NUEVO SALTO EN LA CARRERA HACIA LA GUERRA.

Las contradicciones del capitalismo son cada vez más intolerables, tanto para el proletariado, como para la propia burguesía. Deslumbrada por el baile eufórico de un desarrollo sin precedentes realizado sobre los escombros de la segunda guerra mundial, la burguesía había llegado a teorizar el fin definitivo de las crisis. Pero los antagonismos del capitalismo siguieron trabajando obligándola a despertarse brutalmente frente a la dura realidad de la crisis irremediable. Sacudida por la misma, la burguesía se ve forzada a intentar enlentecer sus efectos, evitar las explosiones sociales que ponen su dominación en cuestión y a preparar las vías para una nueva guerra mundial, única solución burguesa para sanear el Capital por un tiempo.

Las crisis del Capital se manifiestan por la concentración de los cierres de fábricas, los despidos masivos, las medidas de racionalización, que tienden a eliminar todo lo que no es competitivo y por lo tanto un peso no rentable para el Capital. Todas estas operaciones se concentran para finalmente realizarse plenamente en la guerra generalizada. Las destrucciones tocan entonces al conjunto de la sociedad extirpando de ésta todas las espinas que traban su funcionamiento; destrucción de la clase proletaria que pone la existencia de la burguesía en peligro, aniquilación de toda la sobreproducción del Capital; mano de obra sobreabundante, maquinarias caducas, empresas que resultan enemigas en la competencia. Bajo el Capital, la destrucción se ha transformado en una función indispensable de la reproducción de la sociedad.

La preparación de esta nueva guerra mundial, a la cual conduce necesariamente la lógica del funcionamiento capitalista, obliga a la burguesía a planificar todas las medidas posible para intentar mantener el control de la situación. El conjunto de medidas de austeridad, las restricciones, la disminución del poder de compra, los incesantes aumentos en la intensidad del trabajo, las penurias diversas, juegan, de una manera contradictoria en el proletariado; por un lado las medidas hacen la situación de los proletarios aún más precaria, aumentando la competencia de los trabajadores entre sí, lo que le ofrecería la posibilidad a la burguesía de manejarlos mejor en función de sus designios; por el otro esas mismas medidas empujan a los proletarios a luchar por sus intereses de clase antagónicos a los de la burguesía. Así, ésta se ve obligada a maniobrar, a atacar, retroceder y moderar sus medidas según la relación de fuerzas, tratando que los obreros continúen resignándose hasta llevarlos finalmente a participar en su propia destrucción.

Es en esta situación explosiva de contradicciones y antagonismos, que la burguesía para militarizar la sociedad intentando evitar al mismo tiempo los enfrentamientos de clase, pone en funcionamiento todo su aparato ideológico desencadenando la histeria nacionalista allá donde puede, lo que le permite imponer el esfuerzo de guerra indispensable para su alternativa.

Afganistán: la histeria de los dos campos se propaga.

Asistimos hoy en día a un salto cualitativo importante: en la tentativa de restructuración de las constelaciones imperialistas, acompañado de campañas ideológicas que buscan diluir al proletariado en la población, para hacerlo aceptar los "sacrificios necesarios".

Este recorrido en la evolución de los acontecimientos internacionales está marcado por la publicidad concedida a la llegada de las tropas soviéticas en Afganistán. No es su presencia en sí que desencadena las pasiones, porque la introducción de fuerzas armadas rusas se hace desde tiempo atrás. ¿Porqué estos acontecimientos toman tal proporción si las "ayudas" oficiales y oficiosas son monedas corrientes en todo el mundo desde hace tanto tiempo? Basta pensar en las "ayudas" militares, en material o en efectivos humanos, concedidos a todos los movimientos de liberación nacional o los gobiernos instalados. La tensión actual nace de los trastornos resultantes de la crisis generalizada, que localiza y cristaliza sus contradicciones en la región donde se concentra una gran parte del petroleo, centro de antagonismos entre imperialismos y que abarca desde Pakistán a Arabia Saudita. De ello depende el "equilibrio" mundial. La partida no es simple pues además, todos los Estados de la región se encuentran debilitados por las convulsiones sucesivas de la crisis y sus dificultades para hacer frente a los antagonismos de clase crecientes. En Arabia Saudita por ejemplo, hubo cientos de muertos cuando la burguesía intentó quebrar las huelgas de los obreros del petróleo. En Irán la situación continúa explosiva, la lucha de clases, la tensión social en toda la zona del Golfo Pérsico pone a toda la burguesía en la incómoda situación de estar sentada sobre carbones ardientes.

