El proletariado en su tendencia a organizarse en clase autónoma requiere reunirse, desarrollar la prensa obrera, asociarse, realizar huelgas ocupaciones de fábricas, organizar la acción directa, liberar a los compañeros presos, armarse, etc. Dichas tareas fueron asumidas con diferentes resultados en todos los momentos de su lucha histórica, indepedientemente de la forma de dominación burguesa: bonapartista o democrática, republicana o fascista.

      La política burguesa para el proletariado, consiste en presentar como idénticas dichas necesidades obreras el conjunto de instituciones y libertades democráticas (derecho de prensa, de asociación, "amnistía" para  los presos políticos, libertad de reunión, de huelga, etc). No solo los clásicos liberales burgueses tratan de convencernos de que "la democracia es mejor", sino que la totalidad de los partidos pseudo-obreros (socialistas, stalinistas, trotskystas (1), etc.) basan su política contrarrevolucionaria en la afirmación de que la clase obrera se aproxima al socialismo (o abre el camino para luchar por él) con la defensa y la conquista de la totalidad de esos derechos y libertades.

       En realidad existe -como veremos- una oposición irreductible e inconciliable entre el conjunto de libertades democráticas burguesa y las necesidades del proletariado de organizarse sobre su terreno de clase. Las posiciones que el proletariado conquista en este terreno, no deben confundirse nunca con las pretendidas "libertades obreras".

      Existen dos caminos antagónicos, que se corresponden con dos críticas muy diferentes de cualquier situación coyuntural. O bien se critica la falta de igualdad, de democracia, de tal o cual derecho y por lo tanto es necesario luchar por mayores derechos, libertades e igualdades democráticas; o se comprende que las raíces mismas de todas esas libertades, igualdades y derechos son esencialmente antiproletarios y por lo tanto se lucha por la destrucción del conjunto del Estado democrático con todas sus igualdades, derechos y libertades.

       Cuando la "derecha" nos dice que la izquierda es "dictatorial y antidemocrática" que cuando llega al gobierno no respeta los derechos del hombre que por ello nuestro interés es el de abanderarnos con la democracia y bajo su manto protector luchar por la democracia pura, nos está únicamente haciendo el cuento del tío o tiene un interés objetivo en la democratización? Cuando la "izquierda" nos dice en nombre del "marxismo" que la "burguesía y el capitalismo" no respetan las libertades democráticas, que tenemos que defenderlas contra el ataque fascista, que tenemos que reclamarles ahí donde no existen, que ese es "el camino del proletariado hacia el socialismo" son únicamente un conjunto de consignas oportunistas o luchan objetivamente por imponer la democracia?

       Sin lugar a dudas toda fracción de la burguesía intenta utilizar al proletariado como base social y carne de cañon de sus intereses y ello responde parcialmente a la cuestión. Pero aspiran o no a la democracia? el cuento de las libertades y derechos del hombre, es solo un cuento sin ninguna base material o por el contrario emerge y responde a una realidad y necesidad objetiva? O debemos concluir que ninguna fracción de la burguesía tiene interés en esas libertades y derechos del ciudadano (lo que implicaría aceptar que el proletariado no caería bajo la dominación de la burguesía "defediéndolos realmente") o por el contrario luchan por el paraiso de los derechos democráticos que corresponde objetivamente a una aspiración suprema de la burguesía.

        Evidentemente nuestra respuesta es la segunda, el conjunto de los derechos del hombre y del ciudadano corresponden enteramente a la forma ideal, de la reproducción de la opresión capitalista. Veamos en que consiste y de donde emerge dicha forma ideal de la democracia.

El paraiso de los derechos del hombre y del ciudadano

      El partido del orden, el partido general del capital, o si se quiere el conjunto de partidos burgueses serían absolutamente incapaces de enfrentar al proletariado como clase, como partido. Por ello, el secreto central de la dominación burguesa radica en impedir la constitución del proletariado en fuerza autónoma, para lo cual no hay nada más adecuado que el conjunto de libertades y derechos del hombre y del ciudadano. Efectivamente, mientras el proletariado ni siquiera se reconoce a si mismo, sino que cada obrero funciona como un buen ciudadano, con libertades deberes y derechos que derivan de su ciudadanía, acepta el conjunto de reglas de juego que lo atomizan y los diluyen en el "pueblo", donde sus interés específicos de clase no tienen ninguna cabida. Como ciudadano, igual a todos, como elector igual a todos, como vendedor y comprador libre e igual a todos, no existe como clase. Esta es precisamente la condición para el funcionamiento de la democracia, sin ser molestada.

      Pero ese reino ideal de la democracia, que nos promete la izquierda y la derecha, en nombre del socialismo y de la libertad, donde no existen las clases, sino los ciudadanos y los hombres libres, como toda forma ideológica de la burguesía, ni surge de la nada, ni se mantiene como pura idea fuera del mundo. Por el contrario, este mundo -paraíso terrenal de los derechos del hombre y del ciudadano- obedece por un lado a una realidad material bien precisa, al reino de la circulación de mercancias, de donde todos los abogados del capital extraen sus categorías y conclusiones. Por el otro el conjunto de formas mentales que del mismo se derivan, son aceptadas por la sociedad y por lo tanto son objetivas, la dilución del proletariado en el amorfo ciudadano no tiene nada de inmaterial, aunque se base en el místico mundo de las mercancias. Las millones de páginas escritas por marxólogos y juristas del capital, las constituciones burguesas, etc. no puede pretenderse que le sirvan solo a la burguesía, para no respetarlas cada vez que las cosas se le complican, sino que debe admitirse que reflejan, consolidan una cierta realidad y que como ideología transformada en fuerza material asegura su reproducción.

