Estas lineas pretenden, breve y sin ninguna duda esquemáticamente, explicar porque existe nuestro grupo, que papel pretende desempeñar, a que realidad responde, cuales son los ejes históricos a los que debe sus bases programáticas y que tareas generales se fija. Entre estas ubicaremos la publicación de esta revista en castellano especialmente dirigida a esa fracción del proletariado latinoamericano, que en cualquier parte del mundo lucha por reorganizarse sobre una base clasista.

        Nuestro pequeño grupo es producto de una síntesis embrionaria de experiencias particulares regionales directas de la lucha del proletariado mundial, y de una comprensión aún parcial, de la experiencia global de la clase obrera mundial , en su lucha contra el capital, sistematizada por las fracciones comunistas de las que heredamos una interpretación materialista de la misma y la necesidad vital de actuar organizadamente para contribuir a la transformación del mundo.

       Explicar nuestro surgimiento implica entonces oponer a todas las fábulas que la burguesía ha construido sobre el fantasma del comunismo los ejes centrales del movimiento comunista que se desarrolla hoy en el capitalismo y contra él ; precisar las fuerzas y el contenido de la revolución y la contrarrevolución, para poder caracterizar la situación actual, reiterar en base a ellas las tareas permanentes de los comunistas y por lo tanto las nuestras.

  

Capitalismo y comunismo - contrarrevolución y revolución

      La historia del capitalismo mundial, es la historia de la agudización de sus crisis, del renforzamiento de sus antagonismos. Cada nueva expansión se culmina necesariamente con una crisis más violenta, que soporta todo el planeta. La solución capitalista a la crisis es siempre la misma, miseria obrera, austeridad, expulsión de fuerza de trabajo del proceso productivo, centralización estatal, economía de guerra, fortificación democrático-terrorista del Estado, destrucción de fuerzas productivas, guerra imperialista. Frente a ella, contra ella, el proletariado se fortifica, tendiendo a afirmar su programa comunista: organización del proletariado en clase y por lo tanto en partido, destrucción del estado burgués, dictadura del proletariado, destrucción despótica de las relaciones capitalistas de producción. Cada crisis del capital, contiene entonces una crisis global, que se expresa en el estallido brutal de la contradicción entre dos proyhhsciales antagónicos: la conservación es necesariamente contrarrevolución; la revolución o se impone, se extiende y generaliza o es destruida.

      La solución burguesa a la crisis del capital, es por su propia esencia parcial y limitada en el tiempo.El desarrollo del capitalismo que ella permite, desarrolla necesariamente al proletariado, lo fortifica y lo concentra.El nivel de la nueva expansión, determinara, el nivel de la nueva crisis ; el desarrollo de sus antagonismo y afirmación de su decomposición: la nueva crisis es tan segura como la nueva ola revolucionaria. La solución comunista a la crisis es necesariamente mundial y definitiva; ella no consiste en abolir los efectos del capitalismo, sino el propio capitalismo, no "se propone" mejorar los salarios, sino que es objetivamente la guerra de clases por la abolición del trabajo asalariado, no consiste en democratizar el Estado sino en su destrucción.

     Es tan evidente como necesario, constatar, que pese a los enormes esfuerzos del proletariado por extender su revolución, la contrarrevolución ha logrado en todos los casos hasta el presente, abortar dicho proceso, lo que lo permitió simultanea e inseparablemente destruir física y políticamente los bastiones obreros que lo intentaron. De la más gloriosa batalla clase contra clase que tiene su centro entre los años 1917-23, contrariamente a lo que afirma la burguesía, no le queda a la clase obrera, más que la experiencia. Si hoy es necesario insistir en evidencias, incluso en tautologías, es porque la imposición de la contrarrevolución en todo el mundo, que permitió la carnicería de obreros que fue la segunda guerra mundial; mantiene aún una enorme predominancia ideológica.