Irán, hace solo algunos años era un peón vital y seguro de la estrategia americana, una cuña de agresión superarmada que desde todo punto de vista concordaba con los intereses de la constelación occidental. Este centinela de granito se ha, en menos tiempo que hace falta para decirlo, desagregado bajo los golpes de tope del proletariado. Bajo su acción todo el ejercito, todo el aparato productivo y toda la seguridad de la burguesía han caído barridos. El único recurso que tenía la burguesía para tomar las riendas del movimiento era el de poner una fracción radical y firme a su cabeza. Hoy en día los Komenistas son los únicos capaces de intentar alinear a todo el mundo en la unión nacional, estigmatizando el odio del imperialismo americano o ruso. Este radicalismo nacionalista es la única ideología, que permite apenas la unión, apenas, porque la lucha de clases no ha podido ser enterrada. Y las polarizaciones sucesivas (sean entre "minorias nacionales" o entre los Ayatollahs) son la expresión de un malestar continuo que existe en el seno de la burguesía frente a las huelgas y revueltas incesantes (a pesar de la nueva "prohibición" constitucional). Si bien, una removilización y una reconstitución del ejercito se ha efectuado, su empleo en una guerra, incluso contra las "minorias nacionales", se hace con extrema prudencia: la burguesía no ha conseguido engañar a los proletarios, haciéndoles creer que sus intereses convergen con la "salvaguardia de la nación"...

Romper con el carácter de clase de las tensiones en Afganistán, fue uno de los objetivos perseguidos con la llegada de las tropas rusas; canalizando las energías hacia la alternativa burguesa: pro -o- anti-soviética. En efecto, por la acción de la lucha de clases, el Estado afgano, que gira en el órbita soviética desde los años 1920, amenazaba con escaparse a su influencia. El Estado ruso en estos últimos meses, introdujo efectivos compuestos de militares de la misma etnia que los habitantes de Afganistán, que provenían de comarcas cercanas a la frontera, a fin de facilitar su inserción. Pero esas tropas ya no eran suficientes dado que se descomponían y las deserciones se multiplicaban.

Fue esto lo que motivo al ejército ruso a intervenir más masivamente y abiertamente para eliminar físicamente todas las oposiciones de clase cristalizando una nueva polarización, inter-burguesa, que llevaría a los proletarios a una guerra fraticida, por los intereses capitalistas: de lucha de liberación nacional, de pro-sovietismo o de pro-americanismo.

Consecuencias de la campaña nacionalista en las grandes potencias del bloque imperialista occidental

La burguesía, con su campaña nacionalista suscita entre las masas un malestar creciente: en todas las esquinas se habla de una tercera guerra mundial como perspectiva a corto plazo. Esta dramatización súbita ha constituido siempre un acto para reagrupar a todo el mundo bajo la misma bandera nacional, acto indispensable de la preparación de la guerra. Al polarizar la atención sobre la amenaza que "viene del exterior”, la burguesía intenta hacer aceptar sus planes de reestructuración y racionalización, o mejor dicho sus planes de aumento de la miseria obrera. Al respecto, la situación en los Estados Unidos no es más que un ejemplo particularmente marcante de lo que pasa en todos lados.

El golpe maestro de Carter logra darle un nuevo empujón a la unidad nacional, la que le permite hacer pasar más comodamente al mismo tiempo nuevas medidas de austeridad contra el proletariado. Bajo la cobertura de la propaganda anti-soviética intenta Carter hacer que las masas digieran nuevos sacrificios para defender la posición del Estado norteamericano como primera fuerza mundial. Aumenta el presupuesto del armamento sin esconder que será en detrimiento del presupuesto social: las estimaciones ya realizadas proveen que la transferencia de créditos hacia lo militar provocarán un crecimiento de del paro (más de un millón de parados) y un nuevo salto inflacionista para el año 1980. El empadronamiento y fichaje de los hombres en edad de combatir, preparando una eventual movilización, constituye un primer paso hacia la reinstitucionalización del servicio militar obligatorio. Otro objetivo es el de inyectar eficacia a la CIA, considerada hoy día como demasiado amordazada para actuar.

Los objetivos son claros, pero inmediatamente después de la primera ola de entusiasmo, las oposiciones aparecen al interior de la burguesía. Un ejemplo de ello es la exigencia de la siderurgia americana de reforzar las medidas proteccionistas. La burguesía teme las reacciones proletarias frente al crecimiento excesivo del paro y al mismo tiempo Carter podría encontrar dificultades del lado europeo en su política de reforzamiento del bloque occidental, dado que las empresas europeas serían las primeras afectadas.