         En el ámbito de la circulación de las mercancías, no existen clases, todos son ciudadanos y hombres iguales que aparecen respectivamente como compradores y vendedores de mercancías como iguales, libres y propietarios . Incluso cuando se trata de la compra-venta de la mercancía fuerza de trabajo, se está en pleno paraíso de los derechos del hombre y del ciudadano (2). Cada uno persiguie su propio interés privado en el reino de la libertad, la igualdad, la propiedad. Libertad, pues el comprador y vendedor de una mercancía -fuerza de trabajo- no obedece a otra ley que la de su libre voluntad. Igualdad pues en el mundo de las mercancías todos son compradores y vendedores, y cada uno recibe un valor igual al valor contenido en la mercancía que vende, cambiando equivalente por equivalente. Propiedad, pues cada uno se presenta al mundo del cambio como propietario de su mercancía y solo puede disponer de lo que es suyo. Todos los ciudadanos contratan, como hombres libres, iguales y propietarios de donde emerge naturalmente la fraternidad entre ellos. El reflejo jurídico de este mundo son el conjunto de constituciones, leyes, decretos y contratos, donde se garantizan la libertad, igualdad e idéntica posibilidad de acceso a la propiedad de mercancías de todos los hombres. Toda compra-venta de mercancías es el resultado, de un acuerdo de voluntades entre los hombres (expresion jurídica: contrato) propietarios, libres, iguales y hermanados por la mercancía.

      De este mundo fetiche de las mercancías donde no tienen cabida las clases, sino los hombres, los ciudadanos, emergen el conjunto de libertades y derechos que les permiten como tales decidir, en la sociedad, sobre la regulación y mejoramiento de dicho mundo. Por ello no solo se permite votar y elegir, como ciudadano sino tener sus representantes en los órganos democráticos, para lo cual se le aseguran la libertad de reunión, la libertad de prensa, la libertad de asociación, la libertad de expresión, etc. Los ciudadanos pueden asociarse, sea como electores y elegibles, sea como compradores y vendedores de mercancías. Nada mas natural entones que los ciudadanos puedan constituirse en partidos políticos, aspirar a conseguir cargos en el gobierno, en los ministerios, en los parlamentos, en los "soviets". Para ello tampoco tienen que mostrar su certificado de sangre azul, como ciudadano, cualquiera independientemente de su condición social (de la cual el mundo del derecho hace abstraccion), puede ser diputado, ministro o presidente. No hay tampoco nada más natural que puedan como vendedores o compradores de mercancias, asociarse, sindicarse, negarse a vender o a comprar si no les parece conveniente. A ello corresponde otro conjunto de derechos y libertades, como las que rigen las sociedades anónimas o los sindicatos "obreros". Los vendedores y compradores de mercancías, asociados en calidad de tales (jamás como obreros o como burgueses, dado que en el mundo de la circulación de las mercancías nadie trabaja ni nadie se apropia del trabajo de otro) pueden hasta suspender la libración de los valores de uso, reclamando que se le pague el equivalente de su valor: derecho de huelga, de la misma manera que el ciudadano que compra dicha mercancía puede decidir comprar otra equivalente libertad de trabajo (no profanemos el sacrosanto reino de la mercancía hablando de carneros y amarillos), o negarse a seguir comprando, libertad de empresa (en este paraíso no puede existir tampoco ni desocupación, ni lock-out).

        No es que nos olvidemos de los derechos de los presos, ni de la amnistía general, pues en este mundo, y siempre y cuando todos se comporten como buenos ciudadanos, compradores y vendedores, como en el que se imagina Amnisty Internacional, no hay presos.

         Se nos dirá que en ninguna parte existen tales derechos y libertades que en todos lados se limita el derecho de propiedad (en realidad en todos), que en tales otros solo se permite el partido único etc. y de ello no nos cabe la mínima duda. Sin embargo, en cualquiera de estos ejemplos existe una fracción burguesa que critica los régimenes respectivos por las carencias y las imperfecciones de la democracia, pero para hacerlo tiene que tener un sistema de referencia y es precisamente este sistema de referencia el que tratamos de poner en evidencia. Solo así seremos capaces de romper con la crítica burguesa que se basa siempre en las imperfecciones de la democracia y reconocer nuestro enemigo en todos los defensores de la democracia pura o perfecta que es al mismo tiempo producto y reflejo de la superficie mercantil de la sociedad, cuadro de referencia de toda crítica burguesa a las imperfecciones de la democracia y punto de convergencia de la contrarrevolución en un momento de crisis revolucionaria.

  

         Pero, es posible que la ideología burguesa, llegue a tales extremos de imaginarse una sociedad así? Donde no haya presos, pues nadie "roba" y porque ningún grupo de obreros se les ocurre organizarse como clase, donde toda "huelga" se haga en los estrictos marcos del derecho de huelga, donde toda asociación tienda a regrupar a compradores y vendedores que aseguran que las mercancías se venden y compran a su justo precio, etc, etc. Indudablemente SI. Hace mas de dos siglos los demócratas no tenían problema en reconocer que la república democrática debía corresponder a un "pueblo de dioses" como decía Rousseau; hoy por el contrario la burguesía en su apoteótica descomposición, incapaz de comprender su limitada perspectiva histórica se aferra de toda tabla salvadora, por más mística que sea. Si la burguesía ha requerido integrar y asimilar (y ha sido capaz) toda religión que ayer combatía en nombre de la razón y la ciencia; si ha necesitado (y logrado) canonizar y santificar el "marxismo leninismo" que antes enfrentaba; como dudar que no aspire "honestamente" a su paraíso democrático que siempre defendió.

          El hombre se imagina a dios a su imagen y semejanza, pero depurado de sus contradicciones. El capital se imagina también su reino eterno y perfecto, en base a afirmar el polo positivo de su sociedad, depurado de sus aspectos antagónicos. Es incapaz de autocomprenderse a si mismo como realidad contradictoria (riqueza y miseria, crecimiento y traba en el desarrollo de las fuerzas productivas, producción-cirulación,"desarollo y subdesarrollo", igualdad-opresión)sino como idéntico a su polo positivo (riqueza, crecimiento, industrialización, igualdad, libertad, democracia), por más ahistórico y sin sentido y místico que sea por ejemplo concebir la valorización del capital, sin la destrucción periódica, masiva y creciente de las fuerzas productivas sociales. Llámese o no socialismo, proclámese o no comunismo-democrático (!?), el capitalismo siempre construye todas sus categorías, su análisis, su visión del mundo, desconociendo su propia realidad contradictoria, ignorando la unidad y oposición indisociable entre el trabajo asalariado y el capital. No debe extrañarnos entonces para nada que en su mundo democrático, no exista nadie que trabaje, ni nadie que marcha preso por retobarse sino capital, riqueza, igualdad, crecimiento, desarollo, libertad....