       La reproducción ideológica de la contrarrevolución se expresa en múltiples planos y niveles. Uno de ellos que permite conciliar a pesar de sus contradicciones a la totalidad de la burguesía mundial es la "teoría" de la existencia de tres mundos. A pesar de las distinciones subtiles, que cada fracción del capital aporta a la misma, dicha ideología, tiene como común denominador el dividir al proletariado mundial, encuadrarlo en políticas regionales antagónicas a sus intereses generales, que en su totalidad sirven al capital. Según dicha ideología existiría un primer mundo desarrollado y capitalista donde a los obreros no les conviene luchar por la revolución comunista sino por la defensa de la democracia, las instituciones "sociales" y la reforma de estructuras (nacionalizaciones). Existiría otro mundo "socialista" donde tampoco hay que luchar por la revolución comunista, pues ya está hecha, y se trataría de "mejorar el socialismo" realizando un conjunto de reformas democráticas o de "revoluciones" extrictamente políticas. En el tercero, la revolución tampoco puede hacerse, sería utópico, pues es necesario primero la liberación nacional. Se trata de apoyar más o menos críticamente a la fracción nacional y democrática de la burguesía en su lucha contra el subdesarrollo y la dependencia imperialista. En síntesis: se trata en permanencia de supeditar al proletariado a una fracción progresista o nacionalista; es decir de mantener su desorganización como clase. El conjunto de distinciones que se operan, a partir de esta base común, se debe a que la burguesía, por la propia esencia de su régimen -la competencia- está permanentemente confrontada a los conflictos de intereses en su seno. La unión de burgueses -centralización, Estados, Constelación de Estados- no se basa nunca en la eliminación de la contradicciones en la unión, sino que se realiza únicamente para afrontar en mejores condiciones la guerra comercial imperialista o la guerra de clases. Por eso si toda la burguesía está de acuerdo con los "3 mundos" (que implica identificar socialismo con nacionalizaciones y subdesarrollo con extracapitalismo),cuando se trata de poner los obreros al servicio de una u otra fracción, de un u otro bloque imperialista, la burguesía aparece siempre dividida. Algunos harán la apología de tal "país socialista", otros harán incapié en las atrocidades de la represión de ese mismo país; unos dirán que Videla es progresista, otros hicieron el apoyo crítico a Velasco Alvarado en nombre de la liberación nacional, unos justificarán la política de los Estados Ruso, Cubano y Vietnamita, en nombre del socialismo, la liberación nacional y la autodeterminación de los pueblos, otros la de la OTAN o China en nombre de la soberanía nacional la democracia y el socialismo. Aquí no puede haber acuerdo, cada fracción burguesa pelea por apropiarse de las banderas mistificadoras que le dieron resultado en la segunda guerra (democracia-antifascismo), cada una intenta utilizar a los obreros como carne de cañon de su campo imperialista.

     Todo esto hace que nunca esté demás el hecho de inisitir, en que el régimen de explotación capitalista es mundial. Que contrariamente a lo que sucede con la burguesía, el proletariado no tiene patria, ni ningún interés regional, sectorial, a defender; que es tan absurdo y reaccionario imaginarse el socialismo en un solo país, como sería concebir el capitalismo en un feudo. Que el capitalismo no es más que una fase de transición para toda la humanidad, que su destrucción será necesariamente mundial.                 

                

     La propia denominación de nuestro grupo contiene una tautología deliberada COMUNISTA - INTERNACIONALISTA. Es obvio, que el comunismo, contiene la práctica internacionalista, la abolición del dinero, de la mercancía, de todo Estado, de las clases sociales. Si hoy es aún imprescindible remarcarlo es porque el peso de la contrarrevolución stalinista-democrático-fascista es todavía enorme y el programa comunista a pesar de las grandes masas del proletariado que luchan objetivamente por su afirmación, permanece, en lo que se refiere a su expresión teórica, absolutamente enterrado desconocido o desfigurado por la maraña de la ideologías del capitalismo.

