja y se trabaja principalmente por los palos y no por un salario y se distribuye por racionamiento total; a Europa y Rusia durante la guerra donde el carácter generalizado de la producción mercantil fue parcialmente "suspendido" no tanto por la escasez generalizada y el racionamiento, sino por el trabajo forzado en especial en los campos de concentración (nacional socialistas o socialistas nacionales) de decenas de millones de seres humanos. Los innumerables ejemplos similares que podrían encontrarse en los distintos países no harían más que confirmar que esas situaciones donde la catástrofe del capitalismo es elevada a su máximo exponente, no pueden jamás ser consideradas no capitalistas.

14 Expresamente cometemos, en las formulaciones, un conjunto de sacrilegios en lo que respecta la codificación neo"marxista" que criticamos. Así, por ejemplo, hemos utilizado como término más abstracto y general (¡de cuatro siglos y mundial!) aquello que para ellos existe solo en el "concreto" de un país o grupo de países, y hemos utilizado el concepto modo de producción para designar la dolorosa realidad.

15 Dado que la contradicción fuerzas productivas-relaciones de producción es mundial, es que esta asume diferentes concretizaciones en la lucha obrera contra la burguesía en cada país: que depende de un conjunto enorme de factores generales y particulares, y en especial de la concentración de la fuerza obrera en su partido, jamás puede pretenderse establecer una correlación automática entre desarrollo regional del Capital y revolución. Decir que la revolución va a tener como centro el África, por ser el continente "menos desarrollado" es tan falso cómo el caso opuesto.

16 Trotsky, "Lecciones de octubre".

17 Ver Comunismo 2 y 3 : "Liberación nacional cobertura de la guerra imperialista".

18 No es una cita textual sino el tenor general de los informes de la diplomacia británica durante las 3 primeras décadas del siglo pasado.

19 Aquí utilizarnos la terminología de nuestros adversarios, para ridiculizarlos. Para nosotros es evidente que no es un país que es imperialista, sino que es imperialista el Capital.

20 La cuestión agraria, el "problema campesino" en la "reforma agraria", etc., los trataremos en próximas publicaciones.

21 Evidentemente que no estamos pretendiendo que esta sea "la causa" de la contrarrevolución o su causa principal, pues estas deben buscarse siempre en la correlación mundial de fuerzas y no al interior de Rusia y mucho menos en el tipo de decisiones de tal o cual dirigente. Por el contrario, ese tipo de decisiones nefastas, que harían predominar los criterios de la valorización del Capital, están, en última instancia, determinadas por una correlación de fuerzas internacionales cada vez más favorables a la contrarrevolución.

22 Ver Comunismo 1.

23 Existen varios ejemplos tanto en el siglo pasado como en éste de "democracias elegantes" en América Latina, pero el caso más impactante de extremismo burgués es el de Jose Batlle en el Uruguay a principios de siglo.

24 Evidentemente que como cualquier otro Estado.

25 En efecto "revolución ininterrumpida por etapas" es una fórmula para decir "revolución por etapas" y agregarle un poco de revolución permanente, tratando de mantener expresiones de Marx (en general: permanente) traducidas por Lenin y luego por el stalinismo (ininterrumpidas). La expresión "revolución doble", cuando no designa la más burda separación entre economía y sociedad por un lado y política por otro (¡una revolución podría ser políticamente de una clase y social y económicamente de otra!), designa, confundiéndolas, la "revolución por etapas" y la "revolución permanente".

26 Las cosas son exactamente al revés de como las presentan los stalo-trotskystas. La burguesía "progresista" no sube al gobierno para hacer su "revolución", que sería un objetivo parcial coincidente con los del proletariado; sino que lo hace principalmente (sus objetivos fraccionales son importantes pero secundarios) para impedir la revolucion del proletariado. Ello lo logra y logra su revolución (que es lo que en realidad ha pasado hasta ahora) en la medida que han triunfado los partidos seudoobreros reclutando para el apoyo "crítico".

 


CO5.3 Contra la mitología que sustenta la liberación nacional