La unidad contradictoria de la prosaica realidad

     Abandonemos ahora el mundo de las ideas y categorías del capital, el de la circulación, el del ciudadano y volvamos al de todos los días al de la producción y valorización del capital. El vendedor de la fuerza de trabajo, le guste o no le guste, crea en los reyes magos o en la democracia, en la fábrica es un obrero, y aquí tiene que trabajar, rendir, escupir valor, sudar capital. Aquí no es igual  a todos, ni libre de nada, ni propietario de lo que toca. Si quiere puede imaginarse que su ciudadanía la tiene "suspendida" que su igualdad,libertad y propiedad las dejó a la entrada y que las recuperará a la salida. Pero se equivoca rotundamente, si en las 8 horas (o más) consumía materias primas y máquinas para producir valores de uso que serían propiedad del capital, en las 16 restantes, en los feriados, en los fines de semana o en las vacaciones, consume comida, caña, futbol o televisión para reproducir un valor de uso -su fuerza de trabajo- que solo utilizará el capital para su valorización. Fuera del fugaz y místico paraíso de la circulación y las elecciones libres, el obrero es le guste o no un obrero todos los minutos de su vida; hasta cuando fornica por placer o por aumentar la prole, no es más que fuerza de trabajo de valorización del capital, como tal no es igual, ni libre, ni ciudadano, ni propietario, ni un minuto de su vida, sino esclavo asalariado. Todavía ni siquiera se le ocurrió organizarse para defender sus intereses de obrero y ya tiene toda la igualdad, la libertad, la propiedad contra él.

         Sin embargo para penetrar en el real significado, del conjunto de los derechos y libertades burguesas, no solo es necesario pasar de la cirulación a la producción y centrarse en su unidad contradictoria; sino que se requiere captar la esencia misma de las contradicciones de clase de la sociedad.

          Asi comprendemos que la primera libertad que tiene el proletariado es la contenida en su propia definición, ser libre de toda propiedad. Efectivamente, los ancestros del actual proletariado, fueron liberados por la violencia física de toda otra propiedad, que la de su prole y su propia capacidad de trabajar para otro. Esta libertad de toda propiedad es la más importante pues determina todas las otras. Gracias a dicha libertad, es no solo libre de vender su fuerza de trabajo, sino que tiene el derecho de morirse de hambre -él y su prole- si no consigue comprador. La igualdad que vimos que en el reino de la circulación permitía al obrero recibir un valor igual  al valor de su fuerza de trabajo, es precisamente la que lo priva del producto de su propio trabajo, asegurando la explotación capitalista. La fraternidad no es tampoco una consigna burguesa vacía de sentido, ha implicado en la práctica la fraternización de los burgueses contra el proletariado, y en tanto que fraternidad nacional y democrática, ha servido para conducir a los obreros atados de pies y manos, por sus respectivos explotadores, a la masacre entre los hermanos de clase en el campo de la guerra imperialista.

         La libertad, la igualdad, la propiedad y la fraternidad reales de la democracia implican entonces una situación permanente de violencia antiproletaria, la represión  no solamente no constituye ninguna ruptura con la democracia, sino que es uno de sus elementos indispensables, de imposición, de reproducción y de extensión . Hace ya mucho tiempo que Marx denunciaba a la sagrada trinidad "libertad, igualdad y fraternidad" como equivalente de "infanteria, caballería y artillería". Mas aún, la tendencia al paraíso de la democracia pura (donde nadie se quejaría contra esa libertad, igualdad, propiedad y fraternidad), implica el pasaje por niveles superiores de realización de la demoracia y ésta el pleno funcionamiento de la máquina terrorista del Estado Democrático con formas cambiantes. Por ello, por ejemplo, entre la forma democrática y fascista del Estado no se opera una modificación orgánica en el Estado, sino un proceso de purificación en su tendencia a realizar la inalcanzable democracia (3)

     Veamos otros derechos y libertades democráticas. El derecho electoral consiste en que cada 4 o 5 años el obrero puede dejar un día de trabajar, vestirse de ciudadano, e ir a eligir libremente sus opresores. Lo que supone evidentemente de un lado una libre  campaña electoral, es decir acorde a la capacidad de cada fracción de invertir con este fin y del otro la libertad de imaginarse que la sociedad podría cambiar con la accesión de tal o cual partido al gobierno del Estado burgués. Dichas libertades y derechos otorgan el privilegio a los obreros de elegir incluso entre los partidos autodenominados obreros, cual de ellos es el que puede dirigir mejor el Estado del capital y concretizar físicamente la masacre de los proletarios que se les ocurra, desconocer las directivas de los grandes "partidos obreros" rechazando lo que la sacrosant mayoría ha decidido. La libertad de prensa y propaganda, consiste en asegurar también en este campo, la libre empresa, de tal forma que sea solo el potencial económico y la capacidad financiera de los diferentes partidos lo que asegure el control y el dominio de la opinión pública, que garantizará la libre aplicación del principio mayoritario (4). Y frente a ello los obreros tienen la libertad, el derecho y el deber de joderse, o organizarse como clase para lo cual no se les otrogará jamás ningún derecho ni libertad.

Las pretendidas "libertades obreras"

       "Nosotros estamos de acuerdo en teoría en que la democracia burguesa es el sistema de dominación de la burguesía -responderían socialistas de izquierda, stalinistas, trotskystas, etc- pero de lo que se trata hoy es de reinvicar los derechos y libertades que sirven para la organización de la clase obrera: derecho de asociación, de reunión, de sindicalización, de huelga, amnistía para los presos políticos, etc., ahi donde no existen y defenderlos ahí donde el fascismo los ataca... Lo que ustedes no comprenden --agregarían- es que solo con esos derechos podremos luchar por el socialismo".

        Dejemos de lado, por demasiado evidente, el hecho de que todas esas fuerzas del capital tienen bien escondidita esa "teoría" que prometen sacar el día del juicio final y veamos en que consisten en la práctica esos derechos y libertades inscriptos en el programa que dichos partidos denominan "mínimo" o "transitorio". De todos esos derechos no tomameros sino lo que supone y pretende sean libertades obreras; por ejemplo en el derecho de asociación, haremos abstracción de las sociedades anónimas, de su función en la centralización y concentración del capital, y responderemos exclusivamente al mito de que el mismo sirve a la clase obrera.