     Repetimos entonces lo que Marx afirmaba hace más de un siglo, el comunismo no es un ideal, ni un conjunto de recetas o principios a aplicar a la realidad es por el contrario el movimiento real de destrucción del orden establecido; el programa comunista no se compone únicamente del arma de la crítica sino de la crítica por las armas. Su afirmación es a la vez comprensión teórica de la acción y la acción misma, su fuerza no deriva únicamente de una comprensión materialista del mundo, sino que implica la práctica subversiva revolucionaria de la socieda burguesa.

    La esencia de la lucha del proletariado, cualquiera sea la forma que toma el capitalismo, no se modifica, en la medida que el antagonismo de la sociedad capitalista es siempre el mismo. La resolución de éste antagonismo, no puede ser el resultado de diferentes "programas", sino el resultado del desarrollo y fortificación del movimiento comunista, unidad indisociable de objetivos y medios, es decir por la afirmación práctica del proletariado como clase autónoma mundial. Es por ello que si en una fase de revolución las tareas o las formas de actuar de los comunistas pueden ser diferentes de las necesarias en una fase de contrarrevolución, el eje central de su acción es siempre el mismo, defensa práctica del programa comunista, lucha por la constitución del proletariado como fuerza política estructurada orgánicamente a nivel internacional.

   Las fases de revolución se caracterizan por la afirmación del programa comunista, que se concretiza simultaneamente en a) el estallido brutal de la crisis de la sociedad burguesa  b) en la unificación y asociación del proletariado tendiente a la centralización de su acción revolucionaria para lo cual  c) se dota de una dirección comunista d) enfrentando la totalidad de las fracciones de la burguesía en la lucha abierta contra el Estado. Las fases de contrarrevolución se caracterizan por (1) la reconstitución de la sociedad burguesa y superación más o menos duradera de la crisis (2) la dispersión y desorganización física (masacres, prisiones, exilio) e ideológica (imposición de la mitología burguesa sobre el contenido de la lucha obrera) (3) la destrucción de su vanguardia organizada (4) la repolarización de la sociedad en base a los intereses fraccionales de la burguesía tendiente a utilizar los obreros como masa de maniobra y carne de cañon en la lucha interburguesa.

Las fracciones comunistas y su necesidad historica

     Revolución y contrarrevolución, expresiones de las dos clases de la sociedad, son hasta la destrucción total del capitalismo, fuerzas y realidades relativas. La función predominante del Estado burgués es -cualquiera sea su forma - la de destruir, desorganizar, recuperar, todo intento de asociación autónoma del proletariado; su objetivo permante es el de abortar o desvíar la organización del proletariado en partido. Pero, no puede destruir la fuerza de trabajo que permite la reproducción ampliada del régimen de explotación capitalista, ni elimar los antagonismo del mismo, que son inherentes a su propia naturaleza. Es por lo tanto incapaz de impedir las necesarias manifestaciones de descomposición del régimen y el resurgimiento de las asociaciones obreras, que renacen cada vez más fuertes, más firmes, más potentes. Cada afirmación del proletariado como fuerza política, es decir cada afirmación de la revolución comunista, ha significado en general un importante avance con respecto al pasado. Cada derrota pone en evidencia, necesariamente, debilidades e incoherencias del movimiento; que es imprescindible comprender para superar.

    Todo fracaso de la revolución puede ser explicado en última instancia por la ausencia de la totalidad de las condiciones materiales -comprendidas los factores subjetivos-. Sin embargo desde el punto de vista obrero la "ausencia de condiciones" ni sirve de pretexto a la inacción, ni constituye una explicación suficiente. Tampoco puede explicar nada la conducta del enemigo (5 generales "traidores", o el PC "traicionó") que como no podía ser de otra manera utilizó todos los medios y fuerzas a su alcance contra la revolución.  

      

      Por ello todo fracaso de la revolución desde el punto de vista del proletariado, debe ser explicado por sus propias debilidades, concretizadas en una afirmación inacabada de su constitución en partido, en fuerza política autonoma. Aclarar los ejes de dichas debilidades, es decir las causas, las fuerzas, los mitos, que abortaron dicho proceso, constituye en un momento de desorganización y dispersión el punto de partida y la condición imprescindible de toda práctica revolucionaria.