El hecho más sobresaliente de todas las campañas belicistas burguesas es el de esconder que la guerra es una realidad necesaria y esencial en el funcionamiento del Capital que no solo se ha hecho efectiva en 1870, en 1914-18 o en 1939-45. Es la misma burguesía que hoy en día llama a un nuevo esfuerzo de armamento para aumentar la "fuerza de disuasión" (a la Guerra), que envía miles de proletarios a los campos de batalla: hoy Camboya, Afganistán, Medio Oriente; ayer Angola, Somalia, Shaba, Vietnam, Argelia y mañana el mundo entero.

Sin embargo, a pesar de la utilización de la "crisis afgana" la ola de nacionalismo prende muy parcialmente. Si bien dicha campaña permite hoy hacer pasar unas cuantas medidas de austeridad y de fortificación del potencial militar, todas estas disposiciones al tocar de manera directa el nivel de vida de los obreros los empuja a reaccionar contra la burguesía. La lucha contra los despidos o contra la baja de los salarios constituyen la materialización de esta reacción. Así, a pesar de los histéricos gritos de alarma de la burguesía contra la URSS, los obreros siderúrgicos de Inglaterra endurecen su lucha contra el gobierno de Tatcher.

Para la burguesía, la guerra es una perspectiva inevitable. Toda la verborrea reformista, pacifista, democrática, tiene como objetivo preparar la guerra y ocultarla como solución de la supervivencia de la sociedad burguesa. La guerra mundial generalizada no es otra cosa que la prolongación-extensión de la crisis mundial generalizada al terreno militar.

Para el proletariado, la guerra imperialista no es inevitable. La burguesía para precipitar la sociedad entera en la guerra necesita someter por completo al proletariado. Hoy, incluso en las grandes potencias imperialistas, la adhesión de los proletarios a los planes y preparativos de la burguesía no está adquirida. Las luchas obreras contra el generalizado ajuste de cinturones, son parte de una sola lucha contra la solución burguesa a la crisis, contra toda la burguesía. La extensión y fortificación de las mismas es el único freno para impedir la extensión de la guerra y para solidarizarse con los obreros que se hacen masacrar por los intereses de la clase enemiga.

Ni un solo sacrificio obrero por "la salvaguardia de la economía nacional” ni por la "defensa de la democracia", hoy más que nunca la crisis revela la naturaleza siniestra de la sociedad de clases, los proletarios son para el capitalismo mercancías y solo mercancías, y cuando hay demasiado mercancías, la burguesía las desecha y las destruye.

"EL PROLETARIADO REIVINDICA UNA SOLA GUERRA: LA GUERRA CIVIL CONTRA TODAS LAS BURGUESIAS" ("COMMUNISME" 1937)

 

PERLAS DE LA BURGUESÍA

Que nos dice la burguesía sobre la guerra.

El ejército peruano lanza una campaña nacionalista, utilizando la Guerra que opuso al Perú contra Chile:

"Recordemos a nuestros héroes de la guerra de 1879".

Y la CGTP (Central de Trabajadores Peruanos) controlada por el Partido Comunista (Pro-Ruso), se pronuncia también:

"Un argentino, Roque Saenz Peña, se batió en el Morro de África en defensa de la integridad territorial del Perú. Tales ejemplos de internacionalismo inspiran también a la lucha dentro de las fronteras nacionales".

CGTP IV Congreso Nacional en "El Verdadero Sentido del Internacionalismo Proletario" (sin comentarios)

Nicaragua y el orden burgués.

"Entonces, ¿los objetivos de la Tendencia Proletaria se encaminarían a dirigir a los trabajadores de Nicaragua contra la burguesía?

Esto no es así ... Para nosotros la Dictadura era y es el obstáculo principal ... Y desde luego nos toca impulsar una lucha de carácter democrático en la que participan todos aquellos que de veras tienen la disposición de enfrentarse a la Dictadura. Por eso nosotros hemos llamado, los primeros, a la unidad no solo de las fuerzas democráticas y progresistas, sino de todo el pueblo sin excluir a la propia burguesía. Por eso es necesario afirmar que el proletario jamás es sectario, busca el interés de la nación siempre, sin llevar intenciones particulares o poner sus intereses de por medio".

Entrevista de ALAI al FSLN (Tendencia Proletaria). Reportaje a Jamie Wheelock Miembro de la Dirección Conjunta del FSLN y actualmente Ministro de la Reforma Agraria.