        El derecho de reunión, el derecho de asociación, el derecho de sindicalización, la libertad de prensa nos dice la burguesía (de derecha y de izquierda) "sn derh cocedidos a los obreros, conquistas de la clase obrera". Veamos, la realidad. Los obreros, luego de escupir valor durante todo el día al servicio del capital, dejando su fuerza, sus brazos, su cerebro, su sudor, su sangre, su vida, tienen reconocido no solo el derecho de ir al futbol o mamarse en el café para distraerse, para estar en forma y tener un buen rendimiento al día siguiente; sino que se les otorga el derecho de discutir, sindicalizarse y envíar sus "representantes" a negociar el precio en que venderán el pellejo. Es totalmente lógico que todo vendedor trate de vender su mercancía lo más cara posible y con gusto el capital acepta que los sindicatos transformen las necesidades "excesivas de los obreros" en "justas" reinvindicaciones salariales. "Justa" reinvindicación es la que permite un aumento de la tasa de explotación que impida la concretización de la baja de la tasa de ganancia y es hasta considerada "legítima" por el conjunto de la burguesía cuando no atenta contra la competitividad de la sacrosanta economía nacional. No hay dudas de que los grandes sindicatos son especialistas en hacer las reclamaciones "justas" para no atentar contra la ganancia del capital. ¿Qué otra cosa puede caber en esos derechos otorgados por la burguesía que éstos? Nada absolutamente nada más.

       Frente a una asociación obrera real, que se sitúa precisamente en la defensa de los intereses obreros, luchando efectivamente por una reducción real del tiempo de trabajo, un aumento efectivo del salario relativo, el capital no tiene ningún interés en reconocerle ni el derecho de asociación, ni el de reunion, ni el de prensa,ni el de sindicalización; pues ésta atenta contra la tasa de ganancia y la economía nacional. En este caso la democracia no tiene más remedio que mostrar sus garras represivas, milicos, cuerpos de choque sindical, partidos, en nombre de la democracia, los derechos de los trabajadores, el respeto a las decisiones sindicales, no dudarán en recurrir al terror blanco contra la organización clasista de los obreros. Y ni dudar que sucederá lo mismo, en todos los casos en que se asuma la asociación obrera como escuela del comunismo, y cuando el problema del socialismo deja de ser un problema de palabras y se asume el combate no por la mejora del salario, sino por la abolición del asalariado.

       En todos estos casos, -que hay que tener claro que son los únicos acordes con los intereses inmediatos e históricos del proletariado- la asociación obrera, su prensa, sus reuniones, sus acciones, se sitúan abiertamente contra el capital, su ganancia y su economía nacional. La libertad de reunión, de asociación,toma la forma de represión en nombre del respeto al sindicato legal, lucha contra la subversión, la unidad contra los provocadores, el atentado a la seguridad nacional. Aquí no hay tampoco ninguna ruptura con la democracia, sino que la represión es democrática, pues se hace cuando los obreros no se comportan como ciudadanos, sino como obreros, cuando no aceptan ser el ejército bien disciplinadito de valorización del capital para lo cual se le habían otorgado esos derechos y libertades. Esto prueba que contrariamente a lo que dice la burguesía ningún derecho se le otorga a la clase obrera como clase (lo que sería absurdo y estúpido de la parte de su enemigo histórico), sino que todos estos derechos son otrogados a los ciudadanos, como vendedores de mercancías. El terror represivo, es absolutamente coherente con la aspiración burguesa al paraíso democrático, frente a los que no aceptan comportarse como ciudadanos y se organizan como clase.

       Con el derecho de huelga presentado por la izquierda burguesa como teniendo un valor en sí antagónico con la superestructura jurídica burguesa pasa exactamente lo mismo. No es un derecho otorgado, a la clase, sino a los vendedores de mercancías. Siempre y cuando los obreros acepten mantenerse como simple fuerza de valorización del capital, tienen todo el derecho, a adoptar la actitud de cualquier vendedor de mercancías, reclamar su justo valor, negarse a vender, suspender la entrega de sus valores de uso, et. En contrapartida aceptan la libertad del comprador de no comprar, la libertad de trabajo (aquí sí: amarillismo, desocupación, lock-out , carneros, expulsiones, etc). Como con las otras libertades, el que sale con el cuero curtido es el obrero.

         Y cuando se realiza una huelga enserio (haya o no derecho de huelga) donde realmente se atacan los intereses burgueses, no hay derecho que valga, enseguida nos tildan de "agentes provocadores y extranjerizantes", la huelga -precisamente la que sirve a nuestra clase- es declarada ilegal, salvaje, antisindical. Y en realidad lo es. Consciente o no, toda lucha de nuestra clase se sitúa contra la igualdad del reino de la mercancía, y por su destrucción y por ello no puede aceptar ni carneros, ni amarillos, ni libertad de trabajo ni derecho de huelga, ni el convenio entre el sindicato y los patrones. Y en nuestro terreno, en el del enfrentamiento al capital, que ha pasado siempre por la acción directa contra los carneros, sindicalistas alcahuetes, no tenemos ningún derecho burgués que los ampare. Habría que ser terriblemente otario para creerse que la legalización de la huelga -que no la decidimos nosotros sino nuestro enemigo y la historia demuestra que la burguesía no da puntada sin hilo- ofrece alguna garantía para ganarla, o para creerse que el derecho de huelga nos garantiza contra la represión del Estado.

       "Amnistía para los prisioneros políticos" grita Amnisty, junto con pacifistas de todo tipo, trotskystas, socialdemocratas, parlamentos y gobiernos. "Amnistia para los presos políticos" repiten a coro stalinistas, demócratas, humanistas, curas y "carteristas" (de Carter), de uno y otro campo imperialista, siempre que los tales presos hayan sido encarcelados por Estados del campo adverso (sus propios presos los tienen bien guardaditos tantos los unos como los otros). Lo único que falta es que los comités de exilados chilenos, uruguayos o argentinos se les ocurra pedir la firma de este señor Bokassa de Africa Central que se dedica a matar niños, ya han conseguido las de la humanista socialdemocracia alemana que casi no le quedan presos políticos porque los están matando a todos. Negociado inmundo, lucha imperialista, se cambian secretarios generales por carne de clavo, espías rusos por sionistas declarados y en todo este repugnante tráfico de carne humana se mezclan hábilmente, todos los presos, incluidos los presos obreros, nuestros compañeros que cayeron combatiendo el Estado burgués, cualquiera sea la organización formal en que militaron. Y nos hablan de "Amnistía", que si cae la junta habrá una "amplia amnistía general, que si gana tal o cual partido otorgará una "amplia amnistía popular", que la mejor forma de ser solidarios con nuestros presos es recolectando firmas demócratas, colaborando con las campañas por cheque y telegrama que realizan Amnisty, los partidos, los gobiernos respetuosos de los derechos humanos, etc.