     En efecto, lo que permite a la revolución afirmarse a un nivel cada vez más elevado (ejemplo: 1848, 1871, 1917-23) es de un lado el hecho de que los antagonismos del capital sean cada vez más explosivos e insoportables, y que el proletariado haya sido concentrado más por el capital, que sea numéricamente más fuerte y por el otro la acción voluntaria de una fracción del proletariado que asegura la continuidad teórico-programática -a pesar de la contrarrevolución- entre cada ola revolucionaria. Sin esta acción voluntaria, el proletariado debería comenzar cada vez su historia, repetir los mismos errores.

       Por el contrario, toda la política de desorganización del proletariado, de reproducción de la situación contrarrevolucionaria se basa no solo en la represión física y militar sino en a) la falsificación y el ocultamiento de la historia de la lucha de clases, b) en la utilización del nombre de dirigentes del proletariado, vaciando el contenido de su acción, c) en la utilización de las expresiones utilizadas por los revolucionarios, que también vaciadas de su contenido se utilizan al servicio de la reacción, d) en difundir como "los objetivos del proletariado" en el momento de la ola revolucionaria la reforma o la democratización del capital (no su destrucción); para lo cual los intelectuales del régimen son especialista en revisar y utilizar las debilidades en las formulaciones y explicitaciones inherentes a toda revolución abortada.

        A ello el proletariado ha opuesto las fracciones comunistas que combatiendo toda falsificación revisionista que traba la organización del proletariado en partido, críticando despiadadamente todo lo que existe, trabajan pacientemente en la reconstitución del proletariado. Dicha tarea de afirmación programática implica: a) la reconstitución de la historia de la lucha de clase tendiente a asegurar la memoria colectiva de la clase, b) la formalización teórica -plataforma- del punto más elevado de afirmación programática, lo que implica necesariamente el análisis y la crítica de las debilidades y errores, c) fortificando y desarrollando su propia forma organizada- fracción- sosteniendo y asumiendo practicamente la acción directa contra el capital, actuando deliberadamente en su organización y centralización; es decir constituyendo no solo en sus orientaciones generales, sino en la totalidad del movimiento presenta la parte más decidida de la clase; en síntesis constituyendo un germen imprescindible del Partido Comunista.

        Claro que muchos compañeros en América Latina o en el exilio, que intentan reorganizarse y romper el aislamento que la contrarrevolución democrático-"fascista" continúa a lograr reproducir; sienten hoy luego de haber pasado por la carcel, los allanamientos sistemáticos, la tortura, la clandestinidad, etc; una alergia objetiva a la simple mención del "partido", de la "organización, de la "vanguardia". Más de uno saltará, para recordarnos que con el cuento de la "dirección", de la "vanguardia", de la orga, del partido, "mandaron a la ruina a un pueblo" y dirá caliente: " y todavía me vienen a hablar de partido." Cualquiera sabe que la canción "lo que faltó fue el partido", combinada en general a "la traición de fulanito" o "la acción de provocadores" la repiten hasta el cansancio y constituye "la explicación de la derrota", de la totalidad de la izquierda burguesa sea stalinista (oficialista o maoista), trotkysta (en sus múltiples variantes), o del foquismo en su expresión burguesa (nacionalista, patriotera y reformista) (1).

      Respondemos categóricamente, que el mismo antagonismo que separa el comunismo del programa de estos señores consiste en general en nacionalizar y estatizar los medios de producción, es decir en fortificar el Estado Capitalista opone la organización del proletariado en partido comunista al conjunto de dichas organizaciones. Que la reproducción de la situación contrarrevolucionaria, es debida -contrariamente a lo que nos quieren  hacer creer- no solo a la represión sistemática del ejército burgués, sino y fundamentalmente la repolarización de la sociedad entre "fascismo" y "oposición" democrática" de la que ellos forman parte y que nosotros combatimos y con la cual lógicamente no discutimos ni sobre organización, ni sobre partido; sino que denunciamos implacablemente.