El Estado Americano, a través de su secretario de estado Cyrus Vance, saca las lecciones:

"Como realiza cada sociedad ese cambio, es una cuestión que puede ser decidida por ella misma. Pero los puntos divergentes no pueden quedar permanentemente excluidos en la represión mantenida en ninguna sociedad sin que se siembren las semillas de una convulsión violenta ... Hemos visto consecuencias de un gobierno autoritario en Nicaragua. Nuestro desafío hoy es unirnos a otros en la región para ayudar al pueblo y al gobierno de Nicaragua para tener éxito en la construcción de una sociedad estable, sana y democrática sobre los escombros de la dictadura y la revolución ... En las demás partes de la región, alentaremos y apoyaremos un cambio constructivo antes que los lazos entre gobiernos y pueblo se deterioren irreversiblemente y la radicalización o la represión imposibiliten soluciones moderadas".

"Entonces nosotros le decimos a los trabajadores del Estado: renuncien por este año, o renuncien simplemente a esto ya que están trabajando, porque hay que tomar en cuenta que hay miles de personas que no están trabajando. Por lo tanto, los que están beneficiados deben comprender.. que son privilegiados y que si uno quiere ser comprensivo con su país y con una situación real, lo mejor que puede hacer es un sacrificio de esa naturaleza.... Si, nosotros recordamos que es el treceavo mes, Somoza, el primero de mayo de 1978 cuando el pueblo lo estaba presionando para que soltara los presos políticos, para que hubiera libertades democráticas aquí, lo que hizo él fue tratar de COMPRAR al pueblo por medio de ese treceavo mes. El país es pobre, Nicaragua no es un país desarrollado, y los países desarrollados si se pueden dar ese lujo.

En el caso de este treceavo mes habría que tomar en cuenta otra circunstancia. Nosotros dimos el decreto de pagar salarios caídos, y esa fue una medida que consideramos "no muy bien ponderada", fue una medida "poco meditada" y que trajo consecuencias negativas a la economía nacional. Ahora, dos meses de salarios caídos y un treceavo mes, ¿qué significa eso? Cuando hay que trabajar más, cuando hay que ahorrar mucho. Nosotros decimos que hay que trabajar duro y que hay que ahorrar, y que hay que ser austero, y resulta que estamos regalando tres sueldos, porque de alguna manera esos meses hubo vacaciones".

Jaime Wheelock

Como hacer trabajar mejor a los obreros.

"Si pudiéramos resolver el problema de relaciones humanas en la producción industrial, podríamos hacerla progresar con bajos costes en los 10 años a venir como lo hicimos durante el cuarto de siglo pasado". "Nuestra tarea es rehumanizar la industria para obtener un beneficio cultural que favorecería toda la economía nacional". "Esto pudo haber impedido las huelgas de la General Motors en 1937, los conflictos industriales desaparecerían". "La única vía segura es la de dar responsabilidad social a los trabajadores de los resultados sociales que derivan de lo que están haciendo o lo que deben hacer".

Henry Ford II 1946 y asesores: "Científicos sociales" Universidades Americanas en colaboración con oficiales americanos.

"En el transcurso de una nueva campaña revolucionaria en la cual los trabajadores participaron masivamente, como le fue pedido por la Central de Trabajadores de Cuba, el "domingo rojo" 4 de noviembre fue un homenaje al 64° aniversario de la Revolución de Octubre y al 20° aniversario de nuestra revolución. Esta movilización se caracterizó por su entusiasmo y su disciplina. Según los informes recibidos de 14 provincias y de la municipalidad especial de la Isla de Juventud, todos los sindicatos nacionales, en coordinación con las administraciones consagraron lo esencial de su fuerza de trabajo a los preparativos agrícolas de la zafra azucarera que comenzará pronto, a la cosecha del café y de los tubérculos a la plantación del tabaco y otros trabajos agrícolas... Entrevistado por Gramma Roberto Veiga Secretario General de la CTO declaró que el "domingo Rojo" se ha convertido en una gloriosa tradición del proletariado Cubano ... La disciplina mostrada por los trabajadores cubanos llama la atención y esta jornada pasará a la historia por sus resultados positivos... Todos los que participan a esta extraordinaria movilización reciben certificados por intermedio de sus respectivas secciones sindicales".

GRANMA Órgano Central del Comité Central del Partido Comunista de Cuba

 


CO3.3 Nuevo salto en la carrera hacia la guerra