      Nosotros sabemos que esa olla podrida se encuentra en diametral oposición a la solidaridad que esperan y exigen de nosotros los compañeros presos, que la única solidaridad que existe es la solidaridad de clase, que esta no se concretiza ni con discursos humanitarios, ni jugando del lado de Carter en el ajedréz de los derechos del hombre, ni tampoco del lado ruso-cubano, ni con cartas a torturadores para que no torturen; sino en la lucha contra la burguesía de cada país. Únicamente la acción directa de la clase obrera por todos los medios a su alcance, huelgas, ocupaciones, sabotaje de la producción y al conjunto de la economia de cada nación, es capaz de imponer una relación de fuerzas (ningún derecho o amnistia) no solo para arrancar a los actuales presos obreros de las garras del Estado, sino para sentar las bases organizativas de su propio poder como clase, de su propia dictadura para barrer de la historia el Estado y el problema de los presos.

       Como con respecto a los otros derechos y libertades la Amnistía, parlamentaria o gubernamental, no tiene nada que ver con la lucha obrera por arrancar a los compañeros de las cárceles pues mientras se mantenga el sistema de opresión explotación y miseria capitalista habrá siempre presos y especialmente presos obreros. No solamente podemos afirmar que contra la prisión y la tortura no hay ningún derecho, ni libertad que nos garantice; sino que será siempre en base a esos derechos y libertades que se utilizará la prisión y la tortura. Así como en el capitalismo todo obrero efectivo es potencialmente un desocupado, todo proletario que no acepte el conjunto de reglas de juego del ciudadano -derechos, deberes, libertades- es potencialmente un preso. La represión física abierta, la picana y el submarino o la muerte no son más que la aplicación de la democracia.

       Por todo esto, la posición de los comunistas, frente a las libertades de asociación, de prensa, de huelga, de reunión, amnistia, etc, es decir frente a toda la legalidad burguesa es afirmar sin ninguna ambiguedad: la organización del proletariado no se basa en ningún derecho, en ninguna ley, en ninguna libertad concedida por su enemigo, sino que el terreno de la organización revolucionaria de clase es necesariamente ilegal. Como dice Marx : "nosotros nunca lo hemos disimulado: el terreno en el que actuamos no es el terreno legal, sino el terreno revolucionario".

        Ello no significa que abandonemos una huelga porque sea declarada legal, que no publiquemos y difundamos, pues nuestra prensa circula legalmente en tal o tal período, en tal o tal país, o que nos neguemos a salir de la carcel si un juez o Amnisty nos da la libertad. Sería también colocarse en el terreno legal del cual se depende permanentemente como  antitésis.

       No debe identificarse jamás ilegalidad con clandestinidad. Toda verdadera huelga obrera es ilegal, pero no es clandestina (aunque haya preparativos que si lo sean); la organización de los obreros en asociaciones clasistas, consejos revolucionarios, soviets, se sitúa enteramente en el terreno de la ilegalidad (aunque el gobierno quiera e intente legalizarla) pero desarrollan un conjunto de actividades públicas y no clandestinas. El mejor ejemplo al respecto es la destrucción del ejército burgués por parte del proletariado. Cuando los soldados (gracias a un largo trabajo comunista de acción y propaganda clandestina) se unifican, se reunen con el resto de la clase y comienzan a utilizar sus armas contra los oficiales, a demolir el ejército burgués, a ejecutar a "sus" mandos superiores no lo hacen necesariamente en forma clandestina, sino abiertamente. Sin embargo es el acto más ilegal que se pueda imaginar.

      Colocarse en el terreno de la ilegalidad implica asumir la totalidad de las tareas independientemente de las libertades y derechos democráticos, sin perder nunca de vista que toda libertad y derecho es una decisión del enemigo y como tal no puede ser otra cosa que la mejor táctica que este encuentra para enfrentarnos.

Correlación de fuerzas entre las clases y formalización juridica de una situación de hecho inevitable.

     Llegamos así a la más repugnante y peligrosa de todas las mentiras. Oigamos otra vez a los abogados del capital: "Nosotros somos marxistas y sabemos que todos esos derechos son democrático-burgueses, pero la burguesía es incapaz de darlos o mantenerlos, debemos imponérselos, arrancárselos". Y llamarán a "luchar hoy por el derecho de huelga, la Asamblea Constituyente, la amnistía de los prisioneros políticos, la libertad de reunión, las elecciones libres, la libertad de prensa, etc" a los que algunos agregarán que "hay que mantener la autonomía de la clase obrera (?!)  para realizar la revolución permanente" y otros "que se trata únicamente de una etapa".

       Empecemos por responder a lo más burdo y evidente. Donde se vió una clase que pueda mantener su autonomía, que si no jugamos con las palabras quiere decir luchar por sus propios intereses de clase, luchando precisamente por la purificación del Estado democrático, aparato de dominación de su enemigo ?  Esta pregunta no tiene respuesta en el campo marxoide del trotskysmo o del stalinismo. El proletariado -en la visión trotskysta democrática de la história- sería no la primera clase de la historia que a la vez de ser oprimida tiene la capacidad de ser revolucionaria; sino un fiel servidor de su opresor, la clase dominada, menos autónoma, más cobarde e insensata de toda la historia. Mientras los esclavos del pasado -aún sin perspectivas revolucionarias- en toda revuelta atacaban la esclavitud y a los esclavizadores; los siervos a las instituciones medioevales, a la Iglesia y a los señores; el proletariado tendría en esta visión de la historia que luchar primero por objetivos burgueses, con métodos burgueses (legales), para preparar su propia revolución.

 

       Y además, si fuese cierto que "la burguesía no puede mantener o dar la democracía y que solo el proletariado en su lucha autónoma puede imponérsela", porqué mierda pudiendo imponer, no impone su poder de clase, -no después, sino en ese momento- la dictadura del proletariado, sino que precisamente "impone" una dictadura contra él? ¿Por mazoquismo? Segunda pregunta que no tendrá nunca respuesta en la marxología de la izquierda burguesa.                            