       Respondamos que si bien la falta de partido, no es una explicación, dado que el probleme se reduciría a explicar porqué faltó "el partido", y de todas formas es imprescindible rastrear siempre el conjunto de causas materiales que determinan una derrota; todo intento de romper el círculo vicioso de la contrarrevolución (incluso su explicación), es necesariamente un intento organizado, es indiscutiblemente una tarea de partido.

      Respondamos que la fuerza contrarrevolucionaria de la unidad popular democrática (cualquiera sea el nombre que utilice en los distintos países) continúa a imponerse, incluso indirectamente en esos compañeros que sienten asco (supercomprensible pero paralizante) al oir hablar de organización . Muchos militantes que saben que desde el punto de vista obrero no hay lucha contra "el fascismo" sin lucha simultanea contra el "antifascismo" no asumen las tareas de reorganización, necesariamente ultraminoritarias. El asco a las organizaciones de izquierda de la burguesía se transforma así en asco a todo tipo de reorganización, la burguesía triunfa una vez más; el "grupejo" queda descalificado como atividad en nombre de "las masas populares". Y este viejo y reaccionario argumento que sirvió siempre al oportunismo para justificar toda su política contrarrevolucionaria; el nacionalismo, el frentismo, el parlamentarismo, el sindicalismo siempre se explicaron en nombre de las masas y contra las fracciones comunistas; sirve una vez más a la burguesía.

La situación actual.

      La extraordinaria expansión permitida por la destrucción de la segunda Guerra Mundial, comenzó a resistirse ya a mediados de la década del 50 y (en algunos países) desde esa fecha se comenzó a manifestar la crisis, se comenzó a hablar de "ajuste de cinturones", "esfuerzo nacional de aumentación de la producción ", etc y con ello (contra ello) recomenzaron las luchas obreras. Si bien se trataba solo del primer síntoma cíclico de la crisis del capital, por la cual algunas zonas del planeta dejaban de ser rentables; éstas no recuperaron ya sus ritmos anteriores de crecimiento industrial. Estas primeras manifestaciones pudieron, aún "repartirse" entre Estados capitalistas y algunos pudieron incluso aumentar sus ritmos de expansión hasta que nuevas manifestaciones cíclicas de la crisis del capital a mediados de los años 60 y posteriormente en el 74/75 desmentían una vez más la mitología de un capitalismo sin crisis generalizada. Si en la década del 5O la crisis podía "exportarse a unas pocas areas geográficas y a mediados del 60 había solo unas pocas que pudieron atenuar sus efectos en el 74 /75 no se salvó nadie: hoy la política burguesa de ajuste de cinturones, de intensificación de la explotación dejó de ser el monopolio de algunas fracciones de la burguesía y es sin excepción la política de todas las fracciones del capital en todos los países del mundo. Hoy la congelación de salarios y el aumento de precios, la "batalla de la producción", el "esfuerzo nacional para aumentar la productividad" no caracterizan solo a Argentina, Polonia, Alemania del Este, Italia, Cuba o Chile; sino que abarca sin excepción todo el globo terraqueo incluidos los centros imperiales de la burguesía: Rusia y Estados Unidos. Desde el punto de vista burgués solo es concebible una nueva expansión sostenida, en tanto que reconstrucción. La guerra imperialista que en realidad nunca ha cesado desde la segunda guerra, tiende de más en más a su generalización . Una vez más el capitalismo confirma su ciclo infernal expansión - crisis- guerra generalizada - reconstitución - expansión crisis... Hoy como ayer Guerra Imperialista generalizada o Revolución Comunista son las únicas perspectivas. Hoy como ayer la consigna comunista es oponer a la Guerra Imperialista la Guerra Revolucionaria contra su propia burguesía.

         El triunfo de la revolución comunista mundial es solo posible, eliminando las debilidades del pasado, es decir solo si el proletariado logra reapropiarse de la experiencia, identificar los errores cometidos en sus batallas más grandiosas y si es capaz de enfrentar decididamente a todas las fuerzas, a todas las ideologías, que lograron desarmarlo en el pasado.