       Pero ¿cuál es la relación que existe entre un avance obrero, una correlación de fuerzas desfavorable para la burguesía y el otorgamiento de tal o tal derecho o libertad? Tomemos un ejemplo : Argentina 1973. Luego de enormes y gloriosas luchas obreras durante años, se arrancan a los presos de las cárceles. Mientras los peronistas "burocráticos" y "antiburocráticos", los troskomorenistas del PSI llamaban a esperar el decreto que todavía ni se sabía si sería o no general, si incluiría o no a los que cometieron "graves delitos", la lucha obrera vaciaba Villa Devoto y permitía la reintegración de muchos compañeros a la inquebrantable lucha del proletariado. Y el decreto se firmó en el entrevero. ¿Cómo interpretar el hecho? Para los más clásicos partidos burgueses, el que salgan los presos es siempre una consecuencia de que se decrete tal o cual cosa legalmente; para los partidos burgueses que se autoproclaman obreros la cosa es al revés, el decreto de amnistía es la gran victoria de la clase obrera. Ambos tipos de partidos están de acuerdo en que lo fundamental es la formalización jurídica. Existe oposición, pero se trata de una oposición en el seno de una misma clase: la burguesía. Solo están en desacuerdo en cuales son las vías más adecuadas para integrar democrática y jurídicamente la situación.

         Para los comunistas por el contrario la victoria obtenida por la clase  no consiste en ningún decreto, sino en la fortificación organizativa de la clase, la afirmación práctica de su autonomía y que los presos, estén en la calle .Y la amnistía? la amnistía la denunciamos como lo que és: una maniobra jurídica de la burguesía que intenta integrar en su legalidad en su Estado democrático, lo que pasa en la calle y no puede evitar. Su objetivo es evidente: transformar una correlación de fuerzas coyunturalmente favorable a su enemigo histórico, en su contrario,al retomar las riendas de la sociedad. La formalización jurídica permite disfrazar la salida de los presos en amnistía (la izquierda y la derecha aportan las máscaras para la ocasión), esconder detrás de la libertad del ciudadano todo lo que le resulte simpático a la totalidad de los obreros (unos como "triunfo", otros como "consecuencia").

         Entre el derecho de prensa y la existencia de la prensa obrera autónoma hay la misma oposición. Independientemente del caso más general ya analizado de la libertad de prensa garantizando la libertad de empresa y la predominancia del aspecto financiero en el dominio, solo puede explicarse que la "libertad de prensa" abarque a la prensa obrera, porque es el derivado de una situación de fuerzas independientemente de la formalización jurídica o porque con la circulación legal se logre su control y su inocuidad. En una sociedad donde todo lo que se vende es mercancía, se aspira a su dilución en el mundo del cambio, el dinero y el consumo, donde los obreros jamás podrán predominar.

         Lo mismo sucede con el "derecho de huelga".Dejando al caso ya analizado de la "huelga" que no ataque la tasa de ganancia de la burguesía, la huelga solo se reconoce legalmente cuando: la burguesía no tiene más remedio como producto de una correlación de fuerzas o/y cuando a través de la legalización aspire a quebrarla. Ambos casos aparecen indisociablemente unidos en la práctica, pero en ninguno su legalización aspire a quebrarla. Ambos casos aparecen indisociablemente unidos en la práctica, pero en ninguno la legalización le aporta nada nuevo al proletariado. Su fuerza y solo su fuerza es lo único que tiene al proletariado, antes y después de la legalización.

       Llegamos a la tercera pregunta sin respuesta para los marxistoides : Si no es por estas razones, correlación de fuerzas (independientemente de toda legalización), intento de quebrarla aislándola de las huelgas "salvajes" porqué la burguesía otorgaría un "derecho" no al anónimo ciudadano, sino a su enemigo histórico: el proletariado? Y las preguntas sin respuestas podrían perseguirse hasta el infinito. Si fuese cierto que el funcionamiento del conjunto de los derechos y libertades democráticas favorecen la revolución ¿porqué en los países de más larga tradición democrática y permanencia de las instituciones y libertades democráticas -como por ejemplo en Estados Unidos- nunca se produjo una insurreción obrera generalizada digna de ese nombre? ¿cómo es posible que precisamente se haya gestado la crisis revolucionaria en un país como Rusia donde solo se conocía el "antidemocrático" Zarismo durante siglos y la "democracia" unos meses? los obreros del petroleo y otros durante el 78 y el 79 en Iran ¿en qué derecho o libertad basaban su huelga y su lucha? En la Argentina de Onganía existía el "DERECHO A LOS CORDOBAZOS" ¿porqué no rechamar el DERECHO DE INSURRECCION?

         En realidad no se trata únicamente de preguntas sin respuestas, sino de intereses materiales de clase antagónicos a los de la clase obrera. Es absolutamente normal que la burguesía democrática de derecha o de izquierda, trata de imponer sus derechos del hombre y del ciudadano, y que para ello presente como equivalentes la amnistía con la salida de los presos a la calle, el derecho de huelga con la huelga, la existencia de la prensa con el derecho de prensa. El eje central de toda la mistificación consiste en considerar la formalización jurídica (libertad o derecho) como la victoria obrera, cuando es en realidad un arma de la burguesía (y no puede explicarse de otra forma).

Dos formas de interpretar la historia

      La contrarrevolución ha interpretado la historia a su gusto para su reproducción. Por ello cuando gritamos cuatro o cinco verdades, nos dien que desconocemos la historia, que la clase obrera realizó una larga lucha para obtener el sufragio universal, para obtener el derecho sindical, etc. Todos los partidos pseudo-obreros reducen así la historia de las luchas obreras a la conquista de los derechos democraticos, pudiendo así justificar su práctica.

       Estos cipayos utilizan como método de "interpretar" (en realidad revisar y falsificar) la historia, no los antagonismos reales y los interéses específicos de las clases en pugna, sino lo que las masas inscriben en sus banderas en cada momento. Entre la interpretación de los partidos pseudo-obreros y la posición comunista, como en todos los aspectos hay un abismo de clase. Aquellos tratan de probar como el conjunto de combates proletarios va acercando poco a poco a los obreros al reino inalcanzable de la democracia pura y a ellos como representantes a los parlamentos y ministerios.