        A pesar de que la guerra de clases tampoco ha cesado nunca, a pesar de los grandes enfrentamientos e insurrecciones abortadas que caracterizan el mundo en los últimos años, la contrarrevolución brutal y prolongada de la historia del proletariado mundial abierta con la derrota de la ola revolucionaria de 1917-23, predomina aún. La generalización de la crisis del capital y su funesta perspectiva; comienza solo a hacer despertar al gigante proletariado mundial, después del sueño contrarrevolucionario más largo de toda su historia. Este proceso es lento y desparejo; reduciéndose a veces a algunas zonas (década del 50); el capital intenta derrotar al proletariado país por país, paquete por paquete, pero no podrá evitar la repetición general y superior (cuantitativa y cualitativamente) de sobresaltos obreros como los que caracterizaron a países de todos los continentes entre 1967-73.

       Las diferencias en la repartición mundial de la crisis, generan diferencias en el tiempo, en los medios y en la forma de los ataques contra el proletariado, y éstas provocan reacciones obreras "despegadas" en cuanto a la intensidad y el momento; que la burguesía utiliza para aislar cada lucha en la nación. Es evidente, por ello, que la lucha de clases, que la situación del proletariado, es diferente en las distintas zonas del globo, que la guerra entre revolución y contrarrevolución presentará como en el pasado enormes diferencias por regiones. Pero, la crisis del capital es mundial, el contenido fundamental de la política antiobrera de todos los Estados del mundo es idéntica (trabajar más y cobrar menos), sean cual sean los medios, los mitos y tácticas que utilice la burguesía para hacer tragar la crisis al proletariado. Cualquiera que sea la forma e intensidad del combate obrero en cada parte del mundo, su contenido y perspectiva es comunista y mundial.

     Si bien entonces, toda acción voluntaria y organizada de los militantes revolucionarios debe tener en cuenta los desfasajes, en la intensidad y la forma de los enfrentamientos no se puede perder nunca de vista la perspectiva general de lucha mundial entre dos clases antagónicas. Por ejemplo, si bien, no podemos ignorar que en algunas zonas la situación contrarrevolucionaria, es la más impresionante que el proletariado ha conocido en toda su historia su ruptura no puede procesarse en el cuadro regional sino que será el resultado inevitable de explosiones sociales en las zonas donde el proletariado no ha sido derrotado. Es evidente que si la situación del proletariado mundial, fuera la de Argentina, Chile y Uruguay; la situación de contrarrevolución mundial sería total, pero para desgracia de la burguesía la situación general en el mundo es muy diferente a ésta y lenta pero segura la lucha del proletariado renace en todos los continentes.

         Entre el intento de la derrota paquete por paquete, región por región del proletariado y la generalización mundial de la crisis existe una tensión dialéctica: la derrota del proletariado en una región pesa más o menos directamente en todo el mundo, pero hoy la lucha obrera contra la política generalizada de austeridad e intensificación del trabajo no puede ser contenida en ninguna frontera y hace inestable cualquier derrota, incluidas las más espantosas, abriendo las puertas a una nueva perspectiva de lucha revolucionaria generalizada a nivel mundial. Esta es la perspectiva de nuestra clase, ésta es la perspectiva comunista.

  Grupo Comunista Internacionalista y la Revista Comunismo

        Con la formación del Grupo comunista Internacionalista, nos organizamos para contribuir al proceso de constitución del proletariado en clase, y por tanto en partido.

         Nuestra acción general se inscribe en la perspectiva general que siempre caracterizó a los comunistas. Por ello nuestra estructura organizativa no tiene como objetivo el "formar un partido aparte de los otros partidos obreros" ; sino el de constituir un factor activo, conciente y voluntario en la monumental tarea de organización del proletariado en Partido mundial de clase. Dado que los comunistas "no tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado", que " no proclaman principios especiales a los que quisieran almodar el movimiento proletario" no pretendemos ni poseer el "Programa de la revolución comunista", no nos proclamamos "El Partido". Nuestra estructura organizativa obedece a la necesidad de asumir las tareas que caracterizaron en permanencia a las fracciones comunistas que "solo se distinguen de los demás partidos proletarios en que ... destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad... representando siempre los intereses del movimiento en su conjunto", y tiende a constituir..."el sector más resuelto de los partidos obreros...el sector que siempre impulsa adelante a los demás...".