        Toda esta interpretación se desvanece si úbicamos el problema en sus verdaderos fundamentos, es decir si tenemos en cuenta los interéses y la perspectiva de la lucha de clases. En efeto solo son comprensibles los combates obreros si no se los separa de la linea ascendente hacia la emancipación del proletariado. "Poco importa lo que tal o cual proletario o incluso el proletariado todo entero se imagine momentáneamente como su objetivo. Lo que importa es lo que estará históricamente forzado a hacer en conformidad con su ser" MARX. Lo que interesa en la historia de los combates obreros no es tal o cual bandera aún confusa, sino el giganteso esfuerzo por organizarse, enfrentar a la totalidad de la burguesía.

       Es lógico entonces que mientras los  marxistoides consideran el sufragio universal como una conquista obrera, nosotros consideramos que toda reforma del Estado es un intento de perfeccionar los métodos de dominación capitalista contra la clase obrera. La verdadera conquista obrera es la experiencia de la lucha, su ejemplo para el proletariado mundial, su organización y autonomía crecientes a través de la historia, las lecciones que cada combate permite extraer y especialmente la indispensable separación de la paja del trigo, es decir la identifiación de los enemigos progresistas del proletariado.

       Sin embargo, la interpretación de la historia basada en las sucesivas conquistas democráticas, de los "obreros" que conduce a los que se portan bien a las funciones parlamentarias o estatales, no debe extrañarnos. No debe olvidarse que la clase capitalista es la primera clase dominante de la historia donde los privilegios de sangre (herencia) juegan un papel no totalizador (aunque no despreciable) y por ello a priori no se excluye a nadie aunque sea obrero de la posibilidad de ascender a esta clase. El mecanismo democrático permite reclutar los elementos más capaces para gestar el capital, y en este sentido no pueden excluirse los personajes salidos de la clase obrera, con capacidad de control de la misma, por esa misma razón. Esta es la vía no solo que siguió tal o tal obrero hacia un puesto de opresión de sus hermanos de clase, sino que incluso partidos enteros fueron "cooptados" por el capital para su gestión a través del mecanismo democrático. ¿De qué otra forma pueden esos partidos interpretar la historia de los combates obreros, que como un conjunto de triunfos hacia el parlamentarismo y la democracia?

       En síntesis: las dos formas de interpretar la historia se corresponden enteramente con los intereses antagónicos de las dos clases de la sociedad: lucha por la revolución comunista o contrarrevolución e integración democrática en la gestión del capital.

¿A qué aspiran los "marxistas" ?

      Dejando de lado ahora, los cargos parlamentarios,los ministerios, la participación en la propiedad y gestión del capital desde el gobierno, sindicatos, directorios de sociedades etc, nos interesa responder a la pregunta siguiente: ¿a que"clase obrera" aspira la izquierda del capital?,¿cuál es el resultado de aceptar sus consignas?, ¿qué situación social intentan imponer?

      Que aceptemos sus consignas implica que las huelgas obreras las hagamos por la defensa del derecho sindical, la libertad de reunión, la defensa del derecho de huelga, que dediquemos nuestra prensa a la defensa del derecho de prensa (y las otras libertades), que nos asociemos (evidentemente con ellos y bajo su dirección) en nombre del derecho de asociación, que hablemos en nombre del derecho de hablar (o como dicen ellos el derecho a la libre expresión del pensamiento), que votemos por los diputados "obreros" en nombre del parlamentarismo "revolucionario" o para defender el derecho de votar (sufragio universal) y porqué no, que vayamos presos en nombre de los derechos de los presos y la amnistía, que arriesguemos el pellejo, la propia vida en nombre de los sagrados derechos del hombre y del ciudadano. ¿Qué esto es exagerado? Cínicos, cuantos obreros que creyeron en ustedes están muertos o presos por escribir en una pared la consigna de su propia sumisión: "Viva la democracia, abajo la dictadura" El objetivo es evidente: arrancar a la clase obrera de su terreno de clase, la acción a todos los niveles contra el capital, pudrir y desviar hacia la defensa de la democracia todo lo que la clase obrera vaya intentando; huelgas, reuniones, prensa, discusiones, grupos militares, en el camino hacia su dictadura de clase.

     Logrado este objetivo, la burguesía aseguraría todos los piolines de su sistema de dominación, lo que efectivamente ha sucedido históricamente, cada fracción del capital respiraría segura de tener recambio para rato. La "derecha" (en el lenguaje de la opinión pública, pues en muchas partes del mundo es exactamente al revés), puede matar, reprimir huelgas, liquidar imprentas obreras, tomar prisioneros; la "izquierda" habría sido capaz de canalizar todo el descontento en la defensa de los "derechos humanos". Más aún podría llegar un momento en que los obreros no se les ocurriría realizar huelgas por sus "mezquinos intereses materiales", que a ningún grupo de "descamisados" se les ocurra la maléfica idea de hablar y escribir contra la democracia y mucho menos organizar insurrecciones. La "izquierda" habría aportado su valiosa contribución para construir el paraiso terrenal de la democracia pura con el que sueña todo burgués, "convenciendo" a los obreros de que la lucha es por los derechos democráticos, y como es lógico que no le alcancen las palabras, es también inevitable que utilice otros métodos, siempre lo ha hecho. De todas formas el asesinato será considerado como una buena lección "contra los provocadores y agentes de la CIA",la "izquierda" tiene una larga experiencia al respecto, la represión no es el privilegio de la derecha.

      Sin embargo, este paraíso terrenal burgués no puede durar a pesar de la "izquierda". A Lenin lo acusaban de espía alemán, Rosa Luxemburgo y Liebkneck fueron asesinados por socialistas en nombre de la democracia, la tortura bajo el régimen de Allende era organizada también por socialistas en nombre del "gobierno de los trabajadores" y la sacrosanta libertad; pero no pueden ni podrán evitar que los "culo roto", los "mal agradecidos a la nación", los "anarquistas" continuemos a resurgir cada vez con más fuerza destruyendo toda ilusión en la democracia pura. Y no aceptamos hacer huelga por la defensa de tal o tal derecho, sino que la hacemos por nuestros propios intereses materiales, inseparables de los intereses históricos del conjunto de nuestra clase, luchamos por arrancar a nuestros compañeros presos de las garras del Estado capitalista, pero no confundimos ni un instante ésta lucha con la concesión parlamentaria de la amnistía.