         La tendencia a la organización del Proletariado en partido mundial, está determinada por las condiciones comunes y generales de explotación salarial, y acentuada en la fase actual por la crisis generalizada del capital. Sin embargo la ruptúra orgánica y teórica en el tiempo y en el espacio de las organizaciones comunistas ha impedido la mantención y el desarrollo de la memoria colectiva de la clase. Cada lucha obrera del presente, muestra todavía errores e indesiciones que los comunistas, señalaban hace más de un siglo. El balance de cada derrota que asumido por la clase constituye un arma desiciva, sigue cubierto del polvo de la contrarrevolución. En cada batalla más o menos generalizada el proletariado REAPRENDE a golpes, con un costo social enorme lecciones insciptas ya en otro tiempo o en otros espacios geográficos con letras de sangre obrera.

        A nadie escapa, que hoy la burguesía; por ejemplo de Colombia, de Perú de Ecuador y también de Italia, Francia, España, comienza a utilizar las mismas armas que las que utilizó ayer la de Chile, Argentina y Uruguay. Que los errores del movimiento obrero son en líneas generales los mismos. Pero lo que solo se comprende a medias es que la Unidad Popular, el Peronismo, el Frente Amplio, son la reiteración exitosa del Frente Popular en Francia y de España a mediados de los años 3O. Y mucho menos se admite que dichas respuestas burguesas a la lucha de clases, son a su vez idénticas por ejemplo al yrigoyenismo o al battlismo y estas la reiteración de permanente del desarmamiento republicano burgués del proletariado, experimentada durante el siglo pasado, por ejemplo en Francia en 1848.

         A pesar del esfuerzo de las fracciones comunistas que luego de la derrota de la más potente ola revolucionaria del proletariado mundial, se separan y rompen con la Tercera Internacional en descomposición, no se ha logrado romper con las barreras del tiempo y el espacio, en la reconstitución de la memoria colectiva de la clase. Agrupada durante la pre-segunda guerra, en torno a Prometeo y Bilan, la izquierda comunista italiana fue el mayor intento del proletariado mundial en este sentido.

         A dicha tarea, indispensable a la victoria de la revolución mundial, nuestro grupo se propone contribuir activamente. Hoy, tratando de desenterrar la historia de la lucha de clases, retomando el balance (lógicamente incompleto) realizado por las fracciones comunistas, demostrando la continuidad programática de la revolución y de la contrarrevoluión por encima del tiempo y el espacio

        Pero hay dos aspectos que debemos dejar bien clarito, 1) dicha tarea, necesaria, no la consideramos ni un instante como la única, sino que nuestros militantes en la medida de sus posibilidades actúan en el país que se encuentran en el combate cotidiano de nuestra clase, 2) si nuestras insignificantes fuerzas no nos desalientan en las enormes tareas que nos asignamos, es porque basamos nuestra perspectiva en la necesidad histórica de nuestra clase, y en la situación actual de la lucha de donde se deriva la certitud de tender a la convergencia con fracciones del proletariado que ya hoy tienden a la defensa prática del programa comunista y a dotarse de una estructura orgánica para ello.

      Nuestra actitud antisectaria, que redoblamos con un llamado a la discución, intercambio de informaciones, fortificación de los contactos entre grupos obreros tendientes a la formación del Partido Comunista; no debe ser confundida con ningún tipo de democratismo. La práctica de nuestra clase es esencialmente antidemocrática y todo avance de la revolución solo fue posible porque minorías más o menos estructuradas desconocieron toda consultación democrática, pasándole por arriba al principio mayoritario. Una de las grandes lecciones de la contrarrevolución, es que no solo la clásica democracia burguesa como forma de reproducción del poder del capital constituye un arma de éste; sino que en los propios órganos obreros -sindicatos, consejos, soviets, partidos, internacional- la supeditación de la acción de los comunistas al principio mayoritario fue siempre nefasta.