        Los "marxistas" maoistas, trotskystas, socialistas, etc. en su lucha por la purificación de la democracia, no pueden aspirar a otra cosa que a la sumisión total de la  clase obrera, o mejor dicho a su desaparición y atomización en el ciudadano, es decir en el burgués (5).

Nunca el proletariado obtiene nada de los derechos democráticos y estos constituyen siempre un arma de la burguesía.

 

     A lo largo del texto hemos considerado en forma separada por motivos de exposición diferentes aspectos de los derechos y libertades democráticas que en realidad se combinan en la práctica :

A). La democracia pura, ideología del capital donde no existen intentos de organizarse como clase, sino solo ciudadanos.

B). En la práctica solo puede existir la purificación de la democracia real, que se concretiza históricamente en la atomización del proletariado como ciudadano luchando por la defensa y mantención de los derechos y libertades, controlado por la derecha y la izquierda del capital. El terrorismo estatal se ejecuta en los marcos estrictos de los derechos democráticos, contra los que los violan: toda organización de clase atenta contra la democracia.

C). Formalización jurídica de derechos y libertades de una situación de hecho inevitable.

D) Dicha formalización tiende a reinvertir la correlación de fuerzas desfavorables a la burguesía.

     Es evidente que ninguno de estos aspectos favorecen al proletariado, y que son inseparables. Dado que el cuadro de referencia (A) solo puede concretizarse por una situación de relativa estabilidad democrático-terrorista (B). Cuando las huelgas "salvajes" son demasiadas, los periódicos obreros circulan en el proletariado como pez en el agua, los panfletos y volantes subversivos imparables, la burguesía necesita legalizar la situación (C): se autorizan algunos periódicos, se sueltan a los presos que no hayan cometido "delitos comunes o graves", se legaliza alguna huelga. Es evidente que se intenta quebrar (D) la unidad de "los agentes del desorden", a algunos no habrá más remedio que matarlos pues "no respetan la democracia" (y es verdad), "ahora que se permiten las huelgas debemos ser severos con los que nos respetan el derecho al trabajo y continuan con las huelgas salvajes y ni siquiera tienen en cuenta los intereses de la nación (y es verdad) etc.; a otros se los tratará de arreglar con un aumentito de salarios "acorde a los intereses de la nación" (y es verdad) con "el derecho de huelga" (debería decir paro de trabajo), con el "derecho de prensa" con el derecho de los trabajadores a la dignidad nacional" (debería decir ciudadanos). ¡Cuántas veces hemos vivido esta situación!

          Siempre que se llega a una situación compleja para la burguesía muy lejana a su paraiso democrático (A) la burguesía formaliza jurídicamente ciertas situaciones de hecho (B), lo que constituye un arma decisiva (D) para obtener al menos una situación democrática normal (B). En esta democracia recompuesta (por más que huela a podrido hace tanto tiempo) los demócratas liberales, los sindicalistas, los stalinistas, los trotskystas, los socialistas podrán darse otra vez la mano en los corredores de los parlamentos, en las cámaras de conciliación sindicato-patronales, etc. FUERON SALVADOS LOS DERECHOS DEMOCRATICOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO...los obreros entran normalmente a trabajar y pronto podrán ejercer sus derechos cívicos.

         No es necesario llegar a una situación de crisis política total de la burguesía para constatar la articulación de todos estos elementos. Sin embargo es en estas condiciones extremas donde la situación abstracta que hemos descripto reproduce más fielmente la realidad. Frente a la misma existen solo dos salidas posibles para el proletariado: o aceptar la democracia y el desastre es inevitable (los ejémplos históricos son demasiados) o barrer con su armamento y organización la democracia, las Asambleas Constituyentes o como se les llame (hay un sólo ejemplo histórico, la insurrección de octubre del 17 en Rusia). ESTE ES EL UNICO CAMINO DEL PROLETARIADO, LA ORGANIZACION OBRERA HACIA LA INSURRECCION HACIA SU DICTADURA DE CLASE NO PUEDE BASARSE EN NINGUN DERECHO EN NINGUNA LIBERTAD CONCEDIDA POR EL ENEMIGO.

            NUESTRO MAS CALUROSO SALUDO COMUNISTA, NUESTRO APOYO INCONDICIONAL A TODOS LOS PROLETARIOS QUE LUCHAN PARA AFIRMAR SUS INTERESES AUTONOMOS DE CLASE MUNDIAL, CONTRA LA BESTIA CAPITALISTA, CONTRA SU ESTADO Y CONTRA LOS PARTIDOS Y SINDICATOS PSEUDO-OBREROS QUE PERPETUAN SU SUPERVIVENCIA.

Notas

(1) En este como en todos nuestros textos utilizamos la expresión "trotskystas" no para referirnos a todos los que desde una posición obrera reconocen el valor revolucionario, del dirigente del proletariado de Petrogrado en 1905, del revolucionario de octubre del 17, del organizador del ejército rojo etc ; sino a los sectores de izquierda de la burguesía que utilizan su nombre para basarse en sus errores y vacilaciones , que construyen su "programa" en base a la última época de la vida de Trotsky en la que éste se había entregado derrotado en los brazos de la contrarrevolución democrático -stalinista ("apoyado critico"). Nos referimos a todos los partidos y grupos que con variaciones y sutilezas basan su acción en el programa de defensa del régimen capitalista conocido como "programa de transición" a los de la "Cuarta Internacional", a los de la "reconstrucción de la Cuarta Internacional", a los antifascistas "bolcheviques leninistas" de la Segunda Guerra Mundial, a los pablistas, mandelistas, posadistas ,lambertistas,...defensores "criticos" del Estado Imperialista Ruso bajo la cobertura ideológica de "Estado obrero degenerado".

(2) ver Marx "El Capital" Tomo 1, Sección Segunda, Capítulo 4.

(3) "(En) el problema de la conversión del Estado democrático en Estado fascista ... no es una modificación orgánica que se verifica en el Estado democrático sino un proceso de purificación de este Estado que aplasta por la violencia todos los factores adversos que hubieran podido existir" BILAN

(4) Ver al respecto el texto de A. Bordiga "El principio democrático" publicado en "Rassegne Comuniste" (1922). Existe versión en castellano publicado por Etcétera, Apartado de Correos 1363 Barcelona.

(5) Ciudadano = habitante de la ciudad, del burgo = burgués   


CO1.4 El mito de los derechos y libertades democráticas