       Entre las tareas que nuestro grupo asume proyectamos un conjunto de publicaciones, que irán concretizándose en la medida que nuestras escasas fuerzas lo permitan. Una revista por el momento cada dos meses en francés " Le Communiste" ; y ésta "Comunismo" en castellano cada 4 meses. Lo antes posible publicaremos en ambas lenguas una formulación provisoria de las tesis de orientación que determinaron nuestra constitución y que centralizan nuestra práctica. En la medida de lo posible y además de los volantes que puedan ser imprescindibles en luchas puntuales, pretendemos publicar boletines de discusión y de profundización teórica.

        En este conjunto, y con la perspectiva mencionada sale Comunismo, que pretendemos sea una herramienta de esa minoría de exilados que lucha contra el exilio organizado por la burguesía y en la medida de lo posible de compañeros a los que se la haremos llegar en América Latina . Dado que su difusión será cuantitativamente pobre (pues no tenemos las fuerzas para lo contrario) su periodicidad excesivamente espaciada (porque nuestras propias debilidades materiales nos impiden concebir por el momento una mayor frecuencia); estaremos obligados a privilegiar en el contenido temas con un nivel de generalidad que sabemos excesivo. No podemos por lo tanto pretender que esta revista, responda a cada necesidad de la lucha y que oriente el combate obrero. Sin embargo no perdemos de vista la necesidad de conveccionar un períodico que combinando la propanganda, con el análisis teórico, sea capaz de agitar, de ligar por encima de cualquier frontera con que la burguesía nos intenta mantener divididos, constituyendo asi un órgano sin fronteras de centralización y organización . Por ello desde ahora llamamos expresamente a todos los lectores a no recibir comunismo como una mercancía más que se trata de consumir rápido en una lectura pasiva; sino a contribuir activamente en el mejoramiento de sus diferentes aspectos:

      - contenido  enviando informaciones publicaciones de grupos obreros, análisis de situaciones, textos históricos, críticas de lo publicado, etc

      - difusión  de luchas obreras, haciendo cirular cada número en el mayor número de lectores posibles, es decir poníendole un eslabón más a la cadena; suscribiéndose, y suscribiendo compañeros.

Notas

(1) Excluimos expresamente a sectores obreros que no encuentran otra forma de defender sus intereses que el "esquema foquista" : aparato contra aparato. Es evidente que la ideología foquista es burguesa, como lo es la ideología terrorista ( acción ejemplar, voluntarismo, individualismo, desprecio de la "masa"). Pero la acción armada, la acción directa, el terrorismo obrero, la toma de rehenes, son no solo necesarios sino imprescindibles en la lucha de clases . En muchisimos casos en América Latina, como en el mundo hoy y ayer, sectores de vanguardia del proletariado, cuyo accionar es necesario reinvindicar integralmente, han expresado en sus formulaciones programáticas claras desviaciones foquistas. Desde el punto de vista comunista es indispensable distinguir estos grupos obreros que a pesar de sus errores (toda organización revolucionaria está sujeta a la presión de la ideología burguesa) pelean de nuestro lado contra la burguesía afirmando el terrorismo revolucionario. Cuando ellos llegan a la conclusión de "lo que faltó fue el partido", nosotros le respondemos que estamos de acuerdo pero como explicación resulta absolutamente insuficiente y peligrosa y le recordamos lo que decia Bordiga en 1951"... el pretendido análisis según el cual todos las condiciones revolucionarias existían, pero faltaba la dirección revolucionaria, es un sin sentido. Es justo decir que el órgano de dirección es indispensable, pero su formación depende de las condiciones generales de la lucha y jamas del genio o del valor de un jefe o de una vanguardia".


CO1.1 Presentación